Opinión
La extraña fuga de dos hermanos pedófilos vinculados al poder
*Por Fernando Ortega Zabala.
La cronología del caso Kiczka deja inexplicables espacios de tiempo e incógnitas que generan sospechas. Un diputado investigado por delitos de pedofilia se escapa bajo las narices de todos en una de las provincias más custodiadas del país. Redes de trata, abuso infantil, y guerra por el poder.
Se pide su detención por uno de los delitos más aberrantes por el que se puede acusar a una persona, después de matar. Y aunque todos somos o deberíamos ser iguales ante la Justicia, el caso Kiczka tiene una serie de aristas que lo tornan particular, una de ellas es que se trata de un diputado vinculado íntimamente a uno de los dos apellidos con mayor poder político y económico de la provincia.
Germán Kiczka era el presidente de Activar, el partido que creó el diputado provincial Pedro Puerta, hijo del exgobernador Ramón Puerta, archienemigo favorito de la renovación. Los dos diputados eran íntimos, se tenían confianza, habían construido una amistad que se fue consolidando desde que eran adolescentes en la apacible Apóstoles, una pequeña localidad donde se vienen realizando allanamientos desde febrero, como parte de una investigación internacional por abuso y distribución de pornografía infantil.
Desde aquel momento, con el padre y el hermano del diputado imputados en el marco de una investigación que se inició en Estados Unidos, todos medios de comunicación se ocuparon en seguir el caso. La maquinaria de bots del oficialismo y su ejército de trolls hicieron lo suyo para instalar el tema en la agenda, con la particularidad de dejar bien claro que Kiczka ‘es Puerta”.
— Fernando Oz (@F_ortegazabala) August 25, 2024
El último informe de opinión pública realizado por Zuban Córdoba y Asociados se realizó entre el 12 y 14 de agosto sobre una base de 2500 casos. El 92,2 % de los encuestados situó al aumento de la pobreza como uno de los problemas más graves entre los temas de actualidad en el país. El 89,9 % opinó que se trata del aumento de la desocupación. El caso del diputado misionero investigado por pedofilia se ubicó en tercer lugar con el 89,7%.
Es decir que, en menos de seis meses, el tema se encontraba instalado en la punta de la agenda pública de todo el país. Así y todo, Kiczka y su hermano se dieron a la fuga. No se trata de un NN, sino de un diputado cuyo rostro salió por todos los medios. Misiones es la provincia con mayor cantidad de uniformados por habitante después de la Antártida. Además de la Policía provincial, Misiones cuenta con todas las fuerzas federales.
Lo que queda claro, bajo la luz de la investigación judicial, es que no se trató de una operación montada por la renovación en contra de Puerta. La realidad indica que su amigo y compañero de andanzas electorales se encuentra hasta el cogote, junto a su hermano.
A fines de mayo el juez de Instrucción Cuatro, Miguel Faría, ya tenía informes que apuntaban al diputado Kiczka. Cuando el caso se encontraba a punto de hervor, Pedro Puerta se encontraba en París, en compañía de la diputada renovadora Karen Victoria Fiege Wutzke, lugar donde se comprometieron, bajo el cotillón de los Juegos Olímpicos.

Germán Kiczka era presidente de Activar, el partido creado por su amigo Pedro Puerta.
En el pedido de detención del diputado Kiczka y de su hermano, requerido por la fiscal Silvia Barronis, se argumenta que ambos debían ser apresados “a los fines de evitar entorpecimiento del proceso teniendo en cuenta el estado de la investigación, pericias pendientes de producción, y que la libertad de los involucrados pueda poner en peligro la recolección de los elementos probatorios y el desenvolvimiento del proceso”. En ese dictamen, se detalló que en los dispositivos electrónicos secuestrados a los hermanos se hallaron 603 archivos multimedia con contenido de explotación sexual infantil”.
