Policiales
Hallaron muerto a testigo que declaró contra policías en el caso Mirta Rosa
Walter Rubén Velázquez, más conocido como Chinito, el testigo que declaró contra tres ex policías en el juicio por la muerte de Mirta Carmen Rosa (47) fue hallado sin vida esta tarde en su casa del barrio El Porvernir II de Posadas y se investigan las circunstancias del suceso.
El hecho fue advertido por una hermana de Chinito, tras lo cual el hombre de 31 años fue derivado de urgencia al hospital Madariaga, aunque desafortunadamente su cuadro era irreversible.
Lo sucedido fue alertado a la Policía y notificado luego al magistrado Marcelo Cardozo, titular del Juzgado de Instrucción Uno de Posadas, actualmente en turno y en el cual también se instruye el expediente abierto en contra de los tres policías acusados por Chinito en aquel juicio realizado a fines del año pasado.
Fuentes consultadas por La Voz de Misiones indicaron que todo apunta a un hecho de suicidio, aunque para obtener mayores precisiones y despejar dudas se ordenó un examen de autopsia que se realizará mañana en la Morgue Judicial de Posadas.
Juicio y nueva hipótesis
Velázquez, con amplio prontuario por delitos contra la propiedad, tuvo marcado protagonismo al momento de declarar en el marco del juicio oral por la muerte de Mirta Carmen Rosa (47), una docente con esquizofrenia que fue asesinada a golpes y descartada en una antigua cancha del barrio Los Potrillos de Garupá en 2013.
El juicio se desarrolló contra dos policías que trabajan en la comisaría Quinta, Aldo Villalba (37) y Luis Rotela (43), quienes fueron condenados por el delito de “abandono de persona”, ya que se estableció que a la víctima no le prestaron la asistencia que correspondía, pero no fueron ellos quienes le perpetraron las lesiones que derivaron en su muerte.
Sobre quienes recayó la sospecha del crimen fue contra los -en aquel entonces- efectivos de la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional X, Emilio Broemser, José María Bernal y Adrián Borda y la nueva hipótesis emergió en pleno juicio, a instancias de una declaración clave vertida por Chinito Velázquez.
El testigo narró que ese mismo día él estaba detenido y los agentes de la Brigada lo sacaron de la comisaría para llevarlo el recorrer el barrio Los Potrillos, circunstancia en la que el patrullero en que se movilizaban se habría cruzado con la docente que venía de ser abandonada a suerte por el móvil de Villalba y Rotela.
“Apareció una mujer que reclamó que me estaban pegando. Ahí discutieron y Broemser y Borda se bajaron del auto y siguieron discutiendo. Quince minutos después, volvieron al auto y no me golpearon más. Después me llevaron de nuevo a la comisaría”, fueron las palabras de Chinito en el juicio.
Fue así que, al momento de los alegatos, el fiscal Glinka pidió la condena por abandono de persona para los policías Villalba y Rotela, pero además de ello solicitó que se inicie “cabeza de sumario” para investigar a los otros tres agentes mencionados como posibles autores del homicidio de Rosa y de apremios ilegales contra Velázquez.
La hipótesis que trazó el fiscal consignó que Rosa, en medio de una crisis nerviosa por su cuadro de esquizofrenia, fue alzada en el patrullero en el que se movilizaban Villalba y Rotela, pero que ellos luego la dejaron abandonada en cercanías al barrio Los Potrillos, tras lo cual la mujer se cruzó con los efectivos de la Brigada y terminó siendo asesinada a golpes. La autopsia dictaminó que la docente murió por un golpe en la cabeza y un estallido de vejiga.
“Ella (por Rosa) era una persona que no iba a reaccionar bien ante cualquier tipo de agresión. Ella tenía esquizofrenia, entonces reaccionó mal y ellos (por los efectivos de la Brigada) reaccionaron aún peor, la golpearon y la dejaron prácticamente muerta en un lugar donde ellos creían que se le podía imputar a otra persona, que era los policías que pasaron por ahí”, profundizó Glinka.
El Tribunal Penal Dos de Posadas dio lugar al pedido y remitió todas las actuaciones al juzgado que dirige Cardozo, quien meses más tarde dio curso a la nueva investigación, ordenando además la detención de los tres policías, aunque los uniformados actualmente siguen en el avance de la causa en libertad.
De los tres policías bajo la lupa, Borda volvió a ser noticia a comienzos de julio cuando la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) lo arrestó como presunto encubridor de una vecina suya que comercializaba estupefacientes y prostituía a su hija adolescente en el barrio A4.
La trama paralela del caso Rosa y las sospechas de homicidio hacia la Brigada
Policiales
Dos detenidos por millonario robo a tienda de celulares en Posadas
La investigación por el millonario robo a una tienda de celulares en Posadas suma dos detenidos y, en paralelo, la Policía investiga si entre los casi 90 aparatos incautados en manos de un “reducidor” de objetos robados se encuentran los teléfonos sustraídos.
El hecho en cuestión ocurrió el pasado lunes, cuando al menos seis delincuentes en moto vulneraron el acceso a un local de celulares ubicado en el barrio El Palomar de Posadas y vaciaron el interior, llevándose celulares, notebooks, relojes y dinero en efectivo.
El robo quedó registrado en cámaras de seguridad y las imágenes del hecho rápidamente se viralizaron en redes sociales.
Tras el hecho, la Policía inició una amplia investigación que a los pocos días llegó a un sospechoso, mientras que anoche capturaron a un nuevo implicado. El último detenido fue identificado como Marcos B. (19), quien fue aprehendido durante un procedimiento ejecutado por el personal de la Dirección Investigaciones Complejas de la Unidad Regional I en el barrio La Flor.
