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Dos conservacionistas dejarán sus tareas en Isla Palacio de Puerto Libertad

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Después de 34 años de trabajo en la rehabilitación y reintroducción de fauna silvestre, los conservacionistas Jorge Anfuso y Silvia Elsegood, confirmaron que dejarán sus tareas en la Isla Palacio en Puerto Libertad y también la conducción del Centro de Fauna Silvestre “Güirá Oga” a partir de 2026. La decisión incluye el cierre de la Estación Biológica Juan Carlos Chébez, un espacio clave para la recuperación de animales en la provincia.

Según explicó Jorge Anfuso -conservacionistas, especialista en aves rapaces y Guardafauna Honorario-, en una entrevista al medio ambientalista Paranaense, la principal causa fue la imposibilidad de sostener las condiciones necesarias para rehabilitar fauna en el área.  Además advirtió que el avance de la caza furtiva, la falta de control sostenido por parte del Ministerio de Ecología de Misiones y la escasez de recursos terminaron por volver inviable el trabajo.

La razón fundamental fue la imposibilidad de continuar rehabilitando fauna silvestre en la Isla Palacio y sin esa posibilidad ya las reintroducciones no serán positivas, efectivas y exitosas como coronaron a Guirá Oga con un alto índice de efectividad a través de los años”.

Según explico el conservacionistas, el escenario comenzó a agravarse durante la pandemia, cuando se incrementó la presencia de cazadores y pescadores ilegales en la zona. Desde entonces, se registraron episodios de violencia, enfrentamientos armados, amenazas y situaciones que obligaron a realizar tareas con custodia policial. Hacia 2025, el contexto fue considerado insostenible.

“El control que durante el período de la pandemia pudo realizarse a través del cuerpo de guardaparques del Ministerio de Ecología, fue insuficiente y ello desencadenó un descontrol en toda el área que si bien, medianamente pudo corregirse el problema con patrullas de guardaparques y policía, a partir de ese momento, nada volvió a ser como antes”, sostuvo. 

Anfuso señaló que la presencia de guardaparques resulta insuficiente para cubrir un área de alto valor ambiental como la Isla Palacio; un Monumento Natural Provincial ubicado dentro de un área declarada “Sitio de Alto Valor para la Conservación” cercana a dos grandes parques, como el Parque Nacional Iguazú, el Parque Provincial Urugua-í; y sus alrededores.  Además, cuestionó la falta de recursos, equipamiento y planificación sostenida para la protección de estas zonas.

Con nuestra ausencia definitiva, el destino de la fauna silvestre que históricamente frecuentaba la isla y costas vecinas del continente, está condenada. Lejos quedó la protección que el Ministerio de Ecología en 1996 declaró Monumento Natural Provincial a la Isla Palacio y sus históricos alrededores, ya que volverán a convertirse en un gran coto de caza, terminando por diezmar la tan poca fauna que le queda a este emblemático sitio”.

También apuntó contra el funcionamiento del sistema judicial al remarcar que existen casos con pruebas concretas que no avanzan. 

“Las condiciones de trabajo se fueron deteriorando y hacia fines del 2024 debíamos en muchas ocasiones ser escoltados por la Policía Lacustre o guardaparques, cuando realizábamos los cambios de guardia de nuestro personal”.

Por otra parte Anfuso cuestionó el equipamiento con el que dispone el Ministerio de Ecología de la provincia, la formación de los guardaparques y los recursos económicos que no cubren la necesidades del personal. 

“cada salida al monte hoy se está jugando la vida en cada patrulla, si bien en muchas ocasiones los respalda la Policía Ambiental, las patrullas son esporádicas y no se repiten regularmente y los tiempos han cambiado. Los furtivos ahora sin dudar, usan sus armas para evitar ser detenidos”. 

En este sentido advirtióSi Misiones quiere seguir manteniendo su biodiversidad debe encaminarse a un sistema de defensa muy bien preparado para contrarrestar el avance de estos individuos que ya no son furtivos, sino que los podemos considerar delincuentes”.

Tras este escenario planteó la necesidad de endurecer las leyes y que los delitos ambientales dejen de ser considerados infracciones. 

“Estas medidas deberían estar acompañadas de un cambio profundo en la ley. En primer lugar, hay que capacitar a los jueces, fiscales, y todo el aparato judicial como también a los políticos. Tienen que actuar en consecuencia, cuando se está frente a un ilícito sobre temas ambientales como caza o pesca furtiva, atropellamientos en áreas protegidas, tala de árboles y otros atentados contra el medio ambiente”.