A las 20 horas del jueves 22 de agosto el juez ya estaba notificado del desafuero de Kiczka y la Policía lo estaba buscando. Una hora después, el diputado Puerta, amigo y jefe político del prófugo acusado de pedófilo, ingresa al edificio de Canal 4 para ofrecer una exclusiva al periodista Alejandro Barrionuevo. No llegó solo, lo acompañaba la influyente legisladora renovadora e integrante del Consejo de la Magistratura.
En principio todo hace suponer que en la instrucción judicial y en el proceso de desafuero del legislador en la Cámara de Diputados, se hicieron de manera correcta. Pero algo sucedió para que al Estado provincial y Nacional se les hayan escapado dos pedófilos, uno de ellos diputado y ligado a un apellido con poder y socio político del presidente Javier Milei.
Lo más extraño del caso es que nadie se haya ocupado de mantener una custodia a los involucrados en una causa donde el eje es el abuso sexual de menores de edad, más teniendo en cuenta la particular geografía fronteriza con Brasil y Paraguay. El caso Kiczka en Misiones y la desaparición del niño Loan en Corrientes, dos tramas oscuras que tocan hilos del poder.
La cronología de una fuga anunciada
16 de enero. La fiscal especializada en delitos y contravenciones Informáticas, Daniela Dupuy, con jurisdicción en Caba, recibe un correo donde se la invita a sumarse a una investigación de características globales denominada “Guardianes digitales por la niñez”. Tras analizar la información del operativo, la fiscal decide sumarse y avanzar. En la mira había domicilios en Ciudad y provincia de Buenos Aires, en Tucumán y Misiones.
26 de febrero. El juez Faría recibe un exhorto desde Buenos Aires para hacer un allanamiento en Apóstoles, una pequeña localidad donde medianamente todos se conocen. Desde ese día, el magistrado tiene conocimiento que se trata del domicilio de Leonardo Kiczka, padre del diputado Germán Kiczka.
28 de febrero. Es el día más importante de la investigación. Se realizan ocho allanamientos simultáneos, dos en Ciudad de Buenos Aires, dos en territorio bonaerense, uno en Tucumán y otro en Apóstoles, más precisamente en la casa de los Kiczka, los de la pizzería, donde vive el padre de Germán, el amigo de Pedro.
1 de marzo. Todos los medios ya habían publicado que el padre y el hermano del diputado Kiczka se encontraban imputados en una causa por la presunta comisión del delito de tener publicaciones, reproducciones y distribución de pornografía infantil. Para el juez, en el allanamiento “se obtuvo resultados ampliamente positivos, habiéndose procedido al secuestro de una gran cantidad de dispositivos informáticos”.
19 de abril. La Justicia porteña, por cuestiones de competencia territorial, declina parcialmente competencia, en el marco de la causa, para que el juez Faría avance en la investigación. A todo esto, la fiscal del caso en Misiones ya había pedido que el magistrado se declare competente. Cuestiones de forma y procedimientos normales de instrucción.
23 de abril. El juez ya tiene “especial consideración a los datos almacenados en los elementos (dispositivos electrónicos) que fueron secuestrados el 28 de febrero” porque “constituyen prueba fundamental de esta investigación”. También observó que “dada la urgencia ante volatilidad de la evidencia digital” ordenó la apertura y extracción de datos forenses, y luego se procedió a analizar la información obtenida.
21 de mayo. A estas alturas, Germán Kiczka es imputado y surge del “EXPTE N.o 52511/2024 SECRETARIA DE APOYO PARA INVESTIGACIONES COMPLEJAS”, donde figura “el análisis de los datos extraídos” de los equipos secuestrados.
10 de julio. Toda la prueba reunida comprometía claramente al diputado, esa situación no le impidió presentar ese día una nota a la mesa de entrada de la Legislatura para informar su salida del país, del 7 al 22 de julio. Nadie prestó atención a la solicitud. Explican que es de forma, un por si las dudas. Tampoco nadie preguntó al juez, al menos oficialmente. El caso seguía en la agenda de los medios.
