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De Fred Machado a la sociedad silenciosa

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Por: Fernando Oz

@F_ortegazabala

 

El Cantón también se encuentra en la ruta del blanqueo de capitales ilegales de Fred Machado, el narcotraficante que reconoció en una reciente entrevista haber realizado aportes millonarios a la carrera política de José Luis Espert. En el mapa de operaciones sospechosas que incluyen negocios mineros, aéreos y turísticos; Puerto Iguazú, la ciudad de las Cataratas, fue uno de los destinos elegidos.

Hace unos días, la Corte Suprema de Justicia habilitó su extradición a Estados Unidos, donde es investigado por lavado y fraude. Su nombre completo es Federico Andrés “Fred” Machado, tiene 57 años, nació en Viedma, de capricornio, piloto civil. Estuvo radicado durante un tiempo en Miami, Florida, donde posee al menos dos compañías dedicadas al rubro de la aviación: South Aviation Inc. y Pampa Aircraft Financing.

La primera vez que oí hablar de Machado fue en 2011, cuando me tocó cubrir el caso de los hermanos Juliá, dos pibes bien que fueron detenidos en Barcelona apenas aterrizaron con un avión cargado con casi una tonelada de cocaína. El que me lo nombró llevaba chapa de la DEA, seguía el caso de cerca y había pasado la mitad de su carrera trabajando en América del Sur.

Había sido que, a través de South Aviation, Machado le entregó a Gustavo Juliá un avión moderno con el que, entre 2009 y 2010, comenzó a volar a Europa. En 2012, Juliá fue condenado a 13 años de cárcel en España por el contrabando de 944 kilos de cocaína. En esa cobertura, en la que también hablé con policías de España y Bolivia, funcionarios judiciales, viejos oficiales de la Fuerza Aérea reconvertidos en prósperos empresarios del mundo aeronáutico y fuentes ligadas a la investigación, aprendí muchas cosas, una de ellas es que el negocio de los brokers aéreos suele estar tan sucio como una papa.

Volviendo al caso que nos importa. Machado está bajo la mira de un Tribunal del Distrito Este de Texas por múltiples delitos graves, entre ellos presunta asociación ilícita para la fabricación y distribución de cocaína, conspiración para cometer lavado de dinero, conspiración para cometer fraude electrónico y conspiración para cometer violaciones de exportación y violaciones de registro federal que involucran aeronaves.

Las actividades ilegales involucrarían un monto aproximado de U$S 350 millones desde 2016. En relación con sus negocios de aviación, la investigación sostiene que Fred habría reclutado inversionistas para invertir en depósitos de compra de aeronaves para transacciones de venta que nunca se concretaron, utilizando esos fondos para fines distintos. Su socia en un fondo fiduciario vinculado a la causa en Texas, Debra Lynn Mercer-Erwin, ya fue condenada a 16 años de prisión.

Justamente, a fines de 2016 desde el gobierno de Tucumán se anuncia el inicio de un convenio con Avian S.A., la empresa que compró Mac Air y que controlaría Avianca en el país. Todo eso sucedía en plena revolución de los vuelos con cielos abiertos, establecida por la administración del entonces presidente Mauricio Macri.

Fue así como Germán Efromovich –otro muñeco interesante que luego fue detenido en Brasil– comenzó a visitar Tucumán con la promesa de que Avianca instalaría un Hub en el aeropuerto Benjamín Matienzo, para conectarlo con decenas de destinos en América y Europa. La aventura de Avianca en Tucumán parecía plasmarse después de que el 20 de septiembre de 2017 se hiciera un vuelo de prueba para unir Tucumán con Misiones, que trasladó al tucumano Juan Manzur, que en aquel momento era gobernador, y a parte de su gabinete.

La aviación fue la coartada perfecta. En un país donde volar es sinónimo de progreso, Machado lo entendió antes que nadie: por arriba de las nubes, la ley es difusa, y el dinero viaja más rápido que la justicia. Los aviones, esos pájaros metálicos que cruzan la pampa y la selva, se transformaron en el vehículo ideal para el lavado y el contrabando. Empresas fantasma, contratos opacos, operaciones en la zona franca y un puñado de funcionarios que miraban para otro lado. En Argentina, el cielo no es el límite: es la zona liberada.

