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Hooli Álvarez, el guitarrista posadeño que une el mundo con su banda Argies

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De abril a junio, el guitarrista posadeño Hooli Álvarez saldrá de gira nuevamente con Argies por Europa, en el marco de los 40 años que cumple la banda argentina. “Más allá de los lugares, viajar es como un aprendizaje que le desearía a todo músico”, consideró el músico a La Voz de Misiones.

En esa misma banda punk Ilán Amores toca el bajo. Aunque, debido a que fue parte del tour asiático 2023, será reemplazado para esta ocasión por otro artista. Por su parte y en diferentes años, Hooli salió de gira con Argies una docena de veces. En Europa, “es el mismo circuito que hacemos siempre”, contó. “Generalmente por Alemania, Suiza. Hacemos el este de Europa, Hungría, Austria, Serbia que yo, al menos, hace mucho no iba”, detalló Hooli.

“México es un lugar que fui y sentí como que lo conocía. Si bien muchas cosas son parecidas a nosotros. Cuando fuimos nos pasó lo mismo. Tanto a Ilán como a mí. Salimos de México y fuimos para Europa. Estando allá dijimos que extrañábamos México y queríamos volver”, contó Hooli. Otro de sus lugares favoritos sigue siendo Alemania, lugar al que “prácticamente vamos todos los años y tenemos nuestros amigos ahí. Los promotores, que organizan todos los shows, son nuestros amigos también. Entonces nos conocemos. Es un circuito muy amistoso. Y también. Termina el tour y digo tengo que volver el año que viene”.

“Somos los raros de los festivales”

Para el músico que lleva en su estuche una Gibson Les Paul, “tocar con Argies es una experiencia re loca. Más allá de los lugares es como un aprendizaje que le desearía a todo músico. Es como una universidad del punk rock. De la música en general”, comparó. “No solo tocamos en lugares punk sino con otras bandas que hacen ska, reggae, de todo. Tocamos en festivales de heavy metal extremo, por ejemplo. Y a nosotros nos ponían en una carpa, en la sección rara del festival. Allá es todo rock en general. Todos lo disfrutan por igual. Es como aprender, te haces profesional sí o sí. No es solo tocando sino en la forma cómo tratar a los demás, a los promotores, a las demás bandas, la convivencia por sobre todo. Mirá que 300 shows todo junto. O aprendés o aprendés”.

Hoolie

De gira. Hooli, en uno de los tantos destinos de una gira interminable de Argies

Argies compartió escenario con muchas de las bandas punks famosas, como Bad Religion, Die Toten Hosen o Agnostic Front. Pero sin dudar, fue memorable el acercamiento que tuvo Hooli como todo un groupie a Terrry Chimes, el baterista original de The Clash, en una de las giras que emprendió Argies por Inglaterra. “Le dije una pavada”, admite. Fue durante el “Rebellion Fest. Ahí están todas las bandas del punk, del 70 en adelante. Todas. Festival con nueve escenarios, una monstruosidad. Es como el Disneylandia del punk”, contó. En ese entonces compartían stage con Terry. “Le encaro. ‘¿Te acordás ese disco que grabaste?’. Un disco en vivo que ellos tienen grabado en Nueva York, cuando fueron soportes de The Who. ‘Te acordás de ese disco?’. ‘Sí, sí’. ‘Muy bueno’. Eso fue toda la charla. ‘Listo, no te molesto más’. Una fotito y nos vemos”.

El aprendizaje como banda implica, entre otras cosas, saber qué comer para evitar una indisposición como la que Hooli sufrió durante una gira por el Gigante Asiático. “El bajista y yo nos enfermamos”, recordó. Los otros músicos “dijeron acá en China nos hacemos veganos; nosotros no. Le dimos al asadito, al bichito, perrito, no sabíamos qué era. Y comimos de todo. Ahí no pasó nada pero cuando fuimos a Europa teníamos un festival en Austria y estábamos llegando medio a tiempo. Y llegamos tarde. El bajista fue el primero que cayó. Tuvimos que ir al hospital. Le hicieron todos los análisis y tenía un virus en el estómago. Ahí pichicata y dos semanas después caí yo en Alemania, en una ciudad que se llama Münster. Tuve que ir al hospital y me hicieron los análisis. También tenía una bacteria. Era un bicho diferente al del bajista. Inyecciones. Cero alcohol por tres semanas que ya es complicado porque a veces hay cerveza y nunca agua”.

