Los dichos de la “cheta de Nordelta” preocupan más que el trabajo esclavo en los yerbales / Por Tito Lobato

La mujer criticó a sus vecinos porque toman mate en público y bajo una sombrilla playera. Muchos se ofendieron, incluso diputados nacionales de Misiones. Pero éstos ni nadie se preocupan por atender la miseria y la muerte en los yerbales.

Una señora gorda de los country porteños provocó un revuelo por haber criticado a sus vecinos, ya que al parecer acostumbran tomar mate a orillas del coqueto atracadero del lugar, bajo una sombrilla playera.

En las redes sociales, el caso mereció todo tipo de cuestionamientos y hasta insultos, pero pocos se acordaron del trabajo esclavo que rodea desde siempre a la elaboración de la tradicional infusión, principalmente en las plantaciones de Misiones.

Diputados de esta provincia, organizaciones vinculadas con la producción y comerciantes salieron a ocuparse de la mujer bautizada como “la cheta del Nordelta”, pero ninguno hizo referencia a aquella situación que afrontan obreros rurales, niños y pequeños productores.

A nadie se le ocurrió aprovechar el escenario, aunque ridículo, para hacer oír la voz de quienes tienen pocas oportunidades para hacer conocer sus dramas, los históricos si se quiere, en una actitud casi cómplice con las molestias de aquella mujer.

El tratamiento del caso por parte de los medios de comunicación, podría concluirse en que no fue más que una parte de la amplia campaña desplegada desde los diferentes ámbitos de poder, gobierno incluido, para ocultar otras cuestiones de mayor gravedad.

Sólo así se entiende que los dichos de una “tolonga” tengan hoy atrapados a una sociedad anestesiada, mientras avanzan las quitas de fondos a las provincias; una reforma laboral en ciernes, o lo que es peor, las vidas que se pierden a diario en los yerbales de Misiones.