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Paraguay: el Bosque Atlántico sufre el avance de plantaciones de marihuana

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Entre 2004 y 2018 se deforestaron casi 1 millón de hectáreas en territorio paraguayo de la ecorregión que comparte junto a Brasil y Argentina.

 

ASUNCIÓN. La plataforma Global Forest Watch alertó por nuevos focos de deforestación en las áreas protegidas Mbaracayú, San Rafael, Morombí y Caazapá, ubicadas en medio del Bosque Atlántico del Alto Paraná (Baapa), en la región Oriental del Paraguay.

Así, un equipo de Mongabay Latam y el diario La Nación de Paraguay viajó hasta las áreas protegidas para comprobar la destrucción de bosques debido a la plantación de marihuana.

Desde 2004, cuando entró en vigencia la Ley 2.524, conocida como de Deforestación Cero -que establece pena carcelaria para quienes hagan deforestación-, en los registros judiciales no hay rastros de que una persona investigada por delito ambiental haya terminado en la cárcel.

Según los informes de las circunscripciones judiciales departamentales, los casos judiciales en los que se investigan delitos vinculados a la deforestación tienen que ver con el tráfico de rollos o la extracción de madera.

Todas las causas terminan con leves condenas que van desde el pago de multas hasta la obligación del investigado de realizar trabajos comunitarios.

El Bosque Atlántico abarca los departamentos de Amambay, Paraguarí, Concepción, Canindeyú, Caazapá, Alto Paraná, Caaguazú, San Pedro, Guairá e Itapúa, es decir, diez de los 14 departamentos de la región Oriental del Paraguay.

Esta ecorregión ocupa además la provincia argentina de Misiones, y secciones de los estados del suroeste del Brasil (Paraná, Río Grande do Sul, Santa Catarina, San Pablo y Mato Grosso do Sul), donde se encuentra la mayor parte de la región.

Originalmente, contaba con una superficie de 120 millones de hectáreas de selvas, que en las últimas décadas fueron reducidas a un nivel alarmante. Muchas de estas regiones quedaron separadas y aisladas entre sí, formando diferentes bloques fragmentados, sin conexión entre ellos, amenazando así la supervivencia de numerosas especies de fauna y flora. Es por ello que es urgente conectar los diferentes bloques por medio de corredores biológicos.

Sólo en territorio paraguayo se deforestaron 977.000 hectáreas desde 2004 hasta el 2018.

Para el abogado e investigador Juan Martens, lo que se da en los procesos judiciales relacionados al ambiente se llama “justicia selectiva”, ya que los únicos que son investigados por tráfico de rollos, deforestación u otros delitos conexos son los trabajadores de menor grado en toda la industria clandestina.

“Son los cultivadores, los que extraen la madera, los que cobran para llevar, los choferes. En los procesos judiciales no se tiene a un financista, a alguien que está realmente lucrando con la deforestación”, expuso Martens en diálogo con el medio paraguayo.

En 2019 se iniciaron 16 investigaciones por tráfico de madera, de las cuales diez se concentran en Caaguazú. En la Reserva Mbaracayú, departamento de Canindeyú, los guardaparques hicieron 16 denuncias por presencia de parcelas para plantación de marihuana en el 2019. Ninguna de ellas terminó en una investigación judicial hasta ahora.

Existen organizaciones muy fuertes que operan con plantaciones ilegales y que, cada día, suman más gente a lo que ya sería una industria.

Para el Ministerio del Ambiente, la situación también se muestra complicada, a decir de Julio Marecos, director de fiscalización de la institución. “Solamente en el Parque Caazapá, hicimos 11 intervenciones en el 2019. Destruimos plantaciones ilegales de marihuana, de granos.

De todos estos operativos, apenas en un par de casos, se llegó hasta la cuestión judicial. Pero en el caso de marihuana, ni un sólo detenido en todas las operaciones.