6 de agosto. El juez informó a la Cámara de Diputados que el legislador de Apóstoles fue allanado. También hicieron pesquisas en un negocio familiar y la casa donde residen su hermano y su padre. Ese mismo día, por la tarde, Germán Kiczka toma distancia del allanamiento y argumenta que se debe a la causa en la que está imputado su padre y hermano. “Como lo hice desde el primer día, quiero dejar en claro que estoy a disposición de la Justicia para colaborar en lo que se necesite, con el fin de esclarecer lo más rápido posible esta situación”, se lee en un párrafo de un comunicado de prensa. Nada dice de renunciar.
7 de agosto. Buena parte de los medios confirman que en la casa del diputado los efectivos de la Unidad Cibercrimen y la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas (Saic) encontraron archivos con pornografía infantil. Todo relacionado al allanamiento ordenado por la Justicia Federal en febrero. En la nueva computadora secuestrada se encontraron archivos con material de pedofilia, zoofilia e incesto y accesorios sexuales. Los artículos periodísticos parecen precisos y hasta muestran las fotos del diputado durante el allanamiento. Pese a lo que pareciera ser un caso de flagrancia, Kiczka no fue detenido el día anterior.
8 de agosto. La Cámara ya está notificada del allanamiento, pero se tomó la decisión de esperar a la sesión prevista para el 22 de agosto para tratar el tema, esperando armar una comisión para investigar el tema, ajustándose al artículo 139 del Reglamento de la Cámara de Diputados que establece un mecanismo en caso de “faltas graves”. Desde Activar emiten un comunicado donde aclaran que “nadie ni nada está por encima de la ley. Estamos a disposición de la Justicia para colaborar y cumplir con todo lo que ella requiera para esclarecer el caso”. Nadie hizo nada.
9 de agosto. Pedro Puerta utiliza su cuenta en la red social X para comunicar que pidió la renuncia a su amigo y socio político: “Le pedí a Germán Kiczka que renuncie a su banca de diputado para que, sin fueros, la Justicia investigue y avance con celeridad en el esclarecimiento del caso. En Activar nada ni nadie está por encima de la ley. Como espacio político y como ciudadanos, necesitamos conocer la verdad”. Los dos hermanos Kiczka y el padre de ambos se presentaron en el juzgado para ponerse a disposición y designar abogado defensor.
10 de agosto. Faría dijo en una entrevista a FM Show que en el allanamiento del 6 de agosto “se estableció que había un archivo, por eso secuestramos esa notebook Lenovo”, del diputado. “Se visualizaron algunos archivos que tenían vinculación, entonces a raíz de eso vamos a proceder a una apertura, y se va a fijar una fecha a los fines que el diputado Germán Kiczka pueda ejercer su derecho a defensa”. Sin explicación de por qué no se lo detuvo si constituía un delito en flagrancia, y sin tomar medidas ante la alta posibilidad de fuga; tenía todos los medios para fugarse: dinero y poder.
11 de agosto. Kiczka ofrece una entrevista en el canal de Puerta. “Mi renuncia está a disposición del juez y del equipo de nuestro partido”. La nota la presentó ante el juzgado. “Si el juez considera que es necesario que renuncie para investigar, estoy dispuesto a renunciar”.
12 de agosto. Kiczka presenta su renuncia a su banca en la Cámara de Diputados.
15 de agosto. El juez consulta a la Cámara de Diputados si fue aceptada la renuncia presentada por Kiczka. Al hacerlo, en su escrito señala que el diputado de Activar presentó una solicitud de exención de prisión en el marco de la causa principal.
16 de agosto. A las 8.30 se realiza la pericia clave de los aparatos secuestrados a Kiczka. Participan los peritos oficiales y de parte.
20 de agosto. Es martes y el juez pide la detención y el desafuero de Kiczka de la Cámara de diputados.
22 de agosto. Es la primera sesión ordinaria de la Cámara tras el receso invernal. Ingresa una nota entregada por la secretaria de Kiczka donde anuncia la ausencia del diputado en la sesión, luego se sabe que la firma fue falsificada. Durante la sesión, la Cámara rechaza la renuncia que había presentado el diputado puertista, se le quita los fueros y se aprueba la conformación de una comisión legislativa para investigar el caso. Alrededor de las 20 horas el magistrado recibe la resolución de la Cámara y cuando envía a detener a los hermanos Kiczka la Policía no los encuentra. Se fugaron. Tuvieron el tiempo suficiente para hacerlo.
