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Ilán Amores: del barrio Patotí al Luna Park para cantar con Pablo Lezcano

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Amores

Ilán Amores cantó en el Luna Park con Damas gratis y prepara su nuevo disco con el productor de Ysy A y Duki mientras descansa de un largo viaje por el mundo con la banda Argies durante un intenso 2023. Casi sin planificarlo, este domingo volverá a cantar en Posadas, su lugar favorito porque “uno conserva su inocencia por más tiempo acá”, dice entrevistado para La Voz de Misiones.

A fines del año pasado, Ilán sacó la canción “Tiro Tiro” con Damas Gratis, una de las bandas más populares de la cumbia argentina. La buena relación que tiene con Pablo Lezcano lleva un tiempo y eso quedó plasmado en la participación que tuvo en “Para qué” de Damas Gratis, justamente la canción que Ilán interpretó en vivo en el Luna Park, hace unos tres meses atrás, para uno de los tres conciertos con localidades agotadas que tuvo la banda de cumbia.

“A mí me gusta cantar todo el día, hacer música. Es como una montaña rusa, te pasa de todo. De repente el Luna Park y de repente un barcito”, estimó. “Ese era mi sueño de chico. Más que ningún grado de éxito, tocar todo el tiempo. Porque me gusta tocar música, y escuchar música. Es lo que más me gusta en el mundo. Entonces si puedo hacerlo y con mejores equipos, en mejores estudios y con artistas más sarpados, ese es el juego que estoy jugando con mi vida. Está bueno el momento artístico. Una locura Luna Park, así de repente, con Damas Gratis. El otro día hablaba con unos amigos y decía ‘qué pedazo de historia musical argentina es Damas Gratis’. Música popular importantísima. Y estar ahí, con el loco. Y al mismo tiempo comer un asado, cagarse de risa, y ser compinche, tener una charla como gente. Pablito es gente, entonces a su alrededor son gente”.

“Magia” dice el tatuaje que Ilán tiene sobre una mejilla. Es una de la docena de los dibujos que tatuó en su piel para acompañarlo desde que a los 17 años comenzó a meterse en el mundo del rock desde su infancia en el barrio Rocamora. Habla con calma, tal vez pensando las palabras que va a decir. Baja la mirada y parece esconderse bajo la visera de la gorra.

 

Después de dos EP y dos discos, uno simple y uno doble, Ilán prepara su próximo álbum que se llamará “Caballo Negro” y que tendrá producción del prestigioso Oniria, quien ha trabajado con músicos del momento como Duki, Ysy A y Neo Pistea. “Estoy con él hace como un año trabajando en un disco, va a estar muy bueno. Vamos a tratar de sacarlo lo más pronto posible, pero toma tiempo, mucho laburo”, consideró Ilán. Habrá mucha cumbia aunque “quizás todo el disco no va ser así. Pero el espíritu de la música va a estar. Siento que encontré mi sonido en este momento. Un disco triste como la mierda. Pero viste cuando no te queda otra que bailar de tan triste que estas. Y creo que quedó bueno. A parte es un productor picante. ¿O no?”.

“Acá se aprende a ser malo mucho más tarde”

Hace diez años que Ilán toca el bajo para la banda punk Argies por todo el mundo. El año pasado volvió a salir de tour por lugares distantes como China, Hong Kong, Malasia y Vietnam. Pero dice que su lugar favorito es donde creció. “Ahora vivo en Buenos Aires, me encanta pero llega un momento que no puedo esperar venir acá. Acá es terrible tierra, como habla la gente, como se disfruta, acá se aprende a ser malo mucho más tarde, me parece. Uno conserva su inocencia por más tiempo acá”, reflexiona.

El barrio Rocamora, la calle Pedro Méndez y el tereré están presentes en sus letras y su voz que el año pasado alcanzó nada menos que el escenario federal de Cosquín Rock. “Me gusta estar en un lugar que no conozco, ir a un lugar nuevo, y viajando es como agridulce porque también ves que todo el mundo es igual, si lo mirás desde un lugar. En todo el mundo hay gente mala, gente de mierda, hay gente re buena. No sé. Y de repente también lo ves como ‘qué loco’, la cantidad de gente que hay, la cantidad de gustos, formas de ver el mundo. Personalidades. Qué se yo. Colores, alturas. Una locura. El mundo es muy loco”.

