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El juicio al Negro Rojas y una escucha clave: “Le volé la cabeza”

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El juicio oral contra el sindicado narco-sicario misionero Néstor Fabián “El Negro” Rojas tuvo su capítulo violencia y tan solo un fragmento de la declaración vertida hoy por un experimentado comandante de Gendarmería especializado en inteligencia funge como si fuese una sinopsis perfecta del expediente entero: “Nunca en mis 30 años de servicio había observado semejante nivel de violencia como en esta investigación. Uso de armamentos, amenazas de muerte, intentos de sicariato, planes de fuga y organizaciones brasileñas tratando operar en nuestro país”.

Nada suena exagerado. El hombre que el próximo martes cumple 48 años y que actualmente está detenido en el penal de Marcos Paz, e incorporado al régimen del “protocolo de gestión para presos de alto riesgo” del Ministerio de Seguridad de la Nación, está imputado por el asesinato a balazos de un socio y por montar una empresa narco criminal de carácter transnacional, dedicada al tráfico de estupefacientes, aunque en realidad enfrenta muchas otras acusaciones más que corren por causas separadas.

Puntualmente, en este juicio Rojas enfrenta cargos por el asesinato del Aldo Andrés Canteros, perpetrado el 5 de agosto de 2018 en la chacra donde vivía la víctima en Gobernador Roca, y por crear el Primer Comando de Frontera (PCF), nombre con el cual bautizó a su banda para emular a las grandes organizaciones criminales brasileñas, con quienes, según sus investigadores, tenía contactos, vínculos y negocios acordados. Por el primer hecho puede ser condenado a prisión perpetua

El debate que se realiza en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Posadas tuvo hoy su sexta jornada y, tras repasar en audiencias previas sus lazos con Canteros y su presencia en el lugar del hecho, esta mañana el foco del debate se concentró en su perfil violento, lo cual le valió la calificación de delincuente de alta peligrosidad.

En ese contexto, esta mañana declararon cuatro testigos, tres de los cuales ahondaron en detalles respecto a la personalidad agresiva de Rojas, uno de ellos a partir de haber tenido relación directa con el imputado y otros desde las pistas obtenidas mediante labores de inteligencia.

El juicio se realiza con Rojas y los jueces conectados de manera telemática.

“Le volé la cabeza”

El primer testimonio del día fue aportado por una joven cuya identidad se reserva por cuestiones de seguridad -como la de todos los testigos-, quien al momento del crimen de Canteros era pareja de Eduardo Javier M., hombre cercano de Rojas. 

“Eduardo Javier era mi novio en ese momento. Ellos se tenían mucha confianza, era amigos, se decían primos. Siempre que hablaban él se apartaba de mí porque Rojas no es una persona que confíe mucho en las personas”, describió.

La mujer narró que, conforme avanzaba su relación con Eduardo Javier, también empezó a participar en maniobras de la banda, principalmente viajes para traslado de drogas o dinero, ante lo cual en determinado momento también conoció a Canteros, que aparentaba ser un simple mecánico pero en realidad era parte de los negocios narcos organizados por Rojas.

La testigo avanzó en su relato hasta que recordó un último viaje realizado a Entre Ríos en busca de un dinero que Rojas necesitaba “con urgencia”. Contó que regresó sola con la plata, que Canteros pasó a buscar el bolso por Posadas y afirmó que eso sucedió pocos días antes de su asesinato.

Y lo sucedido posteriormente explica la trascendencia de su testimonio. “Yo me entero de la muerte de Canteros cuando estaba en alquiler y Rojas le llamó a mi pareja. Ahí pude escuchar lo que decía sobre lo que pasó”, anticipó.

“Él le pidió a mi pareja que no llame al número del ‘Polaco’ (por Canteros) porque estaba muerto. Nosotros no entendíamos nada. Nos sorprendió. Dijo que supuestamente hubo una emboscada, una trampa y dijo que le voló la cabeza, que Cantero le traicionó. Por eso le pidió que no le mande más mensajes y que borre todo. Él decía todo como si nada. No estaba preocupado”, reconstruyó la testigo mientras Rojas seguía su testimonio entre risas y gesticulaciones por vía telemática desde la cárcel.

