La Voz de la Gente
Piden intervención para que menores con discapacidad accedan a la Sube
La Fundación Familias TEA Misiones solicitó la intervención “urgente” de la Municipalidad de Posadas y el Ministerio de Derechos Humanos de la provincia tras la denuncia policial de una mamá contra la empresa Servicios Urbanos S.A. (SUSA) por “maltrato” del personal y negarse a emitirle una Sube diferenciada a su hija de 4 años con síndrome de Down.
“Esta nota tiene como finalidad informarle cómo la empresa SUSA está nuevamente vulnerando los derechos de las personas con discapacidad en la ciudad de Posadas”, señala en la misiva la fundación abocada a brindar apoyo, guía y asesoramiento a padres de personas diagnosticadas dentro del espectro autista o con algún miembro con discapacidad, de manera gratuita en toda la provincia.
La reacción de la Fundación se originó con la denuncia de Yésica Quintana, una vecina del barrio Itaembé Guazú que, el martes 15 de abril, concurrió a la oficina de la empresa ubicada en el primer piso del shopping de Posadas, para renovar la tarjeta diferenciada de su hija de 4 años, que venció en noviembre pasado.
En su denuncia, la mujer manifestó que el personal que la atendió se negó a renovarle el plástico a la menor por una “nueva normativa” de la empresa y, tras solicitar un papel donde conste la medida de la empresa para hacer el reclamo correspondiente, llamaron a la Policía y la mamá se tuvo que retirar del edificio junto a sus dos hijos con discapacidad.
Yésica habló con La Voz de Misiones y explicó que, si bien los menores de 5 años no pagan el boleto, en el caso de discapacidad, la Sube es necesaria para poder hacer uso del boleto gratuito para el acompañante o tutor, que les corresponde a las personas que no pueden desenvolverse sin ayuda.
Derecho adquirido
En su carta dirigida al municipio y al Ministerio de Derechos Humanos, la organización que nuclea a cientos de familias señaló que la empresa “no respeta” la Ley N.º 1 (antes decreto Ley 2554/57) que establece en su artículo 18, inciso K, el transporte gratuito para las personas con discapacidad y, en caso de no desenvolverse sin ayuda, para un acompañante o tutor.
Y cuestionó que la compañía Servicios Urbanos S.A. niega la Sube diferenciada destinada a adultos mayores y personas con discapacidad, “alegando que los menores de 5 años no pagan pasaje, yendo en contra del espíritu de la Ley, ya que, en el Certificado Único de Discapacidad (CUD), es la junta evaluadora la que otorga o no el acompañante, independientemente de la edad de la persona”.
Seguidamente, la organización explica que “este derecho adquirido es para que ningún menor con discapacidad esté atado a que sus padres o tutores tengan dinero para el pasaje para poder trasladarse a los establecimientos educacionales, de rehabilitación o de recreación a los que debe concurrir”.
Luego, la Fundación Familias TEA Misiones sostiene que “la nueva directiva de SUSA” comenzó este año, haciendo referencia a que, anteriormente, sí emitían las tarjetas a menores de 5 años y enfatizó que “atenta directamente a los derechos cuando la ley, así como el sentido común, dictaminan lo contrario”.
“Intervención urgente”
Por otro lado, la Fundación Familias TEA Misiones se hizo eco de una reciente publicación en las redes oficiales de Servicios Urbanos S.A. en la cual la empresa desmiente el “maltrato” por parte del personal de su oficina céntrica contra Yésica Quintana -la mamá que denunció- y comunica que “los niños menores de 5 años viajan gratis, por lo cual no es necesario contar con un medio de pago“.
“SUSA ha reconocido esta falta grave por sus redes sociales, desconociendo que cada menor es sujeto de derecho pleno y que son personas individuales con necesidades individuales”, remarcó la fundación.
Por último, la organización manifestó que la compañía “se toma atribuciones contrarias a las leyes provinciales y nacionales, siempre vulnerando a sectores que el Estado debe y está obligado a proteger” y solicitó “la intervención de manera urgente” tanto de la Municipalidad posadeña, como del Ministerio de Derechos Humanos de Misiones, a cargo de la ministra Karina Alejandra Aguirre.
