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Opinión

El agente del caos y el quincho de Hugo

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Por Fernando Oz

@F_ortegazabala

 

Hay que admitir que el ex policía y actual diputado provincial Ramón Amarilla sabe jugar muy bien a las escondidas. No esperó que terminara el primer mes del año para convocar a los empleados públicos a la Plaza 9 de Julio; su plan era presentar un reclamo de tipo salarial para toda la administración pública provincial y pedir soluciones casi mágicas a cuestiones en las que el Gobierno provincial no tiene nada que ver. Una vez más, en el oficialismo nadie lo vio venir. En menos de veinticuatro horas, el agente del caos agitó el denso clima social: emulando ser Robin Hood, rodeado por sus Merry Men, entró a la Rosadita con una proclama en mano.

Silencioso, escurridizo y con modales de buen samaritano, Amarilla apareció cuando los demás estaban en el quincho. Nadie lo esperaba. El martes, durante la siesta, el diputado envió desde su WhatsApp una “Convocatoria” a gremialistas, amigos, camaradas y a los medios de comunicación para que divulgaran su regreso. El mensaje salió con música de fondo: el Himno Nacional.

La convocatoria era para el día siguiente y estaba dirigida a “retirados, familiares de la Policía y del Servicio Penitenciario, docentes, salud, municipales”. Más adelante, se lee: “instamos a las autoridades del Gobierno provincial (que) atiendan a todos los sectores, gremios y sindicatos representantes de los docentes, salud, empleados públicos y municipales, poder judicial, yerbateros, tabacaleros, comerciantes”, y termina diciendo que la “situación económica es insostenible y afecta a todos los misioneros. También quiso que su firma quedara debidamente estampada como tal: “Fdo. Ramón Oscar Amarilla, diputado provincial”.

El miércoles, a las diez de la mañana, en la Plaza 9 de Julio, una treintena de personas se congregó alrededor del ex suboficial de la policía; la mayoría ex uniformados, el resto eran periodistas haciendo la faena del día. Hubo fotos, entrevistas, posteos en redes. Después entregó un escrito en Mesa de Entrada de Casa de Gobierno y, a su regreso, más fotos, unas palabras de ocasión, y se mandó a mudar con su pelotón.

En su mesa chica restaron importancia al número de personas que asistieron a la convocatoria. Consideran que cumplieron con los “objetivos tácticos” y hablan de la “acción psicológica”. Amarilla cree que puede liderar el malestar social debido a la “insostenible situación económica”. Tantea el terreno, mide al oficialismo con cultivada paciencia. “Nosotros sabemos muy bien que de un día para otro no se hace una convocatoria, sabemos cómo se hace”, dice un hombre de esa mesa que prefiere no salir en fotos.

Ahora, Amarilla, el agente del caos, espera que el Gobierno reinicie la mesa de diálogo por aumentos para todo el personal policial, retirado o no. No pidió nada para ningún otro sector; entendió que no era el momento, que habrá tiempo para presentar el escrito que redactó antes de la convocatoria. Parece ser que tiene varias cartas fuertes bajo la manga; una de ellas sería una comprometedora grabación realizada en el penal donde se encontraba tras las rejas. El emboscado sería un desafortunado abogado que ingresó al centro de detención después de las 22 horas creyendo llevar una patente de corso; un boca suelta.

El diputado, hombre inteligente y astuto, no tiene nada que ver con los neopopulistas modernos, pero es un Joker de la época. Los nuevos guasones de la política sienten una fascinación por el caos, lo viven como una revelación. Amarilla no es un Robin Hood —y quienes lo rodean probablemente no sean los Hombres Alegres—, es Joaquin Phoenix diciéndote al oído: “Introduce un poco de anarquía, altera el orden establecido y todo se volverá caos. Soy un agente del caos”.