Después de esta afirmación, la fiscal Vivian Barboza solicitó la reproducción de una de las tantas escuchas que incorporadas al expediente, grabación en la cual se oye prácticamente el mismo diálogo y la testigo reconoció las voces como de Rojas y de su ex pareja. La comunicación duró 5 minutos y se registró el 5 de agosto a las 23.07, es decir, apenas unas horas del crimen de Canteros. 

Él siempre decía, como jodiendo, que a él nadie le tenía fallar. Cuando eso pasaba, él siempre reaccionaba mal y además cuando consumía cocaína se ponía diferente, se ponía peor”, acotó luego la mujer.

La testigo también recordó que en una de esas llamadas posteriores al crimen, Rojas reveló que se encontraba en la casa de un hijo en Eldorado, lugar donde posteriormente fue hallada oculta en un gallinero la pistola Bersa 9 milímetros utilizada en el asesinato. Canteros recibió cuatro disparos: en la pierna, en el abdomen, en la boca y en la cabeza.

La escucha clave, registrada el mismo día del crimen de Canteros.

Sicarios, órdenes de ejecución y conexiones criminales

Similar consideración expuso minutos después el tercer testigo del día, un comandante de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) con 28 años de experiencia en trabajos de inteligencia que participó de la investigación por el PCF, banda que comenzó a operar un año después del asesinato de Canteros, cuando Rojas ya estaba preso en el penal de Ezeiza.

“Él siempre ordenaba represalias para los que fallaban en sus maniobras delictivas”, apuntó el uniformado, conclusión a la que arribó tras analizar horas y horas de intervenciones telefónicas junto a un equipo de aproximadamente 15 agentes dedicados exclusivamente al caso, incluyendo intérpretes en guaraní y portugués. 

El experimentado comandante dio un relato pormenorizado. Describió al PCF como una “organización transnacional con gran capacidad operativa”, dedicada a abastecer tanto de marihuana como de cocaína “al sur de Brasil y a la zona oeste de Buenos Aires”.

Rojas era el organizador. Él articulaba todo. No solo planificaba, sino que también coordinaba y controlaba las acciones desde el penal de Ezeiza por celular. Ahí adentro celebró una asociación delictiva con Campos -Pablo Antonio-”, describió y mencionó al otro imputado en la causa por el PCF, a quien se lo acusa de ser el capo de la pata bonaerense de la banda. 

Pero el comandante fue mucho más profundo en su testimonio y graficó la violencia que se transformó en un sello distintivo del Negro Rojas, principalmente después de la pérdida de cargamentos.

En la causa se consigna que contra la banda se asestaron cuatro operativos, lográndose incautar 11.204 kilogramos de marihuana y 32,564 kilogramos de cocaína, aunque otro certero golpe se dio en Pirapó (Paraguay), donde una carga de 10 toneladas fue interceptada antes de ser cruzada a Misiones.

“Para ese cargamento que terminaron interceptando en Paraguay estaba previsto el ingreso de sicarios a Misiones para que se encarguen de escoltar el traslado y resguardar la carga”, detalló el efectivo federal.

En octubre de 2020 la Policía paraguaya interceptó una carga de 10 toneladas que Rojas pretendía ingresar a Misiones.

Luego, enumeró las amenazas proferidas por Rojas e incluso nombré a quiénes les declaró la muerte. “Cuando la Prefectura incautó 700 kilos de marihuana en el río Paraná estaba convencido que un paraguayo identificado como Lecayá era quien filtró la información y ordenó su eliminación, para ello buscó sicarios y uno de ellos se llamaba Fidel”, precisó.

Sin embargo, las amenazas por esa carga perdida no terminaba ahí, dado que -según el investigador- Rojas también identificó al efectivo de PNA que supuestamente había sido recibido la información de la maniobra y prometió venganza.

El comandante agregó que toda esa información fue comunicada de inmediato a autoridades judiciales, quienes dispusieron medidas de seguridad para el prefecturiano e incluso alertaron de todo a sus pares en Paraguay que también resguarden a Lecayá.

