Buscan restos de aeronaves argentinas derribadas durante la guerra de Malvinas
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RedacciónPeriodista3 de noviembre · 22:08
Jueves 3 de noviembre, 2022 · 22:08
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helicoptero-malvinas.webp
Se creía que habían caído al mar, pero una nueva investigación asegura que cayeron en tierra y los restos de las naves y sus tripulantes, están hace 40 años en un islote cuyo nombre rinde homenaje a un explorador francés.
Se trata del helicóptero Puma AE-505, del Ejército Argentino, y del avión Dagger C-433, de la Fuerza Aérea Argentina, derribados durante la guerra del Atlántico Sur en dos diferentes misiones de combate.
Durante décadas se creyó que el helicóptero fue alcanzado por un misil y había caído al mar, pero por documentos de veteranos, cálculos de navegación y documentos desclasificados por el gobierno de Gran Bretaña, aportaron nuevos y concluyentes datos.
Los restos del avión Dagger C-433 de la Fuerza Aérea Argentina ya fueron localizados, en la Isla Bougainville, en el suroeste, frente a la Isla Soledad, pero todavía no se halló la estructura de la cabina, donde se supone podrían estar los restos del piloto.
“Desde que aparecieron estos nuevos datos y renació la esperanza, mucha gente se sumó al proyecto. Necesitamos que nos ayuden”, dijo Luis Ángel Bennardi, coronel de Comunicaciones, aviador del Ejército Argentino, y parte del proyecto.
Bennardi explicó que se trata de “una misión humanitaria que nos trasciende: llevarle tranquilidad a las familias y poder cerrar un capítulo”.
“Que estos tres tripulantes puedan tener una sepultura con los honores que les corresponde”, pidió.
El piloto abatido
En 1982, José Ardiles era primer teniente y se encontraba prestando servicios como piloto de Mirage M-5 Dagger, en la VI Brigada Aérea, con asiento en la ciudad de Tandil.
El 1 de mayo de 1982, el día de bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, el Mirage M-5 Dagger de Ardiles, matrícula C-433, despegó hacia Malvinas, armado con cañones de 30 mm y dos misiles Shaffrir.
Buscan restos de aeronaves argentinas derribadas durante la guerra de Malvinas
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RedacciónPeriodista3 de noviembre · 22:08
Jueves 3 de noviembre, 2022 · 22:08
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Se creía que habían caído al mar, pero una nueva investigación asegura que cayeron en tierra y los restos de las naves y sus tripulantes, están hace 40 años en un islote cuyo nombre rinde homenaje a un explorador francés.
Se trata del helicóptero Puma AE-505, del Ejército Argentino, y del avión Dagger C-433, de la Fuerza Aérea Argentina, derribados durante la guerra del Atlántico Sur en dos diferentes misiones de combate.
Durante décadas se creyó que el helicóptero fue alcanzado por un misil y había caído al mar, pero por documentos de veteranos, cálculos de navegación y documentos desclasificados por el gobierno de Gran Bretaña, aportaron nuevos y concluyentes datos.
Los restos del avión Dagger C-433 de la Fuerza Aérea Argentina ya fueron localizados, en la Isla Bougainville, en el suroeste, frente a la Isla Soledad, pero todavía no se halló la estructura de la cabina, donde se supone podrían estar los restos del piloto.
“Desde que aparecieron estos nuevos datos y renació la esperanza, mucha gente se sumó al proyecto. Necesitamos que nos ayuden”, dijo Luis Ángel Bennardi, coronel de Comunicaciones, aviador del Ejército Argentino, y parte del proyecto.
Bennardi explicó que se trata de “una misión humanitaria que nos trasciende: llevarle tranquilidad a las familias y poder cerrar un capítulo”.
“Que estos tres tripulantes puedan tener una sepultura con los honores que les corresponde”, pidió.
El piloto abatido
En 1982, José Ardiles era primer teniente y se encontraba prestando servicios como piloto de Mirage M-5 Dagger, en la VI Brigada Aérea, con asiento en la ciudad de Tandil.