Otros casos
Luego de la denuncia de Yésica Quintana en la Comisaría de la Mujer zona Centro, otras mamás de niños con discapacidad relataron a LVM la misma situación a la hora de tramitar la Sube diferenciada para sus hijos.
El jueves 10 de abril, María se contactó a través del Instagram con SUSA y consultó: “¿Puedo hacer una Sube para un menor de 5 años con discapacidad?”, ya que tenía conocimiento de que los niños viajan gratis, pero desconocía cuál era el sistema que implementaba la empresa para estos usuarios y cómo hacer uso del boleto de acompañante debido a que su hijo de 3 años con autismo accedió al CUD hace “relativamente poco tiempo”, detalló la mamá a este medio.
A ese mensaje, la empresa le respondió: “Buenos días. Por favor acercarse a alguno de nuestros centros de atención con el CUD, la fotocopia del DNI y el original del menor”, por lo que la mamá entendió que sí era posible gestionar el plástico.
Sin embargo, cuando se presentó en la oficina céntrica, la mujer se enteró de que: “Me dijeron que no me podían hacer la tarjeta”, contó y reveló que, además, le mostró a la representante de SUSA la consulta que había hecho a través de la red social: “Cuando le muestro, me sacan el celular y le toman una foto a la conversación sin mi consentimiento y me dicen que la información que me dieron era errónea“.
Para María, la principal preocupación es qué sucede con los usuarios que suben al colectivo acreditando el CUD de sus hijos en caso de accidentes.
“Mi preocupación puntual es porque, para mí, el chico y la persona que le acompaña son personas que no figuran como pasajeros, entonces si hay un accidente, el seguro del transporte no le cubriría, no resguardan al usuario del transporte porque no figura en ningún lado sí pasas con el CUD nomás”, cerró la madre.
Una situación similar, atraviesan Marilina Ibarra y su hijo de 4 años, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en grado 3.
“En la segunda semana de marzo me acerqué a la oficina de Susa, sucursal shopping, con mi hijo. Me hacen pasar y me informan que no puede acceder a la Sube, ya que es menor de 5 años, entonces les expliqué que en su CUD dice que necesita de un acompañante y me responden que igual no le corresponde el beneficio porque aún viaja sin costo”, relató la mamá a LVM.
Ante esta situación, Ibarra, también vecina de Itaembé Guazú, cada vez que usa el servicio junto a su pequeño abona el pasaje por medio de la aplicación de la empresa, debido a que desconocía que podía hacer uso del boleto gratuito como acompañante al mostrar el CUD del menor al chofer del colectivo.
nota fundacio susa tati

Consulta de María a SUSA vía Instagram.
Denuncian a Servicios Urbanos por negar la Sube a menor con discapacidad
La Voz de la Gente
Denuncia que su ex violó la perimetral y destrozó su casa: “Temo por mi vida”
Patricia Olivera, tiene 31 años, vive en Candelaria, es madre de un bebé de un año y acudió a La Voz de Misiones para denunciar que Héctor Haseitel, su ex esposo, atentó contra su vida y la del pequeño en varias ocasiones, hechos por los cuales no obtuvo respuestas de la Justicia.
Es que, según afirmó, pese a la grave situación de violencia de género que atraviesa desde hace más de tres años, el caso no es atendido como corresponde por el Juzgado de Familia y Violencia Familiar Uno de Garupá.
“No me siento acompañada por la Justicia, siento que me están dejando a la deriva a mí y a mi hijo”, expresó.
Según su testimonio, el vínculo con el progenitor de su hijo comenzó en 2022, pero rápidamente se transformó en una relación marcada por el engaño, el control y la violencia. Relató que, tras contraer matrimonio y quedar embarazada, descubrió que su pareja mantenía una relación paralela, situación que le provocó una crisis emocional que derivó en la pérdida de su primer embarazo.
“Ese fue el inicio de la violencia psicológica y emocional. Yo quedé completamente debilitada”, sostuvo.
Con el paso del tiempo, la situación se agravó. La mujer denunció episodios de violencia física, amenazas y conductas de extremo riesgo. Uno de los hechos más graves ocurrió en 2024, cuando, según relató, su pareja la golpeó mientras conducía y expresó su intención de “matarse con ella y el hijo”.
“Me dijo ‘ahora nos vamos a matar los tres’. Tuve que accionar el freno de mano y tirarme del auto con mi bebé para salvarnos”, recordó.
