Nuestras Redes

Cultura

Vuelve Calamaro a 26 años de su último concierto en el anfiteatro posadeño

Publicado

el

Este sábado tocará Andrés Calamaro en el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez después de 26 años de su última presentación en el espacio abierto con vista al río Paraná. En aquel entonces, El Salmón presentó el disco “Alta Suciedad” que había publicado pocos meses antes y que también lo llevó de gira a Corrientes, capital. A Posadas llegó junto a Gringui Herrera (guitarra), Candy Caramelo (bajo), Vicente Climent (batería), Ciro Fogliatta (teclados y piano) y Guillermo Martín (guitarra rítmica).

El anfiteatro no estuvo colmado. Se notaba una hilera de las gradas completamente vacía, pero había mucho entusiasmo con la gente que esperaba viejos éxitos, aunque Calamaro se dedicó a presentar las flamantes canciones de “Alta Suciedad”, como “Flaca”, “Media Verónica” y “Loco”, según describió el diario El Territorio.

Aunque -para la exigencia de los presentes-también interpretó “Buena suerte y hasta luego”, de Los Rodríguez, la banda que tenía hasta que anunciaron su disolución en 1996, dos años antes de esa presentación en Posadas.

1998. El anfiteatro Manuel Antonio Ramírez recibió ese año a El Salmón, quien presentó

Por el Bicentenario de la “Papátria”

Hasta el momento, el último concierto de Calamaro en Posadas cumplió hace poco catorce años. Estaba prevista para el 24 de mayo de 2010, en coincidencia con el Bicentenario de la Revolución y la inauguración del cuarto tramo de la costanera. Era un evento libre y gratuito, organizado por el “Música x Todos”, del Instituto Provincial de Loterías y Casino (IPLyC).

Sin embargo, ese recital debió postergarse porque el día pautado llovió. Se cuenta que Calamaro se la pasó encerrado en su habitación, y además de beber mucho mate-como hasta hora lo hace-pidió varios litros de jugo de naranja. “El hotel del jugo de naranja”, denominó después en su blog.

A diferencia del cantante, los demás músicos salieron a conocer la noche posadeña y terminaron en el pub que se llamaba Lost, que se situaba en una esquina de la Bajada Vieja. Finalmente, al otro día se largó el concierto primero con el ahora funcionario de Cambio Climático como telonero: Gervasio Malagrida.

Al grito de “Viva la Papátria”, Calamaro tocó unas 25 canciones en aquel entonces. Abrió bien stone con “Jumping Jack Flash”, siguió por “El Salmón” y pasó por la rodriguera “Mi rock perdido”. Con un intermedio del Himno Nacional Argentino, terminó dos horas después del inicio con “Crímenes Perfectos” y “Flaca”, según se puede apreciar en el video del recital completo que dio en Posadas y está subido a YouTube.

“No pueden distinguir lo que es musical”

Por la gran afluencia de público del evento gratuito se calcula que asistieron unos 70 mil espectadores; otros más optimistas dicen que había 30 mil personas más. De todas maneras, con el gran entusiasmo que se llevó, el cantante de rulos le dedicó unas palabras a su blog: “Asi terminamos nuestro primer segmento de la gira anual , cantando para el bicentenarrio en Posadas , Misiones, aunque ayer no haya sido el bicentenario de la independencia y Posadas no sea la triple frontera, a todos nos gusto creerlo por un rato”.

No obstante, en el mismo posteo criticó a “las crónicas de los recitales” que “siempre destacan ‘lo que digo’, como si no pudieran distinguir cuestiones musicales sutiles, comentan el momento en que ‘me saque los anteojos’ y los comentarios menos picantes entre tema y tema …. como si fuera un politico”.

En un largo descargo, Calamaro lamentó en su blog –que aún puede leerse– “que no puedan distinguir lo que es musical, las guitarras, como cantamos, como toca ‘el niño’ … al final solo cuentan lo que dije y escribe ‘Lucas Prodan’ (con ese), que siempre tiene un instante en las pantallas mientras cantamos ‘Los Chicos’, nuestro rock dedicado a los amigos ausentes que asi recordamos siempre … Tengo tiempo de ducharme y afeitarme ; vestirme y esperar que me llamen para subir al “mosquito” (un avion a helices donde solo hay espacio para la crew y … no tiene baño) y volver a casa”.

En coincidencia con el concierto del 2010, el pronóstico extendido anuncia lluvia desde el viernes y que hay amenazas de mal clima incluso para el sábado. ¿Tendrá que postergarse un día más o con suerte se despejará el cielo inestable para entonces? Habrá que cruzar los dedos para que, si hay agua, sea solo para el mate infaltable del Salmón.

