Opinión
Arranca el cronograma electoral en un clima de internas múltiples
Por: Fernando OZ
El impacto negativo que ocasiona sobre la imagen de Javier Milei y su entorno el escandaloso caso de la criptoestafa $LIBRA, comienza a ser motivo de consultas de empresarios misioneros de espíritu libertario. La inquietud es meramente especulativa: algunos temen poner sobre la mesa más de lo que vale el riesgo de la aventura libertaria, otros, los más arriesgados, de terminar financiando sus propias candidaturas, con el costo extra de poner la cara. Tal vez esas dudas, sean el menor de los problemas del armado de La Libertad Avanza (LLA) en Misiones.
En el entorno al diputado correntino Lisandro Almirón hay malestar por las designaciones en la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) y apuntan a Santiago Caputo. Les molesta que los cargos sean “para los conversos”, en alusión a los radicales con peluca y a los justicialistas del riñón del senador Carlos “Camau” Espínola, en desmedró de “los puros”, que se referencian en Karina Milei. Este año Corrientes elige legisladores, pero también al sucesor del gobernador Gustavo Valdés, quien aún no puso fecha para la contienda electoral.
Almirón es diputado del bloque de La Libertad Avanza y buscará ser gobernador, está catalogado como un libertario puro y no se mueve sin que se lo pida Lule Menem o Karina. Camau también quiere ese cargo, en el senado hizo todos los deberes, incluso compartió bloque con Edgardo Kueider, expulsado por la Cámara alta por inhabilidad moral después de ser detenido en Paraguay con 211 mil dólares sin declarar. En la EBY nombraron el mes pasado a Facundo Palma, un escribano que participó del equipo de gestión de Camau cuando fue intendente de la capital correntina. Detrás de esa y otras designaciones se encuentran los buenos oficios de Santiago Caputo, una de las caras del triángulo de hierro.
La designación de Rodrigo de Arrechea como consejero de la EBY entró por la misma vía, aunque el gesto fue para el diputado radical con peluca Martín Arjol. Entre “los puros” – alguien sugirió llamarlos “los karinos”– no cayó bien. Interpretan, que el beneficio también fue para el gobernador Valdés, que se prepara para anunciar el apoyo como candidato a la gobernación de su hermano, Juan Pablo Valdés, intendente de Ituzaingó.
Al mando de la entidad binacional Milei puso a Alfonso Peña, ingeniero civil vinculado con Nicky Caputo, primo hermano del actual ministro de Economía Luis Caputo y “hermano de la vida” del expresidente Mauricio Macri. Los cuatro forman parte del círculo de amigos del Colegio Cardenal Newman. Peña, trabajó para diferentes empresas del Grupo Caputo, como es el caso de Mirgor.
En el hoyo cinco del campo de golf del country paraguayo AguaVista, donde los negocios conviven con la política sin remordimientos ideológicos, hay esperanzas de que avancen con la terminación de algunas obras en el brazo Aña Cuá. Esa misma fe profesan los partidarios de copar las listas de LLA con radicales con peluca y refugiados del PRO. En el plan de los nuevos conversos se encuentran herederos de la patria contratista, empresarios del lobby político y hasta un millonario automovilista retirado.
En el despacho de “El jefe”, como suele llamar Milei a su hermana, quieren ir a elecciones con candidatos propios, preferentemente sin pasado político, alejados de la casta. Karina no parece estar muy contenta con el movimiento de los radicales con peluca en Misiones y Corrientes. “Acá hay una estrategia clara, acá no se entra a los empujones ni haciendo zancadillas, pongamos orden”, se lo escuchó decir a Lule Menem, principal armador político de la secretaria General de la Presidencia.
El primero en ejecutar la consigna fue Sebastián Pareja, presidente de LLA en la provincia de Buenos Aires: “Los que no estén encolumnados atrás de Adrián Nuñez caen en saco roto”, dijo días atrás en declaraciones a la señal C6Digital. También aclaró que quieren llegar a las legislativas con candidatos “más puretes posible” con la idea de “no tener que hacer alianzas políticas con otros partidos” y remarcó que el abogado tributarista elegido por Karina para comandar el partido en Misiones “nos dirá quiénes son los libertarios genuinos para integrar las listas”.
En Corrientes se cree que cualquier dirigente que sea bendecido por los hermanos Milei tiene altas chances de vencer al oficialismo. En Misiones el escenario es diferente, la gobernación no está en juego.
