Cultura
Para una novela, Jorge Lavalle viajará en moto por los destinos del Libertador
En junio se cumplen 20 años de Sarita, la novela escrita por Jorge Lavalle que alcanzó a vender 10 mil ejemplares, aproximadamente. Entrevistado por La Voz de Misiones, el autor reconoció que suele firmar fotocopias de su novela insignia y adelantó detalles de cómo será su próximo libro que se llamará “El Camino de San Martín“. Para ello, hará una travesía en motocicleta por lugares cruciales donde estuvo El Libertador aunque necesita de fondos que está recaudando con la colaboración de sus lectores.
Hace un año y medio Lavalle compró una Appia de 150 cc modelo 2012 que estaba de remate después de ser incautada en el corralón municipal. Ahora “la estoy reviviendo” con los arreglos, contó y garantizó que el plan es conducir despacio en dirección a cada uno de los destinos sustanciales para la novela histórica sobre el Padre de la Patria.
“Por ahora en esta primera etapa voy a ir por Yapeyú, después Rosario y San Lorenzo. La idea es hacer esa parte de la vida. Y después, si se puede, seguiré por Mendoza, el cruce de los Andes y Perú”, adelantó el también autor de “Releyendo Mitos” y “Andresito y la Melchora”.

Sarita. La primera novela de Jorge Lavalle, basada en una historia verídica de Posadas
¿Qué te llevó a reconstruir la historia de San Martín?
Estuve viendo porque me puse a leer algunas cosas hace un tiempo y me llamó mucho la atención. Sobre todo San Lorenzo. Me di cuenta de la posición en la que tuvo que estar este tipo. O sea, él peleó 22 años para España. Y en San Lorenzo fue la primera vez que peleó contra España. ¿Qué hizo que una persona que tenía cargo, rango, tomara esa decisión? Porque estuvo aguerrido la mayor parte de su vida y siempre peleó por España, llegó a venir acá a buscar una cosa que ni siquiera existía. Y en esa batalla es la primera vez que tiene que pelear contra los colores que defendió desde los once años que ingresó al ejército. Desde los trece años ya estuvo en batalla hasta Bailén, que él comandó y le ganó a Napoleón. Creo que fue la primera batalla que pierde Napoleón a campo abierto y estuvo dirigida por San Martín. Me llama la atención. Imaginate esa noche, antes, esperando en el convento, lo que tiene que pasar en la cabeza del tipo ante esa situación. Me lleva a ponerme en ese lugar e ir a ver o tratar de imaginar por lo menos eso.
¿La idea es producir una novela histórica al estilo de “Andresito y La Melchora”?
Algo así. Yo uso esa línea, tomo datos históricos y los cuento situando al narrador en ese momento. El narrador no está en el futuro, no es que ya sabe, con juicios de valor sobre los hechos o lo que sea. El narrador va transcurriendo, sabe lo mismo que los personajes. Y así trato de lograr para que uno viva la experiencia. O sea, que esté presente en ese momento. Esa es la idea de situar al narrador así. Lo cuento a mi manera, con los detalles que también me llaman la atención o poniendo en ese momento de San Lorenzo, por ejemplo. Para mí, él sabía que iba a estar ahí. Si se quedaba en España lo iban a mandar, seguramente. Él iba a estar de alguna manera y elige situarse de este lado. O el apoyo de los ingleses para la campaña que sin duda lo tuvo. Vino con un barco inglés, cruzó con barcos ingleses. En San Lorenzo aparece un inglés, uno de los hermanos Robertson, que eran vendedores de armas. Que ya aparecían con Andresito, en toda esa época. No creo que haya sido casual que lo esperaba en la posta y fue al combate. Él relata el combate, están las Cartas de Sudamérica que escribieron los dos. Yo no sé, supongo que acepta la ayuda, pero de alguna manera se mantiene independiente, porque tenían los mismos objetivos: que España se vaya de alguna manera. Supongo que habrán recibido apoyo. Lo que no sé es si venía específicamente, mandado por Inglaterra. Para mí aceptó el apoyo como necesitaba porque no tenían armas. No tenían barcos ni la nueva Argentina. Y la idea es poner mi punto