La Región
Justicia brasileña otorgó filiación a hijo no reconocido de Stroessner
Un Juzgado de Familia de Brasilia determinó que un hombre de 47 años es hijo biológico del dictador paraguayo Alfredo Stroessner Matiauda, fallecido en 2006, con base en una prueba de ADN extraído de los restos exhumados por orden judicial.
El nuevo heredero, identificado como Enrique Alfredo Fleitas, inició un juicio de sucesión en Ciudad del Este para recuperar un inmueble municipal conocido como “Finca de las 7 hectáreas”, pero durante las acciones preparatorias descubrieron que el predio está a punto de ser rematado.
La justicia paraguaya inscribió a Fleitas como hijo biológico de Alfredo Stroessner, en una resolución de la jueza Marlene Ruiz Díaz del 12 de julio pasado.
En 2020, la justicia brasileña había dispuesto la exhumación de los restos de Stroessner del cementerio de Brasilia donde está sepultado en el marco del juicio por filiación de Fleitas, un paraguayo que aseguraba entonces ser, junto a sus dos hermanas, producto de una relación de su madre Michele Fleitas con el dictador, y reclamada una herencia de U$S 20 millones.
La madre del demandante había declarado en una entrevista con el programa paraguayo “La Caja Negra” que fue amante de Stroessner desde la década de los ‘70, y que acompañó al militar durante su exilio en Brasil desde 1989.
Michele Fleitas afirmó que tuvo 3 hijos con Stroessner y que él los visitaba frecuentemente en su casa del barrio Sajonia, de Asunción.
Según contó la mujer, Stroessner estaba dispuesto a dejar todo e ir a vivir con ella a España, propuesta que ella rechazó.
La leyenda dice que la belleza de Michele era solo comparable en la época con la reconocida actriz y cantante francesa Brigitte Bardot, y que inspiró el personaje de Madame Sui, la novela del Premio Cervantes paraguayo, Augusto Roa Bastos.
La relación se mantuvo en secreto hasta la muerte del anciano dictador. Desde entonces, los Fleitas iniciaron la negociación por la herencia, que hasta ahora sigue en disputa.
Según el informe televisivo, el primer principio de acuerdo fue una promesa de la familia oficial de Stroessner, de pagar un monto millonario en dólares a cambio de seguir manteniendo el secreto. Pero el no cumplimiento de los Stroessner hizo que los Fleitas recurrieran a la justicia.
Las autoridades judiciales de Brasilia ordenaron la exhumación de los restos del general, autorizados por Graciela Concepción Stroessner Mora, considerada la única heredera legítima y viva.
Austero
Oficialmente, Stroessner tuvo tres hijos: Gustavo, Graciela y Hugo Alfredo, además de una hija adoptiva, María Olivia. Estos son los únicos hijos reconocidos del dictador paraguayo.
Según el periodista, escritor, historiador paraguayo, Roberto Paredes, autor de una decena de libros sobre Stroessner y el stronismo, saber a ciencia cierta cuántos hijos tuvo el dictador es tan difícil como establecer con exactitud a cuánto asciende la fortuna familiar.
“Es un tema bastante complejo”, señaló Paredes en diálogo telefónico con La Voz de Misiones, argumentando que la fortuna de los Stroessner “no pertenece a Alfredo Stroessner, sino que fue amasada por su hijo Gustavo, y nada estuvo nunca a nombre de Stroessner”.
“Stroessner en realidad no tenía gran fortuna, pero hay una gran fortuna y tal vez sea la mayor fortuna del Paraguay; mayor que la de Horacio Cartes”, afirmó Paredes.
“Stroessner tenía una vida muy austera. Era un tipo que nunca pagaba nada. Entraba a un restaurante y el dueño mandaba a cerrar el local y le servía todo sin cobrarle. El nunca gastó nada de su bolsillo”, agregó.
