Opinión
Los que hoy te aplauden, mañana te entierran

Por: Fernando Oz
Lo bueno de esta temporada de columnas de opinión, mecha que prendió Fernando Rumi en LVM, es que no me veo obligado a escribir de política, algo que debería ejercitar más de seguido. Así que la veda electoral me brinda esa oportunidad. La cuestión es que los otros días, revisando unos papeles, encontré de casualidad la Orden del día número 515 de la Cámara de Diputados de la Nación del año 2000, hace veinticinco años, cuando el nuevo siglo comenzaba a caminar.
El documento está impreso sobre dos hojas A4, algo arrugadas y con algunos bordes rasgados. Ahí se puede leer un dictamen de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara baja que luego se aprobó en el pleno con pomposos discursos incluidos.
“Señor presidente: Lamentablemente, y en el Día del Periodista, debemos pronunciarnos acerca de un hecho de violencia perpetrado en contra de un trabajador de prensa que, en ejercicio de su labor, sufrió una injustificable agresión de parte de un miembro de la comunidad de la ciudad de Puerto Iguazú”, se lee al inicio de los fundamentos del proyecto de Declaración.
En realidad, habían sido dos tipos, uno delgado y fibroso, el otro macizo y grandote desde donde se lo mirara. Eran contrabandistas de poca monta que, cada tanto, eran reclutados por el intendente de aquel entonces, cuyo nombre prefiero no recordar, para hacer presencia en actos políticos, romper manifestaciones y apretar a los molestos. Justamente esta última fue el caso. Fue cosa de un minuto. El primero hizo gala de tener un cuchillo en la cintura y me dejó sin aire con un izquierdazo en la boca del estómago. El segundo completó la misión con una trompada seca en la mandíbula. Nocaut.
Leo el dictamen de la Comisión de Libertad de Expresión con cierta nostalgia y pienso enmarcarlo; lo que suelen hacer los viejos periodistas cuando comienzan a batirse en retirada, midiendo lo último del parque de municiones.
Tenía veinticuatro años y tres en “el mejor oficio del mundo”, creía en un periodismo escrito con mayúsculas. Por la mañana me ganaba la diaria como movilero, por la tarde vendía artículos a quien sea: El Territorio, La Nación, La Prensa, revista Veintidós, Noticias. Siempre había un colega amigo dispuesto a dar una mano o simplemente pedía hablar con el jefe de redacción y ofrecía la noticia de manera corta, precisa, sin fisuras. Arriesgaba un título al teléfono, una bajada informativa, vendedora. Y remataba diciendo ‘Escuche jefe, también tengo diez fotos en alta resolución, dos muy buenas si piensa en la tapa. Pero el combo entero tiene otro precio’. Eso, un cazador furtivo de noticias perdido en la triple frontera.
Recuerdo que los diputados habían montado un espectáculo en el Congreso y los medios nacionales hablaban del tema. “Nos causa profunda indignación este atropello de evidente intención intimidatoria hacia la libertad de expresión, opinión e información”, se lee en uno los párrafos de los fundamentos del proyecto de declaración.
Más adelante sigue: “Sirva esta iniciativa, paradójicamente presentada en el Día del Periodista, como un reconocimiento a una profesión que, lejos de ser cómoda y complaciente, es riesgosa y a menudo ingrata, pero que es imprescindible para el resguardo de los derechos y libertades en una sociedad civilizada”. Más adelante citan a Abraham Lincoln y a Rodolfo Walsh.
Pero fíjense lo que son las cosas. El proyecto de Declaración fue firmado por trece diputados de diferentes bloques. Años más tarde, siendo embajadora en Caracas, una de las legisladoras que había estampado su rúbrica, me demandó por escribir que ella hablaba con los peces de la fuente de la sede diplomática en Venezuela; otro de los diputados de aquel momento, tiempo después, siendo gobernador, me detuvo cuando intentábamos ingresar con un equipo periodístico a un sembradío de su propiedad donde aterrizaban sospechosas avionetas que llegaban de Bolivia.
Otros dos de esos diputados tuvieron encontronazos con la prensa después de quedar envueltos en presuntos hechos de corrupción. ¿Entienden lo que quiero decir? Los que hoy te aplauden, mañana te entierran. La relación entre el periodismo y el Poder, sea el que fuere, siempre fue compleja. Lo supo uno de mis abuelos cuando el peronismo cerró su periódico, luego mi padre en plena dictadura, y posiblemente mañana le toque a mi hijo. Quién sabe.
