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Pareja de gendarmes presos por tráfico de marihuana en Itatí

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Agustina Faraone Sigel y Joselino Borjas no solo vestían el mismo uniforme de la Gendarmería en Corrientes , sino que convivían.

ITATÍ. CORRIENTES. Se habían conocido vestidos de verde. Él, subalférez y de un escalafón menor; ella, numeraria. Ambos fueron detenidos tiempo atrás y terminaron procesados como presuntos cómplices de la banda narco que, desde Itatí, dominaba el ingreso y la distribución de marihuana en siete provincias de la Argentina.

Agustina, que hoy está con prisión domiciliaria porque tiene un bebé, es hija del exintendente de Empedrado Juan Manuel Faraone, detenido a mediados de octubre pasado. Su madre, Ariana Sigel, es la actual vicepresidenta del Concejo Deliberante de aquella localidad de 15.000 habitantes situada en el noroeste correntino.

La gendarme quedó comprometida en la causa que instruye el juez federal porteño Sergio Torres por su nexo con la banda liderada por Sebastián “Morenita” Marín, que fue detenido el 12 de octubre pasado por la llamada ” megacausa Itatí”, en la que también están imputados el juez federal de Corrientes Carlos Soto Dávila y dos de sus secretarios.

Desde fines de 2014 el fiscal federal Carlos Schaefer y el titular de la Procuraduría de Narcotráfico (Procunar), Diego Iglesias, reunieron decenas de expedientes relativos a esta banda que actuaba con complicidades políticas, judiciales y de las propias fuerzas de seguridad, en este caso, la Gendarmería.

Agustina Faraone Sigel aparece mencionada en varias escuchas que estaban dentro de un lote de 4000 CD que -según fuentes de la investigación- nunca se investigaron en profundidad hasta que fueron remitidos desde el juzgado federal de Corrientes a Comodoro Py.

Faraone Sigel fue detenida en el Escuadrón de Seguridad Vial de la Gendarmería en el Barrio Uno, de Ezeiza. Fue acusada de haber jugado un rol clave para ocultar a Morenita tras un enfrentamiento que sus propios colegas de la fuerza habían mantenido con Marín en la capital correntina, en octubre de 2016. Faraone Sigel fue quien -según señalaron fuentes de la investigación- ayudó a escapar al narco y a esconderlo en Empedrado, por directivas de su propio padre.

El 8 de octubre de 2016 un grupo de 20 gendarmes fue a un departamento del sur de la capital correntina en el que creían que se ocultaba Marín, que tenía pedido de captura nacional e internacional a través de Interpol. Cuando llegaron a ese lugar, los efectivos cercaron la zona a la espera de la orden de allanamiento del juzgado federal, según publicó oportunamente el diario El Litoral, de Corrientes.

Inesperadamente, Morenita -que estaba prófugo- salió de la propiedad, subió a un Volkswagen Gol y trató de huir hacia el sur. Los gendarmes lo siguieron y se enfrentaron con él a tiros. A pesar de estar herido de un disparo, y tras chocar a los efectivos, Marín consiguió escapar a pie. Según las escuchas telefónicas de la causa, el auto en el que se movía había sido adquirido por Juan Manuel Faraone a un empresario de la comunidad gitana.

Faraone es quien le recomendó a Marín que se escondiera en Empedrado, ciudad de la que fue intendente entre 1991 y 1997, donde quien ayudó al narco prófugo fue la gendarme hija del dirigente del Partido Nuevo.

Conexión política
Agustina estaba en ese momento en pareja con Joselino Borjas, subalférez de la Gendarmería, un joven que prestaba servicios en Itatí, donde Morenita tenía su base de operaciones para distribuir la marihuana que provenía de Paraguay, del otro lado de la costa del río Paraná.

Borjas tenía una relación muy cercana con Fabio Aquino, viceintendente de Itatí que fue detenido en marzo de 2017 con el jefe comunal Natividad “Roger” Terán, en el inicio del escándalo de la narcopolítica.

