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La noticia de dólares hallados en un basural desata búsqueda del tesoro en Santa Fe

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ElectroMisiones.com.ar De La Finca Animal World Veterinaria

La noticia del hallazgo de miles de dólares por un grupo de empleados municipales en el basural de la localidad de Las Parejas, localidad ubicada unos 100 kilómetros de Rosario, desató una febril búsqueda del tesoro en esta apacible ciudad agrícola santafesina.

Decenas de personas escarban con palas y ganchos en el mar de deshechos en búsqueda del mueble destartalado en el que los trabajadores encontraron el lunes una suma que muchos estimaron en U$S50.000, en billetes de U$S100.

“Al principio creíamos que eran billetes de juguete. Yo nunca tuve hasta el lunes un dólar en la mano. Estaban como enterraditos, impecables. Ni manchados estaban”, relató Federico Báez, uno de los empleados municipales protagonista del increíble hallazgo.

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“El problema fue que uno me sacó una foto y ahí se pudrió todo. Se enteró todo el mundo. Eso fue lo peor y desde el lunes está lleno de gente buscando dólares, que podrían haber sido míos”, se lamentó el hombre.

“El domingo el basural estuvo cerrado y no pasó nada. Pero este lunes a la mañana, cuando llegaron los empleados vieron varios billetes desparramados y encontraron cerca del armario una bolsa, la primera de las que apareció. Fueron entre ocho y diez empleados en total que se llevaron algunos U$S8.000, otros U$S5.000, otros U$S3.000. Se calcula que entre todos se habrán llevado unos U$S20.000 o U$S25.000”, relató el periodista local Cristian Rosso.

Indicó que el hallazgo del lunes volvió a repetirse el martes, en que otro empleado municipal encontró un botín todavía más jugoso.

“Se estima que en esa segunda bolsa había entre U$S30.000 y U$S50.000 dólares. El hombre le dio algunos billetes a los amigos y se llevó todo el botín”, contó.

Según las crónicas periodísticas, entre quienes revuelven los desperdicios hay personas venidas de otros puntos de la provincia, y también curiosos que llegaron atraídos por el fenómeno, más que por el supuesto tesoro enterrado en la basura.

“Si encuentro un billete es más de lo que cobro en medio mes”, contó al diario porteño La Nación Carlos Martínez, un trabajador que viajó más de 20 kilómetros para sumarse a quienes sueñan con dejar el basural de Las Parejas convertidos en millonarios.

Entre las versiones sobre el origen del dinero, no podía faltar la conexión narco, aunque la más difundida habla de una enigmática anciana de Las Parejas, que falleció recientemente a los 97 años, dejando la fortuna oculta en el doble fondo de su ropero, que sus familiares tiraron a la basura.

Este miércoles, el hallazgo de una supuesta carta, que todos se apuraron en atribuir a la mujer, donde esta habla de una suma total de U$S1.000.000 ocultos en el mueble que todos buscan, renovó la febril búsqueda por encontrar el resto del dinero.

 

Federico Báez, uno de los trabajadores municipales del grupo que encontró unos U$S50.000. Sigue buscando. Foto: La Nación.

El basural de Las Parejas atrae por estos días a personas de varias localidades de la zona. Foto: La Nación.

 

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Acosta Ñu, la masacre que dio origen al “Día del Niño” en Paraguay

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Acosta Ñú

Hace 153 años, el 16 de agosto de 1869, tenía lugar en Paraguay la Batalla de Acosta Ñu, en cercanías de lo que hoy es la ciudad de Eusebio Ayala, una de las capitales paraguayas de la chipa, a unos 80 kilómetros de Asunción, sobre la ruta nacional 2 que va a Ciudad del Este.

Eran los últimos meses de la Guerra de la Triple Alianza, Guerra del Paraguay o Guerra Guasú, como también se conoce a esta contienda bélica, que pasó a la historia como genocidio.

El ejército paraguayo estaba en retirada, diezmado. Asunción ya había caído, pero el mariscal Francisco Solano López se rehusaba a rendirse, y estaba decidido a luchar hasta el final; su propio final, que llegaría siete meses después.

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El exterminio

Acosta Ñu se encuentra a unos 15 kilómetros del casco urbano de Eusebio Ayala, también conocida como Barrero Grande. El lugar de la batalla está, hoy, dentro de una propiedad privada. Hay que atravesar varias tranqueras para llegar. Es un inmenso claro, apenas poblado por palmeras, y atravesado por el arroyo Pirity, que corre dando saltos entre las piedras.

