Judiciales
Abuela y tía de Belén López: “Estaba bien cuando la dejamos con su mamá”
El juicio para esclarecer la muerte de Rocío Belén López (15), la adolescente con discapacidad que en 2013 fue encontrada sin vida, deshidratada y desnutrida, en la casa de su madre, continuó esta mañana con la declaración de dos de las últimas personas que la vieron con vida. Fueron su abuela y su tía, quienes coincidieron en un testimonio: “Ella estaba bien cuando la dejamos con su mamá”.
De esas dos testigos, la primera en declarar fue la abuela, Delira Clara Aldana (83), que además es madre de Mariela Andrea Ramírez (48), imputada en esta causa por “abandono de persona doblemente agravado por el vínculo y resultado” y con la posibilidad de ser acusada de homicidio calificado por el vínculo en su modalidad de omisión al final del proceso.
“Como su mamá trabajaba, los abuelos y mi otra hija nos hicimos cargo de Belén desde que nació. Ella vivió más tiempo con nosotros que con su mamá, o sea, la casa de los abuelos era su casa. Ella era nuestra vida y nuestros ojos”, contó Aldana ante la mirada de su hija, sentada a solo 1 metro suyo pero con la distancia que significa estar en el banquillo de los acusados.
Sobre la niña y su cuidado, Aldana describió que “ella tenía su discapacidad, pero andaba sola, se levantaba sola de la cama y caminaba por la casa. Nosotros estábamos siempre atenta a ella igual. No hablaba, pero nosotros le entendíamos todo, sabía pedir la tele y la comida. También sabía cuando quería bañarse, iba y agarraba el picaporte del baño”.
La abuela de Belén explicó que tanto ella como su marido y luego también su hija Clara alternaban las labores de darle el almuerzo y la cena. Así fue durante la mayor parte del tiempo, dado que en otra etapa la niña vivió con su madre en el barrio Terrazas, pero luego regresó con ellos.
“Ella un tiempo la buscaba los fines de semana, pero Belén a veces no quería ir con ella, lloraba, hacía gestos y se daba vuelta a mirarnos, pienso que era porque después nos extrañaba”, señaló Aldana.
Sobre los últimos días de su sobrina, la mujer contó que la muerte ocurrió cuando decidió viajar a Corrientes para visitar a un hermano y aprovechar para descansar. “Nos llamó la atención de su muerte. Ella estaba bien cuando la dejamos”, sostuvo.
“Ella era de buen comer”
En misma sintonía declaró su hija Clara Ramírez, tía de la víctima y hermana de la imputada.
La joven, que se recibió de maestra jardinera con el incentivo de poder ayudar a estimular el desarrollo de su sobrina, contó que tanto ella como su madre y su padre siempre se encargaron del cuidado de la niña, incluso para llevarla al médico y para buscar los pañales de Pami mediante la obra social de su padre.
“Desde el día que nació estuvo con nosotros. Ella caminaba bien y cuando estaba contenta hacía como caballito. Lo que sí no podía hablar ni agarrar vasos o esas cosas, pero con nosotros se entendía y comía siempre. Comía lo que había en la mesa. Era una tarea de muchos minutos, pero era de buen comer y nosotros nos tomábamos ese tiempo. No era delicada, le gustaban los guisitos y hasta se comía ocho empanadas”, describió.
La muchacha recordó que durante la investigación por la muerte de su sobrina y a pedido del juez Ricardo Balor entregó una serie de fotografías que mostraban a Belén días antes de su fallecimiento. “Nosotros le contamos que ella era gordita, que comía bien y el juez nos pidió fotos para ver eso”, recordó cuando ese CD se extravió en la dependencia judicial y ahora el fiscal Vladimir Glinka pidió que se le permita extraer esos mismos elementos digitales de las redes sociales de la testigo.
También coincidió con su madre al señalar que cuando dejaron a la niña con su madre “ella estaba bien” y agregó: “Yo la dejé bien y verla así, en la posición en la que estaba, no fue nada agradable. Yo nunca quise saber mucho sobre el tema, pero los abogados me mostraron unas fotos de cómo estaba todo y fue traumatizante. Soñé con eso durante años. Nunca imaginé ver así a mi sobrina”.

El debate oral continúa mañana y se extenderá hasta el viernes.
