Nuestras Redes

Cultura

Retrató la mano de Dios y el Juicio a las Juntas: “Las fotos guardan el miedo”

Publicado

el

retrató

 

En el marco de las Jornadas de Investigación, Extensión, Vinculación y Transferencia (Jievt), este jueves 18 de mayo, la Universidad Nacional de Misiones (Unam) abrió sus puertas para recibir a Eduardo Longoni (70), el fotógrafo documentalista que retrató algunos de los momentos más importantes de la historia argentina.

retrató

Eduardo Longoni, fotógrafo documentalista

En una charla presencial que se desarrolló en el SUM del Edificio Juan Figueredo de la Facultad de Humanidades, el fotógrafo compartió un relato en primera persona sobre las fotos que marcaron su historia personal y la del país.

La propuesta académica se encuadra dentro del proyecto de extensión en conjunto entre la FHyCS y la FAyD de la Unam, que se denomina “Fragmentos de la memoria de un país, Argentina de los últimos 40 años”.

Entre las fotografías más importantes de Longoni se encuentran los testimonios visuales de las primeras manifestaciones de las Madres de Plaza de Mayo, el juicio a las Juntas Militares, el Campeonato Mundial de 1986 y la icónica fotografía del gol de Diego Maradona bautizado como “la mano de Dios”, junto a retratos de destacadas figuras como Charly García, Fito Páez, Mercedes Sosa, Mario Benedetti, entre muchos otros. 

“Para ser un fotógrafo documentalista no hace falta ser un buen fotógrafo, hace falta tener paciencia y voluntad”, expresó Longoni en la presentación.

retrató

Icónico. El momento del gol de Diego a los ingleses.

“Las fotos guardan el miedo”

Relatando los inicios de su actividad profesional en la Agencia Noticias Argentinas, contó que eligió la fotografía porque “el lenguaje fotográfico es el lenguaje más directo: te imanta la mirada”, ya que, a diferencia de lo que muchas personas y fotógrafos creen, “es un lenguaje que necesita de texto y contexto” para ser entendido.

“Una fotografía sin texto y contexto se pierde”, sintetizó.

Longoni se sinceró frente a la profesión y confesó que “tal vez para dejar un registro, para contar una historia, es importante tener en claro el para qué, porque de otro modo es difícil ponerle el alma”.

Asimismo, relató que, para él, la cámara es una herramienta de militancia: “Fotografiaba para sumar mi granito de arena contra la dictadura, para mostrar aquello que no querían que se viera”.

“La cámara es boba, está vacía, lo que la llena de contenido es la mirada”, afirmó.

Respecto a su oficio en plena dictadura militar, comentó que “los fotógrafos en esa época teníamos cierto nivel de inconciencia, no sé si se le puede llamar valentía”.

“Siempre teníamos un rollo virgen en el bolsillo o a mano, por si los militares nos pedían que entreguemos los rollos”, dijo.

“Las fotos guardan el miedo”, recordó que le dijo un colega suyo.

retrató

A sala llena. Longoni se presentó en la Unam.

De ese período histórico de la dictadura y de los turbulentos comienzos de la democracia, Longoni produjo la serie Violencias, que más tarde se expuso en más de 50 países, y que hoy empapelan la Facultad de Humanidades, donde se encuentran exhibidas desde el 24 de marzo de este año.

Juicio a las Juntas 

Longoni narró que, en un primer momento, estaba previsto que el juicio se desarrollara sin fotógrafos y se iba a transmitir solo por un canal oficial y sin audio, debido a las medidas de seguridad estipuladas.

“Cuando me entero de eso, me reúno con varios jefes de los departamentos de fotografías de los diferentes medios y fuimos a hablar. Nos dejaron entrar a algunos pocos con la condición de que después todos los medios tenían que tener las fotos que hacíamos”, manifestó.

