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Fue acusado de tres homicidios y el 8 de marzo irá a juicio por otro crimen

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Dibu Rodríguez

El 8 de marzo, Raúl Néstor “Dibu” Rodríguez, de 48 años, deberá sentarse en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal de Dos Posadas para ser juzgado por un hecho de homicidio, el cuarto que tiene anotado en su extenso prontuario abierto en la década de los 90.

En esta oportunidad, Rodríguez debe responder por el asesinato de Ismael Domínguez, registrado en enero de 2020 en la localidad de El Alcázar y que ahora puede valerle hasta 25 años de prisión.

Estar en la cárcel no es nada desconocido para Rodríguez, ya que entre las décadas de los 90 y los 2000 purgó 15 años tras las rejas por un doble crimen cometido en 9 de Julio y una vez liberado se cree que también asesinó a su cuñado en Santiago de Liniers.

Por eso, este 8 marzo será la cuarta vez que el hombre enfrente a la Justicia por un caso de homicidio.

El debate se desarrollará en el Tribunal Penal Dos, ubicado sobre calle San Martín de Posadas, y continuará los días 9 y 10 del mismo mes. En el proceso participarán el fiscal Antonio Vladimir Glinka, mientras que los jueces serán César Yaya, Carlos Giménez y Gregorio Busse.

Dibu Rodríguez está detenido con prisión preventiva desde abril del 2020 y será juzgado por el delito de homicidio simple, que prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión.

El imputado tiene la posibilidad de resolver su situación mediante la firma de un juicio abreviado en el que debe admitir su responsabilidad en el hecho, pero fuentes consultadas por La Voz de Misiones indicaron que hasta el momento el debate oral no está en dudas.

Crimen en El Alcázar

Rodríguez está acusado por el asesinato de Ismael Domínguez, un jubilado de 64 años que permaneció varios días desaparecido en El Alcázar, hasta que su cuerpo fue hallado dentro de un pozo de agua el 21 de enero de 2020 y los exámenes forenses marcaron que su muerte no fue un accidente, ni mucho menos, sino que fue ultimado a machetazos.

Tras el hallazgo del cadáver, los investigadores profundizaron la pesquisa y constataron que el pozo estaba ubicado dentro de una propiedad en la que trabajaba un “cuidador” que repentinamente desapareció.

Ese “cuidador” resultó ser el famoso Dibu Rodríguez, con antecedentes por homicidios y otros delitos en la zona Norte de la provincia, que una semana antes se había instalado en la colonia.

El hombre fue detenido dos días después en Eldorado, mientras juntaba sus pertenencias con aparentes intenciones de continuar escapando. Desde ese día no volvió a pisar la calle.

Se cree que Rodríguez y la víctima entablaron una especie de amistad y solían pasar momentos juntos en la chacra donde el ex convicto trabajaba, pero una presunta pelea habría derivado en el homicidio del jubilado.

Los estudios forenses concluyeron que la víctima presentaba tres machetazos en la cabeza y que la muerte se debió a un traumatismo craneoenfálico grave.

La investigación del caso fue llevada adelante por el Juzgado de Instrucción Uno de Puerto Rico, a cargo del magistrado Manuel Balanda Gómez, que el año pasado dispuso la elevación a juicio del expediente.

Los antecedentes de Dibu

El nombre Dibu Rodríguez no es nada nuevo en la historia policial misionera.

A principios de los 90 fue condenado a 20 años de prisión por el doble homicidio de una pareja de ancianos en la localidad de 9 de Julio.

Su pena la cumplió en la Unidad Penal III de Eldorado, de donde egresó cerca del 2006 tras cumplir 15 años tras las rejas y acceder al beneficio de la libertad condicional.

Tras su liberación, se mudó a la casa de una hermana en Santiago de Liniers, pero apenas unos meses después volvió a quedar involucrado en un caso de homicidio, esta vez, en el de su propio cuñado, José Pinkala, de 46 años.

