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Crimen de Gauto: documental expone dudas sobre la culpabilidad de De Jesús

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Crimen de Gauto: documental expone dudas sobre la culpabilidad de De Jesús

Falsa condena -que se estrena mañana a las 21- repasa el crimen de Ramona Gauto desde el hallazgo del cuerpo de la empresaria panadera hasta la condena de su ex pareja, Jorge De Jesús, dictaminada por Marcela Leiva, la misma jueza que le dio perpetua a Cristina Vázquez.

 

En mayo de 2010, el femicidio de Ramona Gauto en Posadas sacudió a Misiones por la violencia y la saña con la que fue ultimada la empresaria panadera de 37 años.

Cinco años después, el Tribunal Penal Dos condenó a cadena perpetua a su ex pareja, Jorge Alberto De Jesús, hoy de 49 años, luego de considerar que las pruebas halladas en la escena del crimen lo apuntaban como principal y único sospechoso de apuñalar y golpear salvajemente a Ramona hasta su muerte.

Sin embargo, al día de hoy, ambos hijos de De Jesús -uno de ellos también de Ramona Gauto- sostienen que su padre es inocente y exigen a la Justicia que investigue otras líneas que llevarían al verdadero asesino.

En este sentido, ambos jóvenes, Daniel y Emiliano, así como el abogado Eduardo Paredes y un testigo del día del crimen de Gauto, participan en el documental Falsa condena, una película filmada en conjunto entre Cíclope de Cristal y Atilia Producciones que promete echar luz sobre algunas irregularidades que tuvo la investigación por parte de la Justicia misionera, según considera la familia.

Crimen: “Condenados sin justicia”

La Voz de Misiones se comunicó con Fabián Pérez Battaglini, director del documental que se estrenará mañana a las 21 en YouTube. 

Pérez Battaglini es periodista y cineasta. Es oriundo de Buenos Aires, pero conoció el caso De Jesús luego de filmar Por amor a la vida, la historia de un chico misionero que se curó de cáncer. 

En esa oportunidad, tomó contacto con el caso de Cristina Vázquez y Cecilia Rojas, condenadas por la Justicia de Misiones por un crimen que no cometieron y luego absueltas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. 

Según entiende Pérez Battaglini, el caso de Jorge De Jesús se enmarca dentro del universo de los “condenados sin justicia”, con lo cual consideró que “era para hacer un documental”.

El filme, de aproximadamente 30 minutos, recrea los hechos desde el hallazgo del cuerpo de Ramona Gauto en su departamento de la calle Colón casi Bolívar hasta la condena de su ex pareja, Jorge De Jesús, a través de los testimonios de los protagonistas del drama policial.

Así, el director invitó a participar del estreno de Falsa condena, que será mañana a través del canal de YouTube de Cíclope de Cristal: “Es un trabajo interesante, porque si bien yo tengo una opinión personal sobre esto, considero que estamos tratando de cambiar la opinión de la gente”, anticipó y aclaró: “No es para decir que este tipo no mató a esta persona, no sé si la mató o no la mató, pero estamos poniendo un montón de cosas que la prensa no las puso, porque nunca tuvieron acceso al expediente”.

Sobre lo que el audiovisual aportará a la opinión que se tiene sobre el crimen y sobre el condenado a reclusión perpetua, Pérez Battaglini apreció que se expondrán “millones de errores judiciales y de concepto”.

“Cuando conocí el caso, me dio la sensación de que no investigaron, nunca buscaron otras hipótesis”, sostuvo Battaglini y recalcó: “Se encapricharon con este hombre y nada más, ni intentaron fijarse que podía ver otra persona que pudo haberla matado”.

“Los hijos lo defienden porque saben que el papá no fue”, adujo el cineasta. De hecho, en el tráiler del estreno se puede ver a Daniel De Jesús asegurar: “Yo sé quién mató a mi mamá”.

Para cerrar, Pérez Battaglini apuntó al máximo órgano judicial de la Argentina como uno de los destinatarios de Falsa condena: “No tengo dudas de que este documental puede torcer el brazo de la Corte Suprema, no sé si ahora, pero en un tiempo puede ser”.

Pruebas insuficientes

El abogado Eduardo Paredes fue el encargado de presentar el recurso de casación para pedir la revisión de la condena a Jorge De Jesús, el cual fue rechazado por el Superior Tribunal de Justicia de Misiones, que ratificó la perpetua para el presunto femicida en el año 2017.