Para el ejercicio fiscal de este año, el Congreso Nacional redujo en 27.000 millones de guaraníes el presupuesto inicial del Ministerio Público para el periodo 2020.

Esta medida afectó el funcionamiento de varias oficinas de la institución, principalmente las del interior del país. “Igual te digo que tengo gente seria, comprometida con la institución, haciendo todo lo posible por evitar que sigan destruyendo nuestros bosques”, finaliza Salas.

 

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Hurón grande: fue visto por última vez hace 30 años y reapareció en el Moconá

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Investigadores de la Red Yaguareté y el Ministerio de Ecología de Misiones en la revisión de sus cámaras trampa, observaron a un hurón grande, especie con tan solo tres registros en el país y el último, de hace 30 años.

“Este animal vive desde México al sur de Brasil; hasta hoy en nuestro país existían tres registros muy antiguos en la provincia de Misiones”, indicó Norberto Nigro, presidente de la Red Yaguareté y autor del hallazgo.

Tan raro es este carnívoro en Argentina que, en 2019, la Sociedad para el Estudio de los Mamíferos (Sarem) y el Ministerio de Ambiente de la Nación lo han declarado como con “Datos Insuficientes”, y no fue posible establecer su categoría de conservación actual.

Con este nuevo hallazgo documentado con fotografías en el Parque Provincial Moconá, Misiones ratifica y confirma la presencia actual de esta especie en su territorio y sigue sorprendiendo con su rica biodiversidad.

Allí, en agosto de 2020, se obtuvieron dos fotografías del raro hurón grande: “Las imágenes muestran a dos individuos cruzando un camino. Esta especie sólo podría ser confundida con el bastante frecuente hurón menor (Galictis cuja), aun cuando existen algunas diferencias externas entre ellos, de las cuales el tamaño, la densidad y largo del pelaje son las que se pueden observar más fácilmente en los especímenes vivos”, explican desde la Red Yaguareté.

Por ello, las fotografías fueron cuidadosamente analizadas y comparadas con fotos existentes de ambas especies, y se llegó a la conclusión de que el animal en cuestión era, efectivamente, el escaso hurón grande, Galictis vittata. También hay que diferenciarlo del hurón mayor (Eira barbara), con cuyo nombre puede confundírselo, más no con su apariencia.

La magnitud de la noticia ameritó su publicación en la revista científica Notas de Mamíferos Sudamericanos, que edita la Sarem.

Desde el Ministerio de Ecología de Misiones, ente encargado de custodiar la biodiversidad de la selva misionera, indicaron que este registro y otros tantos tan importantes que se dieron en esta parte del país son frutos de una política de Estado presente que fortalece a todo el Sistema de Áreas Naturales Protegidas (ANP) y que, junto a su cuerpo de Guardaparques, el primero designado por ley en el país a nivel provincial, consolidan esta visión netamente proambientalista.

Asimismo el titular de cartera ecológica, Mario Vialey, relató que también “este registro es un claro mensaje para toda la sociedad respecto de la buena conservación de la Selva Paranaense”, y de cómo los misioneros, cada uno de su lugar, hacen lo necesario para continuar regalando a la humanidad este tipo de noticias que posiciona más aún a nuestra provincia como Capital Nacional de Biodiversidad.

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Emprendedor convirtió más de 10.000 kilos de residuos en anteojos

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Emprendedor convirtió más de 10.000 kilos de residuos en anteojos

Martín Vázquez siempre tuvo en claro que hacer dinero por el simple hecho de hacerlo a él no lo llenaba y quería aportar su granito de arena al mundo. Fue así que con 24 años, renunció a Techint para buscar su camino y lo encontró a través del emprendimiento de una marca de anteojos que comenzó en el 2016 y busca resignificar la cultura del descarte.

“Qualia es un concepto. Hace referencia a la percepción subjetiva de la realidad. Qualia hace referencia a que la realidad depende de cómo uno la tome. Uno se puede enfocar en lo positivo o en lo negativo y eso va a depender de uno. Para nosotros, la basura no es no basura sino que puede ser un objeto muy precioso como anteojos”, cuenta Martín.

