Judiciales
Juicio a Lutz y la palabra de otra testigo clave: “Íbamos fuerte, casi a 140”
Con la declaración de una última testigo, culminó esta mañana la etapa de incorporación de pruebas en el juicio oral contra Julio Werner Lutz (30) y la expectativa se concentrará mañana, jornada prevista para el desarrollo de la ronda de alegatos y el posterior dictado de sentencia.
La tercera jornada del juicio que lleva adelante el Tribunal Penal Uno de Posadas, pero que se realiza en el SUM del Palacio de Justicia, comenzó pasada las 8.30 y de los cuatro testigos que estaba citados sólo declaró uno, ya que las partes acordaron incorporar las demás por lectura.
De esta manera, la única que pasó frente al estrado fue Sabina Chávez, la otra joven que iba en el auto del acusado al momento del siniestro que provocó la muerte de Fernando Vázquez (24), cuyo testimonio, junto al de Florencia Wille Bille, sentó las bases de la acusación por homicidio simple contra Werner Lutz, quien bajo esta calificación es pasible de ser condenado a penas de entre 8 y 25 años de prisión.
Ante las partes, Chávez recordó que esa tarde del 20 de agosto de 2016 fue a una exposición de autos en el autódromo de Posadas junto a su amigo Werner Lutz y a su amiga Wille Bille.
En el lugar, según sus palabras, “tomamos cerveza. Habremos llegado a tomar seis botellitas chiquitas entre los tres”.
La testigo describió que a la salida tomaron la avenida Juan Manuel Fangio y luego doblaron en la ex ruta provincial 213, en sentido hacia la avenida Quaranta.
Respecto al trayecto realizo previo al impacto contra el motociclista, Chávez recordó que “íbamos fuerte. Desde que salimos le pedimos que vaya más lento. La situación ya estaba tensa ahí adentro”.
A partir de ahí, se adentró el instante exacto del siniestro y graficó: “Íbamos por el carril izquierdo siempre. Unos 50 metros antes le advertí que estaba la moto estacionada, que estaba el chico, pero no sé que pasó. Yo no lo noté en shock, como que no escuchaba, no se movía. Yo creo que no lo vio”.
Chávez también sostuvo que al menos un semáforo previo cruzaron en rojo y aseguró que “yo solo ví el velocímetro cuando estábamos por impactar porque me asusté y casi llegaba a 140 kilómetros por hora”.
Sobre los momentos posteriores, declaró que “él no frenó, yo estiré el freno de mano porque el auto no paraba. Después él en ningún momento nos preguntó cómo estábamos y tampoco se preocupó por el chico. Sólo bajó a mirar su auto, que estaba destrozado”.

Sabina Chávez era una de las dos jóvenes que iban en el auto de Werner Lutz al momento del siniestro.
Mañana, alegatos y sentencia
Tras su testimonio, el tribunal presidido por el magistrado Gustavo Bernie e integrado por sus pares Viviana Cukla y Miguel Mattos (subrogante), dio por cerrada la etapa de incorporación de pruebas, período en el cual declararon un total de siete testigos, y dispuso un cuarto intermedio hasta mañana a las 9 para el inicio de la ronda de alegatos.
En esa instancia, las partes deberán exponer sus conclusiones finales y elevar al tribunal sus respectivos pedidos. El primero en alegar será el fiscal Martín Rau, mientras que en segundo término lo hará la defensa del imputado, encabezada por los letrados particulares Pablo Luján y Eduardo Paredes.
Werner Lutz llegó a debate imputado por el delito de homicidio simple, figura que prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión. El expediente fue instruido por la fiscal Amalia Spinatto y enviado a juicio por el magistrado Marcelo Cardozo, titular del Juzgado de Instrucción Uno de Posadas.
El implicado permaneció catorce meses detenido con prisión preventiva durante la etapa investigativa y hoy se encuentra libre.
En el inicio del juicio el acusado decidió declarar y pidió perdón por lo sucedido a la familia de Vázquez, al tiempo que adujo padecer un tumor cerebral que le afecta “el campo visual”, enfermedad que habría comenzado en 2015 pero que recién fue diagnosticada al salir de la cárcel.

El fiscal Martín Rau -izquierda- y el abogado particular Pablo Luján serán los protagonistas de la jornada mañana.
Velocidad, colisión y muerte en la 213
El hecho se registró el 20 de agosto de 2016, cerca de las 21.30, sobre la ex ruta 213 e intersección calle Saavedra.