El tablero político en el Cantón Verde tendrá mayor movimiento a partir de esta semana, cuando el gobernador Hugo Passalacqua anuncie el desdoblamiento de las elecciones provinciales de las nacionales pautadas para octubre. El partido que lidera Carlos Rovira ya tenía un bosquejo de los principales candidatos desde fines de diciembre, por eso la maquinaria de campaña comenzó el proceso de afinación a fines de enero. La comunicación de gestión comienza a mostrar uñas de campaña y operadores territoriales salieron como peregrinos a recorrer la provincia con fichas de afiliación bajo el brazo.
Pero acá también aparecen roces y codazos, especialmente entre los NEO y los Blend. Los primeros se sienten más “puros”, se autoperciben como la nueva generación. “Los Neo no terminaron de acomodarse y ahora aparecen los Blend con la ola de derecha”, refunfuña por lo bajo un renovador de la primera hora que ya no tiene ganas de involucrarse en internas, pero no todos piensan igual, de hecho, hay operadores de la vieja guardia que se especializan en fomentar esas internas, en tirar la piedra y esconder la mano, siempre a la caza.
“La primera semana de marzo el gobernador va a hacer la convocatoria” a las elecciones. “En boca de Lucas Spinelli, el vicegobernador, en la reunión que tuvimos con los responsables de zona”, la fecha “no podía ser el último domingo de mayo porque caía 25 y se pasó para junio”, esas y otras tantas cosas dijo Pablo Knutson, un funcionario de la Dirección Provincial de Vialidad que tuvo cargos de poca relevancia desde que se armó la renovación y que en la última elección estuvo en el puesto 13 de la lista de candidatos a diputados provinciales del oficialismo. Claro que no entró. También habló sobre “las preocupaciones” entorno al año electoral; criticó el trabajo que se hace en algunos municipios y hasta se dio el lujo de confirmar candidaturas.
“El presidente de Vialidad provincial, Sebastián Macias, va como primer candidato a diputado provincial” y “Paula Franco, que es la hija de Orlando Franco, que fue intendente de la ciudad de Posadas, va a ser la segunda que va a acompañar”, adelantó Knutson en la misma reunión. Lo escuchó un grupo de militantes y vecinos que fueron convocados en una de las instalaciones de Vialidad de un municipio de la zona centro con el fin de armar sublemas en nombre de la Neo. Allí ventiló detalles sobre “el voto duro que apoya las políticas de Milei”, la intervención del PJ misionero y otra tanda de cuestiones internas que podrían generar malestar hasta en la cúpula de la misma renovación.
La “chambonada” de Knutson podría dejarse pasar por alto si se tratara de alguna de las caras más nuevas del elenco oficial, pero no para un funcionario maduro, que se jacta de tener una treintena de años de militancia y de ser “uno de los fundadores” de la renovación. “Yo le dije que no me venga a traer las internas esas que son de Posadas. Le saqué carpiendo una vez. Acá todos somos renovadores y vamos a ganar porque cuidamos a nuestros vecinos”, comentó un alcalde del norte en un grupo de WhatsApp.
Fue Viviana Rovira quien puso blanco sobre negro y blanqueó en vivo y directo las fricciones que se viven en la renovación. “Basta de internas, basta de pelotudeces”, así lo dijo la presidenta del Instituto Misionero de Biodiversidad (Imibio) y primera dama de la provincia, durante una entrevista sin desperdicios que realizó Aníbal Schmidt, en su programa En Foco, por canal Norte misionero.
La funcionaria, con años de militancia y peso propio dentro del partido, reconoció que “se está trabajando fuertemente” para el año electoral y recalcó que “lo que diga el conductor del partido se acatará”. También habló sobre Somos Renovación, con lo que se propone, según dijo, “unir” a todos los sectores del oficialismo provincial. “No estamos en contra de los Neo, no estamos en contra de nada”, aclaró y argumentó: “Neo también fue (el ex gobernador) Maurice Closs, también fue (la ex senadora) Sandra (Giménez) con 33 años; Neo fuimos todos porque éramos todos jóvenes”. Y, sin pelos en la lengua, se preguntó “¿qué queremos nosotros, que somos más grandes?”, y se respondió a sí mismo: “Estamos pidiendo que nos convoquen para charlar”.