Las entradas para su concierto con la gira “Agenda 1999” que arranca por Argentina en Posadas todavía pueden comprarse en Ticket Misiones. Es el último lote y cuestan $ 67.500.

Fotos: gentileza diario El Territorio

Cultura

Tras nueve años de cenas y conciertos, Kabaláh anunció que cerrará en junio

Publicado

el

Juan Quirelli, el propietario de Kabaláh resto bar, situado por San Lorenzo 2028, reconoció que debido a la crisis económica “es probable que junio sea nuestro último mes con las puertas abiertas”.

Así lo confirmó Quirelli en un video que grabó en la cuenta de Kabaláh, espacio que desde que abrió en 2017 y que desde entonces reunió propuestas culturales que incluyó danza y conciertos, en su mayoría folklóricos, aunque también de otros géneros. Además se realizaban karaokes y certámenes de canto que entregaron importantes premios a sus ganadores.

“La venimos remando gracias al apoyo de ustedes, de los músicos que vienen, de los eventos que hacemos, al equipo que tenemos en Kabaláh. Pero así y todo se nos pone cada vez más cuesta arriba. Estamos en un momento cúlmine”, explicó Quirelli.

“Estamos atravesando momentos muy difíciles. Sospecho que en términos generales, en todo el país. No lo sé. Pero la crisis que afecta a nuestra ciudad al menos no nos es indiferente. No nos pasa por al lado. Hace un tiempo largo que está complicado”, admitió el propietario de Kabaláh en el video que tituló “El principio del fin“.

La cronología de la crisis

Por dificultades económicas, en diciembre pasado cerró Universal Club tras seis años en la esquina de Buenos Aires y Catamarca. Pocos meses después pasó lo mismo con Misionero y Guaraní, la peña que casi había cumplido ocho años de su inauguración por Buenos Aires casi Santa Fe.

Previamente, aunque por otros motivos, en marzo del 2024, había bajado sus persianas La Bionda, bar que ofrecía por avenida Mitre su escenario y su sonido a todas las bandas emergentes de Misiones.

Todos los casos representaban una alternativa para los músicos o solistas locales que organizaban fechas para mostrar su música. Ese efecto dominó alcanzaría ahora a Kabaláh, un resto bar con identidad propia que -como otros comercios posadeños-sufre la caída del consumo.

“Estamos buscando alternativas. No ahora, sino hace meses. Pero no las encontramos, la verdad. No podemos hacer frente a los costos. Venimos como todos en una etapa previa, pateando para adelante los problemas económicos, pero llega un punto donde la bola de nieve se hace muy grande y ya nos cuesta mucho y nos hace quedar mal con mucha gente que queremos. Y no es la idea”, detalló Quirelli.

“Nos da un poco de tristeza pero entendemos que son los tiempos que corren. No es una decisión que nos guste”, indicó. En ese sentido, reconoció estar “un poco quemado” por la situación y en consecuencia “la desazón te invade y no estás tan lúcido para tomar decisiones”. Por eso propuso que, “si otra persona quiere darle otro impulso y comprar o asociarse” se escucharán las propuestas.

Mientras tanto, junio seguirá con su agenda programada de shows, según remarcó Quirelli en el mismo video e insistió en valorar el presente: “remar en dulce de leche me ganó anímicamente”.

Cierra en diciembre el bar Universal Club, esquina de rock y teatro posadeño

Seguir Leyendo

Cultura

A 40 años de “La Misión”, el filme con Robert De Niro que se rodó en Iguazú

Publicado

el

Se cumplen 40 años del estreno de “La Misión”, película protagonizada por Robert De Niro y Jeremy Irons, localizada en Puerto Iguazú y que el 16 de mayo de 1986 ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, Francia.

“A partir de la película empezaron a interesarse por el tema de las misiones en todas partes del mundo, y proliferaron los estudios jesuíticos de una manera extraordinaria”, valoró Alfredo Poentiz, Doctor en Antropología, miembro de la Academia Nacional de Historia e investigador de la etapa guaraní-jesuítico.

Si bien se contó con actores extras de la región, para la interpretación de los guaraníes protagónicos, el director Roland Joffé contrató a un grupo de la etnia colombiana waunana que viajó especialmente para completar los días de rodaje en Puerto Iguazú.

El largometraje británico que además tuvo a un joven Liam Neeson como uno de los jesuitas tuvo un presupuesto de 17 millones de dólares para su realización entre Colombia y Argentina, con música especialmente compuesta por Ennio Morricone.

