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Juzgan a choferes detenidos con 10 toneladas de marihuana del PCF en Itapúa

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Tres transportistas que en octubre de 2020 fueron detenidos en Itapúa, Paraguay, con una carga de diez toneladas de marihuana con sellos del PCF (Primer Comando de Frontera), destinadas a una operación de narcotráfico organizada por el sindicado capo narco misionero Néstor Fabián “El Negro” Rojas, comenzaron a ser juzgados en Encarnación y se enfrentan a penas de entre 5 y 25 años de prisión.

El debate oral comenzó ayer en el Palacio de Justicia de Encarnación y los implicados que ocupan un lugar en el banquillo de los acusados son Pedro Reginaldo Rotela, Javier Solís Greve y Cristian Garcete, quienes están detenidos desde el 23 de octubre de 2020, cuando cayeron a bordo de un camión Scania cargado con 10.039,88 kilogramos de marihuana con sellos de PCF, organización narco de carácter transnacional creada por Rojas.

El procedimiento fue realizado por la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay, en la zona de Pirapó, dentro del municipio paraguayo de Bella Vista, a unos 55 kilómetros de Encarnación y ubicado a la misma altura que la localidad misionera de Corpus.

Los imputados en Paraguay son Pedro Rotela, Javier Solís Greve y Cristian Garcete.

La formación de dicho grupo criminal es atribuida en Argentina a Néstor Fabián “El Negro” Rojas (46), actualmente detenido en el penal de Marcos Paz (Buenos Aires), con causas abiertas por narcotráfico, por homicidios (3) y por planificar el atentado contra uno de los jueces que lo investiga.

La investigación que ubicó a Rojas como creador y líder del PCF fue llevada adelante de manera conjunta por la Fiscalía Federal de Posadas y la Procunar (Procuraduría de Narcocriminalidad de la Nación). El expediente, con un total de 14 imputados, fue elevado a juicio y aguarda fecha para su realización en el Tribunal Federal de la capital provincial.

Según pudo reconstruir La Voz de Misiones, la pesquisa contra el PCF comenzó en octubre de 2019, cuando un informe de inteligencia de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) daba cuenta de la operatividad de una banda narco dedicada al tráfico de estupefacientes con asiento en Misiones, pero con conectividad con otros grupos internacionales.

El ardid consistía en adquirir estupefacientes (a veces marihuana, otras cocaína) en Paraguay, para luego traficarlas hasta Buenos Aires o Brasil.

Los golpes contra la organización comenzaron el 29 de septiembre de 2020 y desde allí se sucedieron otros cuatro operativos que culminaron con la incautación de 11.204 kilogramos de marihuana y 32,564 kilogramos de cocaína.

Las 10 toneladas y el plan de Rojas

Entre esos operativos se encuentra el secuestro de las diez toneladas de marihuana ejecutadas por la Senad en Paraguay y en el expediente que investiga el accionar del PCF en Argentina se reconstruye detalladamente cómo Rojas organizó la compra de ese cargamento y dio directivas de cómo y dónde acopiarlo en Misiones para su posterior traslado a Buenos Aires.

De acuerdo a los elementos probatorios -principalmente escuchas telefónicas- recolectados por los investigadores, Rojas acordó la compra de ese cargamento con “Primo Z”, el referente del PCF en Paraguay, en tanto que con otra persona identificada como “Ever”, “Heber” o “Tito”, organizó que el cruce de la mercancía iba a realizarse por el río Paraná, entre las localidades de San Ignacio y Gobernador Roca.

Rojas estaba en todos los detalles e intervenía en todas las fases de la operación. Tal es así la investigación también determinó que las diez toneladas de marihuana iban a ser transportadas en un camión volcador hasta un galpón alquilado en Garupá y desde allí iban a ser llevadas hasta Buenos Aires en un camión térmico adquirido tras negociaciones entabladas con actores brasileños.

@lavozdemisiones

• Lo acusan de matar a tres personas, de planificar el crimen de un juez y de montar una empresa narco inspirada en el Primer Comando Capital. Esta es la historia de Néstor Fabián “El Negro” Rojas, el criminal más peligroso de Misiones en los últimos años. #LaVozDeMisiones #TintaRoja #ElNegroRojas

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Una vez puesta en Buenos Aires, la droga iba a quedar en manos de la organización local liderada por Pablo Antonio Campos, quien en ese momento estaba detenido junto a Rojas en el Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza. El cargamento iba a llegar hasta un galpón en Mitre 1072/80 de la localidad de Paso del Rey, partido bonaerense de Moreno, y desde allí distribuido a distintos lugares en diferentes rodados adquiridos para tal fin.

