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Hallan un submarino nazi frente a las costas de Necochea y revive el misterio 

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ElectroMisiones.com.ar De La Finca Hydro Piscinas

 Se trata de una nave de la misma clase IX que el U-Boot 530, el submarino alemán que se rindió a las autoridades argentinas frente a las costas de Mar del Plata en 1945, poco tiempo después de la caída de Berlín, que marcó el final de la guerra contra los nazis en Europa. 

El hallazgo se concretó en el Mar Argentino, a 28 metros de profundidad y a 4,2 kilómetros de las costas de Necochea, en el municipio de Queuquen, por buzos de la Prefectura Naval Argentina (PNA), a instancias de un equipo de investigadores armado por el historiador Abel Basti y bautizado El eslabón perdido. 

Prefectura llegó al naufragio y tomó imágenes de video de la nave, que se encuentra semihundida en el fondo, prácticamente irreconocible, y convertida en hogar de especies de flora y fauna marina. 

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En principio, un primer análisis de las imágenes tomadas de la nave, no permitieron confirmar que se tratara de un submarino de guerra nazi, pero una segunda pericia a cargo de los ingenieros navales Juan Martin Canevaro y Andrés Miguel Cuidet, encontró características que se correspondían con el casco de los temibles U-Boot de la Alemania Nazi.

El periscopio 

Los ingenieros navales determinaron que los restos pertenecen efectivamente a un submarino y este se encuentra semienterrado, con el casco destruido. 

Canevaro y Cuidet identificaron en el video, el periscopio, una torreta, una escotilla y la cubierta, además de establecer que por las dimensiones de la eslora, los restos son compatibles con los modelos de submarinos alemanes como el U-530, que llegó a Mar del Plata después de terminada la guerra. 

“Después de una investigación, expertos navales han determinado que los restos son compatibles con los de un submarino y no con los de un barco convencional”, anunció Carlos Palotta, colaborador de Eslabón Perdido, poniendo especial énfasis en la pieza clave para determinar de qué tipo de embarcación se estaba hablando: “un periscopio”.  

“Hay noticias de la época que hablan de un desembarco de jerarcas nazis en la zona. Frente a ese lugar descrito en las crónicas está este submarino hundido”, relató Basti, quien además sostuvo que en una nave de este tipo “podrían haber viajado unas cincuenta personas”. 

Un segundo análisis del video, por parte de expertos de la Liga Naval Italiana, llegó a la misma conclusión que Canevaro y Cuidet, y aportó además detalles sobre el casco, incluyendo un dato inquietante: fue explosionado deliberadamente. 

Eslabón perdido 

Eslabón Perdido es una agrupación de voluntarios creada por Basti, para la búsqueda de los submarinos nazis que llegaron clandestinamente al país hace 77 años, y que, tras los desembarcos, fueron hundidos por sus tripulantes.  

“En el invierno del 1945 el comisario de Necochea recibe la denuncia de desembarcos en la zona. El comisario se acerca al día y observa que en ese sitio hay huellas que vienen del mar. Y huellas de camiones”, relató Basti. 

“Sigue con esta patrulla y a 4 kilómetros encuentra la estancia Moromar. Intenta entrar, pero detrás de la tranquera se encuentra con un grupo de extranjeros, rubios, con ametralladoras en la mano y que no hablaban en español pero le indican que no puede entrar”, relató el investigador al canal TN. 

Basti, de 66 años, dedicó los últimos 30 años en seguir los rastros de los nazis en Argentina, especialmente del fürher alemán Adolfo Hitler, y ha publicado cerca de una docena de libros con sus investigaciones. 

Su libro “Tras los pasos de Hitler”, inspiró la serie “Persiguiendo a Hitler”, de History Channel, cuyo equipo visitó las ruinas de la enigmática construcción de los años ‘40 que se encuentra en San Ignacio, Misiones, conocida como la “casa del alemán”, entre otros lugares del país mencionado por Basti. 

En el libro, el investigador, asegura que Hitler no se suicidó en el bunker de la Cancillería del Reich, como cuenta la historia oficial, sino que huyó al sur del mundo en sumergible  y vivió, plácidamente, en Argentina con una identidad falsa.

Nave fantasma

Otro investigador, Julio Mutti, autor del libro “Sumergibles alemanes en Argentina”, de 2012, entrevistado por el diario Clarín, sugirió que la nave hallada en Queuquen, podría ser el tercer submarino del que se hablaba en abril de 1945, y que nunca apareció: el U-Boot 1055. 

