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Cárcel común para Sidders, protegido del obispo de Iguazú, acusado de abuso

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La Cámara de Apelación y Garantías de La Plata revocó el pedido de prisión domiciliaria a Raúl Anatoly Sidders. El cura deberá cumplir prisión preventiva mientras dure el proceso legal.

 

Esta mañana, la Sala III de la Cámara de Garantías de La Plata negó la prisión domiciliaria a beneficio Raúl Anatoly Sidders, el cura denunciado por abuso sexual y quien desde principios de mayo de 2020 fue trasladado a la Diócesis de Puerto Iguazú.

La Justicia consideró que el religioso “goza de buena salud”, por lo cual le confirmó la prisión preventiva en cárcel común, mientras se lleven adelante el proceso legal.

Los representantes de la víctima, una ex alumna del religioso cuando éste ejercía como capellán de un colegio platense, manifestaron en un comunicado: “Tras constatar que Sidders goza de excelente salud”, la Cámara confirmó su “prisión lisa y llana”.

Asimismo, solicitan que cesen las presiones que imponen los allegados al acusado: “La querella exhortó asimismo al Arzobispado y demás allegados de Sidders a hacer cesar las presiones sobre la Justicia que originaron este innecesario incidente y llevaron al extremo de que el fiscal mutara en pocas horas su firme solicitud de prisión efectiva por el de un beneficio absurdo, ahora abortado”, reza el comunicado.

Pedido de prisión domiciliaria

En el 2020, el juez de Garantías Carlos Agustín Crispó hizo lugar al pedido de prisión preventiva para el cura destinado en Puerto Iguazú, Raúl Anatoly Sidders, acusado por abusar sexualmente de una menor de edad.

El fiscal Álvaro Garganta, quien en primera instancia había acompañado el pedido de detención efectiva de la querella encabezada por Juan Pablo Gallego y Pía Garralda, en diciembre pasado propuso se beneficie al religioso con una domiciliaria.

Sin embargo, la Sala III de la Cámara de Garantías de La Plata no hizo lugar al pedido de Garganta y, tras constatar que Sidders goza de excelente salud, confirmó su prisión lisa y llana en una cárcel común.

Entre algodones

Luego de una serie de denuncias públicas que salieron a la luz en La Plata, el ex capellán del Colegio San Vicente de Paul recaló en julio del año pasado en Puerto Iguazú.

En la Ciudad de las Cataratas, compartió el calor del hogar, ubicado en la calle Guatambú, con el obispo Nicolás Baisi. Allí se refugió el presbítero a la espera de lo que parecía inevitable, una denuncia formal por abuso de menores, que finalmente llegó a mediados de agosto de 2020.

El señalamiento de Sidders por parte de una ex alumna obligó al Obispado de Iguazú a romper el silencio y defender al presbítero, al calificar la denuncia como una “fake news”.

Allí también aseguraron que el cura desempeñaba “labores pastorales con adultos” y que “no hay ningún antecedente de acusaciones que comprometieran el comportamiento sacerdotal del padre Raúl en los 32 años que lleva de sacerdote, más allá de las diferencias con respecto a su modo de expresarse”.

Ahora, la decisión de la Justicia de La Plata no sólo significa un revés para la libertad de Sidders, sino para la acérrima defensa ejercida por el Obispado de Puerto Iguazú.

Policiales

Crimen del piloto Wiebel: su suegro escapó de la escena y es buscado

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En Puerto Iguazú continúa la conmoción por el homicidio del empresario y piloto de carreras Alfredo Wiebel, por cuyo crimen es intensamente buscado su suegro, de 82 años, que después del hecho escapó de la escena.

El hecho ocurrió esta mañana, minutos después de las 11, mientras Wiebel se encontraba en una obra en construcción ubicada sobre la avenida República Argentina, casi calle Pancho Ramírez.

En ese lugar también se hizo presente su suegro, Ángel Salazar (82), quien aparentemente mantuvo una discusión con Wiebel y en ese marco efectuó un disparo que acabó con la vida del piloto.

La escena, según indicaron fuentes consultadas por La Voz de Misiones, fue presenciada por el grupo de albañiles que trabaja en la obra. Ellos mismos narraron que después del hecho el sospechoso se dirigió hacia su empresa ubicada en las inmediaciones y de ahí tomó un auto con el que escapó de la escena.

Por estas horas, efectivos policiales de diversas dependencias de la Unidad Regional V participan de la búsqueda del implicado para ponerlo a disposición del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú.

