La neuropsicología, a través de la neuroplasticidad, permite brindar técnicas de rehabilitación para el mantenimiento y la mejora de funciones cognitivas, emocionales y conductuales, en casos de daño cerebral adquirido, enfermedades neurodegenerativas y trastornos del neurodesarrollo, entre otros, maximizando la autonomía del paciente y su calidad de vida.
Durante una entrevista con La Voz de Misiones, la Magíster en Psicología, Nadia Ali, explicó qué es la neuroplasticidad, cómo se puede estimular, en qué consisten los tratamientos y en qué casos es propicia para revertir pronósticos y prevenir futuros diagnósticos.
Desde su consultorio, en el cuarto piso de la clínica privada ubicada sobre calle Junín 2227 de Posadas, aseguró que sus principales objetivos durante un tratamiento se orientan a rehabilitar las funciones que hayan sido dañadas, compensar o equilibrar los déficits con diversos tipos de estrategias externas, y readaptar al paciente a su entorno familiar, social y laboral.
¿Qué es la neuroplasticidad cerebral?
La neuroplasticidad cerebral o plasticidad de las neuronas es la capacidad que posee el cerebro para reorganizar sus conexiones neuronales, modificando su estructura y así adaptarse a nuevos estímulos y a nuevas experiencias a lo largo de toda la vida. Estos cambios son el resultado de ciertos factores que previamente lograron la estimulación adecuada, como ser un tratamiento o un entrenamiento específico que busca reconfigurar la anatomía, morfología y la funcionalidad del cerebro, en un sentido amplio o en alguna zona específica, en respuesta a experiencias, aprendizajes y/o lesiones.
La flexibilidad de este mecanismo permite al sistema nervioso poder adaptarse de manera continua, crear nuevas vías sinápticas para así aprender nuevas habilidades y recuperarse funcionalmente. Esta capacidad puede ser positiva, como en la adquisición de hábitos saludables, o también puede ser negativa como el desarrollo de cualquier tipo de adicción, por ejemplo.
¿Cómo se puede estimular?
Cada experiencia nueva y conocimiento adquirido modifica la estructura cerebral, fortaleciendo la sinapsis a través de la repetición, es así que el estímulo es fundamental. No cualquiera, sino aquellos que mantengan cierta coherencia en todas las áreas afectadas por el sistema neurológico cerebral, por lo que la capacidad neuroplástica se potencia con:
– La estimulación neurocognitiva dentro de un tratamiento psicológico que mantenga compromiso y constancia permitiendo nuevos y continuos aprendizajes de acuerdo a lo comprometido del diagnóstico de cada paciente en particular, a sus posibilidades contextuales y a los objetivos que se determinen para ese tratamiento.
– Una dieta armónica, saludable, controlada y supervisada por el especialista correspondiente.
– El ejercicio físico diario (si es posible) y constante, tanto de fuerza como aeróbico.

Nadia Ali. Magíster en Psicología
¿En qué consiste el tratamiento?
El tratamiento neuropsicológico forma parte de las neurociencias y es un proceso psicoterapéutico (en muchos casos de rehabilitación) que busca mejorar, compensar o mantener por un lado las funciones cognitivas como ser memoria, atención, lenguaje y a su vez las conductuales y emocionales afectadas por daño cerebral, las enfermedades y/o condiciones neurológicas de cada paciente en singular, haciendo uso de esta neuroplasticidad para maximizar la autonomía del paciente y la calidad de vida tanto de él como de su familia.
Las áreas en las que se intervienen son principalmente la atención conjunta, la velocidad de procesamiento de la información, la memoria, las funciones ejecutivas, el lenguaje, la comunicación, la orientación y el manejo socio – conductual, como la impulsividad y desinhibición.
Las fases de este proceso son, en un primer momento, la evaluación, luego la definición de objetivos específicos y relacionados con las actividades e intereses propios del paciente, el circuito de rehabilitación (ejercicios cognitivos, técnicas de compensación) y la optimización de resultados a la vida diaria. El enfoque es integral incluyendo elementos de psicoeducación, supervisiones regulares y asesoramiento a la familia, fundamental para el éxito del proceso.
¿En qué casos puede aplicarse para revertir pronósticos?
La población mayormente beneficiada son aquellas personas con daño cerebral adquirido (ictus, traumatismos), enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson), trastornos del neurodesarrollo en niños, adolescentes y adultos (TDAH, TEA o problemas de aprendizaje), condiciones psicológicas y/o psiquiátricas y secuelas post-Covid.
En el caso de la rehabilitación tras lesiones permite que áreas sanas del cerebro asuman funciones de áreas que han sido dañadas, por ejemplo, posterior a un accidente cerebrovascular (ACV). En el caso de las enfermedades neurodegenerativas o aquellas que implican la alteración de algunas funciones del neurodesarrollo puede mejorar significativamente o compensar los déficits cognitivos, emocionales y conductuales maximizando la autonomía. Aunque no revierte lesiones estructurales definitivas, logra la recuperación funcional y reestructuración el cerebro, alcanzando una mejor calidad de vida.
¿En qué medida logra revertir, disminuir síntomas y prevenir futuros diagnósticos?
Se busca mejorar la memoria, atención, funciones ejecutivas y conducta, permitiendo al paciente adaptarse a nuevas realidades y desafiando al cerebro en la creación de nuevos hábitos. En el caso de enfermedades neurodegenerativas crónicas como el Alzheimer o Parkinson es una herramienta que ayuda a enlentecer sus efectos. Un tratamiento ético e interdisciplinario, que cuente con un programa de intervención singular para cada paciente logra un alto porcentaje de efectividad, estimulando y potenciando las capacidades cognitivas conservadas, teniendo claro que la intervención temprana y la constancia del tratamiento son claves para lograr que las mejorías sean funcionales y duraderas.
De no accionar a tiempo, ¿qué diagnósticos pueden aparecer?
La falta de tratamiento neuropsicológico tras una lesión o disfunción cerebral puede derivar en un cuadros de mayor cronicidad y empeoramiento de diagnósticos como enfermedades neurodegenerativas y demencias (Alzheimer, Parkinson, Huntington o demencia vascular) que sin detección precoz y rehabilitación, la demencia puede progresar más rápidamente, limitando la autonomía.
Pueden aparecer trastornos de la conducta y emocionales con brotes o episodios psicóticos, adicciones, trastornos obsesivo-compulsivos (TOC), desmotivación severa y hábitos agresivos. A su vez, las disfunciones cognitivas y funcionales presentes en lesiones cerebrales traumáticas o accidentes cerebrovasculares (ACV) no tratados pueden dejar secuelas permanentes en la memoria, atención y funciones ejecutivas. Trastornos del Aprendizaje en el caso de los niños, la falta de intervención en dificultades neurocognitivas provoca fracaso escolar, baja autoestima y frustración entre otros síntomas. Trastorno neurológico funcional, pudiendo derivar en dolor crónico, fatiga, ansiedad severa y depresión.
El diagnóstico neuropsicológico es crucial para diferenciar trastornos afectivos de enfermedades neurodegenerativas, lo que nos permite como terapeutas proveer al paciente de un tratamiento asertivo con sus necesidades y prevenir cronicidades.
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