Sobre el impacto ambiental, advirtió que la falta de control podría convertir nuevamente a la Isla Palacio en un área de caza ilegal, con consecuencias directas sobre la fauna. “Hoy nadie mata un animal silvestre por necesidad, los individuos apresados por guardaparques y policía, todas son personas con recursos que lo hacen por placer, diversión, pasatiempo, aunque algunos lo quieran catalogar de cultural”. 

Y sentenció que de  mantenerse esta tendencia, en las próximas décadas podría registrarse una fuerte disminución de especies y un deterioro del ecosistema.

“La muerte de un animal silvestre bajo estas circunstancias, es un paso más, que los lleva a una extinción segura; la tala de un árbol necesitará luego 100 años como mínimo para volver a cumplir con su rol determinado, y si sumamos todas las acciones que los furtivos, depredadores y quienes contaminan, en menos de 20 años vamos a notar una disminución muy alarmante de fauna silvestre y una selva muy empobrecida”.

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Paraguay, Taiwan y centros de IA, los planes que advierten detrás de Corpus

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Orembaé presentó amparo contra Ecología por acceso a información sobre Corpus

Referentes de la Mesa Provincial No a las Represas solicitaron una audiencia con el gobernador de Misiones, Hugo Passalaqua, a casi dos meses del encuentro concretado con el ministro coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, ante quien exigieron al gobierno ratificar la ley que prohíbe la construcción de Corpus.

En esta oportunidad, con el objetivo de “llevar tranquilidad a la ciudadanía de que su voluntad expresada en el plebiscito de 1996 será respetada”, en el marco de un acuerdo entre Paraguay y Taiwan que busca crear centrales de IA en la región, por lo que, según indicaron, “se está incentivando el proyecto hidroeléctrico Corpus”, en el municipio homónimo.

“En reiteradas oportunidades funcionarios del gobierno paraguayo han manifestado que los acuerdos comerciales firmados con Taiwán referidos a la instalación de centros de datos para abastecer a la IA, les generará una extraordinaria demanda energética que hoy sería imposible satisfacer y que una solución para ello sería avanzar con la construcción del proyecto Corpus Crhisti”, manifestó la Mesa No a las Represas a través de un comunicado fechado el 11 de septiembre de 2026.

Al respecto, consideraron que el vecino país “desconoce los principios de autodeterminación de los pueblos”, por lo que dieron marcha a una “intensa campaña tendiente a incidir en cambiar la voluntad de los misioneros que hace treinta años vienen sosteniendo un rotundo NO a Corpus, cualquiera fuera su emplazamiento sobre el río Paraná, respaldado además por una ley provincial”.

En este sentido, recordaron la exposición del nuevo proyecto hidroeléctrico Corpus- Pindoí en jornadas de investigación realizadas en agosto pasado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones (Unam), sobre lo que analizaron: “Argumentaron una crisis energética que no es tal en nuestra provincia, con promesas falsas de bajos costos y crecimiento económico, además con falsos datos respecto a estudios de impacto ambiental inexistentes”.

Al mismo tiempo, apuntaron contra la “ilegal complicidad” entre funcionarios y directivos de instituciones binacionales y argentinas, como la Comisión Mixta Argentina Paraguaya del río Paraná (Comip), el Colegio de Ingenieros de la provincia de Misiones, la mencionada casa de estudios universitarios y empresarios de la Confederación Económica de Misiones (CEM).

“Lamentablemente ante esta situación, el silencio y la inacción de parte del gobierno provincial es absoluto pese al compromiso asumido por el ministro coordinador en oportunidad de la reunión que mantuvieron con él, integrantes de la Mesa Provincial no a las represas, en la que se le expresara, que la Ley XI-5 establece que el gobernador tiene la responsabilidad de impedir las mencionadas acciones”, concluyeron.

Acuerdo con Taiwán y alternativa a Corpus en Corrientes

A mediados de este año, Paraguay comenzó a estudiar alternativas al proyecto hidroeléctrico de Corpus en Corrientes, “con el objetivo de convertirse en un centro de comercialización energética en el marco de un acuerdo con Taiwán que apunta al desarrollo de centrales de Inteligencia Artificial (IA)”.

El proyecto alternativo sería emplazado sobre el Paraná en Itatí-Corrientes, frontera con Itacorá-Paraguay, que ya figura en la Comip. Contempla una potencia de 1.600 megavatios con un salto de 11 metros y entre 32 y 35 turbinas tipo bulbo.