La acción se desarrolló en lo alto de esas serranías, en medio de un paisaje idílico, que hace difícil creer que allí pudiera haber acontecido una masacre.

Los primeros disparos se producen al alba, anunciando el comienzo de una lucha encarnizada que durará 10 horas.

En el campo de batalla, unos 3.500 niños, la mayoría adolescentes, comandados por el general Bernardino Caballero – que sobreviviría a la guerra y sería dos veces Presidente-, se enfrentan a 20.000 soldados brasileños. La desproporción es descomunal, y el balance resultará en la aniquilación total de las tropas paraguayas.

El historiador brasileño Julio José Chiavenato, relata en su libro “Genocidio Americano”, el primero de una bibliografía que revisó la historia oficial, que “los niños de 6 a 8 años, en el calor de la batalla, aterrados, se agarraban de las piernas de los soldados brasileños, llorando, pidiendo que no los matasen. Y eran degollados en el acto”.

Al cabo de los combates, con la tierra regada de niños muertos, el comandante brasileño, Luis Filipe Gastão de Orléans, Conde de Eu, ordenó quemar los campos.

Cuenta Chiavenato que las madres de los pequeños caídos luchaban contra el fuego para sacar los cuerpos de sus hijos de las llamas.

Los historiadores recogen testimonios, como el del general brasileño Dionísio Cerqueira, que participó de la batalla, y describió un escenario desgarrador.

“El campo quedó lleno de muertos y heridos del enemigo, entre los cuales nos causaban gran pena, por el abultado número, los soldaditos, cubiertos de sangre, con las piernecitas quebradas, algunos de los cuales ni siquiera habían llegado a la pubertad”, escribió el militar.

“¡Cuán valientes eran para el fuego los pobres niños!”, manifestó Cerqueira.

Mártires

No fue la primera de las batallas de esa guerra en que pelearon niños. Con la mayoría de los hombres muertos, la resistencia paraguaya se extendió también a las mujeres y los ancianos. Cualquiera que pudiera empuñar un mosquete o blandir un machete.

Semanas antes de Acosta Ñú, tuvieron lugar los combates de Lomas Valentinas y Piribebuy, donde los niños, con sus rostros embadurnados con hollín, fueron protagonistas, y vendieron cara la derrota de los paraguayos.

En Piribebuy, el Conde de Eu llevó el sadismo al extremo y ordenó incendiar el Hospital de Sangre, lleno de heridos, y adonde encerró a muchos de los sobrevivientes de la batalla. Los testimonios describen una escena dantesca.

Fue el presidente Juan Manuel Frutos, quien instauró, por decreto del 19 de julio de 1948, el 16 de agosto como “Día del Niño” en Paraguay, en homenaje a los miles de pequeños mártires de Acosta Ñu, y otros episodios de la guerra más cruenta que conoció el continente.

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Anuncian hallazgo de nueva especie de dinosaurio gigante de la Patagonia

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dinosaurio

Y mientras la última película de la saga inaugurada por Steven Spielberg en 1993 sigue batiendo taquillas, protagonizada por un monstruo patagónico, científicos argentinos presentaron al mundo el más reciente y sorprendente hallazgo de otro dinosaurio gigante y feroz, de los descubiertos en el sur del país.

Se trata de Meraxes Gigas, una bestia prehistórica que vivió 20 millones de años antes que el Tiranosaurius Rex, la estrella del primer filme de la serie, y el depredador jurásico más temible de todos los tiempos.

Los científicos destacaron que se trata del esqueleto de dinosaurio más completo encontrado hasta el momento, lo que permitirá no solo caracterizar detalladamente a estos habitantes de América de hace millones de años sino también “discutir el proceso evolutivo”.

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La investigación comenzó en 2012, con el hallazgo de los primeros restos óseos, e implicó diez años de trabajo, entre excavaciones, limpieza de los huesos, estudios microscópicos y clasificación, y fue publicada este jueves en la prestigiosa revista científica Current Biology.

“La importancia de Meraxes radica en que es el primero de los carcarodontosáuridos (dinosaurios carnívoros gigantes) de América que aparece bastante completo. Hasta ahora habíamos tenido problemas con los otros que encontramos porque estaban muy incompletos; por ejemplo no teníamos un sólo cráneo para medir”, contó el paleontólogo e investigador del Conicet en la Fundación Azara, Sebastián Apesteguía, uno de los excavadores.

Detalló que el equipo encontró “un cráneo completo y también los brazos y las piernas, por lo que podemos tener un montón de detalles de proporciones de medidas y discutir el proceso evolutivo”.