El 1 de mayo de 1982, el día de bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, el Mirage M-5 Dagger de Ardiles, matrícula C-433, despegó hacia Malvinas, armado con cañones de 30 mm y dos misiles Shaffrir.
Inconvenientes técnicos, impidieron el despegue de otro caza, y Ardiles continuó solo. El centro de información y control de Malvinas lo guio para la intercepción de un eco que parecía un Sea Harrier inglés, pero de pronto el piloto argentino se encontró con dos aviones enemigos.
Los aviones ingleses habían despegado del portaaviones HMS Hermes. Ardiles le presentó combate y disparó uno de sus misiles Shaffrir, pero una maniobra de su piloto alcanzó para esquivar el impacto.
El combate aéreo fue breve. Ardiles fue derribado por un misil Sidewinder, disparado por el otro Sea Harrier inglés. Su avión explotó en el aire, y el teniente primero Ardiles murió en el acto.
Los restos del Dagger se localizaron en la isla donde se supone también está el helicóptero Puma.
Ardiles fue el cuarto piloto de la Fuerza Aérea Argentina en caer en combate, en Malvinas. El Estado argentino le otorgó la Medalla al Valor en 2002.
La misión suicida
A las 9:05 del 9 de mayo, la base aérea del Ejército en Malvinas recibió el siguiente mensaje: “Aquí Narwal. Somos atacados por aviones ingleses en la latitud 52 45′ Sur y longitud 58 02′ Oeste. Tenemos heridos graves”.
El Narwal era un barco pesquero perteneciente a la Compañía Sudamericana de Pesca, que operaba en aguas argentinas desde febrero de 1975.
Simulaba realizar tareas de pesca al Este de Puerto Argentino, pero su misión era la de efectuar inteligencia sobre la flota británica, y llevaba a bordo al teniente de navío Juan Carlos González Llanos.
Para los ingleses, el buque no era una presencia nueva. El almirante Sandy Woodward, que estaba al mando del grupo expedicionario británico, ordenó hundirlo y envió dos Sea Harrier armados con bombas de 500 kilos y cañones de 30 mm. El ataque fue mortal para el Narwal.
Como el barco se hundía, el capitán ordenó abandonarlo. Ya en las balsas, los marineros escucharon, sobre las nubes, el motor de un helicóptero grande. Pensaron que era argentino. Era un Sea King inglés con orden de rematarlo.
En su rescate, el Ejército argentino envió el helicóptero Puma Alfa Eco 505, cargado con sogas, botes y chalecos salvavidas y víveres, y dos handies con frecuencia naval para poder comunicarse con los náufragos.
En el helicóptero iban tres hombres: el teniente Juan Carlos Buschiazzo, el teniente primero Roberto Mario Fiorito, y el sargento mecánico Horacio Raúl Dimotta.
Sabían el peligro que corrían en un teatro de operaciones donde la presencia británica comenzaba a hacerse dominante.
El helicóptero con Buschiazzo, Fiorito y Dimotta despegó minutos antes de las 4 de la tarde. Su presencia en al aire fue descubierta poco después por los radares británicos. Fue derribado por un misil Sea Dart disparado desde la fragata Coventry.
Al día siguiente, se mandaron tres vuelos de búsqueda, un Augusta de Ejército, después un Pucará y por último un Aeromacchi, que bordearon la costa sin divisar nada.
El misterio duró hasta 2018, en que salieron a la luz nuevos datos que ubican la nave en la isla Bouganville, también conocida como Lively Island y cuyo nombre recuerda a Louise Antoine de Bouganville, un francés que en 1763 fundó la colonia de Port St. Louis, hoy Puerto Soledad.
El abogado y reservista Mariano Sciaroni, parte del equipo de búsqueda, afirma que a través de quien fue oficial de vuelo de la fragata HMS Avenger, el helicóptero argentino fue localizado en la isla en los días que siguieron al ataque. “Estaba muy quemado, no vi restos humanos, por suerte”, contó que le dijo el exmilitar inglés.
