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Cocineros Argentinos “es mi familia”, dijo la chef misionera Gladys Olazar

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Gladys

Hoy se despidió Cocineros Argentinos luego de más quince años de emisión en la TV Pública, con todos sus integrantes emocionados hasta las lágrimas, incluso la misionera Gladys Mabel Olazar, quien era parte del programa desde el 2010. “Recibí tanto cariño que no me entra en el cuerpo”, reconoció Gladys a La Voz de Misiones.

Para la chef que nació en Jardín América y se crió en el Cuña Pirú, Cocineros Argentinos “es familia. Es un programa que reivindicó la gastronomía argentina que no la conocíamos como cocineros. Porque uno estudia, se recibe pero Cocineros llegó a todos los rincones del país, donde pudimos rescatar recetas que quedan en alguna localidad”.

Gladys pasó frente a cámara hace unos siete años pero antes fue productora del mismo programa. Se fue de Misiones a los veinte años para estudiar gastronomía en Buenos Aires y, al momento de ser convocada al ciclo televisivo, ella trabajaba en el Museo Evita.

“Yo me crié en la chacra y tuve un punto a favor por conocer tanto de productos como de alimentos”, consideró. De todos los momentos hermosos que pasó durante estos años, el que más recuerda es el primer día que se sumó, cuando se hacía una transmisión desde Tecnópolis. “Lloré tanto como hoy”, rememoró Gladys. “Estuvo el Chango Spasiuk. Tocó kilómetro 11, había un fogón, una olla de reviro y eso me tocó el corazón y dije ‘esto es lo que yo quiero’. Así fui creciendo hasta que llegué a estar delante de cámara”.

Para que ese presente suceda, Gladys atravesó distintas etapas durante unos siete años. Pasó de productora a jefa de cocina, luego a intermediaria entre los conductores y los chefs que venían de las provincias. Hasta incluso trabajó confeccionando las recetas junto a Guillermo Calabrese, cuando todavía era conductor del ciclo. “Hoy sentía una gran emoción. Por todos los cocineros que conocí, hablé con ellos para traer sus propuestas y los iba guiando en base a lo que cocineros querían mostrar”, afirmó la misionera.

De a poco, Gladys fue dando un paso al frente a pedido de sus compañeros. “Porque me decían ¿porqué no te haces chipa guazú, un mbeyú, y así fui quedando adelante hasta perder la vergüenza frente a cámara. Los productores me decían ‘tenes que estar’ y me fui preparando. Porque no es lo mismo que estar atrás, hablarle a la gente y a la cámara”.

“Para mí, Cocineros Argentinos va a seguir”

Gladys no descarta que algún día pueda conducir su propio programa ni tampoco cree que la despedida de hoy es el final definitivo de Cocineros Argentinos. “Es un producto que se puede llevar a otro lugar. Todavía no hay nada certero. Para mí, Cocineros argentinos va a seguir. Cerró un ciclo dentro de la TV Pública”.

No obstante, la cocinera de Cuña Pirú remarcó que los quince años de emisión en el canal estatal significó un crecimiento enorme por su alcance. “No solamente lo ve alguien de Capital, que puede pagar un cable. Llega a todos lados. Es integrar productores de distintas partes del país”, remarcó y para poner en consideración lo que ha significado ser parte de tamaña producción para la pantalla chica apuntó que sus hijos nacieron mientras ella consolidaba su papel dentro del programa “y van a cumplir 12 años. Su infancia fueron Los Cocineros Argentinos”.

Cocineros

Juan Ferrara, Luciano García, Sofía Pachano, Juan Braceli, Diego Sívori y Gladys Olazar, parte del ciclo de Cocineros

“Fantaseaba con que algún día me iban a invitar”

Desde Misiones, uno de los invitados frecuentes de los últimos tiempos de Cocineros Argentinos era la pareja de Poytava, Ángeles de Muro y Saúl Lencina. “Nos dejaron siempre hablar de lo que queríamos. Nos dieron el espacio para exponer lo que queríamos con mucho respeto. Una vez llevamos un montón de hongos y hablamos con un silencio atrás de cámara, los camarógrafos mirándonos, una conexión que estaba pasando ahí, sabiendo que todo ese era transmitido a todo el país”, rememoró Lencina a La Voz de Misiones.

