Judiciales
Caso Guirula: el fiscal pidió perpetua para dos de los seis policías imputados
Después de nueve audiencias, la ex oficial ayudante Lourdes Beatriz Tabarez (42) quebró en lágrimas. Lo hizo esta mañana, mientras oía al fiscal Vladimir Glinka formular un pedido de prisión perpetua en su contra como una de las máximas responsables de la muerte del albañil Carlos Guirula, ocurrida el 19 de mayo de 2014 durante un procedimiento policial que comenzó por disturbios en un motel y que culminó en la comisaría Decimotercera de Posadas. No fue el único planteo.
Para Glinka, tanto Tabarez como el cabo Ricardo Rafael Escobar (42) fueron los autores de los pisotones y los puntapiés que provocaron las lesiones que derivaron en la muerte de la víctima, por lo que pidió prisión perpetua para ambos como responsables del delito de “tortura seguida de muerte”, previsto por el artículo 144 ter, inciso 2 del Código Penal de la Nación.
En cuanto a los otro cuatro ex policías que llegaron a juicio, el fiscal los acusó a uno de ellos por haber participado de las vejaciones con el lanzamiento de un gas pimienta y a los restantes por no haber intercedido para impedir las agresiones de sus camaradas, lo que encuadraría en omisión.
En detalle, solicitó 7 años de prisión para el cabo primero Lucas Nahuel Saravia Allosa (37); 6 años y 6 meses para el oficial subayudante Carlos Alberto Zidorak (35) y para el sargento primero Claudio Marcelo Servián: y, por último, 6 años para el agente Carlos Alberto Da Silva (34). Los pedidos además incluyen una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en todos los acusados.

Tabarez era la de mayor de jerarquía y la encargada del procedimiento que culminó con una muerte.
“Operativo policial catastrófico”
En su alegato de casi dos horas, el representante del Ministerio Público Fiscal calificó el hecho como “un operativo policial catastrófico” e hizo un repaso cronológico del caso, desde el disturbio que derivó en el llamado a la Policía, hasta la llegada de los patrulleros, el traslado del detenido hacia la comisaría y el “punto oscuro” de una hora donde sostuvo que los implicados se dedicaron a ocultar pruebas.
En base a testimonios recolectados, Glinka sostuvo que esa noche Guirula estaba borracho (con 3,0 gramos de alcohol por litro de sangre, según pericias), pero desacreditó las versiones que lo ubicaban como “violento”, “agresivo” e “incontrolable”. “No era un Goliat”, resumió.
“Se puso denso para no pagar sí, pero no es cierto que los encargados se tuvieron que armar con un palo para defenderse. No hubo violencia. No pegó, ni golpeó a nadie y pagó su deuda. Si a las 3.15 se iban todos a dormir, hoy no estaba nadie acá”, planteó.
Glinka reconstruyó que el primer patrullero (Toyota Hilux, móvil 3-423), integrado por Tabarez como encargada, Servian como chofer y Da Silva como acompañante, llegó al motel de Santa Catalina y Andresito a las 3.18, cuando Guirula ya había abonado las dos petacas de whisky que le reclamaban y se aprestaba a retirarse del lugar junto a sus amigos en el auto de uno de ellos.
“El propio encargado del motel contó que el problema ya estaba solucionado y pidió disculpas por el llamado a la Policía, pero Tabarez dijo ‘no importa, lo llevamos detenido igual. Se fijó en él”, recordó, aunque mencionó que Guirula se resistió a ser aprehendido, lo que derivó en el pedido de otro tres patrulleros que llegaron como refuerzos.