Cómo atacar la problemática de la contaminación plástica

Martín, que comenzó su emprendimiento solo, se define como “autodidacta”. Internet fue su escuela, y sus vecinos de San Nicolás, su apoyo. “En el 2014 me había recibido de Ingeniero industrial, tenía 24 años en ese entonces y llevaba trabajando en Techint tres años más o menos. Tomé la decisión de renunciar a mi trabajo porque hacer dinero por el hecho de hacer dinero, a mí no me llenaba. Empecé a buscar qué podía hacer y me di cuenta que quería atacar la problemática de la contaminación plástica en el mundo”, rememora.

Descargó planos de dos máquinas caseras de reciclaje de plástico y así arrancó. Las fabricó en el taller de la casa de su padre y su primer gran logro fue que esas dos máquinas funcionaban. Eran una trituradora de plástico y una inyectora de plástico. Al principio comenzó con artesanías pero luego su idea comenzó a tomar forma. A fuego lento, los marcos comenzaban a parecerse a lentes de visión.

De repente ya no estaba solo, contaba con el apoyo de sus vecinos que se acercaban a donar su basura plástica y ahí notó que había mucha gente, como él, que quería aportar su granito de arena. “Me di cuenta que ahí había una oportunidad de transformar lo que creemos que es basura en algún producto de alta calidad podíamos agregar mucho valor a la sociedad. Ahí fue que me decidí a emprender y entendí el camino que quería seguir”.

La idea de hacer anteojos le gustaba porque mediante ellos se podía materializar el cambio de percepción de la realidad. Depende con qué lentes la mires, un pedazo de plástico podía ser basura o unos anteojos de alta calidad. Sin embargo, se dio cuenta que solo no iba a poder con todo.

Por qué reutilizar residuos marítimos e industriales

A medida que la empresa iba creciendo, con él crecían sus ganas de seguir conociendo gente con los mismos intereses y su curiosidad por saber cómo poder devolverle a la tierra un poco de todo lo que le brindaba.

Fue así que la materia prima la conseguía de diferentes lugares ya que con el aporte de los vecinos no alcanzaba. “Vamos a las playas a limpiar los plásticos que quedan en la costa, así como también buscamos residuos marítimos y varias empresas nos dan su residuo industrial”.

Hoy cuentan con varias alianzas estratégicas que les permiten seguir juntando materiales y a su vez ayudar al medioambiente. Una de ellas es con ProyectoSub, donde estuvieron trabajando en la zona de Península de Valdés recuperando descarte de la industria marítima y aprovechándola como materia prima.

ProyectoSub es una organización que se dedica al estudio del impacto ambiental de los plásticos en los océanos. Son un grupo de científicos que se dedican a investigar y a sacar diferentes conclusiones del impacto de la acción humana en los océanos. Qualia los apoya económicamente.

El año pasado hicieron una alianza con Toyota Argentina donde utilizaron los paragolpes de Hilux destinados a las pruebas de calidad -que son destinados al descarte- y Martín y su equipo los reciclaron convirtiéndolos en anteojos que diseñaron para el equipo de Toyota.

Qué es el triple impacto

Otra de sus alianzas vino de la mano de ReforestArg con quienes nació el concepto de triple impacto que se divide en tres ejes: el eje económico porque son una empresa, contribuir con el eje ambiental realizando acciones positivas concretas sobre la tierra y el eje social, de trabajar y desarrollar la empatía ayudando a otros, con un proyecto que desarrollarán este mes: Proyecto Chaco.

En un principio, bajo el modelo de “un anteojo, un árbol” aportaban una parte de sus ganancias a ReforestArg para que ellos con ese dinero se encargaran de plantar árboles en la Patagonia Argentina, después vieron que el concepto no era lo suficientemente fuerte y estudiaron otras maneras de contribuir.

