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Posadeño migró hace 10 años: “Misiones no tiene nada que envidiar al mundo”

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Posadeño migró hace 10 años: “Misiones no tiene nada que envidiar al mundo”

Con el objetivo de aprender inglés y vivir la experiencia para luego regresar a la tierra colorada, sin imaginar que se convertiría en un migrante más, Sebastián Ramírez partió en 2014 rumbo a Nueva Zelanda con una visa de estudio que le abrió el camino a conocer otros destinos, aunque no olvida ni menosprecia la tierra colorada. “Misiones no tiene nada que envidiarle a otros lugares”, afirmó el posadeño en conversación telefónica con LVM.

“Yo estudiaba turismo, me gustaba viajar, pero no era mi idea irme y no volver. La idea era irme y aprender inglés. Sabía que en Nueva Zelanda se trabajaba bien, entonces la idea era ahorrar un poco de plata, tener esa experiencia y volverme al año”, recordó el ex estudiante de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) sobre aquella decisión que cambió sus planes por completo.

El comienzo del viaje

Mientras estudiaba y vivía la experiencia en el país ubicado en el Pacífico Sur, el posadeño de 34 años conoció a personas que “te abren un poco a todas las oportunidades y empezas a ver que hay otras cosas para hacer. Es un país muy abierto al mundo y hay muchos viajeros”.

Entre charlas, datos e información adquirida en ese tiempo, con amistades que fue forjando y teniendo en cuenta también la alta demanda de trabajo bien remunerado en Nueva Zelanda, Ramírez optó por alargar su estadía fuera de su país natal.

Empecé a trabajar en una fábrica de empaquetados en la isla sur de Nueva Zelanda, que me ofrecieron la visa. Me quedé porque me gustó y estaba aprendiendo. Ahí empezó mi viaje”, relató Sebastián.

Un poco más de tres años vivió el posadeño en Nueva Zelanda, hasta que, cansado del frío y ante las buenas referencias que recibió por parte de viajeros y amigos sobre Australia, nuevamente armó las valijas y desembarcó en un nuevo destino.

“Me comentaban que se ganaba mejor y que el clima era más lindo, entonces vi esa oportunidad y me saqué la visa”, contó Sebastián a LVM y añadió: “Ahí cuesta un poco más, pero en realidad hay mucho trabajo. Básicamente, era mirar el mapa y decir ‘a ver qué ciudad linda quiero ir o conocer’ y caer ahí a buscar trabajo. Literal a la semana estás trabajando de lo que sea”.

Posadeño migró hace 10 años: “Misiones no tiene nada que envidiar al mundo”

El misionero trabajando en un campo de flores en Byron Bay, Australia.

Poder adquisitivo

En cuanto a las ofertas laborales en Australia, Sebastián detalló: “Hay muchos trabajos de campo, recolección de frutas, en hoteles, restaurantes, todos fáciles de conseguir, por decirlo así”. En esa línea, destacó la posibilidad de ser “prescindible” en estos puestos que permite a los migrantes estar en constante movimiento.

“Mi idea era viajar y allá es todo por semana, te pagan el sueldo por semana, entonces tenés otra dinámica de cobrar, de viajar. El alquiler también tenés que pagar por semana. Entonces, básicamente, la ecuación es: un día que trabajes pagas el alquiler, el segundo la comida, el tercer día tus gastos y lo otro ahorras, porque te permite ahorrar también”, reveló el posadeño.

Consultado por La Voz de Misiones si se desempeñaría dentro de estos rubros estando Argentina, Sebastián respondió firmemente: “La verdad que no”.

Y argumentó: “Por el sueldo más que nada, los trabajos no están bien remunerados, uno tiene que trabajar mucho más para poder tener algo y en Australia o Nueva Zelanda se puede progresar muy rápido. Haces unas horas extras y ya te compras una zapatilla que te gustó y no tenés que estar pensando en pagar en cuotas. Al final uno se desvive por algo que debería ser normal tenerlo”.

