Judiciales
Confirman procesamiento de misionero que fabricaba causas de lesa humanidad
La Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesó del misionero Adrián Martínez Moreira y otras cuatro personas acusadas de conformar una organización criminal que estafaba al Estado con el cobro de las reparaciones para víctimas y familiares de la última dictadura.
El misionero Martínez Moreira se presentaba desde hace años como hijo de una pareja de militantes paraguayos desaparecidos durante el régimen del general Alfredo Stroessner, y viene acumulando denuncias desde 2015.
Moreira está sindicado como el líder del grupo procesado por la justicia, integrado entre otros por un abogado identificado como Omar García, Leticia G. y Nicole Carolina G., que habrían oficiado de “secretarias” de los cabecillas de la banda.
El abogado porteño Javier Garín confirmó este martes a La Voz de Misiones la decisión de la instancia judicial que rechazó la apelación interpuesta por los procesados y amplió la investigación penal a otra docena de delitos, además de los más de 60 que ya investigaba la jueza federal, María Eugenia Capuchetti.
Entre las nuevas figuras penales que la Cámara agregó a la investigación se encuentran acciones judiciales que Martínez Moreira encaminó en la justicia federal de la tierra colorada, donde se sospecha pudo haber utilizado testigos falsos y documentos adulterados.
Según la investigación judicial, la banda liderada por el misionero comenzó a operar en 2013, a través de una organización llamada “Comisión Nacional y Popular de Leyes Reparatorias”, con la que contactaba con víctimas y familiares del terrorismo de Estado y ofrecía representarlos en gestiones y demandas por sus indemnizaciones.
El grupo llegó, incluso, a tramitar casos de dudosa veracidad, algunos rechazados por la justicia en primera instancia, y aprobados posteriormente en la Cámara de Apelaciones.
Martínez Moreira y su socio García se presentaban como abogados, pero distintas investigaciones periodísticas sostienen que no hay registro de ninguno de los dos en los colegios profesionales de Caba y la provincia de Buenos Aires.
El misionero afirmaba, además, ser sociólogo graduado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), y haber cursado el secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Nada de esto era cierto.
La fábula
Valiéndose de las redes sociales, Martínez Moreira se construyó un relato a la medida de los planes y actividades del grupo ahora procesado por la justicia federal.
Decía ser hijo del paraguayo Adrián Martín Martínez, militante comunista desde su juventud, y la misionera María Santa Moreira, secuestrados el 8 de noviembre de 1988, en la casa del barrio Herrera, de Asunción, donde vivían.
Martínez Moreira afirmaba que en la capital paraguaya, con dos años de edad, fue entregado a un militar argentino que lo anotó como Matías Ezequiel López.
En su relato, el misionero aseguraba que sus padres desaparecidos habían sido miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de Enrique Gorriarán Merlo, y que inclusive habían participado del atentado contra el dictador nicaragüense Anastasio Somoza, en Asunción, en 1980.
En su historia, Martínez Moreira cita nombres de supuestos tíos y primos desaparecidos en Paraguay, y cuenta que, a los siete años, en 1993, fue localizado por su abuela materna, Leontina Delart de Moreira.
Habla de un exilio de sus padres en Brasil, de un divorcio en 1984; de una relación de su madre con un militante del MIR chileno, con quien tuvo una niña que bautizaron María Luz; del reencuentro de la pareja en Jardín América, donde su madre lo da a luz en 1986; y describe espeluznantes pesadillas infantiles, en que vuelve una y otra vez a un mismo basural.
Garín denunció a Martínez Moreira por la falsificación de su firma y el uso de su matrícula profesional en el patrocinio de causas de víctimas de lesa humanidad que desconocía.
Garín radicó una denuncia ante la Fiscalía 43, Juzgado de Instrucción Criminal y Correccional 22 de Caba. El abogado identificó unas 50 causas iniciadas con su número de CUIT ante la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
La justicia ordenó el allanamiento del domicilio del misionero en la ciudad de Buenos Aires, donde encontró toda la evidencia que sirvió a la jueza Capuchetti para ordenar el procesamiento de Martínez Moreira y sus cómplices.
La justicia constató también denuncias falsas de Martínez Moreira contra periodistas, magistrados , funcionarios de la secretaría de derechos humanos, sobrevivientes del terrorismo de estado, organismos, familiares, hijos de desaparecidos que habían descubierto el funcionamiento de la banda y habían alertado a las autoridades o la justicia.
La historia, que Martínez Moreira relataba con verdaderos dotes actorales, estremeció. Diarios y canales de televisión le dedicaron sendos reportajes y entrevistas. Página/12 llegó a dedicarle la tapa del suplemento Soy, que aborda la temática LGTBQ+, por el relato de abusos con que el misionero engordó su personaje de hijo de la “generación diezmada”.
Nombre real
El misionero fue investigado por la Procuración General de la Nación (PGN), que determinó que no es hijo de desaparecidos y que toda su historia es falsa.