“Entendimos que nosotros al plantar árboles, podíamos compensar nuestra huella de carbono que se generaba al producir los anteojos así que decidimos ir por ese lugar. Estamos certificados con una empresa que se encarga de emitir certificaciones de huellas de carbono, medimos nuestra huella y la compensamos a través de la plantación de árboles. Esto nos permitió entender cuánto carbono emitimos en la creación de un anteojo y nos permitió conocernos más. Fue un proceso introspectivo”.

Desde ReforestArg hacen dos plantaciones anuales, por lo tanto, Martín cuenta que miden su huella de carbono cada seis meses y de acuerdo al valor, hacen la donación de dinero correspondiente que se traduce en nuevos árboles correspondiente a ellos en la Patagonia. También desde Qualia se suman a plantarlos personalmente y desde la organización les hacen seguimiento a los mismos para chequear que esos árboles sigan vivos. 

Del rol ambiental al rol social

En la última semana de junio, Martín y su equipo estarán viajando a Chaco para poder relevar la problemática visual, mediante estudios oftalmológicos, del Impenetrable del Chaco.

“La idea es viajar una semana al Chaco y luego volver a casa, fabricar los anteojos que sean necesarios y en una segunda visita poder entregarlos a los niños que lo necesiten”, resume aquel ingeniero de veintitantos años que en un garage comenzó a elucubrar acciones para tener un mundo mejor.

“Para eso vamos a trabajar con una organización que se llama Monte Adentro que ellos tienen muy bien mapeada la comunidad del monte y son nuestro anclaje en la región y a partir de la sinergia de estas dos organizaciones, enseñar diferentes oficios para poder reactivar la economía local”, adelantó.

Monte Adentro es una organización que trabaja en pos del desarrollo integral comunitario de veinte parajes rurales en la provincia de Chaco que brinda herramientas y oportunidades necesarias para que las personas puedan crecer y realizarse en su lugar de origen promoviendo las economías regionales.

Por otro lado, otro de los materiales que se utilizan para los estuches de los anteojos es el caucho recuperado que lo sacan de las ruedas de camiones, tractores y camionetas. Esas cámaras las recuperan de los cementerios de caucho que hay cerca de San Nicolás. “Trabajamos con gente que va a estos cementerios que recupera estos materiales y nosotros se los compramos a ellos, es una manera de generar ingresos a gente que tal vez ha quedado fuera del sistema”, cuenta Martín.

El emprendimiento en números

El año pasado se vendieron 12.000 anteojos y este año, proyectan vender cerca de 20.000 anteojos. Al día de hoy ya llevan reciclados más de 10.000 kilos de plástico, reutilizaron más de 15.000 kilos de caucho recuperado y junto a ReforestArg ya plantaron cerca de 1.000 árboles nativos en la Patagonia Argentina. Su marca ya llegó a Chile y Uruguay. Este año ambiciona poder llegar a México y están analizando una propuesta en Alemania. El próximo proyecto es llegar a El Impenetrable Chaco y poder donar, en una primera instancia, cerca de 500 anteojos para niños y niñas que lo necesiten.

Cómo se transforma la basura

Cuando lo digo en voz alta, hay gente que se me ríe un poco”, cuenta Martín sonriendo y hace una pausa. Su sueño es ambicioso pero en su día a día lo lleva a cabo, con pequeñas acciones, aporta su granito de arena.

“Mi sueño es luchar por dejar el planeta un poco mejor de lo que lo encontré. Tratar de trabajar más la empatía, queremos meternos un poco más de lleno con la parte social. Poder aportar nuestro granito de arena para cambiar el paradigma de que la basura no es basura y que la podemos transformar en productos de alta calidad. Queremos levantar la bandera liderando desde el ejemplo para que más empresas se sumen a este camino de triple impacto e intentar hacer las cosas mejor”, cierra Martín.

