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El presidente Alberto Fernández abrió este martes, en Puerto Iguazú, la cumbre de jefes de Estado del Mercosur, y le entregó la presidencia pro témpore del bloque a su par brasileño, Luis Inácio Lula da Silva.
En un breve discurso, en que repasó las dificultades que tuvo la región como consecuencia de la pandemia, la guerra entre Ucrania y Rusia, la sequía que por estos días amenaza con dejar sin agua potable a Uruguay, Fernández llamó a profundizar y consolidar el bloque común, con el foco puesto en la industrialización.
“El Mercosur es, sin duda alguna, el proceso de integración más sólido que la América del Sur ha desplegado”, afirmó el presidente argentina. “Hemos logrado tener intereses permanentes y son esos intereses los que debemos preservar en favor de nuestros pueblos”, señaló.
Fernández argumentó que un contexto mundial “signado por las tensiones geopolíticas, el recrudecimiento de las inequidades distributivas y el impacto del cambio climático, debemos valorar el Mercosur como nuestro espacio común, como la plataforma para pensar los problemas, acercar las soluciones, aprovechar nuevas oportunidades y mejorar la vida de nuestra gente”.
“En los treinta y dos años de historia del Mercosur hemos alcanzado consensos: el compromiso de preservación de la democracia; el respeto irrenunciable por los derechos humanos; el reconocimiento de nuestras diversidades; el impulso hacia la integración de nuestras estructuras productivas y la negociación en conjunto para tener una mayor y mejor inserción en el mundo”, enumeró.
“El Mercosur representa una oportunidad para nuestras empresas, en un doble sentido: como mercado común y como una oportunidad para terceros, que ven este mercado extendido como una ampliación atractiva para sus propias producciones”, abundó.
“Los dos vectores de transformación que atraviesan el mapa productivo global son la transición energética y la digitalización”, indicó, y sentenció: “Nuestra región tiene oportunidades concretas en estos dos ejes”.
Explicó que “los recursos naturales de nuestra región, sumados a las capacidades de nuestros trabajadores y trabajadoras, son estratégicos para la concreción de estos dos puntos”.
Fernández vaticinó que si los países del bloque logran anclar inversiones productivas que sumen valor a los recursos naturales de la región, “el salto en materia de desarrollo será colosal”.
“Debemos integrarnos al mundo no solo como proveedores de materias primas sino como exportadores de productos elaborados”, señaló.
"Nadie puede condenarnos a ser proveedores de la materia prima que otros industrializan", afirmó.
El presidente argentino fue crítico con el acuerdo alcanzado por el bloque con la Unión Europea en 2019, aunque significó que tal acuerdo continúa representando “una oportunidad para el Mercosur”.
“Nuestra atención ha estado concentrada en avanzar en las cuestiones pendientes y actualizar y perfeccionar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea”, explicó.
“En más de una ocasión hemos cuestionado el acuerdo tal y como fue suscripto a mediados de 2019”, agregó, e insistió: Tenemos una visión crítica de lo que se acordó entonces”.
Argumentó que lo acordado con la UE “fue el fruto de un esfuerzo muy desigual entre las partes”, y que el Mercosur “fue el que más cedió siendo el bloque con menor nivel de desarrollo relativo”.
Dijo que las renovadas exigencias ambientales de la UE al Mercosur se corresponden con “una visión excesivamente centrada en lo ambiental, con nulo registro de las tres dimensiones de la sostenibilidad (ambiental, económica y social) y de la interacción de ellas entre sí”.
Culpó a la UE del poco avance en las negociaciones para una reformulación de lo acordado hace tres años. “Las contramarchas son el producto de actitudes proteccionistas de las contrapartes particularmente notorias en el caso del sector de los alimentos, rubro fundamental en la oferta exportadora de nuestro bloque”, explicó.
Fernández calificó de “gran oportunidad” el acuerdo con la UE, pero pidió a los países del bloque “diversificar geográficamente nuestra agenda externa, buscando socios que nos ofrezcan reales oportunidades de incrementar nuestras exportaciones”.
Señaló que “por ello hemos impulsado las negociaciones en América Central y con países más distantes como los Emiratos Árabes Unidos”.
“Para la Argentina, el Mercosur es su plataforma de salida al mundo, su principal instrumento de inserción internacional”, valoró.
“En 2022, el comercio total del Mercosur con el resto del mundo registró un total de U$S 752.600 millones. Fue el mayor valor histórico del bloque”, indicó.
Respecto del comercio entre los países del bloque, precisó que “más del 50% de las exportaciones entre los socios del Mercosur se concentra en manufacturas, específicamente en manufacturas industriales de sectores como el automotriz, la metalmecánica y la química”, y que a eso hay que sumarle “las exportaciones de alimentos y combustibles”.
“Luego de una etapa de estancamiento iniciado tras la crisis financiera de 2009, el comercio entre nuestros países cobró nuevo impulso, y superó los niveles de pre‐pandemia en un 38%”, detalló.
“Estemos orgullosos de lo que somos. Aquí, en la paz del sur, está el presente y el futuro, mientras que en el norte, donde las bombas estallan, solo anida el frío cálculo de los poderosos”, dijo Fernández, y cerró con una cita del escritor uruguayo Mario Benedetti: “Mientras que el tiempo pasa y pasan los desfiles, y se hacen otras cosas que el norte no prohíbe…con su esperanza dura el sur también existe”.