Después de subrayar que “la experiencia es fundamental”, convocó “a todos, no importa si son chicos, si son grandes, si son medianos; convoco a todos los renovadores a charlar, hacer fuerza para que este proyecto político siga adelante”. Sobre el Blend, la propuesta libertaria renovadora, cuya figura estelar es la subsecretaria de Gabinete, Micaela Gacek, la primera dama no tuvo filtros: “No sé qué quisieron hacer con el blend, pero el blend es una mezcla”, razonó y agregó: “Es la mezcla linda, en la coctelera poner de todo y lo mejor de cada uno”. Para ella esa es la esencia de la renovación.
Opinión
El Gobierno, entre una pelea que no convence y un gabinete que no se diferencia
Por Fernando Oz
El renovado gobierno de Hugo Passalacqua, independiente y libre de ataduras, avanza con cierta dificultad en su principal estrategia de campaña: mostrarse lo más lejos posible de Carlos Rovira y de Javier Milei. Algunos focus groups, realizados desde el propio oficialismo provincial, están alertando que un importante porcentaje del electorado no cree que sea real la “pelea” o el “quiebre” entre el gobernador y el ex líder del inmolado Frente Renovador de la Concordia.
Ese mismo dato salta en los estudios de opinión que paga la oposición para saber qué dice la calle. Porque, dicho sea de paso, en este bendito país, una de las cosas que tienen en común buena parte de la “dirigencia” política es que todos pagan para medir el ambiente. Lo hacen porque sólo pisan la calle en campaña, en caso de que las encuestas los favorezcan.
La oposición está muy interesada en saber sobre los alcances reales del distanciamiento entre Rovira y Passalacqua. Los operadores de Hugo —“me llamaron, pero sé que lo mismo hicieron otros”— dijo con cierto asombro un diputado que nunca estuvo ni cerca del rovirismo. Sucedió durante un encuentro informal donde había un grupo de empresarios locales que, durante años, habló pestes del gobierno pese a los millonarios subsidios.
Es verdad que el oficialismo tendió puentes con el radicalismo, con el PJ de Christian Humada y hasta con el mismísimo Ramón Amarilla, el agente del caos. Con algunos mantiene un diálogo abierto y de manera privada; con otros no se logró avanzar más allá del primer encuentro.
Sucede que el Movimiento por lo que Viene tiene la imperiosa necesidad de mostrar nuevos rostros, voces disidentes a lo que fue el rovirismo y que fortalezcan la imagen del gobierno. Pero esas caras y expresiones que realmente marquen que lo que viene no será lo mismo no aparecen. Una realidad que se ve en cada fotografía que divulga cualquier usina del oficialismo.
Por el momento, lo único que pudo mostrar el Movimiento en un palco fue a intendentes con kilómetros de mandato y problemas en el Tribunal de Cuentas. Es verdad que se hicieron otras cosas: ATM, EMSA, algún que otro cambio en carteras y no mucho más. Corte de cajas.
Es que tampoco hay mucho más por mostrar. Acá hay una nueva idea: “los que me quieran seguir, que vengan”. Lo que siguió fue Rovira subiendo a un barco junto a un grupo de leales que siguen viéndolo como un líder inapelable. Los que se quedaron son los que ya estaban, ahora bajo el mando de Passalacqua.
Por eso, en los actos y en las ferias del gabinete de campaña se puede ver a inamovibles ministros y funcionarios con más de veinte años en el mismo bailongo. Me podrán decir que son el mejor equipo y que los vienen votando desde 2003. Ok, tienen razón. La misma verdad asiste a quienes observan que el Movimiento lo único que sumó, por el momento, fue a la diputada Rita Flores: una libertaria arrepentida que se fue del estrambótico bloque Por la Vida y los Valores del matrimonio Ríos; milagros que únicamente se dan en el ámbito de la política.
Hasta el momento, lo que se ve —el mensaje que transmiten— es el de la sobre actuación de algunos funcionarios. Como lo fue el primer acto del diputado Juan José Szychowski como presidente del bloque passalacquista denominado “Por lo que Viene”.
El jueves último, durante la sesión en la Cámara de Representantes, Szychowski pidió la palabra para quejarse por los diputados que no van al recinto: “Es muy feo ver una silla vacía, sin que se venga a hablar y debatir. Tenemos que ser claros: nuestra obligación es venir a trabajar y dar la cara”. La única banca vacía ese día era la de Carlos Rovira.