De esta forma, el máximo órgano judicial de la provincia le dio la razón al tribunal encabezado por la jueza Marcela Leiva, que determinó en forma unánime que, entre las 15.30 y 17.30 del 29 de mayo de 2010, “cumpliendo lo premeditado y planificado”, Jorge De Jesús salió caminando de su negocio de panadería Exipan -ubicado sobre la calle Sarmiento y San Lorenzo- hacia el departamento de la víctima e ingresó al edificio abriendo la puerta de abajo con las llaves.

El tribunal sostuvo que el hecho se produjo mientras la víctima “esperaba al imputado”, dado que ambos presuntamente mantenían encuentros amorosos los sábados a la siesta. Ese sábado en particular, “De Jesús, blandiendo un elemento duro, firme y con puntas, aplicó con suma violencia de secuencia inmediata al estilo de aquellos que practican artes marciales”, dijeron los jueces.

Por su parte, el letrado Paredes no sólo sostiene que De Jesús fue condenado por el crimen sin pruebas suficientes, sino que “se sabe quién es el autor del homicidio, es un tema que tiene que ver con la policía”, lanzó y explicó: “Quisieron robarla, entró un pibe manejado por la policía, que no se sabe ni dónde está, que fue el que la mató, y probablemente con otro”, dijo sobre la hipótesis que nunca se investigó.

“En el expediente está claramente manifestado, porque había tres estudiantes que vivían al lado, que uno ve al homicida”, manifestó el abogado. Uno de esos estudiantes participa ahora del documental Falsa condena.

Sobre el día del hecho, Paredes recordó que Ramona Gauto le había dicho a uno de sus hijos que la pasara a buscar, pero ante los insistentes llamados que ésta no respondió, decidió llamar a Jorge De Jesús, que se encontraba en casa de su actual pareja con un hijo recién nacido.

Al momento del hallazgo del cadáver, “subieron Jorge y sus dos hijos, cuando abrieron vieron el desorden que había y Jorge les dice que esperen en la puerta, él entra -con unas zapatillas que se había comprado esa mañana- y ahí ve el cuerpo de Ramona muy golpeado, salen y llaman a la policía”, indicó.

El detalle de las zapatillas no es menor, ya que la Justicia se basó en una huella detectada sobre el rostro de Gauto para ligar a De Jesús al hecho, debido a que en ese momento llevaba un calzado muy similar.

“Cuando hacen la autopsia, encuentran una marca parecida; la policía dice que es parecida pero no es idéntica, además la zapatilla de Jorge no tenía rastros de ADN”, cuestionó Eduardo Paredes y se explayó: “Si yo entro a matar a alguien, dejo algo y me llevo algo; en este caso, la huella de la cara de Ramona es similar en el dibujo de la zapatilla, no es idéntica, pero además no hay datos biológicos en ese calzado”, dijo a LVM.

Además, el abogado sintetizó la cantidad de líneas investigativas que no se siguieron: “El cuerpo de Ramona fue muy golpeado, ella peleó mucho”, relató Paredes y enumeró: “Tenía ADN debajo de las uñas, que no se sabe de quién es, se encontró sobre ella un pelo rubio, que no se sabe de quién es. Había sangre en las paredes que no era ni de ella, ni de los hijos, ni de Jorge De Jesús, o sea, de un tercero, de uno de los agresores. Había pelo arrancado y no había una sola gota de sangre ni mínimo ADN de Ramona sobre el cuerpo de Jorge”.

Misma jueza, mismas mañas

Según Paredes, la Justicia se basó en dichos de que De Jesús era violento y golpeador: “Nadie revisa lo que hace el Poder Judicial. Se cree que es algo racional que se controla a sí mismo”, polemizó y direccionó sus críticas hacia la jueza Marcela Leiva, ya que se trata de la misma magistrada que condenó injustamente a Cristina Vázquez: “Este crimen es igual, no hay una gota de ADN, no hay nada, lo condenan por un prejuicio”.

“Dijeron que le pegó a la mujer y que con Ramona se veían los sábados, pero no tenían trato sexual y, además, De Jesús no tenía llaves”, como se dijo en la investigación. Por eso, “el hecho lo cambiaron, decían que primero entró con ella, después que entró con otros dos tipos”, recreó Paredes.