de vista. Lo tengo a San Martín y Robertson charlando en el convento, están en mi cabeza. De alguna manera uno usa eso para expresar lo que ellos pensaban, como para no ponerlos a hablar solos. Tienen que hablar con alguien. Ahí aparecen personajes. Lavalle, mi homónimo, él a los trece ya entra a los granaderos. Ahí en San Lorenzo tenía catorce, fue su primera batalla. Después hizo toda la campaña con San Martín. Hasta Riobamba -que son las últimas- las dirige él. Cuando empieza era un chiquito y termina dirigiendo casi diez años después la batalla de Riobamba y Suipacha, allá, en el Alto Perú, con Ecuador. O aparece Félix Bogado, por ejemplo. Uno lo conoce por las calles. Aparece en San Lorenzo y hace toda la gira que le llevó diez años a San Martín llegar desde que forma los granaderos hasta que libera Perú. Perú estaba en el centro realista, donde más fuertes estaban. Tenían muchos reales aliados. Me parece interesante esa mirada. Porque uno no sabe, por ejemplo, que San Lorenzo duró diez minutos, una batalla relámpago, un ataque sorpresa que los revienta en un ratito. Por ahí uno no sabe esos detalles hasta que se pone a mirar. Él era un estratega muy hábil.
Entonces se invita a la gente para que aporte a la producción del libro…
Sí. Mi producción siempre es independiente. No tengo sueldo público ni recibo subsidio, aporte. Siempre publico por mi cuenta, hago las investigaciones por mi cuenta. No tuve cargo público. Siempre me sostengo así. Ahora, en junio, “Sarita” cumple veinte años de su primera publicación y eso voy a estar presentando en la Feria del Libro de Posadas -del 13 al 20 de junio-y Oberá, un poco de este proyecto nuevo. Y a “Sarita” recordándola. El año pasado hicieron un videojuego en el Centro del Conocimiento. Así que voy a mostrar eso. Estamos empezando a hacer un audiolibro y también esa es un poco la idea, de mostrar las nuevas tecnologías. “Sarita” ya es un clásico, de alguna manera. Tiene 20 años y se sigue utilizando en el colegio, yo sigo dando charlas sobre el tema. Y eso, para mí, es todo un hito de haber logrado eso. Y recordar eso. Por eso también estoy vendiendo ejemplares en papel de Sarita. Ahora voy hacer también una mini tirada de “Andresito y la Melchora” para vender y recaudar fondos.
¿Cuántos libros se llegó a vender de Sarita?
Casi diez mil. Pero de forma independiente con Aguirre, de Creativa. Porque él me financiaba. Por eso pude publicar tantos libros en una época. Después murió y ahí le di a la Editorial Universitaria. Pero ellos tienen dificultades con la comercialización. O sea, para que se usen en las escuelas, el libro tiene que estar en las librerías. Sino los docentes piden otro. En este caso fotocopias. A veces el curso entero tiene mi libro fotocopiado. Están todos. Les firmo las fotocopias. No importa. Ahora, hace tres o cuatro años hice todo en formato digital los libros, en formato PUB y PDF. Y a principios de año le mando a todos los docentes. Y que ellos lo usen. Lo pueden imprimir, encuadernar y los usan en los cursos. Por lo menos leen, hacen trabajos con eso, siempre voy a dar charlas. Así que está esa posibilidad y aparte uno puede llegar al punto donde el libro físico nunca llegó. En la secundaria y los profesorados de letras, en la facultad como en el Montoya. Lo que después provoca que se use en las aulas también. “Sarita” es el que más se usa. El de Andresito también pero “Releyendo mitos menos”. “Sarita” es muy usado. Y bueno, eso para mí es un logro. El que se haya sostenido en el tiempo, que siga vigente, que sigan pidiendo. La marca es como un logro para mí, sin habérmelo propuesto. Pero que se sostuvo. No soy el único iluminado que ofreció a los colegios su libro para usar, pero no sé si alguien sostuvo tanto tiempo con un material circulando. Yo mando un libro digital a los que me aportan para este proyecto. Con un cafecito envío Sarita. Tengo muchos directores que ya leyeron el libro pero me aportan igual. Eso es como apoyando a mi proceso.