Como varios chefs de Misiones, Ángeles y Saúl fueron convocados por el ciclo televisivo para mostrar cómo era la gastronomía de la región. “La jefa -Ángeles-hace poco hizo helado de mandioca. Estuvo súper interesante en la TV Pública, en Cocineros Argentinos para todo el país. Era como su recetita que se le ocurrió hace unos diez años, que cada tanto lo hacía y pensó que era interesante mostrarlo. Nadie le dijo ‘no, hace de otra cosa’ o decí ‘esto’. Era un espacio de libertad, nos conocían, sabían por dónde iba. Se charlaba antes para saber adónde enfocar pero nosotros proponíamos. Hasta muchas veces armaban un plan alrededor de lo que nosotros proponíamos. Decíamos ‘llevamos tal cantidad de hongos’ y armaban un plan alrededor de eso”.

Lencina

Gladys Olazar y Saúl Lencina, en Cocineros Argentinos.

Saúl siempre soñó con ser parte del ciclo  y “fantaseaba con que algún día me iban a invitar. Antes miraba Utilísima, El Gourmet y muchas veces era contenido antiguo de Karlos Arguiñano, del Gato Dumas o de otros países. Costaba que hubiera algo argentino. Y eso estaba ahí y los años pasaban. El programa se mantuvo. Y yo decía que algún día me van a llamar y cuando pasó no podía creer, era feliz. Era tipo un sueño, tipo un premio que te convoquen”.

La última emisión de Cocineros Argentinos reunió a todos los conductores y productores frente a la cámara, con Juan Braceli emocionado hasta las lágrimas. “Les mandamos un cariño inmenso a todos los que pasaron por Cocineros Argentinos, a todos los que laburaron, a todos los que participaron, a todos los que nos abrieron las puertas de sus casas, de sus corazones; a vos que estás ahí bancando desde el primer día o quizás solo desde ayer… todos formamos parte de esta gran familia”, dijo Braceli. Además de Braceli, “Cocineros Argentinos” contó entre sus filas a Guillermo Calabrese, Ximena Sáenz, Juan Ferrara, y Luciano García, entre otros.

Hoy miércoles, 27 de marzo, fue la última transmisión en vivo de Cocineros Argentinos pero el domingo habrá una emisión más, aunque está grabada especialmente para Pascuas. Las nuevas autoridades designadas por el presidente Javier Milei tomaron la decisión abrupta de levantar el célebre programa sin dar explicaciones. Mientras tanto, hay trascendidos de que el plan gubernamental es concesionar las señales estatales, vender los inmuebles y despedir a toda la planta de trabajadores, una situación que trajo gran preocupación e incertidumbre.

Cultura

El Día Nacional del Chamamé se celebra en la esquina de Cocomarola y Quaranta

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Mañana, 19 de septiembre, se celebrará el Día Nacional del Chamamé con varias agrupaciones y solistas que confluirán al cruce de las avenidas Cocomarola y Quaranta para la transmisión en vivo que hará el programa Chamameceros Sangre Nueva, desde las 19 horas.

Con entrada libre y gratuita, estarán en vivo la Orquesta Folklórica Municipal, Los Caballeros del Taragüí, Agustín Rodríguez y su conjunto, La Cambacita y sus Cunumíes, Chamamé Chamigo, La Energía Chamamecera, Destino de Amor y Chaque tu Suela.

También se contará con las actuaciones de Jorge Reyes, Trío Chamamé, Néstor González y su conjunto, Los del Paraná, Las Hermanas Montenegro, Los Caraíchos de Misiones, Maxi Bernal y su conjunto, Los del Paraje y Naty la Luz del Acordeón.

Cada 19 de septiembre se celebra el Día Nacional del Chamamé en homenaje al fallecimiento del músico correntino Mario del Tránsito Cocomarola, conocido como el “Taita” o padre del chamamé.

La fecha fue oficializada en el 2009, mediante la Ley Nacional 26.558, que reconoce al chamamé como parte integrante del patrimonio cultural argentino.

Cocomarola falleció el 19 de septiembre de 1974 y fue autor de clásicos fundamentales chamameceros, como “Kilómetro 11“.

Históricamente, cada 19 de septiembre se celebra el Día Nacional del Chamamé en la esquina de la avenida Cocomarola y su cruce con la avenida Quaranta, donde se corta su acceso y se dispone el baile popular.