Aires de relanzamiento de gestión

El martes, mientras Amarilla escribía la convocatoria, el jefe de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori, comía asado con unos cincuenta y tantos alcaldes en la localidad de Caá Yarí. Fue una charla amena; Kako los conoce, él mismo, hasta hace poco, estaba entre los intendentes que reclamaban más respuestas por parte del Gobierno provincial. Ahora la mano cambió y ellos serán los actores del proyecto misionerista. Todos se fueron contentos, con la panza llena y fondos frescos para obras y tapar agujeros.

Rodrigo “Pipo” Durán, de Eldorado, se fue con 295 millones de pesos; la misma suma consiguió para Posadas “Lalo” Stelatto y su par de Oberá, Pablo Hassan, salió con 83 millones, por ejemplo. La transferencia corresponde a una compensación que le correspondía a la provincia por aquel asunto de la quita de recursos de la soja y el rocambolesco pacto fiscal.

La tarasca llegó tras un reclamo del gobernador Hugo Passalacqua, en medio de la discusión por la polémica reforma laboral, además de los 189.000 millones que recibió en lo que va del año en concepto de coparticipación. Hasta el momento, el ministro del Interior, Diego Santilli, consiguió el respaldo de nueve gobernadores: Rogelio Frigerio (Entre Ríos); Alfredo Cornejo (Mendoza); Leandro Zdero (Chaco); Gustavo Sáenz (Salta); Marcelo Orrego (San Juan); Rolando Figueroa (Neuquén); Alberto Weretilneck (Río Negro); Ignacio Torres (Chubut) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).

Pese a las partidas que envió el gobierno de Javier Milei, Passalacqua está reticente por la falta de respuestas sobre las deudas reales que la Nación tiene con Misiones. Es por eso que Santilli suspendió la visita que tenía prevista a la provincia; no quería irse con las manos vacías, sin la foto de un acuerdo. Los senadores de la Renovación recibieron la directiva de no pronunciarse hasta último momento.

Hasta el momento, son varios los gobernadores que se oponen al articulado tributario de la reforma laboral, en especial a la reducción pensada en Ganancias para las sociedades, lo que afectará la recaudación de las provincias. Los mandatarios aliados quieren compensar la disminución que tendrán sus arcas por la rebaja del 35% al 31,5% sobre ese ítem. Con esa disminución las provincias perderán 1,2 billones de pesos.

El impacto para el Cantón es de casi 60 mil millones de pesos, un montón. El dato lo publicó Primera Edición, que accedió a un informe técnico de impacto fiscal que analiza en detalle los efectos del Proyecto de Ley de Modernización Laboral sobre la recaudación nacional y la distribución de fondos hacia las provincias. Según el diario que dirige Marlene Wipplinger, la pérdida surge principalmente de la reducción del Impuesto a las Ganancias que pagan las sociedades, la eliminación del impuesto cedular y la derogación parcial de impuestos internos, tres puntos que no son menores para la economía de la provincia.

Passalacqua está dispuesto a resistir los embates de la gestión libertaria y a “mantener la unidad de la Renovación”, lo escuchó un selecto grupo de unas quince personas mientras comían un asado en el club Pira Pytá. Fue un clima de “relanzamiento de gestión”.

Entre los invitados estuvo Kako Sartori; el subsecretario de Coordinación de Gabinete, Joaquín Montenegro Niveyro; la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek; la diputada Aryhatne Bahr, ambas representantes del Blend; Graciela de Moura, titular de la Agencia para el Desarrollo Económico, y Alicia Penayo, que aún tiene un pie en Silicon Misiones, entre otros funcionarios y algún integrante del Poder Judicial.

No estuvieron Lucas Romero Spinelli ni su pareja, la diputada Paula Franco, que acababan de volver a Posadas después de unos merecidos días de vacaciones. El vicegobernador se mantuvo atendiendo cuestiones de la gestión y muy involucrado en su campaña en redes sociales. El líder de la Renovación Neo reforzó su equipo de comunicación con el apoyo de una consultora de Buenos Aires que se especializa en redes y del excelentísimo académico y consultor en política comunicacional Mario Riorda. La apuesta fuerte será en YouTube, con vistas a 2027.