Para colaborar en la travesía y la producción del libro “Los caminos de San Martín” se puede aportar a partir de $500 en el siguiente link: cafecito.app/jorgelavalle

Lavalle con la Appia 150 cc con la que realizará el viaje de novela.
De la novela al teatro
Dos de las obras de Jorge Lavalle se llevaron al teatro. La versión de “Sarita” fue dirigida por Carolina Gularte y se estrenó en septiembre de 2004. En tanto, “Andresito y la Melchora” tiene una adaptación más nueva que sigue en cartelera, con la interpretación y dirección de Juani Alzugaray. Se llama “La Melchora, una historia de amor y guerra” y se verá este sábado a la gorra, a las 21, en Espacio Reciclado.
Cultura
Se cumplen 90 años de La Masacre de Oberá: “Fue silenciada en la sociedad”
Este domingo se cumplirán 90 años de la Masacre de Oberá, ocurrida el 15 de marzo de 1936, cuando más de 300 de colonos en protesta pacífica por el precio de la yerba y el tabaco fueron atacados a balazos por la policía misionera en compañía de grupos civiles.
Es “un hecho marginal en la historia oficial”, remarcó a La Voz de Misiones la historiadora Silvia Andrea Waskiewicz, autora del libro “La masacre de Oberá”.
En conmemoración del nonagésimo de aquel episodio, se desarrollará este domingo en la plaza Malvinas de Oberá un acto que organiza la municipalidad con una participación previa de actividades artísticas, desde las 18, con el grupo de teatro comunitario La Murga del Monte.
Para las autoridades municipales, será “un encuentro destinado a reflexionar y mantener viva la memoria de este acontecimiento ocurrido hace nueve décadas”, indica el comunicado oficial.
“Llevá tu silleta a la plaza, y sumate a participar de los talleres, feria, intervenciones artísticas y micrófono abierto. Sumate al grito colectivo”, invita por su lado La Murga con la leyenda “¡Minga que nos vamos a olvidar!”.
En ese sentido y con una escena teatral, La Murga de la Estación “fue la primera institución en representar la Masacre de Oberá”, admite Waskiewicz por “Misiones Tierra Prometida”, la obra que estrenó en Posadas, en 1999, y que en parte recordaba el tiroteo a los colonos.
Con el tiempo, otras revisiones artísticas retomarían el tema, como el documental “Quieta non movere”, de Lucho Bernal; o la docu-ficción “Basilicia”, de Gastón Gularte y Adolfo Pérez Carbonell, que indaga en la historia de la adolescente asesinada en esa marcha de 1936.
“Se está recuperando la memoria”
“Si bien la masacre fue un acontecimiento crucial en las luchas de los productores agrarios misioneros, lamentablemente hace muy pocos años existían muy pocas referencias sobre ella en la propia historiografía regional”, reconoció Waskiewicz.

“Era un hecho ignorado, marginal en la historia oficial de Oberá. Y gracias a estas últimas dos décadas la Masacre comenzó a hablarse en la historia oficial. Los relatos que circulaban en Oberá tenían que ver con la fundación, la llegada de los primeros inmigrantes, la organización de sus primeras instituciones de gobierno. Pero la masacre era silenciada en la sociedad”.
No obstante, “más allá de que este acontecimiento fue silenciado, hoy, a dos décadas, estamos celebrando esta conmemoración, porque de alguna manera estamos poniendo en valor, reflexionando lo que pasó aquel 15 de marzo de 1936. E inclusive en estos últimos cinco años, no solo los medios de comunicación, sino también en ámbitos educativos se conmemora la protesta o se realizan actividades para recuperar la memoria”.
Según explicó la historiadora La Masacre de Oberá debe comprenderse en un contexto nacional, porque se trata de “la década de un gobierno autoritario”, bajo el gobierno de Agustín Pedro Justo, en una época denominada como la Década Infame, que había depuesto al presidente Hipólito Yrigoyen.
