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Trata en Brasil: avisos por Facebook, reales de promesa y amenazas de muerte

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trata brasil misioneros

De un lado la necesidad y la desesperación. Del otro la inmoralidad y la crueldad. Los operativos de rescate de misioneros víctimas de trata laboral y esclavitud en campos de Brasil se replicaron este fin de semana, exponiendo una maniobra de captación y engaño que nace a través de avisos en Facebook.

Primero ocurrió en Sao Marcos, cerca de Novo Hamburgo, donde 22 misioneros, de entre 16 y 61 años, fueron hallados en condiciones de explotación laboral en un viñedo donde residían en condiciones de hacinamiento, sin horas de descanso, con alimentos en mal estado y sin la remuneración prometida.

Idéntica situación se dio horas después, aunque esta vez en un campo de Urubici, unos 600 kilómetros al norte de Sao Marcos, donde otros nueve misioneros eran reducidos a la servidumbre.

Esta última decena de hombres fueron rescatados el fin de semana luego de tres denuncias efectuadas ante la Línea 145 de Protex y la investigación realizada por la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) además permitió dar con una posadeña acusada de captar y organizar el traslado de los peones hacia el país vecino.

La posadeña apuntada como la captadora fue detenida anoche tras un operativo de Gendarmería.

Travesía, calvario y servidumbre

La esposa de uno de los damnificados dialogó con La Voz de Misiones y contó el calvario que su marido vivió desde el 22 de enero, día en el que salió rumbo a Brasil con la idea de cosechar manzanas y la ilusión de cosechar reales.

Según contó la mujer, cuya identidad se mantiene en reserva, su marido es árbitro, la situación económica de su familia se agravó en los últimos meses y en medio de la búsqueda de nuevas oportunidades se toparon en Facebook con un aviso que ofrecía trabajo en una chacra brasileña.

La oferta era seductora. La propuesta consistía en trabajar en la cosecha de manzanas en una estancia de Urubici y el pago prometido era de 300 reales ($70.000 pesos, aproximadamente según la cotización del mercado informal) por día, con estadía y alimentación incluida.

El requisito, además, era sencillo: solo había que juntar un poco dinero para cubrir los costos del viaje y gestionar el PCF, una especie de DNI fiscal que habilita a los extranjeros a trabajar en Brasil.

“Tanto mi marido como la mayoría de los otros muchachos vieron el trabajo por Facebook. Después la mujer esa le agregó a un grupo de Whatsapp y por esa vía fueron recibiendo las indicaciones”, recordó.

La joven además narró la travesía que debió realizar su marido hasta llegar a destino. “Primero fueron en micro hasta Irigoyen. Ahí debían hacer el CPF y algunos tuvieron problemas, entonces esa noche durmieron en la calle. Al otro día se tomaron otro colectivo hasta San Miguel y desde ahí otro colectivo. En total estuvieron cuatro días en la calle”, repasó.

Así fue como el grupo llegó hasta Urubici, un pequeño pueblo de apenas 10.000 habitantes que se destaca como el mayor productor de verduras y frutas de todo el estado de Santa Catarina.

Sin embargo, nada fue como lo esperaban. “Apenas llegaron fueron ubicados en un lugar horrible, con colchones en el suelo. Trabajaban de 6 a 18 y solo comían de noche, encima casi siempre carne podrida. Al octavo día recién les pagaron, pero en vez de 300 reales les dieron 100 cada uno por los ocho días. Les dijeron que el resto fue descontado por los gastos de comida y alojamiento”, describió la joven contactada por LVM, quien durante todos estos días mantenía esporádicas comunicaciones con su marido ya que para obtener señal telefónica debían caminar varios kilómetros hasta la ruta.

Ante este panorama, en el grupo fue creciendo la idea de abandonar, aunque se toparon con una restricción: “El brasilero que manejaba el campo les dijo que si se querían ir debían devolver 1.300 reales de todos los gastos realizados”.

En un viñedo de Sao Marcos otro grupo de misioneros fue sometido a las mismas condiciones de explotación y servidumbre.

Escape, denuncia y rescate

El miedo también era un factor paralizante, dado que en sus comunicaciones el misionero contó que el lugar estaba rodeado por personas armadas e incluso afirmó haber sufrido amenazas de muerte. “Les decían que iba a terminar siendo alimentos a para peces con sus cuerpos”, sostuvo la muchacha.

