Cultura
El armoniquista posadeño Maxi Chávez fue declarado Embajador Musical en China
El posadeño Maxi Chávez fue declarado Embajador Musical de la Armónica en la ciudad china de Jiangyin, donde participó del 14to “Asia Pacific Harmonical Festival”, a unos 300 kilómetros de Shangai. En dos teatros distintos, el músico misionero interpretó obras musicales de Ramón Ayala y Chango Spasiuk ante el público internacional. De regreso y en Posadas, ahora planea ser parte del festival que se hará el año que viene en la ciudad alemana de Trossingen, donde se hace el “Harmonica Masters”. “Voy a tratar de hacer lo posible para ir”, dijo a LVM.
Maxi fue invitado al festival por la marca Easttop que tiene como patrocinador hace más de dos años. Junto a Mariano García del Río, fueron los únicos argentinos citados al encuentro de Jiangyin que culminó el 11 de agosto.
En su mayor parte eran armoniquistas provenientes de países asiáticos como Corea, Japón, Taiwán e India, además de destinos europeos como Polonia, Francia y Rusia. Ni si quiera la delegación australiana acumuló tantos kilómetros recorridos como Maxi y la comitiva sudamericana que se completaba con el chileno Martín Poblete y el brasileño Iván Marcio, sencillamente porque todo ocurría a la vuelta del planeta.

En el museo. Maxi señala su foto como parte de los invitados
Después de dos días de viaje para retornar al país de los campeones del mundo, Maxi admite que el tan nombrado jet lag existe. “Ahora estoy un poquito mejor con los horarios. Me dormía a las 10 de la mañana y me levantaba a las 6 de la tarde”.
Fue una experiencia fabulosa en un país donde no vio pobreza sino que eran puras comodidades que incluso conoció de muy cerca. “No sé si viste Dragon Ball, tipo Goku que le servían una mesa llena de comida. Bueno, así. No podías ir a un lugar a pedir unas empanaditas o un platito de algo porque te llenaban la mesa de cosas”.
Precisamente sobre el festival oriental, Chávez observó “mucha plata invertida en la ceremonia de inauguración que parecían los juegos Olímpicos. Así como en su ceremonia de cierre. Cena, hotel de lujo. La verdad es que no sé si hay algo más top que esto. A nivel armónica no creo. Mucha gente con muy buen nivel musical. Los asiáticos están en otra cosa. Chiquitos de seis o siete años tocando música clásica, Bach. Cosas así. Pero te motiva a practicar más cuando volvés”, reflexionó.
Con pistas que grabó previamente en Posadas junto al tecladista Marcelo El Abuelo Pérez y el guitarrista Elio Ilkov, Maxi tocó en dos teatros distintos, el 10 y 11 de agosto respectivamente. “Iban pasando los armoniquistas y tenías tantos minutos para tocar y acomodarte y tocar. Quizás un formato que no estoy tan acostumbrado pero también se aprende. Salió muy lindo, muy lindo el sonido. El tocar con pistas es algo que por ahí no me gusta tanto pero salió bastante bien igual”, apuntó el artista que toca para las bandas bluseras de Tito Agulla y Cristian Benítez.
No obstante, el músico que también es tiktoker pudo ver que, a diferencia de la interpretación del instrumento en el blues para bandas, en China existen grupos grandes que se dedican únicamente la armónica. “Eran como formaciones de orquestas de armónica, más que nada. No sé. Diez o quince personas tocando armónica con un director de orquesta. Cosas que acá ni se ven”.
Por afuera del festival, el artista argentino tuvo un puñado de días para recorrer un poco el Gigante Asiático, aunque advirtió en ese tiempo que “las distancias son muy grandes entre una atracción y otra. Entonces, como que quizás me faltó organizarme un poquito mejor en donde me quedaba como para tener más cerca algunas cosas. Porque decía ‘me quedo en este hotel porque es más cerca en el mapa’. Pero después eran dos subtes, un tren bala y cuestiones así”.

Concierto. Maxi tocó dos días, con pistas del folclore misionero y con imágenes de la Tierra Colorada
No obstante, los miedos de poner un pie en un abrumador país con sus torres se esfumaron cuando comenzó a transitar sus calles, donde pudo conversar un poco gracias al traductor porque, si bien Maxi sabe inglés, los residentes orientales en su mayoría no conocen otro idioma que el propio.