Pese a recibir siete nominaciones a los Premios Oscar solo se llevó uno por Mejor fotografía. La taquilla tampoco resultó lo esperada, porque recaudó lo mismo que se invirtió: 17 millones de dólares.

No obstante, la historia metódicamente narrada y con dos actores del momento en Hollywood -De Niro venía de protagonizar “Taxi Driver“-significó una gran oportunidad para mostrar al mundo la imagen de una de las 7 Maravillas del Mundo, abordando un episodio que ocurrió en el Siglo XVIII, aunque con algunas inexactitudes.

La Misión. Con Robert De Niro, Jeremy Irons y Liam Neeson en el reparto del largometraje

En ese sentido, De Niro interpreta al personaje Rodrigo Mendoza, un esclavista que tras asesinar a su hermano en la disputa por una mujer se entrega en penitencia a los votos religiosos. Irons, en el rol del Padre Gabriel, es el que recibe al compungido Mendoza en la misión de San Carlos, situada justo por encima de las cataratas.

“La ciudad San Carlos de hoy era la vieja reducción de San Carlos”, explicó Poentiz. Sien embargo “había en las cataratas una pequeña misión que era Santa María del Iguazú, que nunca ni los arqueólogos ni antropólogos han podido encontrar restos. Se sabe por mapas la ubicación, pero no quedó nada. Fue una reducción muy frágil, no como las de piedras que conocemos, y evidentemente el tiempo las hizo desaparecer. Existió. Pero no era San Carlos”.

En tanto que los personajes que interpretan Irons y De Niro también son parte de la ficción. “Habrá seguramente algún padre Gabriel, pero específicamente en la misión de San Carlos, la real; no. No existieron esos sacerdotes. Son nombres inventados para la película”, corrigió Poenitz.

Los 30 pueblos fundados por la Compañía de Jesús “claramente fue la experiencia más exitosa de la Iglesia en América latina”, precisó el historiador. “Ese encuentro entre lo guaranítico y lo jesuítico, que crea una nueva cultura: La cultura guaraní-jesuítica. Donde los jesuitas no imponen su cultura, sino que a partir de la propia cultura guaranítica ellos arman su proyecto. Por lo tanto, los guaraníes no perdieron su identidad, se cristianizaron, pero siempre con sus costumbres seculares”, reflexionó el historiador.

A comienzos de la película se muestra al padre Gabriel tocando el oboe para intentar acercarse a una tribu selvática, algo que consigue para conformar una nueva sociedad que prolifera en diversas comunidades. Sin embargo, el conflicto se desata en 1750, algo que de hecho ocurrió a partir del Tratado de Madrid, episodio que a su manera también aborda “La Misión”.

Frente al río de la Plata se encontraba la Colonia de Sacramento, perteneciente a Portugal, por donde se contrabandeaba para evitar el comercio de la corona, desde Lima a España. Entonces Portugal acepta intercambiar Sacramento a cambio de los siete pueblos que estaban al otro lado del río Uruguay, donde hoy está Brasil.

Para esa transición “vino un ejército aliado portugués-español hacia las misiones y los guaraníes se rebelaron a ser trasladados al otro lado del río Uruguay”, recordó Poentiz.

“Fue una guerra en Caibaté. Una guerra absurda donde murieron miles de guaraníes y unos pocos españoles y portugueses. Fue tal la masacre que después se arrepintieron los reyes de España y Portugal y decidieron dar marcha atrás, pero fue algo que realmente afectó mucho a las misiones jesuíticas”.

En la película de Joffé se muestra como algunos de los jesuitas colaboran en entrenar y armar a los guaraníes para resistir el asedio de los soldados, sin embargo esa teoría es incorrecta, según explicó el historiador.

“Los jesuitas en todo momento buscaron evitar la guerra. Y que haya habido una motivación desde los jesuitas a los guaraníes para que se rebelen contra España eso no es real. Tampoco hubo participación de los jesuitas. Los líderes fueron todos guaraníes, en particular uno que se llamaba Sepé (Tiarayú), que fue un indio cacique de la reducción de San Miguel, en Brasil”.

En su origen, “La Misión” estaba escrita por Robert Bolt para una obra de teatro sobre la relación de un esclavista con un cura jesuita y misionero. Sin embargo, Bolt adaptó su historia a pedido de Joffé, quien venía de dirigir la exitosa película “Los gritos del silencio”.

Pocos años antes de la cruzada de Joffé se había estrenado “Fitzcarraldo”, una película de drama y aventura sobre “El rey del caucho” que dirigió Werner Herzog en la amazonia peruana.