De Estado Vegetativo a Lost Tornado

El año pasado, el guitarrista posadeño cumplió 30 años rockeándola. Desde que era un adolescente asumió las seis cuerdas de la mítica banda punk Estado Vegetativo en Posadas y desde entonces -a pesar de que hoy no es parte de la formación actual-no paró con los punteos y rasguidos. Porque hace unos veinte años atrás fundó Captain Howdy con otros músicos posadeños y con el cual sacaron un par de discos. En tanto y hace más de una década es miembro de la banda punk surfer Lost Tornado -antes Paraná Tornado- que volvió a escena hace menos de una semana atrás, también en la capital misionera.

Paralelamente, Hooli es guitarrista de Argies, con la que comenzó a salir de gira en 2006, una experiencia que repetiría en distintos años. Argies fue fundada en Rosario por David Balbina en los 80′ y ha sacado una veintena de discos con distintas formaciones. Argies también es el neogentilicio con el que se conoce al argentino en el exterior y es la manera con la cual la prensa británica intentó denostar al argentino cuando intentó recuperar Las Malvinas en 1982.

De esa manera, a veces no necesitan explicar de dónde proceden y con esa personalidad indiscutida han visitado países del sudeste asiático, distintas regiones de Europa y parte de Latinoamérica. La última gira que debía hacer Hooli era por México, en 2019, pero debido a la pandemia todo quedo suspendido. El estuche y la guitarra ya están listos.

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Axel Monsú: “Los artistas y cineastas somos navegantes de la incertidumbre”

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“El Estado se está retirando” de las políticas públicas “pero tenemos que cuestionarlo, porque no tiene que ser así”, reflexiona Axel Monsú, director de la premiada película “Por tu bien” para En escena verás.

El también coordinador del Festival Internacional Oberá en Cortos recordó que países como Francia, España, Colombia y Brasil tienen políticas de inversión en la producción cinematográfica.

“Es una mentira que Estados Unidos no tenga una mirada proteccionista”, advirtió sobre la gestión pública que beneficia a los filmes hollywoodenses.

Porque, según reflexionó, los países ven “el financiamiento al cine, a la cultura, no como una cosa a pérdida, sino como una inversión que genera ganancia”.

Ante el panorama de ajuste que alcanza a los concursos nacionales del sector, “creo que los cineastas y artistas somos navegantes de la incertidumbre. Y creo que hoy y siempre, porque los ciclos van cambiando en la historia cada quince o veinte años. La actividad que hacemos va atravesando por esos cambios. Entonces un momento tenemos que hacer coproducción con Brasil, con la China, en otro momento con fondos nacionales”.

En ese sentido, explicó que “Por tu bien” debía tener coproducción brasileña, pero en ese momento “había una política pública que negaba totalmente la inversión en cultura”, dijo porque en ese entonces gobernaba Jair Bolsonaro. Entonces “terminó siendo solo una película nacional”.

Rodada en Colonia Alberdi con un elenco misionero y coguionado por Monsú junto a Sergio Acosta, “Por tu bien” ganó premios en certámenes de Brasil, Italia y Argentina. Compitió con una docena de filmes internacionales por el máximo premio en el Festival Internacional de Moscú, el segundo más antiguo del mundo.

“Creo que desde el 2006 tuvimos películas nuestras, pensadas y armadas desde acá. Contando todo eso al festival nos dejaron entrar entre 1.600 películas que se presentaron ese año” en Moscú y “quedamos en la competencia mayor”, remarcó Monsú.

Respecto a la Inteligencia Artificial en el cine, con empresas que se dedican a producir paisajes que se verán reales en un filme, el realizador misionero sostuvo que puede deberse a “una campaña de marketing” y confía que seguirá produciéndose “de otras maneras”.