Mientras está de vacaciones por Posadas, Ilán logró coordinar y armar una banda para el domingo 14 de enero, a las 17 horas (apertura) en el Pontón Bar, en Capri Nautic Club, por Tambor de Tacuarí 8160. Tocarán con él Hoolie Álvarez (ex Argies), Jaime Pereyra, Leo Rojas, Matías Franco, Mateo Sevi y otros músicos más para una banda que se armó para la ocasión.

Porque la vida está hecha de momentos, como cuando decidió llamarse Chico chico en honor a un bar muy amigable de Ituzaingó que inspiró varias de sus canciones. Luego se enteró que “Chico chico era un tipo que existía, era un guía de pesca que falleció y estaba bautizado el bar en nombre de su hermano. Su hermano hizo el bar. Ahí comenzamos a flashear, que tuvo que ver con las canciones que se escribieron. Ya estábamos flasheando con el fantasma, que el espíritu de Chico chico estaba ahí”, sostuvo el artista.

En Escena Verás

Carmen Cáceres: “Es triste que en librerías aparten a escritores misioneros”

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La escritora posadeña Carmen M. Cáceres admite que “hay realidades que se transforman en ficción” como de hecho ocurre en su galardonada y comentada obra. La ganadora del Premio Medifé Filba por su última novela “La ficción del ahorro” reflexiona sobre los “discursos en los que elegimos creer”, dice para el ciclo de entrevistas “En escena verás”.

“Ahorrar para ser felices”, es el planteo de su novela como para indicar la ficción en torno al dólar. “Basta que tengas una pequeña crisis para darte cuenta que tu matrimonio era una ficción”, compara la autora de la novela que transcurre en Posadas de 2001. “Es una Posadas que ya no existe, cambió muchísimo de la costanera a esta parte”, apunta.

El jurado del Premio Medife Filba estuvo integrado por María Moreno, Alejandra Kamiya y Alan Pauls y tomó su decisión tras una delicada selección que superó a sus pares César Aira, Inés Garland, Matías Aldaz y Ariel Magnus.

Literatura misionera

Sobre los autores comprovincianos, Cáceres elogió la obra de Marina Closs, de Sebastián Borkoski y de Osvaldo Mazal. Pero apuntó que los escritores misioneros no deberían tener un lugar apartado en las estanterías comerciales.

“Es triste que en las librerías estén aparte los escritores misioneros, es como que está la literatura nacional y los porteños”, indicó.

“Nuestra ficción nacional está escindida. Está Capital Federal y el interior. Y todo ese interior parece ser homogéno y absolutamente bucólico y rural. Hace unos diez años eso empezó a cambiar con escritores de Córdoba, Tucumán, Entre Ríos. Pero no había mucha ficción de ciudades de provincia”, analizó.

No obstante, remarcó que “ver la crisis del 2001 desde una provincia fue algo que les pareció algo novedoso” al jurado del Premio Medifé Filba tras leer “La ficción del ahorro”, dijo. “Posadas es un escenario que no existe en la literatura nacional. Existe muy poco. De hecho el título era otro. Era provinciana”.

Sin embargo, el jurado no solo elogió la historia en sí, sino que se enfocó en el estilo narrativo de Cáceres, marcado por un método filosófico, según admitió, algo que incursiona con el rigor del ensayo, como sucede en “Al borde de la boca. Diez intuiciones en torno al mate” (2022), hasta ahora su obra favorita.

“Me dio mucha felicidad escribir y me hizo muy feliz después de que salió. Es un ensayito que habla un poco de qué nos pasa cuando tomamos mate. Yo le llamo la fenomenología”, indicó sobre “Al borde la boca (…)”.

“Es un ensayito literario que habla sobre qué nos pasa cuando compartimos un mate, una bombilla. Cuando estamos solos o solas en nuestra casa. Qué nos pasa con el tiempo, con el espacio. Porqué se convierte en un hábito, una ceremonia. Cuenta un poco también la historia. No lo escribí en mi vuelta en Posadas, sino cuando estaba afuera y lo terminé acá”.

Más allá de mujeres destacadas en la literatura argentina contemporánea, como Selva Almada, Mariana Enríquez o Samanta Schweblin, la autora posadeña consideró que “la literatura buena no tiene género”.

