Opinión
Energía y oportunidades en Misiones
Los problemas de energía en la provincia de Misiones no son una novedad. Todos los ciudadanos los sentimos en los infinitos y eternos cortes de luz. Pero, aunque todos los sintamos en nuestra vida diaria, hay un grupo de usuarios que lo sufren de forma más brusca; me refiero a los que desde sus fábricas, comercios u oficinas intentan día a día proveer productos, servicios y, sobre todo, oportunidades para muchos que son empleados en sus emprendimientos. Y aquí debemos detenernos para listar algunos de los puntos en los que afecta la falta de un sistema energético vigoroso y confiable.
La ausencia de un sistema robusto llevó a que, en los últimos años, no hayamos tenido en la provincia potencia disponible para la instalación de muchos proyectos nuevos ni para el crecimiento de los que ya, a duras penas, consiguen sobrevivir.
La falta de potencia y de planificación energética de los últimos 25 años llevó a la instalación de grupos de generación llamados DELIVERY, instalados en diferentes puntos de la provincia, que producen energía con la quema de gasoil en motores Diésel. Sí, aunque Canal 12 nos muestre solamente los paneles solares de Posadas. Se quema combustible fósil mientras el gobierno nos vende una supuesta provincia sustentable.
Pero lo más grave no es la hipocresía pseudo-ambiental, sino que esto llevó, entre otras cosas, a que, al mes de julio de 2024, la provincia de Misiones tenga una tarifa superior a casi el 80% del resto del país. Y, hoy en día, continúa con la energía más cara de la región.
La Tarifa se compone de tres partes: Precio de la estabilizado Energía (PEE) + Valor de transporte (VAT) + Valor de distribución (VAD) es decir TARIFA=PEE+VAT+VAD.
La resolución del MEC (Ministerio de Economía) se establece el precio monódico de la energía es de 71998$/MWH y el precio de referencia de la potencia de 4511668 $/MW.
Estos precios están establecidos en Mega Watios hora (energía) y Mega Watios (potencia), para que estos números se asemejen a los de nuestra factura de energía debemos dividirlos por 1000, así tenemos que 1kWh de energía valdría, según el precio que EMSA dice usar de referencia, TARIFA=71,998$/kWh +2,574$/kWh + VAD.
Si tomamos como referencia la tarifa para un usuario residencial de EMSA, por ejemplo, Categoría 1 sin subsidio es de 167$/kWh (para los consumos más bajos en promedio), esto nos deja un resultado que el VAD de EMSA es de 92,428$/kWh, lo que significa que EMSA cobra más por su servicio de cables que las empresas generadoras por producir la energía eléctrica. Si analizamos las categorías de consumos más altos está valor crece más.
No nos olvidemos que venimos experimentando aumentos desde el mes de octubre de 2023, que no se corresponden con los aumentos establecidos por Nación. La figura abajo nos muestra cómo los aumentos provinciales no llevan una relación con los aumentos nacionales y muestran el descontrol y fracaso del modelo energético provincial.
Otro parámetro de comparación son las tarifas de las provincias del NEA que sí respetan la programación trimestral y dónde, la tarifa para la misma categoría 1, es de:
Corrientes 146.927$/kWh
Chaco 109.0214$/kWh
Formosa 128.7505$/kWh
En definitiva, ¿por qué la provincia de Misiones tiene estás tarifas? El principal motivo es la quema de gasoil en centrales altamente ineficientes. La Nación no paga más ese combustible. Mientras se difunde una falsa autonomía energética provincial, desperdiciando dinero público en fuentes de energía que no son confiables ni adecuadas para una provincia con un déficit energético como Misiones.
Otro de los problemas de un sistema eléctrico sin planificar y sin ser tomado en serio, es que la empresa de energía toma decisiones que son totalmente arbitrarias que afectan a todos los usuarios, en especial, a los que intentan producir y crecer con sus proyectos. Aquí nos referimos a que la Ley 24.065, de 1991 establece, en su artículo 21:
… “Será responsabilidad del distribuidor, sin perjuicio de lo expuesto en los párrafos precedentes, la transmisión de toda la demanda de energía eléctrica a través de sus redes y las ampliaciones de instalaciones derivadas de todo incremento de demanda en su zona de concesión, en los términos del contrato de concesión” …
Pero resulta que, en Misiones, como ya es de conocimiento popular para quien intenta implantar un nuevo proyecto, el usuario debe solicitar a EMSA que le entregue los planos (que los cobra) para realizar él mismo (el cliente) la obra que es obligación de EMSA y que, además, EMSA utiliza para vender energía a otros usuarios, inviabilizando. muchas veces, proyectos de inversión muy importantes.