“De Jesús nunca estuvo ahí, llegó libre al juicio por falta de pruebas”, aseguró el letrado y agregó que, el día del hecho, el verdadero asesino fue visto por un vecino mientras bajaba las escaleras luego de perpetrar el homicidio.

“La que lo condenó y armó el juicio fue Marcela Leiva, la misma que condenó a Cristina Vázquez y al hermano de Gabriel Leal, con el único fin de “usarlos y hacerse ver”, según el abogado.

En este sentido, Eduardo Paredes confirmó a La Voz de Misiones que recurrirán a la Corte Suprema de Justicia: “Vamos a meter un recurso de revisión probablemente”, cerró.

Judiciales

Juicio por muerte de niña con discapacidad: “La dejaban encerrada y sin comida”

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niña con discapacidad

Dos antiguas vecinas y una empleada doméstica que trabajaba en la casa de Mariela Andrea Ramírez (48), imputada por la muerte de una hija con discapacidad, declararon esta mañana en la tercera audiencia del juicio para esclarecer el caso y coincidieron al describir las condiciones de “descuido” en que la niña residió junto a su madre en el barrio Terrazas de Itaembé Miní años antes de su fallecimiento.

El caso tiene como víctima a Rocío Belén López (15), diagnosticada con una enfermedad neurodegenerativa llamada Síndrome de Rett. Su fallecimiento fue vinculante a un cuadro de desnutrición y deshidratación sufrido mientras estaba a cargo de su madre en una casa del barrio Las Rosas en 2013.

La mayor parte de su vida la niña vivió al cuidado de sus abuelos, pero en una etapa, comprendida entre 2006 y 2007 aproximadamente, compartió hogar con su madre en el barrio Terrazas y ese período fue lo que las partes intentaron reconstruir en la jornada de hoy con los testigos citados.

Ramírez llegó a este juicio imputada por “abandono de persona doblemente agravado por el vínculo y resultado”, aunque el fiscal Vladimir Glinka en la primera audiencia pidió ampliar la acusación a “homicidio calificado por el vínculo en su modalidad de omisión al final del proceso”, al considerar que la mujer pudo haber dejado de alimentar a su hija en forma deliberada.

Ramírez junto al defensor oficial Miguel Ángel Varela.

“Una nena encerrada que llora”

Los testigos de hoy fueron de menor a mayor en grado de cercanía con la niña. Primero declaró Hilda Margot Da Silveira, quien residía en una de las viviendas contiguas a la casa donde Ramírez vivía junto a su pareja, su hija Belén y su hija más pequeña Micaela.

Da Silveira contó que su hija solía jugar con la pequeña Micaela y gracias a esa relación supo que en esa vivienda contigua también residía una niña con discapacidad.

“Yo no supe que esa nena (por Belén) estaba ahí. Lo supe cuando mi hija, que jugaba con la hija de la dueña, me contó que en una habitación había otra nena encerrada que lloraba mucho”, expresó.

Y avanzó: “Yo había dejado de trabajar un tiempo y escuchaba a la nena llorar. Yo pensaba que estaba la empleada, pero no había nadie. Después también la veíamos mucho tiempo afuera en pleno verano, descalza, solo con pañal y muerta de calor en el patio. Estaban todas las puertas cerradas y Belén afuera”.

La testigo contó que, en ese contexto, comenzaron a hablar con otros vecinos sobre la situación y una de ellas decidió pedir ayuda para Belén. Esa vecina que llamó a la línea 102 fue Lourdes Balmaceda, que hoy también declaró ante el Tribunal Penal Uno, presidido por el magistrado Gustavo Bernie e integrado por Viviana Cukla y Miguel Mattos (subrogante).

Balmaceda habló prácticamente sin parar durante más de veinte minutos. Ella vivía en la otra casa que estaba pegada a la de Ramírez y también tenía un hijo que jugaba con la hija más chica de la ahora imputada.

“La familia era ella, su marido y Micaela, nunca supe que tenía otra hija. Lo supe porque mi hijo me decía que en la casa de Micaela había una ovejita que estaba todo el tiempo y hacia ruidos. Un día hablando con otros vecinos todos contaron que sus hijos contaban lo mismo y les daba miedo”, recordó.

Tanto Da Silveira como Balmaceda coincidieron al afirmar que vieron a Belén sola, sin ropa más que pañales e incluso descalza deambular por el patio, tanto en horas de la siesta como por las noches.

Justamente, Balmaceda indicó que “el problema empezó cuando a la noche la nena empezaba a llorar mucho. La pieza de mi hijo tenía una ventana que daba al patio y él no podía dormir porque se escuchaban mucho los llantos”.