El 11 de septiembre de 1985, tras casi cinco meses de audiencias, cuando la Junta militar argentina se sentó por primera vez ante el tribunal, Longoni fue uno de los jóvenes que, por suerte o azar, le tocó retratar el momento en que ingresaban por una pequeña puerta lateral  Jorge Rafael Videla, Emilio Massera, Roberto Viola, Leopoldo Galtieri y otros cinco acusados.

“Es la única foto en mi vida que hice llorando”, testimonió.

“Tenía tan solo unos segundos para hacer la foto antes de que se sentarán y me dieran la espalda, y en ese momento me puse a temblar y me invadió la emoción porque, como muchos argentinos, también tenía amigos desaparecidos y por todos los horrores que como sociedad habíamos vivido y que se hacían carne en cada relato”.

retrató

“Las fotos guardan el miedo”. Un retrato del Juicio a las Juntas.

Una mirada honesta 

En el mismo orden de actividades, esta tarde a las 19 se proyectará el documental Una mirada honesta, de Roberto Persano y Santiago Nacif Cabrera, en el Aula Magna de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (Tucumán 1946).

El film documenta los 40 años de trayectoria del fotoperiodista, sus retratos decisivos y la crisis que lo alejó de las calles y lo llevó a buscar nuevos desafíos profesionales.

En ese contexto, Longoni manifestó:”Fotografiamos para dar testimonios” y resaltó los valores de la profesión “yo creo que cada uno fotografía con su ética”.

“Mis mejores fotos las hice entre el ’80 y el ’89 cuando sabía muy poco de fotografía”, detalló. “Las fotos tienen varias vidas, no es lo mismo cuando uno la toma que 20 años después”.

“Si hubiese estado pendiente del ángulo, el encuadre y de todas las cosas que me preocupan hoy, no hubiese estado presente”, resumió.

retrató

retrató

retrató

 

Cultura

A 50 años del Golpe Militar: Ramón Ayala y su fichaje en la Lista Negra

Publicado

el

Junto a intelectuales, periodistas y otros artistas, el misionero Ramón Ayala integró la Lista Negra de la Dictadura Militar que protagonizó un Golpe de Estado hace 50 años atrás, el 24 de marzo de 1976.

Esos archivos fueron encontrados en 2009, dentro de un cajón del edificio Cóndor, la sede de la Fuerza Área en Buenos Aires, y fueron publicados por el entonces Ministerio de Defensa de la Nación.

“No me extraña nada. Soy tan popular que hasta los milicos me quieren. ¡Me quieren matar, hijos de puta!”, fustigó por entonces Ramón, tras enterarse de que su nombre estaba escrito en la denominada Fórmula 4.

En la Fórmula 4 se encontraban personas descriptas con “antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública”, y por ello se recomienda que “no se le proporcione colaboración” ni “sea auspiciado por el Estado”.

Son en total 600 personas las que figuran en la Lista Negra, escrita a máquina, y está dividida entre abril de 1979, enero de 1980 y septiembre de 1982.

El artista misionero está en la nómina más antigua y se observa como “Ramón Gumersindo Cidade”, es decir con su nombre real. Se lee además con su número de Documento Nacional de Identidad, su profesión (“artista”) y la fecha de “tratamiento”, según el término técnico de los militares: el 23 de agosto de 1979.

Ramón se encuentra en la misma página de archivo junto al escritor Julio Cortázar, el dramaturgo Roberto Tito Cossa y el músico Juan Carlos el Tata Cedrón, quien actualmente tiene 86 años.

“Estos son asesinos, son individuos que nacen para portar un arma que nosotros les compramos. Porque esas armas están compradas con dinero del pueblo. Para defender al pueblo pero no para atacar al pueblo. Lo mejor que tiene el pueblo es el pensador, es el poeta, una palabra que deviene de profeta. ¿Por qué lo han matado a Jesucristo?, por ejemplo. Los mismos individuos que lo mataron son los que hacen estas ‘listas negras’, porque no les interesa el florecimiento, el crecimiento del pueblo. Les interesa únicamente el usar las armas para matar”, criticó Ramón en 2009 en declaraciones para el diario El Territorio.