El primero de los sumergibles nazis que llegaría a Mar del Plata, el U-Boot 530, había zarpado del puerto de Kiel el 19 de febrero de 1945. Era parte de una de las últimas manadas de lobos del Almirante Karl Doenitz, que habían sembrado el terror durante la Batalla del Atlántico, apenas unos años antes. 

Patrullaba la costa Este de Estados Unidos, cuando el 12 de mayo, su capitán Otto Wermuth, de 24 años, confirmó que la guerra había terminado y que Alemania se había rendido. 

Según cuenta Carlos Pérez de Villarreal en sus “Historias Olvidadas”, Wermuth, dio a elegir a la tripulación entre España y Argentina, y, finalmente, por mayoría se resolvió fijar curso al Atlántico Sur.  

El buque llegó a Mar del Plata el 10 de julio de 1945. En su ruta hacia las costas argentinas, la tripulación arrojó al mar la bitácora, las cartas de navegación, los torpedos, el cañón de cubierta y todos los aparatos y sistemas considerados “secretos”. 

“La prensa internacional dedicó amplios comentarios respecto del U-530, deslizando hipótesis sobre altos dirigentes del Reich ocultos en la nave, que fueron desembarcados antes de la rendición en las costas de la provincia de Buenos Aires, y otras hipótesis que resultaban verdaderas historias de ciencia ficción”, cuenta Villarreal.  

El U-Boot 977, comandado por el capitán Heinz Schäffer, estaba frente a las costas inglesas cuando la guerra terminó, y llegó a la Base Naval de Mar del Plata el 17 de agosto de 1945. 

El misterioso U-Boot 1055, al mando  del Oberleutnant Zur See, Rudolf Meyer, desapareció el 23 de abril de 1945 en el Atlántico Norte. Nunca más se supo nada del buque. Pero uno de sus tripulantes vivió en Argentina y desembarcó de la nave jamás hallada, según pudo reconstruir el historiador Mutti. 

Los avistamientos de submarinos nazis en la costa argentina son hasta ahora parte de un misterio sin fin, que se retroalimenta a sí mismo. Desde el final de la guerra, las denuncias y los testimonios de pobladores bonaerenses y patagónicos sobre fantasmales desembarcos en mitad de la noche y la nada, se sucedieron incesantemente. No pocos fueron documentados por la prensa de la época, que ayudó a cimentar la construcción del mito. 

Llegó a decirse que el mismo Hitler y su esposa, Eva Braun, habían arribado en las sombras en alguna de las naves que después se rindieron en Mar del Plata. 

Ahora, ante el espectacular hallazgo en Necochea, Basti sugiere, entusiasmado: “Este podría ser el submarino que evacuó a Hitler al final de la guerra”.   

 

 

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Historias

Huyó de la trata, se convirtió en bombera y pide ayuda para volver a Misiones

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Alejandra no recuerda una vida sin vulnerabilidades y se reconoce “viva de milagro”. Desde los 2 años sufre embates de todo tipo: abandonos, abusos, maltratos, discriminación, desarraigo y desigualdad. Un combo durísimo, que afrontó una y otra vez con la firmeza de una madre coraje.

Hoy desea volver a Misiones, donde nació y se crió, pero que abandonó hace unos años detrás de una falsa propuesta de trabajo que casi la llevó a la muerte.

“Extraño Misiones, es mi lugar. Quiero volver porque es mi tierra. Necesito estar cerca de mis familiares”, señaló Alejandra que, en diálogo con La Voz de Misiones, imploró ayuda para costear el pasaje para ella y cuatro hijas desde Salta a la Tierra Colorada.

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Solicita colaboración porque -admite- ya no tiene más opciones. Para los desconfiados -aclara- tampoco desea el dinero, solo los boletos.

Actualmente, Alejandra vive en Rosario de la Frontera, Salta, localidad que conoció realizando trabajos rurales de temporada y donde luego reconstruyó parte de su vida tras escapar de una red de trata de personas que casi la ubica en un burdel de la región sudeste de Córdoba, aunque los pesares que sufre desde niña también la acompañaron hasta allí.