El blanqueo es un arte que se aprende y se enseña. Las operaciones de Machado ponen en evidencia la facilidad con que el dinero sucio se convierte en inversiones, propiedades y campañas electorales. El sistema financiero, como siempre, sirve de facilitador; y la aviación, de acelerador. El resultado: millones que desaparecen del radar de la ley, pero no del de la codicia.

Días atrás, antes de ser trasladado desde su residencia en el sur, donde cumplía detención domiciliaria, hacía una cárcel donde esperará ser extraditado, Fred Machado reveló en una entrevista que conoció al senador nacional Manzur tras un intento de instalar una aerolínea en Tucumán. Aclaró que no hizo negocios con el ex gobernador peronista.

En entrevista con el diario Clarín, el empresario aéreo también se refirió a sus vínculos con dirigentes políticos. “A Manzur y al de Salta (afirman que se refería a Juan Manuel Urtubey) lo conozco porque estaba yendo con un amigo que buscaba poner una aerolínea con base en Tucumán. Es la famosa aerolínea que le compran al Grupo Mac Air”, contó el financista del diputado de La Libertad Avanza José Luis Espert.

La llegada de Avianca al Cantón en 2017 fue aplaudida por todos, incluidos empresarios turísticos, especialmente hoteleros. Hasta Hugo Passalacqua, que en ese momento también era gobernador, fue a recibir a Manzur cuando aterrizó en Iguazú con el promocionado vuelo. Es que la promesa parecía grande, había entusiasmo. Minutos antes del show, el presidente del Iguazú Turismo Ente Municipal (Iturem), Leopoldo Lucas, decía en diálogo con Radio Yguazú que del “vuelo de Avianca del que se viene hablando desde el año pasado” servirá “para unir desde Tucumán al noroeste con el noreste del país” y hacer un puente aéreo entre Posadas-Iguazú-Florianópolis (Brasil).

En realidad el proyecto Avianca era mucho más amplio, el plan era quedarse con una buena tajada de las rutas aéreas que conectaban ciudades claves de Bolivia, Paraguay, Brasil y el norte argentino. El negocio se truncó por un entramado judicial que nada tenía que ver con el lavado de dinero ni con el narcotráfico. La entrega de 36 rutas aéreas por parte del gobierno de Macri a la compañía provocó denuncias por supuestos conflictos de intereses comerciales relacionados con Mac Air, la empresa que controló Franco Macri (padre de Mauricio), hasta 2016.

La cuestión es que la iniciativa se desplomó. Personalmente no creo que Passalacqua, ni su ministro de Turismo, José María Arrúa, hayan sabido quiénes estaban detrás del negocio; al fin y al cabo, Avianca es la marca de una línea aérea colombiana que aún hoy es de las más importantes del mercado internacional. Nada tiene que ver la marca de café Juan Valdez con el delincuente del licenciatario, por poner un ejemplo.

En 2019 uno de los tantos aviones de la flota alquilados o comprados por Machado, algo típico en el rentable pasamanos entre bróker aéreos, aterrizó en el aeropuerto de Posadas. Esta vez no traía a ningún gobernador, sino que al economista José Luis Espert y a un grupete de colaboradores del momento. Estaba de gira presentando su libro “La Sociedad cómplice” y en plena campaña electoral como candidato a presidente.

Aquella vez, Espert, en la Berna del Cantón, estrechó manos, visitó canales de televisión, se sacó fotos, hizo conferencias de prensa, reuniones privadas, estrechó vínculos, repartió sobres e hizo promesas. Tal vez, sean sólo habladurías.

Además del llamado caso del “narcoavión”, lo que les contaba de los hermanos Juliá, el nombre de Machado también figuró en otros episodios de alto impacto en la Argentina, como por ejemplo en los vuelos que realizaba el empresario kirchnerista Lázaro Báez, presuntamente para lavar dinero proveniente de la corrupción.

La historia de Fred Machado es la de un argentino que entendió rápido cómo funcionan las reglas del salvajismo global: si no podés ganar, corrompé; si no podés avanzar, soborná; si te acorralan, volá. De la mano de sus empresas de aviación —Aerocargo, South Aviation, Aero Jet, entre otras— tejió una red que llevaba más que pasajeros: transportaba millones, sueños de progreso y paquetes que no pasaban por aduana.

