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Otra de fronteras en pandemia: los hinchas colados por Puerto Iguazú

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Otra de fronteras en pandemia: los hinchas colados por Puerto Iguazú

El testimonio de un hincha argentino en Río de Janeiro recrea la facilidad con que puede burlarse el cierre de las fronteras de Misiones con Brasil y Paraguay.

Entre los videos de los festejos argentinos por la victoria de la selección frente a Brasil, en la playa carioca de Copacabana el sábado, se anotó esta entrevista de TyC a un joven hincha argentino llegado a la gran final de la Copa América en el Maracaná de Río de Janeiro desde la provincia de Buenos Aires.

“¿Dónde estabas hoy a la mañana?”, le pregunta el periodista. “Venimos de Zárate, salimos a las siete de la mañana de Aeroparque; volamos a Puerto Iguazú, y cruzamos en lancha a Foz….”, cuenta el pibe con la voz ronca de tanto gritar en el estadio.

“¿Cruzaste en lancha la frontera?”, se sorprende el periodista. “¿Y cómo vuelven?”, les pregunta a los chicos. “Después te cuento”, le dice el pibe, que por la pinta no tiene más de 20 años. Casi con seguridad, él y su amigo volverán a Zárate por la misma ruta, cruzando a escondidas el río Paraná, de Foz a Puerto Iguazú.

La entrevista de TyC vuelve sin querer sobre un tema que se instaló en la agenda informativa en los últimos días, y que tal como pudo constatar La Voz de Misiones en los pasos fronterizos con Paraguay, recrea un mecanismo que desconoce las prohibiciones y los protocolos sanitarios, y que funciona aceitadamente en las fronteras de Misiones.

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La variante Delta ya está en los estados brasileros fronterizos con Misiones

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Delta Misiones

En el país fronterizo de Brasil, la cepa Delta, originaria de la India y que es considerada mucho más contagiosa, ya está instalada.

En el estado de Paraná, ya fallecieron tres personas. A su vez, hay dos pacientes de Joinville, localidad de Santa Catarina cercana a la zona de playas, que se contagiaron en un viaje a una ciudad de Paraná y hay dos casos sospechosos en Río Grande do Sul. Los tres estados limitan con Misiones.

Además, en Paraná se confirmaron ya siete casos de pacientes con coronavirus de la cepa Delta. Los primeros cuatro casos fueron reportados en el municipio de Apucarana, al noreste de Misiones, localidad cercana a Comandante Andresito. Todos los pacientes estaban relacionados entre sí y habían mantenido contacto con una persona recién llegada del exterior.

Ayer se reportaron otros tres casos en distintas ciudades y ahora realizan un rastrillaje para determinar el origen de cada uno de los contagios.

En Santa Catarina, también limítrofe con Misiones, investigan los primeros dos casos sospechosos de contaminación con la cepa Delta. Se trata de dos pacientes de la ciudad de Joinville que estuvieron en Paraná y se encontraron con una de las personas afectadas, según informó Todo Noticias.

Otros dos casos son investigados en el estado de Río Grande do Sul, el tercero fronterizo con Misiones. Las muestras fueron enviadas a la Fundación Fiocruz, considerada una de las principales instituciones de investigación en salud pública de la región.

En todo Brasil, según la Uol, ya se confirmaron 20 contagios de esta variante, aunque solo San Pablo reconoció transmisión comunitaria.

Los demás casos de la variante Delta fueron reportados en distintos puntos del país. En el estado de Maranhao, en el nordeste del país, se registró el mayor número de contagios con seis y una muerte.

También se informaron casos en Goiás, en el centro-oeste, con dos casos. Incluso, a principios de junio, la ciudad de Goiania anunció que había transmisión comunitaria de la variante india, aunque enseguida lo descartó.

Además la cepa está presente en otros tres estados del sudeste del país: Minas Gerais, San Pablo y Río de Janeiro.

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Tras 65 días, habilitaron el cruce del último varado en el puente internacional

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65 días

El abogado chaqueño Francisco Rosales fue habilitado para ingresar a la Argentina, luego de estar varado durante 65 días en la cabecera argentina del puente internacional San Roque González de Santa Cruz.

El letrado llegó desde Asunción junto a un grupo de otras once personas el pasado 9 de mayo y desde entonces llevan adelante distintos reclamos y presentaciones legales para que se permita su ingreso a territorio argentino, lo cual les fue denegado debido a que, por la pandemia de Covid-19, están cerrados los pasos internacionales terrestres.

Tras 17 días durmiendo en el piso de en una oficina de Gendarmería Nacional, las familias ingresaron a Posadas con un permiso excepcional de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM), pero como las razón esgrimida por la entidad fue la presencia de niños, Francisco Rosales debió permanecer en el lugar.

Ahora, luego de 65 días, en los que el abogado denunció estar viviendo una dramática situación humanitaria, se concretó su ingreso excepcional y humanitario al país.

Según se supo, desde el gobierno provincial, en conjunto con la DNM y el Ministerio de Relaciones Exteriores, se determinó que Rosales continúe viaje hacia la provincia del Chaco, de donde es oriundo.

La determinación fue tomada por el Juzgado Federal de Oberá, que dispuso que, de manera excepcional, se inicien los trámites para el ingreso humanitario, que el abogado rechazó en un primer momento, profundizando el conflicto por 65 días, ya que se negó a volver a Paraguay y retornar vía Ezeiza a la Argentina.

“Después de dos meses de lucha y de resistencia voy a ingresar”, dijo Rosales en diálogo con La Voz de Misiones, y contó: “Me escoltaron hasta el límite de el Arco y ya estoy en viaje”, cerró.

