En Escena Verás
Carmen Cáceres: “Es triste que en librerías aparten a escritores misioneros”
La escritora posadeña Carmen M. Cáceres admite que “hay realidades que se transforman en ficción” como de hecho ocurre en su galardonada y comentada obra. La ganadora del Premio Medifé Filba por su última novela “La ficción del ahorro” reflexiona sobre los “discursos en los que elegimos creer”, dice para el ciclo de entrevistas “En escena verás”.
“Ahorrar para ser felices”, es el planteo de su novela como para indicar la ficción en torno al dólar. “Basta que tengas una pequeña crisis para darte cuenta que tu matrimonio era una ficción”, compara la autora de la novela que transcurre en Posadas de 2001. “Es una Posadas que ya no existe, cambió muchísimo de la costanera a esta parte”, apunta.
El jurado del Premio Medife Filba estuvo integrado por María Moreno, Alejandra Kamiya y Alan Pauls y tomó su decisión tras una delicada selección que superó a sus pares César Aira, Inés Garland, Matías Aldaz y Ariel Magnus.
Literatura misionera
Sobre los autores comprovincianos, Cáceres elogió la obra de Marina Closs, de Sebastián Borkoski y de Osvaldo Mazal. Pero apuntó que los escritores misioneros no deberían tener un lugar apartado en las estanterías comerciales.
“Es triste que en las librerías estén aparte los escritores misioneros, es como que está la literatura nacional y los porteños”, indicó.
“Nuestra ficción nacional está escindida. Está Capital Federal y el interior. Y todo ese interior parece ser homogéno y absolutamente bucólico y rural. Hace unos diez años eso empezó a cambiar con escritores de Córdoba, Tucumán, Entre Ríos. Pero no había mucha ficción de ciudades de provincia”, analizó.
No obstante, remarcó que “ver la crisis del 2001 desde una provincia fue algo que les pareció algo novedoso” al jurado del Premio Medifé Filba tras leer “La ficción del ahorro”, dijo. “Posadas es un escenario que no existe en la literatura nacional. Existe muy poco. De hecho el título era otro. Era provinciana”.
Sin embargo, el jurado no solo elogió la historia en sí, sino que se enfocó en el estilo narrativo de Cáceres, marcado por un método filosófico, según admitió, algo que incursiona con el rigor del ensayo, como sucede en “Al borde de la boca. Diez intuiciones en torno al mate” (2022), hasta ahora su obra favorita.
“Me dio mucha felicidad escribir y me hizo muy feliz después de que salió. Es un ensayito que habla un poco de qué nos pasa cuando tomamos mate. Yo le llamo la fenomenología”, indicó sobre “Al borde la boca (…)”.
“Es un ensayito literario que habla sobre qué nos pasa cuando compartimos un mate, una bombilla. Cuando estamos solos o solas en nuestra casa. Qué nos pasa con el tiempo, con el espacio. Porqué se convierte en un hábito, una ceremonia. Cuenta un poco también la historia. No lo escribí en mi vuelta en Posadas, sino cuando estaba afuera y lo terminé acá”.
Más allá de mujeres destacadas en la literatura argentina contemporánea, como Selva Almada, Mariana Enríquez o Samanta Schweblin, la autora posadeña consideró que “la literatura buena no tiene género”.
Agregó que “a las mujeres buenas las leemos porque son buenas, no por mujeres”, a pesar de que “hubo un paradigma en la industria editorial”, porque hace diez años, según puso como ejemplo, una editora rechazó publicar una obra suya porque debía ser para una serie dedicada a las autoras femeninas. “Evidentemente hubo un sesgo”, lamentó.
Una traducción para Obama
Cáceres es pareja del escritor Andrés Barba, premiado por varias de sus publicaciones y traducido en 22 idiomas en todo el Mundo. Junto a Barba, Cáceres tradujo al español “Una tierra prometida”, de Barack Obama, el expresidente de Estados Unidos.
“Traducirlo fue volver a ilusionarme en algunas cosas con él”, reconoció. “Me había ilusionado con él, y luego me desilusioné con muchas cosas que hizo”. Pasar al español los textos de una figura pública como Obama, “fue tensa porque eran llamadas de punta a punta, con acuerdos de confidencialidad. Firmamos acuerdos porque no podíamos contarle a nadie. La información no se podía filtrar”, indicó Cáceres.
También como traductora, la escritora trabaja para el Instituto Cisneros, que se encarga de sumar el arte moderno y contemporáneo de América Latina al Museum of Modern Art (Moma), de Nueva York.
Además de escritora y traductora, Cáceres está Licenciada en Administración de Empresas – “por eso pueden llamarme economista”, dice- y es una destacada collagista, formada en Estados Unidos y España, con una serie de obras publicadas en portadas de revistas, libros y podcasts. “Hace diez o doce años arranqué con el collage. Era salir de esa cosa neurótica de la pantalla”, recordó.
“Ahora es habitual ver collage. Lo ves en los videos de arte, de músicos. Ahora está todo collageado, intervenido y superpuesto. Pero hace diez años no era tan habitual y estábamos en el descubrimiento del Photoshop, donde todas las imágenes eran perfectas, sin filtros, sin fisuras. Y eso genera no solo hartazgo, incredulidad sino que pierde verosímil”.