Parecen ser momentos difíciles para el periodismo en el país y en el mundo. Según el balance anual de Reporteros sin Fronteras (RSF) a fines del año pasado, un total de 54 periodistas han sido asesinados, 550 encarcelados y 55 secuestrados en 2024. La organización no gubernamental dice que es una “cifra récord” y que “el periodismo paga un precio humano desorbitado en los conflictos y los regímenes opresores”. Cinco profesionales perdieron la vida en México, otros siete en Pakistán y desde que se desató la guerra en Ucrania van 13, ni qué decir lo de Palestina donde el número de colegas muertos es alrededor de 200.
El último informe de RSF indica que, por segundo año consecutivo, la Argentina registró una profunda caída en el índice global de libertad de prensa: descendió en total 47 lugares durante el gobierno de Javier Milei.
Es terrible, pero qué puedo decir. Esas han sido siempre las reglas, en tiempos de los teletipos y ahora también, donde jóvenes reporteros resisten en Gaza mostrándoles al mundo desde la cámara de sus celulares, a través de las redes sociales, lo miserables que podemos ser los seres humanos.
Es que el periodismo, como contrapoder, se vuelve un ejercicio peligroso en cualquier lugar del mundo. Y, por suerte, siempre hay mujeres y hombres con pensamiento crítico dispuestos a cuestionar y pelear por la verdad, la independencia y la libertad de prensa. Pero claro, tendrán que pagar el precio. El límite depende de cada cual.
Veinticinco años después, ojeo lo que se llevó al recinto del Congreso y me produce un sabor amargo. En cambio, la primera vez que lo leí me pareció que era una dulce victoria. Es el paso del tiempo o el kilometraje. Tal vez, sea el momento de terminar de hacer las valijas, de hacer el relevo.
Opinión
Previsibilidad en tiempos de crisis

Por Fernando Retamozo.
Politólogo y Periodista.
El modelo Misionerista parte de una definición concreta de gobierno: cuidar sin desordenar, aliviar sin comprometer el equilibrio y administrar con previsibilidad aun en contextos adversos. En un país atravesado por la recesión, la caída del consumo y un ajuste que impacta con fuerza en los hogares, esa forma de gestionar adquiere un valor central. No se trata de expandir el gasto sin control, sino de tomar decisiones responsables cuando el margen es limitado. Gobernar, en este contexto es administrar con los pies en la tierra.
Cuando el salario no alcanza y el consumo no arranca, la política deja de ser promesa y pasa a ser acción. La filósofa política alemana, Hannah Arendt, advertía que la política existe para organizar la vida en común incluso en contextos adversos. Esa organización hoy la practicamos en decisiones cotidianas que amortiguan el impacto del ajuste sin desordenar las cuentas públicas.
Frente a un Estado nacional que se retira y descarga el costo del ajuste sobre provincias y municipios, sostenemos un modelo que combina equilibrio fiscal con presencia inteligente. El economista, Karl Polanyi, señalaba que los mercados no se autorregulan sin generar tensiones sociales; cuando el Estado se corre por completo, esas tensiones no desaparecen, se trasladan. La diferencia está en cómo la administramos y quién paga el costo.
La gestión del gobernador Hugo Passalacqua expresa con claridad esa lógica. Decidió reabrir de manera anticipada el Boleto Educativo Misionero para el ciclo lectivo 2026, garantizando el transporte desde el primer día para estudiantes de todos los niveles. Es una decisión concreta que da previsibilidad a miles de familias. No es improvisación ni gasto desmedido: es planificación aplicada a una necesidad real.
Ese mismo criterio se refleja en nuestra política fiscal provincial. Mientras los impuestos nacionales no bajan y los ingresos no crecen, sostenemos descuentos de hasta el 35% en el Impuesto Provincial Automotor, bonificaciones por pago anticipado, exenciones para vehículos antiguos y una moratoria con condonación total de intereses.
A estas medidas se suman los Programas Ahora, en todas sus variantes, entre ellas el Ahora Gas, clave en una provincia sin red de gas natural. Frente al aumento del precio de la garrafa, intervenimos de manera focalizada, con reglas claras y alcance definido. No se trata de reemplazar al mercado, sino de corregir sus fallas cuando el impacto social se vuelve insostenible.