“He cumplido con mi vida. Soy un hombre que tiene bastantes años. Y estoy viviendo de yapa. Si me quitan esa yapa me endiosan, me suben a un trono, a una nube radiante. Así que no me importa una mierda. Me importa el trabajo cotidiano por mi provincia, por mi país, por Latinoamérica y por el planeta entero. Pero no la maldad, no el asesinato, no la persecución de aquel que piensa, aunque piense en contra de ellos”, dijo, notablemente fastidiado por ser espiado y fichado por los militares.

El creador  del gualambao viajó por todo el mundo con su guitarra, pero siempre regresaba a la Tierra Colorada. Luego de varios años viviendo en Buenos Aires murió el 7 de diciembre de 2023, a los 96 años.

Para ese momento, había recibido sendos homenajes que incluyó un recital en Buenos Aires, en el Centro Cultural Kirchner, rebautizado como el Palacio Libertad. El año pasado recibió su última distinción posmortem: el premio especial Konex Inolvidable a su inmensa trayectoria como figura clave de la cultura argentina.

Ramón Ayala y el Nuevo Cancionero

Pese a su calificación en la Fórmula 4, Ramón Ayala no se consideraba a sí mismo como un marxista ni militó para ningún partido político ni tampoco estuvo preso durante la Dictadura.

Si bien oficialmente sus canciones no figuraban en la lista de las censuradas por el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), su música era considerada “subversiva”, particularmente por “El Mensú”, canción grabada en 1956, y que denuncia la explotación de los trabajadores del campo y que, por su índole era interpretada por los revolucionarios castristas, según el propio Ramón decía, ya que había viajado a Cuba y aseguró conocer en persona al Che Guevara.

Por otra parte, su obra “El Cosechero” fue grabada por Mercedes Sosa para su disco debut, “Canciones con fundamento” (1959). En tanto que, Horacio Guarany había debutado en Radio Nacional, en 1957, interpretando su versión de “El Mensú”.

Mercedes Sosa integró poco después el movimiento musical-literario El Nuevo Cancionero, formado en 1963 en Mendoza, junto a figuras como Armando Tejada Gómez y Fabián Matus, entre varios otros.

Ramón compartía el pleno apogeo del folklore en Buenos Aires cuando se creó el Nuevo Cancionero – que luego inspiró a la Trova Cubana– y que por entonces publicó su propio manifiesto: “este resurgimiento de la música popular nativa, no es un hecho circunstancial, sino una toma de conciencia del pueblo argentino”, decía.

Tiempo después, durante el último régimen de terror argentino, La Negra Sosa así como Horacio Guarany debieron exiliarse, aunque, según indicó Argmedios, ambos venían arrastrando la censura durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, de 1966 a 1970.

No obstante, con el Golpe que arrancó hace 50 años, la persecución se profundizó y obligó a que se refugiaran en el exterior una gran cantidad de intelectuales, artistas y periodistas. En esa camada estaba Víctor Heredia, quien publicó en 1969 la canción “El Carbonero”, de Vicente Cidade, y que en su letra critica “para el pobre es más duro el invierno”.

Heredia sufriría la desaparición de su hermana, y tras su exilio compondría “Todavía cantamos”, obra de 1984 dedicada a las Madres de Plaza de Mayo y su lucha por hallar a los 30 mil desaparecidos y reclamar por la condena de los genocidas.

De Norman Brisky a Jacobo Timerman

Para la confección de estas “listas negras”, según explicó entonces el Ministerio de Defensa, las Juntas Militares “crearon un organismo destinado a coordinar la tarea”, denominado Equipo Compatibilizador Interfuerzas (ECI), indicó el diario Página 12.

En el ECI confluían representantes de la Secretaría de Información Pública (SIP), la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y de cada una de las tres armas. “El ECI definía los criterios para calificar a las personas, armaba los listados a partir de las sugerencias de sus miembros, analizaba sus permanentes actualizaciones, y decidía quién entraba y salía del máximo nivel de prohibición”

La primera “lista negra” sistematizada encontrada data del 6 de abril de 1979 y contiene “12 páginas que agrupan un total de 285 nombres, todos con la calificación `Fórmula 4´”, y el detalle de la profesión de cada persona.