Los otros días, mi colega Luis Huls recordó en X que el heredero de una de las yerbateras más importantes de la provincia pasó de apoyar al PRO a ser funcionario del gobierno de Alberto Fernández en el INYM y después encontró refugio en la Renovación Neo por decisión de Rovira. Creo haberlo dicho: Szychowski es un vivo que no recuerda ni lo que firmó la noche anterior. Un técnico sin preparación ni sentido del ridículo.
No fue hace mucho: un año y dos meses, para ser más exactos. Durante la transmisión en vivo de un programa oficialista llamado Cantón Verde, emitido por un canal de streaming desde la Casa del Militante y debidamente difundido por las pantallas públicas de mi querido canal Doce. Se lo notaba cómodo, distendido, con el micrófono en la mano y abrazado por el calor del entonces Frente Renovador Neo.
“Hay que anticiparse a los tiempos, a los ciclos; hay que tener esa visión estratégica. Hay cierta gente que tiene esta inteligencia y ve lo que se viene”, así se refereía Juan José Szychowski al ingeniero Carlos Rovira, a quien ya había nombrado en tres oportunidades en menos de dos minutos.
Y hasta unos meses atrás, el diputado Szychowski tenía asistencia perfecta en las “previas” del conductor y más adelante aplaudió con fervor las ocurrencias de los oradores del lanzamiento de Encuentro Misionero, que se realizó en la misma Casa del Militante, pero recién pintada para tapar cualquier resabio de la detonada Renovación.
Tropezones de un reacomodo imprevisto, con jugadores poco calificados en lugares clave y serios problemas de comunicación; posiblemente. Un entorno que, equivocadamente, le canta al Gobernador las buenas nuevas por la mañana; tal vez. Algún funcionario que, con cierta precocidad, piensa en el 2031, en un pospassalacquismo sin haber transitado el posrovirismo, eso también hay.
Passalacqua se enfrenta a varios problemas. En su horizonte inmediato, un escenario preelectoral minado de cuentas por resolver. Su reelección depende de eso. Además de la obligación de sostener a flote su gestión por el bien de todos los habitantes de la provincia. Es un político con trayectoria y experiencia; no puede darse el lujo de improvisar en medio de una tormenta. Él lo sabe.
Cuanto más nos alejamos de Rovira, más crece el Movimiento. Eso dicen sus coroneles. La realidad indica que no logran extirpar la duda, tanto que hasta algunos de sus mismos dirigentes de base se preguntan si la cosa es en serio. ¿Qué opina el arriba firmante?
Es cierto. La sociedad se disolvió, de mala manera, entre silencios y viejos rencores. Rovira tiene otra estrategia, con ideas “más cercanas a los tiempos nuevos”; lo que implica un alineamiento más estrecho a la Casa Rosada. Rovira no se va a retirar a sus aposentos parisinos: estará el próximo jueves sentado en su banca y seguirá haciendo política, a su modo, rodeado por sus discípulos, esperando que la historia lo juzgue.
Opinión
Amarilla, el candidato de la tercera posición y su perro Toby
Por Fernando Oz
Retó al gobernador Hugo Passalacqua en mayo de 2024, cuando encabezó una protesta policial por reclamos salariales que se replicó en otras reparticiones del Estado como reguero de pólvora. Un juez de Posadas lo encarceló por los delitos de intento de sedición y conspiración. Desde su presidio, en Cerro Azul, encabezó una lista con la que logró ser electo diputado provincial; y el Superior Tribunal de Justicia ordenó su liberación al reconocer sus fueros parlamentarios: fueron 267 días tras las rejas. Ahora, el suboficial mayor retirado de la Policía, Ramón Amarilla, prepara su candidatura a la gobernación.
Lo hace de manera discreta: reuniones en las afueras de Posadas sin presencia de celulares, máxima cautela con WhatsApp, otros servicios de mensajería y redes sociales. “Esto los va a matar; llevan el enemigo en el bolsillo”, suele repetirles a sus hombres de confianza. Tal vez lo haga de puro paranoico, un persecuta. El diputado cree que el Gobierno sigue sus pasos con espías. “Le sobran los motivos para pensar así: estuvo en cana; hasta eso le hicieron”, lo defienden en su entorno. Pero, además, conoce ese paño. Será por eso por lo que Amarilla únicamente confía en su perro Toby, un caniche que lo sigue a todos lados.