Chamameceros Sangre Nueva es un programa conducido por Pablito Velázquez, el que tendrá una edición especial debido a la fecha.

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Los 90 años de Blas Martínez Riera: “Era la oveja negra por tocar chamamé”

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Se cumplen hoy 90 años del nacimiento del bandoneonista posadeño Blas Martínez Riera, conocido por ser el “Quinto Grande del Chamamé”, autor de más de 400 obras, entre ellas “El Tero”, que compuso con Ernesto Montiel y con quien además integró el Cuarteto Santa Ana.

Mientras vivió en Posadas, “a mi papá lo hacían a un lado porque era la oveja negra, porque tocaba chamamé”, recordó su hijo Blasito Martínez Riera.

Entrevistado por La Voz de Misiones, agregó que Netflix mantiene un interés para hacer un documental sobre el artista misionero, un proyecto que tendría dirección de Elián Guerín.

Previamente, el proyecto audiovisual contó con la pre-aprobación del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) en 2023, aunque, por los ajustes de la gestión libertaria, la idea finalmente no avanzó.

Debajo, de izquierda a derecha Blas, Blasito y Ernesto Martínez Riera, en 1988 en Palmar Grande.

“Está aprobado, pero está en pausa”, reconoció Martínez Riera, también músico y que tocó con su Blas Martínez Riera Grupo el año pasado, para la Fiesta de San José en Posadas.

“La política cultural con este gobierno está bastante complicada”, remarcó el artista por el atasco que sufrió el documental sobre su padre. No obstante, el proyecto estaría en buen camino, según estimó.

“Nadie sabe dónde están los restos de mi papá, lo sé yo, mi hermano y mi mamá. Somos tres personas nada más que sabemos. Entonces, bueno, un poco el documental quería ir para ese lado”, apuntó sobre el “Quinto Grande del Chamamé”.

La película girará en torno a distintas etapas del músico, también como difusor de la música regional y sobre los álbumes que grabó, por los que recibió dos Discos de Oro.

“Mi papá ha sido la bisagra. Entre los más viejos era el más joven, y de los más jóvenes era el más viejo”, reflexionó.

“Él no es de la generación de (Mario del Tránsito) Cocomanola y de Montiel. Él es la que sigue. Pero al mismo tiempo ya estaba antes, él casi salió a la par de los Hermanos Barrios. Los Barrios salieron ahí, pero papá ya tenía doce años con el Cuarteto Santa Ana”.

Martínez Riera nació un día como hoy en Posadas, de 1936. Murió el 18 de febrero en Avellaneda, y un mes antes había hecho su último concierto con su conjunto en José C. Paz, Provincia de Buenos Aires, con Tilo Escobar como invitado.

Para Blasito, si su papá viviera estaría contento. “El tipo sabía exactamente lo que estaba haciendo”. Es que, además de dominar el bandoneón, conocía la música moderna, pero además tocaba el violín y la batería.

“Nosotros teníamos la banda de rock, pobrecito: le tocábamos arriba de la cabeza. Entonces un día subió para ver cómo estaba armada la batería. ‘Correte un cachito que quiero mirar una cosa’, me dice. Se sentó y tocó con un estilo más de los bateristas de antes, que eran de jazz. No era el John Bonham dándole a los tachos, no. Pero tenía un conocimiento”.

Última presentación de Blasito con su Conjunto y Tilo Escobar de invitado, en 2002, en José C. Paz.

Apenas a los siete años, el posadeño Blas aprendió a tocar el bandoneón con su tío, el paraguayo Julio Martínez, un músico de orquesta conocido en la región.

En esa época la padeció porque “escuchar chamamé en Posadas, a la edad de él, cuando era joven, es casi como lo que te pasa hoy acá, en Buenos Aires, cuando decís escucho punk rock”, comparó su hijo.

“Encima eso pasaba dentro de su propia familia: a mi papá lo hacían a un lado porque era la oveja negra, porque tocaba chamamé, porque mis tíos no lo hacían”, reconoció.

“Mi tío Ignacio era concertista de piano, leía toda música clásica. Gregorio agarró el tango. También tocaba piano. Ellos eran más sesionistas. Mi papá decía ‘yo quiero tocar chamamé’. Por eso también vino a vivir a Buenos Aires. Porque empezó a sentir todo un rechazo”.

