La Voz de la Gente
Posadeña pide la guarda definitiva de una beba que acogió en enero
Patricia Méndez, una terapeuta posadeña, expuso que le entregaron una bebé recién nacida sin estar inscripta en el programa de acogimiento familiar y aceptó cuidarla de manera temporal hasta que la Justicia ubique a la menor en un hogar. Ahora, a casi un año del hecho, la mujer acusa a organismos del Estado de abandono y busca quedarse con la guarda definitiva de la niña.
“Me contacta una mamá de la catequesis, que trabaja en el Ministerio de Desarrollo Social, y me cuenta sobre el caso de una bebé que estaba internada, que le estaban por dar el alta, en una situación de mucha vulnerabilidad, con una historia clínica complicada, prematura, con bajo peso, desnutrida y que la querían mandar a un buen lugar”, relató Patricia Méndez a La Voz de Misiones sobre cómo conoció la historia de la menor que acoge en su hogar desde enero.
La terapeuta posadeña afirmó que la trabajadora del ministerio le consultó en ese entonces si podría recibir a la bebé en su vivienda en forma temporal hasta que sea ubicada por la Justicia misionera en un hogar, a lo que ella accedió junto a su familia “creyendo que estábamos haciendo un bien”, pero no sin antes ponerla al tanto de que no estaba inscripta en “ningún programa de acogimiento, ni de familia sustituta”.
Consultada por LVM si en algún momento tuvo intenciones de anotarse en el Sistema de Acogimiento Familiar Alternativo, dependiente de la Defensoría de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, Patricia respondió: “Ella (por la trabajadora) me escribe porque nosotras habíamos conversado sobre el tema y me cuenta que estos programas existían y yo le dije que era un lindo servicio, pero que yo no podía embarcarme en un servicio de esa índole porque justamente tengo otros tres hijos y sobre todo por el proceso de desvinculación”.
Irregularidades
La primera irregularidad que la mujer notó fue el procedimiento que realizaron los organismos competentes para que la bebé recién nacida quede a su cuidado, según denunció antes las cámaras de LVM y por medio de sus redes sociales.
“Yo desconocía absolutamente cómo se manejaban. Tuve una entrevista con una trabajadora social, que me hizo unas preguntas y en ese contexto me dice que iban a ser cuatro o cinco meses. De hecho, también me dice que nunca pueden ser más de seis meses. Aparte era un caso que supuestamente lo tenían medio resuelto y sabían que la nena iba a ir a adopción”, sostuvo Méndez.
Y resaltó: “Después me notifican que la puedo ir a buscar al Neonatal y que me iba a acompañar un defensor. Fui a buscar a la criatura y el defensor nunca apareció, el hospital había recibido un oficio de la Justicia donde me autorizaban a retirar a la menor, pero en ese papel no constaba en calidad de qué a mí me autorizaban a llevármela y no me dieron nada más”.
En esa situación, la mujer no dudó en cuidar a la bebé y confiar en los procesos judiciales hasta que fueron pasando los meses y tenía que organizar viajes de trabajo, por lo cual no podía trasladarse con la menor porque no contaba con ningún documento que acredite la identidad, ni su responsabilidad sobre ella.
“Pasó el tiempo y en mayo yo tenía que hacer viajes por trabajo. Hasta ese momento no hubo ningún movimiento de parte de ningún organismo, nadie me llamó, nadie fue a mi casa a preguntarme cómo estaba la bebé”, precisó Méndez.
Seguidamente, comentó que acudió al Juzgado de Familia Dos de Posadas para solicitar un permiso que le permita trasladarse por la provincia con la menor sin inconvenientes.
“Ellos me ayudan a obtenerlo. Siempre firmado por el juez. Y a partir de esa célula empieza a constar la frase ‘en compañía de familia de acogimiento fulanos de tal’, que es una especie de fraude y es justamente lo que también denuncio porque yo no estoy en ningún programa oficial, de hecho la misma Defensoría pública un comunicado donde sostiene que no tenían nada que ver conmigo ni yo con ellos”, alegó Méndez.
En esa línea, añadió: “Otra cosa que yo denuncio como irregularidad del sistema es que esta criatura estuvo indocumentada hasta fines de octubre y que yo obtengo el DNI y la partida de nacimiento, justamente por insistir con gente que conocía y me ayudó. No es que ellos se acercaron y me dijeron ‘vamos a hacerle el documento'”.