“Soy más de la onda Guillermo del Toro, que hizo Frankenstein toda con inteligencia analógica. Mi película también está hecha con inteligencia analógica”, comparó.

Lo mismo sucedería con un guion cinematográfico: “prefiero sentarme con un compañero a escribirlo antes que usar la IA”, puntualizó el cineasta.

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La Farsa de Kike celebrará en concierto sus diez años y planea nuevo disco

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La banda posadeña La Farsa de Kike cumplirá diez años y lo celebrará con un concierto que tendrá lugar el 24 de julio en el galpón de La Murga de la Estación (Trincheras y Hungría), con la banda Mestizos como telonera y varios otros invitados que pasaron por la formación.

“Estamos craneando un disco nuevo, con canciones más mías, un poquito más fuertes”, anticipó a La Voz de Misiones Joaquín Molina, el cantante de La Farsa de Kike, banda que se completa con Lucas Gonzalo Servín (guitarra), Juan Ignacio Galeano (guitarra), Andrés Paredes (bajo) y Santiago Acosta (batería).

La Farsa de Kike tiene un disco llamado “Yendo al horizonte” (2018) y varios singles que fueron sacando en los años siguientes.

El último sencillo es “Una voz”, y cuenta con un videoclip que se estrenó a fines del 2024.

“Padecimos un parate en los años 2020 y 2023 por problemas de salud mental míos. Estos años me costó un poquito volver a retomar lo que era salir para adelante”, reconoció Joaquín.

Tras un tiempo de terapia consiguió superar “un cuadro depresivo”, precisó. No tengo drama en decirlo. Es algo de lo que puedo hablar”.

“Fui una persona depresiva muchísimos años, nada más que el ámbito de la música, drogas y demás cosas uno no se da cuenta; piensa que le tiene que pasar nomás. Tardé en darme cuenta que era una persona depresiva hace muchos años, y venía tapando con muchas cosas. Gracias a terapia, los amigos y la banda pude salir adelante y retomar muchas cosas”.

Justamente el álbum que prepara el músico con La Farsa de Kike está inspirado en esta nueva etapa personal.

“Trata más por ese lado, de ver los errores del pasado, y de poder buscar un poco de superación. El disco lo tengo pensado para titularlo ‘El duelo‘, todavía no sé. Una etapa de la vida en la cual pelee bastante”.

Será un disco de siete canciones, indicó el cantante de La Farsa. “Creo que nosotros entraríamos a grabar para octubre, noviembre, para lanzarlo el año que viene”, adelantó.

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Se cumplen 30 años sin la voz de Teodoro Cuenca: “Una figura imprescindible”

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Este lunes 29 de junio se cumplen 30 años sin Teodoro Cuenca, “una figura imprescindible”, según definió el músico Karoso Zuetta a La Voz de Misiones.

Porque Cuenca “entendió cuál era el rol de su trabajo en el contexto de una provincia que lucha para sostener su identidad propia”, explicó Zuetta por quien fue conocido como el Padre del Chotis y que grabó discos emblemáticos del patrimonio misionero, como “La magia de un sueño”.

Justamente, para registrar “La magia de un sueño” en el barrio Guazupí, Zuetta le prestó una guitarra con la que Cuenca plasmó las canciones y entre las que se cuentan obras propias como también versiones de canciones populares de diversos autores provinciales.

“Podría decirse que es un poco la continuidad del trabajo de Amador Novoa y Los Tareferos”, comparó Zuetta.

“Porque toma a los principales autores de esta polirritmia nativista, sus principales canciones, y los empieza a volcar en discos”.

Karoso Zuetta. Detrás, la guitarra que le prestó a Teodoro Cuenca para grabar “Misiones, la magia de un sueño”

Es que cuando Cuenca vivió en Buenos Aires fundó el sello Sonoro S.A. con el que publicó sus propias creaciones, así como las de otros artistas folklóricos de todo el país, como el neuquino Hugo Giménez Agüero.

Sin embargo, a través del sello, se dedicó especialmente a grabar y producir a diversos artistas misioneros como Las Voces del Salto, Los 4 Ases, Lalo Doretto y Ramón Ayala, entre muchos otros.