Si bien no realizaría los mismos empleos en Argentina que en el exterior, el joven sostuvo que lo importante es “acomodarse a la ciudad” y enfatizó el rol que ocupan otros migrantes que atraviesan el “mismo sentimiento”.

“Estás hablando con alguien que estudió arquitectura y de repente estamos haciendo lo mismo. Te iguala mucho al otro y te hace más empático también a la hora de salir a otro lado, ver a una persona trabajando y decís ‘yo pasé por eso también y sé lo difícil que es’”, reflexionó y agregó: “Cuando uno llega con ganas de hacer una cosa u otra y al final se encuentra haciendo un trabajo que no tiene que ver con lo que estudió o imaginó, como que te baja un poco los pies a tierra”.

Sobre cómo es la modalidad para alquilar en los países que estuvo, el joven comentó que es muy común que entre varias personas paguen semanalmente una vivienda con varias habitaciones y compartan los espacios comunes, ante los altos costos para abonar un lugar mensual en caso de querer vivir solo.

“No es que uno alquila un departamento para uno, se comparte. Son casas grandes que alquilas entre tres o cuatro amigos la habitación, es así más o menos como se manejan. Si querés vivir solo ya es otra historia. Los alquileres son altos, entonces la gente comparte mucho”, precisó.

También comentó que familias en las que los hijos se han independizado alquilan sus habitaciones, dándole al inquilino autonomía: “Está como bien visto, no es algo raro, lo alquilan. No por necesidad, sino porque por ahí están aburridos, conocen gente, te dan tu privacidad, si querés compartir con ellos también”.

Posadeño migró hace 10 años: “Misiones no tiene nada que envidiar al mundo”

Sebastián en una playa de Noosa, la ciudad donde vivió dos años en Australia.

Dificultades de un migrante

Para Sebastián, una de las mayores dificultades que se le presentó como migrante, además de extrañar a sus vínculos cercanos y la cultura argentina, fue el idioma, pese a que tenía un conocimiento básico adquirido durante sus años de escolaridad.

“Es una traba para conseguir trabajos mejores pagos, como no sabes inglés, yo me fui pensando que tenía más o menos una idea con el inglés de la escuela, pero no, una vez que llegas ahí, no entendés nada”, afirmó el posadeño.

Sin embargo, la gran presencia de latinos en diferentes partes del mundo ayuda a que los nuevos migrantes puedan sobrellevar la situación los primeros meses hasta que mejoran su desempeño en el idioma.

“En la mayoría de los trabajos vas a encontrar un latino, que es el que se encarga de darte la bienvenida y ayudarte en todo”, relató Sebastián y recordó la vez en la que se cruzó con un misionero en un trabajo y después de hablar un rato en inglés ambos se dieron cuenta de que ambos eran misioneros: “Fue muy gracioso”.

Cultura argenta

Con respecto a la gastronomía de Nueva Zelanda y Australia, el posadeño comentó que “no tienen su propia cultura de comida, entonces son más de las comidas asiáticas, o de la India. Ahí sí que se extrañaba un poco la argentina, la milanesa, las empanadas, los asados“.

Por la gran diferencia gastronómica, sus planes con sus amigos siempre tenían como objetivo un platillo argentino. “Con lo que conseguíamos, porque no encontrás las mismas cosas como la tapa de empanada o el Fernet, no es tan fácil”.

Cuando se habla de cultura argentina es imposible no pensar en los bares con una tele sintonizada en un canal deportivo, transmitiendo algún partido, ya sea local o no, que acompaña el momento de la comida o un encuentro con amigos, una costumbre que el hincha del Club Atlético Boca Juniors solo revive durante sus visitas a la familia en la tierra colorada.