Y así continuó el testigo, repasando más amenazas de Rojas hacia otras personas, mencionando además aquella escucha telefónica donde el imputado desde la cárcel de Ezeiza apuntó contra el juez federal Miguel Ángel Guerrero y juraba revancha. 

“… Graben bien, y ustedes saben de lo que le estoy diciendo, la sigla PCF, graben bien, porque lo van marcar para toda la vida el resto de su corta vida… Se dieron cuenta, pero en cada celda le deje una señal, si son bastante vivos, ahora recién se van a dar cuenta, contra que se van a enfrentar esta vuelta, no tienen idea ustedes son los que me crearon, ustedes son lo que van a tener que aguantar su propia creación señores…”, se oye en esa intervención telefónica.

Si bien no son objeto de análisis de esta causa, el testigo también ahondó en las vinculaciones de Rojas con otros actores criminales con quienes comparte otras causas judiciales abiertas como, por ejemplo, la del plan orquestado para asesinar al juez Fernando Verón, que lleva adelante el expediente por el doble crimen de El Acuerdo, donde el ahora juzgado también está imputado como autor de un homicidio bajo la modalidad de sicariato.

También expuso el vínculo hecho entre Rojas y Rudinei “Gordo” Lopes, un brasileño que integraba la facción Bala Na Cara y con quien compartió unas semanas en la Unidad Penal II de Oberá.

“Rudinei, de Bala Na Cara, iba a ser el receptor de la carga de 400 kilogramos de marihuana que fueron interceptados en Oberá. Esa droga iba a ser pasada por Panambí o San Javier. Estas organizaciones pretendían ingresar y operar en el país”, cerró, casi como alerta, el comandante.

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Rojas y Canteros, horas antes del crimen, apunto de comprar carne para celebrar su cumpleaños.

Próxima audiencia

Hoy también declararon otros dos testigos y quedó uno pendiente, dado que la audiencia debió ser suspendida al mediodía debido a un corte de internet en el penal de Marcos Paz.

En consecuencia, se dispuso un cuarto intermedio hasta el otro jueves, donde se prevé la declaración de al menos seis testigos más.

El tribunal que lleva adelante el juicio está íntegramente conformado por magistrados subrogantes: Víctor Alonso (Corrientes), Fermín Ceroleni (Corrientes) y Enrique Bosch (Chaco).

Por la acusación intervienen la fiscal Vivian Barbosa y los fiscales Diego Iglesias y Martín Uriona por la Procuraduría General de la Nación (Procunar).

Rojas es representado por el defensor oficial Marco Racagni, mientras que su consorte de la causa en el expediente que investiga el accionar del PCF, Pablo Antonio Campos Retamar (53,) cuenta con la tutela legal de Mariano Romero.

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Maestro detenido por abuso se abstuvo de declarar y fue imputado

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Pedro N. (55), el docente detenido tras una serie de denuncias por hechos contra la integridad sexual de sus alumnas en el Instituto Adventista Alta Gracia, se abstuvo de declarar ayer ante la Justicia.

El maestro compareció ayer ante el magistrado Juan Manuel Monte, guardó silencio al momento de la indagatoria y fue imputado por hechos que configurarían abuso sexual simple.

Esa misma imputación recayó contra él en 2015, cuando fue denunciado por lo mismo y ante otra alumna del Alta Gracia, institución que ante los hechos recientes informó su “desvinculación inmediata”.

Por esa denuncia anterior Pedro N. afrontó un proceso judicial que e extendió durante varios años hasta que en 2018 se le dictó falta de mérito y dos años más tarde recibió el sobreseimiento, aunque esa resolución aún no está firme por lo que su situación es pasible de cambiar conforme al avance de esta nueva investigación.

Maestro detenido por abuso había sido denunciado por lo mismo en 2015

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Condena de 15 años para albañil que intentó asesinar a su ex en Campo Ramón

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El Tribunal Penal Uno de Oberá condenó este jueves a 15 años de prisión a Adrián Francisco Zuachzer (30) por haber atacado con 13 puñaladas a su ex pareja en un intento de femicidio cometido a fines de diciembre de 2022 en una plaza pública de Villa Bonita, localidad de Campo Ramón.

