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En la continuidad del debate por el femicidio de Antonella Bernhardt (27), esta mañana declararon dos testigos más, entre ellas la médica forense que realizó la autopsia, quien detalló cada una de las lesiones que presentaba la víctima y consideró que la estocada mortal pudo ser efectuada con la joven tendida en el piso e indefensa, hipótesis que contradecería la versión de un hecho accidental en el fragor de un forcejeo de pie que brindó el fotógrafo Cristian Daniel Vargas (33), único acusado del caso.
La tercera jornada del juicio oral estuvo marcada por los aportes realizados por la doctora Carolina Lanzos, quien en su momento fue la encargada de realizar el examen forense a los restos de Antonella y fue convocada para brindar precisiones respecto a la operación.
El testimonio de la profesional fue realizado a través de una plataforma de video conferencia, herramienta que además utilizó para exhibir imágenes de la autopsia y detallar las características de las lesiones que presentaba el cuerpo de la víctima.
“Nos encontramos con un cuerpo con abundante sangre seca, eran manchas gruesas, densas, ubicadas en el cuello, tórax y hombros”, expuso al comenzar Lanzos su testimonio ante el Tribunal Penal Uno de Posadas, presidido por Viviana Cukla e integrado por Ángel Dejesús Cardozo y Gustavo Bernie.
Luego, explicó que la herida mortal fue una “lesión punzocortante y penetrante de 5,5 centímetros de longitud” que ingresó en el cuello, perforando el plano muscular, atravesando la vía aérea y finalizando contra “la cara posterior de los cuerpos vertebrales”.
También enumeró que Antonella presentaba dos traumatismos, uno cerca de la oreja izquierda y otro en el parietal del mismo lado. Esta última -estimó- pudo haber sido efectuada con algún objeto.
Tras esta presentación inicial, llegó el turno de las preguntas de las partes y el primero en intervenir fue el fiscal Martín Alejandro Rau, quien buscó profundizar en las características de las lesiones.
Ante una de las preguntas efectuadas, la médica forense sostuvo que la puñalada mortal provocó una profusa pérdida de sangre, fluido que además ingresó ingresó a la vía aérea generando también un síndrome de asfixia. Calculo, además, que el lapso de sobrevida con una herida de este tipo es “muy corto, escaso, en un minuto, como mucho, ya se produce el óbito”.
Rau también ahondó sobre los traumatismos que presentaba Antonella, ante lo cual Lanzos respondió que “fueron dos golpes fuertes” y afirmó que “pudieron haber producido aturdimiento, estado de confusión o pérdida de conocimiento”.
En el avance de sus consideraciones, la doctora indicó que en virtud de las características observadas en la puñalada mortal postuló que el ataque pudo haber sido propinado con la víctima “indefensa y apoyada contra un plano duro, acostada”.
En la argumentación de su tesis, la forense señaló que se basó en indicadores tales como la profundidad de la herida, la escasez de marcas defensivas en la víctima y la ubicación del sangrado.
“Por la profundidad de la herida creo que el cuerpo estuvo apoyado en algo y que ahí se ejerció presión. La persona estaba decúbito dorsal. La salpicadura es otro indicio de la posición. Si estoy parada la sangre va a caer, pero acá no había manchas de sangre ni en el abdomen, ni en la pelvis, ni en las piernas”, culminó Lanzos ante las consultas del defensor oficial Mario Ramírez, quien preguntó si la lesión pudo haber sido cometida con la víctima de pie.
En que en la primera audiencia de debate, Vargas mantuvo su versión defensiva y sostuvo que dio dos “tapes” a Antonella, pero que la estocada se dio por accidente durante un forcejeo que inició para quitarle el cuchillo a la joven.
El debate continuará mañana con la declaración de más testigos y además se le dará intervención al personal de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (Saic) para intentar encender el teléfono del acusado (incautado hace más de cuatro años) en busca de un posible backup de fotos realizadas por Vargas a Antonella que la defensa pretende incorporar como prueba al proceso.