“Esos discos comienzan a circular por las radios y fue un aporte muy importante, en un momento en que había una ausencia muy grande de música de Misiones, no así de la región que había una gran presencia de música paraguaya y correntina”, reflexionó Zuetta.

No obstante, más allá de su apodo como “Padre del chotis”, Cuenca divulgaba con entusiasmo su compromiso con toda la música relacionada a Misiones.

“Toma el chotis por una cuestión de vivencias, porque él en un momento de su vida fue a vivir con unos tíos que eran chacareros. Vivían entre San Vicente y El Soberbio, y ahí se escuchaba mucho la música fronteriza, el chotis, que compartimos con el Brasil”, detalló Zuetta.

“En un momento lo pusieron como el abanderado del chotis, pero era mucho más amplia su visión y su concepción, porque también grabó polquitas rurales, polcas, gualambaos, galopas, chamamé, canción misionera, una música fronteriza qué el la llamó chamarrón, pero que era una especie de banerón, que le llaman ahora”.

Además de compartir época, Zuetta también se inspiró en la música de Cuenca, precisamente tras escuchar “Casita de Santa Ana”. Se trata de una obra original de El Mensú y que Cuenca se encargó de rescatar, como tantas otras composiciones de sus contemporáneos.“Recopiló a todos los autores que casi no habían grabado, porque era muy difícil acceder a un estudio de grabación. Tomó canciones de Los Tareferos, y las produjo en un nivel más competitivo, con mejores resultados, en cuanto al sonido. Y canciones importantes de Ramón Ayala, de Vicente Cidade, de Fermín Fierro”, recordó Zuetta.

El 9 de noviembre de 1950, cerca de Oberá, en el paraje Picada Sargento Cabral, nació Teodoro Cuenca. A sus 28 años grabó con el Dúo Alborada el disco “Nombrando a Misiones”. Un año después, lanzó “Un día en tu vida”, y en 1986 publicó “Para volver a Misiones”.

Luego, tras dos años, grabó “Teodoro Cuenca y el canto de Misiones”. Aunque tal vez el disco más difundido de Cuenca sería el último, “Misiones la magia de un sueño”, de 1995.

Para la grabación de ese álbum, el artista misionero estaba notablemente delgado, porque había recibido el diagnóstico de cáncer de colon.

“Desafortunadamente era joven cuando comenzó a padecer esa enfermedad incurable, y estaba de alguna manera desamparado económicamente”, reconoció Zueta.

“Hacíamos presentaciones en la plaza. En Panambí, donde se recaudaba ayudas económicas para sostener el tratamiento, la medicación necesaria para que saliera de esa enfermedad, y después finalmente, para sufriera lo menos posible. Y bueno, también nos tocó vivir esa parte final de él, por cierto muy dolorosa”.

Los restos del Padre del Chotis descansan en Garupá, y una de sus calles atraviesa la ciudad. Asimismo, un busto suyo -creado por Silvana Kelm- se exhibe en Villa Barreiro, de Oberá.

En la actualidad, el legado de Teodoro Cuenca está muy presente cada día frente a los mástiles, porque su versión de “Misionerita” es la más popularizada del norte al sur misionero.

Su obra tuvo readaptaciones notables. El álbum “Farol de sueños” que grabó el cantautor Claudio Bustos es un homenaje a “La magia de un sueño”, el disco de Teodoro. Cuenta con las voces invitadas de Zuetta, Daniel Larrea, Fausto Rizzani y Fabián Meza.

De manera póstuma, en 2005, el Senado de la Nación le rindió un homenaje junto al Chango Spasiuk, Ramón Ayala, Osvaldo Pugliese, Lalo Marcó y María José Mentana, todos músicos trascendentales para la música del Litoral y el tango.

Hay un bello salto de Campo Ramón que lleva su nombre; así como sucede con el puente que une Cabred con el Acceso Sur posadeño, que se llama Teodoro Cuenca y ofrece una vista magnífica del río que tantas veces evocan las canciones que tanto amó.

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