Policiales
Más testigos recordaron episodios de violencia de Junior hacia Evelyn
Cinco testigos completaron esta mañana la tercera jornada del debate oral y público para esclarecer el asesinato de Evelyn Rojas y varios de los testimonios volvieron a poner sobre el tapete la violencia que la víctima sufría de parte de Ramón “Ramoncito” o “Junior” Da Silva, pareja de la joven trans al momento del hecho y único imputado en la causa.
Entre los testigos de la fecha se encontraba Jeilin Rojas, hermana de Evelyn y también trans, quien relató los episodios de violencia que tanto la víctima como ella sufrieron a manos de Da Silva, que enfrenta una acusación que puede conducirlo a la prisión perpetua.
Al igual que su hermana, la muchacha contó que durante toda su vida padeció discriminación de parte de la sociedad misionera, ante lo cual decidió irse a vivir a Buenos Aires para forjar un futuro distinto al de Evelyn, que ante la exclusión comenzó a desempeñarse como trabajadora sexual.
Jeilin debió regresar a Posadas exclusivamente para comparecer como testigo ante el Tribunal Penal Uno y al momento de la jura expresó con contundencia: “Vengo a decir la verdad sobre lo que sufría mi hermana”.
“En muchas ocasiones sufrí discriminación y ella me intentaba calmar. Ella siempre iba por el lado de la paz. Éramos muy unidas, muy amigas, hasta que conoció a estar persona. Ahí se alejó un poco de mí”, comenzó su relato la muchacha.
Luego, Jeilin recordó las situaciones de violencia de las que fue testigo. “Me dolió tanto una vez cuando volví de una cena y mi mamá me contó que Evelyn había llegado golpeada. Yo tenía 16 o 17 años y entré a su pieza. Ella estaba acostada con un trapo en la cara y él (por Junior) estaba sentado al lado como si nada. Fue tanta la rabia que me dio que le agredí también, pero él retrocedió y volvió a entrar. Yo no pude hacer más nada que llorar”, señaló, con la voz entrecortada.
La joven agregó que Evelyn una vez le contó que sufría violencia de parte de Junior, pero “le tenía miedo” y por eso no quería que se radiquen denuncias. También recordó que el hombre obligó a su hermana a alejarse de sus amigas y de su círculo íntimo.
Además, Jeilin manifestó que “ella para él era una basura. Yo nunca escuché tanto odio hacia una persona. Todo el tiempo le decía puto” y agregó “él se refería a mí como ‘tu hermano maricón'”.
Más insultos y golpes
Un rato antes de Jeilin declaró Walter Da Silva, pareja de Patricia Villalba, madre de Evelyn.
El testigo también recordó las escenas de violencia que se registraban en la pieza donde la víctima y Junior convivieron algunos meses en la parte trasera de la propiedad de la familia.
“Yo era el padrastro de ella. En ese tiempo teníamos una buena amistad. De repente apareció Ramoncito y ahí siempre había violencia contra Evelyn. La maltrataba e insultaba constantemente. Yo escuchaba todo, pero ella no quería que hagamos la denuncia”, recordó Walter.
El hombre también puntualizó los insultos que presuntamente el imputado lanzaba contra Evelyn: “Le vivía diciendo puto de mierda. Le insultaba por su género. Cuando ella no le daba plata él se enojaba mucho también”.
Por último, declaró Enrique Recalde, pareja anterior de Evelyn. El testigo contó que estuvieron juntos unos cinco o seis años, hasta que él quedó detenido y la joven conoció a Junior.
Al salir de la prisión, Recalde volvió a juntarse con la familia de la joven y una situación vivida un día antes del asesinato, en cercanías a la estación de servicios abandonada que se ubica en la intersección de las avenidas Uruguay y Bouchardo, que terminó siendo la escena del crimen.
“Cuando salgo del penal me entero que la Evelyn estaba en la Uruguay. Fui a buscarle y ella estaba toda golpeada. Él la estaba pateando, pero cuando yo llegué se fue corriendo. Le decía puto, que ella no era mujer, que era hombre. Yo ahí la llevé a su casa en remís y al otro día fuimos a buscar una biblia a la casa de mi mamá, pero ella no volvió con nosotros. Al otro día la encontraron sin vida”, detalló.