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Un pasaje de $4.000 y un paseo de 5 minutos, crónica de un cruce en la frontera

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Un pasaje de $4.000 y un paseo de 5 minutos, crónica de un cruce en la frontera

Por $ 4.000 es posible burlar los bloqueos por la pandemia, y viajar a través de las fronteras de Misiones con Paraguay, siguiendo las tradicionales rutas del contrabando hormiga. Decenas de personas van y vienen entre Asunción y Buenos Aires.

 

En Encarnación, el tema excluyente es la apertura del puente con Posadas. Desde la costanera encarnacena, la silueta posadeña se recorta inalcanzable. Parece mentira que, estando tan cerca, la única manera de llegar al otro lado sea siguiendo un periplo que no figura en los mapas oficiales.

La capital del Departamento de Itapúa se ubica en el epicentro de una ruta a través de las fronteras, que no reconoce prohibiciones ni protocolos covid, y se retroalimenta en ambas orillas del río Paraná, en un dispositivo que describe una aceitada logística, y constituye a la vez un dinamizador de las economías locales, en especial, del puñado de familias involucradas directamente en el paso. En tiempos de pandemia, es un dato que no resulta menor.

Varias son las localidades itapuenses y misioneras involucradas en este tráfico de personas y bienes, aunque actualmente el tránsito parece concentrarse entre Natalio (Paraguay) y Puerto Rico (Argentina), y Mayor Otaño y Eldorado, por donde, según testimonios recogidos por La Voz de Misiones, pasan a diario decenas de personas provenientes de diversos puntos de Paraguay, que mayormente viajan hacia Buenos Aires y Córdoba; y argentinos que buscan volar desde Asunción a Estados Unidos y Europa, y quienes van a Ciudad del Este por repuestos automotores, neumáticos, celulares y electrónica en general, que después los pasan también por allí.

Sólo entre la itapuense Mayor Otaño y la misionera Eldorado, los testimonios mencionan tres puntos de cruce en ese tramo del Paraná, que hoy luce mucho más angosto y menos correntoso, producto de una bajante inédita en lo que va del siglo. Tampoco son enclaves nuevos, ya que forman parte de las acostumbradas rutas del contrabando en una y otra dirección. Caminos que existieron siempre, y que hoy se revelan en toda su magnitud.

Como ejemplo, podría mencionarse que los comestibles argentinos que se comercializan en Encarnación y otras ciudades cercanas entran al país por estos “puertos francos” que toman sus nombres de los apellidos de las familias que los han administrado por generaciones.

El trámite es sencillo y consiste en llamar al “pasero”, quien hace recoger a los pasajeros en la terminal de buses de su localidad, los recibe en su “puerto” y los embarca hacia la orilla de enfrente.

La travesía

Llegar a Natalio o Mayor Otaño es completar una travesía de varias horas en ómnibus destartalados y repletos. Son 200 kilómetros al Norte de Encarnación. Es un viaje largo y agotador que incluye tramos de ripio y obras viales inconclusas, y que discurren por interminables extensiones de cultivos de soja.

Muchos de estos distritos ubicados a lo largo de la ribera del Paraná casi no han cambiado o han cambiado muy poco en los últimos 20 años. Algunos, incluso, parecen haberse quedado detenidos en el tiempo, pese al extraordinario avance de la agricultura mecanizada, que tiene a Itapúa entre las zonas más productivas del país, y del contrabando incesante de bienes y servicios.

El paso entre Itapúa y Misiones, de una orilla a otra del Paraná, cuesta unos $1.000 y no demora más de cinco minutos a bordo de lanchas rápidas con motores fuera de borda. Del otro lado, los pasajeros son recibidos por maleteros y taxistas, que los conducen a las terminales de buses de Eldorado y Puerto Rico, según sea el caso.

“Acá pasa gente todo el día, desde las 6 de la mañana a las 6 de la tarde. Es la única zona donde se pasa de día”, dice el taxista, lo que lleva a suponer que estos no son los únicos puntos operativos de la costa. El viaje a la orilla paraguaya del río demora unos 15 minutos. El “puerto”, como lo llama el taxista, son dos gomas atadas a las piedras, donde atracan las embarcaciones que van y vienen de y hacia Misiones.

“Vienen también argentinos que van a hacer compras o que necesitan llegar a Asunción, paraguayos que se van a trabajar en Argentina y vuelven, y también que van a Buenos Aires por tratamientos médicos”, agrega.

Las ruedas gigantes

En el lado argentino, la costa es escarpada y rocosa. Las lanchas se arriman a la alta barranca de piedra. Por la empinada y vertiginosa cuesta de por lo menos 50 metros, baja un ramillete de mujeres con hijos y abundante equipaje. Parece increíble que nadie derrape y termine en el agua. Subir hasta el sendero que se mete en la vegetación constituye un esfuerzo titánico. Por suerte, hay maleteros que cargan con los bultos por $500.

En total, el trayecto cuesta unos $4.000, sin contar el pasaje desde Encarnación, que suma $1.000, y el trayecto a Posadas que ahora, con los aumentos, ronda los $800. Un viaje Asunción-Buenos Aires por esta ruta puede alcanzar los $10.000, sólo en transporte.

“Yo ya llevé gente de todo el Paraguay”, cuenta entusiasmado uno de los taxistas que aguardan a los pasajeros en una especie de capilla, ubicada a unos 300 metros de donde llegan las lanchas de Paraguay.

Son nueve kilómetros hasta la zona urbana más cercana. El hombre se queja del precio de los neumáticos para su camioneta, y señala que por allí cruzan a diario embarques de neumáticos japoneses contrabandeados de Ciudad del Este: “De todos los tamaños traen, el otro día se cargó un (camión) doble eje con neumáticos de tractor; ¿te imaginás todas esas ruedas gigantes?”.

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