 

Opinión

Los egos y mezquindades también caducaron

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Por Nicolás Emanuel Zayas

Abogado.

 

En el análisis político, existe una línea muy delgada entre interpretar la realidad y proyectar sobre ella los deseos propios o las categorías del pasado. La reciente columna de opinión de una ex funcionaria legislativa de Carlos Rovira, titulada “Algo Caducó, no solo el nombre”, incurre en este último error: confunde la evolución natural y necesaria de un espacio político con un síntoma de agotamiento.

Es imperativo elevar el debate y mirar el escenario misionero sin los lentes de la vieja política. Lo que verdaderamente estamos presenciando en la provincia no es el ocaso de un modelo, sino su maduración institucional y conceptual.

El argumento central de esa opinión, sugiere que la reformulación identitaria hacia Encuentro Misionero es un intento de maquillar un desgaste estructural. Esta lectura omite la dinámica histórica de los grandes movimientos políticos. Adaptarse, ampliar las bases y reconfigurar la identidad no es un acto de debilidad, sino de profunda inteligencia estratégica.

Bajo la conducción de Carlos Rovira, Encuentro Misionero ha logrado un hito que parece incomprensible para quienes aún militan en las lógicas de la confrontación tradicional: *ha desterrado las mezquindades y los egos políticos de su esquema de poder.  Mientras a nivel nacional y en otros distritos la política se consume en internas destructivas, pases de factura y vanidades personales, en Misiones el proyecto colectivo se ha blindado frente a los individualismos. El cambio de nombre responde a esto: a la necesidad de nombrar un presente de convergencia, donde lo que importa es la gestión y el futuro de la provincia, no la chapa en la puerta del despacho.

Responsabilidad institucional frente al ruido político

En su texto, también se deslizan advertencias sobre los instrumentos financieros y el debate legislativo en torno al endeudamiento. Aquí también es necesario aportar claridad. En un contexto nacional marcado por la asfixia de recursos hacia las provincias, la búsqueda de herramientas financieras por parte de la Legislatura no es un acto de irresponsabilidad, sino de previsión.

La verdadera irresponsabilidad moral e institucional sería paralizar el desarrollo de Misiones, detener la obra pública o desproteger a los sectores vulnerables por temor al debate. Las decisiones se toman en el marco de la Constitución y con una planificación integral que el Ejecutivo y el Legislativo articulan de manera armónica, sin los ruidos que la oposición intenta instalar.

El pragmatismo del encolumnamiento y la búsqueda de legitimidad

El regreso de figuras que en su momento salieron de la estructura estatal por decisiones de la máxima autoridad no es un hecho fortuito. Responde a una necesidad de legitimación que el llano no les puede otorgar. Al alinearse de manera estricta con la conducción actual, estos actores buscan un doble propósito:

Ampararse en la centralidad del líder: Intentan transferir la aprobación popular de la que goza el mandatario hacia sus propias figuras, debilitadas por el pasado.

Reescribir el trayecto político: El alineamiento actual se utiliza como un mecanismo para difuminar las razones institucionales o políticas que motivaron su desplazamiento anterior.

Este comportamiento revela una concepción de la política entendida no como un espacio de construcción colectiva, sino como un tablero de oportunidades individuales.

La primacía de la autorreferencialidad: La vanidad en la función pública

Desde una perspectiva analítica y de alta cultura política, el verdadero motor de estos retornos no siempre es la vocación de servicio o la convergencia ideológica; con frecuencia, es *la dificultad para gestionar el retiro y la preeminencia del ego.

Para ciertos perfiles dirigenciales, la ausencia de las luces del poder y la pérdida de la centralidad institucional generan un vacío difícil de asimilar. La vanidad, en estos casos, nubla la prudencia política que dictaría dar un paso al costado para permitir la renovación de los cuadros técnicos y políticos.