La búsqueda
Sciaroni explicó al diario porteño Página/12 que la nueva búsqueda de las aeronaves tropieza hasta ahora con el permiso del gobierno de las islas para volar hacia allá.
“Las restricciones por la pandemia terminaron en julio. Pero las autoridades isleñas dijeron que ya habían hecho una búsqueda”, relató Sciaroni.
La organización, sin embargo, insistió ante el gobierno isleño con una nueva requisitoria, cuya respuesta aguardan.
“Mandaron a la policía a preguntar si había un helicóptero o no. Pero no hicieron una búsqueda. Por eso, este es un pedido a las autoridades de las islas para que nos dejen ir a buscar las aeronaves”, afirmó.
“Queremos que nos dejen buscarlo de forma metódica. Es un avión que cayó hace 40 años. Va a requerir un montón de cuestiones y todo con la delicadeza necesaria de saber que se puede encontrar un resto humano”, señaló.
Sciaroni llegó al equipo de búsqueda invitado por Bennardi, por sus conocimientos e investigaciones sobre la guerra de 1982.
“Me puse a investigar la documentación que tenía, en los archivos británicos desclasificados, y al día siguiente le dije que se había caído sobre tierra”, contó Sciaroni.
“Ese fue el puntapié inicial. Luego hicimos un congreso de helicópteros y preparamos una ponencia sobre este tema. Y todo el mundo se quedó sorprendido”, contó.
El aviador explicó al diario porteño que más allá de lo que significa para la reconstrucción de la memoria histórica en torno a la guerra, el corazón de la misión es dar con los restos de los cuatro tripulantes caídos en aquellos días de mayo de 1982 en el cielo de Malvinas.
“El militar encuentra paz en saber que si se muere lo van a buscar. A vos te mandan a África, pero el militar va sabiendo que, si se muere, lo van a ir a buscar. Por él y sus familiares”, dijo Sciaroni.
La última foto de Buschiazzo, parado en extremo derecho, y Fiorito, parado. Dimotta no aparece.
Los padres de la búsqueda: el coronel Luis Bennardi y el subteniente de reserva Mariano Sciaroni.
El primer teniente José Ardiles, caído en Malvinas y cuyos restos se buscan.
Inconvenientes técnicos, impidieron el despegue de otro caza, y Ardiles continuó solo. El centro de información y control de Malvinas lo guio para la intercepción de un eco que parecía un Sea Harrier inglés, pero de pronto el piloto argentino se encontró con dos aviones enemigos.
Los aviones ingleses habían despegado del portaaviones HMS Hermes. Ardiles le presentó combate y disparó uno de sus misiles Shaffrir, pero una maniobra de su piloto alcanzó para esquivar el impacto.
El combate aéreo fue breve. Ardiles fue derribado por un misil Sidewinder, disparado por el otro Sea Harrier inglés. Su avión explotó en el aire, y el teniente primero Ardiles murió en el acto.
Los restos del Dagger se localizaron en la isla donde se supone también está el helicóptero Puma.
Ardiles fue el cuarto piloto de la Fuerza Aérea Argentina en caer en combate, en Malvinas. El Estado argentino le otorgó la Medalla al Valor en 2002.
La misión suicida
A las 9:05 del 9 de mayo, la base aérea del Ejército en Malvinas recibió el siguiente mensaje: “Aquí Narwal. Somos atacados por aviones ingleses en la latitud 52 45′ Sur y longitud 58 02′ Oeste. Tenemos heridos graves”.
El Narwal era un barco pesquero perteneciente a la Compañía Sudamericana de Pesca, que operaba en aguas argentinas desde febrero de 1975.
Simulaba realizar tareas de pesca al Este de Puerto Argentino, pero su misión era la de efectuar inteligencia sobre la flota británica, y llevaba a bordo al teniente de navío Juan Carlos González Llanos.
Para los ingleses, el buque no era una presencia nueva. El almirante Sandy Woodward, que estaba al mando del grupo expedicionario británico, ordenó hundirlo y envió dos Sea Harrier armados con bombas de 500 kilos y cañones de 30 mm. El ataque fue mortal para el Narwal.