Tras ese episodio, realizó una denuncia por intento de homicidio agravado y se dictaron medidas de restricción, aunque la violencia continuó.
En mayo de 2025, luego de un nuevo hecho violento en el que el hombre rompió objetos y la amenazó, fue excluido del hogar. Desde entonces, la mujer inició acciones judiciales por alimentos, aunque denunció incumplimientos sistemáticos.
“Él cumple con la cuota alimentaria pero solo el 20% que para los gastos extraordinarios no me alcanzan, entonces, siempre manejó todo desde el poder y la manipulación”, afirmó.
La denunciante también relató que fue víctima de una denuncia falsa por robo del vehículo familiar, lo que derivó en un procedimiento policial en su domicilio. A esto se sumó, en diciembre de ese mismo año, la interrupción del suministro eléctrico en la vivienda donde residía con su hijo.
“Nos dejaron sin luz con un bebé enfermo. Fue una situación desesperante”, señaló.

El último hecho ocurrió este mes y la joven denuncia que el hombre vandalizó su hogar.
“Tengo miedo por mi vida”
El episodio más reciente y grave ocurrió en abril de 2026. Según denunció, el hombre habría ingresado ilegalmente a la vivienda, violando la restricción perimetral, y destruyó completamente el interior de la casa.
“Rompió todo, se llevó cosas y dejó las garrafas abiertas. Podría haber explotado todo. Fue un mensaje mafioso”, aseguró.
La mujer sostiene que el hecho puso en riesgo su vida y la de su hijo, ya que la vivienda quedó en condiciones peligrosas tras la intervención.
“Hoy tengo miedo por mi vida y por la de mi hijo. Es una persona capaz de todo”, advirtió.
Pese a la acumulación de denuncias -que incluyen amenazas, violencia de género, daños y violación de domicilio-, aseguró que el acusado continúa en libertad, lo que profundiza su sensación de desprotección.
“La Justicia no está tomando medidas. Esto ya no es solo violencia, es peligro de vida”, remarcó.
Ante este escenario, decidió hacer pública su situación, frenar instancias de mediación y avanzar como querellante en la causa.
“No voy a permitir que mi hijo crezca en la violencia. Voy a ir hasta las últimas consecuencias”, concluyó.
La Voz de la Gente
Ex bombera con discapacidad reitera solicitud de casa con servicios en Irigoyen
Mariela Alejandra Da Silva (41) es madre de cuatro menores de edad. Años atrás sufrió una obstrucción medular que afectó sus hombros y columna vertebral, por lo que cuenta con certificado de discapacidad. Hace cuatro años reside en una vivienda precaria sin energía eléctrica ni agua potable, por lo que solicita ayuda para poder vivir en mejores condiciones en la localidad de Bernardo de Irigoyen.
El reclamo se remonta hace cuatro años atrás, cuando en abril del año 2022 se mudó junto a sus hijas a una precaria vivienda ubicada en el barrio San Cayetano. “Vivo con mis hijas en una vivienda precaria que además de no tener servicios se llena de bichos, víboras y arañas peligrosas”, con estas palabras Da Silva describió la vivienda a la que accedió con autorización del Iprodha, ante la imposibilidad de alquilar otro lugar.
En ese momento, decidió instalarse en la vivienda que se encontraba deshabitada hace un largo tiempo y en malas condiciones habitacionales: “Decidí limpiar, tramité la autorización para poder estar ahí y después me dijeron que el lugar no era de Iprodha, sino de una empresa de Posadas. Un día llegó la policía cumpliendo su labor, pidiendo que nos fuéramos y respondí que si no era por orden de desalojo no me iba a ir y le pedí al intendente un terreno -que por derecho me corresponde- por tener discapacidad y menores a cargo”, aseguró en diálogo con La Voz de Misiones.
“Pese a tener discapacidad igual trabajo porque me arriesgo, aunque hay días que no aguanto e igual sigo porque tengo cuatro menores estudiantes a cargo, de las cuales tengo muy buenas referencias para dar porque son muy estudiosas y educadas”, afirmó.
Sobre el reclamo, recordó: En varias oportunidades fui a pedir si me podían conectar luz provisoria y me dijeron que no, que lo que yo tenía que hacer era mudarme de ese lugar porque en cualquier momento se iba a poner fea la cosa”.