Durante los últimos meses, Amarilla tejió alianzas con sindicalistas, políticos de diverso pelaje, empresarios de la industria forestal y yerbatera, y popes de la Sociedad Rural Argentina. Posiblemente de esas reuniones haya salido que una de las palabras clave que utilizará en su campaña será “producción”. Hablar de producción es intentar entrar por la puerta grande de la chacra, la industria y el malestar acumulado.
“Seguridad” y “fe” serán las otras. Estas dos, tal vez, estén vinculadas con los encuentros que mantiene el diputado con sectores de las fuerzas de seguridad y armadas en “casinos de suboficiales”, y con miembros de la Iglesia Católica en capillas de barrios de diferentes puntos de la provincia. Una estética de cruzada que busca adquirir volumen político.
El dato que lo sostiene no es solamente épico, sino electoral. En las elecciones legislativas provinciales del 8 de junio del año pasado, Amarilla obtuvo el 19% de los votos. Fue un batacazo: se convirtió en la tercera fuerza política de la provincia, detrás del extinto Frente Renovador de la Concordia Neo, que ganó con el 28% llevando a Sebastián Macías como punta de lanza, y de La Libertad Avanza, que se quedó con el 21% y llevó a la cabeza de su lista a Diego Gabriel Hartfield. A los pocos días, el tenista y bróker financiero se entusiasmó tanto que cinco meses después fue electo diputado nacional, tras ganar esa campaña con el 25% de los votos.
Ahora, en este momento, la encuesta de opinión pública más seria —al menos en la que más confío— indica que, si las elecciones fuesen hoy, Amarilla, el agente del caos, alcanzaría un 20%, con un piso de 18%. Números parecidos maneja el diputado provincial Miguel Núñez, uno de sus principales armadores políticos. Un piso de ese tamaño no garantiza una victoria, pero obliga a todos los demás a mirar de reojo.
La primera vez que Núñez fue a visitar al encartado Amarilla en la Unidad Penal VIII se presentó con un cura párroco que solía ir a verlo. “Es mi monaguillo”, dijo el padre. “Y voy a ser diácono”, redobló el diputado con una sonrisa y una Biblia que sujetaba bajo el brazo. Tal vez sea una leyenda. Lo cierto es que el dúo del bloque “Algo nuevo” recorre la provincia buscando adeptos para una cruzada que mezcla resentimiento, fe, disciplina y ambición de poder.
Creen que pueden llegar al gobierno porque “están dadas las condiciones”. Ven al oficialismo provincial sin la misma concentración de poder que en otros tiempos: Passalacqua gestiona y acomoda sus fichas en el tablero electoral, mientras Carlos Rovira aparece como mentor de un espacio que tiene al vicegobernador Lucas Romero Spinelli como figura emergente. En esa lectura, Amarilla intenta presentarse como la astilla que puede incomodar a una maquinaria acostumbrada a ordenar el escenario a su medida.
Tampoco parecen temerle al oficialismo nacional: “Milei está hundiendo a todos; en la chacra no lo ven serio, no hizo nada por Misiones”; “para estar en La Libertad Avanza hay que tener plata, son como una secta”; “Adrián Nuñez recibe ordenes de Buenos Aires, nosotros queremos autonomía”. Son algunas de las cosas que se dicen en el entorno de los dos legisladores de “Algo nuevo”. Diferenciarse de la Casa Rosada y disputar el voto bronca sin quedar atrapados en la marca libertaria.
Mantienen un aceitado diálogo con el radicalismo especialmente con la diputada Rosa Kurtz y con los exdiputados Gustavo González y Walter “Chiquitín” Molina. Hay correligionarios que creen que la idea de utilizar a Amarilla como mascarón de proa no está mal para retomar espacios perdidos, dentro del marco de un gran frente opositor al oficialismo provincial y al nacional.
El que no parece demasiado convencido es el exdiputado y actual presidente de la UCR, Ariel “Pepe” Pianesi. ¿El maratonista estará esperando alguna señal del passalacquismo? Es una pregunta que viene circulando en diferentes mesas políticas, no sólo en la que lidera el policía retirado. En el Cantón, las señales muchas veces valen más que los discursos, y los silencios suelen ser una forma sofisticada de negociación.
Con el PRO, en cambio, el puente está roto desde que las autoridades provinciales de ese partido reclamaron a la justicia electoral que Núñez devuelva la banca por haberla abandonado y armado otro espacio político. La cuestión, tras un reciente fallo del Tribunal Electoral en que se lava las manos, quedó a instancias de la Cámara de Representantes. Aun así, cerca de Amarilla insisten: “También tenemos las puertas abiertas para los del PRO”.