Como el barco se hundía, el capitán ordenó abandonarlo. Ya en las balsas, los marineros escucharon, sobre las nubes, el motor de un helicóptero grande. Pensaron que era argentino. Era un Sea King inglés con orden de rematarlo.
En su rescate, el Ejército argentino envió el helicóptero Puma Alfa Eco 505, cargado con sogas, botes y chalecos salvavidas y víveres, y dos handies con frecuencia naval para poder comunicarse con los náufragos.
En el helicóptero iban tres hombres: el teniente Juan Carlos Buschiazzo, el teniente primero Roberto Mario Fiorito, y el sargento mecánico Horacio Raúl Dimotta.
Sabían el peligro que corrían en un teatro de operaciones donde la presencia británica comenzaba a hacerse dominante.
El helicóptero con Buschiazzo, Fiorito y Dimotta despegó minutos antes de las 4 de la tarde. Su presencia en al aire fue descubierta poco después por los radares británicos. Fue derribado por un misil Sea Dart disparado desde la fragata Coventry.
Al día siguiente, se mandaron tres vuelos de búsqueda, un Augusta de Ejército, después un Pucará y por último un Aeromacchi, que bordearon la costa sin divisar nada.
El misterio duró hasta 2018, en que salieron a la luz nuevos datos que ubican la nave en la isla Bouganville, también conocida como Lively Island y cuyo nombre recuerda a Louise Antoine de Bouganville, un francés que en 1763 fundó la colonia de Port St. Louis, hoy Puerto Soledad.
El abogado y reservista Mariano Sciaroni, parte del equipo de búsqueda, afirma que a través de quien fue oficial de vuelo de la fragata HMS Avenger, el helicóptero argentino fue localizado en la isla en los días que siguieron al ataque. “Estaba muy quemado, no vi restos humanos, por suerte”, contó que le dijo el exmilitar inglés.
La búsqueda
Sciaroni explicó al diario porteño Página/12 que la nueva búsqueda de las aeronaves tropieza hasta ahora con el permiso del gobierno de las islas para volar hacia allá.
“Las restricciones por la pandemia terminaron en julio. Pero las autoridades isleñas dijeron que ya habían hecho una búsqueda”, relató Sciaroni.
La organización, sin embargo, insistió ante el gobierno isleño con una nueva requisitoria, cuya respuesta aguardan.
“Mandaron a la policía a preguntar si había un helicóptero o no. Pero no hicieron una búsqueda. Por eso, este es un pedido a las autoridades de las islas para que nos dejen ir a buscar las aeronaves”, afirmó.
“Queremos que nos dejen buscarlo de forma metódica. Es un avión que cayó hace 40 años. Va a requerir un montón de cuestiones y todo con la delicadeza necesaria de saber que se puede encontrar un resto humano”, señaló.
Sciaroni llegó al equipo de búsqueda invitado por Bennardi, por sus conocimientos e investigaciones sobre la guerra de 1982.
“Me puse a investigar la documentación que tenía, en los archivos británicos desclasificados, y al día siguiente le dije que se había caído sobre tierra”, contó Sciaroni.
“Ese fue el puntapié inicial. Luego hicimos un congreso de helicópteros y preparamos una ponencia sobre este tema. Y todo el mundo se quedó sorprendido”, contó.
El aviador explicó al diario porteño que más allá de lo que significa para la reconstrucción de la memoria histórica en torno a la guerra, el corazón de la misión es dar con los restos de los cuatro tripulantes caídos en aquellos días de mayo de 1982 en el cielo de Malvinas.
“El militar encuentra paz en saber que si se muere lo van a buscar. A vos te mandan a África, pero el militar va sabiendo que, si se muere, lo van a ir a buscar. Por él y sus familiares”, dijo Sciaroni.
La última foto de Buschiazzo, parado en extremo derecho, y Fiorito, parado. Dimotta no aparece.
Los padres de la búsqueda: el coronel Luis Bennardi y el subteniente de reserva Mariano Sciaroni.
El primer teniente José Ardiles, caído en Malvinas y cuyos restos se buscan.