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El llamado a licitación de las cuatro líneas de la empresa Bencivenga, confirmó que la empresa del grupo empresarial Río Uruguay dejará de prestar servicio en el transporte público de Posadas.
Bencivenga ya había adelantado la noticia a través de su apoderado legal, Juan Manuel Fouce, que el 27 de diciembre presentó una nota en el Ministerio de Hacienda, la Subsecretaría de Transporte y la Municipalidad de Posadas, para reiterar “la denuncia por incumplimiento” y responsabilizándolos de la paralización de sus servicios.
El escrito, dirigido al ministro de Hacienda, Adolfo Safrán; al subsecretario de Transporte, René Kegler; y al intendente de Posadas, Leonardo Stelatto, acusa al gobierno provincial y a la Municipalidad de Posadas de “los daños ocasionados a la empresa”, intima el pago de lo adeudado en concepto de subsidios y amenaza con acciones legales.
El mismo titular del grupo empresarial, Darío Skrabiuk, relató, posteriormente, en declaraciones periodísticas, el trasfondo de la situación que lleva a la empresa a no continuar la concesión en la capital provincial.
“El 31 de diciembre desaparece Bencivenga de Posadas”, había anunciado Skrabiuk unos días antes de fin de año.
El empresario apuntó contra el gobierno provincial y la comuna posadeña, y habló de un “complot” para favorecer a las empresas del Grupo Z.
“La provincia lleva 14 meses de deudas atrasadas, otro tanto la municipalidad”, afirmó Skrabiuk y contó que “desde el mes de agosto existe una deuda por parte de Nación, vinculada al fideicomiso del uso de los pasajes y esto está vinculado a que la provincia manda tarde los informes y por eso no abonan lo que corresponde”.
Skrabiuk precisó que lo adeudado por la provincia suma más de $2 mil millones y describió un rosario de inconvenientes derivados del atraso en el pago de los subsidios, como problemas para cubrir la masa salarial, el mantenimiento de las unidades y la logística del servicio.
“Hoy tenemos muchas dificultades para abonar los salarios y sabemos que serán afectadas más de 100 familias”, lamentó Skrabiuk y aseguró: “Sabemos que estos empleados no serán absorbidos para trabajar en las empresas del Grupo Z”.
“Nuestros choferes realizan constantes capacitaciones en atención al público, en primeros auxilios y en atención al turista”, destacó Skrabiuk.
“La deuda es un tipo de castigo por el buen trabajo que hacemos”, opinó y argumentó: “Somos una empresa que tiene unidades de colectivos limpias, todas con aire acondicionado, puntuales y con asientos cómodos, y eso claramente molesta al Grupo Z”.
Skrabiuk comentó que un sondeo encargado por la empresa entre los usuarios de colectivos de Posadas, arrojó una alta valoración del servicio prestado por Bencivenga.
“Hicimos una encuesta de manera privada con usuarios de diferentes barrios, y los usuarios quieren y reconocen el servicio, y que cuando viajan con otras empresas viajan como animales, sin aire, todos apretados, con frecuencias que varían en los horarios o con tiempo de espera prolongados”, afirmó.
El municipio abrió en agosto pasado la licitación pública Nº 01/2023 para la concesión de las cuatro líneas operadas por Bencivenga y dos de Don Casimiro, cuya apertura de sobres se realizará el próximo 26 de febrero en la sede del gobierno municipal.
Para cuando el municipio abrió el proceso licitatorio, la empresa de Skrabiuk había resuelto ya no renovar la concesión del servicio, y el mismo empresario lo reconoció en declaraciones periodísticas, donde cargó contra la licitación de sus líneas y renovó sus acusaciones contra el gobierno provincial, la municipalidad y el Grupo Z.
El propietario de Río Uruguay argumentó con el atraso de los subsidios y la “competencia desleal” que le suponen las empresas de la familia Zbikoski, aunque fuentes del municipio aseguran que Skrabiuk tomó la decisión de dejar Posadas disconforme con el precio del boleto en la ciudad.
“De hecho, fijate que Río Uruguay continúa prestando servicios en las ciudades donde el precio del boleto se acercó más a sus pretensiones, como Iguazú y Apóstoles”, sugirió un funcionario de la Secretaría de Movilidad Urbana, de la Municipalidad de Posadas.
La fuente aseguró a LVM que Skrabiuk pretendía un boleto a $450 y no los $270 del último aumento autorizado por la comuna.
La rivalidad de Skrabiuk con los hermanos Zbikoski, propietarios de Don Casimiro, Tipoka y Nuestra Señora del Rosario, las otras tres firmas que prestan el servicio de transporte urbano en Posadas, se remonta a 2017, cuando Río Uruguay compra Bencivenga y empieza a operar las líneas 14, 16, 23 y 28, que conectaban la zona oeste de la capital provincial.
El primero de los conflictos se presentó por el ingreso a la Terminal de Transferencia de Quaranta, con acusaciones cruzadas entre Skrabiuk y Zbikoski.
En concreto, Bencivenga acusaba al Grupo Z de no permitir el acceso de sus colectivos a la estación de transferencia, pero del otro lado se remarcaba la negativa de Skrabiud de compartir las inversiones que significan operar la terminal.
Documentos a los que accedió La Voz de Misiones dan cuenta que el grupo empresario de los hermanos Zbikoski envió al grupo de Skrabiuk una serie de notas en ese sentido.
Otro de los problemas entre ambos empresarios se suscitó cuando Bencivenga acusó al Grupo Z, propietario de la firma Servicios Urbanos que administra la tarjeta SUBE Misionero y el sistema para el pago a través del Código QR, de no suministrarle los equipos y software.
En un comunicado publicado en septiembre pasado, Bencivenga habló de un “ostensible acto de discriminación” por parte de Servicios Urbanos.
“Servicios Urbanos SA en octubre de 2020 invitó a Bencivenga a sumar este servicio a sus usuarios. Siempre con respuestas negativas”, contestó entonces el Grupo Z.
La rivalidad entre ambos grupos escaló a tal punto, que Marcelo Zbikoski y Skrabiuk se agarraron a trompadas la noche del martes 4 de julio, durante una reunión en la sede de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), ubicada en la avenida Mitre casi López Torres, en Posadas.
En ese marco, los empresarios se embarcaron en una discusión que fue subiendo de tono hasta que se trenzaron a golpes, y si bien ninguno quiso referirse al episodio, las fotografías viralizadas en las redes mostraban las secuelas de una pelea en la que, a juzgar por las imágenes, Skrabiuk llevó las de perder y terminó con grandes moretones en el ojo izquierdo y la oreja derecha.