Con las nuevas tecnologías y el advenimiento de la Inteligencia Artificial (IA), Cáceres sostuvo que “todavía estamos en un periodo de transición, donde tenemos el poder de una generación como la nuestra, que se educó de una manera y va hacia otra” y habrá que ver con quienes “son nativos digitales”.
Porque la Inteligencia Artificial es rápida pero “a su vez es súper monolítico” porque te da respuestas de lugares comunes, precisó.
Es por eso que “siempre habrá un trabajo creativo por hacer” y “en ese sentido no le tengo miedo. Me parece que va a ser más difícil para las generaciones que tienen que dar un salto con la IA”.
No obstante, remarcó que “uno no puede estar a favor o no de la IA. Si pagás el Servicio de Estacionamiento Medido (SEM) o pedís un turno para el médico”.
Asimismo, vaticinó que en un futuro se podría premiar a las producciones artísticas hechas con IA. “Algún día se premiará al mejor prompt”, estimó. Porque “habrá un premio al humano que no usó prompt. El tema será cómo generamos un espíritu crítico”.
Cultura
Japo Fleitas: “Misiones tiene el rock que no encontrás en otras provincias”
El Japo Fleitas resume que su presente es “tormentoso” y remarca que ser apolítico también es una postura política. Sospecha de todo futuro venturoso por la Inteligencia Artificial y las redes sociales que ofrecen contenido de dudosa calidad.
El Japo volverá a tocar con La Corte del Sr. Manga (LCDSM) el 12 de junio, banda fundamental de la historia rockera de Misiones, desde 1988, cuando se formó y consiguió popularidad poco tiempo después en Buenos Aires, a través de Del Cielito, el mismo sello y estudio con el que grabaron bandas por entonces emergentes, como Los Redondos y Los Piojos, por nombrar algunas.
A casi 40 años, con pausas largas y regresos únicos, como el que ocurrió el año pasado en La Estancia, La Corte “es el proyecto que siempre nos une”, remarcó El Japo por él como los demás integrantes de la banda: Nono Freaza (guitarra), Horacio Marosek (batería) y Pablo Chas (teclados).
Justamente, un sueño de El Japo era cantar con el Indio Solari, alguien que supo expresar en pocas palabras lo que a él, le hubiera costado mucho más, se confiesa para “En escena verás”, el ciclo de entrevistas de La Voz de Misiones.
El músico indicó que “el lugar donde esté, me gusta ir a ver la música en vivo” y que siempre está atento para conocer a los nuevos artistas. Asimismo, indicó que Misiones “tiene una cultura de rock que no tienen otras provincias como Corrientes, Chaco y Entre Ríos”.
Por eso nunca dice que no a una invitación para subir al escenario, momentos que compartió con las generaciones más jóvenes de la música, como Sabina Belén, ÍndigoMP3 o un artista distinto al rock, como lo es Andy Gaona.
“Lo mío ya pasó. LCDSM ya pasó, más allá de que estemos volviendo, pero una de las funciones que tengo como ser humano y como músico es saber abrir las puertas a nuestro público, invitarle a conocer otras propuestas más jóvenes”.
El Japo sostiene que “la vida es muy simple” y “es saber vivir el momento, disfrutar. No complicar las cosas”. Una prueba de ello son sus composiciones, cada vez “con menos acordes”, apuntó.
Con un pasado tenista en el que fue campeón regional y provincial, El Japo recordó que fue top ten del ranking nacional a principios de la década del 80 y reconoció que cambió la raqueta por la guitarra, particularmente gracias a artistas como León Gieco y Seru Girán que lo influyeron.
“Era muy competitivo de chico y eso lo fui anulando con los años” porque “el individualismo del deporte se traslada a la personalidad y te volvés un tipo muy jodido. Por eso yo digo que los tenistas que rankean a nivel mundial están re contra locos. No tengo ninguna duda”.
El cantante y bajista de LCDSM admite que “la música me hizo cambiar la raqueta por la guitarra”, reconoce El Japo, que aprendió de manera autodidacta a tocar las cuerdas y la armónica. “Cuando dejé el tenis me encerré con la guitarra y no me sacaba nadie. Volvía de la escuela y me encerraba a tocar, tocar y tocar”.
-
Prensa Institucional hace 5 díasAuditoría en Caraguatay: el 65% del combustible iba al intendente y familiares
-
Política hace 2 díasRovira anunció una nueva era: “El gran encuentro de los Misioneros”
-
Policiales hace 5 díasDetienen a la mamá misionera de Ángel, el niño que murió a golpes en Chubut
-
Opinión hace 6 díasMesa de arena: primera incursión sobre el mapa electoral del Cantón
-
Información General hace 2 díasAmenazas en colegios: San Alberto con policías y revisión de mochilas mañana
-
Policiales hace 1 díaIdentificaron al hombre asesinado tras una discusión de tránsito en Garupá
-
Policiales hace 1 díaDiscusión y crimen a puñaladas en Garupá: un detenido
-
Información General hace 2 díasJoven mbya representará a Misiones frente a la ONU en Nueva York