La mujer sostuvo que ante la repetición de esa escena decidió actuar. “Un día puse una silla para ver por encima del muro y vi que estaba la nena llorando afuera, sola y en pañales en plena noche”, describió.

A partir de ahí solo hubo que conectar más información que recibía. “La señora que trabajaba en mi casa también empezó a trabajar de limpieza en la casa de la vecina y ella me contaba que la nena vivía encerrada en una pieza. Incluso me pedía comida para cocinarle y llevarle”, añadió.

Esther Leiva trabajó como empleada doméstica en la casa donde Belén vivió un tiempo con su madre.

“Vivía en abandono total”

Esa empleada se trata de Esther Leiva, más conocida como “Gordi”, que declaró después de Balmaceda. “Vengo acá a ratificar todo lo que ya conté”, avisó y aseguró “me acuerdo de todo como si fuese ayer”.

El testimonio de Leiva reviste de gran interés dado que se trata de la única persona externa al grupo familiar que conoció en forma directa las condiciones en las que Belén se encontraba y de qué forma vivía dentro de esa casa del barrio Terrazas.

“Ella estaba totalmente abandonada”, lanzó Leiva. “Yo fui contratada para limpiar la casa, pero cuando entré me encontré con la nena. La encuentro a ella con excremento por todos lados. Yo le bañaba y le daba de comer, le pedía comida a mi otra patrona o le llevaba lo que podía, bifes, huevos, fideos. Le brillaban los ojitos cuando le daba comida”, graficó.

Sobre las condiciones en las que Belén residía, contestó que “ella vivía en pañales, encerrada, con música y aire. Dormía en una cama que tenía dos almohadones como colchón. A la puerta de su pieza le sacaban el picaporte para que no se pueda abrir. La dejaban encerrada y sin comida”.

Leiva incluso fue testigo del día que al lugar arribaron los asistentes sociales que intervinieron tras el llamado al 102 de Balmaceda y apuntó: “Belén nunca tuvo ropa. Ese día ella -por Ramírez- se pidió el día en el trabajo para arreglar todo, le puso la ropa y la zapatilla de Micaela. Ella a una hija le daba todo y a la otra nada”.

Leiva y Ramírez, cara a cara, durante la declaración de la testigo.

En la continuación de la jornada también declaró Micaela, la otra hija de la imputada, quien brindó algunos recuerdos de cómo era la vida con su hermana durante la época en la que residían en el barrio Terrazas.

“Tengo recuerdos que yo tenía 5 años y jugábamos en el patio. Había una manguera y mi mamá nos mojaba a las dos en el verano”, señaló.

También contó que “mi mamá y yo le dábamos de comer a mi hermana”, en tanto que a preguntas del defensor oficial Miguel Ángel Varela afirmó no recordar si había otra persona encargada del cuidado de Belén que no sean su madre, su abuela y su tía.

A pedido del fiscal Glinka la joven trazó un croquis de cómo era la pieza de Belén en la casa del barrio Las Rosas donde su hermana falleció, lo cual no coincidió con el relevamiento efectuado por la Policía en la escena.

El debate continuará mañana con más testimonios y la instancia de alegatos, que inicialmente estaba previsto para el viernes, será reprogramada para la semana que viene en virtud de un pedido de ambas partes dado el cúmulo de información que alegaron haber acumulado durante estas jornadas.

Abuela y tía de Belén López: “Estaba bien cuando la dejamos con su mamá”

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Estafa de $20 millones con comprobantes falsos en Posadas: una detenida

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Una mujer que desde octubre del 2025 realizaba compras de prendas de vestir en distintos locales de la ciudad capital, utilizando comprobantes apócrifos de Mercado Pago, fue detenida este martes y quedó a disposición de la Justicia.

El procedimiento inició ayer en horas de la tarde cuando una comerciante realizó la denuncia a través del Centro Integral de Operaciones (CIO) 911, desde la intersección de las avenidas Corrientes y Tacuarí de Posadas.

Al llegar al lugar, los efectivos entrevistaron a una comerciante de 28 años, quien manifestó haber sido perjudicada por una clienta que efectuaba grandes compras en sus negocios ubicados en calle Córdoba, Jujuy y avenida Corrientes, presentando constancias de pago falsas.

