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Los trabajadores fleteros de Campo Bauer, en Nemesio Parma, volvieron a reclamar la reparación de los caminos de acceso a las empresas areneras con las que trabajan.
Una recorrida por el camino que baja desde la Escuela 484 hacia la orilla del río donde están las areneras, describe un paisaje cuasi lunar, con cráteres que, según los camioneros, llegan a tener entre 25 y 30 centímetros de profundidad en muchos casos.
“Hace 7 meses que pasó la máquina. Con la última lluvia se completó lo que estaba feo. Quedó peor. El camión sufre, el chasis; y nosotros también”, dijo el fletero Mauricio Amarilla a La Voz de Misiones.
LVM dialogó con los fleteros frente a la escuela. El grupo estacionó sus camiones en la curva, y relató la changa cotidiana de sortear baches del tamaño de una rueda, cuatro o cinco veces al día, con toneladas de arena o piedra en sus volquetes.
Para el grupo de hombres, el camino del que depende su actividad económica y la supervivencia de sus familias, no es un camino cualquiera, y la zona tampoco.
“Esta es una zona industrial, no es un camino de barrio por donde entran y salen autitos. Acá, hay tránsito pesado todo el tiempo”, afirmó Andrés Ramírez, otro de los trabajadores a LVM.
La zona alberga el Centro Verde Municipal y la planta de reciclado (RSU), de la Municipalidad de Posadas, que también tienen una flota de vehículos entrando y saliendo permanentemente; el Parque Olero, inaugurado en 2020; y continúa hacia las areneras, en el tramo final.
No solo camiones y automóviles recorren diariamente el accidentado trayecto; también, entran dos líneas de colectivos, 8 y 28; y a veces, como en ocasión de esta nota, alguna ambulancia del Same.
Grosso modo, entre fleteros y empresarios privados despliegan diariamente por aquí unos 60 vehículos, entre volquetes y bateas, que son camiones de mayor porte y capacidad de carga.
A esta pesada flota, hay que sumarle la de la Municipalidad y el Parque Olero, y los buses de Casimiro y Bencivenga.
Hace 11 meses, el mismo grupo de trabajadores junto a las empresas encaminaron notas en la Municipalidad solicitando la atención de las autoridades a la problemática que, ahora de nuevo, los encuentra reclamando.
“No hace falta hacer tantas gestiones, ellos saben muy bien que el camino está feo. También lo utilizan”, afirmó Ramírez.
“Pero -dijo-, ellos tienen camiones nuevos; nuestros camioncitos son más viejos, es más dura la cabina”.
“Sufre el camión y sufrimos nosotros. Dolores de cintura, dolores de espalda; pero tenemos que andar igual, este es nuestro rubro”, agregó.
Acusó a la municipalidad de estropear el camino los días de lluvia. “Nosotros no trabajamos en esos días, pero ellos sí”, se quejó.
“Los municipales también usan este camino, con la diferencia que a ellos no les importa si rompen el camión”, añadió su compañero, Pascual Amarilla.
“Nosotros reventamos una hoja de elástico, reventamos maza, nosotros tenemos que pagar; los municipales no, a ellos no les importa”, argumentó.
“A nosotros nos cuesta arreglar nuestro camión. Vos pinchás una goma sale $2.000 para parchar, simple y sencillo; una maza, estamos hablando de $50.000; llevás a arreglar, la mano de obra más barata sale $15.000 a $20.000”.
“Hay que rellenar”, pidió. “La vuelta pasada hicieron buen laburo, pero hace dos o tres años que no tocan el camino; vienen y le pegan una raspada que no dura nada”, agregó.
En total, el grupo de camioneros independientes reúne unos 30 trabajadores, lo que se traduce en el mismo número de familias.
“Nosotros vivimos día a día”, definió Ramírez. “No estamos pidiendo nada extraordinario, también somos contribuyentes”, dijo.
“Acá, se exige VT, seguro, patente al día, porque o sino, no podemos andar. Estamos todos al día con los impuestos”, afirmó.
“Todos dependemos de este trabajo. Somos fleteros independientes. Si no movemos, no comemos, y no podemos pagar los seguros, las patentes, la VTV, quedamos en stand by, todos”, resumió.