El hombre fue hallado muerto el 25 de octubre de 2006 en el fondo de una letrina. Tenía golpes y lesiones cortantes y la información recolectada indicó ese día Pinkala había recibido la visita de su cuñado, que posteriormente desapareció y fue detenido en noviembre en Bernardo de Irigoyen.

Ismael Domínguez fue asesinado y arrojado a un pozo de 12 metros de profundidad en enero de 2020.

 

Domínguez tenía 64 años, era jubilado y vivía en El Alcázar.


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Falleció en el hospital una mujer atacada por perros pitbull en Irigoyen

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pitbull irigoyen

Angélica, una de las personas atacadas el domingo por tres perros pitbull en la localidad de Bernardo de Irigoyen, falleció esta mañana en el hospital Samic de Eldorado, nosocomio donde estaba internada junto a un hombre, que también resultó gravemente herido en el mismo hecho.

De acuerdo a lo consignado por fuentes policiales, el deceso de la mujer se produjo esta mañana, mientras que el hombre, identificado como Juan José, aunque es más conocido por el apodo de Motito, permanece internado con graves lesiones en diversas partes del cuerpo.

El hecho que terminó de manera trágica se registró el domingo a la mañana, sobre la avenida Tránsito Pesado de Bernardo de Irigoyen, a metros de la Aduana de Camiones, donde las víctimas, ambas en aparente situación de calle, fueron atacadas por tres canes de raza pitbull que son propiedad de una vecina de la misma cuadra.

En el caso intervinieron efectivos de la comisaría local, quienes debieron efectuar disparos al aire para dispersar a los animales, aunque aún así alguno de ellos continuaron atacando y mordiendo a las víctimas. 

Después de ello, ambas personas fueron trasladadas de urgencia al hospital Samic de Eldorado, donde esta mañana falleció la mujer.

Actualmente, los canes están resguardados, pero la situación judicial de la dueña de los animales podría agravarse conforme al fatal desenlace.

FOTO: Ilustrativa.


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Judiciales

Declaró la víctima de Manuel Rivero: “Caí al piso y me tiró dos balazos más”

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Manuel Rivero

“Sabés lo que voy a hacer, te voy a matar, porque si no sos mía, no sos de nadie”. Eliza De Souza (55) recuerda perfectamente lo que su ex marido, Manuel Rivero (59), le dijo aquella mañana del 14 de diciembre de 2016 antes de atacarla a balazos por las calles del barrio San Marcos y hoy lo volvió a contar entre lágrimas al momento de declarar en la segunda jornada del juicio oral que se lleva adelante contra el hombre en el Tribunal Penal Uno de Posadas.

La mujer, que también participa activamente del proceso como querellante particular, declaró esta mañana antes de un cuarto intermedio por tiempo indefinido como consecuencia de un posible diagnóstico de dengue en el presidente del tribunal, el magistrado Ángel Dejesús Cardozo (75), que este martes de igual manera decidió dirigir la audiencia “hasta donde pueda”, según sus propias palabras.

En ese marco, De Souza pasó frente al tribunal y no solo recordó lo sucedido aquella mañana del 14 de diciembre de 2016, sino que también ahondó en otros episodios de violencia sufridos durante los 30 años de relación que mantuvo con Rivero, con quien además tuvo diez hijos.

“Dos días antes él me llamó y pidió llevar a los chicos a Ituzaingó. Yo primero no quería, pero después le dejé. También pidió llevar al nene más chiquito. Se iban a ir todos. Después me di cuenta que hizo todo eso para que yo quede sola y que no haya testigos”, contó la sobreviviente que pidió declarar sin la presencia de su ex marido en la sala.

Y avanzó en el día del hecho: “Me acuerdo que levanté a las 6, preparé a los chicos y los acompañé a la parada porque tenían que ir a la terminal para encontrarse con su papá. Cuando volví me senté a tomar mate en el hall, escuché un ruido y cuando miré para atrás estaba Rivero. Tenía un arma en la mano, me miraba y se reía”.