Al mismo tiempo, la empresa de energía de la provincia carece de un reglamento de servicio actualizado y completo, donde muchas situaciones particulares son tratadas a antojo del político de turno que ocupa la presidencia del directorio. Quedando los clientes expuestos a situaciones caprichosas que afectan la calidad del servicio, así como las finanzas de los usuarios.
Son estos algunos de los puntos por los que un Ente Provincial Regulador de la Energía Eléctrica se hace indispensable. Aclaro que esto es una primera instancia, ya que, lo que de verdad necesitamos, es una Agencia Nacional de Energía Eléctrica que estudie, analice y regule el sistema eléctrico garantizando verdadera calidad de energía eléctrica (producto + servicio) y, por sobre todo, garantice la modicidad tarifaria en todo el territorio nacional.
Debemos considerar la continua falta de energía y de cables para distribuir la misma. Y aquí vuelve a resonar una de las más grandes y mejores oportunidades que tiene la provincia para conseguir el autoabastecimiento de energía. Y energía limpia (la más limpia entre todas las fuentes de energía), energía firme, energía confiable y de calidad. Me refiero al proyecto Corpus Christi, que, si es manejado y controlado por la sociedad, puede incluir en su plan la correcta expansión de los sistemas de distribución. Eso y con la determinación política podrá resultar en subsidios legítimos destinados al pueblo misionero como compensación por el impacto producido por la central. Sin energía abundante, barata y confiable jamás habrá progreso económico y seremos siempre una provincia pobre y subdesarrollada.
*Abogado, diputado provincial UCR.
Opinión
Nuñez – Macías: una postal de tiempos nuevos
Por Fernando Oz
Me pregunto cuánto tendremos que esperar para que la Cámara de Representantes expulse al diputado Ramón Amarilla por “desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones” —artículo 99 de la Constitución provincial—. El agente del caos, esta semana, volvió a utilizar sus redes sociales con el único objetivo de inflar el malestar social en un contexto de crisis económica. Ya lo había hecho antes de finalizar el primer mes del año, cuando convocó a los empleados públicos, en especial a la policía y al servicio penitenciario, a reunirse en la plaza 9 de Julio para llevar una caterva de reclamos al Gobierno.
Este martes repitió la maniobra y, al día siguiente, volvió con el mismo espectáculo del miércoles anterior. Y el viernes también publicó en sus redes otro mensaje del tipo diplomáticamente incendiario. No tuvo reparos en aprovechar el conflicto salarial de la policía de Santa Fe para impulsar un reclamo masivo en Misiones, como tampoco parece darle ni una pizca de vergüenza la utilización, para su campaña de desestabilización, de los recientes casos de suicidio entre las filas de quienes fueron sus camaradas.
Hay un claro modus operandi: mediante hechos consecutivos, estudiados y planificados, el agente del caos realza un estado de malestar real de un sector social con el fin de magnificarlo y provocar violencia social. Ejecuta la acción de manera abierta a través de medios de comunicación y redes sociales. Su audiencia es el empleado público, especialmente de las fuerzas de seguridad. Lo repito: lo hace en el marco de un contexto de crisis económica a nivel nacional, dentro de un marco de ajustes y desempleo.
Amarilla no es un ciudadano común, de esos que tienen todo el derecho a plantarse y ponerle mala cara a un mal gobierno. Estamos hablando de un diputado; su función legislativa es clara: elaborar, discutir, modificar y sancionar leyes de interés público provincial; también puede fiscalizar actos del Poder Ejecutivo, como por ejemplo solicitar informes a funcionarios, además de prestar acuerdo para el nombramiento de magistrados o funcionarios judiciales y cuestiones institucionales.
A diferencia del ciudadano común, Amarilla cuenta con una serie de derechos e inmunidades: no puede ser acusado, interrogado judicialmente ni molestado por las opiniones o discursos que emita en el desempeño de su mandato; también tiene inmunidad de arresto.
Cuenta con facultades valiosísimas, como la de presentar proyectos de ley, de resolución o de declaración sobre cualquier tema de competencia provincial. Puede participar en las comisiones que desee para patalear por cualquier iniciativa legislativa antes de su tratamiento y, si tiene ganas, puede seguir pataleando en el recinto. Puede pedir informes y hasta realizar investigaciones propias. Hay un vademécum de acciones que puede hacer, muchos puede, pero su interés es claro: generar y aprovechar el caos.
Que algún diputado provincial, fiscal o juez de turno diga si la instigación al desorden social corresponde al ejercicio de las atribuciones de un legislador. Que el presidente de la Cámara, Sebastián Macías, explique si Amarilla incurrió en “desorden de conducta” conforme a sus funciones.
Amarilla debe entender que no es un sindicalista y menos de una fuerza policial. Es un diputado, y la Cámara puede aplicar sanciones disciplinarias que van desde la amonestación hasta la expulsión definitiva, y que puede ser expulsado por incurrir en desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, con una mayoría especial de dos tercios de los votos de los miembros presentes.
