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Paraguay: a 17 años del infierno del Ycua Bolaños

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La caña con ruda no alcanzó para evitar la tragedia aquel día: “400 muertos no se olvida”, gritan todavía los muros del país, como arrancándole al olvido ese pedazo de memoria atroz.

Hace 17 años, en 2004, el incendio del supermercado Ycua Bolaños, en el barrio asunceno de Trinidad, conmocionaba a la región, y se anotaba hasta hoy entre sus crímenes impunes.

En Paraguay, la efemérides está presente siempre, pero cada 1 de agosto, el dolor asoma en toda su dimensión, y se desparrama en todas las direcciones como clamor de justicia.

Desde anoche, el aniversario de la tragedia se hizo tendencia en las redes, con posteos que recogen la voz de las familias de las víctimas, y su incesante reclamo porque se juzguen las responsabilidades políticas y fácticas del luctuoso hecho.

Este domingo, muy parecido a aquel, la fecha se recordó con un acto en el Memorial que el gobierno construye sobre las ruinas del supermercado, que es acaso la máxima expresión de una tímida reparación destinada, para siempre, a la controversia.

Ycua Bolaños: la vida derrumbada

“Recuerdo ese uno de agosto entre hacer tarea y preparar el carrulín, mi hermana me decía hay incendio en el súper de Trinidad; salto y tomo el teléfono y lo primero que hago es llamar a Caro y Angélica, ahí su hermano me cuenta que a Caro la encontraron, pero no a Sole, y que Angélica estaba en IPS; allí mi mundo se derrumbó…”, escribió Mirtha Otilia Giménez Cardozo, una de las tantas usuarias de Facebook que se sumó a la cadena de memoria.

En un país pequeño como Paraguay, es mucha la gente que tiene un pariente, conocido, amigo, que perdió a alguien esa tarde en el infierno del Ycua Bolaños.

El incendio se desató cerca del mediodía. Era domingo, por lo que el local, ubicado en la esquina de Artigas y Santísima Trinidad, estaba repleto de familias que habían ido a almorzar.

De todas las escenas de aquel día, impacta hasta hoy la que muestra al policía Juan Duarte, de la Comisaría 9na de Asunción, llevando en brazos a Annette Nicole Gaus Bécker, una beba en aquella época.

“Hice lo que cualquier ser humano haría. No actué como un policía, sino como un ser humano, por instinto”, dijo años después el uniformado al diario Crónica, de Asuncion. La foto, donde se lo ve insuflándole aire a la pequeña, dio la vuelta al mundo.

Las pericias concluyeron que el fuego comenzó con la combustión de la grasa y carbonilla acumulada en una de las chimeneas de la cocina del patio de comidas. Luego, las llamas ganaron el cielorraso y se volvieron imparables. Según testigos, al preanunciarse la estampida humana, los guardias de seguridad —siguiendo órdenes de los dueños, el empresario Juan Pío Paiva y su hijo Víctor— cerraron las puertas para que nadie se vaya sin pagar, sellando la mortal trampa de humo y fuego.

Es considerada la peor tragedia en tiempos de paz en la historia paraguaya, desde la Guerra del Chaco, que desangró al país a mediados de los años ´30.

El fuego acabó con familias enteras. Más de 30 niños y niñas perdieron a sus padres, según cifras del Ministerio de Educación paraguayo.

El saldo de víctimas fatales es todavía materia de discusión. Las cifras oficiales permanecen en entredicho. La Corte Suprema de Justicia contabiliza 327 fallecidos, más de 500 heridos, 249 de gravedad, y seis desapariciones nunca aclaradas. El consenso general habla de 400 muertos, muchos de ellos días, semanas, meses después, por las heridas del incendio.

Los juicios

El incendio desembocó en tres causas judiciales: contra los propietarios y guardias (imputados por el cierre de puertas); contra el arquitecto encargado de la obra; y contra los funcionarios municipales de Asunción.

El juicio contra los primeros, culminó en primera instancia el 5 de diciembre de 2006. Fueron condenados por «homicidio culposo» a 10 años de prisión, en vez de los 25 que solicitaban los familiares y la Fiscalía.

El fallo provocó una explosión social con su correspondiente respuesta policial de gases y heridos.

El trámite procesal no fue fácil, pese a que la envergadura de las pruebas no dejaba espacio para la duda. Finalmente, en febrero de 2008, y después de innumerables chicanas, los Paiva fueron a prisión. Los demás, ya habían sido liberados. Las responsabilidades políticas nunca fueron juzgadas. El intendente de Asunción de entonces, Enrique Riera, es hoy senador. El menor de los Paiva murió de covid hace pocos meses.

Frontera

Dos familias argentinas fueron rescatadas de trabajo esclavo en Brasil

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Dos familias argentinas con niños pequeños fueron rescatadas en Brasil tras permanecer en condiciones de explotación laboral extrema en una chacra hortícola ubicada en el estado de Paraná, a unos 90 kilómetros de la frontera con Puerto Iguazú.

El operativo fue realizado por la Policía Federal brasileña junto a organismos laborales y derivó en la detención de una pareja acusada de reducir a trabajadores a una situación análoga a la esclavitud.

El procedimiento se llevó adelante en una propiedad rural de la localidad de Céu Azul, en el oeste de Paraná, durante la denominada “Operación de Lunes a Lunes”, encabezada por la Policía Federal de Brasil y auditores del Ministerio de Trabajo.

Allí encontraron a tres familias extranjeras, dos argentinas y una paraguaya, viviendo en condiciones degradantes junto a cinco menores de edad, según consignó el portal brasileño Jornal de Fronteira.