Síndrome de Rett
Antes de ambos testimonios, quien pasó frente al Tribunal Penal Uno de Posadas para dar su aporte como profesional fue el neurólogo infantil José Galeano, quien admitió no recordar a Belén como paciente pero sí desarrolló un panorama del Síndrome de Rett y los alcances de la enfermedad neurodegenerativa que la niña tenía diagnóstica.
El doctor explicó que dicha enfermedad avanza en cuatro etapas, desde la pérdida de pautas motoras, hasta la pérdida del habla, del uso voluntario de las manos y hasta presenta trastornos de deglución.
“Son dependiente 100% de un tercero para poder subsistir”, resumió e indicó que “el proceso de deglución, por ejemplo, es muy complejo, tragar conlleva un mecanismo complejo. Alimentar a un paciente de estas características resulta muy difícil porque realmente no coordina. Hay que tener mucha paciencia y saber cómo alimentarlo”.
Para el médico, esta condición, con los años, conlleva casi indefectiblemente a un posible cuadro desnutrición y deshidratación. “El mayor riesgo es ese, que vaya comiendo menos y tomando menos”, consideró.
También opinó que “un solo cuidador es difícil que se encargue de pacientes así” y postuló que “el que tiene más medios económicos tiene más posibilidades de brindarle todas las terapias necesarias”.
Ante consultas del abogado defensor Miguel Ángel Varela, el neurólogo contó que en base a su experiencia este clase de pacientes registran una esperanza de vida de 15 años, aunque también habló de casos adultos que llegan a los 40.
El caso
La muerte de Belén se produjo el 23 de julio de 2013, en la casa de su madre en el barrio Las Rosas de Posadas, donde fue dejaba días atrás por su abuela y tía, quienes viajaron a Corrientes.
Estaba deshidratada, desnutrida y con escaras en la espalda baja. Los policías que participaron del procedimiento describieron que la niña estaba sobre una cama rota y en un dormitorio que parecía un “depósito”.
Un médico forense estimó que el grado de deshidratación que presentaba podía equivaler a siete días sin líquidos.
“Días antes del hecho por el que estoy acá me llama mi mamá y me dice que tenía que ver cómo me iba a hacer cargo de Belén porque ellos necesitaban viajar a Corrientes para descansar. Yo no sabía qué hacer, estaba separaba, ganaba poco, no tenía para pagar a nadie. Mi hermana me dice que me arregle”, declaró la imputada en el primer día de debate.
La mujer, empleada de la Municipalidad de Posadas, aseguró que pidió licencia en el trabajo pero no le dieron y debió enfrentar el cuidado de su hija en soledad, mientras que a la par criaba su otra hija.
“Con el pasar de los días tuve que tomar la decisión de irme a trabajar, no tenía otra opción. Me encontré desesperada y sin saber qué hacer. Tenía que seguir trabajando para tener ingresos. Lo primero que yo hacía cuando me levantaba era darle el desayuno e higienizarla para poder dejarla en condiciones. Al mediodía cocinaba guisitos y fideos que también le gustaba, cosas que estaban a mi alcance porque no tenía mucho dinero”, recordó.
“Los primeros días ella estaba normal, comiendo”, contó Ramírez y agregó: “Hasta que empecé a notar que se enojaba, noté que se estaba deprimiendo porque extrañaba a mi hermana y a mi mamá. Ese era su hogar para ella. Entonces ella empieza a trabajarme la mandíbula, a cerrar la boca. Ahí empezó a comer menos”, detalló.
Y se defendió: “Yo en ningún momento abandoné a mi hija. No es que yo la dejé a la deriva o no le dedicaba las horas que ella requería. Nosotros con mi otra hija nos pasábamos todas las tardes con ella para que ella no se sienta sola y no sienta la ausencia de mi mamá y mi hermana”, se defendió.
El debate continuará mañana con más testigos, entre ellos la otra hija de la imputada, que al momento del hecho era menor de edad. Se prevé que el proceso continúe hasta el viernes, fecha prevista para los alegatos y posible sentencia.
Judiciales
Comisario denunciado por abuso: declaró, fue imputado y seguirá detenido
El comisario retirado denunciado por abuso sexual en perjuicio de dos hijastras se defendió de las acusaciones en su contra, fue imputado y continuará detenido mientras avanza la investigación que se tramita ante el Juzgado de Instrucción Dos de Posadas.
