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Prima del policía Miñarro: “Vamos a ir hasta las últimas consecuencias”

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Mauricio Miñarro

La certeza escasea, la incertidumbre reina y las sospechas abundan. A más de una semana del homicidio del cabo Leonardo Mauricio Miñarro (35), el caso continúa siendo investigado bajo un fuerte hermetismo de parte de las autoridades intervinientes y con la familia de la víctima clamando justicia y respeto. “Nos sentimos manoseados por la Policía”, apuntaron.

El suboficial Miñarro fue asesinado de un disparo en el pecho mientras cumplía funciones en la base de Infantería de la Unidad Regional III de Eldorado, destacamento ubicado dentro del predio del Aeroclub local. Es decir, fue ultimado en su propio lugar de trabajo, pero hasta el momento no hay mayores avances. Sus familiares tienen sus propias sospechas, aunque prefieren seguir confiando en el proceso.

El crimen se registró durante la madrugada del 30 de diciembre, aunque fue descubierto a las 7.30, cuando un colega que debía estar de guardia con él llegó para el relevo de personal. De ahí en más fue todo confusión, con múltiples hipótesis.

Primero se mencionó el accionar de un “grupo comando extranjero”, teoría que fue descartada sin mayores explicaciones por parte del ministro de Gobierno Marcelo Pérez a través de su cuenta de X. Luego, la jueza María Laura Rodríguez trazó la posible participación de un grupo delictivo que pretendía robar una avioneta y el jefe de la Policía Sandro Martínez, en declaraciones periodísticas, vinculó el crimen a “cuestiones domésticas”.

“Falta de respeto” y “abandono”

“Desde un comienzo fue todo confusión. Nosotros somos una familia de las fuerzas y nos sentimos manoseados por la Policía. Es doloroso porque hay miembros de la familia que también son policías y es una situación muy incómoda”, cuestionó Carina Martínez, prima de Miñarro, en diálogo con La Voz de Misiones.

“No tiene nombre lo que pasó. Todo fue muy confuso y complicado desde el comienzo. Nos sentimos manipulados, manoseados y maltratados. Todo fue una completa falta respeto y abandono hacia nuestra familia”, apuntó, sin reparos.

Carina, además de prima, era la comadre del cabo asesinado, con vínculo muy cercano y toda esta semana estuvo en Gobernador Roca acompañando al resto de la familia.

“Nosotros no nos comemos ningún verso. Él no era un policía cualquiera. Estaba capacitado. Hizo cursos por todo el país. Nosotros estamos seguros que a él lo mataron por ser honesto. A él lo mató alguien de confianza, alguien que él no se esperaba que lo atacara. Lo mataron a sangre fría, porque él no se defendió. Es como que ni le dieron tiempo a reaccionar”, trazó la mujer durante una conservación telefónica con LVM.

El crimen de Miñarro se registró el 30 de diciembre, en la base de Infantería de UR III, dentro del Aeroclub de Eldorado.

Desestimada la hipótesis de un golpe comando y con datos que considera “endebles” sobre el presunto intento de robo de una avioneta, Carina entiende que el crimen de su primo pudo deberse a una cuestión interna dentro de la misma Policía, pensamiento que tomó fuerza tras el pase a disponibilidad del subcomisario Ricardo Andrés Arrúa (43), jefe de Miñarro hasta el día del crimen y a quien la Jefatura apartó de la fuerza debido a las irregularidades detectadas en el destacamento que tenía a su cargo.

“La jueza rechazó la detención (de Arrúa) y nos causó muy mala impresión cuando no nos quiso entregar el cuerpo de mi primo, pero la Justicia dirá lo que pasó. Me duele en el alma, no quiero acusar a nadie, pero él tuvo muchas contradicciones cuando le tocó contar lo que sabía. Entonces genera sospechas, obviamente. Esta persona incluso fue al velorio y se armó lío. Si lo apartaron, no entiendo por qué no investiga una fuerza federal. No se pueden investigar entre policías”, criticó.

“Hasta las últimas consecuencias”

Pero Carina reitera. La familia hoy atraviesa el dolor por la pérdida de un ser querido, pero también sufre por el “abandono” de parte de la propia institución para la cual Miñarro dedicaba su vida.

“Él amaba su trabajo. Siempre dio todo por la Policía, pero nosotros estuvimos solos en esto desde el comienzo. Nadie nos comunicó su fallecimiento y después todo lo que supimos fue porque nosotros mismos fuimos consiguiendo información. Recién el día después del velorio vinieron los jefes a hablarnos”, contó.