23 de agosto. El juez Faría solicitó la captura internacional a Interpol.
Fernando Ortega Zabala es periodista. Nació en Buenos Aires y estudió Relaciones Internacionales en la Universidad de Belgrano. Se especializa en periodismo de investigación y narrativo. Fue jefe de la sección Política del diario El Territorio y editor de Judiciales en Misiones Online. Trabajó durante nueve años en la sección Política de Perfil. Colaboró con la revista Noticias y con diversos medios gráficos, radiales y televisivos. También trabajó en el diario Ámbito Financiero y dicta talleres de periodismo. Publicó dos libros Historia del contrabando en la Argentina y La industria del humo. Cubrió la guerra entre Rusia y Ucrania para Grupo Atlántida.
Opinión
Mandar sin saber comandar: Malvinas y un helicóptero listo para Milei
Por Fernando OZ
Hay un síntoma inconfundible en la decadencia de los gobiernos: el momento exacto en que la ostentación del poder formal intenta suplir la ausencia dramática de autoridad moral. Es la brecha insondable que separa a la potestas —el cargo legal, el sello oficial, la potestad conferida por un boletín institucional— de la auctoritas, ese ascendiente natural e indiscutible líder, digamos el que puede mirar a los ojos a su pueblo sin necesidad de un cordón policial ni de francotiradores en los balcones.
Ocurrió el otro día en la turística ciudad de Puerto Iguazú, en la zona denominada 600 Hectáreas —un pulmón verde donde la trata y el narcotráfico conviven entre los hoteles de cinco estrellas—. Allí fue donde Javier Milei hizo una demostración perfecta de lo que la ciencia militar y la filosofía política llaman, sencillamente, mandar sin saber comandar.
Llegó envuelto en el aparato burocrático de la fuerza y lo que debía ser la presencia firme de un jefe de Estado se convirtió en un sainete de fuerzas de seguridad de todos los colores distribuidos en un anillo de siete retenes, camionetas blindadas, sirenas nerviosas y hasta un helicóptero para transportarlo. Todo este despliegue, esta parafernalia digna de una potencia ocupante en territorio hostil, no era para contener a las legiones de Aníbal a las puertas de Roma.
Era para esquivar a un puñado de productores yerbateros arrepentidos de haberlo votado, acompañados por tareferos golpeados por la desregulación y otros pocos militantes sociales y gremios del estado, que esperaban al costado de la ruta con camiones viejos, algunos tractores y pancartas al aire. No importa si se fue por tierra o en helicóptero: se esconde.
A duras penas unas ochocientas personas —la mayoría sin ganas de cortar rutas y empujadas por el clan Peterson, con el exdiputado renovador Julio Peterson a la cabeza, un yerbatero con alma de botón que pedía a gritos a la Gendarmería que sacara de la manifestación a tres mujeres militantes sociales que pretendían cortar la ruta para dejar afuera tanto oportunismo político—. La cuestión de fondo es que, más allá de la escuálida protesta, la breve visita del mandatario vuelve a demostrar que Milei carece de liderazgo: apenas tiene el ‘mando’, un poder efímero que se sustenta, básicamente, en lo que dure la tinta de una lapicera.
Ahí reside el núcleo del asunto. El verdadero líder —aquel que ostenta lo que los estoicos llamaban el gobierno sobre sí mismo para sostener el peso de la responsabilidad colectiva, o el que ejerce el Mission Command en la vanguardia— no se esconde en el aire ni se parapeta tras un pasillo blindado de fuerzas federales frente a un grupo de personas irritadas. El gobernante que posee ‘comando’ baja de la camioneta, camina hasta el primer tractor, escucha la bronca, aguanta el chaparrón con templanza ejerce la pedagogía de la autoridad. Un líder natural, en el sentido más noble de la tradición clásica y de la doctrina operativa, no huye de la fricción social; la asume como la materia prima de la política.