Fuente: Clarín

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Identifican en Corrientes un antiguo antepasado del yaguareté

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Se trata del fósil de una especie de felino de hace 98 mil años, en el Pleistoceno, un período que se caracterizó por la aparición de mamíferos y culminó hace unos 10 mil años, en el comienzo de la era cuaternaria o cenozoica.

El fósil fue hallado en 2018 por un equipo de investigadores del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal, Conicet – Unne), que exploraba un yacimiento arqueológico en Toropí, Bella Vista, provincia de Corrientes.

Ahora, luego de un largo estudio de los materiales encontrados, junto con investigadores del Museo de Ciencias Antropológicas y Naturales de la Universidad Nacional de la Rioja (Unlar) y el Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (Ciemep, Conicet – Unpsjb), los científicos correntinos informaron del relevante descubrimiento en el Journal of Vertebrate Paleontology, una revista científica fundada en 1980, en la Universidad de Oklahoma, Estados Unidos, dedicada a la publicación de trabajos científicos originales sobre todos los aspectos de la paleontología de vertebrados.

Hallazgo único

Los restos hallados, un fragmento de maxilar derecho y parte de la mandíbula izquierda incompleta, junto con los dientes, constituyen el primer registro de la especie en Argentina, a 1.800 kilómetros al sur del fósil más cercano que fuera identificado con precisión en la región.

“Hay muy pocos registros previos de esta especie y los que existen están muy fragmentados. Este hallazgo es muy importante porque nos aporta una pieza más para reconstruir la historia de los gatos silvestres, que es un grupo de felinos que no es originario de América del Sur, sino que llegan —junto con otros mamíferos— hace menos de 3 millones de años, cuando se eleva el Istmo de Panamá. Después de eso, se diversificaron bastante, generando muchas de las especies que conocemos hoy, como el gato montés, el gato andino o el ocelote, que es el más grande de todo el clado”, señaló al diario correntino El Libertador, Francisco Prevosti, investigador del Conicet y uno de los autores de la publicación.

“Fue en una campaña que hicimos en marzo de 2018, de la que participó casi todo el equipo del Laboratorio de Evolución de Vertebrado y Ambientes Cenozoicos del Cecoal. En esa oportunidad encontramos varios restos que corresponden a otros taxones que ya estaban reconocidos en esa formación, pero enseguida nos llamó la atención esta mandíbula porque se trataba de un carnívoro”, explicó otra de las autoras del artículo, la becaria doctoral del Conicet Cecilia Méndez.

“Este es el tercer registro de un carnívoro que tenemos para la Formación Toropí -un ambiente en el que predominaban los hervíboros- y todos pertenecen a félidos. Entre ellos, este ocelote es el más pequeño hallado hasta el momento”, agregó.

Un bicho nocturno

Los restos corresponden a un antepasado del Jaguareté, de la especie Leopardus pardalis, que todavía habita en gran parte del continente, un felino de tamaño medio, entre 70 y 90 centímetros, y unos 11 kilos de peso. De grandes orejas y finísima audición; ojos grandes y expresivos, es el tercer mayor felino después del puma.

Con extremidades provistas de almohadillas, que lo vuelven sumamente silencioso; uñas largas y retráctiles, y una visión adaptada a los cambios de luz a través de las pupilas, presenta una gran versatilidad en la elección de su hábitat, pudiendo habitar selvas húmedas, zonas montañosas y hasta semidesérticas, desde Texas, Estados Unidos, a Argentina, Paraguay y Brasil.

De hábitos nocturnos, y especialista en emboscar a sus presas, pasa la mayor parte del día durmiendo en las ramas de los árboles o escondidos entre la vegetación.

En Misiones, un análisis de 11 heces de ocelote reveló una dieta consistente en coatí de cola anillada sudamericano (6,67%), agutí de Azara (13,33%), Didelphis albiventris (20%), roedores (20%), corzuela menor (20%), Salvator merianae (6,67%) y serpientes (13,33%).

 

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