Vulnerable desde niña

La mujer nació en Montecarlo, “cerca del puerto”, pero su historia de vida ya encuentra un capítulo adverso a los 2 años, cuando sus padres decidieron abandonarla en Posadas junto a sus hermanos.

En la capital provincial quedó alojada en un hogar, donde sufrió maltratos, abandonos y hasta una violación. “Fue pésimo todo lo que pasé ahí. De adolescente me pasaron a otro hogar y a veces hasta salíamos a la calle a pedir monedas. Cuando pude, busqué por mis propios medios y encontré a parte de mi familia en -Bernardo de- Irigoyen”, recordó la mujer que mañana cumplirá 39 años.

Allí comenzó otra etapa en su vida. En la localidad más oriental de Misiones encontró a su padre, aunque no pudo recuperar el vínculo. También halló a un hermano, que vivía junto a una familia adoptiva que también la resguardó. Estudió y comenzó a trabajar. De tanto en tanto realizaba viajes a Rosario de la Frontera o zonas aledañas para trabajar en la cosecha de productos estacionales.

Allí se puso en pareja con un peón oriundo de Santiago del Estero y entre viajes y viajes formó una familia, pero luego el hombre, que la sometía con episodios de violencia de género, desapareció.

En esas circunstancias, ya a mediados de 2016 y nuevamente en Misiones, su hija mayor, diagnosticada con leucemia, requería un tratamiento en Buenos Aires, pero la imposibilidad económica de afrontar el proceso era grande.

Escape en la noche

Fue allí donde la hermanastra de su madre se aprovechó de su vulnerabilidad y le ofreció un trabajo que prometía dinero pero no aclaraba condiciones. “Nunca pensé que me podría pasar algo así, pero la necesidad, la ignorancia y la confianza me llevó a aceptar sin dudar, necesitaba la plata”, describió a LVM.

Como si fuera poco, en ese momento tenía a su cuarta hija recién nacida pero internada en Eldorado. Sus captores aceptaron esperar el alta de la niña para concretar el viaje que prometía ser a Buenos Aires, pero los carteles de la ruta indicaron lo contrario.

Las valijas del viaje que iba a mejorar su vida pero terminó siendo la trampa de una red de trata.

“Ella nos pagó el pasaje a todos. Me dijo que yo después iba a comenzar a trabajar y con eso devolvía el viaje, pero apenas llegamos me pareció raro todo. Por el camino nos pidió los documentos y no nos devolvió más, me dijo que para el tratamiento de mi hija nos iban a llevar ellos después. Paramos en la casa de su marido y a la noche me llevaron a una finca donde supuestamente iba a trabajar como limpieza. Fue todo diferente”, contó.

Alejandra añadió que, al llegar a la finca, se encontró con mujeres de varias nacionalidades, pero casi todas menores o jovencitas. Lo que sucedía era evidente y lo advirtió sin necesidad de ver mucho más.

“Ahí me retobé, mi tía llamó a su suegro y me golpearon. Me fisuraron una costilla, me dejaron tirada en el baño, rompieron mi celular y casi me cortaron el cuello con un cuchillo, pensé que me mataban, pero después pude escapar en medio de la noche y corrí hacia la ruta. Era oscuro. Fue un momento desesperante. Fue lo peor que me pasó en la vida. Yo sólo pensaba en volver a buscar a mis hijas”, continuó su relato, haciendo fuerza para contener las lágrimas.

La mujer recuerda que en medio de la huida encontró a un camionero, quien la ayudó a volver al pueblo para rescatar a sus hijas y dirigirse hacia otra ciudad cordobesa, Leones, donde se refugió con ayuda de la familia del trabajador del volante.

En ese lugar, Alejandra se instaló unos días y trabajó como cocinera durante la celebración de la Fiesta Nacional del Trigo, pero luego la familia que la cobijó viajó a Salta y ella decidió sumarse al recorrido para regresar a Rosario de la Frontera, que ya conocía.

Hasta allí fue ella, nuevamente en compañía de sus hijas, y encontró su destino como bombera voluntaria.

Separación de sus hijas

El paso siguiente fue buscar al padre de sus hijas. Sabía que podía encontrarlo por la zona rural y no se equivocó, pero el reencuentro abrió otra etapa difícil.

“Encontré al padre de la niñas, que me hizo una denuncia porque yo prácticamente vivía en situación de calle y me sacó la tenencia de las niñas. Tuve que vivir dos años en una pieza del cuartel de bomberos con mi nena más chica, que tenía poco más de un año. Ella se crió ahí. Mis compañeros la cuidaban y jugaban con ella”, precisó.