El fiscal Glinka e imágenes de la reconstrucción del hecho, donde se recreó de qué manera Tabarez pisó en la cabeza a Guirula.
En ese punto, Glinka hizo un paréntesis, marcó un punto de inflexión y reforzó su postura: “Es verdad que Guirula se opuso y estuvo mal. Pero cuando le pusieron las esposas se terminó el procedimiento. Todo lo que vino después de ser esposado es delito y los acusados deben responder por ello”.
A partir de ahí desarrolló la parte central de su teoría del caso. El fiscal dio por acreditado que con la víctima esposada y en el suelo, Tabarez la pisó la cabeza primero y luego le aplicó al menos cuatro patadas.
Sobre Escobar, apuntó que también efectuó patadas al detenido y lo acusó de ir “saltando” sobre la espalda de la víctima durante el traslado del hombre hacia la comisaría en la caja de la Toyota Hilux.
Asoció, además, las mecánicas de esas agresiones con los resultados de la autopsia y vinculó el accionar de Tabarez con el edema cerebral y las tres fracturas costales que perforaron el pulmón izquierdo de Guirula.
Para Glinka, los saltos de Escobar sobre la víctima ocasionaron la fractura lineal de seis cosquillas del lado derecho y se basó en los forenses para concluir que cada una de esas lesiones por separado ya revestían carácter de letal, aunque era atendibles en caso de recibir una asistencia médica urgente.
A Saravia Allosa, por su parte, le adjudicó el lanzamiento de gas pimienta contra la víctima, como así también la omisión de no haber impedido las agresiones de Tabarez y Escobar, misma responsabilidad que le atribuyó a los otros tres imputados.
También planteó que después de constatar la muerte de Guirula los acusados llevaron adelante una serie de acciones para ocultar pruebas del caso, como lavar el patrullero, limpiar vestigios de sangre e iniciar ellos mismos la investigación del hecho.
Como cierre de su alegato, Glinka consideró que los acusados “no estaban capacitados” para ejercer como policías, cuestionó la actitud de camaradería que todavía impera entre uniformados y reclamó un proceso más “estricto” para la selección de agentes dentro de la fuerza.

Escobar y más atrás Saravia Allosa, otro de los imputados en la causa.
Vías alternativas de la defensa
A continuación, expuso el defensor oficial Mario Ramírez en representación de la oficial Tabarez. El letrado contrapuso lo desarrollado por Glinka y ofreció cuatro vías posibles para resolver el proceso sin que su defendida reciba prisión perpetua.
Ramírez arrancó su exposición con un video con un compilado de diferentes procedimientos donde se observan agentes policiales de diferentes lugares en tareas para reducir a un detenido. “Esto es como para tener un contexto, porque es muy fácil decir cómo debe actuar un policía con el diario del lunes”, señaló.
A diferencia de Glinka, Ramírez sí consideró que Guirula actuó con violencia aquella noche del hecho, sumado a que resaltó sus características físicas (1,80 metros de alto y casi 100 kilogramos), como así también su potencia como albañil.
“Él si fue violento esa noche y también es una realidad que entre tres no pudieron detener a un tipo. Guirula era un albañil que levantaba bolsas de cemento como cajas de pizza”, ilustró.
También pidió tener en cuenta que “debajo de los uniformados hay personas” y consideró que en el procedimiento hubo un “un desorden y un componente emocional”.
Por último, reconoció y cuestionó: “Hubo golpes, hubo lesiones, hubo incumplimiento, sí. Pero el artículo 144 (tortura seguida de muerte) es sumamente grave y forzado. Estamos ante un debate de tipicidad y de desproporcionalidad de la pena”.