De acuerdo a lo consignado por fuentes consultadas por La Voz de Misiones, el ex uniformado identificado como Adolfo Miguel González (63), quien permaneció más de una semana en condición de prófugo, fue trasladado esta mañana hacia la dependencia judicial interviniente y ante el magistrado Juan Manuel Monte eligió declarar.
Si bien no trascendieron mayores detalles sobre su declaración, se pudo saber que el implicado negó las acusaciones que lo señalan por hechos de abuso contra dos hijas de quien fuera de su pareja.
En la misma audiencia, González fue imputado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado” y continuará detenido a disposición de la Justicia.
El comisario retirado se encuentra privado de su libertad desde el martes a la tarde, cuando se entregó después de más de una semana en condición de prófugo.
Comisario retirado denunciado por abuso se entregó tras ocho días prófugo
Judiciales
Se suspendió el juicio a ex gendarme acusado de matar a su esposa en 2001
El debate oral programado para hoy contra el ex gendarme Carlos Ramón Gómez, imputado por el asesinato de su esposa María Esther Barreda (36), cometido el 9 de diciembre de 2001, fue suspendido en virtud de “maniobras dilatorias” de sus abogados advertidas por el Tribunal Penal Dos de Posadas, que resolvió diferir el inicio de las audiencias y designar un defensor oficial sustituto para evitar que el accionar se repita en la próxima fecha a definir.
La decisión se tomó luego de que el imputado notificara un último cambio de defensa, designando a la letrada Olga Anahí Tabacchi, ex fiscal en Santo Tomé y con condena ratificada por la Corte Suprema por abuso de autoridad e incumplimiento de deberes de funcionario público, en lugar de la abogada posadeña María Laura Alvarenga.
En ese marco, el tribunal presidido por el magistrado César Antonio Yaya advirtió que la medida pudo corresponderse a una “maniobra dilatoria”, alegando que los anteriores abogados de Gómez (Eduardo Paredes y Mauricio Vergara) “exhibieron idéntica conducta procesal” en otros tres causas puntuales en las que renunciaron o solicitaron cambios a último momento, entre otros planteos.
Ante ese panorama, y a fin de asegurar el derecho de defensa del imputado y garantizar la realización del debate sin nuevas dilaciones, las autoridades resolvieron suspender la audiencia de hoy y pautar una nueva fecha de inicio, aunque antes de ello ordenó designar un defensor oficial sustituto para que actúe en caso de una nueva renuncia o cambio de abogado a último momento.
Gómez llega a esta instancia libertad y enfrenta cargos por “homicidio calificado”, figura bajo la cual puede ser condenado a prisión perpetua, pena que al momento del hecho preveía 25 años de cárcel.
El expediente quedó habilitado para tratarse en debate oral luego de que el pasado 7 de julio la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) fallara en contra de uno de los tantos planteos defensivos que los diferentes abogados de Gómez presentaron a lo largo de dos décadas.
Crimen y derrotero judicial
El hecho que se pretende esclarecer se registró el 9 de diciembre de 2001 y la víctima fue María Esther Barreda, una mujer de 36 años que estaba en pareja con el ex gendarme acusado.
Según lo reconstruido en su momento, el crimen ocurrió en una vivienda del barrio San Lucas, a pocas cuadras del club Centro de Cazadores de Posadas, donde Gómez habría encontrado a su pareja con otro hombre y la atacó a balazos con su arma reglamentaria.
La mujer recibió un total de cuatro disparos y falleció en el lugar, mientras que el ex uniformado huyó de la escena para un día después entregarse en el puesto de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) de San José.
Inicialmente, la causa quedó en manos del Juzgado de Instrucción Tres de Posadas, presidido en ese entonces por el magistrado Eduardo D’Orsaneo, aunque más tarde el caso ingresó en un largo proceso recursivo y el derrotero judicial que se extendió durante más de 20 años.
Tras las primeras actuaciones, el juez D’Orsaneo dictó la prisión preventiva para el imputado e incluso más tarde la fiscal Margarita Wenner avanzó con el requerimiento de elevación a juicio.
La defensa, por su parte, jugó otra carta. Se opuso al requerimiento y pidió el sobreseimiento de Gómez alegando una “inimputabilidad” de su cliente en razón de haber actuado en forma “enceguecida” por encontrar a su pareja con un presunto amante.
Para 2003, en el expediente intervino el Tribunal Penal Uno de Posadas, que resolvió revocar la elevación a juicio y dictar el sobreseimiento de Gómez, cuya ejecución fue apelada, no así la resolución que lo dispuso.