Cuando la necesidad de protagonismo individual se antepone a la coherencia de un proyecto de gobierno, la acción política se degrada. El deseo de figurar sustituye a la voluntad de aportar, transformando la gestión pública en un escenario para la redención personal.”

El riesgo de que las aspiraciones particulares de estos sectores prevalezcan sobre los objetivos generales es alto. La lealtad declamada hacia el gobernador, bajo esta óptica, corre el riesgo de ser meramente instrumental: una herramienta de supervivencia política más que un compromiso genuino con los desafíos de la provincia.

La responsabilidad de la conducción frente a los Egos y Mezquindades

Frente a esta marea de retornos, la calidad institucional de la provincia depende, en gran medida, de los filtros que aplique la conducción superior. Un liderazgo maduro y con visión de Estado sabe distinguir entre la suma de voluntades que enriquecen un proyecto y el mero pragmatismo que busca refugio bajo su sombra.

La conformación de los equipos de gobierno debe responder a criterios de idoneidad, transparencia y renovación, evitando que el espacio público se convierta en un receptáculo de ambiciones personales insatisfechas. Al final del día, el prestigio de una gestión se mide por su capacidad de mirar hacia el futuro, y no por su disposición a reciclar las asignaturas pendientes del pasado.

El tiempo que viene

Misiones no está frente a un “vacío político”, ni experimentando una “caducidad”. La provincia transita una etapa de institucionalidad madura.

Es cierto que la sociedad demanda cercanía, respuestas rápidas y humanidad. Y es exactamente esa lectura la que dio origen a la matriz actual del oficialismo. Encuentro Misionero no necesita “laboratorios de poder” ni “disciplinamientos basados en el miedo” porque se sostiene sobre un cimiento mucho más sólido: un proyecto provincial que entendió que la política debe ser una herramienta de transformación y no un escenario para la vanidad de los dirigentes.

Lo que caducó en Misiones no es un modelo de gestión, sino la vieja forma de hacer política basada en el personalismo y la confrontación. Hoy, el presente y el futuro se conjugan en un espacio donde los egos quedaron afuera, permitiendo que la verdadera protagonista sea, de manera exclusiva, la sociedad misionera.

 

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Opinión

Misiones en la ruta de las valijas de Adorni, el green de las conveniencias

Publicado

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Por Fernando OZ

@F_ortegazabala

 

La credibilidad es un activo que se construye con paciencia, pero se evapora en un instante. El gobierno de Javier Milei, apuntalado sobre la promesa de exterminar los privilegios de la casta política, se esmera en demoler sus propias fronteras morales. El escándalo que envuelve a Manuel Adorni es el más vistoso de los casos que tiene la gestión libertaria en la Justicia; al menos media docena de los más conocidos. El jefe de Gabinete es investigado por dos fiscales federales y uno de ellos sigue una pista que llega hasta Misiones.

Gerardo Pollicita lo tiene en la mira por presunto enriquecimiento ilícito y omisión maliciosa, en principio. En ese caso quedó expuesto tras la demorada presentación de una declaración jurada que exhibe un patrimonio superior al medio millón de dólares, “ahorros en negro” justificados mediante oportunas ganancias en criptomonedas y remodelaciones suntuosas en el country Indio Cuá, abonadas íntegramente en efectivo y sin el respaldo de facturas formales.

Su justificación patrimonial fue calificada como “grave” por la extitular de la UIF, Alicia López, quien advirtió que la maniobra podría configurar el delito de lavado de activos, en coincidencia con otros especialistas. Hablamos de alguien que hasta hace unos diez años buscaba que se lo tuviera en cuenta para escribir columnas o estar de panelista. El relato de la austeridad oficial cruje bajo el peso de los documentos, en este caso declaraciones juradas.

El otro fiscal es Ramiro González; puntualmente investiga si desde la Jefatura de Gabinete se cobraban retornos ilegales a empresarios para habilitarles audiencias con ministros del Poder Ejecutivo: tráfico de influencias, coacción de testigos y lavado. La denuncia penal, presentada por la diputada nacional Marcela Pagano, podría llegar hasta el exclusivo country Agua Vista, en la orilla vecina de Encarnación, donde políticos y empresarios de Misiones hacen negocios mientras juegan al golf.