La jornada se completó con los testimonios del efectivo policial Gustavo Bistoletti y el médico Orlando Querencio.
El debate sigue
Para mañana se prevé la declaración de al menos seis testigos y la ronda de testimoniales podría culminar recién el lunes. A partir de ahí, se decidirá cuándo arranca la etapa de alegatos.
Da Silva, más conocido por sus alias de “Junior”, “Ramoncito” o “Polaquito”, está imputado por el delito de “homicidio doblemente agravado por la relación de pareja preexistente y por femicidio”, figura ante la cual puede ser condenado a prisión perpetua.
El acusado estuvo presente en la primera audiencia y se abstuvo de declarar. Luego, a través de su defensa pidió no comparecer al resto de las jornadas y el tribunal aceptó la petición.
El tribunal encargado de llevar adelante el proceso está presidido por Viviana Cukla e integrado por sus pares Ángel Dejesús Cardozo y Marcela Leiva (subrogante).
El caso tiene la particularidad histórica, dado que es la primera vez que el asesinato de una mujer trans es juzgado como femicidio en Misiones.
La querella, en tanto, al igual que en la etapa de instrucción, insistirá en calificar el hecho como un “crimen de odio” hacia la identidad de género de Evelyn y lograr una sentencia que declare el hecho como un travesticidio o transfemicidio.

Jeilin, hermana de Evelyn, ante las partes en el Tribunal Penal Uno de Posadas.
Judiciales
Nueve militares a juicio por “bautismo” que dejó parapléjico al cabo Verón
Un total de nueve militares irán a juicio oral y público por -entre otros delitos- provocar las graves lesiones que dejaron parapléjico al soldado Michael Natanael Verón durante un violento “bautismo de ascenso” realizado en julio de 2022 en un predio del Regimiento de Infantería de Monte 30 de Apóstoles.
Los imputados son Gustavo Daniel Martínez (Teniente primero), Edgardo Jesús Díaz (Suboficial principal), Jorge Ricardo Leites (Sargento), Ramón Dos Santos (Sargento), Miguel Ariel Fleitas (Cabo primero), Manuel Antonio Heredia (Cabo primero), Marcelo Alejandro Morales (Sargento), Mauro Fabián González (Jefe de Grupo) y Antonio Maximiliano Matozo (Cabo).
Todos ellos deberán responder como imputados por delitos de “abuso de autoridad, en concurso con los delitos de lesiones gravísimas y abandono de persona agravado”, en calidad de autores.
La medida fue dispuesta por la magistrada María Verónica Skanata, titular del Juzgado Federal de Posadas, que este mismo jueves firmó el requerimiento de elevación a juicio de la causa formulado por la Fiscalía Federal de Posadas.
En su resolución, Skanata rechazó los planteos de oposición y al pedido de sobreseimiento efectuados por las diferentes defensas, ante lo cual declaró clausurada la instrucción de la causa y decretó la elevación a juicio del expediente que ahora deberá ser remitido al Tribunal Oral Federal (TOF) de Posadas para que avance en la realización del debate oral donde se juzgará la responsabilidad de cada uno de los involucrados.

Los involucrados pertenecían al Regimiento Brigada de Monte 30 de Apóstoles.
Bautismo y violencia
Los hechos que se ventilarán en juicio ocurrieron el 8 de julio de 2022, durante una “celebración de ascenso” realizada en el Club Achalay del Ejército Argentino en Apóstoles, donde además de Verón había otros cuatro suboficiales recién ascendidos, quienes -según la investigación- fueron sometidos a prácticas denigrantes, humillantes y físicamente riesgosas en un contexto de ejercicio abusivo de autoridad por parte de sus superiores.
De acuerdo a lo volcado en el expediente, los ascendidos debieron comprar y cocinar la carne correspondiente al asado de almuerzo, aunque no pudieron comer ningún bocado.
Durante el evento, además, fueron obligados a consumir mezclas de bebidas alcohólicas en exceso, realizar ejercicios físicos extenuantes como corridas, flexiones y vueltas en la arena, y prácticas o retos de resistencia como “la búsqueda de petróleo”, que consiste en dar trompos con el extremo de un palo apoyado en la cabeza y el otro en el suelo.