Es la misma historia de siempre que se repite en bucle: vuelos privados que cruzan fronteras sin control, cargamentos que cambian de manos en hangares discretos y oficinas donde el silencio es la única contraseña. Y en cada paso, un socio, una firma, un cómplice. Los nombres cambian, pero el mecanismo se repite. De un hangar sale un avión, de una cuenta sale dinero, y la Argentina pierde parte de su inocencia, si es que alguna vez la tuvo.

Fred Machado es mucho más que uno de los nombres del momento. Es el síntoma de una enfermedad grave, el narcotráfico, que no se cura con allanamientos ni con extradiciones. Es el reflejo de una Argentina que se indigna por las redes sociales y se resigna en la vida real. La sociedad cómplice no es sólo la que calla: es la que elige no mirar demasiado y, cuando mira, se consuela con una ironía amarga.

Opinión

Cuando la agenda pasa por decidir quién tiene la llave del portón trasero

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Por Fernando Oz

@F_ortegazabala

 

Y todavía tienen el tupé de enojarse cuando les enrostran la verdad en un mísero tuit. Es que no hace falta más: se pegan solos, a la vista de todos, en vivo. Un buen ejemplo es la Cámara de Representantes de Misiones, convertida en un esperpéntico programa de streaming, donde la política ha descendido al nivel del sainete. Mientras tanto, allá afuera, en la Misiones real —donde el hambre no entiende de reglamentos ni de fueros— hipotecamos el futuro de nuestras infancias.

Observen el panorama. Leo en las crónicas parlamentarias que escriben mis colegas que los honorables representantes del pueblo están enfrascados en una contienda de vital importancia estratégica para el Cantón: la ubicación de una banca y el derecho a un estacionamiento exclusivo.

¡Qué osadía! Quisiera poner un emoticón, el de los ojos grandotes. Ahí lo tienen: el diputado Juan José Szychowski, alzando la voz con celo republicano digno de mejor causa, clamando contra los privilegios de Carlos Rovira, construidos y fortificados por su propio partido durante años. Pero, además, lo sostuvo con el visto bueno de sus socios políticos y del voto popular.

Ahora, los diputados se lamentan agriamente porque el chofer del hombre del cuadrito que todos tenían en sus despachos bloquea un pasillo trasero, porque hay un portón con candado que solo abre para el Ingeniero, el Driver, el Conductor. Todo un papelón porque las huestes del oficialismo y sus disidencias no pueden transitar alegremente hacia el patio. Se disputan los metros cuadrados como perros de presa peleando por la piltrafa.

Discuten si la banca de un diputado entorpece la cohesión de un bloque de dieciocho legisladores o si ingresan por la puerta principal pasando por el escáner como el resto de la tropa. Y para aderezar la tragicomedia, irrumpen las denuncias de amenazas de pasillo, mentiras por redes sociales y regateos miserables por el tablero electrónico de votación. Se dan cuenta de lo que estamos hablando: es el sainete de la mediocridad. La política convertida en una rencilla de consorcio.

Lo del jueves pasado me trajo a la memoria cuando, hace unos meses, sin que se le caiga la cara de vergüenza, el diputado Walter Ríos se quejaba frente a las pantallas de Canal 4 porque su bloque matrimonial no tenía auto ni personal —dígase contratos— y porque pasaban los días y no se materializaba lo “pactado”. Como si fuese poco, condicionó su voto y el de su esposa durante el tratamiento del Presupuesto. La solapada extorsión la hizo en el sillón del plató del Licenciado Ariel Sayas.

Pero salgan del recinto, crucen la puerta que con tanto celo custodian los choferes y los guardias de civil, y miren la realidad que los datos oficiales de Unicef arrojan a la cara con la violencia de un bofetón. Misiones, donde vivo y nacieron mis hijos, es la tercera peor provincia argentina para nacer. No es una metáfora literaria ni un adjetivo caprichoso; es la gélida y despiadada precisión de los números del Índice Provincial de Niñez. Un desolador 0,52 en la escala de la dignidad infantil.