Una de las cuestiones que pueden analizarse a partir de los restos hallados es “por qué los dinosaurios de cráneo más grandes entre los carnívoros tienen los brazos tan pequeños”, explicó.

“También pudimos comprobar que la garra interna de los tres dedos del pie está crecida al punto de que es el doble que cualquier otra. Eso nos demuestra que usaba sus pies como armas, además de la cabeza”, describió Apesteguía, autor de numerosos libros de divulgación como “Nuestros Dinosaurios” y “Vida en Evolución”.

Señaló que gracias a estudios de paleohistología, el análisis microscópico de los huesos, pudieron establecer que el ejemplar de Meraxes encontrado había vivido unos 45 años, lo que lo convierte en uno de los dinosaurios más viejos que se conocen en el mundo, incluso más que los Tiranosaurius Rex hallados, que vivieron entre 30 y 33 años.

Brazos cortos y garras filosas

Este dinosaurio patagónico alcanzaba unos 11 metros de largo y pesaba más de cuatro toneladas, unos 4.200 kilogramos.

Su cabeza era enorme, con huesos muy ornamentados con protuberancias, crestas y surcos, y sus dientes del tamaño de cuchillos, mientras que sus brazos eran como los de una persona.

“Sobre la espalda tiene una especie de hendidura que seguramente se correspondía con una subida de la línea de vértebras dándole una pequeña joroba. Su sacro tiene una forma curiosa como de silla de montar y sus patas eran poderosas”, describió Apesteguía.

Los restos del dinosaurio fueron hallados en la Barda Atravesada de las Campanas, un sitio árido a unos 20 kilómetros de Villa El Chocón, en Neuquén, donde se encuentra una parte del conjunto rocoso conocido como la Formación Huincul, de principios del Cretácico Superior, de entre 96 a 93 millones de años de antigüedad.

El equipo de científicos se completa con los investigadores Juan Canale, Pablo Gallina, Alejandro Haluza, Andrés Moretti, Jonatan Aroca, Rogelio Zapata, Akiko Shinya, Mara Ripoll, Miguel Romero y Leandro Ripoll.

La excavación recibió apoyo de National Geographic Society y todo el trabajo fue financiado además por la Municipalidad de Villa El Chocón, la Fundación Azara, la Agencia I+D+i, The Field Museum y la National Science Foundation, de Estados Unidos.

El nombre Meraxes remite a uno de los dragones de Game of Thrones, del escritor George R.R. Martin.

El esqueleto se exhibe en el Museo Paleontológico “Ernesto Bachmann”, de Villa El Chocón, donde también se expone el Giganotosaurus Carolini, el último gigante hallado en Neuquén, que habitó el planeta hace 100 millones de años y encarna al monstruo de “Jurassic World: Dominion”.

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110 años del Titanic: la historia del chico cordobés que murió en el naufragio

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Titanic

Su nombre era Edgar Andrew. Tenía 17 años, y fue uno de los 2.208 pasajeros que embarcaron en el Titanic el 10 de abril de 1912, en el muelle de Southampton, Inglaterra.

El chico había vivido un año en Londres, adonde había ido a completar sus estudios, y viajaba a Nueva York, a la boda de su hermano mayor, Silvano Alfredo, un ingeniero naval que vivía en Estados Unidos. Era pasajero de tercera clase.

Un artículo de Javier Pennacchioni para la agencia Télam, reconstruye la infortunada historia del muchacho, convertido en una celebridad en Calamuchita, Córdoba, donde viven actualmente los descendientes de los Andrew, que hace 110 años vivían en la Estancia El Durazno, a 25 kilómetros de Río Cuarto, que fue de donde partió Edgar a Europa, un año antes.

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Pennacchioni habló con Marianne y Enrique Dick, nietos de la hermana de Edgar, que falleció en 1990 con 101 años. Ambos conocieron la historia del tío abuelo desaparecido en el naufragio más legendario que el mundo recuerde, a partir de los relatos de la abuela Ethel.

“Mi abuelita Ethel era su hermana; eran dos hermanos que se llevaban súper bien y se querían muchísimo”, dijo Marianne.

“Se levantaba de la siesta, nos relataba todas esas historias familiares, que hay muchas, y contaba con mucha tristeza del hermanito que había fallecido en el Titanic, ella vivía en frente nuestro y siempre charlábamos”, contó.

Su hermano Enrique, le dedicó un libro: “Una valija del Titanic”, donde relata la historia del tío abuelo, a partir de un hecho fortuito ocurrido hace 22 años, el descubrimiento de su maleta, que descansaba intacta en el fondo del mar, y cuyo contenido permitió aproximarse a aquellas últimas horas de Edgar en el barco más grande del mundo.