De igual manera, y mientras en Posadas se radicaban las correspondientes denuncias, el marido de la joven entrevistada por LVM se arriesgó a escapar de la chacra junto a un compañero. Y lo lograron.

“Salieron a la ruta en medio de la noche, hicieron dedo y encontraron un micro. Ahí fueron hasta una zona urbana y se refugiaron en una estación de servicios. Después fueron a la Policía y para ese entonces ya la Gendarmería de acá también estaba trabajando en el caso. Volvieron a la chacra para buscar a sus compañeros”, agregó la joven.

Desde ese momento, los nueve misioneros rescatados se encuentran alojados en un hospedaje brasileño a la espera de los trámites correspondientes para regresar a la tierra colorada, aunque tampoco son horas felices, ya que denuncian que los responsables del campo merodean el lugar y temen por su integridad.

“El brasileño del campo donde ellos estaban fue detenido porque a las pocas horas quedó libre de nuevo allá y ahora da vueltas por el hotel donde está mi marido. Ellos tienen miedo, no tienen custodia. Por suerte se trabajó súper rápido después de las denuncias, pero ahora queremos que vuelvan cuánto antes”, cerró.

Los misioneros fueron rescatados tras un trabajo articulado entre miembros de diferentes de dependencias de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), fuerzas brasileñas y organismos bilaterales.

La posadeña sindicada como captora fue detenida tras una serie de allanamientos concretados anoche y ahora permanece a disposición del Juzgado Federal de Posadas. En su casa incautaron celulares, notebooks, dispositivos de almacenamiento y cuadernos con anotaciones varias.


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Falleció en el hospital una mujer atacada por perros pitbull en Irigoyen

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pitbull irigoyen

Angélica, una de las personas atacadas el domingo por tres perros pitbull en la localidad de Bernardo de Irigoyen, falleció esta mañana en el hospital Samic de Eldorado, nosocomio donde estaba internada junto a un hombre, que también resultó gravemente herido en el mismo hecho.

De acuerdo a lo consignado por fuentes policiales, el deceso de la mujer se produjo esta mañana, mientras que el hombre, identificado como Juan José, aunque es más conocido por el apodo de Motito, permanece internado con graves lesiones en diversas partes del cuerpo.

El hecho que terminó de manera trágica se registró el domingo a la mañana, sobre la avenida Tránsito Pesado de Bernardo de Irigoyen, a metros de la Aduana de Camiones, donde las víctimas, ambas en aparente situación de calle, fueron atacadas por tres canes de raza pitbull que son propiedad de una vecina de la misma cuadra.

En el caso intervinieron efectivos de la comisaría local, quienes debieron efectuar disparos al aire para dispersar a los animales, aunque aún así alguno de ellos continuaron atacando y mordiendo a las víctimas. 

Después de ello, ambas personas fueron trasladadas de urgencia al hospital Samic de Eldorado, donde esta mañana falleció la mujer.

Actualmente, los canes están resguardados, pero la situación judicial de la dueña de los animales podría agravarse conforme al fatal desenlace.

FOTO: Ilustrativa.


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Declaró la víctima de Manuel Rivero: “Caí al piso y me tiró dos balazos más”

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Manuel Rivero

“Sabés lo que voy a hacer, te voy a matar, porque si no sos mía, no sos de nadie”. Eliza De Souza (55) recuerda perfectamente lo que su ex marido, Manuel Rivero (59), le dijo aquella mañana del 14 de diciembre de 2016 antes de atacarla a balazos por las calles del barrio San Marcos y hoy lo volvió a contar entre lágrimas al momento de declarar en la segunda jornada del juicio oral que se lleva adelante contra el hombre en el Tribunal Penal Uno de Posadas.

La mujer, que también participa activamente del proceso como querellante particular, declaró esta mañana antes de un cuarto intermedio por tiempo indefinido como consecuencia de un posible diagnóstico de dengue en el presidente del tribunal, el magistrado Ángel Dejesús Cardozo (75), que este martes de igual manera decidió dirigir la audiencia “hasta donde pueda”, según sus propias palabras.

En ese marco, De Souza pasó frente al tribunal y no solo recordó lo sucedido aquella mañana del 14 de diciembre de 2016, sino que también ahondó en otros episodios de violencia sufridos durante los 30 años de relación que mantuvo con Rivero, con quien además tuvo diez hijos.