Los imputados llegaron libres al juicio pero ahora aguardan el fallo en “arresto preventivo” por decisión del tribunal presidido por Gregorio Busse.
Ante ese panorama, como planteo principal solicitó que el caso sea considerado como “lesiones en riña” (artículo 95), al entender que contra Guirula hubo varios agresores y no está claro quien efectuó el golpe determinante.
De prosperar esto, Ramírez entendió que a Tabarez debía dársele por cumplida la pena por los años que ya estuvo presa durante la instrucción de la cusa y quedar en inmediatamente en libertad tras el dictado de la sentencia.
En forma subsidiaria, solicitó aplicar el artículo 80, inciso 9 (homicidio en abuso de su función), atenuando por emoción violenta.
La tercera opción que trazó sería enmarcar el caso como un “ejercicio excesivo de la fuerza”, contemplado por el artículo 35, mientras que, por último, solicitó que se mantenga la acusación por tortura pero en concurso real con abandono de persona seguido de muerte, pero que en ese caso su defendida mantenga su libertad hasta tanto el fallo quede firme.
El debate continuará mañana, a partir de las 8.30, con los demás alegatos defensivos. Una vez culminada esas exposiciones, el Tribunal Penal Dos, presidido por el magistrado Gregorio Busse, decidirá cuándo dar el veredicto.
Mientras tanto, los seis acusados continuarán alojados en diferentes unidades penitenciarias, cumpliendo así con “la medida administrativa de arresto preventivo” ordenada por Busse en la previa a los alegatos.
Judiciales
Declaró la mamá de Dani Tizato: “Me pareció raro que Cristaldo vuelva solito”
El juicio oral para esclarecer el crimen de César Daniel Tizato (16), registrado a fines de 2020 en San José, continuó esta mañana con la declaración de otros siete testigos, entre vecinos, amigos y familiares de la víctima.
Varios de ellos reconstruyeron las últimas horas de Tizato, desde la noche previa, cuando el adolescente les contó a sus amigos que a la mañana siguiente iba a ir de caza con el ahora imputado Richard Arnaldo “Pelado” o “La Grulla” Cristaldo (49), hasta el día de su desaparición, cuando el hombre lo pasó a buscar y horas más tarde regresó solo.
“Un día antes, a la mañana, nos juntamos a tomar mate. Ahí Dani dijo para juntarnos a la noche con las hijas del señor (por Cristaldo). Ahí fuimos y él había contado que ya habían ido a cazar juntos y después se fue antes para levantarse temprano”, recordó Hugo Techeira, amigo de Tizato.
“Si fue con él, tenía que volver con él”
Eso que contó Techeira ocurrió en la noche del 29 de agosto de 2020 y lo que ocurrió a la mañana siguiente lo contó María Esther Da Rosa, la madre del adolescente que ese día desapareció y un mes después apareció sin vida, con un disparo en el tórax y sumergido en una laguna natural de 1,5 metros de profundidad.
“El gurí me dijo que iban a ir a buscar un remedio y a dar unas vueltas por el monte. Me pidió que le avise cuando el señor venía por él y salieron tipo 9.10 de la mañana”, relató la testigo.
Y amplió: “Él nunca iba solo y mi marido le advirtió al señor que trate de cuidar al gurí, que lo lleve y lo traiga, que, así como fue, que venga”.
Sin embargo, eso no ocurrió. “Pasaron las horas, llegó la tarde y tipo 15 él pasa solito. Pasó y avisó que el gurí se había quedado con otros tres chicos más para pescar. No me dijo el lugar, solo dijo que Dani no quiso venir con él. A mí me pareció raro que vuelva solo. Como puede dejar que quede el gurí allá, solito. Si fue con él, él tenía que volver con él. Dani no era de quedarse con gente que no conoce”, expresó Da Rosa.

Cristaldo está detenido e imputado por “homicidio agravado por alevosía”.
Mojado
Luego declararon dos vecinos del barrio Pindapoy, quienes señalaron que ese 30 de agosto a la siesta vieron pasar a Cristaldo en soledad y con sus prendas mojadas hasta el ombligo, detalle no menor teniendo en cuenta que el cadáver del adolescente apareció sumergido en una laguna, con tres rocas de gran tamaño que le impedían salir a flote.
“Ese día yo le llevaba a mi novia a la casa y le cruzamos a Cristaldo. Le crucé frente a la casa, ponele que a las 15.15-15.30. Le vi que estaba mojado por la mitad, hasta la cintura”, especificó el testigo de apellido Cantero. Su novia, Jacinta Tachile, ratificó el testimonio.
El último en declarar fue Telmo Piñeiro, vecino del mismo barrio y amigo del padrastro de Tizato, quien en su momento fue imputado por el crimen pero fue sobreseído.
Su detención se dio bajo la sospecha de que pudo ser uno de los “tres chicos” con los cuales Cristaldo afirmó que dejó a Tizato, pero finalmente fue desvinculado.
Ante el Tribunal Penal Dos de Posadas, esta mañana el hombre admitió que el día del hecho estuvo de caza junto a su hermano y su papá, aunque en un campo ubicado en dirección contraria a la zona por donde Cristaldo se dirigió junto a la víctima.
El debate continuará mañana con más testigos. El imputado enfrenta una acusación por “homicidio agravado por alevosía”, figura que prevé una pena de prisión perpetua.
Disparo de frente y no por accidente, concluyeron peritos del caso Tizato
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Disparo de frente y no por accidente, concluyeron peritos del caso Tizato
La segunda jornada del juicio oral por el crimen de Dani Tizato (16), ocurrida en San José a mediados de 2020, estuvo marcada por el aporte de los peritos de diversas especialidades que intervinieron en la investigación, quienes, entre otros puntos, precisaron que la víctima sufrió un disparo de frente y remarcaron que la sindicada arma homicida no pudo accionarse por accidente, testimonios que complican la situación de Richard Arnaldo Cristaldo (49), único imputado en la causa.
En total fueron siete los expertos técnicos y científicos que esta mañana dieron su testimonio ante el Tribunal Penal Dos de Posadas y respondieron las preguntas formuladas tanto por el fiscal Vladimir Glinka como por el abogado y ex juez penal José Antonio Reyes, defensor del acusado.
Perforante y penetrante
El primero en declarar fue el médico policial Matías Serra, quien dio describió en qué estado se encontraba el cuerpo de la víctima, que fue hallado sumergido en una laguna natural de la estancia Las Vertientes tras una búsqueda se extendió durante 33 días a partir de la denuncia de desaparición del menor, radicada el 30 de agosto de 2020, cuando salió a cazar con el imputado y nunca más volvió a su casa.
“El cuerpo estaba en estado de putrefacción, con destrucción general de una mano”, graficó Serra, quien además especificó que el cadáver exhibía una herida penetrante en el tórax y entre sus prendas tenía tres rocas de gran tamaño para que no emergiera a la superficie.
El que añadió más especificaciones fue el médico forense Joaquín Heredia, quien detalló que Tizato presentaba una herida “perforante y penetrante” ubicada “entre el cuarto y quinto espacio intercostal”, es decir, “debajo de la tetilla izquierda”. La herida alcanzó a afectar el corazón y se trató de la causal de muerte.