Entre lágrimas por momentos, De Souza recordó cada palabra y cada segundo del ataque. “Le pregunté qué hacía y me respondió: ‘Sabés lo que voy a hacer, te voy a matar, porque si no sos mía, no sos de nadie’. Ahí entendí la gravedad de lo que pasaba y corrí por la puerta de atrás. Salí a la calle, no sabía qué hacer”, repasó.

De Souza prácticamente perdió la movilidad de un brazo como consecuencia del ataque.

Después de ello, la mujer relató que se encontró con un joven en la parada de colectivos y se protegió detrás de él, pero el acusado abrió fuego y ese primer balazo impactó en ambos.

“El tiro le atravesó al chico y me dio a mi también. El chico salió corriendo y cuando yo caí al piso Rivero me tiró dos balazos más. Después de eso vi que corrió y volví a escuchar dos tiros más. Yo ahí ya no sentía nada, solo escuchaba el murmullo de la gente”, graficó.

Tras el hecho, De Souza permaneció internada en grave estado durante varias semanas con tres heridas de bala en brazo, tórax y pierna. Afortunadamente, logró recuperarse, aunque en su cuerpo aún quedan secuelas del ataque, dado que prácticamente perdió la movilidad de su brazo izquierdo.

En la continuidad de su testimonio y a colación de las consultas efectuadas tanto por el fiscal Martín Alejandro Rau como de los abogados querellantes Santiago Larrea y Ariel Pianesi, De Souza sostuvo que “siempre vivió amenazada” por el imputado y recordó que desde 2007 realizó frecuentes denuncias por violencia de género.

Incluso, señaló que al momento del hecho Rivero tenía una restricción de acercamiento hacia ella, aunque “él nunca respetó”.

Casi al final de su exposición, el defensor oficial Mario Ramírez tomó la palabra y le transmitió a la víctima un pedido de perdón de parte del imputado, que continuaba en otra sala del tribunal siguiendo el debate a través de videollamada.

Rivero tiene 59 años y está detenido desde 2016, aunque en el medio escapó de la Comisaría Octava y estuvo un mes prófugo.

“A tu mamá le hice mierda”

En segundo turno declaró David, hijo de la víctima y del imputado, quien contó que días antes su papá le pidió interceder con sus hermanos para “hablar y arreglar las cosas. Decía que quería cambiar y volver con nosotros a la casa”.

El joven contó que esa mañana fue con sus hermanos hasta la terminal para realizar el viaje a Ituzaingó con su papá, pero mientras estaban en ese lugar “él me llamó. Le dije que le estábamos esperando, pero solo me dijo ‘a tu mamá le hice mierda, chau’”.

David también declaró sin su padre en la sala e indicó que “yo era el que más cerca estaba de él, ya casi nadie le daba bola. Él era una persona cuando tomaba y otra cuando no tomaba, le gustaba tomar whisky. Él estaba acostumbrado a la vida de antes, de arreglar todo a lo bruto, a los golpes”.

Incluso, el testigo recordó un episodio anterior, cuando en plena noche escuchó a su madre llorar y para calmarla fue a dormir a su lado, pero en medio de la madrugada vio a su padre ingresar al cuarto con un cuchillo en la mano. “Después le pregunté qué quiso hacer ese día y me dijo que estaba decidido a matarla”, lanzó sobre el final.

Los otros dos testigos citados fueron desestimados por las partes y sus testimonios serán incorporados por lectura, ante lo cual la jornada se dio por finalizada pasada las 10 y el debate pasó a un cuarto intermedio por tiempo indefinido hasta que el magistrado Cardozo tenga un diagnóstico claro.

El hecho que se juzga se registró el 14 de diciembre de 2016 en el barrio San Marcos de Posadas. Además de balear a su ex pareja, Rivero también está acusado de disparar contra otros dos vecinos. El hombre llegó a esta instancia detenido e imputado por los delitos de “homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa y homicidio simple en grado de tentativa (dos hechos) y portación ilegal de arma de fuego en concurso real en carácter de autor”. 