Según la PGN, su nombre real es Ovidio Martínez, nacido el 30 de abril de 1993 en el hospital de Jardín América, hijo de Santa Moreira y Emilio Martínez, domiciliados en Puerto Leoni, quienes lo entregaron con fines adoptivos en la Defensoría Oficial de Puerto Rico.
Su nueva familia lo inscribió en el Renaper como Matías Ezequiel López, a partir de una sentencia judicial de adopción plena.
En 2013, con documentación apócrifa, pruebas falsas de ADN, y una retórica estremecedora, Matías Ezequiel López, de 20 años, consiguió que la justicia le reconociera su nueva identidad.
Así nació el personaje de Adrián Martínez Moreira. Más tarde agregaría “de Zanotti” a su apellido, en referencia a Pablo Zanotti, una de las víctimas de la tragedia ferroviaria de Once, en febrero de 2012, con quien el misionero aseguraba estar casado legalmente, lo que fue siempre desmentido por la familia del hombre.
Martínez Moreira visitó la tierra colorada en varias ocasiones. La primera vez fue el 16 de septiembre de 2013, en un taller debate que se realizó en el aula magna de la Facultad de Humanidades de la Unam, sobre la calle San Lorenzo, en Posadas.
En 2014, en otro viaje a Misiones, el falso hijo de desparecidos retiró de la oficina del Renaper de Posadas, la nueva partida de nacimiento ordenada por la Cámara Federal de Apelaciones, con la que finalmente consiguió su primer ejemplar de DNI como Adrián Martínez Moreira, el 5 de noviembre de ese año.
Desde entonces, según la base de datos del organismo estatal, renovó su DNI cinco veces, y ahora va por el ejemplar F, con fecha de emisión el 20 de abril de 2022.
Judiciales
Dos policías revelaron que Cristaldo admitió el crimen de Tizato en la comisaría
Una revelación sacudió la quinta jornada del juicio oral por el caso de César Daniel Tizato (16): el imputado confesó el crimen al momento de su detención y alegó que fue “por accidente”.
La afirmación se desprende del testimonio de los agentes policiales, Sergio Dos Santos, que era jefe de la comisaría Primera de San José, y Antonio Comes, que era el titular de la Dirección Homicidios.
Los dos uniformados participaron de la investigación del caso Tizato, desde su desaparición hasta el hallazgo de su cadáver, y fueron los encargados de concretar la detención de Richard Arnaldo “Grulla” Cristaldo (49) como sospechoso del crimen, momento en el cual fueron testigos de un episodio que ahora podría resultar clave para el avance del debate oral que se lleva adelante en el Tribunal Penal Dos de Posadas.
“Él se quebró, se desmayó y contó que todo fue accidental, que se le disparó el arma”, lanzó esta mañana Dos Santos y explicó que “eso ocurrió cuando le estábamos por notificar el motivo de detención. Fue algo espontáneo”.
El comisario recordó que comunicó lo sucedido al magistrado Miguel Ángel Faría, titular del Juzgado de Instrucción Cuatro de Apóstoles, quien respondió que el detenido debía declarar en sede judicial, resguardando sus derechos y garantías.
Dos Santos sostuvo no fue el único testigo de ese episodio porque junto a él estaba el comisario Comes, quien esta misma mañana fue convocado a declarar a partir de un pedido del fiscal Vladimir Glinka y en menos de 30 de minutos compareció ante el tribunal.
Comes ratificó lo dicho por su colega. El investigador recordó que tras el hallazgo del cadáver de Tizato el juez Faría ordenó la detención de Cristaldo y cumplieron el recado, trasladando al sospechoso a la comisaría Primera de San José.
“El pueblo estaba conmovido, había mucha gente en la comisaría. A Richard lo atendimos en la oficina del jefe de la comisaría. Ahí empezó a llorar y dijo que se le escapó un tiro, que no tuvo intención de matar al chico. Le comenté eso al juez y dijo que se le tome declaración en sede judicial”, detalló.
No fue lo único en lo que Dos Santos y Comes coincidieron. Ambos agentes también relataron que Cristaldo participó activamente de la búsqueda del adolescente, indicando caminos, guiando los rastrillajes en el terreno e incluso sobrevolando la zona en el helicóptero de la fuerza provincial.

Comes en plena declaración, ante la vista de Cristaldo, de su abogado José Luis Reyes y de los jueces.
Arroyos secos
La jornada de hoy también contempló la declaración testimonial de otros tres policías que intervinieron en el caso y varios de ellos coincidieron al advertir que los arroyos del área de búsqueda estaban “secos”.
Dichas referencias no son un detalle menor, teniendo en cuenta que varios testigos vieron a Cristaldo “mojado de la cintura para abajo” cuando volvió solo del campo y la versión defensiva apunta que el hombre indefectiblemente debió mojarse al atravesar arroyos.
Como dato de contexto, además, hay que sumarle el hecho de que el cuerpo de Dani Tizato apareció sumergido en una laguna natural de 1,5 metros de profundidad. El cadáver tenía un disparo y entre sus prendas tenía tres rocas de grandes dimensiones que impedían que salga a flote.