“A mí me gusta mucho mirar fútbol, al principio extrañaba, esa cultura futbolera no hay allá, es mucho rugby. En Argentina te vas a un bar y están mirando fútbol y uno mientras está tomando una birra ojeas por ahí el partido, allá era rugby, llegabas y en todos los bares estaban mirando eso. No entendía nada”, relató Ramírez entre risas y confesó que ahora solo cuando tiene tiempo, y por la diferencia horaria, mira los partidos de su equipo.

El amor

El deseo del joven posadeño no es radicarse en un lugar definitivo, por el momento, lo que hizo que sus primeros vinculos amorosos fuera del país sean “esporádicos” y “muy intensos” a la hora de partir a otro rumbo desconocido.

Sin embargo, cuando trabajaba en la isla australiana Keppel tuvo la “fortuna” de conocer y enamorarse de una salteña, quien ahora es su compañera de viaje.

“Al estar viajando se crean lazos muy fuertes y esporádicos, porque es muy difícil conectar con alguien que también tenga la misma ganas que vos o viajar por los mismos lugares, entonces las conexiones son muy lindas y después las despedidas muy intensas, pero tuve la suerte de conocer a Juli ahora que es mi novia“, relató a LVM.

Y comentó: “Éramos 50 habitantes. Ella es de Salta. Hay gente de todo el mundo, pero al final uno conecta a nivel profundo con alguien que comparte más cosas”.

“No sé si hay un país más hermoso”

Además de Nueva Zelanda y Australia, el misionero Sebastián Ramírez recorrió Asía por medio de voluntariados, algo que “es muy común entre los migrantes” explicó: “No necesitas tener mucha plata, obviamente el pasaje, pero hay páginas que te conectan con gente para hacer voluntariados de todo tipo y es más fácil”.

En esa línea, precisó que existen sitios web donde se paga una membrecía por año alrededor de 50 dólares que “puede sonar caro, pero a la vez te da un año, si sos organizado, podés conectar con gente que busca personas para que le ayuden en ciertas cosas, trabajas tres horas al día y te dan hospedaje y comida, está bueno también porque te metes más en la cultura de la gente, esa experiencia fue hermosa”.

Posadeño migró hace 10 años: “Misiones no tiene nada que envidiar al mundo”

El posadeño haciendo voluntariado en un Templo Budista en Málaga.

Otro destino que conoció el misionero fue Tailandia, un país ubicado en el sudeste asiático famoso por sus playas tropicales, acostumbrado a recibir a miles de turistas por año.

“Como a mí me gusta la playa y me gustó mucho la cultura tailandesa, estuve en Koh Phangan por tres meses. Me encantó su cultura, su comida, la gente muy feliz. Yo me iba con la idea de que quizás era medio peligroso, pero la verdad que para nada, la gente muy amable y preparada para el turista y muy abiertos a que conozcas su cultura, Tailandia me pareció un lugar hermoso”, expresó.

Actualmente, el joven trotamundos de 34 años desembarcó en Barcelona (España) donde planea vivir unos dos años, mientras tramita su visa y aprovecha para desenvolverse en un rubro que le apasiona: “Soy DJ también y acá hay mucha movida así para tocar música, pienso quedarme un tiempito”.

En cuanto Argentina, Sebastián analizó que entre los diferentes lugares que visitó en estos últimos años no imagina “si hay un país más hermoso que el nuestro”, al tiempo que recordó una anécdota junto a sus amigos que le hizo valorar más su provincia natal.

“El primer año que salí en Nueva Zelanda, que es todo montaña, otro tipo de lagos, de paisajes. Un día organizamos para ir a una cascada, yo no miré la foto, era una hora caminando. Fuimos y era una cascada chiquitita, por decirlo así, y ellos estaban emocionados, decían ‘que lindo’, se metían y yo, acostumbrado a otra cosa, dentro mío, pensaba caminamos una hora para ver esta cosita”, relató el joven.

