En Escena Verás
Osvaldo Mazal: “Los escritores somos grandes manipuladores del lenguaje”
Osvaldo Mazal está “satisfecho”, dice al resumir en una sola palabra su estado de ánimo. “No soy de hacer textos cortos. Me cuesta. Escribí novelas muy largas”, admite el autor de “Darwin Poeta” que ganó en la categoría de novela del Fondo Nacional de las Artes en 2014, una obra que tardó diez años en publicarse, reconoció a “En escena verás”, el programa de entrevistas de La Voz de Misiones.
“Darwin poeta es la novela que más quiero”, apunta Mazal, que -entre otras obras-también es autor del libro de poesías “Mundos-Diálogos-Silencios”, 2° Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes 1993.
“Uno vive pensando cómo escribir algo interesante”, reconoció Mazal, que además de escritor es docente académico de Teoría Literaria en la Universidad Nacional de Misiones. Allí se graduó como Doctor en Semiótica, aunque ya para entonces era Ingeniero Civil.
“Lo fui llevando parejito más o menos en veinte años” entre la literatura y la ingeniería, apuntó el artista posadeño que fue categorizado como macedoniano por su galardonada novela “Darwin Poeta”.
“Soy de un grupete medio macedoniano en la facultad. Nosotros teníamos grupos de investigación que lideraba Ana Camblong, que fue decana y es una especialista en Macedonio. Y nos formamos con ella”, afirmó.
“Ser macedoniano no sé bien qué quiere decir”, señaló, aunque basado en lo que dijo el jurado al compararlo con Macedonio Fernández, Mazal recordó la novela “El Museo de la Novela de la Eterna”.
“Es una novela que no es una novela. Porque empieza escribiendo prólogos. Son veinte. Entonces está jugando con la forma de la novela. Por eso le dicen inclasificable: porque no se sabe qué género tiene. ¿Un policial, romántica, de aventura, de formación, psicológica? Bueno, una mezcla de todo eso”.
Sobre el oficio de escribir, Mazal ponderó que “interpretar es como buscar el sentido de algo y la literatura tiene algo más que el sentido. No sé si es importante que el lector entienda lo que uno quiere decir, sino que reciba algo que sea interesante para él. Y si no es lo que yo quise decir, no importa. Porque en realidad, yo creo que tengo poco para decir. No es que yo sea un filósofo que está meditando grandes cosas. En general le pasa así a los narradores, y diría a todos los poetas: Uno vive pensando cómo escribir algo interesante. O sea, los escritores somos grandes manipuladores del lenguaje más que creadores de grandes ideas. Aparecen, pero ese no es el objetivo”.
No obstante, Mazal sostuvo que le gusta “teorizar de forma descabellada” como para “que suene interesante y te haga pensar en alguna cosa, que ni sé bien qué puede llegar a ser. El tema es que no largues ese texto”.
El autor de “Darwin poeta” reconoció que, en la actualidad, la Inteligencia Artificial (IA) está bajo la observación de los certámenes literarios, donde se ponen ciertas condiciones de admisión.
“Hay concursos que te dicen que no se puede hacer el texto con IA. Hay programas para detectarlo. Lo que no quiere decir que detecten todos los textos donde pudo haber intervenido la IA”, observó.
“No uso la IA. Consulto alguna cosa con el chat, que no es sofisticada. Pero sé que hay gente que lo hace. Un amigo mío escritor me decía, más grande que yo: ‘Puse las consignas de un cuento y me escribió algo espectacular’. Estaba asustadísimo. Y le digo está bien: Antes competíamos con un millón de escritores en el mundo. Ahora va a sumarse la IA en esa competencia”.
En ese contexto, advirtió que, “cuando la tecnología se mete mucho en la creatividad, es un problema” y puso como ejemplo sus propias clases en la universidad. “En las clases no llegué a rastrear IA, pero yo, por ejemplo, antes tomaba parciales domiciliarios. Les daba algún tema que desarrollaran, pero después dejé de hacerlo. Porque detecté que varias veces se copiaban cosas de internet. Y era feo estar tipo policía, rastreando en cada texto a ver si habían copiado algo o no. Entonces decidí volver al viejo método presencial”.
“Los pájaros sagrados”, de Víctor Verón o la “única casi novela erótica escrita en Misiones”, llamada “Sumido en verde temblor”, de Rolo Capaccio son obras que considera como claves.
Marcial Toledo, Raúl Novau, Mariano Areu Crespo son también autores que han trascendido en la literatura misionera, según consideró Mazal.