Paredes sostuvo que Gustavo Stroessner “tenía negocios multimillonarios de triangulación, vendía armas, submarinos, tanques a Sudáfrica en la época del Apartheid, y se cree que los sudafricanos le pagaron con títulos y acciones en minas de diamantes”.
Gustavo Stroessner murió en 2011 en Asunción, y la administración de la inmensa fortuna familiar, que algunos estiman en poco más de U$S5.000 millones, quedó en manos del nieto del dictador, Alfredo Goli Stroessner, hijo del desaparecido empresario Humberto Domínguez Dibb y Graciela Stroessner, quien se cambió el apellido para llamarse igual que su abuelo y llegó a ser senador por el Partido Colorado, el mismo que sostuvo la larga dictadura del general.
Stroessner, uno de los hombres más poderosos de Sudamérica entre las décadas de 1950 y 1980, murió a los 93 años, el 16 de agosto de 2006, en Brasilia, donde vivió en el exilio y el ostracismo político desde febrero de 1989, cuando cayó el régimen que había presidido con puño de hierro desde 1954.
Nacido en Encarnación, el 3 de noviembre de 1912, hijo de un emigrante alemán y de una campesina paraguaya, se hizo con el poder a los 41 años, amoldó la Constitución y las leyes a sus intereses y consiguió que lo reeligieran cada cinco años, siempre con votaciones tan abrumadoras como amañadas.
En 1945, el general se casó con Eligia Mora, con quien tuvo tres hijos, pero también se le conocieron durante toda su vida numerosas amantes, entre ellas María Estela “Ñata” Legal, con quien tuvo dos hijas y que incluso asistió el 16 de agosto de 2006 a su funeral en Brasilia.
Los “criaderos”
El fallo de la justicia brasileña en favor de Fleitas, trajo de nuevo a la luz una de las facetas más oscuras del régimen de Stroessner, el tráfico y la esclavitud sexual de niñas y adolescentes pobres, que eran en la mayoría de los casos arrancadas de sus familias y retenidas en lugares conocidos popularmente en la época como “criaderos”, para deleite y degustación del general y su pederasta corte.
Se trata de una historia cruenta, que retuerce el estómago de cualquiera con algo de humanidad. Decenas, cientos, nadie sabe exactamente cuántas niñas y adolescentes pasaron por el “criadero” de Leopoldo “Popol” Perrier, el amigo proxeneta de Stroessner, en el barrio Sajonia de Asunción; un militar que había entablado amistad con el dictador en la Guerra del Chaco con Bolivia, donde Stroessner sirvió como artillero.
La casa no tiene nada de extraordinario, más que la memoria del horror atrapada adentro. En 2020, el documental “Calle de silencio”, del realizador José Elizeche, la registró para siempre y recogió el testimonio de una de las víctimas.
El material es uno de los pocos abordajes del tema, pese a que la pedofilia del general y su anillo civil y militar era un dato ampliamente conocido en su momento, e incluso denunciado por importantes medios como The Washington Post en 1977, en el apogeo del régimen.
El relato de la mujer que habla en la película es desgarrador; fue entregada por su madre a Popol Perrier; cuenta que “ni pechos no tenía todavía”; era una niña que iba a la escuela cuando la llevaron a la casa de Sajonia, donde fue primero abusada por Perrier y luego ofrecida a Stroessner; la víctima describe fines de semana de pesca y sexo, y pantagruélicas escenas que involucraban a otras niñas como ella; “algunas venían sólo una vez y luego desaparecían”, dice.
“Ñata”, la amante más conocida del general, tenía 15 años cuando Stroessner la “cortejó”, según contó ella misma en una entrevista hace unos años, con románticas esquelas que le enviaba al colegio con un edecán del palacio; un cuento de hadas, como “La Bella y la Bestia”, solo que en éste, la “Bestia” era realmente una bestia.