Y reflexionó: “Claro, ahí se da cuenta uno de donde viene y las cosas que tiene y que no las ves como es, lo hermoso que es tener un patio y caminar descalzo, la naturaleza, por ahí lo que más extraño es tener un patio o caminar descalzo”.

Por último, sobre la tierra colorada, Sebastián afirmó: “Misiones no tiene nada que envidiar a muchos lugares del mundo. Somos privilegiados de tener esa provincia tan hermosa con naturaleza. Uno no lo valora como debería, lástima la economía. Lo único que le queda a Argentina es mejorar su economía, el día que lo haga yo me vuelvo. Me gusta viajar, pero nuestro país es el mejor del mundo”.

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Día del Tarefero, la tragedia de Aurora y un sobreviviente: “Nunca lo pude olvidar”

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día del tarefero

“Yo vengo de una familia de tareferos. Desde los 13 años trabajaba en la cosecha. Éramos un número más dentro de una cuadrilla”, recordó Roberto Carlos Melo, más conocido como “Charly El Achurero”, uno de los sobrevivientes de la tragedia ocurrida el 2 de octubre de 2000 en Colonia Aurora. Aquel hecho, que marcó profundamente a la comunidad tarefera misionera, donde cuatro trabajadores murieron en el acto y decenas resultaron heridos, dio origen al Día Provincial del Tarefero, instituido por la Cámara de Representantes de Misiones.

Sin embargo, cada 17 de junio se conmemora en todo el país el Día Nacional del Tarefero, establecido por la Ley 27.104 en memoria de los ocho trabajadores rurales, entre ellos tres menores de edad, que perdieron la vida el 17 de junio de 2013 en Aristóbulo del Valle, cuando eran trasladados en condiciones precarias hacia un yerbal para iniciar la jornada de cosecha.

Carlos Melo hoy junto a su pequeño hijo

Sin frenos

“Tenía apenas 17 años”, comenzó su relato Melo en comunicación con La Voz de Misiones. Dimensionando lo joven que era cuando abordó el camión que lo llevaría junto a decenas de trabajadores hacia un yerbal. Como era habitual en aquel entonces, viajaban junto a colchones, utensilios de cocina, ropa y alimentos para permanecer hasta quince días en los campamentos en los yerbales.

Según su relato, antes de emprender el viaje definitivo, los trabajadores fueron cambiados de vehículo en una cantina de la zona. Allí, según recordó Melo, el chofer advirtió que los frenos del camión no estaban en condiciones. “El camionero le dijo al patrón que no andaban muy bien los frenos. Pero el patrón le respondió: ‘Dale, llévales nomás’. En esa época la palabra del patrón era una orden. Si no cumplías, te quedabas sin trabajo”, explicó.

El viaje continuó por los caminos de tierra de Colonia Aurora. Los trabajadores viajaban acostados sobre colchones y pertenencias, apretados unos contra otros. “Nosotros íbamos como podíamos. Sentados, acostados o arrodillados. Había tanta gente que algunos iban prácticamente sobre el regazo de otro compañero”, describió.

La tragedia comenzó cuando el camión Mercedes Benz 1114 perdió el control en una pendiente pronunciada. “Me desperté por la velocidad que llevaba el camión. Ahí empezaron los gritos y la desesperación. Todos se preguntaban qué iba a pasar. Era una velocidad impresionante para un camino de tierra”, recordó.

A su alrededor viajaban familias enteras, incluidos niños pequeños que acompañaban a sus padres en la tarefa.

Entre las imágenes más vívidas de aquel momento aparece la imagen de un niño de unos seis años que viajaba a su lado. “Lo metí adentro del colchón para protegerlo. Después el camión empezó a balancearse de un lado para otro”, indicó. 

Y continuó con su relato: “El camionero volanteó para no llevarse por delante las casas. Ahí perdió el control y dimos varias vueltas. Fue todo muy rápido”.