Sin embargo, nada de ello pudo ser llevado adelante, dado que la carga fue incautada en Paraguay previo a su ingreso a la Argentina. En el vecino país indicaron que las diez toneladas tenían un valor de 300.000 dólares, pero una vez cruzada la frontera su valor ascendía a los 2 millones de dólares.

Rojas había organizado que la droga ingrese por el río, entre San Ignacio y Roca y de allí sea llevada hasta un galpón en Garupá.

En la causa que se tramita en Posadas, Rojas aparece imputado como “organizador y financista del delito de tráfico ilícito de estupefacientes agravado por haberse cometido con violencia y por la intervención de más de tres personas”.

En el expediente consta una escucha telefónica en la cual el Rojas saca a relucir su chapa como jefe narco y como creador del PCF. Y es que, sabiendo o intuyendo que tenía la línea interdictada, lanzó: “…graben bien, y ustedes saben de lo que le estoy diciendo, la sigla PCF, graben bien, porque lo van marcar para toda la vida el resto de su corta vida… Se dieron cuenta, pero en cada celda le deje una señal, si son bastante vivos, ahora recién se van a dar cuenta, contra que se van a enfrentar esta vuelta, no tienen idea ustedes son los que me crearon, ustedes son lo que van a tener que aguantar su propia creación señores…”.

Y cierra, amenazante: “Vas a ver cuando comiencen a caer como mosca, porque como mosca van a caer y no van a saber ni qué pasó, ni un arma necesito, de esta vez le puedo asegurar que no necesito ni un arma”.

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Sobrino de Bolsonaro, asilado en Iguazú, pide ayuda a Milei: “Quiero trabajar”

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Es sobrino del ex presidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado de enero de 2023, y primo del mayor de los hijos de este, Flávio Bolsonaro, candidato presidencial para las elecciones del 4 de octubre próximo en Brasil.

Se trata de Leonardo Rodrigues de Jesus, más conocido como Léo Índio, refugiado en Puerto Iguazú desde hace casi dos años, cuando el Supremo Tribunal Federal (STF), que mandó a la cárcel a su tío, emitió una orden de captura en su contra por los mismos hechos que condenaron al ex presidente brasileño.

Léo Índio es hijo de la hermana de Rogéria Nantes Braga, la primera esposa de Jair Bolsonaro, lo que lo convierte en sobrino político del ex presidente y primo hermano de sus tres hijos mayores: Flávio, Carlos y Eduardo.

Rodrigues de Jesús fue imputado por la Procuraduría General de la República (PGR) de Brasil, por su participación en el asalto a los tres poderes del Estado, del 8 de enero de 2023, y enfrenta cinco cargos graves, incluyendo tentativa de golpe, asociación criminal armada, abolición violenta del sistema democrático y daño calificado al patrimonio público.

La Voz de Misiones entrevistó al sobrino de Bolsonaro en un hostel de la Ciudad de las Cataratas, que curiosamente queda pegado a la delegación local de la Policía Federal Argentina (PFA), donde el hombre contó su historia, agradeció por el asilo político al presidente Javier Milei, que el día anterior había estado en la reserva Iryapú para la convención del IAEF; habló de una carta al mandatario argentino, pidiéndole ayuda para trabajar; mencionó su amistad con el intendente Claudio Filippa, y comentó que son “más de 100” los bolsonaristas refugiados en Puerto Iguazú.

El Hostel

La esquina es un típico hostel para mochileros: sencillo, amable, colorido; con paredes grafiteadas y el tradicional friso de mensajes de viajeros de todos los confines que alguna vez se alojaron allí. En el portón, un artesano bonaerense, que hace un voluntariado en el local, exhibe sus pulseritas de macramé, mientras teje varias más en hilo que dice haber comprado en Brasil.

“Léo se está levantando”, comenta el muchacho y convida al equipo de LVM a esperarlo en una de las mesas del bar, que funciona en el frente del hostel y que, a esa hora, las 11 de la mañana, está desierto y donde, según comenta, “se sirve la mejor comida brasileña de Iguazú”.

Adentro, se ven movimientos de huéspedes preparándose para el check out. Parece un sábado normal, en uno de los tantos hospedajes de la ciudad. De repente, llega una pareja de brasileños y se repite la pregunta, esta vez, en portuñol: “Nos, estamos procurando a Léo”. El chico de las pulseritas de macramé los acomoda en otra mesa del bar. Y ahora solo falta el sobrino de Bolsonaro, que llega desde la calle y no parece recién levantado.

