Silvina Sisterna, la artista posadeña que fue invitada del presidente irlandés
R
RedacciónPeriodista18 de abril · 13:30
Viernes 18 de abril, 2025 · 13:30
Compartir
IMG_9382.webp
Silvina Sisterna es una artista visual posadeña que desde 2018 vive en Dublín, la capital de Irlanda, país al que llegó solo con la idea de perfeccionar su inglés, pero con la pandemia del coronavirus decidió quedarse. Tras estudiar un Máster en Bellas Artes, consiguió exponer con otros artistas latinos, y en marzo fue recibida por el presidente irlandés, Michael D. Higgins. "Me siento muy entusiasmada por lo que se viene", dijo a La Voz de Misiones.
El año pasado, Silvina lideró el proyecto "Puntos de encuentro" del colectivo Nepantla -palabra Náhuatl que significa entre medio- en el Photo Museum Ireland. Junto a otras siete artistas latinas exhibieron fotografías, textos poéticos y un video de siete minutos donde cada una ofrecía su propia historia como migrante.
"Es como ese estado de umbral, que uno se encuentra a veces, sobre todo siendo migrante, que uno piensa estoy acá, pero no soy de acá. Estoy pendiente de lo que pasa en mi país o en mi casa, entonces uno está un poco dividido, escindido en ese punto de vista, y es por eso la idea de estar en el medio", explicó Sisterna.
Irlanda es un país de mucha inmigración, "pero como el tema del lenguaje puede ser una barrera, existen estas posibilidades de trabajar con comunidades. Aquí se llama Social Engaged Art, que sería como Arte Socialmente Comprometido", detalló.
"La política apoya a las diferentes comunidades y existe todo ese movimiento, y básicamente lo que llego a hacer es inspirar ideas y que trabajemos juntos y colaboremos en proyectos juntos", agregó.
En Posadas, Sisterna comenzó a incursionar en la fotografía antes de viajar a Europa, adonde además desarrolló otros recursos en las artes visuales. "La fotografía es mi punto de partida, porque me interesa como experimentar con otras técnicas que van más allá de la fotografía. Existen otras maneras de hacer fotografía sin cámara, y que son sustentables con respecto al medioambiente que se llaman cianotipias. Hoy en día está de moda todo eso, al menos veo un montón", apuntó, y consideró que dentro de cualquier disciplina del arte debe haber mucha experimentación. "No está mal cometer errores, no tenés que hacer 'la obra de arte'", reflexionó.
Sisterna estudió un Máster en Bellas Artes , lo que le permitió sumarse a un colectivo artístico
Silvina Sisterna, la artista posadeña que fue invitada del presidente irlandés
R
RedacciónPeriodista18 de abril · 13:30
Viernes 18 de abril, 2025 · 13:30
Compartir
IMG_9382.webp
Silvina Sisterna es una artista visual posadeña que desde 2018 vive en Dublín, la capital de Irlanda, país al que llegó solo con la idea de perfeccionar su inglés, pero con la pandemia del coronavirus decidió quedarse. Tras estudiar un Máster en Bellas Artes, consiguió exponer con otros artistas latinos, y en marzo fue recibida por el presidente irlandés, Michael D. Higgins. "Me siento muy entusiasmada por lo que se viene", dijo a La Voz de Misiones.
El año pasado, Silvina lideró el proyecto "Puntos de encuentro" del colectivo Nepantla -palabra Náhuatl que significa entre medio- en el Photo Museum Ireland. Junto a otras siete artistas latinas exhibieron fotografías, textos poéticos y un video de siete minutos donde cada una ofrecía su propia historia como migrante.
"Es como ese estado de umbral, que uno se encuentra a veces, sobre todo siendo migrante, que uno piensa estoy acá, pero no soy de acá. Estoy pendiente de lo que pasa en mi país o en mi casa, entonces uno está un poco dividido, escindido en ese punto de vista, y es por eso la idea de estar en el medio", explicó Sisterna.
Irlanda es un país de mucha inmigración, "pero como el tema del lenguaje puede ser una barrera, existen estas posibilidades de trabajar con comunidades. Aquí se llama Social Engaged Art, que sería como Arte Socialmente Comprometido", detalló.
"La política apoya a las diferentes comunidades y existe todo ese movimiento, y básicamente lo que llego a hacer es inspirar ideas y que trabajemos juntos y colaboremos en proyectos juntos", agregó.