La información fue confirmada por Javier Giménez, jefe de Gabinete del gobierno paraguayo, en declaraciones a la prensa, quien explicó que la meta es transformar la energía hidroeléctrica en capacidad de procesamiento de datos, proveyendo a gigantes tecnológicos a nivel mundial. “De allí salimos a vender estos supercómputos, esta capacidad de procesamiento a los grandes tomadores, como Google, Meta o gobiernos”, detalló.

Paralelamente, el gobierno de Santiago Peña concretó acciones para que Corpus sea posible en Pindoí, 60 kilómetros aguas arriba del lugar discutido en el marco del plebiscito.

Al respecto, Gustavo Villate, ministro de Tecnologías de la Información del gobierno de Peña, aseguró a La Nación Py que “este acuerdo tendrá un impacto mayor a lo que fue Itaipú en su momento, debido al gran impacto que tiene la inteligencia artificial IA en todas las áreas”.

Por ese motivo, referentes del No a las Represas en Misiones aguardan encuentro con la máxima autoridad provincial, mientras evalúan posibles acciones jurídicas ante avances de emplazamientos hidroeléctricos sobre el río Paraná.

 

Mesa No a las Represas exige al gobierno ratificar la ley que prohíbe Corpus

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Mono Carayá Rojo: fiesta, conservación y plan para repoblar la selva

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Mono Carayá Rojo: fiesta, conservación y plan para repoblar la selva

La tercera edición de la Fiesta del Mono Carayá Rojo ya tiene fecha. La celebración se realizará el 19 y 20 de septiembre en paraje Piñalito Sur, con una propuesta que combinará educación ambiental, cultura y actividades comunitarias para poner en valor a una de las especies emblemáticas de la selva misionera.

El lanzamiento se realizó este jueves con la presencia del ministro de Ecología, Martín Recamán, la representante de la Comisión Vecinal y organizadora, Sonia Wroblrwski, la diputada provincial Blanca Núñez, madrina de la fiesta, y Luciana Oklander, presidenta de Neotropical Primate Conservation Argentina y coordinadora en el país del plan binacional para la reintroducción del mono carayá rojo.

En peligro de extinción

Pero detrás de la celebración hay una situación que preocupa a los especialistas. En Argentina quedan actualmente apenas unos 30 individuos adultos de carayá rojo, todos en Misiones, el único lugar del país donde habita la especie.

La población llegó a ser considerada extinta luego de los brotes de fiebre amarilla de 2008 y 2009. Recién cinco años después, un equipo de investigadores logró confirmar que todavía quedaban algunos grupos en la provincia.

Después de los brotes de fiebre amarilla del 2008-2009 pensamos que estaba extinta la especie en Argentina. De hecho nosotros lo llamamos, además de ser el carayá rojo, el mono fénix, porque desde esa fecha del 2009 al 2014 pensamos que estaba extinta directamente la especie”, relató Oklander en diálogo con La Voz de Misiones.

En 2014, un proyecto desarrollado junto a distintas entidades y con la ayuda de un perro entrenado para detectar heces permitió encontrar dos o tres grupos que habían sobrevivido.

“Por eso decimos que volvió de las cenizas, porque recién ahí lo volvimos a ver”, señaló.

A partir de entonces comenzaron a delinearse distintas estrategias para reforzar la población. La principal preocupación está relacionada con la fiebre amarilla, ya que un nuevo brote podría tener consecuencias definitivas para una especie que actualmente cuenta con muy pocos ejemplares en la tierra colorada.

“Si llega a venir otro brote de fiebre amarilla, con la cantidad de individuos que hay, se extingue la especie directamente”, advirtió la especialista.

Frente a ese escenario surgió la posibilidad de trabajar en conjunto con Brasil, donde existen ejemplares de monos carayá rojo en reservas, zoológicos y centros de rescate. Muchos de esos animales quedaron separados de su ambiente natural como consecuencia de la deforestación o fueron rescatados después de atropellamientos y electrocuciones en zonas urbanizadas.

La situación de ambos países permitió pensar una estrategia conjunta. Mientras Brasil cuenta con animales que podrían regresar a la naturaleza, Misiones conserva grandes extensiones de selva aptas para recibirlos.

“Ellos tienen capacidad para volver a estar en la selva, lo que pasa es que en Brasil no queda tanta selva. En cambio nosotros en Argentina tenemos un montón de selva disponible, que es el hábitat perfecto porque ellos vivían acá. Entonces dijimos hagamos este proyecto donde ganamos ambos países y sobre todo gana la especie”, sostuvo Oklander.