Por otra parte, destacó obras como “Glosa”, de Juan José Saer; o “Respiración artificial”, de Ricardo Piglia. “Esos dos libros me acompañaron bastante. Alguno de César Aira también.
No olvidó recordar a Hermann Hesse en su infancia o la obra “De dioses, hombrecitos y policías”, escrito en la Dictadura Militar, y que es de Humberto Constantini. Esa novela fue también para mí muy señera. “Había humor y contaba sobre la matanza que había en la época”.
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Iván Moschner: “Los trabajadores son esquilmados por falta de consciencia”
Iván Moschner cumplió 42 años en el teatro. Mientras se encuentra por España junto a Joaquín Furriel para presentar la obra “La verdadera historia de Ricardo III”, el artista misionero reconoce que “hay mucha escena” en su vida.
Premiado el año pasado con un Martín Fierro por su trabajo en “Cyrano de Bergerac”, junto al Puma Goity, Moschner atesora otros importantes lauros a las artes escénicas, como dos Premios Trinidad Guevara y una estatuilla de Teatros del Mundo.
No es solo talento, dice para En escena verás. “También es el estudio constante”, apuntó el actor y director teatral. Egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), el artista misionero considera que cada año toma cursos “para abrir la cabeza y de alguna manera actuar en el teatro independiente oficia en mí como un entrenamiento”.
Justamente es en el teatro off de Buenos Aires donde Iván dirigió “Pibitxs del río“, obra en la que actúa Delfina Colombo, ganadora del premio Trinidad Guevara 2026 como Actriz Revelación.
Por su lado, mientras se encuentra de gira por Barcelona con la adaptación de la obra de William Shakespeare, Moschner adelantó que preparan una función que darán en Shanghai, para el público chino.
“La verdadera historia de Ricardo III” ya se pudo ver el año pasado en Madrid y Bilbao tras su estreno del año pasado, en Buenos Aires, con varias fechas que cumplieron por varias provincias argentinas.
En una de sus escenas, el artista misionero desciende dentro de un auto colgado del techo. “No hicimos más gira por el resto del país porque los escenarios no soportan el peso del auto”, admitió.
Si bien es un coche sin motor, “dentro de la propia obra es como si cayera una bomba. Baja elegante, pero de pronto es algo real, mecánico”, graficó.
Además de incursionar en cine, Iván se sumó a “Cha cha chá“, uno de los mejores ciclos televisivos de humor con Alfredo Casero, Fabio Alberti y Diego Capusotto que existió hasta fines de la década del 90.
“Era muy exitoso el programa pero recibía mucha presión de sectores sociales por los contenidos”, reconoció.
“Había guiones pero después cuando pasabas a filmar, tenías que ir para donde estaba andando. Porque Casero básicamente improvisaba todo”.
Si bien en la actualidad Moschner ya no milita en el Partido Obrero, dejó en claro que su visión política sigue emparentada con la izquierda, algo que entendió cuando se fue a vivir a Buenos Aires en los 80.
“Una clase social somete a otra, porque tiene la policía, tiene los otros organismos del Estado, el ejército. El Estado tal como está, como lo conocemos, es un órgano de opresión de una clase por otra. Esto es del Manifiesto Comunista“, reflexionó.
“Todas esas circunstancias las volvimos a repetir”, porque “en el caso de nuestro presidente (Javier Milei), diariamente casi, cuando aparece, siempre hay una referencia a la izquierda, al comunismo o socialismo como palabras malas cuando no puede responder la plusvalía: toda la riqueza del mundo está basada en el trabajo productivo de los trabajadores“, remarcó.
“Que sean esquilmados es por su falta de conciencia”, indicó.
En ese sentido, Moschner consideró que la Inteligencia Artificial (IA) no debería ser perjudicial para los trabajadores. “En manos de quién está. Ese es el problema”, planteó.
Porque, según manifestó, la IA debería funcionar para aliviar las horas de trabajo de las personas. “La humanidad avanzó al punto de que ya no se necesita trabajar tanto, sin embargo, con la Reforma Laboral, la pasa a doce horas. ¿No era que no se necesitaba tanto trabajo?. Es contradictorio”, criticó.
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Axel Monsú: “Los artistas y cineastas somos navegantes de la incertidumbre”
“El Estado se está retirando” de las políticas públicas “pero tenemos que cuestionarlo, porque no tiene que ser así”, reflexiona Axel Monsú, director de la premiada película “Por tu bien” para En escena verás.
El también coordinador del Festival Internacional Oberá en Cortos recordó que países como Francia, España, Colombia y Brasil tienen políticas de inversión en la producción cinematográfica.