En el marco de los procedimientos, la fuerza provincial allanó otras viviendas vinculadas a los demás sospechosos, aunque los buscados habían logrado escapar antes del operativo.
En paralelo, en la madrugada de este sábado otra comisión de investigadores irrumpió en un inmueble de la chacra 225 que funcionaba como “cueva” de objetos robados.
En el lugar fue detenido un joven de 26 años e incautaron casi 90 teléfonos celulares, aparatos que serán analizados para determinar si pertenecen al botín sustraído en la tienda del barrio El Palomar.

La cueva de objetos robadas quedaba en la chacra 225.
Policiales
Madre del piloto Wiebel: “No voy a permitir que se desdibuje la verdad”
A una semana del crimen, la madre del Afredo Wiebel (48), el empresario y piloto de automovilismo asesinado a balazos en Puerto Iguazú, emitió un comunicado en redes sociales para responder a la despedida de su hijo que realizó la compañía vinculada al presunto homicida y para solicitar que no se “desdibuje la verdad”.
“Como madre de Alfredo Matías Wiebel Giampaoli, me veo en la dolorosa obligación de salir públicamente a desmentir el comunicado difundido por Echeverría y Asociados S.R.L.., en el que se afirma que mi hijo falleció “de manera repentina”, introduce el extenso comunicado que fue difundido en las últimas horas.
En ese marco, María Amalia Giampaoli, la madre del piloto, responde de manera contundente: “Alfredo no tuvo una “muerte repentina”. Alfredo fue asesinado”.
A continuación, el comunicado hace referencia al examen de autopsia, pericia que confirmó que Wiebel no solo sufrió un disparo, sino que recibió un total de cinco, de los cuales cuatro fueron “mortales”, y también apunta a Ángel Ramón Zalazar (82), padre de la ex pareja del piloto y único sospechoso del crimen.
“La investigación judicial cuenta además con importantes elementos de prueba”, advierte el texto y desarrolla que “existen testigos que se encontraban en el lugar donde ocurrió el hecho, se han incorporado registros y otras evidencias a la investigación, una pistola calibre 9 milímetros, además de prendas de vestir, elementos actualmente sometidos a las pericias correspondientes”.
La madre de la víctima admite que será la Justicia la encargada de determinar las responsabilidades del caso, pero considera necesario responder al comunicado de Echeverría y Asociados S.R.L. y con ese objetivo insiste: “Mi hijo no murió inesperadamente por una enfermedad, un accidente o una causa natural. A ALFREDO Lo mataron de cinco disparos”.
“Como madre, me resulta profundamente doloroso que una empresa vinculada a personas directamente relacionadas con los hechos investigados hayan elegido comunicar públicamente que Alfredo simplemente falleció “de manera repentina”, omitiendo por completo que fue víctima de un homicidio y que existe una investigación penal en curso con una persona detenida e imputada”, agrega.
Y cierra: “Tampoco voy a permitir que, mediante palabras cuidadosamente escogidas, se desdibuje la verdad sobre la forma en que murió mi hijo. Alfredo merece respeto. Sus hijos y su familia merecen respeto. Y su memoria merece que se diga la verdad”.
El crimen
El crimen de Wiebel ocurrió el 11 de septiembre a la mañana, cerca de las 11, en una obra en construcción ubicada sobre la avenida República Argentina, en el barrio Industrial de la Ciudad de las Cataratas.
En ese lugar habría mantenido una discusión con Zalazar hasta que, en determinado momento, fue atacado a balazos ante la vista de varios albañiles que trabajaban en el predio y fueron testigos del crimen.
Fueron ellos mismos quienes narraron que después del ataque Zalazar se fue caminando hasta una su empresa ubicada en la zona y allí escapó al mando de una camioneta Toyota SW4.
El sospechoso estuvo prófugo unas horas hasta que, a las 16, se reportó su ingreso a una clínica de la ciudad. El hombre continúa internado con custodia policial y la Justicia ordenó que sea sometido a una junta médica para determinar si puede comparecer en indagatoria.
La autopsia reveló que Wiebel recibió cinco balazos, cuatro de ellos “mortales”. La información se suma al hecho de que la Policía allanó la vivienda del único sospechoso y en el lugar incautaron una pistola calibre 9 milímetros que, se presume, podría tratarse del arma homicida.
Wiebel, además de piloto de automovilismo, era empresario del rubro turístico, con negocios hoteleros y gastronómicos. Zalazar, en tanto, también es un hombre de negocios, vinculados a la importación y exportación.
Ambos compartían algunas de esas actividades y una hipótesis sostiene que el crimen pudo deberse a diferencias económicas que complicaron la relación.

Policiales
Volaba en ala delta, chocó con cables y murió en Posadas
Un hombre de 40 años que volaba con un ala delta sobre Posadas falleció al impactar con cables del tendido eléctrico y precipitarse al vacío en una zona rural conocida como paraje Ojo de Agua.
El trágico episodio ocurrió este jueves a la tarde y el fallecido fue identificado como Alexander Koch (40), cuyo cuerpo fue hallado carbonizado junto a los restos de la aeronave motorizada y fue trasladado a la morgue para ser sometido a un examen de autopsia.
De acuerdo a lo consignado por fuentes policiales, la madre de la víctima, una mujer de 70 años, relató que su hijo utilizaba por primera vez el equipo y que, tras recorrer unos 250 metros de vuelo, impactó contra unos cables de tendido eléctrico y luego se precipitó contra el suelo en un sector de pastizales.
En la escena del hecho trabajó el personal de la División Científica, bomberos, operarios de Energía de Misiones y el médico policial de la comisaría Decimoquinta, dependencia con jurisdicción en el lugar.
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