Judiciales
Caso Brunner: “Estaba en rojo, vi que se durmió, le grité y cambió de carril”
Con la concurrencia de cuatro testigos, se desarrolló hoy en el Tribunal Penal Uno de Posadas la cuarta jornada del juicio oral contra Juan Gastón Brunner (31), acusado de chocar y matar en estado de ebriedad a Carmen Susana Prestes (41) y Oscar Meza (47).
Al abrir el debate, el tribunal -presidido por Viviana Cukla y formado por los jueces Ángel Dejesús Cardozo y Gustavo Bernie- desestimó el pedido de la fiscal de Instrucción Siete, Patricia Clérici, quien el último viernes había solicitado la inclusión de Milagros Julieta Martínez (15) como testigo.
La menor tenía 8 años al momento del hecho e iba en el asiento trasero del Ford Fiesta Max conducido por su madre, Susana Prestes, quien murió en el accidente ocurrido el 13 de febrero de 2016 en la avenida Tulo Llamosas, frente a la Estación de Transferencias capitalina.
Los magistrados consideraron que “el aporte no sería novedoso, puesto que lo que pueda declarar ya fue aportado por otros testigos en el expediente”, por lo cual evaluaron que el testimonio de la joven “no resulta una prueba útil”.
“¡Gastón!”
La primera en declarar como testigo en la jornada fue Yaquelin Guadalupe Bogado, quien viajaba como acompañante en el Volkswagen Vento conducido por Gastón Brunner el día del siniestro vial.
A través de una videoconferencia, ya que actualmente vive en Buenos Aires, la joven -entonces de 18 años- recordó la noche previa al accidente fatal: “Estábamos en los carnavales de Candelaria con una compañera del colegio, terminó alrededor de las 4/4.30 y fuimos a un kiosco a tomar cerveza”.
Luego de estar allí un rato, “viene Gastón con un amigo en el auto, eran las 7 más o menos; le llevamos a mi amiga y a su amigo a la casa, y después él me pidió que lo acompañe a la casa de su mamá en Posadas porque tenía que ir a apagar las luces”.
De esa forma, la muchacha y el ahora enjuiciado se dirigieron a la capital provincial, realizaron las diligencias y decidieron retornar a Candelaria, puesto que “yo me tenía que encontrar con un chico”, recordó Yaquelin.
Fue en ese lapso en el que, cuando viajaban de regreso por la avenida Tulo Llamosas -ex ruta nacional 12-, llegaron a un semáforo a la altura del ingreso a Miguel Lanús, donde “yo venía con el celular, hablando con el chico que me iba a ver, por eso no veníamos hablando, entonces veo que estaba el semáforo en rojo y, cuando miro, él venía dormido con la cabeza para atrás y vi que íbamos a chocar contra un Chevrolet azul”.
Entonces, la joven gritó: “¡Gastón!”, tras lo cual “se despertó y cambió de carril”, impactando de frente con el automóvil en el que se trasladaban las víctimas.
Luego del choque, “me desmayé, cuando me desperté ya tenía las piernas rotas, el tenía sangre en la cabeza, yo lo insultaba y le decía de todo y él no decía nada, sólo me tocó como acariciando la cabeza”, indicó.
Consultada por la fiscalía sobre el estado de lucidez del implicado, cuyo test de alcoholemia arrojó que conducía con 1,44 g/l de alcohol en sangre, Bogado respondió: “Yo lo veía normal, tampoco tuve una relación con él, no lo conocía mucho como para decir si estaba cansado o algo”.
Asimismo, la testigo reconoció que no llevaba puesto el cinturón de seguridad y advirtió que Brunner “iba fuerte, no íbamos a una velocidad liviana como para frenar”.
Por otra parte, la compañera del colegio de Bogado, llamada Karen Romina Azame, también declaró hoy frente al tribunal, pero sus dichos no agregaron mucha información, puesto que dijo no recordar con exactitud lo vivido las horas previas al hecho, del cual “me enteré a la tarde del otro día recién”.

Yaquelin Bogado declaró frente al tribunal.
La noche previa
El siguiente en pasar al estrado fue Héctor Germán Ayala, quien mantenía una relación de amistad con el encartado y quien estuvo junto a Brunner la noche previa al siniestro vial.
En su relato, el testigo recordó que “nos juntamos a la noche y fuimos a un bar cerca de la costanera de Candelaria, estuvimos tomando cerveza en latas y después me llevó a mi casa”.
Consultado por la defensa -encabezada por Federico Tili y Cristian Bareiro- sobre el estado de su amigo, el muchacho aseguró que Brunner manejaba adecuadamente y que no pudo observar maniobras incorrectas: “Yo estaba bien, él también, no presté atención si estaba ebrio”.
Seguidamente, fue el turno de Belén Ana Paula Castillo, quien se encontró con ambos jóvenes aquella madrugada del 13 de febrero de 2016.
La joven no pudo precisar horas ni el estado en el que se encontraba el acusado, pero refirió que la llevó a su casa, distante a unos tres kilómetros de donde se encontraban, en inmediaciones a la plaza principal de la antigua capital. En ese marco, dijo no recordar alguna maniobra temeraria por parte del conductor.