El perito Lucas Bogado exhibiendo fotografías del expediente ante el tribunal y el fiscal Glinka.
De frente y no por accidente
Sobre la misma herida declaró el licenciado en Criminalística Lucas Bogado. El perito fue el encargado de analizar los orificios encontrados en una remera y una campera de Tizato.
Según las conclusiones de Bogado, esas marcas son compatibles con un balazo y dio detalles: el disparo fue frontal y efectuado desde un plano superior. “El tirador estaba a mayor altura que la víctima. La trayectoria descendente es bastante notoria. Hubo 12 centímetros de diferencia entre ambos orificios (entrada y salida)”, precisó el especialista.
Otro testimonio que marcó la jornada fue el de la perito balística Daiana Salazar. La mujer solicitó que se le exhiba el rifle incautado a Cristaldo como posible arma homicida y describió sus características y aptitudes.
“Es un aire comprimido modificado para usar como arma de fuego”, resumió y al explicar su funcionamiento fue contundente: “No existe posibilidad de un disparo accidental bajo este mecanismo”.

La perito Salazar con el posible arma homicida en manos para explicar su funcionamiento.
Continuidad
Un gran punto en discusión fue la posibilidad de que Tizato haya sido arrojado aún con vida a la laguna de agua estancada. La hipótesis se sustenta en el hecho de que la autopsia encontró una hoja vegetal en la tráquea y para avanzar sobre esa arista declararon dos bioquímicos.
Ambos profesionales coincidieron al advertir que, en los exámenes complementarios a la autopsia, encontraron diatomeas (algas de agua dulce) en la médula ósea, aunque su aparición dentro del organismo pudo darse de diferentes maneras, ya sea por aspiración o por presión, ante lo cual las conclusiones no fueron determinantes.
El debate continuará mañana con más testigos, entre ellos familiares de la víctima y vecinos del barrio Pindapoy de San José. Cristaldo, más conocido como Pelado o Grulla, está imputado por “homicidio agravado por alevosía”, figura que puede significarle prisión perpetua en caso de ser declarado culpable.
El imputado ayer declaró y se dijo inocente ante los jueces Gregorio Busse, César Yaya y Martín Rau.