La lucha por la guarda
Trascurrido seis meses, la terapeuta comenzó a preocuparse por las cuestiones legales y el vínculo que habían creado junto a su familia con la pequeña, que ya comenzaba a decir sus primeras palabras.
“Pasaron cinco, seis meses, y me empiezo a preocupar porque pienso, tengo tres hijos chiquititos, ya era una situación delicada donde se estaban encariñando con la hermanita, una bebé de seis meses que empieza por su mismo neurodesarrollo a interactuar, que empieza a reconocer rostros, a vincularse afectivamente, además, todo el tiempo tomó la teta”, contó Méndez.
Con un vínculo fortalecido y ante la ausencia estatal, siempre de acuerdo a la denuncia de la entrevistada, la familia se planteó la posibilidad de inscribirse en el sistema para conseguir la guarda definitiva de la bebé, para lo cual acuden a una abogada.
“En mi cumpleaños, planteo en la mesa familia ‘si nosotros no estamos en ningún sistema y el sistema sigue durmiendo y no pasa nada para noviembre, que ella cumplía un año, yo me voy a asesorar, investigar cuál será la forma de pedir la guarda’, y empezó a tener peso en la familia la posibilidad de adoptarla“, recordó la mujer en diálogo con LVM.
Al momento que la familia interpuso una letrada para gestionar la inscripción “para cuidar a una beba que el sistema abandonó”, acusó Patricia, recibieron la visita de la psicóloga del Poder Judicial en su hogar.
“El 8 de noviembre recibo la visita, por primera vez en todo ese tiempo, de la psicóloga que viene a constatar cómo vivía la criatura y en ese momento nos dice extraoficialmente que ya había una familia preseleccionada para llevársela y que el juez pretendía que desde la primera audiencia hasta la feria podamos hacer la vinculación”, relató Méndez a este medio.
La profesional judicial, de acuerdo a lo expuesto por la denunciante, le explicó que el magistrado que llevaba adelante el proceso “pretendía” se realizara una co-crianza con la familia aspirante a la adopción que reside en el interior de la provincia.
“Cómo efectivizar una co-crianza que de hecho sea de paso no se está cumpliendo porque ella ya se está vinculando con sus pretensos adoptantes y no se cumple, la sacan, la llevan a una sala aparte, nosotros escuchamos como llora, como toce”, denunció la posadeña.
Ante esta situación, Patricia Méndez y su familia acudió a los medios y a las redes sociales para pedir a la Justicia que priorice los derechos de los niños y que le otorguen la guarda o les permitan hacer los trámites pertinentes para adoptar a la bebé que ya “es una hija más”, cerró.
La Voz de la Gente
Familias TEA rechaza campaña del IPS que plantea “tu hijo no es un diagnóstico”
Una campaña en redes sociales del área de Salud Mental del Instituto de Previsión Social (IPS) encendió las alarmas entre familias con integrantes con discapacidad en la provincia. “Las etiquetas calman adultos, pero lastiman la autoestima en las infancias”, sostiene la premisa difundida por el organismo junto a una serie de flyers sobre la temática.
Ante ello, desde la Fundación Familias TEA Misiones anunciaron que solicitarán la intervención de distintos organismos provinciales al considerar que el contenido “vulnera normativas” y “derechos”.
“La desestimación discursiva del diagnóstico médico obstaculiza la detección temprana y el acceso oportuno a tratamientos científicos adecuados”, explicó a La Voz de Misiones Patricia Zarza, referente de la fundación, al referirse a las presuntas vulneraciones de la normativa en las que habría incurrido el departamento a cargo de Constanza Logegaray.
Campaña
Es que el área de Salud Mental del IPS sostiene en su publicación que crecer “es mucho más que un diagnóstico” o una “etiqueta” y agrega que “cada niño, niña y adolescente está en constante construcción”.
Esa postura es interpretada por la fundación como un “hecho grave”, al considerar que desconoce la importancia del diagnóstico para que niños, niñas y adolescentes, junto a sus familias, accedan a las terapias y acompañamientos que requieren las personas con discapacidad.
La publicación del área también sugiere que, “antes de definir” a alguien por una “característica”, “preguntémonos si le estamos dando la oportunidad de descubrir quién puede llegar a ser”.