En Posadas, Sisterna comenzó a incursionar en la fotografía antes de viajar a Europa, adonde además desarrolló otros recursos en las artes visuales. "La fotografía es mi punto de partida, porque me interesa como experimentar con otras técnicas que van más allá de la fotografía. Existen otras maneras de hacer fotografía sin cámara, y que son sustentables con respecto al medioambiente que se llaman cianotipias. Hoy en día está de moda todo eso, al menos veo un montón", apuntó, y consideró que dentro de cualquier disciplina del arte debe haber mucha experimentación. "No está mal cometer errores, no tenés que hacer 'la obra de arte'", reflexionó.
Sisterna estudió un Máster en Bellas Artes , lo que le permitió sumarse a un colectivo artístico
En marzo pasado, para el Saint Patrick Day, el día que se celebra al Santo Patrono de Irlanda, Silvina fue una de las artistas migrantes invitadas para un encuentro que contó con la presencia del presidente de ese país, Michael D. Higgins. "El presidente de aquí es muy querido. Lo llaman the people president’, como el presidente del pueblo, de la gente”, indicó la artista misionera.
“El primer ministro sería como el presidente de Argentina. El presidente de acá está más dedicado a otros temas. (Higgins) fue uno de los creadores de esta organización, Create, que antes se llamaba Café. Ellos fueron los que me incluyeron a la lista de invitados, en San Patricio, y justo era el último para él, porque es el último año de su mandato”.
Con la extrema-derecha en crecimiento y con políticas públicas que imponen rigurosas condiciones migratorias, Silvina reconoce que el panorama es de total incertidumbre. “Veremos que pasará en el futuro político de Irlanda, porque siempre han sido muy inclusivos con todas las comunidades”.
Con las artistas. Tatiana Dos Santos, Fatoumata Gandega, Michael Higgins y Silvina Sisterna.
Caminar con total libertad
Los primeros cuatro años fueron los más duros para la posadeña, particularmente por el crudo invierno que se siente entre diciembre y marzo, con pocas horas de luz, mucho viento y frío. Hay, como en tantos otros lugares de Europa, una crisis habitacional en la que es muy costoso acceder a un alquiler y, de conseguirlo, no hay otra que compartir el espacio con otras personas.
“La gente es muy amable, el irlandés en general. Siempre dispuesto a ayudar”, remarcó. “Me siento muy segura caminando. Que te digan cosas en la calle no son comunes acá, y uno camina con mucha más libertad, entonces eso para mí es un antes y después de vivir en Latinoamérica”.
Silvina atraviesa a pie de una punta a la otra de Dublín, una ciudad antigua pero más pequeña que la mitad de Posadas, en las que hay horas pico donde se pone difícil tomarse un taxi, que es costoso, o un colectivo, que no es tan eficiente.
“El servicio del transporte público es mejor en Argentina. Acá son de dos pisos y eléctricos, pero tienen muy poca frecuencia y solo van al centro. No hay subterráneo. Le falta mucho que desarrollar. Hoy en día recién están poniendo buses que funcionan las 24 horas. Pero cuando yo llegué, era hasta las 12.30 de la noche y se acabó. Y entonces solo quedan taxis que son carísimos".
No obstante, parte de la tarifa en invierno, cuando es más costoso, el gobierno irlandés subsidia una parte; y el servicio de agua potable es totalmente gratuito para sus 5,3 millones de residentes.
Pese a todo ello, “no tiene punto de comparación la salud pública: acá sale muy caro todo. Se paga todo y no son muy buenos. Hay cosas que cubren, como tema de HPV o cáncer de útero, pero para lo demás uno tiene que ocuparse, y es carísimo. No es muy bueno, hay listas de espera de meses para que te hagan un tratamiento”, detalló.
Los primeros cuatro años fueron muy complicados para Silvina, no solo por el clima antagónico a su calurosa Posadas, sino porque “me vine con un inglés muy básico”, reconoció. “Entendía la mitad de las cosas que me decían. Pero ahora, puedo ir y hablo en inglés en público. Eso está muy bueno. Antes me costaba hablar en español y hoy en día ya no es un tema para mí. Ya es mucho más fácil, uno se va superando a sí mismo”.
Cuando apenas llegó a la isla, se puso a perfeccionar su inglés, compartiendo espacio con otros hispanohablantes, un trabajo part-time asignado, pero siempre dentro de un circuito muy pequeño.