Además, conversan con el diputado Martín Arjol y con lo que queda del puertismo. Por la mesa de negociación también pasaron algunos libertarios como Nicolás Sosa. En tiempos de fragmentación, nadie descarta del todo a nadie.
“Amarilla está empecinado en que el candidato tiene que ser él y únicamente él; no quiere ser segundo. Tampoco se puede llegar a ningún tipo de acuerdo”. Esa fue la impresión que quedó en el PJ del Cantón después de una reunión entre Christian Humada, su hermano César y el policía retirado en el estudio de uno de los bogados más importantes de la provincia. Hay diferentes versiones sobre ese encuentro. ¿Será cierto que el presidente del PJ le propuso a Amarilla ser su compañero de fórmula?
Lo único claro, por el momento, es que Amarilla no estaría dispuesto a resignar el primer lugar. El plan para que el candidato sea el del ingeniero agrónomo y empresario forestal Rafael Scherer, duró poco, se bajó “porque tiene mucho para perder”, argumentan. Aún creen que es muy temprano para hablar de una compañía en la fórmula, aunque los nombres de Kurtz y Arjol aparecen sobre la mesa. El problema, como siempre, no es solo quién acompaña, sino qué garantiza cada nombre: votos, estructura, territorialidad o apenas una foto de unidad.
Con Héctor “Cacho” Bárbaro, líder del Partido Agrario y Social (PAyS), hay muy buena onda, pero ninguna posibilidad de llegar a un acuerdo electoral. Sus diferencias pasan más por lo ideológico que por otra cosa: “ellos son de izquierda, están más cercanos al kirchnerismo, nosotros estamos apuntando a otro lado”, asegura un empresario ultraopositor de la talla de Núñez, ambos sueñan con arrasar el monte nativo para plantar trigo o lo que traiga plata rápido.
Amarilla debería observar los errores que cometió el PAyS. Esa fuerza política, netamente local, tuvo su primer bautismo de fuego electoral en las legislativas 2009, cuando lograron conseguir su primera banca en la Cámara de Representantes. Recién se convirtió y consolidó firmemente como la tercera fuerza política de la provincia en las elecciones legislativas de 2017, tras capitalizar un fuerte respaldo en las zonas rurales e industriales del interior, obteniendo un 12% de los sufragios. Este resultado le permitió posicionarse de manera estable detrás de las dos fuerzas mayoritarias de la época: el oficialista Frente Renovador de la Concordia y la alianza Cambiemos. Posteriormente, en las elecciones provinciales de 2019, el espacio revalidó esa condición de tercera fuerza e incrementó su techo electoral al alcanzar el 12.87% en la categoría de gobernador bajo la fórmula integrada por Isaac Lenguaza y el propio “Cacho” Bárbaro.
Según los registros y las actas de escrutinio definitivo del Tribunal Electoral, el PAyS nunca fue la segunda fuerza política. Su posicionamiento histórico más alto en el conteo de toda la provincia siempre fue el tercer o cuarto puesto.
El sueño de un gran frente o alianza opositor después de más de veinte años de los mismos actores políticos viene siendo recurrente desde hace tiempo, pero la verdad es cruda: la polarización es fuerte, los nombres escasean, y la estructura territorial no siempre alcanza para llegar a toda la provincia.
Amarilla camina sobre una cornisa interesante: puede ser el síntoma de una crisis de representación o apenas una fiebre pasajera de la política misionera. Tiene relato, tiene votos, tiene enemigos claros y empieza a tener interlocutores. Lo que todavía debe demostrar es si puede convertir la épica del detenido que llegó a diputado en una arquitectura de poder capaz de disputar la gobernación. Porque una cosa es encarnar el malestar; otra, mucho más difícil, es organizarlo para gobernar.
Opinión
El agua como excusa para perpetuar el poder de Arauco

Clarisa Neztor
Puente Quemado II reclama agua potable desde hace años. Ahora, en medio de un conflicto territorial abierto con Arauco, el Gobierno de Misiones permite que la multinacional forestal aparezca como responsable de garantizar un derecho que corresponde al Estado. La comunidad rechaza esa intervención y exige una obra pública sin condicionamientos empresariales.