El caso del expolicía no es el de un opositor más. Tiene antecedentes. Intentó amotinar una fuerza de seguridad. Fue imputado por los delitos de sedición y conspiración, acusaciones que surgieron tras la revuelta policial de mayo de 2024, que incluyó un acampe, corte de avenidas y la toma de vehículos oficiales.
Cabeceras ajenas, promesas y silencios
En política, las mesas importan tanto como las sillas, pero mucho más los sitios donde se sientan los protagonistas. No es casualidad que la reciente reunión sobre el destino del sector yerbatero haya tenido al presidente de la Cámara de Representantes relegado al rol de invitado, mientras el diputado Adrián Nuñez, vicepresidente primero, ocupaba la cabecera y, con gesto de anfitrión, organizaba el encuentro junto a Rodrigo Correa, mandamás del INYM. Uno podría esperar que, en el Cantón, la cabecera sea la prerrogativa del que lleva la insignia institucional más pesada. Pero no. Aquí, la cabecera fue el trono del que maneja la agenda, aunque sea por coyuntura y no por jerarquía.
Nuñez no solo eligió dónde sentarse; también el ritmo y el tono de la conversación, como esos generales que, sin serlo, se adueñan del mapa de batalla. Es curioso observar cómo el diputado, envalentonado por el aire fresco de la desregulación y el desempleo, se convirtió en un hábil organizador de agendas. Pero la política es el arte de la oportunidad, y el Doctor la aprovechó una vez más.
El sector yerbatero está inmerso en una crisis que parece no tener fin, como el mate de la tarde que se enfría y nadie quiere terminar. Los pequeños productores, siempre al margen, siguen esperando que los libertarios traigan un milagro. Pero la fe en los discursos no paga cuentas. El encuentro concluyó, como suele suceder, con promesas de diálogo y avances difusos. Los pequeños productores ven pasar la procesión de charlatanería sin que el santo yerbatero les preste atención. No hubo medidas concretas, apenas palabras que, como el humo, se disipan enseguida.
Rodrigo Correa se mueve entre el pragmatismo y la diplomacia, intentando sostener un equilibrio imposible entre la defensa del sector y la presión de quienes quieren abrir la compuerta del mercado sin restricciones. Nuñez, el abogado tributarista que hasta ayer gestionaba las cobranzas impositivas de varios municipios, sostiene la bandera de la libertad económica, como si el mercado fuera un dios benevolente; mientras Macías observa cómo los equilibrios institucionales se desdibujan ante la embestida política. Nadie se atreve a decirlo, pero la mesa sirvió más para mostrar quién comanda la oposición en el Cantón que para resolver lo urgente.
En definitiva, el encuentro fue una postal de tiempos nuevos: los políticos que organizan no siempre son los que tienen el cargo, y quienes deberían defender a los pequeños productores terminan sentados en el borde, escuchando. En política, por lo general, suele suceder que lo importante no está en lo que se dice, sino en lo que se calla y en lo que se muestra. Las mesas no siempre resuelven, pero sirven para apoyar las cartas al finalizar la partida. El sector yerbatero, golpeado y fragmentado, espera que alguna vez, quien se siente en la cabecera lo haga no por coyuntura, sino por compromiso real. Hasta entonces, los pequeños seguirán esperando, y la política seguirá jugando a cambiar de sillas, sin cambiar el fondo.
Opinión
Misiones y sus desafíos

Por Javier Mela
Misiones se acerca al millón y medio de habitantes, pero su estructura económica sigue anclada en un modelo productivo pensado para una provincia mucho más pequeña. Este desajuste no es coyuntural ni ideológico: es estructural.
La matriz productiva misionera continua dependiendo de actividades primarias tradicionales —yerba mate, té, tabaco y foresto-industria algo de mandioca y no muchos más, en cuanto a la ganadería, unas 300 mil cabezas, el cuadro lo completa el turismo que tiene un gran potencial, un poco mas desarrollado en Puerto Iguazú (a pesar de la crónica falta de infraestructura eléctrica, de agua y saneamiento) muy lejos de su vecina Foz de Iguacú, poco y nada en el resto de la Provincia .
Todas estas actividades enfrentan límites claros. Crisis de precios, concentración, bajo valor agregado y escaso encadenamiento industrial, falta de infraestructura, hacen que este ecosistema productivo provincial ya no generen el empleo ni los ingresos necesarios para sostener a una población creciente, alcanza para pocos y empobrecidos.
No se trata de cuestionar al productor ni al trabajo rural. El problema no es quién produce, sino qué estructura económica se ha construido alrededor de esa producción. Una economía que no agrega valor termina expulsando, aun cuando produzca.