El juicio contra el albañil de 30 años comenzó y terminó hoy mismo. En la instancia de alegatos el fiscal Juan Pablo Fernández Rissi había solicitado que el imputado sea declarado culpable del delito de “homicidio en gravo de tentativa agravado por el vínculo y por mediar violencia de género” y reciba la pena máxima prevista para esa figura: 15 años de prisión efectiva.

A su turno, el defensor oficial Matías Olivera solicitó que Zuachzer se considere la emoción violenta como circunstancia atenuante y reciba una pena de 2 años de prisión o, en forma subsidiaria, planteó que el imputado reciba la pena mínima prevista para la acusación, es decir, 10 años de prisión.

Después de un cuarto intermedio, el tribunal presidido por el magistrado Horacio Paniagua e integrado por David Milicich y Jorge Villalba (subrogante) dictó sentencia por 15 años de prisión para el imputado, tal lo solicitado por la fiscalía.

Calvario

Noemí Matoso, la víctima del hecho, fue una de las testigos citadas en la causa y esta mañana declaró ante tribunal.

Conmovida por volver a recordar su historia, la joven narró que con Zuachzer mantuvo una relación de pareja durante nueve años, período que calificó como un “infierno”.

“Durante todo ese tiempo sufrí violencia de género, de todo tipo. Golpes, puños, violencia verbal. Me traumó psicológicamente, viví traumada nueve años, fue un infierno vivir con él. Me hacía sentir culpable de todo, siempre me pegaba, me torturaba y me amenazaba”, describió.

Sobre el día el ataque registrado el 22 de diciembre de 2022, Matoso recordó que como ese día hacía mucho calor y su departamento era muy pequeño decidió ir a la plaza de Villa Bonita para tomar tereré con sus tres hijos y su hermana.

“Lo que recuerdo es que estábamos en una escalera de la tribuna, yo estaba de espaldas. Sentí que la persona llegó y me apretó el cuello y me dijo ´te voy a matar´. Ahí sentí la puñalada que me perforó el pulmón. Ahí me desvanecí. Esa persona era Adrián Zuachzer, el que está detenido, mi ex pareja. Escuché y ví que era él. Era imposible no reconocer su voz después de nueve años”, agregó.

De acuerdo a las pruebas pericias incorporadas a la causa, en ese ataque Matoso recibió un total de trece puñaladas en diferentes partes del cuerpo, varias de ellas localizadas en zonas consideradas “vitales” como el tórax y hemitórax, lesiones que dejaron a la víctima al borde de la muerte. El acusado tenía una restricción de acercamiento.

Después del hecho, el violento escapó del lugar y se mantuvo 27 días prófugo, lapso en el cual continuó hostigando a la víctima a través de mensajes de texto. “Saldrás de esa, si te vas me voy con vos, te lo juro y te amo, jamás pensé que llegaríamos a eso. Sos fuerte vas a estar bien”, escribió en uno de los chats mientras la víctima se encontraba en terapia intensiva.

Hoy Zuachzer brindó una escueta declaración en la que se defendió de algunas acusaciones y sobre el hecho relató que en ese momento Matoso todavía era “su señora” y que ese día la encontró a ella con su “mejor amigo”.

FOTO PRINCIPAL: Cristian Valdez – El Territorio.

Intentó matar de 13 puñaladas a su ex y la fiscalía pide 15 años de cárcel

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Intentó matar de 13 puñaladas a su ex y la fiscalía pide 15 años de cárcel

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Esta mañana, en el Tribunal Penal Uno de Oberá, comenzó el juicio oral contra Adrián Francisco Zuachzer (30), detenido e imputado desde diciembre de 2022 por el intento de femicidio cometido en perjuicio de su ex pareja Marcia Noemí Matoso, a quien atacó en una plaza pública de Campo Ramón y asestó trece puñaladas que de milagro no provocaron su muerte. La fiscalía pidió una condena de 15 años de prisión. 