En medio del conflicto territorial que atraviesa la comunidad Mbya Guaraní Puente Quemado II aparece nuevamente el mayor actor del extractivismo forestal en Misiones: Arauco. Esta vez no llega presentada como la multinacional que concentra tierras, expande monocultivos de pino y mantiene un conflicto abierto con la comunidad, sino como una supuesta benefactora dispuesta a resolver el acceso al agua potable que el Estado provincial viene negando desde hace años a la comunidad.
Puente Quemado II reclama agua potable desde hace casi una década. Durante años las familias tuvieron que consumir agua del arroyo Garuhapé que esta contaminado. Los reclamos fueron presentados ante organismos provinciales y municipales y la situación llegó a tal extremo que la comunidad tuvo que solicitar donaciones para conseguir agua y alimentos. En marzo de 2026, además, análisis realizados sobre muestras utilizadas por la comunidad determinaron que no eran aptas para consumo humano por contaminación microbiológica.
Existe una profunda asimetría de poder entre una corporación transnacional y un pueblo indígena que vive en condiciones de extrema vulnerabilidad y reclama la recuperación de su territorio.
Puente Quemado II viene denunciando desde hace años que no cuenta con agua potable, que debe recurrir a fuentes inseguras y que el acceso a un elemento indispensable para la vida depende muchas veces de la solidaridad externa. El Gobierno de Misiones, la Municipalidad de Garuhapé y los organismos provinciales como la Direccion de Asuntos Guaranies y el Ministerio de Derechos Humanos tambien conocen esta situación, estamos frente a años de incumplimiento de una responsabilidad pública.
Son años de abandono sobre una comunidad indígena a la que se le ha negado una obra pública básica mientras, en paralelo, una de las empresas forestales más poderosas de la provincia consolidaba su presencia territorial. Y justamente cuando el conflicto territorial alcanza uno de sus momentos más graves, Arauco aparece dentro de la comunidad acompañada por el Ministerio de Derechos Humanos de Misiones y la Dirección Provincial de Asuntos Guaraníes, en una instancia presentada públicamente como consulta y diálogo para avanzar, entre otras cuestiones, con una perforación de agua.
Quién tiene la responsabilidad de garantizar derechos es el Gobierno, no la empresa. El agua potable es un derecho humano y su provisión forma parte de las obligaciones indelegables del Estado. Una multinacional privada no puede asumir el lugar del Gobierno provincial, mucho menos cuando esa empresa mantiene intereses económicos sobre el mismo territorio donde pretende intervenir. Arauco no es un organismo público, no representa el interés general ni tiene la obligación constitucional de garantizar derechos. Su naturaleza es privada y responde a una lógica empresarial. Permitir que ocupe el lugar que el Estado dejó vacío significa profundizar una relación de dependencia y otorgarle todavía más poder dentro de un territorio indígena atravesado por un conflicto judicial y territorial.
La gravedad aumenta porque Arauco no llega a Puente Quemado II como un actor neutral. La comunidad mantiene desde hace años un reclamo territorial frente a la multinacional y exige que abandone tierras que considera parte de su territorio ancestral. Existen antecedentes que documentan 333 hectáreas reclamadas por la comunidad sobre las cuales avanzaron con monocultivos de pinos. Por eso resulta inadmisible presentar a Arauco simplemente como una empresa que llega a “dar agua” sin mencionar el conflicto que existe entre ambas partes. Esa narrativa elimina el problema territorial, borra la concentración de tierras y transforma a una empresa cuestionada por las comunidades en una supuesta solución social.
En ese escenario, la actuación del Ministerio de Derechos Humanos de Misiones y de la Dirección Provincial de Asuntos Guaraníes ejercen un rol clave de la complicidad estatal con la empresa. Fueron estos organismoslos que facilitaron la presencia de Arauco en una instancia presentada como consulta previa, libre e informada. En vez de asumir el Estado directamente la responsabilidad por la obra, termina habilitando a una empresa privada para intervenir sobre una necesidad que debería haber sido resuelta hace años mediante políticas públicas. Esa decisión no equilibra la relación entre las partes; la profundiza. De un lado existe una multinacional con enormes recursos económicos, jurídicos y comunicacionales. Del otro, una comunidad indígena que reclama agua potable, territorio y condiciones elementales para vivir. Frente a semejante desigualdad, el Estado debería proteger a la parte más vulnerada y garantizar sus derechos, no abrirle nuevas puertas de entrada a la empresa dentro del territorio.