Lo más extremo de la rutina de “bienvenida” fue obligar a los soldados a lanzarse a una pileta con bajo caudal de agua y el soldado Verón se arrojó tres veces. En la tercera su cráneo impactó contra el fondo y sufrió una lesión medular que lo dejó internado varios meses y con la imposibilidad de volver a caminar de por vida.

Michael Verón no podrá volver a caminar.
“Sos muy tierno”
En su declaración ante la Justicia, la víctima narró que después de ese golpe permaneció tirado en el piso pidiendo ayuda, pero sus superiores le respondían “tierno” y le pedían que se arrojara nuevamente.
“’Sos muy tierno’, volvé a la pileta me decían. Yo les decía que no me podía levantar, sentía frío. Yo les pedía por favor que me asistan. Eso fue a las 16 y recién me asistieron a las 20”, contó Verón un año después en una entrevista periodística.
Después de ser asistido, Verón quedó internado y fue sometido a múltiples operaciones.
Sobre aquellos días, el soldado recordó que “estuve internado y cuando me despierto habían pasado 21 días. Ahí me llevé la peor parte. No sabía que día era, estaba perdido, todo entubado, comiendo por sonda. Quería mover las piernas y los brazos y no podía”.
Con operaciones, tratamientos y rehabilitación, Verón recuperó la movilidad de los brazos, no así la de las piernas. “La medicina dice que no voy a volver a caminar”, lamentó en entrevistas.
Apóstoles: soldado quedó internado grave tras bautismo del Ejército
Judiciales
Apelaciones anuló el archivo de la causa por la muerte de Juanita Sirimarco
La Cámara de Apelaciones de la provincia declaró la nulidad de la resolución que archivó la investigación por la muerte de la pequeña Juanita Milargos Sirimarco Díaz (13), registrada el 12 de octubre de 2024 tras el regreso de un viaje de egresados a Córdoba.
La medida fue resuelta por la Sala I del tribunal de alzada, con la firma de los vocales Pedro Benito Piriz y Marisa Ruth Dilaccio, quienes consideraron que la desestimación de la causa por parte del magistrado Ricardo Balor, titular del Juzgado de Instrucción Seis de Posadas, presentaba una fundamentación insuficiente.
El caso llegó a manos de la Cámara de Apelaciones en virtud de una apelación presentada por el letrado Miguel Cassettai, en carácter de querellante particular en representación de la madre de la niña fallecida.
En su planteo, la querella argumentó que en la resolución del juez Balor hubo una “falta de valoración íntegra” de los testimonios recabados en la causa, entre ellos las del chofer del micro, de su guarda y de otra adolescente que viajaba con Juanita, lo cual derivó en una “insuficiente fundamentación”, agravio que los magistrados de la cámara consideraron pertinente y resolvieron en coincidencia.
De esta manera, Apelaciones decretó hoy la nulidad de la resolución alcanzada en instancia previa y, en consecuencia, el expediente deberá volver a etapa de instrucción para que se abra un nuevo período de análisis de la prueba.
En su dictamen de mayo del año pasado, el juez Balor había dispuesto el archivo de la causa por “inexistencia de delito”, al entender ninguna de las acciones realizadas configuraba una conducta culposa o negligente que reprochar a los adultos responsables del viaje.
“Conforme a la prueba colectada, las personas implicadas demuestran ‘haber empleado toda la diligencia de un buen padre de familiar para prevenir el daño’. Se corrobora el haber realizado todo lo necesario en base a sus conocimientos médicos y experiencias de anteriores viajes de egresados para que la menor Juanita Sirimarco Díaz pudiera mejorarse, por lo que no existe alguna conducta negligente”, había planteado Balor en aquella resolución, pero ahora, después de una apelación de la querella, la Cámara de Apelaciones entendió que las fundamentaciones esgrimidas eran insuficientes.
Final trágico
La muerte de Juana Milagros Sirimarco Díaz se produjo el sábado 12 de octubre de 2024 en el hospital de Pediatría, días después de llegar en severo estado de salud del viaje de egresados que había realizado a Carlos Paz (Córdoba) con sus compañeros del Instituto Cristiano República Argentina (Icra), en un servicio contratado con la empresa de turismo Viaturex.