Mandar es fácil: basta una firma, un nombramiento o el respaldo del poder real. Lo difícil es lo que enseñaba André Gavet en su viejo manual de finales del siglo XIX: El arte de mandar reside en la persuasión, en el ejemplo y en la capacidad de conectar con la naturaleza humana del subordinado o del ciudadano. Cuando el mando no tiene comando, se refugia en la fuerza bruta, en el cerco mediático y en la huida.
La obra de Gavet es fundamental en la literatura militar: trasciende lo puramente táctico para adentrarse en la psicología del mando y la sociología del soldado. Les aseguro que es una auténtica joya porque formaliza el paso del militarismo prusiano o rígido hacia una doctrina de liderazgo basada en la empatía estratégica, el respeto mutuo y la cohesión de grupo. Lo leí a los dieciocho años junto a otro texto más breve titulado Ejercicio del mando, cuando un capitán de apellido Soto me ordenó hacerlo para dar una clase a los cadetes de cuarto año. Durante todo un cuatrimestre, estuve dando en el aula ‘Mando y comando’.
Hoy, mirando en retrospectiva y trazando ese mismo paralelismo, les diría a aquellos cadetes que esta semana en Misiones vimos a un presidente incapaz de recorrer el bucle OODA ante la menor brisa de conflicto social. Incapaz de Observar el país real que cruje bajo las medidas de sus técnicos; de Orientarse en la selva social sin caer en el pánico del asedio; de Decidir otra cosa que no sea el parapeto o el aplauso fácil de la claque propia; y, en definitiva, de Actuar como un verdadero jefe de Estado frente a la adversidad.
Porque tras eludir la protesta, el mandatario fue a refugiarse en el aplauso previsible y entusiasta de la Escuela de Dirigentes de su propio partido en el Iguazú Falls, un entorno endogámico de militantes enfervorizados que saltaban para las fotos de redes sociales en el hall del resort. Un espectáculo triste y revelador: huir de la realidad de los que producen la tierra para buscar el calor dopamínico de los que le adulan.
Esta falta de volumen político y de ‘comando’, esta incapacidad para encarnar un liderazgo abarcativo que ordene el caos sin esconderse, provoca consecuencias previsibles en el tablero de la política nacional. Entonces, no se les ocurren otras cosas más que humo; y cuando un gobernante carece de la templanza para encarar la realidad objetiva y se muestra impotente ante el menor conflicto cotidiano, suele recurrir a una estratagema viejísima, tan gastada como eficaz en los manuales de la política más ramplona: la búsqueda de una causa sagrada que tape las vergüenzas de la gestión.
No es una casualidad que, a las puertas de un año electoral y con las encuestas mostrando las grietas de la gestión económica, un Gobierno vuelva a agitar con vehemencia la bandera de las Islas Malvinas. La causa nacional, la memoria de los caídos y el reclamo soberano —que deberían ser tratados con la gravedad, el respeto y la sobriedad que exige la historia— son convertidos de pronto en un artefacto de pirotecnia para recuperar la centralidad política perdida. Se echa mano del patriotismo de utilería para tapar el ruido de los tractores en Misiones, la recesión en las provincias y la incapacidad de construir un proyecto compartido que vaya más allá de la bravata de red social y el ajuste fiscal sin anestesia.
Además, yo no sé qué opinarán ustedes, pero los libertarios no estarían comprendiendo que la verdadera defensa de la soberanía exige un país cohesionado, una economía sólida y una conducción que ejerza el mando con la dignidad de quien no teme pisar el barro de cada rincón del país.
Argentina atraviesa hoy esa dolorosa anomia. Hay un organigrama que emite decretos, hay ministerios, hay un despliegue vistoso de fuerzas de seguridad y hay un Presidente que viaja en avión oficial; es decir, hay ‘mando’. Lo que no hay, ni se le espera por ahora, es ‘comando’. Falta la voz serena que nombre el caos sin insultar, la figura capaz de ponerse al frente de la colmena —como quería Marco Aurelio— para recordar que lo que daña a la comunidad no puede beneficiar a nadie.