El segundo listado hallado está actualizado al 31 de enero de 1980 e incluye a 331 nombres bajo la calificación de “Fórmula 4”, en tanto en su encabezado brinda una serie de recomendaciones en relación a los antecedentes consignados, entre ellas que “deben ser incinerados”.

Las actas encontradas dan cuenta de un cambio de postura del régimen dictatorial tras la guerra de Malvinas, cuando la Secretaría de Información Pública ordenó “marcar una transición hacia la vida institucional plena del país” y recomendó “permitir trabajar en los medios de comunicación social administrados por el Estado” a personas que habían sido catalogadas bajo la “Fórmula 4”.

En esa etapa final de la dictadura la Junta Militar comenzó a desafectar nombres del listado de “Fórmula 4”, excepto por 46 personas que la SIP recomendaba que no cambiaran de categorización.

En esa lista quedaron, entre otros, los actores Norman Brisky y Nacha Guevara, el escritor Julio Cortázar, el director de cine Octavio Getino, el compositor Miguel Ángel Estrella, el poeta y escritor Armando Tejada Gómez y el periodista Jacobo Timerman.

Ramón Ayala: El niño que robó una guitarra y que cautivó a Mercedes Sosa

Seguir Leyendo

Cultura

Flor Bobadilla Oliva: “El sistema nos lleva puesto y no se aguanta resistir”

Publicado

el

Flor Bobadilla Oliva resume en la palabra “tranquila” su sensación de sentarse para En Escena Verás, el nuevo ciclo de entrevistas de La Voz de Misiones. La cantante y actriz atesora premios por su música, aunque también por su actuación. Justamente, el premio Gardel que ganó fue un gran motivo para que cantara, en enero, en la Fiesta Nacional del Chamamé.

“Fue impresionante”, admitió sobre su primera intervención en tan popular fiesta, donde además se apreció la guitarra Abel Tesoriere, con el que forma Dúo Bote. Justamente, una admirada tranquilidad es algo que se siente al escucharla cantar, incluso en lugares imponentes, como el Centro Cultural Kirchner, hoy llamado Palacio Libertad, donde intervino para diversos conciertos, incluso el recordado homenaje a Ramón Ayala.

Esa tan acentuada tranquilidad podría ser algo ausente de muchas cosas que suceden en el entorno más inmediato. “A la gente le está costando salir a encontrarse”, advirtió.

Es que ir a conciertos multitudinarios ofrece una “supuesta idea de encuentro” pero “es ruido” y una “sobrecarga de información que nos lleva puesto. Es un momento heavy el que estamos viviendo”, lamentó.

En toda su trayectoria, la cantautora posadeña compartió escenario con artistas como Lito Vitale, y el Chango Spasiuk. Justamente, en ese sentido, recordó con entusiasmo el ciclo “Nosotras movemos el mundo” que se llevó adelante en 2021, cuando cantó un tema de Eruca Sativa y que compartió escenario con artistas como Lula Bertoldi y Noelia Recalde, para un festival que incluyó a Teresa Parodi, Susana Rinaldi, Nadia Larcher, Sara Hebe y muchas mujeres más.

Este año, Bobadilla Oliva volvió con una nueva temporada de “Las aventuras de la China Iron”, con la que ganó en 2025 el Premio Revelación al Teatro Independiente, entre 500 obras postuladas en Buenos Aires.

En esa línea, admitió que en Buenos Aires “no está siendo fácil cortar tickets para los espectáculos” y agregó que se debe a un contexto particular. Agregó que “no está feliz con lo que estamos viviendo políticamente, pero siento que también es una construcción”, porque “es un devenir de un montón de malas decisiones” que dejó “un montón de gente sufriendo”.