El 13 de febrero de 2017, a las 19.37, Aquino se comunicó con el gendarme para avisarle que lo iba a llamar un hombre del riñón de Morenita Marín que era el encargado de transportar marihuana. El viceintendente contactó al camionero Walter Villalba con el subalférez para que coordinaran el traslado.

Aquino registra otro diálogo con Borjas en el que hablan de la entrega de “70.000 pesos y el resto en un cheque” y en el que se agregó: “Si necesita, podrían hacer una factura de superior monto al real”.

Borjas custodiaba a uno de los jueces federales que investigaba a esta banda. Yaca, como le dicen en la fuerza, vendía cierta influencia en los tribunales. Luego, el gendarme fue trasladado a la provincia de Buenos Aires, destinado al Destacamento Móvil 6 de la Gendarmería, en el Centro Recreativo Nacional, un predio del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, en Ezeiza.

Según informaron desde el Ministerio de Seguridad nacional, Faraone Sigel y Borjas no fueron detenidos en su momento porque fueron usados como “carnada”.

Faraone y Borjas no son los únicos gendarmes detenidos en esta causa que sigue adelante el juez Torres, con los fiscales federales Schaefer, Flavio Ferrini y Carlos Stornelli, y con Iglesias, de la Procunar.

En marzo de 2017, el instructor de la Gendarmería Gabriel Fernando Alcaraz, de 37 años, fue apresado en la Escuela de Suboficiales de Jesús María, Córdoba, donde se desempeñaba como instructor en segundo año. Fue acusado de pasar información sobre los controles que se realizaban en la ruta 12 para evitar que los narcos fueran atrapados.

La Nación

Frontera

Sobrino de Bolsonaro, asilado en Iguazú, pide ayuda a Milei: “Quiero trabajar”

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Bolsonaro

Es sobrino del ex presidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado de enero de 2023, y primo del mayor de los hijos de este, Flávio Bolsonaro, candidato presidencial para las elecciones del 4 de octubre próximo en Brasil.

Se trata de Leonardo Rodrigues de Jesus, más conocido como Léo Índio, refugiado en Puerto Iguazú desde hace casi dos años, cuando el Supremo Tribunal Federal (STF), que mandó a la cárcel a su tío, emitió una orden de captura en su contra por los mismos hechos que condenaron al ex presidente brasileño.

Léo Índio es hijo de la hermana de Rogéria Nantes Braga, la primera esposa de Jair Bolsonaro, lo que lo convierte en sobrino político del ex presidente y primo hermano de sus tres hijos mayores: Flávio, Carlos y Eduardo.

Rodrigues de Jesús fue imputado por la Procuraduría General de la República (PGR) de Brasil, por su participación en el asalto a los tres poderes del Estado, del 8 de enero de 2023, y enfrenta cinco cargos graves, incluyendo tentativa de golpe, asociación criminal armada, abolición violenta del sistema democrático y daño calificado al patrimonio público.

La Voz de Misiones entrevistó al sobrino de Bolsonaro en un hostel de la Ciudad de las Cataratas, que curiosamente queda pegado a la delegación local de la Policía Federal Argentina (PFA), donde el hombre contó su historia, agradeció por el asilo político al presidente Javier Milei, que el día anterior había estado en la reserva Iryapú para la convención del IAEF; habló de una carta al mandatario argentino, pidiéndole ayuda para trabajar; mencionó su amistad con el intendente Claudio Filippa, y comentó que son “más de 100” los bolsonaristas refugiados en Puerto Iguazú.

El Hostel

La esquina es un típico hostel para mochileros: sencillo, amable, colorido; con paredes grafiteadas y el tradicional friso de mensajes de viajeros de todos los confines que alguna vez se alojaron allí. En el portón, un artesano bonaerense, que hace un voluntariado en el local, exhibe sus pulseritas de macramé, mientras teje varias más en hilo que dice haber comprado en Brasil.

“Léo se está levantando”, comenta el muchacho y convida al equipo de LVM a esperarlo en una de las mesas del bar, que funciona en el frente del hostel y que, a esa hora, las 11 de la mañana, está desierto y donde, según comenta, “se sirve la mejor comida brasileña de Iguazú”.