Opinión
Cuando la agenda pasa por decidir quién tiene la llave del portón trasero
Por Fernando Oz
Y todavía tienen el tupé de enojarse cuando les enrostran la verdad en un mísero tuit. Es que no hace falta más: se pegan solos, a la vista de todos, en vivo. Un buen ejemplo es la Cámara de Representantes de Misiones, convertida en un esperpéntico programa de streaming, donde la política ha descendido al nivel del sainete. Mientras tanto, allá afuera, en la Misiones real —donde el hambre no entiende de reglamentos ni de fueros— hipotecamos el futuro de nuestras infancias.
Observen el panorama. Leo en las crónicas parlamentarias que escriben mis colegas que los honorables representantes del pueblo están enfrascados en una contienda de vital importancia estratégica para el Cantón: la ubicación de una banca y el derecho a un estacionamiento exclusivo.
¡Qué osadía! Quisiera poner un emoticón, el de los ojos grandotes. Ahí lo tienen: el diputado Juan José Szychowski, alzando la voz con celo republicano digno de mejor causa, clamando contra los privilegios de Carlos Rovira, construidos y fortificados por su propio partido durante años. Pero, además, lo sostuvo con el visto bueno de sus socios políticos y del voto popular.
Ahora, los diputados se lamentan agriamente porque el chofer del hombre del cuadrito que todos tenían en sus despachos bloquea un pasillo trasero, porque hay un portón con candado que solo abre para el Ingeniero, el Driver, el Conductor. Todo un papelón porque las huestes del oficialismo y sus disidencias no pueden transitar alegremente hacia el patio. Se disputan los metros cuadrados como perros de presa peleando por la piltrafa.
Discuten si la banca de un diputado entorpece la cohesión de un bloque de dieciocho legisladores o si ingresan por la puerta principal pasando por el escáner como el resto de la tropa. Y para aderezar la tragicomedia, irrumpen las denuncias de amenazas de pasillo, mentiras por redes sociales y regateos miserables por el tablero electrónico de votación. Se dan cuenta de lo que estamos hablando: es el sainete de la mediocridad. La política convertida en una rencilla de consorcio.
Lo del jueves pasado me trajo a la memoria cuando, hace unos meses, sin que se le caiga la cara de vergüenza, el diputado Walter Ríos se quejaba frente a las pantallas de Canal 4 porque su bloque matrimonial no tenía auto ni personal —dígase contratos— y porque pasaban los días y no se materializaba lo “pactado”. Como si fuese poco, condicionó su voto y el de su esposa durante el tratamiento del Presupuesto. La solapada extorsión la hizo en el sillón del plató del Licenciado Ariel Sayas.
Pero salgan del recinto, crucen la puerta que con tanto celo custodian los choferes y los guardias de civil, y miren la realidad que los datos oficiales de Unicef arrojan a la cara con la violencia de un bofetón. Misiones, donde vivo y nacieron mis hijos, es la tercera peor provincia argentina para nacer. No es una metáfora literaria ni un adjetivo caprichoso; es la gélida y despiadada precisión de los números del Índice Provincial de Niñez. Un desolador 0,52 en la escala de la dignidad infantil.
Señoras y señores diputados, que nacer en Misiones no sea jugar a la ruleta rusa con el futuro. Hoy es pertenecer a un territorio donde los indicadores de educación raspan el fondo de la olla nacional con un vergonzoso 0,33.
El índice de Unicef junta en una sola medida lo que antes mirábamos por separado: condiciones materiales, educación, salud y violencia. Cuatro dimensiones. Un diagnóstico. Una escala de 0 a 1. Valores más altos: mejores condiciones relativas. Valores más bajos: mayores desafíos.