En ese lugar, Vázquez esperaba la luz verde del semáforo arriba de su moto Yamaha YBR y fue embestido desde atrás por el auto Ford Fiesta Kinetic conducido por Werner Lutz, tras lo cual voló más de 100 metros hasta caer sin vida sobre el asfalto.
Dos chicas que iban como acompañantes en el auto de Werner Lutz luego declararon que el joven venía cruzando semáforos en rojo y que manejaba a una velocidad estimaba de 130 kilómetros por hora.
Las pericias efectuadas posteriormente determinaron que el rodado del imputado iba, como mínimo, a 99,5 km/h al momento del impacto, al tiempo que no se detectaron marcas de frenadas ni maniobras evasivas.
En su momento, además, las dos chicas añadieron que antes del hecho el acusado consumió cerveza y marihuana. También sostuvieron que le advirtieron al acusado sobre la presencia del motociclista sobre la arteria, aunque el implicado hizo caso omiso a todas las alertas.
Esas dos testigos fueron Wille Bille y Chávez, quienes comparecieron a declarar en el debate y ratificaron todo lo aportado anteriormente.
Judiciales
Crimen de Wiebel: su ex suegro se abstuvo y fue imputado por homicidio
Ángel Ramón Zalazar (82) compareció este martes ante la Justicia, se abstuvo de declarar y fue formalmente imputado por el asesinato de su ex yerno Alfredo Wiebel (48), empresario y piloto de carreras ultimado de cinco balazos en la mañana del 11 de septiembre en Puerto Iguazú.
La audiencia se realizó esta mañana y para ello el implicado debió ser traslado desde el hospital Samic de la Ciudad de las Cataratas hacia Eldorado, donde lo esperaban para indagatoria en el Juzgado de Instrucción Dos, a cargo del magistrado César Lirussi.
En esa instancia, el hombre decidió guardar silencio y tras ser notificado de los elementos de prueba en su contra fue formalmente imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, calificación provisoria que podría modificarse conforme avance la investigación.
Por disposición judicial, Zalazar quedó internado con custodia policial en el hospital Gardés de Eldorado, medida que se mantendrá hasta tanto se resuelva entre un pedido de prisión domiciliaria o un traslado hacia una unidad carcelaria preparada para pacientes de su condición.
Testimoniales y querella
Los instructores de la causa pudieron avanzar con la indagatoria luego de recibir un informe de la junta médica que evaluó a Zalazar, cuyos resultados arrojaron dos conclusiones clave: una es que el hombre comprende la criminalidad de sus actos y la otra es que en su cuadro de salud general no se observan patologías que pongan en riesgo su vida, siempre y cuando continúe recibiendo la asistencia médica.
En paralelo, la causa continuará avanzando con la toma de testimoniales y los primeros en declarar serán los albañiles que ese 11 de septiembre a la mañana observaron la secuencia entera del ataque ocurrido en una obra en construcción ubicada sobre la avenida República Argentina, casi Pancho Ramírez, de Iguazú.
Al expediente, además, ya se incorporó la familia de la víctima en carácter de querellante particular bajo la representación del letrado Walter Quintana, quienes de esta forma podrán participar activamente en el caso.
Madre del piloto Wiebel: “No voy a permitir que se desdibuje la verdad”
Judiciales
Admitió haber matado a machetazos a su vecina y firmó un abreviado por perpetua
Casi cuatro años después del hecho, el hombre acusado de asesinar a machetazos a su vecina Rosula Concepción Benitez Garcete (73) admitió su culpabilidad y aceptó ser condenado a prisión perpetua.
Se trata de Héctor Raúl Fernández (33), quien esta mañana debía sentarse en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal Uno de Eldorado para enfrentar un debate oral como autor del delito de “amenazas calificadas por el uso de arma blanca y homicidio calificado por alevosía en concurso real”.
Sin embargo, horas antes tomó otra decisión y finalmente decidió admitir su responsabilidad en el hecho, aceptando la pena de prisión perpetua. El acuerdo fue alcanzado entre el imputado, su defensa y la fiscalía, lo cual ahora debe ser homologado por los magistrados del tribunal para transformarse en sentencia.
El hecho que Fernández confesó ocurrió el 5 de noviembre de 2022, en el paraje Aguaray Guazú de Puerto Esperanza, donde atacó a machetazos a su vecina Benítez Garcete, de 73 años y no vidente.