También preocupa la utilización de estas instancias bajo la figura de la consulta. La consulta previa, libre e informada fue reconocida para proteger a los pueblos indígenas frente a decisiones estatales y empresariales que puedan afectar sus territorios. No fue creada para producir fotografías institucionales, legitimar reuniones ni convertir la presencia de una comunidad en sinónimo de consentimiento. Puente Quemado II sostiene que no acordó que Arauco realizara la perforación. Esa afirmación debe ser respetada. Participar de una reunión no equivale a autorizar una obra, y mucho menos cuando existe una relación profundamente desigual y un conflicto territorial todavía abierto.

Mesa de diálogo entre referentes de Puente Quemado II, DDHH, Asuntos Guaraníes y Arauco el 31 de julio.
Estos encuentros tienen un valor especifico para las políticas de sostenibilidad corporativa de Arauco. La empresa publica reportes anuales, mantiene certificaciones internacionales y debe demostrar estándares sociales y ambientales para sostener parte de su posicionamiento global. Las relaciones con pueblos indígenas y los procesos de consulta forman parte de esos marcos. Por eso una fotografía de diálogo con una comunidad tiene un valor empresarial enorme. Alimenta reportes de sostenibilidad, refuerza certificaciones y proyecta una imagen de respeto a los derechos indígenas que contrasta con los conflictos territoriales que las comunidades vienen denunciando. Ahí aparece el escenario concreto del greenwashing: utilizar una necesidad básica como el acceso al agua para construir legitimidad social mientras el problema estructural de la tierra permanece sin resolver.
El Gobierno de Misiones no puede permitir que una necesidad extrema de la comunidad sea convertida en capital reputacional para una empresa extractiva. Cuando se trata de agua potable, salud, vivienda o infraestructura básica, el Estado debe estar presente con recursos públicos, obras públicas y garantías públicas. El acceso al agua potable es un derecho humano. La perforación, la infraestructura, el control de la calidad del agua y el mantenimiento del sistema constituyen responsabilidades que el Gobierno de Misiones debe asumir mediante una política pública.
La asimetría territorial vuelve esta situación todavía más grave. Arauco concentra más de 230.000 hectáreas en Misiones y tiene una presencia dominante en numerosos municipios de la provincia. Frente a ese poder territorial, Puente Quemado II reclama el reconocimiento efectivo de las tierras necesarias para sostener su vida comunitaria, donde gracias a Arauco atraviesa una profunda situación de desigualdad social y territorial.
La comparación muestra con claridad quién tiene capacidad económica, política y jurídica para imponer condiciones y quién depende de que el Estado cumpla con su obligación de garantizar derechos. Por eso la construcción del pozo no puede quedar en manos de Arauco. Debe ser realizada por el Gobierno de Misiones, con financiamiento público, control público y participación real de la comunidad en cada decisión. El Estado debe garantizar la perforación, la calidad del agua, el mantenimiento del sistema y la continuidad del servicio sin condicionamientos empresariales de ningún tipo. Esa es su función y esa es la responsabilidad que viene incumpliendo.
Puente Quemado II no necesita caridad empresarial. Necesita que se respete su territorio y que el Estado haga lo que debe hacer. Necesita agua potable sin tener que negociar con una multinacional que mantiene intereses sobre sus tierras y destruye el ecosistema donde habita. Necesita que la Dirección de Asuntos Guaraníes y el Ministerio de Derechos Humanos protejan sus derechos colectivos y no terminen legitimando la expansión del poder empresarial dentro de la comunidad. Necesita que el Gobierno provincial ejerza su obligación pública.
Lo que ocurre con el agua resume una discusión mucho más profunda sobre el modelo de provincia. Cuando el Estado abandona derechos básicos y deja que una empresa extractiva ocupe ese lugar, no desaparece el poder estatal: se pone al servicio de otra lógica. Se construye una relación donde la corporación gana presencia, legitimidad y capacidad de intervención mientras la comunidad continúa dependiendo de decisiones ajenas para acceder a condiciones mínimas de vida.
El agua no puede convertirse en moneda de negociación dentro de un conflicto territorial ni en una herramienta para lavar la imagen de una multinacional. Garantizarla es responsabilidad del Gobierno de Misiones. Arauco debe respetar el territorio indígena y el Estado debe dejar de entregarle funciones que nunca debieron salir de lo público.
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