Michele Fleitas en la época en que conoció a Stroessner. En Paraguay la comparaban con Brigitte Bardot.

Los hijos de Michele Fleitas y Alfredo Stroessner: Verónica, Enrique Alfredo y Giselle.
Frontera
Frontera seca: Aduana halló marihuana en un auto y sus ocupantes huyeron
Dos hombres escaparon durante el control de Migraciones en el paso fronterizo de Bernardo de Irigoyen y abandonaron su auto cargado con más de 100 kilogramos de marihuana ocultos en doble fondos.
De acuerdo a lo consignado por fuentes consultadas, el procedimiento se dio esta mañana, cuando al control fronterizo del lado argentino ingresó un Chevrolet Spin proveniente de la vecina ciudad brasileña de Dionisio Cerqueira.
Dentro del vehículo iban dos hombres que ante las primeras consultas evidenciaron severas inconsistencias, dado que respondieron que provenían de Foz de Iguazú y que viajaban hacia Camboriú, ruta completamente diferente al recorrido que estaban realizando.
Esa situación levantó sospechas y el personal de la Dirección General de Aduana decidió ahondar en la requisa.

Los ocupantes del rodado escaparon cuando presentaron los documentos del auto.
En esa instancia, los dos sujetos descendieron del rodado para entregar los documentos del automotor y aprovecharon el momento para huir a las corridas del puesto de frontera en dirección hacia Brasil.
Consecuencia de ello, se activó un operativo conjunto entre fuerzas de ambos países para ubicar a los fugitivos cuya identidad ni nacionalidad llegó a ser determinada.
Mientras tanto, el personal interviniente continuó la inspección del rodado y durante las labores finalmente incautaron 188 paquetes de marihuana que totalizaron 112,571 kilogramos.
Tanto los estupefacientes como el vehículo y las documentaciones del rodado fueron incautados y quedaron a disposición del Juzgado Federal de Eldorado.
Frontera
Casi 100.000 personas cruzaron de Posadas a Encarnación en cuatro días
La vecina ciudad paraguaya de Encarnación recibió una masiva afluencia de visitantes en la semana previa a la Navidad, con casi 100.000 personas cruzando la frontera desde Posadas, según datos de la Dirección Nacional de Migraciones de ese país.
En detalle, precisaron que entre el sábado 20 y el mediodía del miércoles 24 de diciembre, se registraron exactamente 94.000 ingresos al territorio paraguayo a través del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, que une Encarnación con la capital misionera.
El pico se dio el sábado 20, con 31.000 personas, fenómeno que se vio impulsado por el pago del aguinaldo a los trabajadores estatales misioneros, sumado a los viajantes que cruzaban el viaducto para pasar las fiestas junto a sus familiares.
Blas Arzamendia, responsable de Migraciones en Encarnación, explicó al diario local Última Hora que “el movimiento migratorio hacia nuestro país es importante. Vienen muchos compatriotas para las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y también vienen masivamente los ciudadanos argentinos con fines de compra”.
De acuerdo al relevamiento trazado, la mitad de los ingresantes eran argentinos atraídos por las compras navideñas, mientras que el resto fueron paraguayos residentes en el país regresando para reunirse con sus familias.
El intenso flujo generó largas filas de vehículos que superaron los siete kilómetros y que llegaron hasta Costa Sur, con demoras de varias horas bajo un sol intenso.
Los viajeros reportaron nerviosismo y momentos de tensión, agravados por la caída temporal del sistema de control integrado, lo que ralentizó los trámites migratorios.
Además, se denunció un negocio ilegal en Posadas, donde personas cobraban hasta 30.000 pesos (equivalentes a unos 130.000 guaraníes) para adelantar posiciones en la cola.
La Región
Fiscalía paraguaya pide 30 años de prisión para tres represores stronistas
Esta semana, la Fiscalía de Paraguay solicitó penas de hasta 30 años de cárcel para tres ex comisarios acusados de torturas durante la dictadura del general Alfredo Stroessner, que gobernó el país con mano de hierro durante 35 años, entre 1954 y 1989.
Los represores procesados, Eusebio Torres Romero, Manuel Crescencio Alcaraz y Fortunato Lorenzo Laspina, pertenecían al temido Departamento de Investigaciones de la Policía stronista, el mayor centro de torturas paraguayo de la época, equiparable a la Esma en Argentina.
Los ex policías están procesados en la causa que investiga las torturas sufridas por el dirigente campesino de las Ligas Agrarias Cristianas, Domingo Guzmán Rolón Centurión, detenido ilegalmente en Argentina, cuando tenía aproximadamente 20 años, y sometido a apremios entre 1976 y 1978, en la dependencia de los tres policías imputados.
En 1976, durante la “Operación Cóndor” y olas represivas como la “Pascua Dolorosa”, el régimen de Stroessner realizó cientos de detenciones, torturas y desapariciones forzadas, muchas de las cuales se canalizaron a través del departamento policial donde prestaban servicios Torres Romero, Alcaraz y Laspina.