Zuachzer está imputado por “homicidio en gravo de tentativa agravado por el vínculo y por mediar violencia de género” y brindó una breve declaración en la que solamente expresó: “No estuve ninguna vez preso en nueve años. Yo siempre estuve laburando. Era mi señora y ese día vine y le encontré a ella con mi mejor amigo”. 

Infierno

Matoso, la víctima del ataque que casi le cuesta la vida, sí declaró durante largos minutos. Conmovida por volver a recordar su historia, la joven narró que con Zuachzer mantuvo una relación de pareja durante nueve años, período que calificó como un “infierno”.

“Durante todo ese tiempo sufrí violencia de género, de todo tipo. Golpes, puños, violencia verbal. Me traumó psicológicamente, viví traumada nueve años, fue un infierno vivir con él. Me hacía sentir culpable de todo, siempre me pegaba, me torturaba y me amenazaba”, describió.

Sobre el día el ataque registrado el 22 de diciembre de 2022, Matoso recordó que como ese día hacía mucho calor y su departamento era muy pequeño decidió ir a la plaza de Villa Bonita para tomar tereré con sus tres hijos y su hermana.

“Lo que recuerdo es que estábamos en una escalera de la tribuna, yo estaba de espaldas. Sentí que la persona llegó y me apretó el cuello y me dijo ´te voy a matar´. Ahí sentí la puñalada que me perforó el pulmón. Ahí me desvanecí. Esa persona era Adrián Zuachzer, el que está detenido, mi ex pareja. Escuché y ví que era él. Era imposible no reconocer su voz después de nueve años”, relató ante el tribunal presidido por el magistrado Horacio Paniagua e integrado por David Milicich y Jorge Erasmo Villalba (subrogante).

De acuerdo a las pruebas pericias incorporadas a la causa, en ese ataque Matoso recibió un total de trece puñaladas en diferentes partes del cuerpo, varias de ellas localizadas en zonas consideradas “vitales” como el tórax y hemitórax, lesiones que dejaron a la víctima al borde de la muerte. El acusado tenía una restricción de acercamiento.

Noemí Matoso recordó el calvario sufrido durante su relación con el imputado.

Después del hecho, el violento escapó del lugar y se mantuvo 27 días prófugo, lapso en el cual continuó hostigando a la víctima a través de mensajes de texto. “Saldrás de esa, si te vas me voy con vos, te lo juro y te amo, jamás pensé que llegaríamos a eso. Sos fuerte vas a estar bien”, escribió en uno de los chats mientras la víctima se encontraba en terapia intensiva.

Durante su declaración de hoy, Matoso también contó que en una oportunidad previa, mientras se encontraban en Corrientes por un tratamiento médico para una de las dos hijas que tuvieron en común, el hombre la maltrató y cuando ella iba a denunciarlo Zuachzer prendió fuego la vivienda en la que se encontraban.

En el transcurso del debate declararon al menos cinco testigos, entre efectivos policiales, vecinos y familiares tanto de la víctima como del acusado. Cerrada la etapa de incorporación de pruebas, las partes dieron inicio a la ronda de alegatos.

Máxima

El primero en exponer fue el fiscal Juan Pablo Fernández Rissi, quien consideró acreditado el hecho y la autoría en cabeza del imputado. “Semejante nivel de violencia muestran claramente la intención de quitarle la vida”, apuntó el encargado de la acusación, que también hizo hincapié en el historial violento de Zuachzer.

“Zuachzer intentó matar a su ex pareja, intentó matar a la madre de sus hijos. Hasta que no se cansó de atacar a la víctima, no cesó en su accionar. No cabe otra que la máxima que prevé esta figura”, alegó Fernández Rissi y solicitó que el imputado sea condenado a 15 años de prisión.

En último orden expondrá será el turno de la defensa del imputado, encabezada por el defensor oficial Matías Olivera. Luego, se prevé que el tribunal disponga un cuarto intermedio para deliberar la sentencia.

El Tribunal Penal Uno de Oberá es presidido por el magistrado Horacio Paniagua.

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