Adentro, se ven movimientos de huéspedes preparándose para el check out. Parece un sábado normal, en uno de los tantos hospedajes de la ciudad. De repente, llega una pareja de brasileños y se repite la pregunta, esta vez, en portuñol: “Nos, estamos procurando a Léo”. El chico de las pulseritas de macramé los acomoda en otra mesa del bar. Y ahora solo falta el sobrino de Bolsonaro, que llega desde la calle y no parece recién levantado.

Los libros de cabecera de Léo Índio: una bibliografia de su primo, Flávio Bolsonaro, y la Biblia. Foto: Fernando Oz

El hombre viene luqueado, con una vistosa remera verdeamarelha y una gorra de la campaña de su tío de 2022, de la elección que Jair Bolsonaro perdió con Lula da Silva en octubre de ese año, y que desembocó en el atraco a las sedes del gobierno brasileño de enero del año siguiente, que tienen a Léo Índio entre los bolsonaristas que escaparon del requerimiento judicial, unos 1.500 repartidos entre Iguazú, Buenos Aires, Rosario y Mendoza.

“Liberdade”, se lee en el pecho de la camiseta. “La mandé a hacer acá, cuando llegué”, dice Rodrigues de Jesús. El diseño, de aire futbolero, conjuga los colores de Brasil con la bandera argentina, y lleva estampado en las mangas las banderas de Israel y Estados Unidos. “Gratidao” (Gratitud, en portugués), se lee abajo. “Es una muestra de agradecimiento a la solidaridad argentina con nosotros”, explica el hombre.

Léo Índio, soltero, 43 años, de padre militar devenido en pastor, llega a la entrevista con dos libros: una biografía de su primo candidato a presidente y un ejemplar de la Biblia con tapa de cuero; y los dispone sobre la mesa, de tal forma que entren en el cuadro de la cámara.

Infiltrados

“Me llamo Leonardo Rodrigues de Jesus. Llevo aquí, en Puerto Iguazú, aproximadamente un año y ocho meses, debido a la persecución política en Brasil”, arranca Léo Índio y cuenta: “Vine por voluntad propia, sabiendo que aquí tenemos un gobierno aliado del anterior gobierno brasileño, el de Bolsonaro”.

“Tras nuestra derrota en 2022, comenzó una persecución a raíz del 8 de enero”, relata y sostiene que los episodios de aquel domingo fueron “un acto democrático contra los problemas institucionales en Brasil, y en defensa de la democracia; no un golpe”.

El hombre niega haber sido parte de la turba bolsonarista que tomó por asalto las sedes de los tres poderes de Brasil y culpa de los desmanes a “infiltrados”, en una manifestación que retrató como “voluntaria, pacífica y ordenada”.

“Lamentablemente, hubo grupos infiltrados que provocaron la depredación de edificios públicos: el Congreso, el Palacio de Planalto y también el Supremo Tribunal Federal”, argumenta, sobre los hechos que la justicia brasileña dio por probados, incluso su participación en los destrozos de los edificios públicos, que quedaron registrados en fotografías, algunas de las cuales la PGR asegura fueron publicadas por él en sus redes sociales.

Léo Índio se refugia en la figura de la “persecución política” y cuenta que huyó a la Argentina ni bien se enteró de la orden de prisión preventiva en su contra, firmada por el ministro Alexandre de Moraes, el juez del STF que ordenó el bloqueo temporal de la red social X, en 2024, tras el enfrentamiento legal con su propietario, Elon Musk; y el que comanda la investigación por los sucesos de enero de 2023.

“Entonces vine a Argentina; al llegar aquí, uno se presenta —yo entré de forma legal— ante Migraciones y escribe una carta de puño y letra solicitando asilo”, dice Léo Índio y describe el tenor del pedido: “Ahí, escribes, ‘yo, Leonardo, estoy aquí en Argentina, en Puerto Iguazú, solicitando respetuosamente que el país nos otorgue este refugio’”. “Luego, se realiza un análisis por parte de la CONARE (Comisión Nacional de Refugiados), que acredita y autentica la situación; y se formaliza mi presencia aquí”, explica.