El magistrado Ángel Dejesús Cardozo presidió el debate con síntomas de dengue y la reanudación del juicio dependerá de su diagnóstico.


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Empezó el juicio a Manuel Rivero, acusado de balear a su ex y a dos vecinos

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Manuel Rivero

“Soy responsable del hecho, pero de ese momento no me acuerdo nada”, lanzó escuetamente esta mañana Manuel Rivero (59) cuando le preguntaron si quería declarar sobre lo sucedido en la mañana del 14 de diciembre de 2016, día que intentó matar a balazos a su ex pareja en el barrio San Marcos de Posadas y también desparramó tiros contra otros vecinos.

Las palabras de Rivero, nacido en Ituzaingó, Corrientes, fueron emitidas en el marco de la primera jornada del juicio que se desarrolla en su contra, aunque solo contó como una “aclaración”, ya que en acuerdo con su abogado defensor Mario Ramírez optó por abstenerse de declarar, tal como lo ampara su derecho. 

El escenario del proceso es el Tribunal Penal Uno de Posadas y las audiencias se extenderán hasta el jueves. Rivero llega a esta instancia detenido e imputado por los delitos de “homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa y homicidio simple en grado de tentativa (dos hechos) y portación ilegal de arma de fuego en concurso real en carácter de autor”, tras una investigación llevada adelante por el Juzgado de Instrucción Siete.

Manuel Rivero tiene 59 años y está detenido desde el momento del hecho, aunque en el medio de escapó de la comisaría Octava y estuvo prófugo un mes.

“Hice mierda a tu mamá”

Justamente, la jornada de hoy estuvo marcada por la lectura del auto de elevación a juicio del expediente, documento judicial en el cual la fiscal Patricia Clerici reconstruyó lo sucedido y plasmó la hipótesis acusatoria en base a los elementos de prueba recolectados durante la pesquisa.

Allí consta, entonces, que el 14 de diciembre de 2016, cerca de las 7.30, Rivero irrumpió en la casa de su ex pareja, Elisa De Souza, con quien mantuvo una relación de 30 años y fue padre de diez hijos, con la clara intención de asesinarla con un revólver calibre 22 milímetros largo marca Doberman.

Para ese entonces, el hombre ya contaba con una exclusión de hogar y una restricción de acercamiento debido a anteriores episodios de violencia perpetrados contra la mujer y ese día llegó decidido a todo. “Si no sos mía, no vas a ser nadie”, la amenazó, para luego hacerla correrla por las calles del barrio mientras empuñaba su arma.

En la huida, De Souza llegó hasta una parada de colectivos y se refugió detrás de un vecino, pero nada detuvo a Rivero, que abrió fuego por primera vez y el disparo atravesó al joven e impactó en la mujer.

Malherida, la víctima cayó indefensa y el ahora acusado la remató con otros dos disparos a quemarropa. En la fuga, además, baleó a otra vecina que fue testigo de lo sucedido desde la ventana de su casa, pero los tres proyectiles dieron contra la pared. 

Los magistrados del TP Uno Gustavo Bernie, Ángel Dejesús Cardozo (presidente) y Viviana Cukla.

“Ahí ya le hice mierda a tu mamá”, fue el mensaje que Rivero le envió a uno de sus hijos antes de ser detenido, aunque afortunadamente ni De Souza ni los otros vecinos baleados fallecieron.

La mujer sí resultó gravemente herida y permaneció varios días internada, aunque logró recuperarse y declarar contra su ex pareja. Ahora, además de testigo, es parte activa del debate oral como querellante particular, con la representación del letrado Santiago Larrea.

La sobreviviente debe declarar mañana, junto a otros cuatro testigos que darán inicio a la ronda de testimoniales mediante las cuales las partes pretenden reconstruir lo sucedido para llegar a una resolución. 

El tribunal encargado de llevar adelante el proceso es presidido por el magistrado Ángel Dejesús Cardozo e integrado por sus pares Gustavo Bernie y Viviana Cukla, mientras que en representación de la fiscalía interviene Martín Alejandro Rau.


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