“Lo que sucedió a nivel nacional se plasmó en la región y Misiones, a partir de dos gobiernos autoritarios, que son los encabezados por Carlos Acuña y Agustín Vanasco. El primero gobernó el Territorio entre 1930 y 1935; y Vanasco entre el 35 y el 38. A eso se suma el contexto de ese gobierno que vio con preocupación, principalmente a comienzos del Siglo XX, al accionar del movimiento obrero y el lugar relevante que ocuparon los dirigentes en las protestas sociales”.
Es que los dirigentes, muchos de ellos extranjeros que llegaron a poblar el país, llamaban a organizar el movimiento obrero, bajo doctrinas del anarquismo o el comunismo ante la explotación laboral a la que eran sometidos los trabajadores, en condiciones que eran análogas a la esclavitud.
Es por eso que, bajo el gobierno de Julio Argentino Roca, “se implementa a principios del Siglo XX la Ley de Residencia o la Ley de Defensa Civil”, recordó Waskiewicz.
De esa manera, funciona “para expulsar del país a los dirigentes considerados peligrosos. Y, justamente, esa Ley de Residencia en el 37 -tengo las fuentes- la Justicia decreta que los dirigentes agrarios, de quienes se supone eran los organizadores de la protesta por parte de los colonos, el Estado los expulsa basándose en esa ley”.
Entre esos colonos que protestaron de manera pacífica por mejores precios de sus producciones agrícolas había “diferencias inter-étnicas”, subrayó la historiadora.
“Porque Oberá estaba constituida desde su fundación con inmigrantes europeos más hegemónicos y una colonia que estaba rodeada por otras empobrecidas, como Ameghino, Los Helechos, Zamambaya y Guaraní. Son justamente los colonos que se dedican a la producción de la yerba, el tabaco y organizan la marcha de aquel domingo”.
“Hombres, mujeres, niños, a pie, a caballo, en los carros polacos, en sulkys; ucranianos y suecos, blancos-rusos y argentinos y paraguayos. Al pasar frente al cementerio, una descarga cerrada de fusilería, hirió, mató, dispersó”, cuenta por su lado Alfredo Varela, el célebre autor de la novela “Río oscuro” y de “La Masacre de Oberá” (1941), la primera documentación sobre aquel episodio.
“Entre una confusión terrible, los sobrevivientes fueron acorralados y presos, perseguidos por los montes y baleados, violadas las mujeres, las rusitas y polacas de rubias trenzas, las niñas no florecidas aún. Después fueron asaltadas las chacras, saqueadas, robados los animales o dispersos por el monte. Fueron las palizas en la comisaría, el terror”, indica Varela en su libro cuando aún faltaban varios años para la conformación del Movimiento Agrario de Misiones (Mam), perseguido a muerte por el Golpe Militar que el 24 de marzo cumplirá 50 años.

No hay una cifra exacta de la cantidad de muertos, aunque se cree que hubo entre más de 100 heridos por armas de fuego y armas blancas. “Lo único que puedo confirmar es que las partidas de defunción halladas en el registro de las personas testifican que los fallecidos como consecuencia de la represión fueron Basilicia Savinsky y Juan Melnik”, precisó Waskiewicz.
“Si bien las fuentes periodísticas de los días posteriores al enfrentamiento -continuó la historiadora-dan cuenta de que existiría un nombre, Nicolás Aleferzuk, que había fallecido en la protesta, no existen evidencias probatorias que digan, que realmente había sido asesinado ese día. Además, las fuentes periodísticas también relatan, y eso sí se pudo confirmar por los testimonios y las fuentes orales de la época, que muchos de estos colonos fueron llevados a la comisaría de Oberá, la más antigua, frente a la iglesia, y estuvieron presos durante varios días”.
Waskiewicz recorrió tres cementerios obereños, buscando tumbas que reflejaran que existía otro colono enterrado. “Hemos encontrado únicamente la tumba de Iván Melnik, que en su lápida dice: asesinado el 15 de marzo de 1936”.
Mientras colonos comenzaron a recuperar su libertad gradualmente, por aquella masacre se inició un proceso judicial contra efectivos de la policía de Misiones.