Rodrigues de Jesús aclara que ese documento otorgado por la CONARE es “precario” y que debe ser renovado cada 90 días. “Tenemos que presentarnos ante Migraciones y decir: ‘Sigo aquí, continúo presente y todavía necesito este refugio; todavía necesito esta autorización para seguir residiendo aquí’”.

“Nos sentimos muy felices de haber sido acogidos por esta patria amiga, Argentina, pero hay algunos asuntos pendientes, algunas cosas que necesitamos y solicitudes que debemos presentar al gobierno argentino en relación con nuestra estancia”, comenta.

Léo Índio llegó a Puerto Iguazú desde Cascavel, la ciudad del Estado de Paraná ubicada a unos 164 kilómetros de la Triple Frontera, donde en 2022, en la misma elección que su tío perdió con Lula, había sido electo concejal municipal suplente por el bolsonarismo.

Cuenta que llegó sólo, pero que en la Ciudad de las Cataratas se encontró con “más de 100 personas en la misma situación”. “Yo soy soltero y no tengo hijos, pero hay familias, personas mayores, niños que nacieron aquí e, incluso, personas que han fallecido aquí”, afirma y apunta: “Hay todo tipo de personas atravesando este mismo proceso injusto tras haber solicitado refugio en Argentina”.

“Cuando llegué, ya había personas aquí”, cuenta Léo Índio y resalta que, entre los bolsonaristas asilados en Iguazú, “hay gente que llegó el 9 de enero de 2023”, el día después de los episodios por los que su tío fue condenado a prisión.

“Gracias a Dios, que había personas que me recibieron y me indicaron el camino, porque uno llega algo perdido”, comenta y apoya la mano izquierda sobre la Biblia.

“Imagínate, uno se despierta y su abogada le dice: ‘Tengo una orden de prisión preventiva para vos’”, plantea Léo Índio y exclama: “¡Ya habían realizado dos registros en mi casa, se llevaron mi pasaporte, mi visa, mi teléfono!”.

El primo

Rodrigues de Jesús es un hombre alto, corpulento, robusto; podría decirse que encaja en la idea bolsonarista del culto a la fuerza física, unida al manejo de armas -en sus redes se lo ve practicando tiro con fusiles automáticos-, y la prédica cristiana.

“Estamos, más o menos, a 30 días de las elecciones”, calcula Léo Índio y sostiene que su primo Flavio “se ha convertido en la opción del momento”. “Hemos puesto nuestras oraciones y nuestra fe en Dios en esta victoria, porque con ella él podrá nombrar a cuatro ministros más para el STF —podrá elegir a otros cuatro durante su mandato— y así podremos equilibrar un poco esta guerra”, afirma.

“Tenemos mucha fe en que Flávio tenga éxito en esta empresa junto con la derecha de Brasil, para que más adelante logremos que las personas regresen al país”, señala y se lamenta de que “muchos” de sus compatriotas asilados no tengan “la misma esperanza en eso”. “Están empezando una vida nueva aquí y son gente de bien”, dice Léo Índio.

“Yo mismo aconsejo eso, porque a veces uno se queda estancado y termina sin vivir la vida, ni en Brasil, ni aquí. Mi padre me dice: ‘Léo, aprovecha, aprende un poco de la cultura argentina, hacé amigos, busca ayudar’”, relata.

“¿Sos consciente de que tu primo Flávio puede perder esta elección?”, pregunta LVM y el hombre parece darse un baño de realidad.

“Siempre existe esa posibilidad de perder”, reconoce. “Lamentablemente, tenemos antecedentes de problemas con las urnas electrónicas en Brasil, y en el Congreso existe una lucha por el voto impreso, que es una batalla en la que, por desgracia, aún no hemos tenido éxito”, afirma.

Dice que, si su primo pierde contra Lula en octubre, como adelantan todas las encuestas, “seguiremos aquí, cuidando de los nuestros e intentando aportar algo al país que nos acoge”.