Los libros de cabecera de Léo Índio: una bibliografia de su primo, Flávio Bolsonaro, y la Biblia. Foto: Fernando Oz

El hombre viene luqueado, con una vistosa remera verdeamarelha y una gorra de la campaña de su tío de 2022, de la elección que Jair Bolsonaro perdió con Lula da Silva en octubre de ese año, y que desembocó en el atraco a las sedes del gobierno brasileño de enero del año siguiente, que tienen a Léo Índio entre los bolsonaristas que escaparon del requerimiento judicial, unos 1.500 repartidos entre Iguazú, Buenos Aires, Rosario y Mendoza.

“Liberdade”, se lee en el pecho de la camiseta. “La mandé a hacer acá, cuando llegué”, dice Rodrigues de Jesús. El diseño, de aire futbolero, conjuga los colores de Brasil con la bandera argentina, y lleva estampado en las mangas las banderas de Israel y Estados Unidos. “Gratidao” (Gratitud, en portugués), se lee abajo. “Es una muestra de agradecimiento a la solidaridad argentina con nosotros”, explica el hombre.

Léo Índio, soltero, 43 años, de padre militar devenido en pastor, llega a la entrevista con dos libros: una biografía de su primo candidato a presidente y un ejemplar de la Biblia con tapa de cuero; y los dispone sobre la mesa, de tal forma que entren en el cuadro de la cámara.

Infiltrados

“Me llamo Leonardo Rodrigues de Jesus. Llevo aquí, en Puerto Iguazú, aproximadamente un año y ocho meses, debido a la persecución política en Brasil”, arranca Léo Índio y cuenta: “Vine por voluntad propia, sabiendo que aquí tenemos un gobierno aliado del anterior gobierno brasileño, el de Bolsonaro”.

“Tras nuestra derrota en 2022, comenzó una persecución a raíz del 8 de enero”, relata y sostiene que los episodios de aquel domingo fueron “un acto democrático contra los problemas institucionales en Brasil, y en defensa de la democracia; no un golpe”.

El hombre niega haber sido parte de la turba bolsonarista que tomó por asalto las sedes de los tres poderes de Brasil y culpa de los desmanes a “infiltrados”, en una manifestación que retrató como “voluntaria, pacífica y ordenada”.

“Lamentablemente, hubo grupos infiltrados que provocaron la depredación de edificios públicos: el Congreso, el Palacio de Planalto y también el Supremo Tribunal Federal”, argumenta, sobre los hechos que la justicia brasileña dio por probados, incluso su participación en los destrozos de los edificios públicos, que quedaron registrados en fotografías, algunas de las cuales la PGR asegura fueron publicadas por él en sus redes sociales.

Léo Índio se refugia en la figura de la “persecución política” y cuenta que huyó a la Argentina ni bien se enteró de la orden de prisión preventiva en su contra, firmada por el ministro Alexandre de Moraes, el juez del STF que ordenó el bloqueo temporal de la red social X, en 2024, tras el enfrentamiento legal con su propietario, Elon Musk; y el que comanda la investigación por los sucesos de enero de 2023.

“Entonces vine a Argentina; al llegar aquí, uno se presenta —yo entré de forma legal— ante Migraciones y escribe una carta de puño y letra solicitando asilo”, dice Léo Índio y describe el tenor del pedido: “Ahí, escribes, ‘yo, Leonardo, estoy aquí en Argentina, en Puerto Iguazú, solicitando respetuosamente que el país nos otorgue este refugio’”. “Luego, se realiza un análisis por parte de la CONARE (Comisión Nacional de Refugiados), que acredita y autentica la situación; y se formaliza mi presencia aquí”, explica.

Rodrigues de Jesús aclara que ese documento otorgado por la CONARE es “precario” y que debe ser renovado cada 90 días. “Tenemos que presentarnos ante Migraciones y decir: ‘Sigo aquí, continúo presente y todavía necesito este refugio; todavía necesito esta autorización para seguir residiendo aquí’”.

“Nos sentimos muy felices de haber sido acogidos por esta patria amiga, Argentina, pero hay algunos asuntos pendientes, algunas cosas que necesitamos y solicitudes que debemos presentar al gobierno argentino en relación con nuestra estancia”, comenta.

Léo Índio llegó a Puerto Iguazú desde Cascavel, la ciudad del Estado de Paraná ubicada a unos 164 kilómetros de la Triple Frontera, donde en 2022, en la misma elección que su tío perdió con Lula, había sido electo concejal municipal suplente por el bolsonarismo.