“Dos días antes él me llamó y pidió llevar a los chicos a Ituzaingó. Yo primero no quería, pero después le dejé. También pidió llevar al nene más chiquito. Se iban a ir todos. Después me di cuenta que hizo todo eso para que yo quede sola y que no haya testigos”, contó la sobreviviente que pidió declarar sin la presencia de su ex marido en la sala.

Y avanzó en el día del hecho: “Me acuerdo que levanté a las 6, preparé a los chicos y los acompañé a la parada porque tenían que ir a la terminal para encontrarse con su papá. Cuando volví me senté a tomar mate en el hall, escuché un ruido y cuando miré para atrás estaba Rivero. Tenía un arma en la mano, me miraba y se reía”.

Entre lágrimas por momentos, De Souza recordó cada palabra y cada segundo del ataque. “Le pregunté qué hacía y me respondió: ‘Sabés lo que voy a hacer, te voy a matar, porque si no sos mía, no sos de nadie’. Ahí entendí la gravedad de lo que pasaba y corrí por la puerta de atrás. Salí a la calle, no sabía qué hacer”, repasó.

De Souza prácticamente perdió la movilidad de un brazo como consecuencia del ataque.

Después de ello, la mujer relató que se encontró con un joven en la parada de colectivos y se protegió detrás de él, pero el acusado abrió fuego y ese primer balazo impactó en ambos.

“El tiro le atravesó al chico y me dio a mi también. El chico salió corriendo y cuando yo caí al piso Rivero me tiró dos balazos más. Después de eso vi que corrió y volví a escuchar dos tiros más. Yo ahí ya no sentía nada, solo escuchaba el murmullo de la gente”, graficó.

Tras el hecho, De Souza permaneció internada en grave estado durante varias semanas con tres heridas de bala en brazo, tórax y pierna. Afortunadamente, logró recuperarse, aunque en su cuerpo aún quedan secuelas del ataque, dado que prácticamente perdió la movilidad de su brazo izquierdo.

En la continuidad de su testimonio y a colación de las consultas efectuadas tanto por el fiscal Martín Alejandro Rau como de los abogados querellantes Santiago Larrea y Ariel Pianesi, De Souza sostuvo que “siempre vivió amenazada” por el imputado y recordó que desde 2007 realizó frecuentes denuncias por violencia de género.

Incluso, señaló que al momento del hecho Rivero tenía una restricción de acercamiento hacia ella, aunque “él nunca respetó”.

Casi al final de su exposición, el defensor oficial Mario Ramírez tomó la palabra y le transmitió a la víctima un pedido de perdón de parte del imputado, que continuaba en otra sala del tribunal siguiendo el debate a través de videollamada.

Rivero tiene 59 años y está detenido desde 2016, aunque en el medio escapó de la Comisaría Octava y estuvo un mes prófugo.

“A tu mamá le hice mierda”

En segundo turno declaró David, hijo de la víctima y del imputado, quien contó que días antes su papá le pidió interceder con sus hermanos para “hablar y arreglar las cosas. Decía que quería cambiar y volver con nosotros a la casa”.

El joven contó que esa mañana fue con sus hermanos hasta la terminal para realizar el viaje a Ituzaingó con su papá, pero mientras estaban en ese lugar “él me llamó. Le dije que le estábamos esperando, pero solo me dijo ‘a tu mamá le hice mierda, chau’”.

David también declaró sin su padre en la sala e indicó que “yo era el que más cerca estaba de él, ya casi nadie le daba bola. Él era una persona cuando tomaba y otra cuando no tomaba, le gustaba tomar whisky. Él estaba acostumbrado a la vida de antes, de arreglar todo a lo bruto, a los golpes”.

Incluso, el testigo recordó un episodio anterior, cuando en plena noche escuchó a su madre llorar y para calmarla fue a dormir a su lado, pero en medio de la madrugada vio a su padre ingresar al cuarto con un cuchillo en la mano. “Después le pregunté qué quiso hacer ese día y me dijo que estaba decidido a matarla”, lanzó sobre el final.

Los otros dos testigos citados fueron desestimados por las partes y sus testimonios serán incorporados por lectura, ante lo cual la jornada se dio por finalizada pasada las 10 y el debate pasó a un cuarto intermedio por tiempo indefinido hasta que el magistrado Cardozo tenga un diagnóstico claro.