Filippa

A lo largo de toda la entrevista, el sobrino de Jair Bolsonaro resaltó, una y otra vez, estar “agradecido” con la Argentina, en especial con el gobierno de Milei, por el asilo político que lo puso a salvo del proceso judicial del STF en su contra.

“Siento una gran gratitud hacia la Argentina y el pueblo argentino”, dice Léo Índio. “Aquí, los apoyamos durante la Copa del Mundo; lamentablemente no ganaron, pero fue emocionante hasta el último minuto”, comenta.

Confiesa que extraña su casa, a sus padres, “la comida, el sabor de allá”; pero, asegura que los bolsonaristas asilados en Iguazú, son un grupo “comprometido” con la ciudad que le sirve de refugio.

“Siempre intentamos aportar algo a la comunidad y a la sociedad”, cuenta y destaca haberse granjeado la amistad del intendente Claudio Filippa, con quien, según dice, “tenemos ideas en común”.

Milei

Durante la charla, Léo Índio echa mano de un sobre de color madera y trae a la mesa un texto impreso. “Esta es una carta que preparé para Milei”, cuenta y, enseguida, se enfoca en las razones del escrito, que tenía pensado entregarle al presidente argentino durante su visita del día anterior, pero que, finalmente, no pudo, por las restricciones de acceso a los eventos en las 600 hectáreas de Iguazú.

La misiva, fechada el 4 de septiembre, día de la visita de Milei a Misiones, solicita “atención urgente a la situación de los ciudadanos brasileños exiliados en Argentina”, y pide la resolución de las solicitudes de asilo político de unos 300 bolsonaristas, del total que llegó al país luego de la derrota electoral de 2022 y los sucesos de enero siguiente en Brasilia.

“Nuestra situación es especialmente grave en algunos casos”, se lee en la carta. “Además, 62 brasileños formamos parte de pedidos de extradición presentados por Brasil”, reza el texto y alerta sobre la “extrema inseguridad jurídica” que pesa sobre los bolsonaristas asilados.

En concreto, solicitan a Milei que la situación del grupo “sea analizada con humanidad, justicia y respeto”, y que, en uso de sus atribuciones, el presidente libertario, encargue “a los organismos competentes, en especial a la CONARE, que evalúen nuestros casos con carácter de urgente y procuren una solución que nos permita permanecer en Argentina de manera segura, digna y dentro de la legalidad”.

Léo Índio dobla la hoja y la vuelve a meter en el sobre. “Es muy importante para nosotros resolver nuestra permanencia legal en el país”, dice.

El pedido a Milei, explica, tiene que ver con “la necesidad de trabajar de manera regular y estable”, ya que el refugio precario, que renuevan cada tres meses, no les permite desarrollar una actividad económica registrada.

“Estamos viviendo de trabajos ocasionales: yo, ya trabajé de Seguridad; ya pinté casas de conocidos; tenemos aquí un restaurante, cocino, hago delivery; todos los domingos hacemos una costilla aquí cerca; los lunes y martes, vendemos arroz carretero, un plato muy típico en Brasil, que se hace con lo que sobra del asado; lo hacemos con arroz y poroto; tratamos de vivir dignamente”, relata.

El sobrino de Bolsonaro se confiesa “preocupado” de la suerte de Milei en las elecciones del año que viene. “Claro, me preocupa”, dice y afirma estar “dispuesto a trabajar para que Milei sea reelecto”.

“No podemos estar sufriendo con anticipación; más bien, podemos explicarles a las personas que el mejor camino es más a la derecha; convencerlos de que el camino mejor es ese, es Flavio, es Bolsonaro, es Dios”, dice Léo Índio y vuelve a tocar la Biblia.

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La Región

Andy Rivas, el socio de Fernando Cerimedo en Paraguay

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Su nombre saltó a los titulares de los medios paraguayos en estos días, luego de la detención en Bolivia del consultor y ex asesor del presidente Javier Milei, Fernando Cerimedo, por tentativa de homicidio de su ex pareja, la activista Nadie Beller, aparentemente porque sabía demasiado y quería hablar.

Se trata del argentino Andy Rivas, que figura oficialmente como socio de RZK Consultora Internacional S.A., una firma con base en Buenos Aires, dedicada a realizar estudios de factibilidad de inversiones y proyectos a gran escala.