En ese contexto, la mujer inició una contienda judicial para recuperar a las niñas y recibir la cuota alimentaria correspondiente. Lo logró, pero se abrió otra: “Cuando las recuperé supe que el padre comenzó a abusar de una de ellas. Ella lo contó y lo declaró en Cámara Gesell. Dijo que un primo también intentó abusar de ella. También supe que la llevaban a la iglesia del Pastor Miranda, que fue preso por abusos en la congregación”.

Volver a casa

Hoy, Alejandra nuevamente reside con sus hijas, de 18, 12, 11, 6 y 1 año, pero después de tanto trajinar desea regresar a su tierra natal. Un poco por nostalgia, otro poco para huir de la violencia de su ex pareja, quien tiene una restricción de acercamiento hacia ella.

El impedimento es lo económico. La mujer cobra una pensión de $20.000 y suma algunos pesos más con las guardias o intervenciones como bombera, pero los números no cierran para afrontar cuatro pasajes de Salta (o de Tucumán) a Misiones.

“Yo sólo quiero llegar a Posadas. Ni siquiera pido la plata, necesito que me ayuden con los pasajes. Pedí ayuda a varios políticos, pero todo quedó en la nada. Si yo llego a Posadas, ya estoy hecha. Mi deseo es volver a Irigoyen, reencontrarme con mi familia y asentarme después de tanto sufrir”, rogó.

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Joven posadeño le propuso matrimonio a su novia en las Cataratas del Iguazú

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Las pasarelas de las Cataratas del Iguazú fueron escenario esta mañana, de una romántica propuesta de matrimonio de un joven posadeña a su pareja.

El hecho fue filmado y las imágenes llegaron a la redacción de La Voz de Misiones.

Según pudo averiguar este medio, los protagonistas de la historia son Yeremy Alderete , de 22 años, y Brisa Salinas, de la misma edad.

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Ambos son de Posadas. El joven es estudiante de Ingeniería en Informática y la muchacha cursa en la Escuela de Enfermería.

En el video, se observa el momento exacto en el que Yeremy se arrodilla sobre las pasarelas de la Séptima Maravilla del Mundo y le exhibe el anillo de compromiso a Brisa, que no logra ocultar su emoción, ante los aplausos de los demás turistas.

El resto es historia: Brisa dijo que sí y besó a su pareja. ¡Éxitos!

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A 5 años del ARA San Juan, tragedia que se llevó a dos misioneros

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ARA

Hace 5 años, el 15 de noviembre de 2017, el submarino ARA San Juan desaparecía de los radares con 44 marinos a bordo, entre ellos los misioneros Eliana María Krawczyk, teniente de Navío, y el cabo Jorge Isabelino Ortiz.   

Fue el comienzo de una búsqueda desesperada que prolongaría la angustia un año, hasta que los restos de la nave aparecieron a 907 metros de profundidad, en el Atlántico Sur.  

El sumergible había sido construido a principios de la década de 1980, en el astillero alemán Thyssen Nordseewerke y contaba con 65 metros de eslora (largo), un casco de siete metros de diámetro, y estaba propulsado por cuatro motores diésel de 6.720 HP. 

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El submarino había recibido una reparación de media vida, entre 2007 y 2014, en el complejo de la empresa estatal Tandanor, que incluyó más de 600 trabajos en la nave, entre ellos el replacado de sus baterías y el reemplazo de sus cuatro motores. 

Fin del mundo 

En 2016, el ARA San Juan se encontraba operativo en la base naval de Mar del Plata, desde donde navegó hacia Ushuaia, que era donde estaba en 2017 cuando recibió la orden de zarpar en una misión de patrullaje del litoral marítimo argentino.  

Zarpó el 8 de noviembre. El 14, un día antes de esfumarse de las pantallas de radar, el submarino reportó un desperfecto eléctrico y un principio de incendio en su sala de máquinas, controlados por la tripulación.  

“Ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías N° 3, ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barra de baterías. Baterías de proa fuera de servicio, al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin novedades de personal. Mantendré informado”, comunicó el comandante del buque de guerra, el capitán de fragata Pedro Martínez Fernández, a las 07,30 horas.  