El 24 de abril de 1936 el juez Colman Lerner ordenó la detención de los involucrados, entre ellos el comisario Leandro A. Berón e integrantes de la dotación de la comisaría de Oberá: el sargento Miguel Toledo, el cabo Francisco González y los agentes Claudio Rodríguez, Ángel Osorio, Cleofe Cantero y Trifón Fernández.
El comisario Berón permaneció solo seis meses preso en Posadas y, algunos años más tarde, la Justicia lo condenó a pagar una multa de 500 pesos por “incumplimiento de sus deberes como funcionario”.
Pero después Berón continuó dentro de la fuerza y hasta asumió la jefatura de la comisaría de San Ignacio, en Misiones. Asimismo, tres años después del proceso judicial, el agente Cleofe Canteros seguía desempeñándose en la institución policial.

“Basilicia”, sobre la masacre de Oberá, se estrenará en abril en Buenos Aires
Cultura
Jueves Santo en San Ignacio: tocarán Chango Spasiuk y la Sinfónica de la Unam
El Chango Spasiuk se presentará junto al Coro y la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) y otros músicos locales el 2 de abril, para la tradicional celebración del Jueves Santo, en la Reducción Jesuítica de San Ignacio Miní, con entrada libre y gratuita.
Desde las 19 se celebrará la Misa Popular de las Misiones en la plaza de armas de la reducción y luego, bajo el lema Naturaleza Santa, se dará lugar al emblemático concierto, con la transmisión de Canal 12 y plataformas de YouTube.
La Misa de las Misiones será presidida por el Obispo de la diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez, y contará con un acompañamiento musical especialmente desarrollado para la ocasión.
Ese repertorio será coordinado por Carlos Servián, de La Guitarreada, junto a diversos músicos misioneros para la liturgia, en un marco sonoro que rescatará lo más profundo de la identidad cultural de la provincia.
Esos detalles fueron informados en conferencia de prensa este viernes de manera conjunta entre el Obispado de la Diócesis de Posadas, el Ministerio de Turismo y la Secretaría de Estado de Cultura.
En esa conferencia, el presbítero Sebastián Escalante puso el acento en el sentido profundo de la celebración, según un comunicado de la Secretaría de Estado de Cultura. En días dramáticos para la humanidad, por los ecos de las guerras, destacó el legado de las misiones jesuíticas en la convivencia pacífica de dos formas de vida.
Por su lado, el Secretario de Estado de Cultura, Joselo Schuap, destacó el valor artístico del encuentro, porque “con muchos músicos de nuestra provincia la misa tiene una emoción especial. Este año hay una fuerte apuesta a fortalecer la presencia de artistas misioneros y el Coro y la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Misiones, acompañando al Chango”.
En su momento, el Ministro de Turismo, José María Arrúa, remarcó el clima de tranquilidad y concordia de la provincia, lo que se traduce en seguridad para el visitante. Si bien el anuncio tiene como epicentro el Jueves Santo en San Ignacio, Arrúa adelantó que habrá actividades en San Javier, Panambí, Apóstoles, Oberá, Leandro N. Alem, Capioví y otras localidades de Misiones.

Conferencia. Hoy de mañana se hizo el anuncio del Jueves Santo en las reducciones
El Chango en el Teatro Coliseo
En paralelo, Chango Spasiuk prepara un concierto llamado “Mundo Chango” – Una vida de Música que presentará el viernes 11 de abril, en el Teatro Coliseo.
“Tierra colorada, el monte, las mariposas, la carpintería de mi padre, las polcas y el chamamé, la radio, la infancia, el camino, el arte y la cultura, pynandi (pies descalzos), la diversidad como un tesoro”, dice el resumen de ese concierto.
Cultura
Los productores de “El Eternauta” filman una miniserie en Iguazú y Libertad
Se filma entre Puerto Iguazú y Puerto Libertad parte de la miniserie distópica “El futuro es nuestro”, basada en una obra del escritor Phillip K. Dick, bajo la dirección de Vicente Amorim, Jesús Braceras y Daniel Rezende.