Cuenta que llegó sólo, pero que en la Ciudad de las Cataratas se encontró con “más de 100 personas en la misma situación”. “Yo soy soltero y no tengo hijos, pero hay familias, personas mayores, niños que nacieron aquí e, incluso, personas que han fallecido aquí”, afirma y apunta: “Hay todo tipo de personas atravesando este mismo proceso injusto tras haber solicitado refugio en Argentina”.

“Cuando llegué, ya había personas aquí”, cuenta Léo Índio y resalta que, entre los bolsonaristas asilados en Iguazú, “hay gente que llegó el 9 de enero de 2023”, el día después de los episodios por los que su tío fue condenado a prisión.

“Gracias a Dios, que había personas que me recibieron y me indicaron el camino, porque uno llega algo perdido”, comenta y apoya la mano izquierda sobre la Biblia.

“Imagínate, uno se despierta y su abogada le dice: ‘Tengo una orden de prisión preventiva para vos’”, plantea Léo Índio y exclama: “¡Ya habían realizado dos registros en mi casa, se llevaron mi pasaporte, mi visa, mi teléfono!”.

El primo

Rodrigues de Jesús es un hombre alto, corpulento, robusto; podría decirse que encaja en la idea bolsonarista del culto a la fuerza física, unida al manejo de armas -en sus redes se lo ve practicando tiro con fusiles automáticos-, y la prédica cristiana.

“Estamos, más o menos, a 30 días de las elecciones”, calcula Léo Índio y sostiene que su primo Flavio “se ha convertido en la opción del momento”. “Hemos puesto nuestras oraciones y nuestra fe en Dios en esta victoria, porque con ella él podrá nombrar a cuatro ministros más para el STF —podrá elegir a otros cuatro durante su mandato— y así podremos equilibrar un poco esta guerra”, afirma.

“Tenemos mucha fe en que Flávio tenga éxito en esta empresa junto con la derecha de Brasil, para que más adelante logremos que las personas regresen al país”, señala y se lamenta de que “muchos” de sus compatriotas asilados no tengan “la misma esperanza en eso”. “Están empezando una vida nueva aquí y son gente de bien”, dice Léo Índio.

“Yo mismo aconsejo eso, porque a veces uno se queda estancado y termina sin vivir la vida, ni en Brasil, ni aquí. Mi padre me dice: ‘Léo, aprovecha, aprende un poco de la cultura argentina, hacé amigos, busca ayudar’”, relata.

“¿Sos consciente de que tu primo Flávio puede perder esta elección?”, pregunta LVM y el hombre parece darse un baño de realidad.

“Siempre existe esa posibilidad de perder”, reconoce. “Lamentablemente, tenemos antecedentes de problemas con las urnas electrónicas en Brasil, y en el Congreso existe una lucha por el voto impreso, que es una batalla en la que, por desgracia, aún no hemos tenido éxito”, afirma.

Dice que, si su primo pierde contra Lula en octubre, como adelantan todas las encuestas, “seguiremos aquí, cuidando de los nuestros e intentando aportar algo al país que nos acoge”.

Filippa

A lo largo de toda la entrevista, el sobrino de Jair Bolsonaro resaltó, una y otra vez, estar “agradecido” con la Argentina, en especial con el gobierno de Milei, por el asilo político que lo puso a salvo del proceso judicial del STF en su contra.

“Siento una gran gratitud hacia la Argentina y el pueblo argentino”, dice Léo Índio. “Aquí, los apoyamos durante la Copa del Mundo; lamentablemente no ganaron, pero fue emocionante hasta el último minuto”, comenta.

Confiesa que extraña su casa, a sus padres, “la comida, el sabor de allá”; pero, asegura que los bolsonaristas asilados en Iguazú, son un grupo “comprometido” con la ciudad que le sirve de refugio.

“Siempre intentamos aportar algo a la comunidad y a la sociedad”, cuenta y destaca haberse granjeado la amistad del intendente Claudio Filippa, con quien, según dice, “tenemos ideas en común”.

Milei

Durante la charla, Léo Índio echa mano de un sobre de color madera y trae a la mesa un texto impreso. “Esta es una carta que preparé para Milei”, cuenta y, enseguida, se enfoca en las razones del escrito, que tenía pensado entregarle al presidente argentino durante su visita del día anterior, pero que, finalmente, no pudo, por las restricciones de acceso a los eventos en las 600 hectáreas de Iguazú.

La misiva, fechada el 4 de septiembre, día de la visita de Milei a Misiones, solicita “atención urgente a la situación de los ciudadanos brasileños exiliados en Argentina”, y pide la resolución de las solicitudes de asilo político de unos 300 bolsonaristas, del total que llegó al país luego de la derrota electoral de 2022 y los sucesos de enero siguiente en Brasilia.