La comparación con el estado brasileño de Santa Catarina es inevitable. Allí, con unidades productivas chicas y medianas, similares a las misioneras, se desarrolló un complejo agroindustrial basado en el maíz. Ese grano no se exporta sin procesar: se transforma en proteína animal, en industria alimentaria, en empleo y en exportaciones con valor agregado.
El resultado es visible: mayores ingresos, más trabajo local y mejor calidad de vida. No es una cuestión cultural ni geográfica; es una decisión estratégica sostenida en el tiempo.
Misiones, además, cuenta con un recurso clave que no puede seguir fuera del debate: la energía. Una provincia chica, con vocación industrial, necesita energía abundante y competitiva. Bendecida por dos grandes ríos, Misiones debería discutir seriamente su potencial hidroeléctrico, incluyendo proyectos largamente estudiados como Corpus–Pindoí.
No explotar la hidroenergía en Misiones, es como que los jujeños no exploten el litio, los neuquinos el petroleo y el gas de vaca muerta o las provincias marítimas sus recursos pesqueros.
Sin energía no hay industria. Sin industria no hay empleo. Y sin empleo, no hay futuro.
Misiones no necesita más administración del presente. Necesita discutir, con madurez y sin prejuicios, cómo transformar su matriz productiva para contener a su población y evitar la diáspora de los jóvenes.
Opinión
Cuento libertario

Por Cristian Castro
En el debate yerbatero suele instalarse una idea simplista: “hay mucha yerba, por eso baja el precio”. Los datos muestran que eso no alcanza para explicar la crisis actual.
Entre 2021 y 2025 la producción de hoja verde prácticamente no cambió: pasó de 882 millones a 889 millones de kilos, un aumento marginal del 0,8%. No hubo una explosión productiva ni un desborde de oferta que justifique el derrumbe del precio al productor.
Sin embargo, cuando se mira el consumo total neto, el panorama es distinto: creció 7,7%, impulsado principalmente por las exportaciones, que aumentaron 63,3%. Es decir, la yerba se vende más, especialmente hacia afuera, aun cuando el consumo interno cayó por pérdida del poder adquisitivo.
El punto clave aparece en la relación oferta–demanda de hoja verde.
En 2021 la demanda prácticamente absorbía la producción: la diferencia era de apenas 7,2 millones de kilos, un mercado relativamente equilibrado. En ese contexto, con el Inym activo regulando precios, plazos y condiciones de pago, el productor cobraba bien y cobraba en tiempo. El precio de la hoja verde no era un regalo del mercado: era el resultado de reglas claras y poder de negociación equilibrado.
En 2025 ocurre algo aparentemente contradictorio: la demanda crece fuerte (941 millones de kilos, +7,7%), incluso supera ampliamente a la oferta, pero el sistema muestra un “excedente negativo” de más de 52 millones de kilos. ¿Qué significa esto en la práctica? Que la industria compra más de lo que se produce, pero lo hace en condiciones cada vez más desiguales para el productor.
Aquí aparece el factor político y estructural: la desregulación del mercado yerbatero y el vaciamiento de las funciones del Inym. Sin un precio efectivo de referencia, sin control de plazos de pago y sin sanciones reales, el “libre mercado” no generó competencia sino concentración de poder en la industria.
El resultado es conocido por todos en la chacra: precios por debajo de los costos, pagos a 90, 120 o 180 días, cheques rechazados y productores financiando a molinos y exportadores. No hay crisis por exceso de yerba; hay crisis por abuso de posición dominante.
En síntesis, en 2021 el productor cobraba bien no porque faltara yerba, sino porque había Estado y reglas.
En 2025 se paga mal no porque sobre yerba, sino porque el mercado quedó librado a actores concentrados que trasladan todo el ajuste hacia el eslabón más débil.
La discusión de fondo no es técnica, es política: o la yerba mate se gobierna con criterios de equilibrio social y productivo, o se transforma en un negocio financiero donde el pequeño productor queda condenado a perder, aun cuando la yerba se venda más que nunca.
-
Provinciales hace 6 díasSin acuerdo: el FTEL rechazó 5,62% de aumento y pasó a otro cuarto intermedio
-
Policiales hace 5 díasMuerte de penitenciario se investiga como homicidio y detuvieron a su hermana
-
Provinciales hace 2 díasMisiones anunció aumentos para policías y docentes en febrero y abril
-
Policiales hace 7 díasUna mujer y un niño fallecieron al chocar contra un auto en ruta 6
-
Policiales hace 4 díasCrimen del penitenciario Argüello: detuvieron a su pareja por encubrimiento
-
Ambiente hace 7 díasONG acciona contra Ecología por posible daño ambiental en la Isla del Medio
-
La Voz de la Gente hace 3 díasVecino puso rejas a una ermita en Posadas para “evitar el consumo de drogas”
-
Provinciales hace 16 horasJueves sin transporte, bancos, estaciones de servicio y más por el paro general

