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LA REGIÓN

Aplicaron retroactivamente una ley y condenaron a un abusador de menores

La Sala Criminal y Correccional del Superior Tribunal de Justicia de Chaco determinó en el fallo Nº 88/19 que corresponde la aplicación retroactiva de la ley 24.206 de respecto a los tiempos de las víctimas (conocida como “ley Kunath”), para juzgar hechos ocurridos previos a su promulgación.

El STJ falló por la aplicación retroactiva de la ley de respeto a los tiempos de las víctimas

Las juezas María Luisa Lucas e Iride Isabel Grillo confirmaron la sentencia Nº 245 de la sala unipersonal de la Cámara Primera en lo Criminal de Resistencia, en la que un acusado -cuya identidad no trascendió- fue condenado a 9 años de prisión efectiva por los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por la guarda, en concurso real con abuso sexual gravemente ultrajante agravado por la guarda, contra una menor que al momento de los hechos tenía siete años de edad.

La modificación efectuada al Código Penal estableció un régimen de excepción a los principios generales en materia de delitos sexuales contra menores. Con ello se suspende la prescripción del hecho mientras la víctima sea menor de edad y hasta que, siendo mayor, formule la denuncia o ratifique la efectuada por sus representantes legales durante la minoría de edad.

Fundamentos

Las ministras del Superior Tribunal de Justicia de Chaco, aseguraron que “admitida pacíficamente la especial característica traumática de los abusos sexuales infantiles, sus tiempos, con todas las consecuencias destructivas para la estructura de la personalidad, los términos de la prescripción no pueden ser los generales previstos por el código de fondo”.

Más adelante subrayaron que las disposiciones de los artículos 59 inciso 3 y 62 inciso 2º del Código Penal “en un contexto como el presente en el que el hecho es anterior a la reforma vigente del artículo 67 pero posterior a la entrada en vigencia en el orden interno de los tratados analizados, deben conjugarse con la suspensión de la prescripción en los términos establecidos en la actual redacción del artículo 67” del Código Penal.

Además consideraron que no correspondía abordar aisladamente la aplicación o no retroactiva de la ley “sino que la solución emerge al conjugarla con los principios jurídicos fundamentales ínsitos en los Tratados de Derechos Humanos de rango constitucional (artículo 75 inciso 22 de la Constitución Nacional), vigentes en nuestro orden interno en épocas de ocurridos los abusos sexuales”.

Por todo ello, sostuvieron, la aplicación de la nueva normativa tuvo como objetivo “cumplir convenientemente con el compromiso internacional asumido en esas oportunidades de salvaguardar la efectiva protección de los intereses en juego, sin que ello conduzca a una afectación del principio de legalidad penal”.

Acción penal no prescripta

La Sala Penal concluyó que la acción penal no estaba prescripta, puesto que los abusos ocurrieron entre los años 1998 y 2001 y, por tal motivo, aquella quedó suspendida a partir del primer día del año 2002 (tal lo estipulado en el cuarto párrafo del artículo 67 del Código Penal en su redacción actual).

Los plazos recién se reanudaron cuando, a mediados de 2016, la víctima, siendo mayor de edad, formuló la denuncia. Desde ese momento “no ha transcurrido el máximo de la pena establecida en abstracto para los delitos por los que se tipificó el accionar” del imputado.

Así, concluyeron que: “resulta evidente que no se sacrifica el derecho del imputado de ser juzgado sin dilaciones en un plazo razonable, toda vez que este proceso desde su inicio hasta la sentencia condenatoria ha sido tramitado con rapidez, a punto tal que tampoco sería viable el instituto si se tuviera en consideración la calificación penal pretendida erróneamente por el impugnante”.

Fuente: Prensa Justicia Chaco

LA REGIÓN

Volcó un camión con vacas y los vecinos carnearon cuatro animales

Los animales había sufrido graves heridas en la colisión del transporte de cargas con un automóvil. Fue en cercanías de Lucas González.

ENTRE RÍOS. Un camión cargado con ganado volcó en la ruta nacional 12, chocó en en el acceso en la provincia de Entre Ríos.

Cuatro de los animales sufrieron fuertes heridas producto de la colisión y fueron sacrificados y faenados por vecinos de la localidad de Lucas González, donde se registró el siniestro vial.

El acoplado del transporte de carga quedó caído sobre su lateral izquierdo después que el conductor del vehículo intentara esquivar a un Volkswagen Bora.

Producto del accidente cuatro vacas sufrieron fuertes golpes, fracturas y heridas. El conductor del camión decidió donar lso animales a los pobladores del pueblo.

Rápidamente llegaron varios vecinos se llegaron hasta al lugar donde se registró el choque y, con gran habilidad, procedieron al desposte de las vacas y se llevaron los principales cortes en auto hasta sus viviendas.

Los animales que sobrevivieron a la colisión, entretanto, fueron encerrados en un corral cercano.