El hecho que se juzga se registró el 14 de diciembre de 2016 en el barrio San Marcos de Posadas. Además de balear a su ex pareja, Rivero también está acusado de disparar contra otros dos vecinos. El hombre llegó a esta instancia detenido e imputado por los delitos de “homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa y homicidio simple en grado de tentativa (dos hechos) y portación ilegal de arma de fuego en concurso real en carácter de autor”. 

El magistrado Ángel Dejesús Cardozo presidió el debate con síntomas de dengue y la reanudación del juicio dependerá de su diagnóstico.


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Empezó el juicio a Manuel Rivero, acusado de balear a su ex y a dos vecinos

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Manuel Rivero

“Soy responsable del hecho, pero de ese momento no me acuerdo nada”, lanzó escuetamente esta mañana Manuel Rivero (59) cuando le preguntaron si quería declarar sobre lo sucedido en la mañana del 14 de diciembre de 2016, día que intentó matar a balazos a su ex pareja en el barrio San Marcos de Posadas y también desparramó tiros contra otros vecinos.

Las palabras de Rivero, nacido en Ituzaingó, Corrientes, fueron emitidas en el marco de la primera jornada del juicio que se desarrolla en su contra, aunque solo contó como una “aclaración”, ya que en acuerdo con su abogado defensor Mario Ramírez optó por abstenerse de declarar, tal como lo ampara su derecho. 

El escenario del proceso es el Tribunal Penal Uno de Posadas y las audiencias se extenderán hasta el jueves. Rivero llega a esta instancia detenido e imputado por los delitos de “homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa y homicidio simple en grado de tentativa (dos hechos) y portación ilegal de arma de fuego en concurso real en carácter de autor”, tras una investigación llevada adelante por el Juzgado de Instrucción Siete.

Manuel Rivero tiene 59 años y está detenido desde el momento del hecho, aunque en el medio de escapó de la comisaría Octava y estuvo prófugo un mes.

“Hice mierda a tu mamá”

Justamente, la jornada de hoy estuvo marcada por la lectura del auto de elevación a juicio del expediente, documento judicial en el cual la fiscal Patricia Clerici reconstruyó lo sucedido y plasmó la hipótesis acusatoria en base a los elementos de prueba recolectados durante la pesquisa.

Allí consta, entonces, que el 14 de diciembre de 2016, cerca de las 7.30, Rivero irrumpió en la casa de su ex pareja, Elisa De Souza, con quien mantuvo una relación de 30 años y fue padre de diez hijos, con la clara intención de asesinarla con un revólver calibre 22 milímetros largo marca Doberman.

Para ese entonces, el hombre ya contaba con una exclusión de hogar y una restricción de acercamiento debido a anteriores episodios de violencia perpetrados contra la mujer y ese día llegó decidido a todo. “Si no sos mía, no vas a ser nadie”, la amenazó, para luego hacerla correrla por las calles del barrio mientras empuñaba su arma.

En la huida, De Souza llegó hasta una parada de colectivos y se refugió detrás de un vecino, pero nada detuvo a Rivero, que abrió fuego por primera vez y el disparo atravesó al joven e impactó en la mujer.

Malherida, la víctima cayó indefensa y el ahora acusado la remató con otros dos disparos a quemarropa. En la fuga, además, baleó a otra vecina que fue testigo de lo sucedido desde la ventana de su casa, pero los tres proyectiles dieron contra la pared. 

Los magistrados del TP Uno Gustavo Bernie, Ángel Dejesús Cardozo (presidente) y Viviana Cukla.

“Ahí ya le hice mierda a tu mamá”, fue el mensaje que Rivero le envió a uno de sus hijos antes de ser detenido, aunque afortunadamente ni De Souza ni los otros vecinos baleados fallecieron.

La mujer sí resultó gravemente herida y permaneció varios días internada, aunque logró recuperarse y declarar contra su ex pareja. Ahora, además de testigo, es parte activa del debate oral como querellante particular, con la representación del letrado Santiago Larrea.

La sobreviviente debe declarar mañana, junto a otros cuatro testigos que darán inicio a la ronda de testimoniales mediante las cuales las partes pretenden reconstruir lo sucedido para llegar a una resolución. 

El tribunal encargado de llevar adelante el proceso es presidido por el magistrado Ángel Dejesús Cardozo e integrado por sus pares Gustavo Bernie y Viviana Cukla, mientras que en representación de la fiscalía interviene Martín Alejandro Rau.


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