Según relató en ese momento Claudia Díaz, su madre, en medio de las actividades realizadas en Córdoba, la niña sufrió una lesión en la rodilla que mereció atención médica y en paralelo comenzó a experimentar dolores de garganta, pero el doctor le comentó que los analgésicos recetados para la lesión de rodilla también harían efecto sobre esa dolencia.
Fue el lunes 7 de octubre, a la noche, que el contingente emprendió el regreso a casa y durante el trayecto la niña empeoró su estado. Desde Posadas, su madre hacía el seguimiento de su estado de salud a través de una maestra que viajó como acompañante.
Claudia añadió que a la madrugada siguiente Juanita vomitó y tuvo diarrea, amaneciendo muy descompuesta. También subió de temperatura y el médico del seguro del viaje recomendó la aplicación de dipirona.
“De casualidad, en el otro colectivo viajaba una mamá que es enfermera y ella tenía una ampolla de dipirona y se la aplicó. Después de eso, según los mensajes de la maestra, le bajó la temperatura, pero seguía vomitando y con diarrea”, contó la mujer en diálogo con diversos medios de comunicación, tanto de Misiones como de Buenos Aires, ya que la noticia tomó repercusión nacional.
Díaz narró que en varias oportunidades pidió que su hija sea atendida por un profesional y que fuese llevada a un hospital, pero los reclamos fueron desoídos. La última vez que solicitó esto fue cuando el colectivo estaba en Virasoro, Corrientes, pero los responsables del viaje decidieron continuar camino hacia Posadas.
El último pedido, según planteó la madre en aquel momento, fue que se gestionara con el seguro para que la niña bajase en Garupá, donde se quedaban otros compañeros que formaban parte del contingente, para que desde allí sea trasladada en ambulancia a Posadas.
Cuando Juanita ingresó al hospital Pediatría su estado ya era grave. “Tenía la boca negra y los ojos rojos, estaba en shock. La llevaron a emergencia y le pusieron un montón de líquidos en vena, estaba totalmente deshidratada, su corazoncito estaba latiendo mal y su presión estaba bajísima, con apenas 8/2. Como no lograron levantarle la presión arterial la llevaron directamente a terapia intensiva”, relató Claudia.
En el hospital se confirmó que la niña tenía Influeza B, cuadro que pudo haberle provocado la sepsis generalizada que la llevó a la muerte, aunque esto no pudo determinarse con certeza científica debido a que después del deceso la familia tomó la decisión de cremar el cuerpo.
Policiales
El SPP custodiará presos en comisarías de Posadas en horario nocturno
El ministerio de Gobierno, a cargo de Marcelo Pérez, puso en marcha en un nuevo esquema operativo en las comisarías posadeñas y dispuso que el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) se haga cargo de las labores de resguardo de detenidos en dependencias policiales durante el turno nocturno, lo que permitirá destinar más efectivos a las calles y reforzar la seguridad en barrios de la ciudad durante la noche.
Con esta disposición, los agentes del SPP se encargarán de la custodia de detenidos en aquellas dependencias con mayor concentración de personas privadas de su libertad durante el turno comprendido desde las 19 hasta las 7.
Según consignaron desde la fuerza provincial, “a partir de esta readecuación, los efectivos policiales que cumplían funciones de guardia en comisarías serán reasignados a tareas preventivas, reforzando los patrullajes, las recorridas barriales, la instalación de puestos fijos y la presencia activa en puntos estratégicos de la capital provincial”.
“El esquema es coordinado entre la Jefatura de Policía y el Servicio Penitenciario Provincial, en el marco de un proceso progresivo que busca optimizar los recursos disponibles y fortalecer la operatividad en el territorio”, explicaron en el mismo comunicado.
La medida se implementa, además, casi dos meses después de la última fuga de presos registrada en la Unidad Regional X de Posadas.
En aquella ocasión, cuatro internos con diversas causas judiciales escaparon a través de un orificio en el techo del patio interno de la dependencia y dos de ellos, el paraguayo Walter Ramón Ávalos Cáceres (25) y el posadeño Cristian Ezequiel “Guri” Andino (23) permanecen prófugos.
Se fugaron cuatro presos de la UR X: uno había sido condenado en diciembre
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