En los tribunales federales de Comodoro Py, Pagano señaló a Adorni como presunto receptor de retornos ilegales de empresarios y apuntó directo contra el secretario de Comunicación y Prensa de la Nación, Javier Lanari, acusándolo de operar como el encargado de trasladar esos fondos. Según la legisladora, “para reunirte con Adorni tenías que poner plata. Lanari es el que llevaba los bolsos, iba y venía recolectándola… es el bolsero de Adorni”.

En su presentación, la diputada exigió explícitamente que el funcionario rinda cuentas sobre sus constantes movimientos logísticos, disparando: “Tendrá que explicar cómo financia tantos viajes a Misiones”. Con justa razón, el funcionario, que nació en Misiones, podría sostener que simplemente realizó esos viajes para visitar a su familia.

Los hermanos del funcionario señalado de presunto valijero también integran el virtuoso espacio libertario. Mientras Enrique Lanari comanda la dirección regional del Senasa controlando el mapa agropecuario del NEA, el premio mayor quedó para Ignacio Lanari. Con el único antecedente de haber gerenciado la sucursal de la cadena mayorista Makro en Posadas, el hermano menor del secretario de Prensa maneja la estratégica Dirección Administrativa de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), un espacio donde los sueldos jerárquicos pueden alcanzar techos de hasta treinta millones de pesos mensuales, según fuentes de la entidad con oficinas en Puerto Madero.

Días atrás, Ignacio Lanari estuvo presente durante la visita del ministro del Interior, Diego Santilli. Sucede que el funcionario de la EBY es parte de la mesa chica del diputado Carlos Adrián Nuñez, el abogado tributarista que administra la marca de La Libertad Avanza en la provincia.

El punto de encuentro habitual entre Javier Lanari y Nuñez son los partidos de golf en Agua Vista Club de Campo Residencial, el exclusivo enclave de Paraguay que acaba de inaugurar su propio aeropuerto ejecutivo privado para los jets de los sectores más poderosos de la región. Respecto a los circuitos de control tradicionales, a simple vista parecerían algo opacos.

En ese predio, el arrepentido recaudador de impuestos camina el green ostentando un patrimonio que incluiría dos propiedades, según algunos golfistas del club, que deberían figurar en su declaración jurada. El detalle es técnico pero central: hasta diciembre de 2024, el hoy referente libertario trabajaba precisamente en la Fiscalía de Estado de Misiones, el organismo que custodia el secreto patrimonial de la provincia.

Ahí radica la verdadera base del problema. En Misiones, las declaraciones juradas de los funcionarios públicos son secretas. El acceso a la información patrimonial de quienes administran los recursos del Estado permanece bajo un candado institucional que impide el control ciudadano. Hace unos domingos atrás hablaba del tema en estas mismas columnas; en realidad, desde hace años vengo tecleando de manera insistente reclamando la apertura de esos registros en la Fiscalía de Estado, entendiendo que la transparencia real de los actos de gobierno comienza por transparentar los bolsillos de sus protagonistas.

La opacidad que hay en el Cantón es la que permite que las contradicciones políticas se diluyan entre la conveniencia y el silencio. Ese doble estándar local quedó expuesto de forma obscena en el Congreso de la Nación durante el tratamiento de la Ley de Ficha Limpia. Los senadores nacionales por Misiones, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, consumaron una traición parlamentaria de último minuto. A pesar de haber afirmado públicamente que respaldarían el proyecto para impedir que ciudadanos con condenas penales confirmadas se postularan a cargos electivos, ambos representantes del Frente Renovador de la Concordia –hoy Encuentro Misionero– votaron en contra en el recinto, convirtiéndose en los votos determinantes que hicieron caer la ley.