Otro punto que preocupa a la fundación es el señalamiento que la campaña hace hacia los padres, madres, familiares o tutores, ya que sostiene: “Las etiquetas no describen. Condicionan. Porque no nombran lo que el niño es. Nombran lo que el adulto no puede acompañar“.
Para la psicóloga especialista en discapacidad de la fundación, Raquel Peralta, este tipo de publicaciones “ponen la responsabilidad en los padres”, al dar a entender que “buscan etiquetar para manejar su ansiedad”.
“Es súper violento el posteo, porque sostiene que buscás un diagnóstico porque no sabés manejar a tu hijo”, afirmó la profesional a LVM.
Mientras que Patricia Zarza manifestó: “Nosotros estamos más que ofendidos con este tipo de publicaciones que solo culpa de nuevo a los padres, cuando el departamento de Salud Mental no brinda ningún apoyo a los padres del IPS con hijos con discapacidad”.
“Un mandato”
En la serie de flyers que compartió el área, además, se señala que lo “trágico” de las “etiquetas” es que “muchas suenan lindas” y se sostiene que dentro de un diagnóstico “se esconde un mandato”. En ese sentido, enumera como ejemplos: “No moleste”; “Sé funcional”; “Rendí bien para que te quieran”.
Y remata: “Tu hijo no es un diagnóstico. Ni un adjetivo. Es un universo por descubrir”.

Sobre ese punto, Patricia Zarza enfatizó: “En el derecho positivo argentino, el diagnóstico formal no es una etiqueta estigmatizante, sino la llave jurídica indispensable de acceso a derechos, prestaciones de salud, coberturas integrales y apoyos estatales específicos”.
La publicación del área de Salud Mental del IPS concluye sosteniendo que, cuando “la etiqueta se instala, empieza a operar un hechizo: el niño se vuelve obediente a esa idea”.

Normativas “vulneradas”
Desde la Fundación Familias TEA Misiones sostienen que la publicación del área vulnera distintas normativas nacionales e internacionales vinculadas al derecho a la salud y la protección integral de niños, niñas y adolescentes con discapacidad. Entre ellas, mencionan la Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley 26.061, al considerar que el mensaje relativiza la importancia del diagnóstico médico como herramienta para acceder a tratamientos, apoyos y acompañamientos adecuados.
Además, señalan que la comunicación desconoce principios establecidos por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y las leyes 24.901 y 22.431, que garantizan prestaciones integrales y coberturas específicas. Según plantean, el diagnóstico formal no representa una “etiqueta”, sino un requisito necesario para acceder a derechos como el Certificado Único de Discapacidad (CUD), terapias y otras prestaciones.
En ese sentido, cuestionan que una comunicación emitida por un organismo estatal pueda generar “barreras institucionales” al desalentar la detección temprana y el abordaje profesional interdisciplinario.
Para la organización, las políticas y mensajes públicos vinculados a infancia y discapacidad deben ajustarse al marco de protección vigente y garantizar el acceso efectivo a los derechos reconocidos por la normativa.
La fundación prepara notas formales que serán presentadas ante el gobernador Hugo Passalacqua, el vicegobernador Lucas Romero Spinelli, el Consejo Provincial de Discapacidad (Coprodis) y el Ministerio de Derechos Humanos de Misiones, con el objetivo de solicitar medidas de carácter “urgente” por la campaña difundida por el departamento de Salud Mental del IPS en sus redes sociales durante la jornada del último jueves.
La Voz de la Gente
Tarefera de Oberá pide ayuda para continuar su tratamiento contra el cáncer
Mariza Giménez tiene 41 años, es tarefera, madre de ocho hijos y desde hace un mes y medio viaja todas las semanas desde Oberá a Posadas para tratar un cáncer de cuello de útero en el Instituto Misionero del Cáncer. Mientras enfrenta sesiones de quimioterapia y radioterapia, también debe sostener a sus hijos y afrontar los gastos de traslado, alojamiento y alimentación. Hoy apela a la solidaridad para poder continuar el tratamiento.