En Posadas, la gestión del intendente Leonardo “Lalo” Stelatto se inscribe en la misma matriz política del modelo Misionerista. Reconocida durante más de seis años consecutivos entre las mejores del país por estudios y consultoras, la ciudad sostiene actividad turística, agenda cultural y espacios públicos que funcionan como motores económicos.
La presencia municipal en los barrios refuerza ese enfoque. Realizamos operativos de salud, prevención contra el dengue, atención primaria descentralizada y vacunación en territorio en línea con nuestra lógica de eficiencia y cercanía. Max Weber, sociólogo alemán y uno de los fundadores de la ciencia política moderna, definía la política como la “lenta perforación de tablas duras”: una tarea que exige constancia, responsabilidad y gestión profesional, no marketing.
En esa misma línea, esta semana comenzó el operativo Escuelas Seguras, donde las municipalidades realizan tareas de desmalezamiento y fumigación en los establecimientos educativos de cara al inicio del ciclo lectivo. El cronograma incluyó la Escuela N°842 de San Isidro, el Colegio Secundario N°2 de Itaembé Miní, el Bachillerato Orientado Provincial N°8 en la chacra 138 y la Escuela Primaria N°820 del barrio Porvenir I. Gestión básica, de bajo costo y alto impacto.
Todo esto configura una definición política clara: el misionerismo es previsibilidad, continuidad y responsabilidad. Norberto Bobbio, filósofo político italiano, advertía que la democracia se mide menos por los discursos y más por la capacidad real del Estado para garantizar derechos dentro de reglas claras. El desendeudamiento provincial, el equilibrio fiscal, el boleto estudiantil, los Programas Ahora, la Escuela de Robótica, la Costanera de Posadas y el fortalecimiento del sistema de salud pública con hospitales de alta complejidad, el PET para el tratamiento del cáncer y el robot Da Vinci no son promesas: son resultados que nosotros sostenemos.
En tiempos de crisis, Misiones no ensaya teorías ni experimenta con la vida cotidiana de la gente. Administra con responsabilidad, sostiene lo que funciona y da certezas cuando todo lo demás es incertidumbre.
Opinión
Misiones, entre la autonomía económica y el éxodo laboral

Por Fernando Oz
El próximo miércoles, los dos senadores del Frente Renovador de la Concordia votarán a favor del paquete de la mega reforma laboral que el Gobierno de Javier Milei busca aprobar en el Congreso. Sonia Elizabeth Rojas Decut y Carlos Arce darán el sí en lo general del proyecto de ley, pero harán observaciones cuando se realice la votación en lo particular. El dato fue dado como un hecho en Balcarce 50, cuando esta semana se reunió la mesa política encabezada por Karina Milei para contar los porotos.
Durante el cónclave, fue Diego Santilli quien dijo contar con el acompañamiento de los dos senadores. Pero Santiago Caputo habría sido el intermediario para destrabar las divergencias, algo que el ministro del Interior omitió. Manuel Adorni, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem y Caputo escucharon cómo el “Colo” pasaba su reporte de cómo se encontraban los votos en la Cámara alta. El senador misionero Martín Goerling Lara, jefe de la bancada del PRO, también acompañara la reforma, pero desde un convencimiento diferente al de los renovadores.
Ese mismo día, el miércoles pasado, Santilli les aseguró en privado a los integrantes del Comité Ejecutivo de Coninagro que el Gobierno ya contaba con los votos para aprobar la reforma laboral en el Senado. Luego participó de la primera reunión del Consejo de la entidad cooperativa, donde los productores pusieron sobre la mesa la crítica situación de las economías regionales. Allí se encontraba Gustavo Hein, presidente de la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones y consejero de la Confederación.
Al margen de la confirmación del ministro del Interior de la Nación, en el Gobierno provincial entienden que la baja de Ganancias a sociedades sigue siendo un punto en discusión del capítulo tributario que incomoda a las provincias dialoguistas, pero también hay otros temas en debate que impactan a Misiones, como la cuestión energética y las promesas de pago de deudas atrasadas.
Mientras el 51% de los ingresos totales de Misiones sigan proviniendo de recursos de origen nacional, el cantón va a seguir atado a los antojos del lobby porteño, y quedó demostrado que para poder alcanzar la independencia económica no alcanza con bajar el déficit. El porcentaje, la atadura, forma parte del último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso publicado el año pasado.