La prima de Miñarro afirmó que la familia ya cuenta con un abogado y buscarán presentarse como querellantes particulares en el expediente que se tramita en el Juzgado de Instrucción Uno de Eldorado, a cargo de la magistrada Rodríguez.

“Somos de la chacra, pero no somos ignorantes. Nosotros vamos a ir hasta las últimas consecuencias. Lo único que pedimos es que no nos pongan más trabas. Ya suficiente dolor atravesamos”, cerró.

La autopsia estableció que Miñarro tenía dos lesiones de arma de fuego. Un proyectil le rozó un brazo, mientras que el otro impactó en su pecho y le provocó la muerte. Hasta el momento no se pudo determinar qué tipo munición fue utilizada para el crimen, pero una línea investigativa apunta que pudo ser ultimado con su propia arma reglamentaria, la cual no fue hallada.

En el destacamento se constató la faltante de varias armas de fuego, aunque debido a la falta de registros actualizados o con información fiable, no se pudo determinar si faltan desde el día del crimen o desde antes. Esa es unas de las irregularidades que quedaron expuestas tras el hecho y que derivaron en el pase a disponibilidad del subcomisario Arrúa, sobre quien además se abrió un sumario interno por disposición de la Jefatura de la Policía.

Intervienen la base de Infantería y se diluye la teoría del golpe comando

Judiciales

Rechazan domiciliaria a ex gendarme misionero condenado por lesa humanidad

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Preso. Miguel Pablo Lugo (69) continuará preso. La Justicia rechazó el otorgamiento de prisión domiciliaria por razones de salud solicitado por la defensa del ex gendarme misionero, quien de esta manera deberá seguir alojado en la cárcel de la Candelaria para purgar la pena de 25 años de prisión impuesta en su contra por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar en el Centro Clandestino de Detención (CCD) El Olimpo, donde entre otras víctimas, pasaron el periodista Jorge Fontevecchia y Lucía Adela Révora, madre del ahora senador peronista Eduardo “Wado” de Pedro.

Lugo, nacido el 7 de junio de 1956 en Gobernador Roca, fue juzgado entre 2022 y 2023 en el marco del quinto tramo de la mega causa ABO V, que investigó hechos de secuestros y torturas perpetrados en el circuito represivo conformado por los CCD El Atlético, Banco y El Olimpo, que funcionaron de manera rotativa entre 1977 y 1979.

En ese expediente también fueron juzgados Sergio Raúl Nazario y Hugo Luis Medina, ex camaradas de Lugo, además del ex agente de la Policía Federal Argentina (PFA) Carlos Alberto Infantino. Todos ellos fueron condenados a 25 años de prisión por una multiplicidad de delitos que el Tribunal Oral Federal (TOF) 2 de Ciudad de Buenos Aires consideró acreditado, aunque el fallo aún no está firme ya que hay un recurso de casación en trámite.

Otro dos ex, Miguel Víctor Pepe, y el ex miembro de la Superintendencia de Seguridad Federal, José Ahmed, también llegaron a juicio en la misma causa, aunque el primero resultó absuelto y el segundo falleció poco antes del inicio de las audiencias.

Medina, Nazario e Infantino, los otros condenados en el juicio por la causa ABO V.

Pedido

Según pudo reconstruir La Voz de Misiones, Lugo fue detenido mientras caminaba por San Ignacio -donde tiene domicilio registrado junto a su esposa- el 15 de noviembre de 2018 y desde ese momento se encuentra privado de su libertad.

Sus días y noches en prisión las cumple en la Colonia Penal 17 de Candelaria, recinto dependiente del Servicio Penitenciario Federal (SPF), donde deberá continuar a pesar de un pedido de arresto domiciliario formulado por su defensa, alegando un cuadro de Alzheimer y depresión severa.

La presentación fue realizada a mediados del año pasado y en el planteo los abogados del gendarme condenado adujeron que Lugo presentaba un “franco y notorio deterioro, padeciendo una enfermedad grave e irreversible”.

El pedido abrió una extensa etapa de análisis dispuesta por el mismo tribunal que dictó sentencia, en el que solicitó informes tanto a las autoridades de la unidad penitenciaria como a integrantes del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial, quienes arribaron a conclusiones disimiles, ante lo cual tuvo que intervenir una junta interdisciplinaria del hospital Carrillo de Posadas.