A Cristaldo se lo conoce como La Grulla, por su rol como profesor de artes marciales.
Acusado de matar a Dani Tizato se declaró inocente en juicio: “Jamás lo haría”
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Acusado de matar a Dani Tizato se declaró inocente en juicio: “Jamás lo haría”
Esta mañana, en el Tribunal Penal Dos de Posadas, comenzó el juicio oral a Richard Arnaldo Cristaldo (49), único imputado por el crimen de César Daniel Tizato (16), el adolescente de San José que a mediados de 2020 permaneció más de 30 días en condición de desaparecido hasta que su cadáver fue hallado sumergido en una laguna natural, con disparo en el tórax y tres piedras entre sus prendas para que no salga a flote.
Cristaldo, conocido como Pelado o La Grulla por su figura como profesor de artes marciales, era vecino de Tizato y fue la última persona vista con el adolescente, a quien pasó a buscar por su casa del barrio Pindapoy para ir de caza a los campos lindantes de la zona, la mayoría de ellos propiedad del emporio yerbatero Rosamonte.
El acusado está imputado por “homicidio agravado por alevosía”, figura que prevé una de prisión perpetua en caso de ser declarado culpable, aunque Cristaldo se considera inocente y así lo afirmó esta mañana, al momento de prestar declaración indagatoria ante el tribunal presidido por el magistrado Gregorio Busse e integrado por sus pares César Antonio Yaya y Martín Alejandro Rau.

Dani Tizato tenía 15 años cuando desapareció. En medio de la búsqueda llegó su cumpleaños 16.
33 días de angustia
La causa que hoy se ventila en debate oral comenzó el 30 de agosto de 2020, cuando la madre del adolescente denunció su desaparición y se activó una búsqueda que, 33 días después, el 2 de octubre, dio resultados con el hallazgo del cuerpo en una laguna natural formada con agua estancada.
En el medio hubo múltiples rastrillajes por zonas de campo, averiguaciones y toma de testimoniales a vecinos de San José, entre ellos al propio Cristaldo, que era el hombre que esa mañana del 30 de agosto pasó a buscar a Tizato para ir a cazar pero horas después regresó solo al pueblo, completamente mojado desde la cintura para abajo.
El cadáver de la víctima fue encontrado en una laguna de 1,5 metros de profundidad. El adolescente presentaba una herida de arma de fuego en el tórax y entre sus prendas había tres rocas para sumar peso. Como dato forense, la autopsia estableció que el niño fue arrojado al agua aún con vida, dado que en la región traqueal encontraron una hoja de origen vegetal.
Cuando a Cristaldo lo interpelaron por la desaparición del menor, el hombre aseguró que por el camino se cruzaron con otras dos personas a quienes no puso identificar y afirmó que Tizato decidió quedarse con ellos para “ir a pescar”.

Cristaldo tiene 49 años, está detenido y puede ser condenado a prisión perpetua.
“Soy inocente”
Esta mañana, el acusado mantuvo esa estrategia defensiva. “En ningún momento se me pasó por la cabeza hacerle daño a un chico. Jamás haría algo así. El juez Faría (Miguel Ángel) me acusó de cosas que no son. Es una injusticia por lo que estoy pasando”, lanzó ante los jueces que decidirán sobre su futuro.
Cristaldo recordó que “ese día salí de mi casa a las 9 y pasé por la casa de los padres del chico. Por eso me parecer raro que ahora todos digan que yo lo llevé a engañado al campo al chico”.
El imputado también se refirió al rifle de aire comprimido modificado para calibre 22 incautado en su casa y compatible con el disparo que presentaba el niño. “El arma sí se disparó, pero fue unos tres o cuatro días antes. Nunca disparé ese día que fuimos al campo, tampoco peleé con el chico. Soy inocente”, reiteró.
A pedido del fiscal Vladimir Glinka, el acusado reconstruyó el recorrido realizado junto a Tizato camino a las zonas de caza y trayecto que hizo de regreso, ya en soledad. También marcó en un mapa el punto donde sostiene que el adolescente se encontró con otros dos jóvenes que lo terminaron llevando hacia las lagunas artificiales de Rosamonte.
El proceso continuará mañana, a partir de las 8.30, con la declaración de los primeros testigos de la causa. Según adelantaron, la tanda estipulada para mañana estará integrada por los peritos que participaron de la investigación dirigida por el magistrado Miguel Ángel Faría, titular del Juzgado de Instrucción Cuatro de Apóstoles.
Cristaldo llegó a esta instancia detenido y, de acuerdo a la acusación, puede ser condenado a la pena de prisión perpetua. Es defendido por el ex juez penal José Antonio Reyes.

La laguna de agua estancada donde apareció el cuerpo de Tizato.
Apelaciones confirmó la preventiva para Cristaldo por el crimen de Dani Tizato
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