Por la avenida Mitre esquina calle Jujuy de Posadas se encuentra el busto que homenajea a Blas Martínez Riera y donde esta mañana se realizó una serenata en su honor, organizada por la Secretaría de Estado de Cultura de la Provincia.

Fotos: Gentileza Archivo La Reina Arte Producciones

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Chango Spasiuk: “Con la IA, parece que ya no existe más la ciencia ficción”

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El Chango Spasiuk fue entrevistado anoche, para “La ley de la selva” que conduce el periodista Alejandro Bercovich en el canal C5N.

Allí, el músico misionero sostuvo que “por alguna razón nos toca vivir esta película, y entonces está bueno fortalecer nuestro mundo emocional para encontrar nuestro lugar en las cosas y caminar en este tiempo”.

Tras tocar fragmentos de temas de Piazolla y Spinetta, el Chango invitó a Bercovich a su espectáculo Mundo Chango, que tendrá lugar el 3 de noviembre en el Teatro Coliseo.

Se trata de un concierto retrospectivo de su música, junto al Sur del Sur Ensamble, un cuarteto de cuerdas que lo acompañó este año a la presentación que dio en San Ignacio.

Entrevistado por Bercovich, el músico misionero parafraseó a la antropóloga Rita Segato: “la humanidad estaba inaugurando una era que nunca vivió, que era el espectáculo de la crueldad”, citó.

“¿Qué es lo que uno puede hacer? Lo que yo voy hacer, ¿en cuánto va impactar o modificar? Igual uno tiene que hacer su pequeña acción donde le toca, con lo que tiene. Y aunque eso no se vea reflejado en lo macro, es lo que le toca hacer a uno”, reflexionó.

Ante el avance desmedido de la tecnología, el acordeonista apuntó que “es un tiempo de volver a la rueca, a las cosas más simples, porque con esto de la inteligencia artificial parece que ya no existe más la ciencia ficción. Todo lo que te puedas imaginar, pareciera que el desarrollo tan agresivo, tan violento de la tecnología arrolló con eso”.

Es por eso que se debe “volver a la sombra de un árbol, a mojar los pies, a tomar mate, a tocar al otro, sentir la compañía y la fuerza colectiva. Ablandar nuestros corazones, refinar nuestro carácter para poder sentir”, agregó y cito al escritor Tolstoi:

“Cuando te duele el cuerpo es porque estas vivo, pero cuando te duele el dolor de los demás, es porque eres un verdadero ser humano”.

Bercovich le preguntó al Chango qué cosa nos une a los argentinos y él contestó que “el patio”. Según su parecer, “el patio nos une” en los pueblos y las ciudades “la plaza”.

Son lugares “donde la gente se puede reunir, y dialogar de frente a frente. Lo opuesto a las pantallas que es la fragmentación de la fragmentación. Esto es como salir de toda esa fragmentación a cierta atención más refinada, y de una unidad, entonces ahí aparece la música como si fuese un gran patio. A mí me gusta eso, como cuando decía Atahualpa Yupanqui, veía a otro artista y decía: ‘vengo a escucharme en tu voz’”.

Enramada y sus nuevas canciones

A principio de septiembre, el Chango publicó dos nuevos sencillos, llamados “Para Verónica” y “Reencuentros”, ambos grabados con el músico noruego Per Einar Watle.

“Hay encuentros que el tiempo no deshace. Con Per Einar nos conocimos hace unos años, del otro lado del mundo, hielo azul allá, tierra roja acá y sin embargo, la misma búsqueda… Volvimos a encontrarnos, unos mates, un paisaje que no se parece en nada al mío, y otra vez eso que pasa cuando dos escuchan lo mismo en silencio”, contó por entonces el Chango en sus redes sociales.

Es que, previamente, el acordeonista publicó junto al artista noruego “Hielo Azul Tierra Roja”, disco ganador del Premio Gardel 2019. Luego, en 2024, ambos artistas publicaron el álbum The Vigeland Mausoleum Experience (Live in Oslo).

Por otra parte, el Chango presentó el 11 de septiembre en el Auditorio de la UNTREF de Caseros, Buenos Aires, el espectáculo en vivo “Enramada: Libros & Música“, que tuvo como invitada a la misionera Flor Bobadilla Oliva.

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