Agregó que “a las mujeres buenas las leemos porque son buenas, no por mujeres”, a pesar de que “hubo un paradigma en la industria editorial”, porque hace diez años, según puso como ejemplo, una editora rechazó publicar una obra suya porque debía ser para una serie dedicada a las autoras femeninas. “Evidentemente hubo un sesgo”, lamentó.

Una traducción para Obama

Cáceres es pareja del escritor Andrés Barba, premiado por varias de sus publicaciones y traducido en 22 idiomas en todo el Mundo. Junto a Barba, Cáceres tradujo al español “Una tierra prometida”, de Barack Obama, el expresidente de Estados Unidos.

“Traducirlo fue volver a ilusionarme en algunas cosas con él”, reconoció. “Me había ilusionado con él, y luego me desilusioné con muchas cosas que hizo”. Pasar al español los textos de una figura pública como Obama, “fue tensa porque eran llamadas de punta a punta, con acuerdos de confidencialidad. Firmamos acuerdos porque no podíamos contarle a nadie. La información no se podía filtrar”, indicó Cáceres.

También como traductora, la escritora trabaja para el Instituto Cisneros, que se encarga de sumar el arte moderno y contemporáneo de América Latina al Museum of Modern Art (Moma), de Nueva York.

Además de escritora y traductora, Cáceres está Licenciada en Administración de Empresas – “por eso pueden llamarme economista”, dice- y es una destacada collagista, formada en Estados Unidos y España, con una serie de obras publicadas en portadas de revistas, libros y podcasts. “Hace diez o doce años arranqué con el collage. Era salir de esa cosa neurótica de la pantalla”, recordó.

“Ahora es habitual ver collage. Lo ves en los videos de arte, de músicos. Ahora está todo collageado, intervenido y superpuesto. Pero hace diez años no era tan habitual y estábamos en el descubrimiento del Photoshop, donde todas las imágenes eran perfectas, sin filtros, sin fisuras. Y eso genera no solo hartazgo, incredulidad sino que pierde verosímil”.

Con las nuevas tecnologías y el advenimiento de la Inteligencia Artificial (IA), Cáceres sostuvo que “todavía estamos en un periodo de transición, donde tenemos el poder de una generación como la nuestra, que se educó de una manera y va hacia otra” y habrá que ver con quienes “son nativos digitales”.

Porque la Inteligencia Artificial es rápida pero “a su vez es súper monolítico” porque te da respuestas de lugares comunes, precisó.

Es por eso que “siempre habrá un trabajo creativo por hacer” y “en ese sentido no le tengo miedo. Me parece que va a ser más difícil para las generaciones que tienen que dar un salto con la IA”.

No obstante, remarcó que “uno no puede estar a favor o no de la IA. Si pagás el Servicio de Estacionamiento Medido (SEM) o pedís un turno para el médico”.

Asimismo, vaticinó que en un futuro se podría premiar a las producciones artísticas hechas con IA. “Algún día se premiará al mejor prompt”, estimó. Porque “habrá un premio al humano que no usó prompt. El tema será cómo generamos un espíritu crítico”.

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Compositor posadeño Marcelo Toledo ganó una beca Guggenheim en Nueva York

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El compositor musical posadeño Marcelo Toledo obtuvo una beca Guggenheim entre 223 personas destacadas en 55 disciplinas en Estados Unidos y Europa.

Se trata de la centésima primera promoción de Becarios de la Fundación John Simon Guggenheim Memorial, reconocida por haber distinguido a más de 125 premios Nobel, miembros de todas las academias nacionales, ganadores del Premio Pulitzer, la Medalla Fields, el Premio Turing, el Premio Bancroft, el Premio Nacional del Libro y otros galardones de reconocimiento internacional.

La compleja obra de Toledo fue reproducida por completo en 2023 en la vieja Casa Museo de Horacio Quiroga, en San Ignacio. Se trató de la “Ópera imaginaria” llamada “La selva interior”, fruto de uno de sus viajes hace diez años, en 2016, cuando visitó Argentina y realizó una grabación de estudio con músicos argentinos, a través de un encargo del Teatro Colón.

El hijo del escritor Marcial Toledo

Marcelo Toledo (61) está radicado en Nueva York desde sus 28 años y vive junto a su esposa Laura y sus hijas Sol y Luna.