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LA REGIÓN

CHAMAMÉ: LA IDENTIDAD Y EL ORIGEN (Por Carlos Correa, periodista)

En el Día Nacional del Chamamé, la Voz de Misiones rescata una nota del fallecido periodista y estudioso de la historia y la cultura regional, como homenaje a Tránsito Cocomarola, a los músicos que contribuyeron a exaltar esta expresión popular y al autor del escrito que data de 1980 y dice:

En los últimos años, el chamamé viene siendo objeto de estudios emprendidos por investigadores que, en forma individual o conjunta, con mayor o menor rigor científico, tratan de desentrañar, entre otros aspectos, el origen del ritmo más representativo del Nordeste Argentino.

No faltan quienes se confunden o buscan confundir sobre el nacimiento de la especie musical y la primera vez que se utilizó la denominación, el momento histórico preciso en que fue acuñado el vocablo “chamamé” como identificatorio de dicha especie. Incluso, algunos hacen coincidir en el tiempo la aparición del ritmo y de su nombre, lo que equivale a suponer que el chamamé es tal desde que algún compositor afortunado se le ocurrió escribir la primera pieza y, simultáneamente, imponerle la apuntada denominación.

Aquellos que se inclinan por esa hipótesis, caen en la engañosa creencia de que el chamamé es un mero producto comercial. Así, se detienen en la superficie, ya que no profundizan su análisis y soslayan acaso lo más importante: que un pueblo, cualquiera fuese, en la búsqueda y definición de su identidad genera, crea expresiones de todo tipo, musicales entre ellas, que afirman, sustentan su condición de comunidad diferenciada de otras.

Tampoco tienen en consideración que la autenticidad y la antigüedad del chamamé están respaldadas por abundantes antecedentes, sin que importe mucho el nombre con el cual se lo identificó en sus orígenes.

Olvidan, en fin, que los ritmos populares siguen complejos caminos antes de convertirse en expresión representativa de una comunidad o de una porción de ella, asentada en un área determinada, inmersa en su propio paisaje.

Estas reflexiones de ningún modo deben conducir al rechazo de todo lo que pueda contribuir a arrojar mayor luz sobre estos temas, como este singular aporte de Rufino Ríos, posadeño, de Villa Urquiza, quien opina acerca de uno de esos controvertidos aspectos: el origen del vocablo “chamamé”.

LA ENRAMADA Y EL ENREJADO

Rufino Ríos nació y creció en Posadas, escuchando a sus músicos populares en bailes, reuniones y serenatas, hasta que él mismo se hizo cantor y guitarrero. Corría entonces, la década del 40 y llegó a integrar – como no podía ser de otro modo en aquellos años – el conjunto que dirigía Jacinto Corona, cuya sola mención enciende la nostalgia de quienes, en esa época seguían sus actuaciones radiales o se atrevían con los primeros pasos del chamamé, dibujándolos en las baldosas de las pistas posadeñas .

Después, su actividad marinera llevó a Rufino Ríos por otros puertos. Primero fue Misiones, el Alto Paraná, todavía lleno de misterios, de leyendas, de relatos que aludían a la reciente historia del “mensú”. Luego Buenos Aires, y por fin, el mundo.

Discos con temas en chamamé y su guitarra constituían elementos infaltables en su equipaje, en las largas travesías que debía realizar. Su pasión puesta al servicio de la divulgación de las cosas de esta región de la Patria hacía que se ingeniara para que las grabaciones fueran difundidas por radioemisoras, mientras él por su parte y tras localizar la sede de la respectiva entidad dedicada a la ayuda al navegante, conseguía que se organizara una presentación artística.

Y en esos lejanos lugares, ya fuere en Francia o Australia, en Estados Unidos o Dinamarca, tal vez en Alemania, este moreno posadeño hacía escuchar su música, la que aprendió de sus mayores y de los cantores populares, esa música que tiene el chamamé como su especie principal.

En diversas ocasiones, incluso, entusiasmó a esos públicos que se lanzaban a bailar procurando, en alguna medida, interpretar con la danza ese ritmo – exótico para ellos – que Rufino arrancaba a su criolla guitarra.

Pero, también en más de una oportunidad tropezó con dificultades para cumplir con su encomiable cometido. Es que se le solía argumentar que el vocablo “chamamé” no figura en el diccionario castellano. Y ante la desconfianza de aquellos públicos extraños, temerosos de que se tratase de una expresión descalificada, y por lo tanto, susceptible de hacerles caer en el rídículo, se le sugería que empleara otra denominación, como “música argentina” o “música sudamericana”.

Fue por ello que se propuso firmemente contribuir a la determinación del origen del vocablo “chamamé” y bregar para que, como corolario de un movimiento orientado a esa finalidad, sea admitido y definido por la Real Academia. No obstante, su deseo es que tal movimiento se concrete en Misiones porque – sostiene – dicho vocablo guarda íntima relación con la principal actividad de esta provincia, con la dura tarea de los antiguos yerbales, que sería donde se aplicó el término por primera vez a un elemento determinado, para ser transferido, con posterioridad, a la denominación de la especie musical.