Algunos datos del informe nos muestran dónde estamos parados: La Rioja es la provincia más dependiente, el 86% de sus ingresos proviene de Nación, seguida por Santiago del Estero con el 86% y Formosa con el 84%. El 72% de los recursos de la vecina Corrientes también dependen de la misma fuente. La rica Santa Fe está con el 51%, igual que nosotros, que tenemos por arriba a Mendoza con 52% y por debajo a Tierra del Fuego, que recibe el 48%.
Lo publiqué hace unos meses: En la década de los 90, la que aplauden los libertarios y aquellos que de chicos vivieron de la casta, la dependencia de Misiones era similar a la del resto de las provincias del NEA; hoy somos la mejor posicionada y la más independiente de todo el Norte Grande. Ese fue el rumbo que se eligió: “vivir con lo nuestro”, y no estamos tan alejados de esa meta.
Los aceleracionistas y los agentes del caos
Mientras Santilli decía que tenía los votos necesarios para aprobar la mega reforma de precarización laboral, ese mismo miércoles, los diputados nacionales Maura Gruber y Diego Hartfield se reunieron con Marcelo Reinoso, Coordinador del Fondo Especial del Tabaco (FET), un riojano que depende del clan Menem, del palo sindical. Cuando salieron, la legisladora reconoció que uno de los puntos del encuentro fue “buscar mayor transparencia con los recursos” del millonario fondo destinado a los pequeños productores de tabaco.
Casi como una sincronía mágica, en Misiones un grupo de productores “autoconvocados” protestaba y amenazaba con impedir todo el ingreso de tabaco a las plantas de acopio. El reclamo, que comenzó el lunes, es por el precio de la hoja y por el manejo de los fondos del FET. La cara visible de la protesta es Maximiliano Hoff, presidente de la Comisión de Tabacaleros Autoconvocados.
Hoff participó en las últimas elecciones como candidato en la lista encabezada por el expolicía Germán Palavecino, y patrocinada por su camarada Ramón Amarilla, el agente del caos. La diputada Gruber, productora de Santiago de Liniers con experiencia en el rubro yerbatero y maderero, en las elecciones provinciales de junio fue parte de la misma lista que consagró a Amarilla como diputado provincial. La sincronía entre los agentes del caos y los impulsores locales de la aceleración de los tiempos es llamativa, tal vez una casualidad.
Reinoso, el funcionario que maneja el FET, tiene su rol bien claro: evitar conflictos con las provincias tabacaleras, especialmente con Salta, y con la multinacional Philip Morris, manejada en el país por Massalin Particulares, la firma acusada judicialmente de haber sido favorecida por el ministro de Desregulación y Transformación, Federico Sturzenegger, en el marco de la sanción de la Ley Bases. En la investigación también se incluyó a Javier Ortiz Batalla, economista y ex vicepresidente de Massalin, señalado como colaborador del funcionario en la redacción de los artículos referidos al sector tabacalero en la ley.
En La Libertad Avanza, donde rinden culto a la aceleración de los tiempos, no quieren que el FET pase por las manos del Gobierno provincial y buscan su intervención. El próximo episodio de la pulseada por la distribución de los fondos que llegan por los impuestos internos aplicados a la venta de cigarrillos podría terminar en la justicia federal. El objetivo sigue siendo el mismo: ahogar económicamente al Gobierno provincial.
Entre Milei y la Kakistocracia
El éxodo laboral en Misiones no es solo una estadística: es la postal amarga de una crisis feroz. Antes, el cruce era para traer electrónica y alguna mercadería barata; ahora es para buscar un sueldo digno, para dejar atrás salarios pulverizados. Jornaleros, panaderos, albañiles, administrativos, jóvenes de treinta y profesionales de cincuenta; todos abandonan el terruño rumbo a Brasil y Paraguay.
No hay migración sin razones. Y aquí el menú es abundante: por un lado, la crisis económica del gobierno de Milei que se llevó puesto el salario, las obras públicas, el consumo y la esperanza. Por otro, la herencia de una vieja kakistocracia que gobernó Argentina con la habilidad tramposa de los menos cualificados. Años de clientelismo, de parches fiscales, de hacer la vista gorda mientras la provincia crecía a pesar del país, dejaron un campo minado.
Y ahora llegamos al corazón de la cuestión: la importancia de un sistema fiscal provincial fuerte. Misiones supo construir herramientas propias: recaudación sólida, administración eficiente, cierta autonomía respecto a los vaivenes de Buenos Aires. ¿El resultado? Crecimiento, obra pública, empleo, una economía que resistía embates externos mejor que su vecina Corrientes, atada a la coparticipación y la limosna nacional.