La acusada habría utilizado esta modalidad en reiteradas oportunidades, adquiriendo prendas de vestir y exhibiendo comprobantes de transferencias inexistentes para concretar las operaciones, llegando a una suma aproximada de $20 millones de pesos.

De acuerdo con la denuncia, la implicada fue identificada como Belén D (35), quien resultó detenida y quedó a disposición de la Justicia.

Finalmente, la Policía de Misiones recepcionó la denuncia formal de la damnificada y aguardaban directivas del Juzgado interviniente para continuar con las actuaciones correspondientes.

 

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Abuela y tía de Belén López: “Estaba bien cuando la dejamos con su mamá”

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Belén lópez juicio

El juicio para esclarecer la muerte de Rocío Belén López (15), la adolescente con discapacidad que en 2013 fue encontrada sin vida, deshidratada y desnutrida, en la casa de su madre, continuó esta mañana con la declaración de dos de las últimas personas que la vieron con vida. Fueron su abuela y su tía, quienes coincidieron en un testimonio: “Ella estaba bien cuando la dejamos con su mamá”.

De esas dos testigos, la primera en declarar fue la abuela, Delira Clara Aldana (83), que además es madre de Mariela Andrea Ramírez (48), imputada en esta causa por “abandono de persona doblemente agravado por el vínculo y resultado” y con la posibilidad de ser acusada de homicidio calificado por el vínculo en su modalidad de omisión al final del proceso.

“Como su mamá trabajaba, los abuelos y mi otra hija nos hicimos cargo de Belén desde que nació. Ella vivió más tiempo con nosotros que con su mamá, o sea, la casa de los abuelos era su casa. Ella era nuestra vida y nuestros ojos”, contó Aldana ante la mirada de su hija, sentada a solo 1 metro suyo pero con la distancia que significa estar en el banquillo de los acusados.

Sobre la niña y su cuidado, Aldana describió que “ella tenía su discapacidad, pero andaba sola, se levantaba sola de la cama y caminaba por la casa. Nosotros estábamos siempre atenta a ella igual. No hablaba, pero nosotros le entendíamos todo, sabía pedir la tele y la comida. También sabía cuando quería bañarse, iba y agarraba el picaporte del baño”.

La abuela de Belén explicó que tanto ella como su marido y luego también su hija Clara alternaban las labores de darle el almuerzo y la cena. Así fue durante la mayor parte del tiempo, dado que en otra etapa la niña vivió con su madre en el barrio Terrazas, pero luego regresó con ellos.

“Ella un tiempo la buscaba los fines de semana, pero Belén a veces no quería ir con ella, lloraba, hacía gestos y se daba vuelta a mirarnos, pienso que era porque después nos extrañaba”, señaló Aldana.

Sobre los últimos días de su sobrina, la mujer contó que la muerte ocurrió cuando decidió viajar a Corrientes para visitar a un hermano y aprovechar para descansar. “Nos llamó la atención de su muerte. Ella estaba bien cuando la dejamos”, sostuvo.

“Ella era de buen comer”

En misma sintonía declaró su hija Clara Ramírez, tía de la víctima y hermana de la imputada.

La joven, que se recibió de maestra jardinera con el incentivo de poder ayudar a estimular el desarrollo de su sobrina, contó que tanto ella como su madre y su padre siempre se encargaron del cuidado de la niña, incluso para llevarla al médico y para buscar los pañales de Pami mediante la obra social de su padre.

“Desde el día que nació estuvo con nosotros. Ella caminaba bien y cuando estaba contenta hacía como caballito. Lo que sí no podía hablar ni agarrar vasos o esas cosas, pero con nosotros se entendía y comía siempre. Comía lo que había en la mesa. Era una tarea de muchos minutos, pero era de buen comer y nosotros nos tomábamos ese tiempo. No era delicada, le gustaban los guisitos y hasta se comía ocho empanadas”, describió.

La muchacha recordó que durante la investigación por la muerte de su sobrina y a pedido del juez Ricardo Balor entregó una serie de fotografías que mostraban a Belén días antes de su fallecimiento. “Nosotros le contamos que ella era gordita, que comía bien y el juez nos pidió fotos para ver eso”, recordó cuando ese CD se extravió en la dependencia judicial y ahora el fiscal Vladimir Glinka pidió que se le permita extraer esos mismos elementos digitales de las redes sociales de la testigo.