“EMPARRILLADO”

De acuerdo con relatos de su padre, que entre 1933 y 1936 fue tarefero, con el nombre de “chamamé” se identificaba a un “emparrillado” utilizado para el sapecado de la yerba recién cosechada, en pleno monte. Se trataba de un elemento precario, confeccionado a la ligera por los tareferos que tenían la obligación de hacerlo y que era usado en la época en que todavía se trabajaba en los yerbales vírgenes.

Era conveniente proceder de esa manera por cuanto los lugares de donde se obtenía el producto, por lo general, se situaban a considerable distancia del sitio del “movimiento”, es decir, donde era recibido lo que se había recolectado. Como era posible, que incluso, insumiera varios días el recorrido entre ambos puntos, si no se ejecutaba el sapecado de la yerba “ardida” al “movimiento”.

Entonces, corría por cuenta del tarefero el cumplimiento de esa tarea, una vez cumplida la cual el “chamamé” era abandonado en el mismo sitio. La expresión – comenta Rufino recordando el relato de su padre – fue aplicada, luego al calzado o al sombrero, que ante su falta en la zona, los trabajadores de los yerbales se veían empujados a confeccionar en forma burda, apresurada, para dirigirse en busca de diversión al poblado más cercano.

Ríos tuvo oportunidad de corroborar esta versión al conversar con diversas personas que se desempeñaron, en aquellos años, en yerbales del Alto Paraná. Lamentablemente, olvidó el nombre de uno de esos antiguos tareferos, que vivía en el barrio El Chaquito, de Posadas, y a quien solía verse en ruedas de comité, trajinando dificultosamente a raíz de tener una pierna ortopédica.

Pero, en cambio, recuerda a Juan Tabarez, quien con más de cien años, falleció en 1976, en Cambyretá, Paraguay. Había sido “urú” y “alzaprimero” en los yerbales vírgenes del Alto Paraná y en una conversación que sostuvo con Rufino en 1974, le confirmó lo que 40 años antes, le había comentado su padre, solo que Tabarez decía “enrejado” en vez de “emparrillado”, expresión aquella que sin embargo, aludía al mismo elemento.

Además Tabarez le aseguró que la denominación correcta era “xamame”, en portugués. Y aquí Ríos advierte que la “x” en portugués tiene un sonido de “ch”, aunque algo más suave, pero que adquirió firmeza en labios de los guaraníes o de sus descendientes mestizos que fueron los primeros tareferos, los que, además, le impusieron el acento en la última letra y surgió, entonces la expresión “chamamé”.

Rufino hace notar, también, que en corrientes es opinión generalizada que “chamamé” se traduce como “enramada”, tanto que al ritmo, antiguamente, se lo conocía igualmente como “enramada güí” (bajo la enramada). Y entre esta “enramada” y aquel “emparrillado” de los tareferos hay bastante proximidad, concluye.

Podría inferirse de todo ello, que “chamamé” es sinónimo de algo improvisado. Sin embargo, a la luz del aporte de Rufino Ríos, es posible concluir, también, que en su origen el vocablo aludía a un elemento realizado a la ligera, con sentido precario, para ser utilizado en el sapecado de la yerba mate. Por similitud, el término fue transferido más tarde a la enramada y de aquí, recién pasó a denominar al ritmo, que por su parte, reconoce fuentes muy antiguas.

De todas maneras, este inquieto posadeño sólo pretende que la palabra figure en el diccionario de la lengua. Tal vez así, cuando otro cantor y guitarrero – como él – se aventure por tierras extrañas, no tropiece con dificultades para divulgar la más auténtica expresión musical del Nordeste argentino, con su verdadera denominación: chamamé.

 

CARLOS CORREA

 

Abril de 1980 – Diario El Territorio

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LA REGIÓN

Itatí: el narcointendente fue liberado y puede ejercer cargos públicos

El ex intendente de Itatí, Natividad “Roger” Terán y su vice, Fabio Aquino fueron liberados en la mañana de hoy luego de estar presos desde marzo de 2017 en el marco de la causa de narcotráfico. Otros procesados también corrieron la misma suerte.

CORRIENTES. La causa, iniciada por el juez federal porteño Sergio Torres, fue avanzando con el paso de los meses y finalmente esta semana, varios de los procesados acordaron sus penas a través de un juicio abreviado.

Terán fue así condenado a 3 años de prisión, mientras que Aquino a 3 años y 8 meses. Como ya llevan 2 años y medio presos, solicitaron el beneficio del 2×1, lo cual fue concedido por el Tribunal Oral Federal 3.

Para agregar sorpresas a este resonante caso, según el diario correntino El Litoral, el ex Intendente afirmo que no fue embargado ni le impidieron volver a ocupar cargos públicos en el futuro.

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