Se trata de una producción de KyS Films, responsable de grandes éxitos audiovisuales como las series “División Palermo”, “El Reino” y “El Eternauta”, como también las películas “Belén”, “El Clan”, “Tiempo de valientes” y “Relatos salvajes”.
Según pudo averiguar La Voz de Misiones, el rodaje culminará su etapa la semana que viene, cuenta con actuaciones y el trabajo técnico de varios misioneros, aunque se lleva adelante la realización bajo la más estricta confidencialidad.
No obstante, se filtraron unas imágenes que divulgó la usuaria Tamara De Melo. En el video que compartió en Instagram se ven imágenes de camionetas y extras con armas largas en escenas que fueron filmadas, al parecer, en la aldea Yryapú.
Según trascendió, otros espacios para filmar serán en el monte, un pinar y un salto de Puerto Libertad. Buena parte de “El futuro es nuestro” ya se rodó el año pasado en Buenos Aires y tras las escenas en Misiones se continuará por Uruguay.
En la provincia filman escenas de un grupo de resistencia que lucha por la poca selva que resta en el mundo, según el libreto.
Por su lado, según dio a conocer ayer el Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (Iaavim), el rodaje “comprenderá ocho jornadas de filmación y movilizará un importante despliegue logístico diario con más de 100 técnicos, elenco, extras y equipamiento especializado, además de camiones y unidades de producción que ya se encuentran en la provincia para el inicio del rodaje”.
Asimismo, el Iaavim indicó que “las locaciones confirmadas en Puerto Iguazú incluyen el barrio 2000 Hectáreas, la Comunidad Yryapú y el Camino al Salto El Turista, entre otros espacios que aportarán el marco natural y territorial que requiere la historia”.
El comunicado precisó que el “desarrollo del rodaje en la provincia contó con el acompañamiento del Iaavim a través de su Comisión de Filmaciones” y además remarcó que “la producción también articula con servicios y profesionales del sector audiovisual local”.
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Añade que se hicieron castings para “la participación de menores” con “profesionales de Puerto Iguazú, y se suman integrantes locales en áreas de producción, realización y arte, especialmente en la construcción de decorados para algunas de las escenas”.
“El futuro es nuestro” fue anunciada en octubre pasado por Netflix y detalló que contaría con con las actuaciones de Emiliano Zurita (México), Delfina Chaves (Argentina), Enzo Vogrincic (Uruguay), Marleyda Soto (Colombia) y Marco Antonio Caponi (Argentina).
También cuenta con intepretaciones de Fernán Mirás, Alfredo Castro, Antonia Zegers, Angela Rodríguez, María Gracia Omegna, Rallen Montenegro, Juan Palomino, Ilay Perales y Paloma Contreras.
La serie está basada en la novela “The World Jones Made” (El mundo que Jones creó) del escritor estadounidense Philip K. Dick, el autor de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, la célebre novela en la que se basó la película “Blade Runner” (1982).
“Nos hemos acercado a la obra de Philip K. Dick con muchísimo respeto y admiración, encontrando temas contundentemente relevantes en la actualidad”, afirmó por entonces Francisco Ramos, Vicepresidente de contenidos de Netflix para Latinoamérica.
“Sin lugar a dudas, el desafío es inmenso pero nos llena de orgullo poder contar una historia que mostrará a Latinoamérica como fuerza de resistencia en el nuevo orden. Será una producción de máxima ambición, sin precedentes en América Latina, que demostrará que este tipo de historias también pueden ser contadas desde nuestros países, en español y con la máxima calidad”.
Según su argumento, “en un futuro distópico, donde el cambio climático lo ha devastado todo, surge el FedSur, un gobierno sin fronteras que intenta mantener el orden. Sin embargo, colapsa con la aparición de Jonás, un líder religioso que asegura prever el futuro y establece la Iglesia Jonás como nuevo poder”.
La síntesis cuenta que “Hugo, un ex detective del Fedsur traicionado por los suyos, se une a la resistencia para enfrentar el nuevo régimen, que usa la fe y la inteligencia artificial como herramientas de poder. En medio de la opresión y la lucha por preservar lo que queda del mundo, cada decisión puede cambiar el destino de la humanidad”.
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