También coincidió con su madre al señalar que cuando dejaron a la niña con su madre “ella estaba bien” y agregó: “Yo la dejé bien y verla así, en la posición en la que estaba, no fue nada agradable. Yo nunca quise saber mucho sobre el tema, pero los abogados me mostraron unas fotos de cómo estaba todo y fue traumatizante. Soñé con eso durante años. Nunca imaginé ver así a mi sobrina”.

El debate oral continúa mañana y se extenderá hasta el viernes.

Síndrome de Rett

Antes de ambos testimonios, quien pasó frente al Tribunal Penal Uno de Posadas para dar su aporte como profesional fue el neurólogo infantil José Galeano, quien admitió no recordar a Belén como paciente pero sí desarrolló un panorama del Síndrome de Rett y los alcances de la enfermedad neurodegenerativa que la niña tenía diagnóstica.

El doctor explicó que dicha enfermedad avanza en cuatro etapas, desde la pérdida de pautas motoras, hasta la pérdida del habla, del uso voluntario de las manos y hasta presenta trastornos de deglución.

“Son dependiente 100% de un tercero para poder subsistir”, resumió e indicó que “el proceso de deglución, por ejemplo, es muy complejo, tragar conlleva un mecanismo complejo. Alimentar a un paciente de estas características resulta muy difícil porque realmente no coordina. Hay que tener mucha paciencia y saber cómo alimentarlo”.

Para el médico, esta condición, con los años, conlleva casi indefectiblemente a un posible cuadro desnutrición y deshidratación. “El mayor riesgo es ese, que vaya comiendo menos y tomando menos”, consideró.

También opinó que “un solo cuidador es difícil que se encargue de pacientes así” y postuló que “el que tiene más medios económicos tiene más posibilidades de brindarle todas las terapias necesarias”.

Ante consultas del abogado defensor Miguel Ángel Varela, el neurólogo contó que en base a su experiencia este clase de pacientes registran una esperanza de vida de 15 años, aunque también habló de casos adultos que llegan a los 40.

El caso

La muerte de Belén se produjo el 23 de julio de 2013, en la casa de su madre en el barrio Las Rosas de Posadas, donde fue dejaba días atrás por su abuela y tía, quienes viajaron a Corrientes.

Estaba deshidratada, desnutrida y con escaras en la espalda baja. Los policías que participaron del procedimiento describieron que la niña estaba sobre una cama rota y en un dormitorio que parecía un “depósito”.

Un médico forense estimó que el grado de deshidratación que presentaba podía equivaler a siete días sin líquidos.

“Días antes del hecho por el que estoy acá me llama mi mamá y me dice que tenía que ver cómo me iba a hacer cargo de Belén porque ellos necesitaban viajar a Corrientes para descansar. Yo no sabía qué hacer, estaba separaba, ganaba poco, no tenía para pagar a nadie. Mi hermana me dice que me arregle”, declaró la imputada en el primer día de debate.

La mujer, empleada de la Municipalidad de Posadas, aseguró que pidió licencia en el trabajo pero no le dieron y debió enfrentar el cuidado de su hija en soledad, mientras que a la par criaba su otra hija.

“Con el pasar de los días tuve que tomar la decisión de irme a trabajar, no tenía otra opción. Me encontré desesperada y sin saber qué hacer. Tenía que seguir trabajando para tener ingresos. Lo primero que yo hacía cuando me levantaba era darle el desayuno e higienizarla para poder dejarla en condiciones. Al mediodía cocinaba guisitos y fideos que también le gustaba, cosas que estaban a mi alcance porque no tenía mucho dinero”, recordó.

“Los primeros días ella estaba normal, comiendo”, contó Ramírez y agregó: “Hasta que empecé a notar que se enojaba, noté que se estaba deprimiendo porque extrañaba a mi hermana y a mi mamá. Ese era su hogar para ella. Entonces ella empieza a trabajarme la mandíbula, a cerrar la boca. Ahí empezó a comer menos”, detalló. 

Y se defendió: “Yo en ningún momento abandoné a mi hija. No es que yo la dejé a la deriva o no le dedicaba las horas que ella requería. Nosotros con mi otra hija nos pasábamos todas las tardes con ella para que ella no se sienta sola y no sienta la ausencia de mi mamá y mi hermana”, se defendió.

El debate continuará mañana con más testigos, entre ellos la otra hija de la imputada, que al momento del hecho era menor de edad. Se prevé que el proceso continúe hasta el viernes, fecha prevista para los alegatos y posible sentencia.

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