Señoras y señores diputados, que nacer en Misiones no sea jugar a la ruleta rusa con el futuro. Hoy es pertenecer a un territorio donde los indicadores de educación raspan el fondo de la olla nacional con un vergonzoso 0,33.

El índice de Unicef junta en una sola medida lo que antes mirábamos por separado: condiciones materiales, educación, salud y violencia. Cuatro dimensiones. Un diagnóstico. Una escala de 0 a 1. Valores más altos: mejores condiciones relativas. Valores más bajos: mayores desafíos.

No hay margen para el autoengaño: los números no perdonan. Un mapeo donde el país aparece como lo que es: una geografía de oportunidades desparejas, con algunas zonas donde la infancia parece una promesa y otras donde apenas es una supervivencia. En el extremo favorable, la siempre acaudalada Ciudad de Buenos Aires y la Patagonia petrolera se acomodan arriba: Tierra del Fuego (0,82), CABA (0,80), Neuquén (0,76), Chubut (0,73), Río Negro (0,72). En el otro extremo, el Norte se concentra como si alguien hubiera trazado una línea con regla: Formosa (0,34), Chaco (0,43), Misiones (0,52), Corrientes (0,53) y Santiago del Estero (0,56).

Misiones, entonces, está “mal” en el ranking general. No es un castigo: es un espejo. Y los espejos, cuando duelen, son útiles. ¿Se puede discutir ese “ranking”? tal vez puede discutirse el método, el peso relativo de cada indicador, el corte de variables. Pero lo que no se discute es la idea central: hay provincias donde la infancia recibe menos oportunidades, y el Estado—central y provincial—no puede seguir actuando como si todos arrancaran desde la misma línea.

Y a estas alturas no me creo que la única solución sea bajar los impuestos y achicar el Estado. Hay que poner mano dura, pero sobre la burocracia estatal y la casta política. Pero volvamos al índice que fue publicado por varios medios en la semana.

En condiciones materiales no estamos mal, pero figuramos entre los que ofrecen peor partida: el índice educativo sí lo marca con crudeza; en educación tenemos 0,33, detrás de Formosa (0,26) y Chaco (0,27), y por delante de Tucumán (0,37). Es decir: el acceso, la permanencia, la calidad y la conectividad—incluida la posibilidad real de usar tecnología—tienen en Misiones un techo demasiado bajo para lo que nos deberíamos permitir. En salud estamos con 0,47, peor que la Ciudad de Buenos Aires (0,60) y por debajo de provincias como Neuquén (0,76) o Tierra del Fuego (0,72). El tema Violencia estamos 0,60, lejos de las mejores (La Pampa 0,98; CABA 0,97; Tierra del Fuego 0,96).

También hay que destacar que Unicef observa una evolución entre 2016 y 2025, donde Misiones aparece con un matiz que no conviene despreciar: mostró avances importantes. De hecho, el informe señala que entre las provincias con mejor progreso durante la última década estuvieron Chaco (el mayor avance), y luego Salta, Misiones y Entre Ríos.

Misiones, entonces, está en una encrucijada doble. Por un lado, hay motivos para mirar con cierta esperanza: la evolución de la última década muestra que se puede avanzar incluso desde condiciones complejas. Por el otro lado, el índice 2025 pone sobre la mesa que todavía no alcanza. Que seguir con el mismo modelo es una forma de abandono.

El problema no es únicamente económico. Es político, sí: porque decidir presupuestos y sostener políticas de Estado no debería ser una casualidad ni un accidente de la vida como los que ocupan algunas bancas. La cuestión es que mientras nuestros legisladores lloriquean porque no los dejan usar el estacionamiento VIP o porque un rival no cede la silla, hay gurises que inician su vida condenados por el mero azar de la geografía.

Con qué impudicia se miran el ombligo en sus salones acondicionados mientras los docentes y jubilados claman en las puertas de la Legislatura. Misiones se debate entre privaciones estructurales y brechas territoriales insalvables, pero la agenda parlamentaria pasa por decidir quién ostenta la llave del portón trasero.