Cuenta a La Voz de Misiones que la enfermedad llegó cuando estaba embarazada de su hijo menor, que hoy tiene apenas un año. El diagnóstico fue devastador: cáncer de cuello de útero. Los médicos le plantearon interrumpir el embarazo para comenzar de inmediato el tratamiento, pero ella tomó otra decisión.
Esa elección postergó el tratamiento durante casi dos años. A la falta de recursos económicos se sumó la ausencia de una red familiar que pudiera acompañarla. “No tenía quién me trajera al hospital, mi pareja se fue y me quedé sola con mis hijos. Vine una vez con el bebé y sufrimos hambre, sed y cansancio”, contó.
Sin embargo, una internación por una severa anemia en el hospital de Oberá cambió el rumbo. Los médicos le advirtieron que debía iniciar el tratamiento cuanto antes porque el cáncer estaba avanzando.
Desde el 16 de junio Mariza se realiza las sesiones de radioterapia en Posadas. Ya completó parte del tratamiento, pero aún le restan nueve sesiones de rayos y cuatro de quimioterapia.
Cada lunes debe presentarse a las 7 de la mañana para realizarse análisis de sangre que determinan si sus defensas permiten recibir la quimioterapia. Luego continúa con la radioterapia diaria.
Mientras tanto, sus tres hijos menores quedaron repartidos entre familiares y vecinos. La adolescente de 13 años permanece en la casa, una niña de seis está al cuidado de una vecina y el bebé se queda con sus abuelos.
“Mis hijos están uno para acá y otro para allá. No tengo otra opción”, lamentó.
El mayor dolor, reconoce, es estar lejos del más pequeño y explicó que no puede traerlo porque cuando está en quimioterapia o radioterapia alguien tiene que cuidarlo y no tiene a nadie.
En medio del tratamiento, Mariza vivió una situación que todavía la conmueve: “Quisieron quedarse con mi hijo”.
Una mujer que le había ofrecido alojamiento en Garupá terminó proponiéndole entregar a su hijo para criarlo.
“Ella me dijo que pensara bien las cosas, que por ahí yo me podía morir y que le diera el bebé para que ella lo criara. Incluso quería que le sacara el apellido del padre y le pusiera el del marido de ella”, relató.
Ante su negativa, asegura que fue echada del lugar.
“Saqué mis cosas y me fui. Si no fuera por una persona que me prestó una pieza, esa noche hubiera dormido abajo de un puente”, dijo.
Actualmente permanece sola en una pequeña habitación prestada en Posadas mientras realiza el tratamiento.
Familia terefera
Mariza trabajó toda su vida en la cosecha de yerba mate. Creció en una familia tarefera de Campo Ramón y nunca pudo terminar la escuela porque desde niña debía ir a la chacra.
“Toda mi vida fue la yerba. Por eso no tengo estudios”, contó.
Además cuenta que más adelante también sufrió violencia de género: “Quise estudiar cuando salió la escuela para adultos, pero mi pareja me decía que iba a buscar otro hombre y que no necesitaba estudiar porque él iba a mantenerme”.
Hoy vive gracias a la pensión para madres de siete hijos. Percibe 480.000 pesos mensuales, aunque gran parte del ingreso se destina al pago de un préstamo con el que pudo comprar una pequeña vivienda tras separarse.
Después de los descuentos, a Mariza le quedan unos 300.000 pesos para alimentar a sus hijos, pagar los servicios y afrontar todos los gastos del tratamiento.
Estable
Pese a todo, la doctora Bastida Noelia, oncóloga del El Instituto Misionero del Cáncer, le transmitió una noticia alentadora.
Según explicó, el tumor se mantuvo estable durante estos dos años y eso permite mantener expectativas favorables con el tratamiento.
“La doctora me dijo que si hago el tratamiento tengo posibilidades de curarme y vivir muchos años más. El tumor no avanzó y eso nos da esperanza”, celebró.
Para Mariza el mayor problema hoy son los costos diarios. Todavía no cuenta con el boleto oncológico gratuito, por lo que debe pagar cada viaje entre Oberá y Posadas, además de los traslados dentro de la ciudad.
“Un viaje me cuesta 13.000 pesos y después tengo que moverme hasta el hospital. Algunos días gasto cerca de ocho mil pesos solamente en los traslados”, describió.
Además, el hospital le solicitó reponer dos unidades de sangre utilizadas durante una transfusión, por lo que también necesita donantes voluntarios.