Sobre la cuestión también opinaron el fiscal de la causa Alejandro Alagia, el abogado de la querella unificada Pablo Llonto y algunas de las víctimas, quienes coincidieron en considerar que lo correspondiente era rechazar el otorgamiento del beneficio de morigeración de las condiciones de detención para Lugo.

Todo lo recabado entonces fue analizado por los magistrados Jorge Luciano Gorini, Nicolás Toselli y Rodrigo Giménez Uriburu, quienes finalmente decidieron no hacer lugar al pedido.

Principio de Alzheimer

Entre sus argumentos, los camaristas reconocieron que el condenado presenta una “enfermedad neurodegenerativa que con el transcurso del tiempo hace que los síntomas de quien la padece vayan empeorando”, aunque al mismo tiempo plantearon que “lo cierto que es el diagnóstico de Lugo está en la primera etapa de la enfermedad”.

“El evaluado presenta antecedentes de diabetes, hipertensión arterial y diagnóstico referido como principio de Alzheimer, no obstante, del examen clínico practicado no se evidencian, al momento de la evaluación, signos de deterioro cognitivo actual ni limitaciones funcionales que impliquen pérdida de autonomía o imposibilidad de desenvolvimiento adecuado”, agregaron en párrafos siguientes del escrito de 28 páginas en total.

Y en otro punto fueron tajantes en la respuesta al planteo: “La mera invocación de patologías crónicas o antecedentes médicos, sin acreditación de un estado actual de salud que resulte incompatible con el alojamiento en establecimiento penitenciario o que no pueda ser adecuadamente atendido por el sistema sanitario correspondiente, no resulta suficiente para habilitar la concesión del arresto domiciliario como medida excepcional”.

De esta manera, resolvieron no hacer lugar al pedido, con la salvedad de disponer de una evaluación semestral del estado de salud del condenado, a fin de volver a evaluar la posibilidad de la prisión domiciliaria como alternativa.

Lugo admitió que hizo “cinco guardias” en El Olimpo, aunque afirmó que no sabía en qué lugar estaba.

Lugo

La historia marca que Lugo cursó sus estudios iniciales en Gobernador Roca, donde afirmó que nació en una “familia muy humilde” y “numerosa”. El 30 de septiembre de 1976 se incorporó al Escuadrón 11 “San Ignacio” y el 31 de diciembre de ese mismo año egresó como gendarme.

Inmediatamente después fue enviado al Destacamento Móvil Campo de Mayo y en 1978 fue abocado a la Comisión de Seguridad para el mundial de fútbol.

Lugo se declaró inocente a lo largo de toda la causa. Sobre las acusaciones en su contra sostuvo que solo “cumplió órdenes” e hizo “cinco guardias” en El Olimpo, lugar al cual fue trasladado “sin conocer” dónde estaba yendo. 

Sin embargo, la Justicia consideró acreditada su presencia en el CCD y su participación en hechos considerados como de lesa humanidad. En su contra acumuló testimonios de testigos, tanto de otros antiguos gendarmes como de presos políticos, que lo reconocieron como uno de los guardias del lugar, donde además cumplía diferentes tareas asignadas por los altos mandos.

Los testigos narraron que la función de los guardias o “celadores” era el ingreso y el egreso de detenidos a los calabozos para llevarlos a salas de interrogatorios donde eran sometidos a torturas. “Estas personas salían mal. Un mal momento. Calcule que les pasen electricidad, golpes, de todo. Ya lo sacaban medio sin conocimiento de los calabozos”, es un testimonio que se desprende de la causa.

El TOF decidió, entonces, en un fallo emitido en diciembre de 2023, condenarlo a 25 años de prisión como coautor de privación ilegítima de la libertad agravada e imposición de tormentos agravado, entre otros hechos cometidos contra un centenar de presos políticos que pasaron por El Olimpo durante sus meses de operación.

El Olimpo

El Olimpo fue uno de los CDD de mayor letalidad. Estaba ubicado en el barrio de Floresta, en un predio que originalmente era una terminal de tranvías.

Funcionó desde el 16 de agosto de 1978 hasta fines de enero de 1979 y su cierre de relaciona con una visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1979.

El lugar estaba bajo el control del Primer Cuerpo del Ejército, comandado por el represor Guillermo “Pajarito” Suárez Manson, y del Batallón de Inteligencia 601.

Se estima que entre 500 y 700 personas detenidas-desaparecidas pasaron por ese CCD, con una tasa de supervivencia del 7-10%.