“Es una mentira que Estados Unidos no tenga una mirada proteccionista”, advirtió sobre la gestión pública que beneficia a los filmes hollywoodenses.
Porque, según reflexionó, los países ven “el financiamiento al cine, a la cultura, no como una cosa a pérdida, sino como una inversión que genera ganancia”.
Ante el panorama de ajuste que alcanza a los concursos nacionales del sector, “creo que los cineastas y artistas somos navegantes de la incertidumbre. Y creo que hoy y siempre, porque los ciclos van cambiando en la historia cada quince o veinte años. La actividad que hacemos va atravesando por esos cambios. Entonces un momento tenemos que hacer coproducción con Brasil, con la China, en otro momento con fondos nacionales”.
En ese sentido, explicó que “Por tu bien” debía tener coproducción brasileña, pero en ese momento “había una política pública que negaba totalmente la inversión en cultura”, dijo porque en ese entonces gobernaba Jair Bolsonaro. Entonces “terminó siendo solo una película nacional”.
Rodada en Colonia Alberdi con un elenco misionero y coguionado por Monsú junto a Sergio Acosta, “Por tu bien” ganó premios en certámenes de Brasil, Italia y Argentina. Compitió con una docena de filmes internacionales por el máximo premio en el Festival Internacional de Moscú, el segundo más antiguo del mundo.
“Creo que desde el 2006 tuvimos películas nuestras, pensadas y armadas desde acá. Contando todo eso al festival nos dejaron entrar entre 1.600 películas que se presentaron ese año” en Moscú y “quedamos en la competencia mayor”, remarcó Monsú.
Respecto a la Inteligencia Artificial en el cine, con empresas que se dedican a producir paisajes que se verán reales en un filme, el realizador misionero sostuvo que puede deberse a “una campaña de marketing” y confía que seguirá produciéndose “de otras maneras”.
“Soy más de la onda Guillermo del Toro, que hizo Frankenstein toda con inteligencia analógica. Mi película también está hecha con inteligencia analógica”, comparó.
Lo mismo sucedería con un guion cinematográfico: “prefiero sentarme con un compañero a escribirlo antes que usar la IA”, puntualizó el cineasta.
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Marilyn Melo Fajardo: “El arte no está para complacer; está para incomodar”
Marilyn Melo Fajardo sostiene que “el teatro va a sobrevivir a todo” porque donde haya dos personas se podrá hacer una obra.
Asimismo, cuestiona a la Inteligencia Artificial porque “es condescendiente” y siempre “está para complacerte. El arte no está para complacerte. Está para incomodar”, indicó para En Escena Verás, el ciclo de entrevistas a personalidades de la Cultura que presenta La Voz de Misiones.
Además de teatrista y empresaria, Melo Fajardo se autodenomina como “improvisadora” porque “es algo que los argentinos estamos aprendiendo cada vez más”.
En ese sentido, la artista posadeña forma parte de La B Teatro, grupo que suele presentar “Las Impros de la B“, una propuesta de improvisación con participación del público que tiene lugar en el bar cultural Tanta Tina.
“Nos tiran palabras, títulos o nos dan objetos. A partir de ahí vamos haciendo historias”, contó la artista sobre el formato dinámico que proponen cada quince días con especial dedicación al humor.
Por la relación que tiene la política contemporánea con el espectáculo y la sobreexposición en las redes sociales, “la virtualidad hizo que cosas que antes eran íntimas, sea normal mostrarlas en público”, reflexionó. Por eso consideró que “la realidad supera la ficción”.
“Estamos viviendo un momento que genera expectativas de qué va a pasar en el futuro. No sabemos, que esta cosa que parece por momentos distópica”, criticó “Puede pasar cualquier cosa”.
Los padres de Marilyn fueron fundadores de la peña Itapúa en Posadas, lugar donde comenzó a cantar folklore desde niña, aunque con los años descubrió que el teatro era su más sólido destino.
De esa manera, fue pasando de la producción al elenco hasta ser protagonista. “Me fui metiendo de a poco, como el aceite que se va mezclando”, bromeó.
Con el tiempo, Melo Fajardo actuó en laureadas obras, como la recordada “Los señores”, dirigida por Lucas Pérez Campos y que en 2014 ganó la Fiesta Provincial de Teatro.
También integró en la década del 90 “la segunda generación”, dice, de la recordada agrupación cómica Los exalumnos de Ramonita Cantero, junto al premiado Iván Moschner en la época cuando aparece el grupo La Papa del Octavo, que derivó en los titiriteros de Kossa Nostra, toda una nueva e innovadora época para el teatro misionero.
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