El final de “La Misión” sostiene una teoría que, para Poenitz, es “un error que hoy, a pesar de que se ha investigado muchísimo, siguen sosteniendo algunos historiadores: que una vez que los jesuitas fueron expulsados, los indios volvieron a la selva. Y eso es un absurdo total”.

El historiador se refiere particularmente a la escena cuando el niño guaraní se retira al monte con otros pequeños, como si fueran los únicos sobrevivientes de aquella guerra del Siglo XVIII contra las misiones.

“Cuando son expulsados los jesuitas, las misiones pasan a depender de Buenos Aires”, recordó. Entonces “pasan a ser una provincia política. El gobernador de Buenos Aires, Francisco de Bucarelli crea un nuevo sistema económico totalmente diferente al que existía cuando estaban los jesuitas. Cuando estaban ellos estaba el tupã mba’e, o el sistema de reciprocidad, donde todo era de todos. No había moneda, no había precios de las cosas. Todo era intercambio”.

En 1767 el rey Carlos III de España firma la “Pragmática Sanción”, una orden que dictaba la expulsión de los jesuitas de todos los dominios de la corona de España.

Seis años más tarde, en 1773, el papa Clemente XIV decreta la supresión de la Compañía de Jesús, toda una consecuencia para las golpeadas misiones que habían sufrido distintos ataques.

Cataratas del Iguazú. Los saltos misioneros fueron escenas naturales para el rodaje del filme.

“A las misiones se las abre al mundo colonial rioplatense. Entonces los indios no estaban acostumbrados y comenzó un proceso de decadencia. Los indios no volvieron a la selva: se empezaron a dispersar por todo el litoral rioplatense y crearon el mestizo que hoy es el originario de nuestra región”.

Según explicó Poenitz, ese mestizo “es el que le llaman ‘mencho’ en Corrientes, ‘gaúcho’ en Brasil, ‘campesino’ en el Paraguay. Es el mismo mestizo guaraní-criollo que se mezcló en el Litoral. Y es lo que hace que las misiones sean, no una historia pasada, sino que existe hoy a partir de que todos nosotros, o la inmensa mayoría, de alguna manera tenemos un poco de sangre guaranítica de ese mestizaje que se produjo a partir de la expulsión de los jesuitas”.

Seguir Leyendo

Cultura

Juan Snihur, el guitarrista posadeño que da la vuelta al mundo en crucero

Publicado

el

Juan Snihur es un guitarrista posadeño que por quinta vez está dando la vuelta al mundo para tocar en la banda residente de un crucero de lujo. “Me embarqué en La India y vamos a dar vuelta por África para después ir a Europa” en un viaje que durará cinco meses, contó a La Voz de Misiones.

“Tocamos música pop, de Broadway, jazz. Todo para entretener a los pasajeros del crucero, que es de lujo. Tocamos con partitura a primera vista en un teatro y en un barcito del barco. Somos la banda residente”, detalló desde pleno altamar.

El crucero en el que navega Snihur es el “Seabourn Quest“, con 198 metros de slora (de largo) y la capacidad para casi 460 pasajeros y 338 tripulantes.

Si bien tocar en una embarcación como tal es toda una aventura por lugares paradisíacos del planeta, el trabajo “es difícil porque significa un desarraigo. Uno se siente lejos de casa. La cultura es distinta”, indicó el guitarrista.

Un puente al mar. Cada viaje dura unos cinco meses para ser músico del barco.

“La gente es de todas las nacionalidades. Por suerte tengo un compañero argentino con el que compartimos, tomamos mate. En los puertos podemos bajar. Pero o sino estamos adentro, laburando. Ahora estamos yendo a Seychelles, que es una isla bien al este de África, cerca de Madagascar. Y ahí damos toda la vuelta por África. Después vamos por Sudáfrica y Europa”.

En el “Seabourn Quest” la tripulación se comunica en inglés, aunque “hay muchas culturas, hay de todas las nacionalidades: estadounidense, ruso, ucraniano, filipino, indio, brasilero”. precisó Snihur.

No obstante, con los días que pasan, “uno se hace muchos amigos. Porque al verte la cara todos los días con estos extraños medio que ya inevitablemente te terminas conociendo. Si pegas buena onda te haces un buen amigo”.

Según explicó el artista posadeño, ser parte de la banda en el barco “es lo que me genera dinero haciendo música, que es algo muy difícil en Argentina, en Latinoamérica en general. Ya es muy difícil hacer dinero en una profesión más seria, por decirlo de alguna manera: un doctor, abogado. Imaginate un músico. Es complicado”.

En Australia. En Sidney, al otro lado del mundo y en uno de los viajes en crucero

Seguir Leyendo
Publicidad

Lo más visto