Fue el último contacto. El radar ubicaba la nave a 432 kilómetros de la costa patagónica, a la altura del Golfo San Jorge. 

Los misioneros 

Con 34 años de edad, Krawczyk era la única mujer a bordo del submarino. Tenía el grado de oficial y se desempeñaba como jefa de operaciones del buque.  

Obereña, Krawczyk era estudiante de Ingeniería Industrial, hasta que se decidió por la carrera naval e ingresó la Escuela Naval Militar, con la promoción 137. 

Nacido en 1985, en Posadas, el cabo Ortíz tenía tres hermanos, y estaba casado con Griselda, con quien tenían un hijo.  

Era cabo principal y maquinista, y era parte del equipo encargado del sector eléctrico y los motores diesel del buque. Ortíz llevaba 12 años en la Armada. 

En 2019, el gobierno provincial rindió homenaje a ambos submarinistas en el predio del nuevo puerto de Posadas, en Nemesio Parma, que fue bautizado con el nombre de la teniente Krawczyk. 

En la ocasión, se inauguró un busto de la marino misionera, primera submarinista mujer en la historia naval argentina, y se entregó a la esposa e hijo del cabo principal Ortiz, la Medalla al Mérito “General Don Andrés Guacurarí y Artigas”. 

La búsqueda 

La noticia sobre la pérdida de contacto con el submarino no tardó en hacerse pública y conmocionó al país. 

El 16, horas después de confirmarse la desaparición del buque y sus marinos, el entonces ministro de Defensa Oscar Aguad reconoció la situación, y activó el protocolo SAR para la búsqueda y rescate de embarcaciones. 

El gobierno del presidente Mauricio Macri solicitó ayuda internacional y navíos de Alemania, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Noruega, Perú, Uruguay y Rusia participaron de un operativo que se desplegó en un área de más de 500.000 kilómetros cuadrados.  

En medio de la búsqueda, el 23 de noviembre, el vocero de la Armada, capitán de Fragata Enrique Balbi, informó a la prensa que la Marina de los Estados Unidos y la Organización del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO), con sede en Viena, Austria, habían detectado “un evento anómalo, corto y consecuente con una explosión/implosión”, en la zona donde navegaba el sumergible.  

A más de una semana, las posibilidades de rescatar con vida a los 44 tripulantes del buque se esfumaban a cada segundo. El país entero contenía el aliento y oraba por la suerte de los hombres y mujeres de la Armada que iban a bordo. 

La estremecedora noticia llegó de la manera más banal, en la mesa de Mirtha Legrand. “Tengo que decirlo, están muertos”, soltó la entonces diputada nacional Elisa Carrió. A su lado estaba sentada Itatí Leguizamón, esposa de uno de los tripulantes. 

“Ellos son héroes y sé de la vocación enorme que han tenido. Ojalá que esto sirva. Me parece que decir esto es lo mejor porque así vos tenés alguien a quién ponerle una cruz, una flor”, agregó.  

Era 25 de noviembre. El 30, el Ministerio de Defensa admitió que no había posibilidades de encontrar con vida a la tripulación del submarino. Oficialmente, las tareas de rastrillaje se interrumpieron. 

El hallazgo 

Los restos del ARA San Juan fueron encontrados un año después, el 17 de noviembre de 2018. 

La búsqueda, abandonada por el gobierno el año anterior, se retomó al siguiente, producto de la presión de las familias de los marinos desaparecidos, que acamparon por 50 días en Plaza de Mayo hasta que el gobierno contrató una empresa para un nuevo rastrillaje. 

El Estado eligió a la empresa estadounidense Ocean Infinity, que movilizó hasta la zona al buque Seabed Constructor, que inició la búsqueda con familiares de la tripulación a bordo. 

El 17 de noviembre de 2018, la Armada confirmó que el Seabed había detectado al submarino a más de 900 metros de profundidad y a 500 kilómetros de la costa patagónica, a la altura de la ciudad de Comodoro Rivadavia. 

El hallazgo se produjo mediante el empleo de dispositivos submarinos y con un equipo de operación remota dotado de cámaras de alta definición. 

Los restos del ARA San Juan estaban muy cerca de la posición donde el buque oceanográfico chileno “Cabo de Hornos” había indicado que podía encontrarse, una información aportada en diciembre del año anterior. 

El buque tenía el casco “totalmente deformado, colapsado e implosionado” y sin “aberturas de consideración”, partes de la hélice enterradas y restos desperdigados en un radio de 70 metros, informó la Armada. 