Este viernes, durante un encuentro abierto que organizó el PRO en el Hotel Julio César, donde se debatía sobre la Ficha Limpia, la impulsora de la ley en el Congreso, Silvia Lospennato, lo recordó así: “No hay ficha limpia en Argentina porque dos senadores del oficialismo de Misiones, sin dar ninguna explicación a los ciudadanos, cambiaron su voto después de decir que apoyarían la ley, y todos nos enteramos por la televisión cuando lo vimos”.

Esa conducta anticipa el alineamiento de cara a la encrucijada institucional que se avecina en el Parlamento, donde la oposición ya activó los mecanismos para someter a Manuel Adorni a una histórica moción de censura. No se trata de un simple enunciado de repudio o de un debate de comisión; la herramienta, contemplada en los artículos 100 y 101 de la Constitución Nacional, es el dispositivo de control más severo que posee el Poder Legislativo.

Mauricio Macri, el expresidente y líder del PRO, dio la orden directa de pedir la renuncia de Adorni y endurecer al máximo la postura, mandando a votar la interpelación del funcionario. A través de un comunicado oficial, el PRO calificó el accionar del jefe de Gabinete como “una falta grave” que erosiona la confianza pública.

El peronismo cordobés liderado por Juan Schiaretti se sumó formalmente al reclamo de Macri, exigiendo la inmediata dimisión y acusándolo de mentirle al Congreso y al pueblo argentino. En la Cámara Baja también buscan lo mismo. Toda la oposición (UCR, Coalición Cívica, Encuentro Federal y la izquierda) convocó formalmente a una sesión especial para buscar los votos y aplicar la moción de censura contra Adorni. La balanza la terminarán de inclinar los gobernadores aliados y el bloque de Unión por la Patria.

A diferencia de un proceso penal ordinario en los despachos de Comodoro Py, la moción de censura no exige la comprobación de un delito, sino el reproche político por la pérdida absoluta de la confianza parlamentaria. Su ejecución penaliza la mentira y la degradación institucional, requiriendo el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada cámara para remover de inmediato al jefe de Gabinete de su cargo.

Ahí es donde el barro local vuelve a cruzarse con la alta política nacional. Los mismos senadores misioneros que prefirieron blindar la impunidad votando contra la Ficha Limpia serán observados bajo lupa cuando deban presionar el botón en el recinto para decidir la continuidad del funcionario nacional. La aritmética del Congreso no admite simulaciones: cada voto define de qué lado de la transparencia se posiciona cada provincia.

El senador nacional Martín Goerling Lara —jefe del bloque del PRO en el Senado— actuó en consonancia con la directiva de Macri y solicitó formalmente la renuncia de Adorni, exigiendo además que sea convocado de inmediato a rendir cuentas al Congreso. En el plano local, el legislador tradujo esa demanda impulsando la creación de una Oficina Anticorrupción para Misiones y exigiendo que las declaraciones juradas de la totalidad de los funcionarios públicos provinciales dejen de ser un secreto de Estado y pasen a ser de carácter absolutamente público.

Frente a la docilidad y el ocultamiento, la respuesta política exige firmeza. La transparencia no admite grises ni fronteras protectoras: o se abren los cofres de la Fiscalía de Estado para el escrutinio de la sociedad, o se perpetúa el mecanismo que transforma al poder en un club privado de privilegios cruzados.

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Opinión

Si lo quieren voltear, asegúrense de que no se vuelva a levantar

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Por Ezequiel Bermejo

 

Una vieja regla no escrita de la política reza que cuando se decida dar por terminado a un adversario, hay que confirmar y reconfirmar que realmente lo esté. Porque si hubiera conservado capacidad de movimiento, influencia, inteligencia estratégica y tiempo para reorganizarse, el golpe dado podría retornar como en un verdadero búmeran.

Algo de eso parece haber ocurrido en Misiones durante los últimos meses. Algunos sectores trabajaron para instalar la idea de que el liderazgo de Carlos Rovira había entrado en una etapa terminal.