De ahí, el asunto pasó a manos del Tribunal Penal Dos, actuando como Cámara de Apelaciones, cuyas autoridades consideraron que el caso debía seguir siendo investigado y en consecuencia remitió las actuaciones al Juzgado de Instrucción Uno, entonces presidido por Horacio Gallardo (fallecido), que liberó al sospechoso y estableció una prórroga extraordinaria para resolver si Gómez debía ir al banquillo o no.
Los años pasaron y recién en 2013 el ex gendarme volvió a ser detenido para enfrentar el juicio. El inicio de las audiencias estuvo programado para 2018, pero fue suspendido por el pedido de licencia del fiscal.
En ese lapsus, la defensa volvió a jugar otra carta y recurrió al máximo órgano judicial del país aludiendo el sobreseimiento dictado en su momento a favor de Gómez, entre otros planteos como de prescriptibilidad, arbitrariedad y violación del principio de defensa en juicio por preclusión.
Ese planteo es el que recientemente respondió de manera negativa la Corte, aunque sin analizar la cuestión de fondo. Tras ese revés, Gómez quedó sin más posibilidades recursivas y, por eso, hoy debía sentarse en el banquillo de los acusados aunque el inicio del debate volvió a ser postergado.
Ex gendarme irá a juicio por el crimen de su esposa 24 años después
Judiciales
Ordenan junta médica para el suegro de Wiebel antes de fijar la indagatoria
El hombre de 82 años detenido desde el viernes pasado por el crimen de su ex yerno, el empresario y piloto Alfredo Wiebel (48), continúa internado en Puerto Iguazú y la Justicia ordenó que sea sometido a una junta médica para determinar si su estado de salud le permite comparecer en audiencia de declaración indagatoria.
Según pudo averiguar La Voz de Misiones mediante diversas fuentes consultadas, el detenido, identificado como Ángel Ramón Zalazar (82), continúa internado con custodia policial en la misma clínica privada a la que se presentó el viernes a la tarde mientras era intensamente buscado por el crimen registrado horas antes.
Si bien los certificados médicos aún no fueron elevados formalmente a las autoridades intervinientes, el implicado además de atención por patologías de base recibiría tratamientos de salud de mental, factor que la Justicia pretende esclarecer y para ello se ordenó que el Cuerpo Médico Forense realice una evaluación integral del paciente para determinar si puede comparecer en audiencia de indagatoria.
En paralelo, siguen en curso otras medidas de prueba como la toma de testimoniales y la realización de diversas pericias.
En la causa ahora interviene César Lirussi, titular del Juzgado de Instrucción Dos de Eldorado, magistrado que quedó a cargo de la investigación tras la inhibición de Martín Brites, del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú.
Crimen
El crimen de Wiebel ocurrió el 11 de septiembre a la mañana, cerca de las 11, en una obra en construcción ubicada sobre la avenida República Argentina, en el barrio Industrial de la Ciudad de las Cataratas.
En ese lugar habría mantenido una discusión con Zalazar hasta que, en determinado momento, fue atacado a balazos ante la vista de varios albañiles que trabajaban en el predio y fueron testigos del crimen.
Fueron ellos mismos quienes narraron que después del ataque Zalazar se fue caminando hasta una su empresa ubicada en la zona y allí escapó al mando de una camioneta Toyota SW4.
El sospechoso estuvo prófugo unas horas hasta que, a las 16, se reportó su ingreso a una clínica de la ciudad, donde quedó internado con custodia policial.
La posterior autopsia reveló que Wiebel recibió cinco balazos, cuatro de ellos “mortales”. La información se sumó al hecho de que el sábado la Policía allanó la vivienda del único sospechoso y en el lugar incautaron una pistola calibre 9 milímetros que, se presume, podría tratarse del arma homicida. La certeza llegará una vez que los peritos en criminalística realicen los estudios correspondientes y arriben a una conclusión científica al respecto.
Wiebel, además de piloto de automovilismo, era empresario del rubro turístico, con negocios hoteleros y gastronómicos. Zalazar, en tanto, también es un hombre de negocios, vinculados a la importación y exportación.
Ambos compartían algunas de esas actividades y una hipótesis sostiene que el crimen pudo deberse a diferencias económicas que complicaron la relación.
La autopsia reveló que Wiebel recibió cinco balazos, cuatro de ellos mortales
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