El ataque inglés 

Fueron muchas las versiones que rodearon a la desaparición del ARA San Juan en aquellos días de 2017 y 2018. Se habló hasta de un ataque inglés. 

Al estar cerca de la zona de las Islas Malvinas, fuertemente militarizada por el Reino Unido luego de la guerra de 1982, se analizó la probabilidad de que el ARA San Juan haya sido torpedeado por la marina británica.  

La hipótesis se apoyaba en la idea de que el submarino argentino realizaba tareas de espionaje sobre la presencia militar inglesa, y fue atacado como represalia.  

También, se dijo que el submarino pudo haber quedado en la línea de fuego de los ejercicios militares conjuntos entre ingleses y estadounidenses. 

Otra de las hipótesis hablaba del impacto contra una mina de la época de la guerra de Malvinas; y otra, del choque con uno de los pesqueros chinos que, se asegura, operan furtivamente en esas aguas. 

El gobierno y la Armada Argentina desmintieron todas estas posibilidades. 

“No hay indicios de ataque externo ni de mina submarina que haya producido la explosión”, rezaba el parte oficial. 

Justicia 

El hundimiento del ARA San Juan desembocó en varias causas para establecer la responsabilidad política y operativa de lo ocurrido con el buque. 

En julio de 2019, la Comisión Bicameral del Congreso dictaminó “una clara responsabilidad política y administrativa” del ministro Aguad y sus funcionarios. 

Las causas judiciales judiciales comenzaron a partir de 2020, dos años después del hundimiento, con el procesamiento de seis altos oficiales: el contraalmirante Luis López Mazzeo, el capitán de Navío Claudio Villamide, el contraalmirante Luis Malchiodi, el capitán de navío Hector Alonso, el capitán de fragata Hugo Miguel Correa y el capitán de corbeta Jorge Andrés Sulia. 

Todos procesados por estrago doloso al haber desoído las advertencias sobre el funcionamiento defectuoso del instrumental del buque. 

En noviembre de ese año, la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia le ordenó a la jueza de la causa, Marta Yañez, que ampliara la investigación a las responsabilidades que pudieron haber tenido el presidente Macri, el ministro Aguad y el entonces jefe de la Armada, Marcelo Srur. 

Por esos días, el contraalmirante Enrique López Mazzeo declaró ante la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia que la Armada conocía la ubicación del submarino en base a la información suministrada por el buque chileno “Cabo de Hornos”, lo que motivó una denuncia por encubrimiento agravado contra Macri y Aguad por parte de los familiares. 

Se inició una causa en los tribunales de Comodoro Py que fue girada al juzgado de Yañez en Caleta Olivia, donde se tramita la investigación por el hundimiento. 

A la par, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa, instruyeron un Consejo de Guerra, integrado por el jefe del Estado Mayor Conjunto (EMCO), el general Juan Martín Paleo (Ejército), el brigadier Pedro Girardi (Fuerza Aérea) y el secretario de Estrategia y Asuntos Militares Sergio Rossi, en calidad de presidente.  

El Consejo dispuso, tras varios meses de análisis, el arresto de 45 días de Srur y la destitución del capitán de navío Claudio Villamide, exjefe del comando de submarinos. 

Srur fue hallado culpable de omitir información a Defensa, y Villamide de haber actuado con negligencia. 

Mazzeo fue sancionado con 15 días de arresto, el capitán de navío Héctor Alonso con 30 días, y el mismo castigo se le aplicó al capitán de fragata Miguel Correa.

El espionaje  

En septiembre de 2020, en las instalaciones de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) se hallaron materiales que documentaban actividades de seguimiento y espionaje a los familiares de los marinos muertos por parte de agentes de ese organismo. 

Cristina Caamaño, interventora de la agencia, denunció el hecho ante la Justicia, y en diciembre de 2021 Martín Bava dictó el procesamiento del presidente Macri, y los jefes de la AFI Gustavo Arribas y Silvia Majdalani. 

Todos fueron sobreseídos en julio pasado, por los jueces de la Cámara Federal porteña Mariano Llorens, Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia, con el argumento de que el espionaje se realizó a los fines de proteger al presidente.  

El busto de la teniente María Krawczyk, en el nuevo Puerto de Posadas, que lleva su nombre.

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