Tras cuatro años sin energía eléctrica ni agua potable, Mariela continúa a la luz de las velas y compra agua para el consumo personal o acude a la solidaridad de los vecinos. “En varias ocasiones durante tres años fui a hablar con el municipio para ver si podían darme al menos un panel solar o que me den luz provisoria y me dicen que no, que el lugar es privado, que ellos no pueden dar, que tampoco tienen terreno ni nada porque no hay plata en Irigoyen”.
Y concluyó: “Yo no estoy pidiendo mucho, el otro año empieza la política. Siempre dije que ellos no deberían estar solo para la campaña buscando ganar la confianza de la gente para tener más votos. Los políticos tienen que estar los cuatro años para que la gente de bajos recursos, humilde y trabajadora, pueda tener una vida digna”.
Una vida marcada por abusos, desarraigo y desigualdad
Mariela nació en Montecarlo y luego se crió en Posadas, donde a sus 2 años de edad sus padres la abandonaron junto a sus hermanos y terminó residiendo en un hogar en el que sufrió maltratos, abandonos y hasta una violación. Durante su adolescencia buscó a parte de su familia y la encontró en Bernardo de Irigoyen donde comenzó a estudiar y trabajar.
Con el correr de los años, optó por mudarse a Rosario de la Frontera, una localidad de la provincia de Salta, donde realizó trabajos rurales de temporada y luego reconstruyó parte de su vida tras escapar de una red de trata de personas que casi la ubica en un burdel de la región sudeste de Córdoba.
En ese pueblo se puso en pareja con un peón oriundo de Santiago del Estero y formó una familia, pero luego el hombre, que la sometía con episodios de violencia de género, desapareció.
Allí reinició su vida como bombera y fue la comisión de Bomberos de Rosario de la Frontera que decidió hacerse cargo de los costos para su regreso a Misiones en el año 2022, a modo de reconocimiento por su labor en esa división y, gracias a ello, pudo volver a Irigoyen, donde hasta el día de hoy continúa a la espera de una vivienda digna.
Ex bombera que huyó de la trata y volvió a Irigoyen pide que no la desalojen
La Voz de la Gente
Puerto Rico: denunció a su ex por violencia y perdió la tenencia de su hijo
Junto a su abogada, Liliana Padilla, una vecina de Puerto Rico, expuso públicamente el drama de vive hace más de dos años cuando, luego de denunciar a su ex pareja por violencia de género, perdió la guarda compartida que tenían de su hijo y ahora reclama que el niño convive con su agresor.
Liliana fricciona los dedos y repite el comportamiento involuntario de mover las piernas. Tiene 39 años y carga con la pena más dura que una madre puede soportar: la de no ver a su hijo menor desde hace tres meses.
Su abogado, la letrada Noelia Duran, explicó que la causa de familia expone hoy un entramado judicial que dejó a una madre sin contacto con su hijo, sin vivienda y denunciando graves irregularidades en el proceso.
“No soy un expediente, soy una mamá”, afirmó Liliana, con lágrimas en los ojos durante una entrevista con La Voz de Misiones.
De la denuncia al cambio de tenencia
El conflicto se remonta a septiembre de 2023, cuando Padilla denunció a su entonces pareja Rubén Aníbal Ávalos por violencia de género. En ese momento, se dictó una orden de alejamiento y el hombre abandonó el hogar familiar.
Sin embargo, tras el divorcio la situación dio un giro. El padre inició acciones judiciales y logró que la Justicia le otorgara el cuidado personal unilateral del niño, además del uso de la vivienda, considerada como “centro de vida”.
“Me encuentro en situación de calle desde que se le fue otorgada la casa a mi ex pareja. Perdí el cuidado de mi niño y agotamos todas las vías que podíamos para que me escuchen”, expresó Liliana.
La causa se tramita en el Juzgado de Familia y Violencia Familiar Uno de Puerto Rico, a cargo de la jueza Norma Lyliana Matoffi, quien fue denunciada ante el Jurado de Enjuiciamiento por presunto mal desempeño.
Según la defensa de Padilla, en el expediente interviene como representante legal de Ávalos -el ex esposo de Padilla-, Hilario Raúl Christen, un abogado vinculado al entorno político local, lo cual no garantiza imparcialidad del proceso.