La maleta

“Esta historia quedó mucho tiempo guardada, solamente la supo la familia, solo los cercanos, hasta que después el Titanic vuelve a cobrar importancia porque lo encuentran en 1985. Después, sucede una expedición atrás de la otra y en el 2000, a bordo de un barco ruso, baja un norteamericano, David Concannon”, relató Marianne Dick.

“Es un abogado y baja por un tema de un juicio, y en el fondo del mar encuentran una valija en perfecto estado, la sacan, se abre y caen un montón de cosas, que las vuelven a recoger, y cuando emergen todas esas cosas son llevadas a un instituto de conservación, nadie sabía de quién era ese contenido”, agregó.

Los hermanos Dick se encontraron con la maleta en una exposición en el mismo año de la expedición de Concannon, en el predio de la Sociedad Rural, en Palermo, Buenos Aires, donde hicieron contacto con los investigadores del naufragio del Titanic.

“Es increíble cómo se conservó todo, hasta el papel, porque había una carta de la madre, había postales de Río Cuarto, toallas con su monograma que le había bordado mi abuela, zapatos, pantuflas, un sombrero, tintero, en total 51 objetos”, recordó Marianne.

Con todo, el objeto más increíble de los hallados en la maleta es el diario personal de Edgar, que a pesar del tiempo transcurrido bajo el mar es todavía perfectamente legible.

En Ínstagram, el museo virtual que lleva su nombre publicó un video de National Geographic, en que la investigadora Alexandra Klingelhofer, jefa del equipo de restauración de objetos recuperados del Titanic, comparte su interpretación basada en las anotaciones de Edgar.

“Cuando ves sus pertenencias, encuentras libros escolares; aún se ve lo que escribió”, dice Klingelhofer en el clip, mostrando la libreta de Edgar. Muchas de las páginas están manchadas de tinta, pero aun así es posible repasar los trazos.

“Aquí en esta página él escribió su nombre. Cuesta ver a un jovencito viajando en tercera clase, solo, a Estados Unidos. Por desgracia no sobrevivió, y es por eso que este es un objeto doloroso, son sus últimas anotaciones”, afirma.

Antes de embarcarse, Andrew envió postales para su hermano Wilfred, de la estancia de San Ambrosio, y su amigo Pancho Despósito, que se encontraba en Torino, Italia.

“Desde este colosal barco tengo el placer de saludarte. Hoy llegaré a Irlanda, donde pasaré unas pocas horas…”, le escribe a su hermano. “No vengas a Londres, pues desde el barco más grande del mundo estoy en viaje a los EE.UU,, un abrazo”, le dice a Despósito.

Fatalidad

La manera en que Edgar Andrew llega al Titanic es tan azarosa como la del protagonista de la famosa película de David Cameron, de 1997. Edgar no ganó su billete en una mano de póker como Leonardo Di Caprio en el filme, pero el destino lo puso a bordo sin haberlo elegido.

Andrew había sacado boleto para viajar a fines de abril en otro barco, el Oceanic, que también era de la misma compañía del Titanic, la White Star Line.

Quería encontrarse con su amiga Josey Cowan, que estaba viajando a Inglaterra con su familia; pensaba pasar unos días con ella.

Pero, una huelga de trabajadores portuarios que se negaban a cargar carbón para las calderas del Titanic, cambió sus planes, y solo pudo dejarle a Josey una carta de despedida.

“Figúrese Josey que me embarco en el vapor más grande del mundo, pero no me encuentro nada de orgulloso, pues en estos momentos desearía que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del océano”, escribió Edgar.

Andrew no era el único argentino a bordo del legendario trasatlántico. Estaba también Violet Jessop, de Bahía Blanca, que era una de las 23 camareras, y estuvo entre las 712 personas que se salvaron en los botes salvavidas.

A las 23:40 del 14 de abril, cuatro días después de zarpar y a unos 600 km al sur de Terranova, el gigantesco buque chocó contra un iceberg. Poco antes de las 2:20 del 15 de abril, se partió en dos y se hundió. Cientos de personas estaban todavía a bordo. Las que saltaron al mar helado murieron en pocos minutos por el frío.

Imposible saber dónde estaba Edgar Andrew en esas dos horas finales. Enrique Dick cree que pudo haberse arrojado al agua.

Ethel Andrew, Edgar Andrew y Josefina Cowan, su madre.

La postal que Edgar envió a su hermano en Córdoba, antes de embarcarse en el Titanic.

El libro de Enrique Dick, que relata la historia.

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