No hay margen para el autoengaño: los números no perdonan. Un mapeo donde el país aparece como lo que es: una geografía de oportunidades desparejas, con algunas zonas donde la infancia parece una promesa y otras donde apenas es una supervivencia. En el extremo favorable, la siempre acaudalada Ciudad de Buenos Aires y la Patagonia petrolera se acomodan arriba: Tierra del Fuego (0,82), CABA (0,80), Neuquén (0,76), Chubut (0,73), Río Negro (0,72). En el otro extremo, el Norte se concentra como si alguien hubiera trazado una línea con regla: Formosa (0,34), Chaco (0,43), Misiones (0,52), Corrientes (0,53) y Santiago del Estero (0,56).
Misiones, entonces, está “mal” en el ranking general. No es un castigo: es un espejo. Y los espejos, cuando duelen, son útiles. ¿Se puede discutir ese “ranking”? tal vez puede discutirse el método, el peso relativo de cada indicador, el corte de variables. Pero lo que no se discute es la idea central: hay provincias donde la infancia recibe menos oportunidades, y el Estado—central y provincial—no puede seguir actuando como si todos arrancaran desde la misma línea.
Y a estas alturas no me creo que la única solución sea bajar los impuestos y achicar el Estado. Hay que poner mano dura, pero sobre la burocracia estatal y la casta política. Pero volvamos al índice que fue publicado por varios medios en la semana.
En condiciones materiales no estamos mal, pero figuramos entre los que ofrecen peor partida: el índice educativo sí lo marca con crudeza; en educación tenemos 0,33, detrás de Formosa (0,26) y Chaco (0,27), y por delante de Tucumán (0,37). Es decir: el acceso, la permanencia, la calidad y la conectividad—incluida la posibilidad real de usar tecnología—tienen en Misiones un techo demasiado bajo para lo que nos deberíamos permitir. En salud estamos con 0,47, peor que la Ciudad de Buenos Aires (0,60) y por debajo de provincias como Neuquén (0,76) o Tierra del Fuego (0,72). El tema Violencia estamos 0,60, lejos de las mejores (La Pampa 0,98; CABA 0,97; Tierra del Fuego 0,96).
También hay que destacar que Unicef observa una evolución entre 2016 y 2025, donde Misiones aparece con un matiz que no conviene despreciar: mostró avances importantes. De hecho, el informe señala que entre las provincias con mejor progreso durante la última década estuvieron Chaco (el mayor avance), y luego Salta, Misiones y Entre Ríos.
Misiones, entonces, está en una encrucijada doble. Por un lado, hay motivos para mirar con cierta esperanza: la evolución de la última década muestra que se puede avanzar incluso desde condiciones complejas. Por el otro lado, el índice 2025 pone sobre la mesa que todavía no alcanza. Que seguir con el mismo modelo es una forma de abandono.
El problema no es únicamente económico. Es político, sí: porque decidir presupuestos y sostener políticas de Estado no debería ser una casualidad ni un accidente de la vida como los que ocupan algunas bancas. La cuestión es que mientras nuestros legisladores lloriquean porque no los dejan usar el estacionamiento VIP o porque un rival no cede la silla, hay gurises que inician su vida condenados por el mero azar de la geografía.
Con qué impudicia se miran el ombligo en sus salones acondicionados mientras los docentes y jubilados claman en las puertas de la Legislatura. Misiones se debate entre privaciones estructurales y brechas territoriales insalvables, pero la agenda parlamentaria pasa por decidir quién ostenta la llave del portón trasero.
Díganme si no hay espectáculo más indignante que el de los pequeños tiranos peleándose por las migajas del poder en un barco que naufraga. Lo que está sucediendo en la Cámara de Representantes es un reflejo de lo que ocurre en todo este bendito país. Es la tragedia de la Argentina: una clase política desconectada de la sangre y el barro, jugando a las intrigas de palacio mientras condenamos a los más jóvenes —esa única patria verdadera— a que se hundan en la miseria de la periferia. Que sigan discutiendo las bancas, que continúen midiendo sus egos en los pasillos; la historia y los gurises a los que les dan la espalda no los absolverán.
Opinión
Tucán

Augusto Daniel González
Tengo una calco de Emitur. Un tucán me recuerda un pedazo de historia. Pegado en un placard, como se hacía antes, con otras tantas que, ahora veo, todas tienen historia.