Díganme si no hay espectáculo más indignante que el de los pequeños tiranos peleándose por las migajas del poder en un barco que naufraga. Lo que está sucediendo en la Cámara de Representantes es un reflejo de lo que ocurre en todo este bendito país. Es la tragedia de la Argentina: una clase política desconectada de la sangre y el barro, jugando a las intrigas de palacio mientras condenamos a los más jóvenes —esa única patria verdadera— a que se hundan en la miseria de la periferia. Que sigan discutiendo las bancas, que continúen midiendo sus egos en los pasillos; la historia y los gurises a los que les dan la espalda no los absolverán.

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Opinión

Tucán

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Augusto Daniel González

 

Tengo una calco de Emitur. Un tucán me recuerda un pedazo de historia. Pegado en un placard, como se hacía antes, con otras tantas que, ahora veo, todas tienen historia.

Están en la casa de mis viejos, en la pieza que fue mía y después de mi hermano y por eso, surge una primera confusión; algunas estoy seguro que son mías, que las pegué yo, otras seguro que fue él y otras que no sé, y uso los años para deducir quien las pegó. Y uso lo de los años porque podían haber sido pegadas por cualquiera de los dos si miro el contenido.

Hay una de la Franja, una de La Plata, una de Fredy, hay dos de Fredy en realidad, una de Storani y una de Fredy Sport, una del Centro de Estudiantes de Derecho, una de Quilmes, una de un boliche de Bariloche, una de Xanadú, una con la bandera de Paraguay, una del Encuentro Nacional, (aquel bello frente que disputó la presidencia del Paraguay), hay una de No se olviden de Cabezas, con su foto, una que dice Cacho – Moncho, Futuro Seguro; bueno esas, podrían ser de los dos.

De las mías seguro seguro, una que dice Dale Lobo (por Gimnasia, claro), una de Spinetta, una del Cometa Halley (en serio, tengo una del cometa Halley), una de Moncho Deportes, una de Discoteca Farola’s, una de El Estudio Bar, el de La Plata.

De él seguro, una de Sting, una de Phill Colins, una de España 82, una del programa de radio Dangerous, una de Selva Tur y una de Turismo Kurtz, una de Soda Stéreo, una de los Fabulosos y una de Fito.

Después hay varias, publicidades, marcas, etc., sin historia.

Ahora que veo, podría escribir sobre cada una de ellas.

Pero la de la Empresa Misionera de Turismo, tiene “un” algo, permanece ahí, superando el tiempo y contrariando las oleadas actuales de que todo es gasto. Emitur instaló definitivamente a la provincia como destino ineludible del país.

Debería tener una de Ñande Roga, de la Yerba Ñande Gente, una del primer Ministerio de Ecología del país, una del Sipted… en definitiva, del mejor gobierno de la historia de la provincia.

El concepto de Estado Eficiente en el que Cacho creyó y se encargó de difundir, debería también recuperarse, no es la ausencia que se pregona desde la nación, ni es el acomodamiento personal que se efectiviza desde hace años en la provincia. Es el estado al servicio de la gente.

Yo estudiaba, y finalizando el primer gobierno democrático, soñábamos con una continuidad, una continuidad democrática, solidaria y progresista.

Nos preparamos para militar la fórmula CAPUTO – BARRIOS ARRECHEA. En La Plata, como seguramente en muchos lugares, daba gusto decir Soy Misionero, era toda una carta de presentación.

Pero venía el oleaje neoliberal, que arrasó con todo, con el país y con el continente; entonces, la opción partidaria fue otra más “pragmática”, más privatista, en definitiva, más de derecha.

Es contra fáctico, pero estoy convencido que el destino del país hubiese sido distinto si hubiésemos ido por ahí.

Algún día le voy a pedir a Cacho que me cuente que pasó con eso, con detalles.

Cacho anda por ahí, militando, sí, sigue militando, 92 pirulos y sigue.

Anda por ahí, respetado.

El tucán de Emitur, sin embargo, fue eliminado. Era demasiado importante para el que siguió gobernando después y se encargaron de tapar uno por uno los carteles de las rutas, en serio hicieron eso, recuerdo las tapadas desprolijas, a los pincelazos. Horrible tarea.