Cierran ronda de testigos
En la jornada de mañana, prevista para las 8.30, se cerrará la ronda de testigos. Se espera la declaración de una pareja que ocupaba un tercer vehículo involucrado en el accidente. Será por videoconferencia, debido a una cuestión de salud.
En tanto, las siete audiencias programadas culminarán el próximo jueves, con el dictado de sentencia por parte del tribunal.
El proceso podría marcar jurisprudencia en Misiones, debido a que el implicado es juzgado por el delito de “homicidio simple con dolo eventual”, que prevé entre 8 y 25 años de prisión efectiva, y no por “homicidio culposo”, que estipula un máximo de 5, como se suelen enmarcar las muertes en accidentes de tránsito.
Judiciales
El hermano de Mario Golemba anunció una “inminente definición del caso”
A un día de cumplirse el decimoctavo aniversario de la desaparición de Mario Fabián Golemba, su hermano Eliezer, anunció que “el tiempo del silencio se está terminando” y adelantó que pronto habrán novedades judiciales que ayudarán a esclarecer el caso que se mantiene en la impunidad.
“Se cumplen 18 años sin Mario, pero a diferencia de años anteriores, hoy sabemos qué pasó. Hoy conocemos la verdad”, señaló Eliezer, en un breve video publicado por la cuenta Caíco Periodismo.
“Nunca fue un capricho: papá tenía razón. A Mario no se lo tragó la tierra. A Mario lo secuestraron. A Mario lo desaparecieron”, apuntó en la continuidad del audiovisual.
Eliezer adelantó que “estamos ante la inminente definición del caso” e indicó que “pronto la Justicia ordenará las medidas necesarias para esclarecer esta historia. El tiempo del silencio se está terminando. Falta poco”.
El hermano Mario Golemba resaltó que los avances judiciales se dieron a partir de una nueva denuncia radicada por los abogados Rafael Pereyra Pigerl y Vanesa Vignoles, quienes recurrieron a la Justicia Federal para investigar lo sucedido hace casi dos décadas atrás.
“La Justicia Federal hizo lo que la Justicia provincial no quiso hacer”, resaltó Eliezer.
Las últimas novedades que se habían registrado en la causa fueron a mediados de 2022, cuando la Justicia Federal ordenó excavaciones e inspecciones oculares en predios e instalaciones de la Comisaría de Dos Mayo.
Los procedimientos fueron ordenados en base a la línea investigativa que sigue la hipótesis de que Golemba fue detenido, golpeado y desaparecido por agentes de la Policía de Misiones.
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El caso
Mario Golemba fue visto por última vez el 27 de marzo de 2008. Ese día, el joven de 27 años en aquel entonces, salió de su casa en Picada Indumar -Dos de Mayo- con dirección hacia Oberá para asistir a una consulta médica con una nutricionista porque quería aumentar de peso para su boda.
La reconstrucción indica que el muchacho llegó a la consulta y esa nutricionista fue la última persona, comprobada fehacientemente, que vio con vida al agricultor. Cerca de las 15 de ese mismo día Golemba mandó un mensaje a su familia avisando que volvería más tarde, pero eso nunca sucedió y nada más se supo de él desde ese momento.
A partir de ahí se tejieron innumerables hipótesis, desde un suicidio hasta la posibilidad de que el joven se haya ido del país por voluntad propia. Sin embargo, nada de eso tenía sentido para la familia. Mario ansiaba casarse, soñaba con ir a estudiar Historia. Es decir, tenía muchos planes por delante.
Fue a comienzos de 2009 cuando dos detenidos se entrevistaron con el padre de Mario y aportaron un testimonio que apuntaba hacia lo peor.
Los dos detenidos relataron que ese 27 de marzo de 2008, mientras estaban presos en la Comisaría de Dos de Mayo, vieron cuando los efectivos de esa dependencia policial tenían a Mario esposado en el lugar. Sus testimonios fueron tan fuertes como coincidentes: ambos recordaron haber oído que golpeaban a Mario y que él repetía una y otra vez que no había hecho nada.
La declaración de los dos presos culmina cuando aseguran que después de los golpes oyeron que el joven que ellos identificaron como Mario Golemba fue subido a un patrullero y llevado a otro lugar con destino incierto.
En mayo de 2010, en tanto, se realizaron excavaciones en un ex destacamento de la comisaría local, pero el resultado fue negativo.
Desde ese momento la causa no registró avances, hasta que, a mediados de 2021, la querella logró que el expediente sea remitido a la Justicia Federal y que el caso sea investigado como “desaparición forzada de persona”.
Ahí la investigación se reactivó, se volvieron a recolectar elementos de prueba y dos testigos de identidad reservada declararon haber visto a Golemba detenido en la comisaría, donde lo habrían golpeado.