Desde el propio oficialismo, algunos lo plantearon abiertamente: una abogada no exitosa, reaparecida convenientemente en escena, afirmó al respecto que “algo caducó” (cuidando con mucho celo que no caduquen los contratos que ella y sus hijos tienen con el Estado provincial).

Otros, funcionarios provinciales y longevos intendentes atornillados a sus respectivos sillones, lo sugerían off the record o apelando a complicadas y zigzagueantes declaraciones.

Desde la oposición, especialmente La Libertad Avanza y también el minúsculo radicalismo (ahora desde la cama de Ramón Amarilla), sostuvieron que Rovira había dejado de interpretar a la sociedad misionera y que su ciclo político estaba agotado.

Al dejarse llevar por ese anhelo que brota desde la impotencia, no se percataron de que se estaban comiendo una curva. En parte, hasta podemos hacer un ejercicio de piados comprensión: Rovira había reducido significativamente su exposición pública, Hugo Passalacqua, a dos años de iniciado su mandato, recordaba al fin pisar el territorio y tratar afianzar su relación con varios intendentes; y La Libertad Avanza, por su parte, intentaba instalar de manera rimbombante temas propios como la eliminación de la Ley de Lemas, la Boleta Única, Ficha Limpia y otras reformas institucionales. La conversación pública parecía haberse desplazado hacia otro lugar. Parecía.

Todos cometieron el mismo error: confundir menor exposición con menor poder. Y lo que ocurrió después merece ser relevado con atención.

Sin responder a las críticas y sin intentar recuperar centralidad mediante declaraciones altisonantes, Rovira hizo algo mucho más efectivo: pateó el tablero. Con el lanzamiento de Encuentro Misionero fue mucho más allá de la presentación de un nuevo espacio político para comenzar a ejecutar una operación estratégica que transformó por completo la discusión pública con una agenda tan nueva como arrolladora:

 Reforma electoral.
 Boleta Única por agrupación política.
 Limitación de sublemas.
 Tope a la reelección de intendentes.
 Alivio impositivo para una provincia fronteriza.
 Conectividad satelital.
 Trazabilidad yerbatera.
 Monitoreo tecnológico de la selva.
 Emisión de bonos para infraestructura, en una nueva etapa de desarrollo.

En apenas unas semanas, realizó un movimiento de pinzas del que todavía sus detractores no alcanzan a recuperarse.

Eclipsó la agenda que La Libertad Avanza intentaba instalar desde principios de año, para disolverla como el ácido: la reforma política dejó de ser patrimonio exclusivo de chicos ricos aporteñados para convertirse en una discusión liderada, ampliada y perfeccionada por el misionerismo.

Por otro lado, obligó a los sectores internos que imaginaron un debilitamiento de su liderazgo a volver a mirarlo como el protagonista principal, haciendo gala de la capacidad más importante que puede tener un dirigente político: definir de qué se habla.

A la política no la domina necesariamente quien más aparece, sino quien logra establecer la agenda. Y mientras buena parte del arco político se frotaba las manos con su presunta pérdida de influencia, Rovira colocó sobre la mesa una batería de propuestas que reordenó el debate político provincial y obligó a todos los actores a posicionarse. O a callar por tibios.

Por supuesto, este partido aún está jugándose y resta conocer el resultado final. Pero hay una conclusión que sí es evidente: subestimar a Carlos Rovira ha sido, históricamente, una de las actividades más infructuosas de la política misionera, al menos hasta hoy.

Quizás porque muchos analizan la política desde la lógica de la exposición mediática, sin entender que el poder no se mide por la cantidad ni la frecuencia de las declaraciones, sino por la capacidad de alterar comportamientos, reordenar actores y cambiar conversaciones.

Por eso la principal enseñanza de estos últimos cuarenta días no tiene que ver con la interna oficialista ni con una oposición diluida o descolocada. Tiene que ver con una vieja lección de supervivencia política en la Tierra Colorada: cuando vayan a pegarle a alguien que lleva más de dos décadas construyendo en política, asegúrense de que no
pueda volver a levantarse.

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