La Unión Internacional de Ornitólogos reconoce 43 especies de tucanes en cinco géneros. De estas 43 especies, 28 se encuentran en el nivel especie bajo preocupación menor, 5 en el nivel de especie casi amenazada y 1 está catalogada como especie en peligro de extinción.

La principal causa de que se encuentren en peligro de extinción se debe a la destrucción de su hábitat, la deforestación de las selvas, la contaminación ambiental, el crecimiento de las zonas urbanas y la biopiratería o la caza en su medio natural para ser mantenido en cautividad por zoológicos o particulares.

En definitiva, la especie humana.

En la Argentina hay cinco especies y en Misiones es la única provincia del país donde se pueden observar todas. Hermosa tarea.

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Opinión

Hartfield baja su candidatura y Passalacqua encabeza las encuestas en un escenario sin liderazgos

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Por Fernando Oz

@F_ortegazabala

 

El diputado Carlos Adrián Nuñez, fiel gerente de La Libertad Avanza, cuida en persona la cosmética capilar y los bálsamos para su peinado. Secado con boquilla y cepillo redondo para crear la curva elevada, con un poco de cera Rough Luxury de la marca Oribe, así se hace el jopo que lucirá durante su campaña a la gobernación de Misiones. Su pareja, la Doctora Valeria Soczyuk —tan pulcra y elegante como astuta en la política—, tenía otros planes: ya se había hecho a la idea de que acompañaría como vicegobernadora a la candidatura de Diego Hartfield, y ahora piensa en ser candidata a la intendencia de Posadas. Un imprevisto cambio de estrategia.

“Tenés que ser vos”, lo envalentona Lule Menem después de decirle que Karina Milei lo quiere mucho. El Doctor Nuñez aceptó el desafío; está decidido y se tiene fe, pero sabe que la marca Milei viene en caída: “Si queremos llegar, vamos a tener que abrir las puertas”, les anunció a los suyos desde su estudio del piso 19, donde administra la franquicia libertaria y observa la Rosadita mientras juega con un palo de golf.

Parece que se terminaron los tiempos del ninguneo, del mandato de “los puros”, del “que se pongan en la cola”. Ahora, el legislador vuelve a sentarse con los radicales con peluca, intercambia mensajes con el senador del PRO, Martín Goerling Lara, y hasta busca acercarse al diputado ultraopositor Ramón Amarilla, el agente del caos. ¿Y qué dice el Gato Hartfield?

Al diputado nacional Diego Hartfield no le desagrada la nueva estrategia de Nuñez; tal vez esté pensando en extender su estadía porteña. Hace unas semanas, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, se acercó a la mesa donde se encontraba su colega Daniel “Colo” Vancsik y sin rodeos le consultó: “¿Cómo lo ves al Gato como senador en 2029?”. Sucedió en el comedor del Palacio del Congreso. “Puede andar”, le contestó. El Colo se sintió sorprendido: hacía tiempo que no cruzaban diálogo más allá del estrictamente formal. Rumores palaciegos, posiblemente.

En el entorno de Hartfield se ríen con la misma complicidad canchera del diputado: “Es competitivo, hay Gato para rato. Está haciendo un buen trabajo en Buenos Aires”. El extenista y bróker financiero se siente cómodo en el Congreso y, además, está al toque de su tintorería en Puerto Madero.

Se define como un “dogmático” alineado con la hermana del presidente Milei, pero coquetea con el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. Y a la hora de hacer negocios es un “pragmático” puro: hasta hace dos años el legislador libertario tenía acciones por casi cincuenta mil dólares en el Sberbank, el banco público comercial más grande de la Federación Rusa. Evidentemente, también le gustan las inversiones de alto riesgo: velocidad, vértigo y, de tanto en tanto, sudar adrenalina. Conozco a los de su clase.

Hartfield llegó al puesto 73 del ranking ATP, se midió con el suizo Roger Federer, jugó en Roland Garros y en el Abierto de Australia; acumuló miles de dólares en premios. Después se enfocó en la timba financiera: agente de bolsa y bróker. Supo diversificar acciones (como CEDEARs internacionales) en Brasil, Estados Unidos y China, y cuando tuvo la oportunidad saltó a la arena política como el paracaidista que confía en Dios y en la tela.

