Ante las previsiones de lluvias superiores a los registros habituales y el riesgo de nuevas crecidas del río Uruguay, autoridades de Misiones, municipios de la costa ribereña y representantes de la represa Foz do Chapecó, de Brasil, mantuvieron el último martes una reunión binacional para coordinar acciones y mejorar la comunicación ante posibles variaciones del caudal.
Del encuentro participó el jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de El Soberbio, Julián Kruszelnicki, quien destacó los avances alcanzados en materia de prevención.
“Antes de preocuparse, ocuparse. Eso es lo que estamos haciendo”, sostuvo Kruszelnicki en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, sobre el trabajo que se viene realizando desde mayo, cuando desde Misiones plantearon la necesidad de retomar el diálogo con las autoridades de la central hidroeléctrica brasileña.
De acuerdo a lo que relató Kruszelnicki, durante el encuentro el gerente de Foz do Chapecó brindó una explicación técnica sobre el funcionamiento de la represa y el sistema de regulación de los caudales. Uno de los puntos que buscaban esclarecer era cuánto puede incidir la central brasileña en el nivel del río Uruguay y de qué manera se realizan las descargas.
“Ya veníamos trabajando con ellos desde hace varios años, pero ayer, en la reunión, se logró concretar de manera más efectiva el pedido para que realicen una regulación más gradual del volumen de agua”, señaló.
Kruszelnicki aclaró que la represa Foz do Chapecó no tiene capacidad para almacenar grandes volúmenes de agua. “El agua que ingresa a la represa debe salir por cuestiones obvias, hidráulicas”, indicó. Sin embargo, sostuvo que existe la posibilidad de regular de manera gradual el volumen de agua que debe ser liberado hacia el río.
En ese marco, el esquema planteado contempla realizar las descargas de manera progresiva. “Que se vaya regulando gradualmente y que vayan liberando de a poco el agua, por así decir, de a 1.000 o de 1.500 metros cúbicos por segundo cada hora”, detalló.
Si bien se trata de volúmenes importantes, afirmó el jefe de Bomberos, el efecto sobre El Soberbio no sería inmediato. De acuerdo con lo señalado durante el encuentro, una descarga puede repercutir entre 12 y 20 horas después en el nivel del río en la localidad, lo que permite contar con un margen para preparar los operativos preventivos.
Regulación
Durante la reunión también se abordó el funcionamiento del sistema de represas ubicado aguas arriba de Foz do Chapecó. Según Kruszelnicki, además de esa central existen otras ocho represas que inciden en el volumen de agua que continúa hacia el río Uruguay.
A su vez, aclaró que la decisión sobre los niveles de los caudales no depende exclusivamente de las autoridades de Foz do Chapecó, sino del Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) de Brasil.
“Todas las represas de Brasil responden al Operador Nacional del Sistema Eléctrico, y es el que regula los niveles de volúmenes de agua de todas las represas en función a las alertas meteorológicas que tengan”, señaló.
El organismo analiza las precipitaciones y los pronósticos en diferentes sectores de la cuenca y, en función de esas condiciones, determina cómo deben operar las distintas represas. Por ese motivo, una descarga no necesariamente responde a la generación de energía.
“La represa no siempre libera agua cuando está generando energía, a veces tiene excedentes”, sostuvo el jefe de Bomberos.
La explicación permitió despejar algunas de las dudas que existían en El Soberbio respecto del funcionamiento de la central. “Nos aclararon y evacuaron muchas dudas que teníamos respecto al protocolo de operación de la represa”, afirmó.
Además, se reforzó el mecanismo de comunicación entre la central y las autoridades locales. El municipio ya forma parte desde hace años del sistema de alertas y, según Kruszelnicki, ahora se agilizaron los canales para anticipar las operaciones.
“Cada vez que ellos van a hacer algún movimiento, alguna operación en la represa con manejos de volúmenes, con aumento o descarga de agua, nos avisan antes de hacer la descarga para que nosotros nos preparemos para las posibles consecuencias”, indicó.