El represor Eusebio Torres Romero tiene hoy casi 90 años. En 1976 se hizo fama de “torturador implacabale”, según sus víctimas.
Implacable
Torres Romero, que ya purga una condena a 30 años por otro caso similar, fue uno de los represores más activos del Departamento de Investigaciones de la Policía de la capital paraguaya durante el stronismo, donde actuaba como un oficial de alto rango con poder directo sobre la vida de los detenidos políticos.
El ex policía, hoy de 89 años, cumple prisión domiciliaria desde el año pasado por crímenes de lesa humanidad cometidos en abril de 1976 contra los hermanos Carlos Ernesto y Luis Alberto Casco, y la esposa del primero, Teresa Dejesús Aguilera, tras ser detenidos ilegalmente en el puerto de Asunción al regresar de Argentina.
Durante su juicio, numerosas víctimas lo identificaron directamente como el responsable de aplicar torturas físicas y psicológicas, incluyendo el uso de picanas eléctricas, látigos y sesiones de ahogamiento.
Carlos Ernesto Casco, por ejemplo, lo identificó como el policía que lo golpeó salvajemente con un látigo, mientras se encontraba amarrado y colgando de una viga del edificio.
Torres Romero es recordado por los sobrevivientes como un “torturador implacable” que utilizaba el terror para obtener confesiones en el centro de detención ubicado sobre la calle Presidente Franco, de Asunción, y su condena fue calificada como “un hito histórico” para la justicia paraguaya.
Celestina
Al igual que Torres Romero, Laspina ya tiene una condena firme de siete años de cárcel, ratificada en 2021, por las torturas infligidas al activista de derechos humanos Martín Almada, y también fue condenado en 2019 por el caso de la esposa de este, Celestina Pérez de Almada.
Este último caso está considerado en Paraguay como uno de los episodios más trágicos de la represión psicológica durante la dictadura de Stroessner.
Celestina, maestra y militante, fue víctima de tortura psicológica tras la detención de su esposo en noviembre de 1974, cuando los represores grababan los gritos y lamentos de Almada durante las sesiones de tortura y la obligaban a escucharlos por teléfono.
Luego de diez días de acoso telefónico, los torturadores llamaron a la mujer para decirle, fríamente, que el “educador subversivo” había muerto y que debía pasar a recoger el cadáver.
Fue tal el impacto emocional de la falsa noticia que la mujer sufrió un infarto fulminante que le provocó la muerte instantánea, el 5 de diciembre de 1974, a los 33 años.

Celestina Pérez de Almada, maestra, militante, esposa de Martín Almada, el descubridor de los archivos del Plan Cóndor en una comisaria paraguaya.
En diciembre de 2019, tres ex jefes policiales de la dictadura, Fortunato Lorenzo Laspina, Eusebio Cybar Benítez y Agustín Belotto Morel, fueron condenados por su responsabilidad en el homicidio y las torturas sufridas por la docente.
Luego de volver del exilio, su esposo Martín Almada dedicó su vida a la persecución judicial de los represores de la dictadura y en 1992 realizó el hallazgo más importante de la historia política paraguaya de aquella época oscura: el descubrimiento de los denominados “Archivos del Terror”, miles de documentos ocultos en una comisaría de la ciudad de Lambaré, limítrofe con Asunción, que probaron formalmente los crímenes del Plan Cóndor.
En honor de su esposa, creó la Fundación Celestina Pérez de Almada, que trabaja en la preservación de la memoria histórica y los derechos humanos en Paraguay, aún hoy, luego del fallecimiento de Almada el 30 de marzo de 2024 en Asunción, a la edad de 87 años.

El abogado Martín Almada, en el denominado “Archivo del Terror”, miles de documentos de la dictadura que encontró ocultos en una dependencia policial en diciembre de 1992.
Fantasías
Alcaraz es el único del trío de represores stronistas sin ninguna causa previa, y durante el presente juicio admitió haber trabajado en el Departamento de Investigaciones, pero negó haber participado en actos de violencia física, calificando las acusaciones en su contra como “fantasiosas”.
El juicio por las torturas al dirigente campesino Guzmán Centurión enfrentó múltiples postergaciones, hasta esta semana en que el Ministerio Público Fiscal solicitó 25 años de prisión para Alcaraz, y 30 para Torres Romero y Laspina, y representa una de las pocas causas abiertas por crímenes de lesa humanidad en la Justicia paraguaya, que jamás alcanzó a los jerarcas del régimen, como el mismo Stroessner y su ministro del Interior, Sabino Augusto Montanaro Ciarleti, que huyó a Centroamérica en 1989 y volvió, moribundo, a Asunción en 2011, donde falleció impune.
La Comisión de Verdad y Justicia reveló en 2008 que la dictadura de Stroessner dejó 20.090 víctimas directas de violaciones de derechos humanos, 336 desaparecidos, 18.772 torturados, 59 ejecutados extrajudicialmente y 3.470 personas exiliadas.

El general Alfredo Stroessner gobernó el país con mano de hierro durante 35 años, entre 1954 y 1989. En su régimen, hubo de todo: torturas, muertes, desapariciones, contrabando y hasta pedofilia en serie.
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