“La gente vive muy bien pero no puede salir mucho de ahí. Llevar la plata a otro país no. Viven muy cómodos pero no te vayas mucho de la ciudades. Una cosa así. Pero re lindo. Mucho más fácil de lo que pensé en muchas cuestiones, desde pagar algo o la comida, el transporte. Todo muy claro. Vi muchos videos que te frustraban un poco pero al final era bastante fácil. Salvo el idioma“.
Si bien se encontró con la amabilidad de los chinos, el músico misionero terminó siendo todo un atractivo porque todo el tiempo le pedían sacarse una foto con él. “Me miraban mucho. Iba al quiosco y me pedían una foto porque, no sé si ven muchos occidentales o qué. El primer día me causaba gracia, pero después ya era ‘pucha, dejen de mirarme’. Una cosa así. Por ahí niños te miraban mucho y decías ‘bueno, puede ser normal que no vean tan seguido’. ¡Pero gente adulta no te dejaba de mirar!”.
Justamente en Jiangyin hay un museo de las armónicas donde se ve todo tipo de instrumentos exóticos y muy antiguos. Además se observan las fotografías de los armoniquistas que llegaron especialmente de todo el mundo, incluso la de él. Por eso también varios chinos le pidieron fotografiarse con él, como tantas veces ocurrió en esa travesía por el país con más de 1400 millones de habitantes, una experiencia que seguramente estará enmarcada en su sala de Posadas.
El músico posadeño Maxi Chávez fue invitado a tocar con su armónica en China
En Escena Verás
Carmen Cáceres: “Es triste que en librerías aparten a escritores misioneros”
La escritora posadeña Carmen M. Cáceres admite que “hay realidades que se transforman en ficción” como de hecho ocurre en su galardonada y comentada obra. La ganadora del Premio Medifé Filba por su última novela “La ficción del ahorro” reflexiona sobre los “discursos en los que elegimos creer”, dice para el ciclo de entrevistas “En escena verás”.
“Ahorrar para ser felices”, es el planteo de su novela como para indicar la ficción en torno al dólar. “Basta que tengas una pequeña crisis para darte cuenta que tu matrimonio era una ficción”, compara la autora de la novela que transcurre en Posadas de 2001. “Es una Posadas que ya no existe, cambió muchísimo de la costanera a esta parte”, apunta.
El jurado del Premio Medife Filba estuvo integrado por María Moreno, Alejandra Kamiya y Alan Pauls y tomó su decisión tras una delicada selección que superó a sus pares César Aira, Inés Garland, Matías Aldaz y Ariel Magnus.
Literatura misionera
Sobre los autores comprovincianos, Cáceres elogió la obra de Marina Closs, de Sebastián Borkoski y de Osvaldo Mazal. Pero apuntó que los escritores misioneros no deberían tener un lugar apartado en las estanterías comerciales.
“Es triste que en las librerías estén aparte los escritores misioneros, es como que está la literatura nacional y los porteños”, indicó.
“Nuestra ficción nacional está escindida. Está Capital Federal y el interior. Y todo ese interior parece ser homogéno y absolutamente bucólico y rural. Hace unos diez años eso empezó a cambiar con escritores de Córdoba, Tucumán, Entre Ríos. Pero no había mucha ficción de ciudades de provincia”, analizó.
No obstante, remarcó que “ver la crisis del 2001 desde una provincia fue algo que les pareció algo novedoso” al jurado del Premio Medifé Filba tras leer “La ficción del ahorro”, dijo. “Posadas es un escenario que no existe en la literatura nacional. Existe muy poco. De hecho el título era otro. Era provinciana”.
Sin embargo, el jurado no solo elogió la historia en sí, sino que se enfocó en el estilo narrativo de Cáceres, marcado por un método filosófico, según admitió, algo que incursiona con el rigor del ensayo, como sucede en “Al borde de la boca. Diez intuiciones en torno al mate” (2022), hasta ahora su obra favorita.
“Me dio mucha felicidad escribir y me hizo muy feliz después de que salió. Es un ensayito que habla un poco de qué nos pasa cuando tomamos mate. Yo le llamo la fenomenología”, indicó sobre “Al borde la boca (…)”.
“Es un ensayito literario que habla sobre qué nos pasa cuando compartimos un mate, una bombilla. Cuando estamos solos o solas en nuestra casa. Qué nos pasa con el tiempo, con el espacio. Porqué se convierte en un hábito, una ceremonia. Cuenta un poco también la historia. No lo escribí en mi vuelta en Posadas, sino cuando estaba afuera y lo terminé acá”.