Probablemente, en la Declaración Jurada Patrimonial Integral de 2025 que Hartfield presentó de manera parcial ante la Oficina Anticorrupción, figuren sus inversiones en la banca rusa. Los ADRs de Sberbank representan una parte sustancial de su informe de 2024. En teoría, esos activos deberían estar actualmente bloqueados en el mercado internacional debido a las sanciones contra Rusia por la guerra que desató en Ucrania.

¿Vamos a lo importante, vas a ser candidato a gobernador? —le preguntó a Hartfield el periodista de Misiones Online Darío Guimaraez, en el programa Día Siete que conduce Gustavo Pérez.

Mirá, la respuesta es no lo sé; personalmente no lo sé. Sé lo que dicen, yo ando caminando y me dicen: ‘Eh, mi futuro gobernador’, que esto, que lo otro… Pero eso a mí no me genera una ilusión. No tengo una ambición personal por ser gobernador, realmente. Ponelo en el graph si querés. No hay una ilusión, no es un sueño personal mío —contestó el legislador nacional.

La inesperada decisión de Hartfield de bajar su candidatura despierta varios interrogantes, especialmente hacia adentro de su propia fuerza política. Un importante consultor de opinión pública, con base en Buenos Aires pero que trabaja en todo el país —especialmente en el Cantón—, consideró que sin el extenista en carrera los libertarios “pierden performance” rumbo a las elecciones provinciales de julio de 2027. “Nosotros estuvimos hablando con Diego, mide bien, con un piso del veintitrés o veinticuatro por ciento”, confesó antes de advertir que Nuñez, además de medir mucho menos y de tener un alto nivel de desconocimiento, “está relacionado con la casta, no como un contrapoder”.

Pero para el mismo consultor, quien sí está ocupando un rol “más claro” de “contrapoder” es Amarilla: “Su mensaje está más ligado al malestar social”. Al suboficial mayor retirado de la policía le restaría mostrarse en una foto con Nuñez, quien hasta diciembre de 2024 cumplía funciones en la Fiscalía de Estado representando a la provincia en procesos judiciales por deudas impositivas, tasas y acreencias a favor del fisco. La biografía del Doctor está ligada a la casta: conoce de memoria las puertas traseras del Estado, aunque ahora profesa la nueva fe sin Estado.

Con Hartfield en el trading desk enchufado a la terminal Bloomberg viendo cómo saltan las acciones de un lado al otro, y con la imagen de Javier Milei desmoronándose por los escándalos que lo rodean, aumentan las posibilidades de que Hugo Passalacqua retenga la gobernación. De todos modos, “todavía está todo muy atomizado, inestable. No hay un liderazgo claro porque no hay líder en ningún lado; todavía cualquiera de los mejores posicionados puede ganar”, analizó el consultor, que solicitó mantener su nombre bajo reserva.

Una encuesta reciente de la consultora Zuban Córdoba y Asociados —sin relación con el consultor anterior— arrojó que Passalacqua encabeza la intención de voto con el 31,1%, seguido por Hartfield con el 22,4% y Amarilla con el 15,3%. Un 4,3% se reparte entre otros candidatos y el voto en blanco, mientras que el 26,9% restante aún no definió su voto. Según una de las proyecciones del muestreo parcial realizado en diferentes puntos de la provincia, al proyectar a los indecisos Passalacqua asciende al 37,2% y Amarilla al 18,1%, mientras que Hartfield se mantiene en su mismo porcentaje: apenas una fotografía a poco menos de un año de las elecciones provinciales y sin que estén todas las cartas sobre la mesa.

Por el momento Passalacqua sigue mirando hacia adentro, pasando revista a la tropa y ordenando las cuentas. El Movimiento por lo que Viene todavía no consiguió volumen político ni le habló a la sociedad. Además, aún no se sabe si Leonardo “Lalo” Stelatto se sumará o seguirá por su camino, si Oscar Herrera Ahuad jugará una apuesta fuerte como candidato de Posadas —la Berna del Cantón—, o si Héctor “Cacho” Bárbaro y Ariel “Pepe” Pianesi se terminarán aliando al espacio, que busca ser más horizontal.

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