Wiebel competía en rally, TC4000 Misionero y llegó al ProCar 4000. Tanto la Policía como la Justicia continúan recabando información para esclarecer las circunstancias del homicidio.

Piloto de carreras fue asesinado en Iguazú y el sospechoso es su suegro

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Piloto de carreras fue asesinado en Iguazú y el sospechoso es su suegro

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La Policía de Misiones investiga un homicidio registrado este viernes a la mañana en Puerto Iguazú y las primeras averiguaciones apuntan al suegro de la víctima como principal sospechoso del crimen.

De acuerdo a lo consignado por fuentes policiales, el hecho ocurrió esta mañana en una obra en construcción ubicada sobre la avenida República Argentina, en inmediaciones a la calle Pancho Ramírez.

Los datos señalan que el hombre asesinado se trata de Alfredo Wiebel, empresario y piloto de carreras de Puerto Iguazú. La víctima sufrió una lesión de arma de fuego que minutos después le provocó la muerte.

Por el hecho aparece como principal sospechoso su suegro Ángel S. (82), en tanto que los agentes de la Unidad Regional V continúan trabajando en la escena del hecho para recolectar más pistas que permitan reconstruir lo sucedido.

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Judiciales

Contrabandista que chocó y mató a un gendarme irá a juicio el lunes

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Exactamente dos años después del hecho, el joven contrabandista que en pleno intento de fuga chocó y mató a un gendarme en Santa Ana irá a juicio oral y enfrentará una acusación que prevé una pena de prisión perpetua en caso de ser declarado culpable.

El debate se realizará en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Posadas y comenzará el lunes 14 de septiembre, exactamente dos años después del hecho que acabó con la vida del cabo Robert David “Chato” Barreto (31), un centinela con más de doce años en la institución y padre de dos hijos.

El imputado, por su parte, es Rodrigo Dias Da Silva (27), quien se encuentra imputado y procesado con prisión preventiva por los delitos de “encubrimiento de contrabando, resistencia a la autoridad y homicidio doblemente calificado cometido a un miembro de la fuerza de seguridad para procurar la impunidad, en concurso ideal”, figura que prevé prisión perpetua.

El juicio oral será presidido por la magistrada Ruth María Ponce de León e integrado por sus pares Fabián Gustavo Cardozo y Enrique Jorge Bosch (subrogante). En representación de la fiscalía, en tanto, actuará Pablo Ricardo Di Loreto, mientras que como defensor de Da Silva estará el abogado particular Carlos Luis Ferreyra.

Para la primera audiencia está pautada la lectura del requerimiento de elevación a juicio y la indagatoria al acusado, que tendrá la posibilidad de declarar o abstenerse, para luego avanzar en la producción de prueba. Se prevén varias jornadas más para la declaración de los testigos citados.

Chato Barreto llevaba doce años en la GNA y era padre de dos hijos.

Crimen en la ruta

El hecho que se encuentra en investigación se registró el 14 de septiembre del 2024, cuando una Volkswagen Amarok cargada con 20 millones de cigarrillo de contrabando evadió un control sobre la ruta provincial 103, a la altura de Santa Ana, pero en plena maniobra su conductor embistió a uno de los gendarmes apostados sobre la arteria.

El uniformado atropellado fue Chato Barreto y tras el impacto la camioneta Amarok continuó su marcha sin control hasta volcar en una banquina de la ruta y en esas circunstancias fue detenido Da Silva.

Según la reconstrucción del hecho, Barreto estaba apostado sobre la doble línea amarilla de la ruta, al lado de un cono vial, y al ver que la camioneta avanzaba en contramano corrió hacia la banquina para resguardarse.

En esas circunstancias, fue embestido, quedó tendido sobre el capot y fue arrastrado varios metros hasta que se produjo el despiste de la camioneta y fue despedido violentamente.

El gendarme atropellado quedó severamente herido al costado de la ruta y alcanzó a ser asistido, aunque falleció horas después en el hospital.

La camioneta que era conducida por Da Silva tenía pedido de secuestro por robo en la ciudad bonaerense de Quilmes y en su interior transportaba 20.000 paquetes de cigarrillos Eight valuados en más de 22 millones de pesos.

Tras la muerte de Barreto, la fuerza federal rindió diversos homenajes y en su honor bautizó con su nombre la Plaza de Armas del Escuadrón 11 de GNA en San Ignacio.

El homenaje a Barreto se realizó en marzo del año pasado.

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