El debate continuará mañana con el cierre de la etapa de testimoniales. Los ronda de alegatos, en tanto, podría comenzar el miércoles.
Cristaldo es el único acusado en la causa. Está imputado por homicidio agravado por alevosía y bajo esa figura puede ser condenado a prisión perpetua si finalmente es declarado culpable.
El proceso oral se lleva adelante ante el Tribunal Penal Dos de Posadas, presidido por el magistrado Gregorio Busse e integrado por sus pares César Yaya y Martín Rau.
Testigo de la causa Tizato: “Cristaldo me invitó a cazar al mismo lugar”
Judiciales
Testigo de la causa Tizato: “Cristaldo me invitó a cazar al mismo lugar”
Un testigo del juicio para esclarecer el homicidio de César Daniel Tizato (16), registrado a fines de 2020 en San José, declaró que el único acusado por el hecho lo había invitado a cazar “en el mismo lugar” al que más tarde se dirigió junto al adolescente que finalmente apareció muerto, con un disparo en el tórax y sumergido en una laguna.
El testimonio brindado hoy por Yoniel Escobar (22), hijo del padrastro de Tizato, llamó la atención de los presentes en la sala de audiencias del Tribunal Penal Dos de Posadas por la similitud de lo ocurrido con la víctima.
“El señor una vez me invitó a cazar con él al mismo lugar donde ocurrió el hecho. Me invitó para ir eso de las 5-6 de la mañana. Yo iba pasando por su casa, él estaba tomando cerveza y me invitó. Me pareció raro y como yo soy medio indeciso, terminé diciendo que sí, pero después me dormí y no fui”, contó Escobar, haciendo referencia al ahora imputado Richard Arnaldo “Grulla” Cristaldo (49).
Y agregó más detalles sobre aquel episodio registrado cuando aún era un adolescente: “Yo me llevaba bien con una de las hijas del señor y ella una vez me invitó a tomar tere. Ahí mi padre me dijo que me aleje porque él presentía algo malo. Yo le hice caso y no fui a tomar el tere”.

Cristaldo está imputado por homicidio agravado por alevosía y puede recibir perpetua.
Lo relatado por Escobar presenta similitudes muy marcadas con el caso Tizato. En primer lugar porque el adolescente asesinado también era amigo de las hijas de Cristaldo y luego porque el propio Cristaldo lo invitó a cazar y lo pasó a buscar de su casa ese 30 de agosto de 2020, cuando se produjo la desaparición del menor que un mes después apareció asesinado.
La jornada de hoy se completó con el testimonio de otros tres testigos, mientras que para el lunes se espera la recepción de otras cuatro declaraciones antes de ingresar al último tramo del debate oral que comenzó el martes.
Cristaldo es el único acusado en la causa. Está imputado por homicidio agravado por alevosía y bajo esa figura puede ser condenado a prisión perpetua si finalmente es declarado culpable.
Declaró la mamá de Dani Tizato: “Me pareció raro que Cristaldo vuelva solito”
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Condenaron a camionero paraguayo que cayó con 570 kilos de marihuana
Menos de un año después de haber sido detenido en el puente que une Posadas y Encarnación con 570 kilogramos de marihuana, la Justicia Federal de Misiones condenó al camionero paraguayo Arnaldo Antonio Ocampos Benítez (23), quien admitió su culpabilidad en el hecho y recibió una pena de 4 años y 10 meses de prisión.
El fallo que transformó el acuerdo de juicio abreviado en sentencia de primera instancia fue emitido este viernes por el Tribunal Oral Federal (TOF) de Posadas, con la firma del magistrado Juan Manuel Iglesias como presidente subrogante de un tribunal unipersonal.
De esta manera, Ocampos Benítez, actualmente detenido en el Escuadrón 50 de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) en Posadas, fue condenado a 4 años y 10 meses de prisión como autor del delito de “contrabando de importación de estupefacientes agravado”.

La droga iba oculta en un doble fondo del semirremolque, debajo de la carga de una carga de 28 toneladas de arroz.
El extranjero, oriundo de Villarrica, se encuentra privado de su libertad desde el 23 de julio del año pasado, cuando el personal de Aduana, mediante el uso de un escáner, descubrieron que entre las 28 toneladas de arroz que transportaba el camión al mando de Ocampos Benítez también habían paquetes ocultos.
La carga sospechosa fue encontrada en un doble compartimiento acondicionado en el piso del semirremolque del camión Scania y en total se hallaron 541 paquetes de marihuana que arrojaron un peso de 570,347 kilogramos.
El camionero paraguayo admitió su responsabilidad en la maniobra ilícita y, en acuerdo, con su abogado defensor y la Fiscalía del Tribunal Oral Federal de Posadas, aceptó la condena ofrecida, que ahora deberá ser cumplida en la tierra colorada.
El mismo fallo dispuso que el camión utilizado en el ardid continuará incautado y quedará a disposición de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca).
Camionero paraguayo cayó con 570 kilos de marihuana en el puente internacional
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