No hace tanto, Misiones era la niña bonita del NEA. Pero el último año barrió con todo: ajuste furibundo, caída de la construcción, cierre de comercios, despidos en cascada. Los números son tozudos: lo que creció en diez años cayó en uno.
Se nos prometió libertad, pero llegó el sálvese quien pueda. La narrativa libertaria —esa que desprecia al Estado y glorifica al mercado— olvida que, sin Estado, solo los fuertes sobreviven. En la Misiones real, la que suda y madruga, la libertad es un lujo y el mercado, una trampa. Creo que lo dije un par de columnas atrás, ajuste no es épica, es hambre; la autonomía económica no es ideología, es supervivencia. Y saben qué, la kakistocracia, vieja o nueva, va a seguir mirando desde su torre de marfil mientras abajo la gente cruza la frontera con lo puesto.
Opinión
El agente del caos y el quincho de Hugo
Por Fernando Oz
Hay que admitir que el ex policía y actual diputado provincial Ramón Amarilla sabe jugar muy bien a las escondidas. No esperó que terminara el primer mes del año para convocar a los empleados públicos a la Plaza 9 de Julio; su plan era presentar un reclamo de tipo salarial para toda la administración pública provincial y pedir soluciones casi mágicas a cuestiones en las que el Gobierno provincial no tiene nada que ver. Una vez más, en el oficialismo nadie lo vio venir. En menos de veinticuatro horas, el agente del caos agitó el denso clima social: emulando ser Robin Hood, rodeado por sus Merry Men, entró a la Rosadita con una proclama en mano.
Silencioso, escurridizo y con modales de buen samaritano, Amarilla apareció cuando los demás estaban en el quincho. Nadie lo esperaba. El martes, durante la siesta, el diputado envió desde su WhatsApp una “Convocatoria” a gremialistas, amigos, camaradas y a los medios de comunicación para que divulgaran su regreso. El mensaje salió con música de fondo: el Himno Nacional.
La convocatoria era para el día siguiente y estaba dirigida a “retirados, familiares de la Policía y del Servicio Penitenciario, docentes, salud, municipales”. Más adelante, se lee: “instamos a las autoridades del Gobierno provincial (que) atiendan a todos los sectores, gremios y sindicatos representantes de los docentes, salud, empleados públicos y municipales, poder judicial, yerbateros, tabacaleros, comerciantes”, y termina diciendo que la “situación económica es insostenible y afecta a todos los misioneros”. También quiso que su firma quedara debidamente estampada como tal: “Fdo. Ramón Oscar Amarilla, diputado provincial”.
El miércoles, a las diez de la mañana, en la Plaza 9 de Julio, una treintena de personas se congregó alrededor del ex suboficial de la policía; la mayoría ex uniformados, el resto eran periodistas haciendo la faena del día. Hubo fotos, entrevistas, posteos en redes. Después entregó un escrito en Mesa de Entrada de Casa de Gobierno y, a su regreso, más fotos, unas palabras de ocasión, y se mandó a mudar con su pelotón.
En su mesa chica restaron importancia al número de personas que asistieron a la convocatoria. Consideran que cumplieron con los “objetivos tácticos” y hablan de la “acción psicológica”. Amarilla cree que puede liderar el malestar social debido a la “insostenible situación económica”. Tantea el terreno, mide al oficialismo con cultivada paciencia. “Nosotros sabemos muy bien que de un día para otro no se hace una convocatoria, sabemos cómo se hace”, dice un hombre de esa mesa que prefiere no salir en fotos.
Ahora, Amarilla, el agente del caos, espera que el Gobierno reinicie la mesa de diálogo por aumentos para todo el personal policial, retirado o no. No pidió nada para ningún otro sector; entendió que no era el momento, que habrá tiempo para presentar el escrito que redactó antes de la convocatoria. Parece ser que tiene varias cartas fuertes bajo la manga; una de ellas sería una comprometedora grabación realizada en el penal donde se encontraba tras las rejas. El emboscado sería un desafortunado abogado que ingresó al centro de detención después de las 22 horas creyendo llevar una patente de corso; un boca suelta.
El diputado, hombre inteligente y astuto, no tiene nada que ver con los neopopulistas modernos, pero es un Joker de la época. Los nuevos guasones de la política sienten una fascinación por el caos, lo viven como una revelación. Amarilla no es un Robin Hood —y quienes lo rodean probablemente no sean los Hombres Alegres—, es Joaquin Phoenix diciéndote al oído: “Introduce un poco de anarquía, altera el orden establecido y todo se volverá caos. Soy un agente del caos”.