Su trayectoria internacional se ha desarrollado principalmente en Europa y América Latina. Asimismo, su obra ha sido interpretada por importantes ensambles de música contemporánea, entre ellos Ensemble Intercontemporain, Klangforum Wien, el SWR Vokalensemble Stuttgart, Cepromusic, y presentada en instituciones y festivales como Wien Modern, Ultraschall Festival Berlin.Darmstadt, IRCAM, Centro Pompidou, Teatro Colón, Palacio de Bellas Artes de México, etc.

En Posadas, estudió guitarra con el maestro Hugo Latti y, posteriormente, cursó estudios de música en la Universidad Nacional del Litoral, a los 18 años, en Santa Fe.

Toledo aun mantiene un vínculo significativo con Misiones a través del legado de su padre, el escritor Marcial Toledo, fallecido en 1991, y que también fue profesor, abogado, camarista y juez nacional.

En Estados Unidos Toledo realizó su maestría en la Universidad de Syracuse y su doctorado en la Columbia University, en Nueva York, donde trabajó, entre otros, con Tristan Murail.

El lenguaje compositivo del compositor misionero se caracteriza por una exploración radical del sonido, centrada en el timbre, la construcción de texturas complejas, desplazando la primacía tradicional de la altura hacia una concepción del sonido como materia en transformación.

En esta línea, concibe la música como un dispositivo capaz de generar temporalidades múltiples: no como una sucesión lineal, sino como un campo de experiencias simultáneas y divergentes que se despliegan en la escucha.

Asimismo, sitúa en la fricción entre el imaginario y su representación uno de los núcleos de exploración de la creación contemporánea, entendiendo la composición como un espacio donde esas tensiones se materializan en el sonido.

Entre sus obras más destacadas se encuentran “Para el encuentro en los abismos” (2003), “De qué modo en lo anónimo” (2002), ópera radiofónica basada en textos de Juan José Saer, y la ópera imaginaria “La selva interior” (2006), inspirada en la figura de Horacio Quiroga, presentada en el Centro Experimental del Teatro Colón y posteriormente en Europa, “Luminous Emptiness” (2012) y “Tetexcalhuiliztli” (2017), “Premio Ibermúsicas”.

Su producción incluye asimismo obras de gran formato comisionadas por instituciones internacionales, desarrolladas en diálogo con la música, la literatura y las artes visuales.

A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios, becas y encargos internacionales, entre ellos la residencia del DAAD Berliner Künstlerprogramm, la beca de la New York Foundation for the Arts, el apoyo del programa Ibermúsicas. CDMC y Radio Clásica, España, etc.

Su actividad artística se articula con una sostenida labor teórica y pedagógica. Se desempeñó como Profesor Adjunto de Música en Columbia University y ha desarrollado una intensa actividad académica a través de conferencias, talleres y seminarios en instituciones de América del Sur, Europa y Estados Unidos.

Es fundador de Empty Music Edition New York (https://www.mtemptymusic.com/), editorial dedicada a la publicación de su catálogo, y fundador y director de Fuentes Primarias, revista digital de músicas actuales de las Américas.

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Fotografía en serio: Lu Passerini y Marcelo Rodríguez abren un taller

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Los fotógrafos profesionales Lu Passerini y Marcelo Rodríguez comenzaron juntos el taller -curso “Crear imágenes”, destinado a distintas edades, con la idea de enseñar el desarrollo y la teoría de la disciplina.

“Vamos a aprender teoría, pero también vamos a aprender practicando”, invita Rodríguez en el spot. “No hace falta que tengas experiencia”, agrega Passerini. “El único requisito es el amor y la pasión por la fotografía”, completa Rodríguez.

El taller-curso consiste en ocho clases, una vez por semana, todos los martes de 16.30 a 18.30 en el estudio Toma Uno, por Pedro Méndez 2069, del barrio El Palomar, entre El Líbao y Estado de Israel. Si bien la primera clase arrancó el martes 14 de abril, todavía hay tiempo para sumarse la semana entrante, sin costo de inscripción, y a $ 40 mil por mes.

Si bien Rodríguez “Lobo” tiene experiencia en la fotografía social, su más destacada trayectoria resulta como reportero gráfico, particularmente para el diario El Territorio. Por su lado, Passerini lleva una extensa historia como fotógrafa artística, con una serie de exposiciones, como la que montó recientemente en Tanta Tinta o en el Museo Juan Yaparí.

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