Según divulgó la prensa paraguaya, en el vecino país, el consultor porteño opera con su propio nombre y presenta sus servicios como “Andy Rivas & Asociados”, o como “un consorcio de profesionales independientes”.

Investigaciones de medios de Asunción, como ABC Color y RDN, han señalado que, tanto la razón jurídica exacta y las oficinas de la consultora de Rivas en territorio paraguayo “no están registradas en bases de datos de proveedores del Estado”, porque su servicio “se maneja de forma externa, privada y estrictamente confidencial”.

Rivas figuraba también en el flyer promocional de un curso sobre “cómo ganar elecciones”, apadrinado por Dick Morris, el asesor de Bill Clinton que renunció durante una campaña del demócrata por un escándalo sexual y en 2019 trabajó en la campaña presidencial del ex diputado libertario José Luis Espert, que dimitió en octubre de 2025, al conocerse que había sido financiado por el empresario Federico Fred Machado, detenido en Estados Unidos por lavado de dinero.

El flyer del curso de Dick Morris, que tenía a Cerimedo y Rivas como los especialistas en “ganar elecciones”.

Sombras

Detenido Cerimedo, el nombre de Rivas escaló pronto a las portadas, los noticieros, los programas de streaming y las redes sociales, que sacaron a la luz sus vínculos con el consultor argentino preso en la cárcel de Palmasola, penal boliviano de máxima seguridad, y sus relaciones con el mundo empresarial y político paraguayo.

Enseguida, medios y redes sociales viralizaron entrevistas y charlas que Rivas ofreció en Asunción, y también un recorte del discurso de Cerimedo en la gala de premiación de Latino Wall Street, celebrada en febrero de 2026 en Mar-a-Lago, el club privado del presidente estadounidense Donald Trump en Florida, al que estaba invitado Javier Milei.

Allí, Cerimedo fue premiado como “Consultor Político Hispano del Año” y agradeció públicamente a su “amigo y socio” Rivas, por haber logrado ganar en las elecciones presidenciales de Honduras, “sacando al clan Zelaya” y llevando a la presidencia a Nasry Tito Asfura.

En Paraguay, la reputación de Rivas se catapultó en 2019, cuando dirigió la campaña a diputado nacional del colorado Hugo Ramírez, que le valió un premio en los Napolitan Victory Awards, considerados como los “Óscar de la política”, que entrega anualmente The Washington Academy of Political Arts & Sciences (WAPAS), una sociedad honoraria de membresía conformada por profesionales destacados del ámbito de la consultoría política, la comunicación y el mundo académico.

Según la prensa paraguaya, a partir de ahí, Rivas consolidó su rol estratégico “en las sombras” y proyectó su influencia en el oficialismo y también en la oposición política paraguaya.

El escándalo del caso Cerimedo, resonó en Paraguay por su vínculo con Rivas y porque este funge de “ministro sin cartera” del presidente Santiago Peña y del vicepresidente Pedro Alliana.

Andy Rivas (primero de la izquierda) apareció junto al presidente Santiago Peña, el canciller Rubén Ramírez, el directivo del Centro Adam Smith, y empresarios en mayo de 2025.

Su presencia en el entorno presidencial generó fuertes críticas en la prensa paraguaya, debido a que no figura en ninguna planilla oficial del Estado como funcionario, ni posee contratos públicos registrados, desconociéndose de qué manera se financian sus gestiones o viajes.

El diario local ABC Color, definió a Rivas -cuya pareja es Irma Llano, fiscal especializada de delitos informáticos y lucha contra el crimen organizado-, como consultor “en las sombras” del canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano, a quien acompaña en actividades oficiales, adentro y fuera del país.

Pista

“Andy Rivas lleva años circulando por espacios políticos que, en apariencia, están enfrentados”, señaló, por estos días, el sociólogo y comunicador Camilo Soares.

Soares, que integró el Gabinete del presidente Fernando Lugo en 2008, describió a Rivas como “el hombre que conecta oposición, gobierno y extrema derecha” en Paraguay.