El galpón fue adaptado especialmente: incluyó celdas, oficinas, un gran patio techado y salas de tortura conocidas como “quirófanos”. Los testigos recuerdan que había un cartel de bienvenida: “Bienvenidos al Olimpo de los dioses. Firmado: Los centuriones.”

Rechazan domiciliaria a represor misionero condenado por lesa humanidad

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Policiales

Separan a subjefe de la UR IV denunciado por robo de mercadería incautada

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subjefe puerto rico

La Jefatura de Policía separó del cargo al subjefe de la Unidad Regional IV de Puerto Rico, el comisario inspector Walter Daniel Olivera, denunciado por robo de mercadería secuestrada de contrabando, entre otras irregularidades que se investigan desde su llegada a la dependencia, en diciembre del año pasado.

La medida dispuesta por la cúpula de la fuerza provincial se concretó ayer y ahora Olivera pasará a cumplir funciones como supervisor vial, mientras avanza la investigación que está en manos del Juzgado Federal de Oberá, a cargo del magistrado Alejandro Gallandat Luzuriaga.

La denuncia que disparó la pesquisa señala a Olivera como responsable de la desaparición de mercadería secuestrada de contrabando, principalmente cubiertas, cigarrillos y celulares.

“A medida que pasen las horas vamos a ir avanzando y esto va a tomar un poco más de claridad para proporcionar, no solamente al juzgado sino al señor jefe de policía, mayor información de manera que se puedan tomar decisiones con respecto a esta persona o sus posibles cómplices en el caso de que lo hubiera”, precisó el director General de Seguridad de la fuerza provincial, comisario general Raúl David Maslowski, en diálogo con Radio Up esta mañana.

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Judiciales

La hermana y la pareja del penitenciario asesinado continuarán detenidas

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crimen penitenciario

La Justicia dispuso que tanto la hermana como la última pareja del penitenciario asesinado Julio César Argüello (45) continúen detenidas al rechazar el pedido de excarcelación presentado por ambas mujeres.

La decisión fue firmada por el magistrado Miguel Mattos, titular del Juzgado de Instrucción Siete de Posadas, dependencia judicial que se aboca a la investigación del hecho originado el 6 de febrero.

De esta manera, ambas mujeres continuarán privadas de su libertad como únicas sospechosas del crimen. Rosa Lidia Argüello (54), hermana de la víctima, está imputada como autora del homicidio, mientras que Paola Z. (35), enfrenta una acusación por encubrimiento

En el avance de la pesquisa, el juzgado continuará con la toma de testimoniales y aguarda pericias clave, una de ellas sobre el revólver calibre 32 incautado en la casa de la hermana de Argüello, elemento que podría tratarse del arma homicida.

El caso

El agente penitenciario que se desempeñaba como adscripto en el ministerio de Derechos Humanos fue atacado el 6 de febrero en su casa sobre calle Puerto Rico, a metros de la residencia del gobernador en el barrio Luis Piedra Buena de Posadas.

El hecho fue alertado por la propia hermana, quien llamó a una ambulancia para auxiliar al agente que estaba herido dentro de la vivienda.

El hombre fue trasladado al hospital Madariaga y quedó internado en grave estado de salud hasta que el jueves 12 se produjo su fallecimiento, ante lo cual se realizó un examen de autopsia que confirmó que la lesión sufrida correspondía a un balazo y el caso pasó a ser investigado como homicidio.

Desde el principio hubo más dudas que certezas en cuanto a las circunstancias del hecho, pero después del estudio forense la Justicia pudo avanzar con más elementos y en la pesquisa recolectó indicios que colocaron a su hermana bajo la lupa.

Entre esos elementos sobresalen imágenes de una cámara de seguridad que la muestran ingresar a la vivienda de la víctima en un horario cercano al hecho y otro indicio más directo aún: un revólver calibre 32 milímetros encontrado en la casa de sus padres, donde la mujer reside, en calles Ghandi y Jerusalén, en cercanías a la estación transferencias Quaranta.

El arma, que además tenía una vaina percutada, fue incautada por el personal de la Dirección Científica y espera ser sometido a pericias.

Respecto a la pareja de la víctima, también cuenta con imágenes de seguridad que la muestran en el inmueble en cuestión y se sospecha que su intervención fue clave para limpiar la escena.

Crimen del penitenciario: su hermana se abstuvo y su pareja negó complicidad

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