Están en la casa de mis viejos, en la pieza que fue mía y después de mi hermano y por eso, surge una primera confusión; algunas estoy seguro que son mías, que las pegué yo, otras seguro que fue él y otras que no sé, y uso los años para deducir quien las pegó. Y uso lo de los años porque podían haber sido pegadas por cualquiera de los dos si miro el contenido.
Hay una de la Franja, una de La Plata, una de Fredy, hay dos de Fredy en realidad, una de Storani y una de Fredy Sport, una del Centro de Estudiantes de Derecho, una de Quilmes, una de un boliche de Bariloche, una de Xanadú, una con la bandera de Paraguay, una del Encuentro Nacional, (aquel bello frente que disputó la presidencia del Paraguay), hay una de No se olviden de Cabezas, con su foto, una que dice Cacho – Moncho, Futuro Seguro; bueno esas, podrían ser de los dos.

De las mías seguro seguro, una que dice Dale Lobo (por Gimnasia, claro), una de Spinetta, una del Cometa Halley (en serio, tengo una del cometa Halley), una de Moncho Deportes, una de Discoteca Farola’s, una de El Estudio Bar, el de La Plata.
De él seguro, una de Sting, una de Phill Colins, una de España 82, una del programa de radio Dangerous, una de Selva Tur y una de Turismo Kurtz, una de Soda Stéreo, una de los Fabulosos y una de Fito.
Después hay varias, publicidades, marcas, etc., sin historia.
Ahora que veo, podría escribir sobre cada una de ellas.
Pero la de la Empresa Misionera de Turismo, tiene “un” algo, permanece ahí, superando el tiempo y contrariando las oleadas actuales de que todo es gasto. Emitur instaló definitivamente a la provincia como destino ineludible del país.
Debería tener una de Ñande Roga, de la Yerba Ñande Gente, una del primer Ministerio de Ecología del país, una del Sipted… en definitiva, del mejor gobierno de la historia de la provincia.
El concepto de Estado Eficiente en el que Cacho creyó y se encargó de difundir, debería también recuperarse, no es la ausencia que se pregona desde la nación, ni es el acomodamiento personal que se efectiviza desde hace años en la provincia. Es el estado al servicio de la gente.
Yo estudiaba, y finalizando el primer gobierno democrático, soñábamos con una continuidad, una continuidad democrática, solidaria y progresista.
Nos preparamos para militar la fórmula CAPUTO – BARRIOS ARRECHEA. En La Plata, como seguramente en muchos lugares, daba gusto decir Soy Misionero, era toda una carta de presentación.
Pero venía el oleaje neoliberal, que arrasó con todo, con el país y con el continente; entonces, la opción partidaria fue otra más “pragmática”, más privatista, en definitiva, más de derecha.
Es contra fáctico, pero estoy convencido que el destino del país hubiese sido distinto si hubiésemos ido por ahí.
Algún día le voy a pedir a Cacho que me cuente que pasó con eso, con detalles.
Cacho anda por ahí, militando, sí, sigue militando, 92 pirulos y sigue.
Anda por ahí, respetado.
El tucán de Emitur, sin embargo, fue eliminado. Era demasiado importante para el que siguió gobernando después y se encargaron de tapar uno por uno los carteles de las rutas, en serio hicieron eso, recuerdo las tapadas desprolijas, a los pincelazos. Horrible tarea.
La Unión Internacional de Ornitólogos reconoce 43 especies de tucanes en cinco géneros. De estas 43 especies, 28 se encuentran en el nivel especie bajo preocupación menor, 5 en el nivel de especie casi amenazada y 1 está catalogada como especie en peligro de extinción.
La principal causa de que se encuentren en peligro de extinción se debe a la destrucción de su hábitat, la deforestación de las selvas, la contaminación ambiental, el crecimiento de las zonas urbanas y la biopiratería o la caza en su medio natural para ser mantenido en cautividad por zoológicos o particulares.
En definitiva, la especie humana.
En la Argentina hay cinco especies y en Misiones es la única provincia del país donde se pueden observar todas. Hermosa tarea.
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