Inspección ocular coincide con testimonios que ubican a Golemba en comisaría
Judiciales
Declaró Thomas en la Causa Cuadernos: “Nunca delinquí”
El ex director de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, el misionero Oscar Thomas, imputado en la denominada “Causa Cuadernos” sobre una red de coimas y sobornos durante la década kirchnerista, declaró este jueves en el Tribunal Oral Federal (TOF) 7, y negó cualquier vínculo con la trama de corrupción que se investiga.
La megacausa judicial, que se originó a partir de los cuadernos donde Óscar Centeno, chofer de Roberto Baratta, mano derecha del ex ministro Julio De Vido, que también está procesado, anotó recorridos, fechas y bolsos que tenían como destino a funcionarios y la Quinta de Olivos, tiene 85 imputados, entre los que figuran el misionero y la ex presidenta CFK, quien actualmente guarda prisión domiciliaria por la condena en la causa Vialidad.
Thomas, que aparece en los cuadernos como presunto intermediario en el cobro de coimas a empresas contratistas, declaró este jueves ante el tribunal oral por las visitas que, según Centeno, le hizo a su casa el “valijero” del caso, y negó haberle entregado nunca a Baratta los “bolsos con dinero” de los que habló el chofer, asegurando que en todas las ocasiones entregó al funcionario “bolsas de yerba mate”.
“Nunca integré una asociación ilícita, ni manejé dinero, ni emití cheques, ni tenía fondos reservados, ni delinquí, ni fui funcionario público. Mi tarea siempre fue en el escenario de Yacyretá, un organismo internacional de Argentina y Paraguay con sus normas propias”, fue lo primero que dijo el misionero al tribunal, según publica el diario porteño Clarín.
Thomas, que en 2018 estuvo 47 días prófugo de la Justicia, comentó que se reunía con Baratta cuando visitaba a Julio De Vido en el Ministerio de Planificación y reconoció que Baratta lo visitó en su casa en la calle Juncal, pero negó que las visitas hayan sido 17, ni para buscar coimas, como reza la imputación armada a partir de los cuadernos del chofer Centeno.
“Siempre le traía yerba al personal que me trataba bien. A Baratta le llevaba yerba o se la hacía mandar por mi chofer. O pasaba por mi casa a retirar bolsas de yerba. Yo bajaba y se la daba en la puerta”, declaró el misionero y contó que, en otra ocasión, entregó al ex funcionario de De Vido un libro, que “era grande, pesaba ocho kilos, se llamaba ´Yacyretá energía para el desarrollo’”.
“Niego las 17 veces que se me nombra en los cuadernos. No recibí ni di dinero a nadie y nunca fui apretado”, recalcó el misionero, que comparte el mismo abogado defensor que la ex presidenta, José Manuel Ubeira.
Judiciales
Sobreseyeron a dos gendarmes misioneros investigados por homicidio en La Quiaca
El avance de la causa por el homicidio de Ivo Rodrigo Torres, el joven indígena de 22 años asesinado durante una persecución de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) en La Quiaca (Jujuy), derivó en el sobreseimiento de dos efectivos misioneros que habían sido imputados en el expediente judicial.
Se trata del subalférez Alexander Gunther, oriundo de Aristóbulo del Valle, y del cabo primero Marcos Leonardo Wisniewski, oriundo de Santa Rita, quienes integraban la patrulla del Escuadrón 21 al momento del hecho ocurrido el 6 de febrero de 2025.
La resolución fue adoptada por la Justicia Federal de Jujuy tras considerar que no existían elementos suficientes para atribuirles participación directa en los disparos que terminaron con la vida del joven motociclista.
La investigación determinó, a partir de pericias balísticas y reconstrucciones técnicas, que los proyectiles mortales provinieron de un único arma reglamentaria, utilizada por el sargento primero Walter Daniel Álvarez, otro integrante del operativo.
En una primera etapa, los dos efectivos misioneros, junto a la cabo Juliana Enciso, habían quedado imputados por homicidio agravado, aunque con el correr de la instrucción fueron desvinculados del hecho principal.
Los sobreseimientos fueron firmados el 27 de febrero y el 4 de marzo pasado, por el juez de Garantías N° 1 de Jujuy Eduardo Hansen.

Ivo Rodrigo Torres fue asesinado de un disparo en la espalda en febrero del año pasado.
Un gendarme a juicio
Con la elevación de la causa, el único acusado que llegará a juicio oral será el sargento primero Álvarez, señalado como autor de los dos disparos efectuados durante la persecución que se extendió por varios kilómetros en inmediaciones de la frontera entre Argentina y Bolivia.
Según la acusación fiscal, uno de los proyectiles impactó por la espalda en Torres y le provocó heridas fatales. Por ese hecho, Álvarez deberá responder por homicidio doblemente agravado, tanto por alevosía como por su condición de integrante de una fuerza de seguridad.
La acusación es impulsada por el fiscal federal Federico Zurueta, mientras que la querella, en representación de la familia de la víctima, sostiene que existió un uso desproporcionado de la fuerza durante el procedimiento.
Dos gendarmes misioneros detenidos por el crimen de un joven indígena en Jujuy
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