“Estuvo vinculado al entorno de Mario Ferreiro”, dijo el comunicador, en referencia al ex intendente de Asunción, y agregó: “Mantuvo conexiones con referentes de la derecha regional y ahora aparece sentado junto al canciller en una reunión oficial en Estados Unidos, aunque no ocupa un cargo formal en Cancillería”.

“Entonces, hay una pregunta inevitable: ¿Qué hacía ahí y a quién representaba?”, lanzó Soares y explicó: “Porque el poder no funciona solamente a través de ministros, funcionarios y cargos formales. También existen redes de relaciones e influencia que operan alrededor de quienes toman las decisiones”.

“Andy Rivas es una pista para entender esa zona donde oposición, Gobierno y extrema derecha están bastante más conectados de lo que parece”, afirmó.

Soares opinó que no tiene “la menor duda de que la línea política del gobierno de Santiago Peña, responde a “ese ‘alineamiento’”, del que hablaba Rivas en 2022, del triángulo del éxito con vértices en Washington, Taipei y Tel Aviv.

“Esta gente es gente peligrosa, porque tienen influencia política sobre la dirección del gobierno”, disparó Soares.

“Estas ratas están ocultas en los intersticios del gobierno y son las que realmente toman las decisiones, o sino explíquenme qué hacía Andy Rivas sentado al lado del canciller nacional Ramírez Lezcano en una reunión oficial de Estado en los Estados Unidos”, arremetió.

 

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Gravedad

Entre las repercusiones en el ámbito político paraguayo, resaltaron las declaraciones del senador Rafael Filizzola, ex ministro del Interior de Lugo, quien ubicó a Rivas en el triángulo conformado por Cerimedo y el español Javier Negre, propietario de La Derecha Diario.

“Acá, hay tres nombres que hay que tener en cuenta: uno, es Cerimedo; otro, es Negre, que es español, y el otro es Andy Rivas”, dijo el parlamentario a periodistas de Asunción.

“Cerimedo y Negre son socios comerciales. Ellos asumen que ellos ayudan en campañas electorales, especialmente, a partidos radicales de derecha”, afirmó y explicó: “Ayudan a ganar elecciones y, a partir de ahí, influir en negocios con los gobiernos”.

“Ahí tenemos, por ejemplo, el relacionamiento de Cerimedo con la hermana del presidente argentino”, dijo Filizzola.

El senador paraguayo recordó el agradecimiento público de Cerimedo a Rivas, en aquella gala de premiación en Estados Unidos, y fustigó al gobierno de su país por el papel que tiene este último en la Cancillería.

“Sin tener algún cargo oficial hace de asesor del ministro de Relaciones Exteriores del Paraguay, ad honorem, dijeron; yo no creo que sea gratuito, no creo que nadie trabaje gratis”, señaló.

“El problema es cuando estas consultoras electorales se convierten en lobistas o traficantes de influencias”, apuntó el senador paraguayo y disparó: “Llegar a intentar matar a una persona por lo que esa persona sabe, da la pauta de la gravedad de las cosas que ellos están haciendo”.

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Frontera

Un argentino murió en un accidente laboral en un silo de Brasil

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Un trabajador argentino murió y otro compatriota resultó gravemente herido este viernes a la mañana durante un accidente laboral registrado en un silo de la localidad brasileña de Guaruja do Sul, a unos 25 kilómetros de la frontera seca con Bernardo de Irigoyen.

Si bien aún no trascendió su identidad, los primeros datos señalan que el fallecido se trata de un joven argentino de 25 años, quien se precipitó al vacío desde una altura de 30 metros aproximadamente y murió camino al hospital.

En el mismo hecho, otro argentino sufrió graves heridas en la región pélvica, genitales y piernas, por lo que fue trasladado en helicóptero hasta el hospital regional Terzinha Gaio Basso de Sao Miguel do Oeste.

En el lugar trabajaron efectivos de Bomberos y de la Policía local, quienes iniciaron las correspondientes averiguaciones para determinar en qué circunstancias se produjo el trágico accidente.

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