Más allá de mujeres destacadas en la literatura argentina contemporánea, como Selva Almada, Mariana Enríquez o Samanta Schweblin, la autora posadeña consideró que “la literatura buena no tiene género”.
Agregó que “a las mujeres buenas las leemos porque son buenas, no por mujeres”, a pesar de que “hubo un paradigma en la industria editorial”, porque hace diez años, según puso como ejemplo, una editora rechazó publicar una obra suya porque debía ser para una serie dedicada a las autoras femeninas. “Evidentemente hubo un sesgo”, lamentó.
Una traducción para Obama
Cáceres es pareja del escritor Andrés Barba, premiado por varias de sus publicaciones y traducido en 22 idiomas en todo el Mundo. Junto a Barba, Cáceres tradujo al español “Una tierra prometida”, de Barack Obama, el expresidente de Estados Unidos.
“Traducirlo fue volver a ilusionarme en algunas cosas con él”, reconoció. “Me había ilusionado con él, y luego me desilusioné con muchas cosas que hizo”. Pasar al español los textos de una figura pública como Obama, “fue tensa porque eran llamadas de punta a punta, con acuerdos de confidencialidad. Firmamos acuerdos porque no podíamos contarle a nadie. La información no se podía filtrar”, indicó Cáceres.
También como traductora, la escritora trabaja para el Instituto Cisneros, que se encarga de sumar el arte moderno y contemporáneo de América Latina al Museum of Modern Art (Moma), de Nueva York.
Además de escritora y traductora, Cáceres está Licenciada en Administración de Empresas – “por eso pueden llamarme economista”, dice- y es una destacada collagista, formada en Estados Unidos y España, con una serie de obras publicadas en portadas de revistas, libros y podcasts. “Hace diez o doce años arranqué con el collage. Era salir de esa cosa neurótica de la pantalla”, recordó.
“Ahora es habitual ver collage. Lo ves en los videos de arte, de músicos. Ahora está todo collageado, intervenido y superpuesto. Pero hace diez años no era tan habitual y estábamos en el descubrimiento del Photoshop, donde todas las imágenes eran perfectas, sin filtros, sin fisuras. Y eso genera no solo hartazgo, incredulidad sino que pierde verosímil”.
Con las nuevas tecnologías y el advenimiento de la Inteligencia Artificial (IA), Cáceres sostuvo que “todavía estamos en un periodo de transición, donde tenemos el poder de una generación como la nuestra, que se educó de una manera y va hacia otra” y habrá que ver con quienes “son nativos digitales”.
Porque la Inteligencia Artificial es rápida pero “a su vez es súper monolítico” porque te da respuestas de lugares comunes, precisó.
Es por eso que “siempre habrá un trabajo creativo por hacer” y “en ese sentido no le tengo miedo. Me parece que va a ser más difícil para las generaciones que tienen que dar un salto con la IA”.
No obstante, remarcó que “uno no puede estar a favor o no de la IA. Si pagás el Servicio de Estacionamiento Medido (SEM) o pedís un turno para el médico”.
Asimismo, vaticinó que en un futuro se podría premiar a las producciones artísticas hechas con IA. “Algún día se premiará al mejor prompt”, estimó. Porque “habrá un premio al humano que no usó prompt. El tema será cómo generamos un espíritu crítico”.
Cultura
Compositor posadeño Marcelo Toledo ganó una beca Guggenheim en Nueva York
El compositor musical posadeño Marcelo Toledo obtuvo una beca Guggenheim entre 223 personas destacadas en 55 disciplinas en Estados Unidos y Europa.
Se trata de la centésima primera promoción de Becarios de la Fundación John Simon Guggenheim Memorial, reconocida por haber distinguido a más de 125 premios Nobel, miembros de todas las academias nacionales, ganadores del Premio Pulitzer, la Medalla Fields, el Premio Turing, el Premio Bancroft, el Premio Nacional del Libro y otros galardones de reconocimiento internacional.
La compleja obra de Toledo fue reproducida por completo en 2023 en la vieja Casa Museo de Horacio Quiroga, en San Ignacio. Se trató de la “Ópera imaginaria” llamada “La selva interior”, fruto de uno de sus viajes hace diez años, en 2016, cuando visitó Argentina y realizó una grabación de estudio con músicos argentinos, a través de un encargo del Teatro Colón.
El hijo del escritor Marcial Toledo
Marcelo Toledo (61) está radicado en Nueva York desde sus 28 años y vive junto a su esposa Laura y sus hijas Sol y Luna.