Asimismo, se mostró de acuerdo con que los artistas se manifiesten de manera política: “la música tiene que ser también para los que no estamos de acuerdo”, reflexionó. “Tiene que haber gente para todo”, indicó. Pero prefirió evitar hablar de la palabra “resistencia”, debido a que “no hay cuerpo que aguante” y que “eso es parte del sistema también: de llevarnos puestos”.

Para Bobadilla Oliva, la música es como el paisaje que se ve tras la ventana de un tren, aunque remarcó “que me estimula seguir con la palabra. Por todo lo que sucede alrededor de la palabra”, algo que “construye el relato y la honestidad de lo que vivimos”, dijo, tras ofrecer en Posadas un recital muy íntimo en el bar cultural Tanta Tinta.

Ilan Amores antes de su próximo Eurotour: “Posadas tiene una magia especial”

Seguir Leyendo

Cultura

Fer Gross y el nuevo mural de Maradona en Posadas: “El pueblo lo extraña”

Publicado

el

En el Parque Vicario se inauguró un nuevo mural dedicado a Diego Armando Maradona, obra que realizó Fernando Gross, precisamente en la intersección de las calles Félix Bogado y Máximo Paz.

Son once imágenes a modo de cuadros que retratan diferentes momentos del Campeón del Mundo además de una imagen suya más gigante y en forma de nubes. “Vengo trabajando hace tiempo con los cielos, tengo un particular cariño por lo que tenemos en la provincia”, dijo Gross sobre el mural que tiene 12×4 metros de dimensión.

“Me plantearon hacer algo del Diego, que hoy que pasó a otro plano: a la eternidad. Entonces quise hacer un museo estilo barroco con los equipos donde jugó el Diego, con sus diferentes estilos. Ya que uno lo conoció de toda la vida, entonces tenemos diferentes tipos de Maradona y sus clubes. En cada etapa de su vida fue dejándonos diferentes frases. Así que era un poco representar eso y hacer algo diferente a lo que venían haciendo de murales”.

De esa manera, se lo puede ver a Maradona vistiendo las camisetas de Boca, Argentinos Juniors, Barcelona y Newell’s Old Boys, así como con la remera oficial de la Argentina, cuando metió el gol a los ingleses en 1986, con la denominada Mano de Dios.

Es el tercer mural de Maradona que hace Gross, aunque los dos primeros los plasmó en Córdoba, mientras estudiaba Licenciatura en Artes Visuales. No obstante, desde que tiene memoria, se considera a sí mismo un “maradoniano”.

“Nací en el 86, pero mi recuerdo es del Mundial del 90. Si bien no fue del Diego, sí le había hecho el pase a Caniggia contra Brasil. Mi papá gritó. Yo estaba jugando con el triciclo y mi mamá me alzó. No entendía nada la emoción. Diego es el mejor jugador del mundo. El Diego es de Boca. Uno es hincha de Boca y de Diego”.

El artista visual Gross pinta desde 2004 y en 2012 comenzó a dedicarse al muralismo, sin embargo nunca pasó por una experiencia similar como con la obra en la que, tras arrancar en noviembre -con pausa incluida en enero-, finalizó hoy en el Parque Vicario. Porque recibió mucho ánimo y elogios de los transeúntes mientras plasmaba la imagen.

“Me decían buenas palabras, buen aliento, buena energía y lo que representaba Maradona para ellos. Mucha gente. Incluso mucha gente en situación de calle, humilde. Agradeciendo, tirando buena energía. Trayéndome gaseosa. Gente que no tenía nada me trajo frutas, verduras en forma de agradecimiento”, contó.

“Jamás en mi vida me pasó esa situación: esa experiencia de recibir tanto halago, tanto amor. Sé que es por el Diego. Por la figura. Y me llevó a la reflexión decir ‘cómo se necesita un líder, alguien en los tiempos que estamos pasando’. No sé si un líder, pero sí alguien del pueblo, que pueda hablar por ellos”.

Bajó una mano del Cielo: muralista homenajea a Maradona en Posadas

Seguir Leyendo
Publicidad

Lo más visto