“Nuestra situación es especialmente grave en algunos casos”, se lee en la carta. “Además, 62 brasileños formamos parte de pedidos de extradición presentados por Brasil”, reza el texto y alerta sobre la “extrema inseguridad jurídica” que pesa sobre los bolsonaristas asilados.

En concreto, solicitan a Milei que la situación del grupo “sea analizada con humanidad, justicia y respeto”, y que, en uso de sus atribuciones, el presidente libertario, encargue “a los organismos competentes, en especial a la CONARE, que evalúen nuestros casos con carácter de urgente y procuren una solución que nos permita permanecer en Argentina de manera segura, digna y dentro de la legalidad”.

Léo Índio dobla la hoja y la vuelve a meter en el sobre. “Es muy importante para nosotros resolver nuestra permanencia legal en el país”, dice.

El pedido a Milei, explica, tiene que ver con “la necesidad de trabajar de manera regular y estable”, ya que el refugio precario, que renuevan cada tres meses, no les permite desarrollar una actividad económica registrada.

“Estamos viviendo de trabajos ocasionales: yo, ya trabajé de Seguridad; ya pinté casas de conocidos; tenemos aquí un restaurante, cocino, hago delivery; todos los domingos hacemos una costilla aquí cerca; los lunes y martes, vendemos arroz carretero, un plato muy típico en Brasil, que se hace con lo que sobra del asado; lo hacemos con arroz y poroto; tratamos de vivir dignamente”, relata.

El sobrino de Bolsonaro se confiesa “preocupado” de la suerte de Milei en las elecciones del año que viene. “Claro, me preocupa”, dice y afirma estar “dispuesto a trabajar para que Milei sea reelecto”.

“No podemos estar sufriendo con anticipación; más bien, podemos explicarles a las personas que el mejor camino es más a la derecha; convencerlos de que el camino mejor es ese, es Flavio, es Bolsonaro, es Dios”, dice Léo Índio y vuelve a tocar la Biblia.

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Un argentino murió en un accidente laboral en un silo de Brasil

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silo brasil

Un trabajador argentino murió y otro compatriota resultó gravemente herido este viernes a la mañana durante un accidente laboral registrado en un silo de la localidad brasileña de Guaruja do Sul, a unos 25 kilómetros de la frontera seca con Bernardo de Irigoyen.

Si bien aún no trascendió su identidad, los primeros datos señalan que el fallecido se trata de un joven argentino de 25 años, quien se precipitó al vacío desde una altura de 30 metros aproximadamente y murió camino al hospital.

En el mismo hecho, otro argentino sufrió graves heridas en la región pélvica, genitales y piernas, por lo que fue trasladado en helicóptero hasta el hospital regional Terzinha Gaio Basso de Sao Miguel do Oeste.

En el lugar trabajaron efectivos de Bomberos y de la Policía local, quienes iniciaron las correspondientes averiguaciones para determinar en qué circunstancias se produjo el trágico accidente.

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Brasileño apareció muerto en la frontera: creen que fue ultimado en San Antonio

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brasileño san antonio

La Policía Civil brasileña investiga el asesinato de un joven de ese país, cuyo cuerpo fue encontrado con un balazo en la cabeza a orillas del río San Antonio y la principal hipótesis es que el crimen fue cometido del lado argentino, tras lo cual la víctima fue descartada en el territorio vecino.

El joven asesinado fue identificado como Vinícius Da Silva Paz Von Groll (22) y su cadáver fue hallado el jueves a la madrugada, a orillas del río San Antonio, a unos 50 metros de su casa ubicada en el barrio Vila Nova de la localidad brasileña de Santo Antonio do Sudoeste, en frontera con Misiones.

Medios del vecino país consignaron que previo al hallazgo del cuerpo la Policía Militar había sido alertada de una serie de disparos oídos en la zona y al llegar los paramédicos se toparon con la víctima.

Los primeros datos señalan que el fallecido presentaba una herida de bala en la cabeza y los peritos que trabajaron en la escena relevaron rastros de sangre en un puente clandestino, lo cual refuerza la hipótesis de que Von Groll fue asesinado en la localidad misionera de San Antonio y luego arrojado en territorio brasileño.

Desde ese país consignaron, además, que la Policía Civil tiene registras que vinculan al fallecido con delitos de narcotráfico, ante lo cual los investigadores continúan recabando datos para esclarecer el crimen, identificar responsables y determinar el móvil.

brasileño san antonio

Según la Policía Civil brasileña, Von Groll tenía vínculos con el narcotráfico.

 

FOTOS: Jornal da Fronteira.

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