Antecedente
La coordinación cobra relevancia luego de las recientes crecidas que afectaron a El Soberbio. En julio, 41 familias, integradas por 104 personas, fueron evacuadas preventivamente de los barrios Unión, Santa María, Galeano y Chivilcoy ante el avance del río Uruguay.
El operativo activó el Comité de Crisis y los mecanismos de asistencia para las familias afectadas. Algunas fueron alojadas en centros de evacuación y otras permanecieron en viviendas de familiares mientras se esperaba el descenso del nivel del río.
Con la mejora de las condiciones, el regreso a los hogares se concretó de manera progresiva. Sin embargo, el episodio volvió a poner en primer plano la necesidad de contar con mecanismos de alerta y preparación ante nuevas crecidas.
Kruszelnicki recordó que el antecedente más grave para El Soberbio es la inundación de 2014, cuando el avance del río afectó alrededor del 30% de la superficie del casco urbano.
“Eso es mucha gente, es importante saber eso, pero saber que estamos trabajando fuertemente en eso y es algo muy positivo lo de la reunión de ayer”, sostuvo.
Advertencia
Otro de los temas abordados durante la entrevista fueron las proyecciones meteorológicas para los próximos meses. Kruszelnicki señaló que existen estadísticas y estimaciones que contemplan un incremento importante de los volúmenes de agua en el río Uruguay.
“Hay muchas estadísticas que ellos mismos generaron -por la represa brasileña- donde tienen previsto superar los 30.000 metros cúbicos de volumen de agua vertidos en el río Uruguay, en los próximos meses, y eso impactaría en El Soberbio con un fenómeno por ahí superior a lo que tuvimos en el 2014”, manifestó.
De todos modos, aclaró que se trata de previsiones que dependen de la evolución de las precipitaciones y que deben analizarse con cautela. Tanto en Misiones como en Brasil, las autoridades monitorean los pronósticos para determinar cómo puede comportarse la cuenca.
El bombero señaló que las estimaciones actuales contemplan acumulados de lluvia superiores a los habituales. “Nosotros en vez de tener 200 milímetros al mes, tendríamos 600”, ejemplificó.
En ese sentido, remarcó que una eventual crecida debe analizarse a partir del comportamiento de toda la cuenca y no únicamente de la operación de la represa.
“Si nosotros tenemos 600 milímetros de lluvia en un mes acá y ellos tienen 600 milímetros de lluvias en un mes, obviamente que vamos a tener problemas y no va a ser culpa de la represa”, afirmó.
Los Saltos del Moconá
Por fuera de lo tratado específicamente en la reunión, Kruszelnicki recordó durante la entrevista que existe desde hace años un acuerdo vinculado con el funcionamiento de los Saltos del Moconá.
El mecanismo contempla que Foz do Chapecó regule los volúmenes durante períodos de sequía o cuando el nivel del río se encuentra bajo, con el objetivo de favorecer la visibilidad de los saltos, una de las principales atracciones turísticas de la provincia.
“Hay un acta de acuerdo donde la represa de Foz de Chapecó regularía en condiciones cuando hay sequías, niveles bajos del río, porque no es época de lluvias, regularía los volúmenes para que tengamos visibilidad de los saltos”, recordó.
Sin embargo, diferenció ese mecanismo de las situaciones de creciente. “No es así este acuerdo cuando hay creciente, porque ellos literalmente deben largar el agua que reciben”, aclaró.
Para El Soberbio, el objetivo central ahora es fortalecer la anticipación frente a posibles crecidas y mantener una comunicación permanente con las autoridades brasileñas.
“Desde el municipio de El Soberbio, nos estamos ocupando y nos venimos ocupando desde hace muchos años, nada más que ahora con la llegada del fenómeno de El Niño fuerte, que ya lo estamos atravesando, nos venimos preparando con más antelación y para también evitar que la inundación nos agarre de sorpresa”, concluyó.