Integrante de la organización Mujeres Tareferas de Oberá, Mariza decidió hacer pública su historia con la esperanza de encontrar una mano solidaria.
“Quiero vivir para criar a mis hijos. Lo único que necesito ahora es poder terminar el tratamiento”, pidió.
Para ayudar comunicarse al número 3755-819692 Mariza Giménez
La Voz de la Gente
Denuncia que su ex violó la perimetral y destrozó su casa: “Temo por mi vida”
Patricia Olivera, tiene 31 años, vive en Candelaria, es madre de un bebé de un año y acudió a La Voz de Misiones para denunciar que Héctor Haseitel, su ex esposo, atentó contra su vida y la del pequeño en varias ocasiones, hechos por los cuales no obtuvo respuestas de la Justicia.
Es que, según afirmó, pese a la grave situación de violencia de género que atraviesa desde hace más de tres años, el caso no es atendido como corresponde por el Juzgado de Familia y Violencia Familiar Uno de Garupá.
“No me siento acompañada por la Justicia, siento que me están dejando a la deriva a mí y a mi hijo”, expresó.
Según su testimonio, el vínculo con el progenitor de su hijo comenzó en 2022, pero rápidamente se transformó en una relación marcada por el engaño, el control y la violencia. Relató que, tras contraer matrimonio y quedar embarazada, descubrió que su pareja mantenía una relación paralela, situación que le provocó una crisis emocional que derivó en la pérdida de su primer embarazo.
“Ese fue el inicio de la violencia psicológica y emocional. Yo quedé completamente debilitada”, sostuvo.
Con el paso del tiempo, la situación se agravó. La mujer denunció episodios de violencia física, amenazas y conductas de extremo riesgo. Uno de los hechos más graves ocurrió en 2024, cuando, según relató, su pareja la golpeó mientras conducía y expresó su intención de “matarse con ella y el hijo”.
“Me dijo ‘ahora nos vamos a matar los tres’. Tuve que accionar el freno de mano y tirarme del auto con mi bebé para salvarnos”, recordó.
Tras ese episodio, realizó una denuncia por intento de homicidio agravado y se dictaron medidas de restricción, aunque la violencia continuó.
En mayo de 2025, luego de un nuevo hecho violento en el que el hombre rompió objetos y la amenazó, fue excluido del hogar. Desde entonces, la mujer inició acciones judiciales por alimentos, aunque denunció incumplimientos sistemáticos.
“Él cumple con la cuota alimentaria pero solo el 20% que para los gastos extraordinarios no me alcanzan, entonces, siempre manejó todo desde el poder y la manipulación”, afirmó.
La denunciante también relató que fue víctima de una denuncia falsa por robo del vehículo familiar, lo que derivó en un procedimiento policial en su domicilio. A esto se sumó, en diciembre de ese mismo año, la interrupción del suministro eléctrico en la vivienda donde residía con su hijo.
“Nos dejaron sin luz con un bebé enfermo. Fue una situación desesperante”, señaló.

El último hecho ocurrió este mes y la joven denuncia que el hombre vandalizó su hogar.
“Tengo miedo por mi vida”
El episodio más reciente y grave ocurrió en abril de 2026. Según denunció, el hombre habría ingresado ilegalmente a la vivienda, violando la restricción perimetral, y destruyó completamente el interior de la casa.
“Rompió todo, se llevó cosas y dejó las garrafas abiertas. Podría haber explotado todo. Fue un mensaje mafioso”, aseguró.
La mujer sostiene que el hecho puso en riesgo su vida y la de su hijo, ya que la vivienda quedó en condiciones peligrosas tras la intervención.
“Hoy tengo miedo por mi vida y por la de mi hijo. Es una persona capaz de todo”, advirtió.
Pese a la acumulación de denuncias -que incluyen amenazas, violencia de género, daños y violación de domicilio-, aseguró que el acusado continúa en libertad, lo que profundiza su sensación de desprotección.
“La Justicia no está tomando medidas. Esto ya no es solo violencia, es peligro de vida”, remarcó.
Ante este escenario, decidió hacer pública su situación, frenar instancias de mediación y avanzar como querellante en la causa.
“No voy a permitir que mi hijo crezca en la violencia. Voy a ir hasta las últimas consecuencias”, concluyó.
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