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El subprefecto (SP) Jorge Daniel Barceló, de la Prefectura Naval Argentina (PNA), suma una nueva acusación luego de protagonizar, a finales del mes de julio de este año, un violento episodio por el que fue denunciado por la directora y la maestra de su hijo en la escuela 912 de Posadas.
En la ampliación de indagatoria a la que tuvo acceso LVM, una subalterna de Barceló lo acusa de haberla acosado laboral y sexualmente, y describe, muchas veces con lujos de detalles, las situaciones que pasó estando de servicio debido a la especie de obsesión que su jefe había desarrollado hacia ella.
Fueron meses y meses de constante hostigamiento, con episodios que alternaron entre el maltrato y la insinuación sexual, contó la denunciante.
En su declaración, la uniformada relató cómo fue que se relacionó con Barceló y cómo esta relación laboral terminó convirtiéndose en un martirio cotidiano que le provocó picos de angustia y estrés.
“Durante el transcurso de 2019 me desempeñé en la oficina de la ESPO, porque cursaba el período de lactancia por el nacimiento de mi segunda hija”, relató la mujer.
Dijo que el primer contacto con Barceló fue telefónico, que él “se puso en contacto conmigo pidiéndome que lo ayudara a concretar un alquiler para residir con su familia”.
La mujer agregó que ayudó a Barceló con este encargo, y que también le consiguió un lugar a su hijo en la escuela 912 “Juan Pablo Segundo”, del barrio Altos del Sur.
Hasta ahí, la relación era cordial, de jefe a subordinada; a tal punto que la mujer cuenta que invitó a Barcelo al bautismo y cumpleaños de su hija menor.
Dijo que todo comenzó a cambiar en febrero, en que sufrió un accidente que le provocó una fractura de muñeca, por lo que tuvo que usar un yeso y mantener el brazo en cabestrillo.
La mujer contó que, junto a su marido, un oficial retirado de la PNA, pidió a Barceló hacer uso de su licencia anual de 30 días para reponerse, pero que éste le negó, y la obligó a presentarse al servicio para tareas administrativas.
“A partir de allí concurrí de lunes a viernes de 7 a 13 trabajando en la oficina con un yeso con cabestrillo en la mano izquierda, mientras que las tareas administrativas y la computadora operaba con la mano derecha”, describió.
El primer episodio de acoso se registró un mes después del accidente, dijo la mujer. “En oportunidad en que me hallaba sola en la oficina trabajando en la computadora, ingresa el jefe, coloca una silla casi junto a la mía y pasando su mano por mi hombro, a modo de abrazo, me propuso salir a tomar algo para conocernos mejor”, relató.
Agregó que se sorprendió porque pensó que “era una broma”, pero que ante la insistencia de Barceló le dijo que consideraba “desubicada” la propuesta, porque ella “nunca le había dado motivos para que llegara a tal conclusión”.
Rechazado, Barceló se retiró en silencio de la oficina, contó la mujer. Era el comienzo de un largo y tortuoso camino que la prefecturiana terminó de ventilar ahora.
En la ampliación de indagatoria, la mujer contó que, al día siguiente de este primer rechazo, Barceló llegó a la oficina y sin mediar palabra la acusó de “inútil” delante del resto de sus compañeros.
“Me dice que no tenía condiciones para estar en ese lugar, que era ineficiente en todo, que no podía hacer nada bien, que ni siquiera podía archivar nada, que todo era un desastre”, relató.
Sostuvo que, a partir de ahí, fue hostigada sistemáticamente. Barceló la mandó literalmente al freezer, y la apartó de toda tarea y responsabilidad. “Solo me limitaba a ir a la ESPO a cumplir horarios ya que no me daban ninguna tarea y el jefe no me dirigía ni el saludo”, contó la denunciante.
Era común que Barceló le gritara, afirmó la mujer, y enumeró un rosario de episodios histéricos de Barceló, como el requerimiento que le hizo de un certificado médico por su fractura que él mismo había considerado innecesario en un principio, y unos precintos perdidos en extrañas circunstancias y un mar de desprolijidades.
La mujer reveló que, incluso, fue sancionada por no haber presentado este documento a tiempo. Dijo que recurrió hasta el entonces jefe de la Prefectura Naval Posadas, Prefecto Principal Daniel Kubysin, y que este tampoco hizo nada porque evitara la sanción que consideraba injusta.
“Meses después el SP Barceló volvió a dirigirme la palabra diciendo que todo lo pasado era un aprendizaje para mí, que él era el jefe y si el jefe decía ‘blanco’, todos debían responder ‘blanco’, y si el jefe decía ‘negro’, todos tenían que decir ‘negro’”, relató.
Contó que, en esa ocasión, Barceló le preguntó: “Si yo digo que este libro de guardia es blanco, ¿usted qué responde”, y que al responderle “rojo”, el uniformado la increpó: “Vos no estás entendiendo, si digo ‘blanco’ es ‘blanco’; si digo ‘hagan algo’, lo hacen; si digo ‘vamos’, vienen; ‘¿vos no entendés que quiero llevarme bien con vos, por eso te invito a salir?’”.
En el extenso relato de la denunciante, siguen sucediéndose episodios similares de maltrato y acoso sexual, y queda expuesto que los altos mandos de la fuerza estaban al tanto de la situación: “… considerando que esto llegó al extremo del maltrato, y que las instancias inmediatas superiores se habían agotado, ya que mis quejas no tenían eco es que considero a denunciarlo penalmente por acoso sexual y laboral a SP Barceló Jorge Daniel”, concluyó la mujer.