Los carayá tienen, en promedio, una cría por año.

Cruce Caballero, el lugar elegido

El primer destino previsto para los ejemplares será el Parque Provincial Cruce Caballero, ubicado en San Pedro, un sitio donde históricamente habitaba el primate pero donde actualmente la especie ya no está presente. Incluso conserva un sendero denominado Carayá Rojo, aunque ya no quedan monos en ese sector.

La elección del lugar forma parte de una serie de evaluaciones necesarias para avanzar con una reintroducción de fauna silvestre. También fue necesario completar requisitos jurídicos y sanitarios entre Argentina y Brasil para garantizar que los ejemplares no introduzcan enfermedades.

“Primero tuvimos que hacer una evaluación de dónde, básicamente, cumpliendo con un montón de requisitos internacionales de lo que sería una reintroducción. Tiene que ser un lugar donde no haya más, donde se haya extinto”, detalló coordinadora del plan binacional.

Los controles sanitarios ya fueron cumplidos y actualmente el proyecto se encuentra a la espera de los trámites de importación. Una vez concretados, los animales serán trasladados a Güirá Oga, donde realizarán la cuarentena de recepción antes de avanzar hacia su liberación en Misiones.

Según contó Oklander a LVM, el plan contempla incorporar unos 50 individuos, una cantidad superior a la población adulta que actualmente sobrevive en Argentina. El proceso, sin embargo, será gradual, debido a las características sociales de la especie.

“No es como traer aves o felinos, otras especies, que es más simple. Estos animales viven en grupo y si no están en grupo se deprimen, son como nosotros, son primates, entonces tenemos que traerlos en grupo”, relató.

La intención es trasladar grupos de alrededor de cinco ejemplares, conformados al menos por un macho y una hembra. Luego de la liberación se realizará un seguimiento para comprobar que los animales logren adaptarse a la vida silvestre antes de avanzar con nuevos grupos.

“Una vez que estamos seguros que andan bien, viene otro grupo. La idea es hacerlo de manera seriada y haciendo también un seguimiento de los grupos que llegan para ver que estén todos bien, porque vienen de cautiverio y hay que hacer un seguimiento para ver si realmente se han adaptado a la vida silvestre”, precisó.

El objetivo final es que esos 50 ejemplares puedan contribuir a recuperar las poblaciones de la especie en la provincia. Los carayá tienen, en general, una cría por año, por lo que el crecimiento progresivo de esos grupos permitiría fortalecer la población a largo plazo.

Especie que ayuda a regenerar el monte

El valor del carayá rojo para el ecosistema misionero va mucho más allá de su presencia como una de las especies características de la selva. Su dieta está compuesta por hojas, frutas y flores, y al alimentarse de frutos cumple un papel importante en la dispersión de semillas.

“Cuando pasa el tracto digestivo esa semilla se activa y no solo eso, al caer con la materia orgánica tiene como una bolita de abono que hace que esa semilla tenga mucha más probabilidad de germinar y de llegar a ser un árbol”, describió Oklander.

También ocupa un lugar dentro de la cadena alimentaria y necesita de un bosque con determinadas características para sobrevivir. Entre sus depredadores se encuentran las águilas arpías y los yaguaretés.

Por ese motivo, la presencia del carayá puede ser una señal de que el ambiente conserva condiciones suficientes para sostener a muchas otras especies.

“Se los llama especies paraguas porque si hay un bosque capaz de soportar un mono, entonces todas las especies que necesitan menos que eso, por ejemplo reptiles e insectos, van a poder vivir en ese ambiente”, sostuvo Oklander.

De esa manera, recuperar al carayá rojo implica también conservar el bosque que necesita para vivir y, con él, una amplia variedad de especies que forman parte de la selva misionera.

Ángel de la guarda

La misma enfermedad que puso a la especie al borde de la desaparición también convirtió a los monos aulladores en una especie de sistema de alerta para detectar la circulación de la fiebre amarilla.

Los primates pueden infectarse cuando son picados por mosquitos portadores del virus. En el caso de los carayá, la enfermedad avanza rápidamente y puede provocar la muerte de varios ejemplares de un mismo grupo en pocos días.

“En Brasil a los monos aulladores los llaman ángel de la guarda, porque cuando se enferman de fiebre amarilla, que ellos no transmiten, pero todos los primates nos contagiamos igual, viene un mosquito que tiene el virus, nos pica, nos enfermamos y estos monos se enferman muy rápido”, indicó la especialista.