Su trayectoria internacional se ha desarrollado principalmente en Europa y América Latina. Asimismo, su obra ha sido interpretada por importantes ensambles de música contemporánea, entre ellos Ensemble Intercontemporain, Klangforum Wien, el SWR Vokalensemble Stuttgart, Cepromusic, y presentada en instituciones y festivales como Wien Modern, Ultraschall Festival Berlin.Darmstadt, IRCAM, Centro Pompidou, Teatro Colón, Palacio de Bellas Artes de México, etc.
En Posadas, estudió guitarra con el maestro Hugo Latti y, posteriormente, cursó estudios de música en la Universidad Nacional del Litoral, a los 18 años, en Santa Fe.
Toledo aun mantiene un vínculo significativo con Misiones a través del legado de su padre, el escritor Marcial Toledo, fallecido en 1991, y que también fue profesor, abogado, camarista y juez nacional.
En Estados Unidos Toledo realizó su maestría en la Universidad de Syracuse y su doctorado en la Columbia University, en Nueva York, donde trabajó, entre otros, con Tristan Murail.
El lenguaje compositivo del compositor misionero se caracteriza por una exploración radical del sonido, centrada en el timbre, la construcción de texturas complejas, desplazando la primacía tradicional de la altura hacia una concepción del sonido como materia en transformación.
En esta línea, concibe la música como un dispositivo capaz de generar temporalidades múltiples: no como una sucesión lineal, sino como un campo de experiencias simultáneas y divergentes que se despliegan en la escucha.
Asimismo, sitúa en la fricción entre el imaginario y su representación uno de los núcleos de exploración de la creación contemporánea, entendiendo la composición como un espacio donde esas tensiones se materializan en el sonido.
Entre sus obras más destacadas se encuentran “Para el encuentro en los abismos” (2003), “De qué modo en lo anónimo” (2002), ópera radiofónica basada en textos de Juan José Saer, y la ópera imaginaria “La selva interior” (2006), inspirada en la figura de Horacio Quiroga, presentada en el Centro Experimental del Teatro Colón y posteriormente en Europa, “Luminous Emptiness” (2012) y “Tetexcalhuiliztli” (2017), “Premio Ibermúsicas”.
Su producción incluye asimismo obras de gran formato comisionadas por instituciones internacionales, desarrolladas en diálogo con la música, la literatura y las artes visuales.
A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios, becas y encargos internacionales, entre ellos la residencia del DAAD Berliner Künstlerprogramm, la beca de la New York Foundation for the Arts, el apoyo del programa Ibermúsicas. CDMC y Radio Clásica, España, etc.
Su actividad artística se articula con una sostenida labor teórica y pedagógica. Se desempeñó como Profesor Adjunto de Música en Columbia University y ha desarrollado una intensa actividad académica a través de conferencias, talleres y seminarios en instituciones de América del Sur, Europa y Estados Unidos.
Es fundador de Empty Music Edition New York (https://www.mtemptymusic.com/), editorial dedicada a la publicación de su catálogo, y fundador y director de Fuentes Primarias, revista digital de músicas actuales de las Américas.
Cultura
Fotografía en serio: Lu Passerini y Marcelo Rodríguez abren un taller
Los fotógrafos profesionales Lu Passerini y Marcelo Rodríguez comenzaron juntos el taller -curso “Crear imágenes”, destinado a distintas edades, con la idea de enseñar el desarrollo y la teoría de la disciplina.
“Vamos a aprender teoría, pero también vamos a aprender practicando”, invita Rodríguez en el spot. “No hace falta que tengas experiencia”, agrega Passerini. “El único requisito es el amor y la pasión por la fotografía”, completa Rodríguez.
El taller-curso consiste en ocho clases, una vez por semana, todos los martes de 16.30 a 18.30 en el estudio Toma Uno, por Pedro Méndez 2069, del barrio El Palomar, entre El Líbao y Estado de Israel. Si bien la primera clase arrancó el martes 14 de abril, todavía hay tiempo para sumarse la semana entrante, sin costo de inscripción, y a $ 40 mil por mes.
Si bien Rodríguez “Lobo” tiene experiencia en la fotografía social, su más destacada trayectoria resulta como reportero gráfico, particularmente para el diario El Territorio. Por su lado, Passerini lleva una extensa historia como fotógrafa artística, con una serie de exposiciones, como la que montó recientemente en Tanta Tinta o en el Museo Juan Yaparí.
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