De acuerdo a la reconstrucción realizada por el Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú, a cargo del magistrado Martín Brites, aquella tarde Fernández se dirigió a la casa de sus vecinos y con un machete en manos amenazó de muerte al esposo de Benítez Garcete.
En esas circunstancias, apareció el padre de Fernández, que lo retiró del lugar, pero minutos más tarde el imputado regresó a la casa de sus vecinos, donde la mujer se encontraba sola debido a que su esposo se había dirigido a la comisaría para radicar la denuncia del primer suceso.
Allí Benítez Garcete fue atacada a machetazos y falleció tras más de una semana internada en terapia intensiva como consecuencia de las graves lesiones sufridas, principalmente en la cabeza.
Las pericias del caso revelaron que el homicida registraba 2,5 gramos de alcohol en sangre y bajo ese estado pretendió ser declarado inimputable, aunque los planteos tuvieron respuesta negativa.
Judiciales
Compañeros de Barreto reconstruyeron la fuga y colisión que provocó su muerte
El juicio contra Rodrigo Dias Da Silva (27), imputado por chocar y matar al gendarme Robert David “Chato” Barreto (31) a bordo de una camioneta repleta de cigarrillos de contrabando, continuó esta mañana con la declaración de cuatro camaradas de la víctima, quienes relataron de qué manera sucedieron los hechos durante aquella tarde del 14 de septiembre de 2024 sobre la ruta provincial 103.
Ante el Tribunal Oral Federal (TOF) de Posadas, presidido por la magistrada Ruth María Ponce de León e integrado por sus pares Gustavo Cardozo y Enrique Bosch (subrogante), los cuatro testigos citados coincidieron en que el implicado hizo caso omiso al control dispuesto y en medio de la huida arrolló a Barreto, que murió minutos después de su traslado a un centro asistencial.
El primero en declarar fue el sargento primero Eduardo Corro, encargado de la patrulla que aquel día se instaló sobre ruta provincial 103, poco después del acceso al Parque Temático de la Cruz de Santa Ana para efectuar un control preventivo.
El uniformado se apoyó en un croquis para describir de qué manera se instaló en el control. Contó que en total eran cinco efectivos y describió que tenían cinco conos distribuidos sobre el asfalto y que cada uno de ellos contaba con chaleco refractario, además de contar con una camioneta Agrale Marrua de la institución al costado de la arteria.
“El primer cono estaba a 250 metros del puesto de control y el segundo cono estaba a 150 metros. Yo estaba ahí. Mi función era la de encausar el tránsito”, detalló Corro, que a la vez describió que “el clima estaba despejado, óptimo, con una buena visibilidad”.
Sobre el hecho, narró que “la camioneta hizo caso omiso a mis señales y cuando llegó hasta mí me hice a un lado. Cuando me pasó escuché que aceleró más y de ahí ya no pude ver mucho más, solo veía la parte de atrás de la camioneta. La camioneta perdió el control, se fue hacia la banquina y volcó”.

El sargento primero Eduardo Corro hizo un croquis y se quebró al recordar a su camarada.
Corro aseguró que en primera instancia no notó que la Amarok haya atropellado a su compañero y recién lo advirtió minutos después. “Me acerco y veo a una persona adentro de la camioneta y bultos con cigarrillo. Después busco a mi gente y no encontraba a Barreto. Él estaba más allá, en el suelo, tirado en posición fetal, semi cubierto por pastura y tierra. Fue inevitable quebrarme”, recordó.
Tanto el sargento primero como los otros tres gendarmes que declararon después coincidieron en la misma secuencia. Además, todos negaron haber contado con “clavos miguelitos” e indicaron que ninguno escuchó ruido de “frenadas” previo al impacto mortal.
El debate continuará el próximo 5 de octubre, a partir de las 8.30. En el proceso interviene el fiscal Pablo Di Loreto, mientras que el acusado es representado por el abogado particular Carlos Luis Ferreyra.
Da Silva está imputado por “encubrimiento de contrabando, resistencia a la autoridad y homicidio doblemente calificado cometido a un miembro de la fuerza de seguridad para procurar la impunidad, en concurso ideal”. En la primera audiencia pidió perdón y alegó que nunca quiso “hacer daño”.
Imputado por muerte del gendarme Barreto pidió perdón: “No quise hacer daño”
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