“Hoy en día estoy en un estudio artístico, con artistas irlandeses. Comparto la casa con otros irlandeses. Entonces siento que me estoy integrando mucho más a la comunidad. La gente me va conociendo también. Todo eso, y es como...hace dos años y medio, cuando terminé el Máster. Nadie me conocía, y me siento muy entusiasmada por lo que se viene”.
En marzo pasado, para el Saint Patrick Day, el día que se celebra al Santo Patrono de Irlanda, Silvina fue una de las artistas migrantes invitadas para un encuentro que contó con la presencia del presidente de ese país, Michael D. Higgins. "El presidente de aquí es muy querido. Lo llaman the people president’, como el presidente del pueblo, de la gente”, indicó la artista misionera.
“El primer ministro sería como el presidente de Argentina. El presidente de acá está más dedicado a otros temas. (Higgins) fue uno de los creadores de esta organización, Create, que antes se llamaba Café. Ellos fueron los que me incluyeron a la lista de invitados, en San Patricio, y justo era el último para él, porque es el último año de su mandato”.
Con la extrema-derecha en crecimiento y con políticas públicas que imponen rigurosas condiciones migratorias, Silvina reconoce que el panorama es de total incertidumbre. “Veremos que pasará en el futuro político de Irlanda, porque siempre han sido muy inclusivos con todas las comunidades”.
Con las artistas. Tatiana Dos Santos, Fatoumata Gandega, Michael Higgins y Silvina Sisterna.
Caminar con total libertad
Los primeros cuatro años fueron los más duros para la posadeña, particularmente por el crudo invierno que se siente entre diciembre y marzo, con pocas horas de luz, mucho viento y frío. Hay, como en tantos otros lugares de Europa, una crisis habitacional en la que es muy costoso acceder a un alquiler y, de conseguirlo, no hay otra que compartir el espacio con otras personas.
“La gente es muy amable, el irlandés en general. Siempre dispuesto a ayudar”, remarcó. “Me siento muy segura caminando. Que te digan cosas en la calle no son comunes acá, y uno camina con mucha más libertad, entonces eso para mí es un antes y después de vivir en Latinoamérica”.
Silvina atraviesa a pie de una punta a la otra de Dublín, una ciudad antigua pero más pequeña que la mitad de Posadas, en las que hay horas pico donde se pone difícil tomarse un taxi, que es costoso, o un colectivo, que no es tan eficiente.
“El servicio del transporte público es mejor en Argentina. Acá son de dos pisos y eléctricos, pero tienen muy poca frecuencia y solo van al centro. No hay subterráneo. Le falta mucho que desarrollar. Hoy en día recién están poniendo buses que funcionan las 24 horas. Pero cuando yo llegué, era hasta las 12.30 de la noche y se acabó. Y entonces solo quedan taxis que son carísimos".
No obstante, parte de la tarifa en invierno, cuando es más costoso, el gobierno irlandés subsidia una parte; y el servicio de agua potable es totalmente gratuito para sus 5,3 millones de residentes.
Pese a todo ello, “no tiene punto de comparación la salud pública: acá sale muy caro todo. Se paga todo y no son muy buenos. Hay cosas que cubren, como tema de HPV o cáncer de útero, pero para lo demás uno tiene que ocuparse, y es carísimo. No es muy bueno, hay listas de espera de meses para que te hagan un tratamiento”, detalló.
Los primeros cuatro años fueron muy complicados para Silvina, no solo por el clima antagónico a su calurosa Posadas, sino porque “me vine con un inglés muy básico”, reconoció. “Entendía la mitad de las cosas que me decían. Pero ahora, puedo ir y hablo en inglés en público. Eso está muy bueno. Antes me costaba hablar en español y hoy en día ya no es un tema para mí. Ya es mucho más fácil, uno se va superando a sí mismo”.
Cuando apenas llegó a la isla, se puso a perfeccionar su inglés, compartiendo espacio con otros hispanohablantes, un trabajo part-time asignado, pero siempre dentro de un circuito muy pequeño.
“Hoy en día estoy en un estudio artístico, con artistas irlandeses. Comparto la casa con otros irlandeses. Entonces siento que me estoy integrando mucho más a la comunidad. La gente me va conociendo también. Todo eso, y es como...hace dos años y medio, cuando terminé el Máster. Nadie me conocía, y me siento muy entusiasmada por lo que se viene”.