Liliana comentó a LVM que cuando fue a pedir ayuda a Acción Social para que se continúe con el seguimiento del expediente le preguntaron quién era el defensor de su ex esposo y al dar el nombre la respuesta fue tajante: “Contra ese abogado no vas a poder porque hay mucho favoritismo y aunque tengas el abogado que tengas no vas a lograr demostrar ni comprobar nada”.
La versión judicial y la disputa por la casa
Durante el proceso, el menor habría declarado que su madre ejercía violencia, lo que fue determinante para el fallo. Padilla rechaza esa versión y sostiene que fue el niño -en ese entonces de 9 años- fue manipulado.
“Todo lo que dijeron ahí fue falso… son mentiras que usaron para sacárselo”, afirmó.
“Es más, hay informes del cuerpo médico que comprueba que él está alineado, que está manipulado, le están generando un daño psicológico”, explicó la abogada.
Uno de los puntos más cuestionados por la defensa es la situación de la vivienda. Según explican, la casa construida por la pareja pasó a ser considerada “alquilada” en el expediente, lo que habilitó su adjudicación al padre.
La letrada Duran sostiene que esto forma parte de una maniobra más amplia: “Estamos ante una instrumentalización del menor. Esto excede un conflicto patrimonial: estamos hablando del interés superior del niño”.
Duran también afirmó que en el entramado fraudulento por la casa se llevó adelante “con la complicidad de distintos actores como el empleador de Rubén Avalos”.
El relato de una madre
Desde entonces, la vida de Padilla se volvió inestable. Sin vivienda fija, va de un lugar a otro. “Vivo el día a día… donde puedo. En la casa de una amiga, en la casa de mi abogada, en el auto. Estoy a la deriva”, describió.
A pesar de no tener contacto con el niño, asegura que continúa cumpliendo con sus obligaciones: “Le estoy pasando alimento, pero no tengo comunicación con él de ninguna manera”.
La distancia con su hijo, dice, es lo más doloroso: “Vamos casi tres meses sin verlo, lo extraño. Hacíamos todo juntos, la tarea, salir, el fútbol, todo”.
Y agregó, con angustia: “Me duele la manera en que actuaron. Pueden quedarse con la casa, con todo lo que quieran, pero por qué utilizaron a un niño, a mi hijo y lo más triste, fue su papá”.
Pedido de Jury
El caso no quedó solo en el fuero de familia. La defensa avanzó con una denuncia penal por presunta maniobra fraudulenta y amplió la acusación a terceros.
Además, presentó una denuncia ante el Jurado de Enjuiciamiento contra la jueza interviniente por presunto mal desempeño.
En ese punto, la abogada fue contundente: “Existen vínculos. Aportamos más de 40 fotografías donde se ve la relación entre personas del entorno del padre con la jueza y la secretaria. Hay una amistad muy estrecha”.
Y agregó: “Una de las secretarias es la doctora Cañete. Ella es esposa de Francisco Nahuel Petuaud, que es socio de Hilario Raúl Christen. Asimismo el doctor es abogado de la Policía y de la Municipalidad y Christen es hermano de la esposa del intendente de Puerto Rico. Es el cuñado del intendente”.
También cuestionó el desarrollo del proceso y cómo se resolvió una de las instancias clave. “Se dictó una resolución ‘a puro derecho’, sin ningún tipo de contradicción y sin garantizar el derecho de defensa de esta señora”, aseveró Duran.
Tras la confirmación del fallo en Cámara, la defensa presentó un recurso de inaplicabilidad de ley ante el Superior Tribunal de Justicia (STJ), que ahora analiza el expediente.
En paralelo, denuncian demoras en la investigación penal y hablan de una posible situación de violencia institucional. “Cuando hay menores, el Estado tiene que actuar con debida diligencia reforzada. Acá eso no pasó”, sostuvo la letrada.
Mientras la causa sigue su curso, la situación personal de Liliana continúa siendo crítica. Sin ingresos estables, con miedo y en condiciones precarias, sostiene que lo único que la mantiene en pie es la esperanza de recuperar a su hijo.
“Estoy destruida. Lo único que quiero es volver a abrazarlo”, cerró.
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