Aires de relanzamiento de gestión
El martes, mientras Amarilla escribía la convocatoria, el jefe de Gabinete, Carlos “Kako” Sartori, comía asado con unos cincuenta y tantos alcaldes en la localidad de Caá Yarí. Fue una charla amena; Kako los conoce, él mismo, hasta hace poco, estaba entre los intendentes que reclamaban más respuestas por parte del Gobierno provincial. Ahora la mano cambió y ellos serán los actores del proyecto misionerista. Todos se fueron contentos, con la panza llena y fondos frescos para obras y tapar agujeros.
Rodrigo “Pipo” Durán, de Eldorado, se fue con 295 millones de pesos; la misma suma consiguió para Posadas “Lalo” Stelatto y su par de Oberá, Pablo Hassan, salió con 83 millones, por ejemplo. La transferencia corresponde a una compensación que le correspondía a la provincia por aquel asunto de la quita de recursos de la soja y el rocambolesco pacto fiscal.
La tarasca llegó tras un reclamo del gobernador Hugo Passalacqua, en medio de la discusión por la polémica reforma laboral, además de los 189.000 millones que recibió en lo que va del año en concepto de coparticipación. Hasta el momento, el ministro del Interior, Diego Santilli, consiguió el respaldo de nueve gobernadores: Rogelio Frigerio (Entre Ríos); Alfredo Cornejo (Mendoza); Leandro Zdero (Chaco); Gustavo Sáenz (Salta); Marcelo Orrego (San Juan); Rolando Figueroa (Neuquén); Alberto Weretilneck (Río Negro); Ignacio Torres (Chubut) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).
Pese a las partidas que envió el gobierno de Javier Milei, Passalacqua está reticente por la falta de respuestas sobre las deudas reales que la Nación tiene con Misiones. Es por eso que Santilli suspendió la visita que tenía prevista a la provincia; no quería irse con las manos vacías, sin la foto de un acuerdo. Los senadores de la Renovación recibieron la directiva de no pronunciarse hasta último momento.
Hasta el momento, son varios los gobernadores que se oponen al articulado tributario de la reforma laboral, en especial a la reducción pensada en Ganancias para las sociedades, lo que afectará la recaudación de las provincias. Los mandatarios aliados quieren compensar la disminución que tendrán sus arcas por la rebaja del 35% al 31,5% sobre ese ítem. Con esa disminución las provincias perderán 1,2 billones de pesos.
El impacto para el Cantón es de casi 60 mil millones de pesos, un montón. El dato lo publicó Primera Edición, que accedió a un informe técnico de impacto fiscal que analiza en detalle los efectos del Proyecto de Ley de Modernización Laboral sobre la recaudación nacional y la distribución de fondos hacia las provincias. Según el diario que dirige Marlene Wipplinger, la pérdida surge principalmente de la reducción del Impuesto a las Ganancias que pagan las sociedades, la eliminación del impuesto cedular y la derogación parcial de impuestos internos, tres puntos que no son menores para la economía de la provincia.
Passalacqua está dispuesto a resistir los embates de la gestión libertaria y a “mantener la unidad de la Renovación”, lo escuchó un selecto grupo de unas quince personas mientras comían un asado en el club Pira Pytá. Fue un clima de “relanzamiento de gestión”.
Entre los invitados estuvo Kako Sartori; el subsecretario de Coordinación de Gabinete, Joaquín Montenegro Niveyro; la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek; la diputada Aryhatne Bahr, ambas representantes del Blend; Graciela de Moura, titular de la Agencia para el Desarrollo Económico, y Alicia Penayo, que aún tiene un pie en Silicon Misiones, entre otros funcionarios y algún integrante del Poder Judicial.
No estuvieron Lucas Romero Spinelli ni su pareja, la diputada Paula Franco, que acababan de volver a Posadas después de unos merecidos días de vacaciones. El vicegobernador se mantuvo atendiendo cuestiones de la gestión y muy involucrado en su campaña en redes sociales. El líder de la Renovación Neo reforzó su equipo de comunicación con el apoyo de una consultora de Buenos Aires que se especializa en redes y del excelentísimo académico y consultor en política comunicacional Mario Riorda. La apuesta fuerte será en YouTube, con vistas a 2027.
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