La mortandad de los animales funciona entonces como una señal visible de que el virus comenzó a circular en una zona, lo que permite activar medidas sanitarias y avanzar con la vacunación de la población.

“Esto avisa y da tiempo a las autoridades a ir a vacunar a las zonas donde está llegando la fiebre amarilla”, añadió.

La circulación del virus está vinculada con los mosquitos y, según Oklander, todavía no existe una explicación definitiva sobre qué factores ambientales favorecen su aparición.

“Algunos dicen que es la sequía, otros, que son años de más humedad, pero la cuestión es que a veces llegan estos mosquitos con virus y la única manera que tenemos de saber que han llegado es la mortandad de estos animales”, afirmó.

Una fiesta con la conservación como bandera

En Piñalito Sur, la problemática de la especie también encontró una forma de convertirse en encuentro comunitario. La Fiesta del Mono Carayá Rojo busca que la conservación no quede limitada al trabajo de investigadores y organismos ambientales, sino que forme parte de la identidad de la localidad.

La celebración tendrá actividades educativas, recreativas y culturales, además de propuestas destinadas a acercar a vecinos y visitantes al conocimiento de la biodiversidad misionera.

La segunda edición, realizada en 2025, contó con un stand de Educación Ambiental y la participación de guardaparques, junto con música en vivo, talleres, juegos y una feria local. La iniciativa fue declarada de Interés Municipal y Provincial.

La tercera edición volverá a reunir a la comunidad el 19 y 20 de septiembre. Y mientras Piñalito Sur prepara la fiesta de una especie que forma parte de su identidad, el proyecto binacional avanza con una meta concreta: que el carayá rojo vuelva a ocupar sectores de la selva misionera donde alguna vez estuvo y que el “mono fénix” tenga una nueva oportunidad.

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Fuego en Campo San Juan sigue activo: afectó 25 hectáreas de maleza y monte

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Fuego en Campo San Juan sigue activo: afectó 25 hectáreas de maleza y monte

El incendio que se inició ayer en el Parque Federal Campo San Juan, en Santa Ana, continúa activo y ya afectó unas 25 hectáreas de malezas y monte nativo. Bomberos y brigadistas mantienen el operativo para contener un frente de aproximadamente 200 metros y evitar que las llamas avancen hacia nuevos sectores del área protegida.

Según informó la Policía, el fuego se inició durante la tarde del martes y, al llegar los primeros equipos, se detectaron dos frentes de grandes dimensiones: uno dentro de la reserva y otro ubicado a unos 1.500 metros hacia el sector Este.

Uno de esos focos ígneos pudo ser sofocado durante las tareas desplegadas desde ayer. Sin embargo, el segundo continúa activo y presenta actualmente un frente de aproximadamente 200 metros sobre el que trabajan efectivos de las divisiones Bomberos de Santa Ana; Zona Oeste y Garupá, junto a brigadistas del Plan Provincial de Manejo del Fuego.

Los equipos despliegan líneas de ataque para contener el avance de las llamas y evitar que alcancen nuevos sectores. Además, realizan tareas de enfriamiento y control sobre las zonas afectadas, mientras mantienen un monitoreo permanente ante la posibilidad de reactivaciones.

El incendio había comenzado a ser combatido ayer en medio de condiciones meteorológicas que favorecieron la propagación del fuego. Desde el Ministerio de Ecología de Misiones habían advertido que el riesgo de incendios no está determinado únicamente por las altas temperaturas, sino también por la combinación de viento y vegetación seca.

Prevención

En ese contexto, desde la cartera ambiental recomendaron no arrojar colillas de cigarrillos ni fósforos encendidos en caminos o sectores con vegetación y evitar cualquier tipo de quema cuando se registren vientos.

También solicitaron mantener bajo supervisión los fuegos autorizados hasta comprobar que estén completamente apagados y mantener libres de vegetación seca los alrededores de viviendas, galpones y otras instalaciones.

Ante la detección de una columna de humo o un foco de incendio, Ecología pidió dar aviso inmediato a las autoridades y evitar intentar combatir las llamas por cuenta propia cuando exista riesgo para las personas.

Mientras tanto, en Campo San Juan continúan las tareas para contener el frente activo y evitar que el fuego avance sobre nuevos sectores del área protegida.

Bomberos y brigadistas continúan con el operativo para sofocar un foco ígneo activo en el área protegida.

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