Según la investigación, las víctimas habían llegado a Brasil atraídas por promesas de empleo, pero terminaron sometidas a extensas jornadas laborales sin descanso semanal, en un predio con escasa higiene, poca alimentación y vigilancia permanente mediante cámaras de seguridad.

Las autoridades brasileñas indicaron que los trabajadores no cobraban salario ni tenían ningún tipo de registración laboral. Además, denunciaron que los empleadores retenían la totalidad de los ingresos bajo el argumento de cubrir gastos de alimentos y provisiones, vendidos a precios inflados, una práctica conocida como “servidumbre por deuda”.

En total fueron rescatadas once personas, entre ellas seis adultos y cinco niños de entre 6 y 8 años. Una de las familias argentinas decidió regresar al país con apoyo del Comando Tripartito de la Triple Frontera, mientras que la otra, integrada por ocho personas, optó por permanecer en Foz de Iguazú y fue alojada en un refugio.

El delegado de la Policía Federal, Emerson Rodrigues, explicó a Jornal da Fronteira que la producción de la chacra abastecía a distintas ciudades de la región y confirmó que antes de la llegada de los agentes una de las familias había logrado escapar del lugar.

La pareja propietaria del establecimiento fue detenida en flagrancia y trasladada a la delegación de la Policía Federal en Foz de Iguazú. Mientras tanto, la investigación continúa abierta y no se descarta una posible conexión con redes de trata de personas.

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Frontera

Cayó por robo en Misiones y en Paraguay era buscado por matar a un ex policía

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Un ciudadano paraguayo de 27 años, que desde 2025 era buscado como uno de los presuntos autores del asesinato de un ex policía que trabajaba como chofer de aplicación en Presidente Franco, estaba detenido en Misiones por una causa de robo y ahora fue expulsado del país.

El extranjero implicado se trata de Fabián Leiva Ríos (27), quien ese mismo año fue detenido en Puerto Iguazú por un hecho de robo calificado y una vez identificado se constató que registraba un tendal de antecedentes en su país, con tres órdenes de captura vigentes por delitos de hurto, robo y homicidio.

Según reportes actualizados, las autoridades paraguayas tienen a Leiva Ríos como uno de los autores del asesinato de Carlos Miguel González Aguilar (29), un ex policía que trabajaba como chofer de la aplicación de transporte Bolt.

El crimen ocurrió el 31 de diciembre de 2024. Ese día Aguilar se dirigió hacia el barrio Tres Fronteras de Presidente Franco, ciudad paraguaya ubicada frente a Puerto Iguazú, para buscar a un usuario de la aplicación y nunca volvió.

Su cuerpo fue hallado poco después en la zona rural de colonia Península, unos kilómetros más al sur. El hombre había sido ejecutado de un disparo en la parte trasera de la cabeza.

El o los asesinos se robaron el auto Hyundai, que luego lo abandonaron nuevamente en cercanías al barrio Tres Fronteras. Las imágenes de cámaras de seguridad captaron a dos hombres a bordo del vehículo. Se cree que uno de ellos era Leiva Ríos.

El sospechoso ahora se encuentra nuevamente en territorio paraguayo y deberá responder ante la Justicia de ese país. Su expulsión se concretó hoy, durante un procedimiento realizado en el puerto de Iguazú.

El procedimiento de expulsión se concretó esta mañana.

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Frontera

Extraditaron a brasileño que cayó en Iguazú tras 10 años prófugo por desfalco

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Un empresario brasileño que llevaba más de diez años en condición de prófugo por un millonario desfalco en Paraguay fue detenido en diciembre pasado en Puerto Iguazú y ahora fue extraditado hacia el país vecino para que comparezca ante la Justicia.

Se trata de Carlos Roberto Valiatti, quien el 11 de diciembre del año pasado fue detenido en el puente internacional Tacredo Neves, cuando agentes de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) constataron que registraba una alerta roja de Interpol en su contra.

Desde ese momento, el extranjero permaneció detenido en territorio argentino, mientras que desde Paraguay el fiscal Luis Fernando Escobar activó inmediatamente el proceso de extradición, el cual que finalmente se concretó este martes a la mañana y Valiatti ya fue entregado durante un operativo realizado a través del cruce fluvial entre Presidente Franco y Puerto Iguazú.

Valiatti era requerido por la Justicia paraguaya en el marco de una investigación por un presunto fraude millonario cometido en Ciudad del Este, causa por la cual se encontraba prófugo desde 2016.

Según la información publicada por el medio paraguayo ADN Digital, Viliatti se desempeñaba como gerente y administrador de la firma Caisa, ubicada en el kilómetro 10 de Ciudad del Este.

La investigación fiscal sostiene que el procesado “abusó de su posición de confianza para realizar maniobras financieras fraudulentas”, incluyendo la presunta duplicación y falsificación de pagarés de clientes, documentos que habrían sido entregados a diversas entidades bancarias como garantía para la obtención de créditos personales, perjudicando directamente el patrimonio de la sociedad que administraba.

El mismo medio consigan que “las auditorías internas revelaron que el imputado percibía valores de la empresa sin ingresarlos a las arcas institucionales y realizaba desvíos directos a sus cuentas particulares”.

En cifras, se especula que el empresario brasileño alcanzó a recaudar de manera ilegal sumas que oscilaban los 40.000 dólares por mes, lo que arrojaría un fraude total por al menos 7 millones de dólares.

Tras presentar una renuncia sorpresiva en junio de 2016, el sospechoso huyó con una camioneta propiedad de la firma, permaneciendo prófugo de la Justicia paraguaya hasta su reciente localización en la frontera argentina.

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