Carlos, el sobreviviente

Cuatro trabajadores murieron en el acto. Entre ellos estaba Pedro Vera, un compañero que viajaba cerca suyo. “Cuando pude reaccionar lo vi tirado. Fue una imagen que nunca más pude sacar de mi cabeza”, lamentó. 

Melo también sufrió heridas gravísimas. El impacto lo arrojó varios metros por un barranco. “Caí como cuarenta metros monte abajo. Tenía golpes por todo el cuerpo, fracturas y una herida muy grande en la cabeza. Pero en ese momento ni siquiera me daba cuenta de lo que me había pasado”, relató.

A pesar de sus propias lesiones, su primera reacción fue intentar ayudar a los demás. “Escuchaba a los compañeros gritar, gemir y pedir agua. Empecé a caminar entre ellos tratando de sacar a los que todavía estaban con vida”, contó.

Luego detuvo un colectivo que pasaba por la zona y pidió ayuda a los pasajeros. “Les rogaba que bajarán a ayudar porque había compañeros muertos y heridos por todos lados”, agregó.

“Vi a mis compañeros heridos por todos lados. Algunos pedían ayuda, otros ya no podían hablar. Fue algo que nunca pude olvidar”, admitió.

Cuatro tareferos murieron la denominada tragedia de los Mártires de Aurora.

Carlos sufrió fracturas, traumatismos múltiples y una grave lesión en la cabeza que requirió varias intervenciones quirúrgicas. Permaneció internado durante más de un mes y debió continuar con tratamientos médicos durante casi un año para recuperarse.

Pero las secuelas no fueron solamente físicas. El sobreviviente cuestiona hasta hoy la falta de respuestas judiciales tras el accidente. Sostiene que las familias y los trabajadores nunca obtuvieron una reparación acorde a los daños sufridos y que la causa terminó diluyéndose entre demoras y obstáculos.

Carlos sostiene que aquella tragedia marcó un antes y un después para los trabajadores rurales de Misiones. “Fue un sacudón para toda la provincia. Se empezó a hablar de cómo viajábamos los tareferos y de las condiciones en las que trabajábamos”, reflexionó. 

Sin embargo, advierte que muchos de los problemas estructurales que originaron aquel accidente todavía persisten en distintos puntos de la provincia.

Tras recuperarse, Carlos se trasladó a Buenos Aires en busca de nuevas oportunidades. Allí trabajó durante años en el sector gastronómico hasta lograr tener un emprendimiento propio. Tiempo después regresó a Misiones, donde actualmente se dedica al comercio de achuras y comparte a través de las redes sociales historias, reflexiones y experiencias vinculadas al mundo rural.

A 26 años de aquella tragedia, Carlos Melo relata cada detalle con una precisión asombrosa. La misma claridad con la que reconstruye los momentos más dramáticos de su vida es la que hoy utiliza para contar sus vivencias y anécdotas de la tierra colorada en Tik Tok, donde se convirtió en una figura popular con más de 37.000 seguidores.

Melo junto a sus 6 hijos y su esposa

 

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La Pequeña Berlín de Alem, un pedazo de la capital alemana en Misiones

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Berlín

Leandro N. Alem será la tercera ciudad del mundo en albergar una réplica transitable de la Puerta de Brandeburgo, el icónico monumento berlinés que se levantó para la gloria de Prusia y se convirtió en símbolo de la reunificación de Alemania.

El proyecto urbanístico bautizado como “Pequeña Berlín”, impulsado por la Municipalidad de Alem y financiado por el gobierno federal alemán, se propone recrear varios de los hitos urbanos y paisajísticos más emblemáticos de una de las ciudades más fascinantes de Europa, que pasó de humilde asentamiento comercial a epicentro de imperios, guerras mundiales y la Guerra Fría.

El intendente Sebely junto al comisionado del Gobierno Federal de Alemania para Asuntos de los Repatriados y las Minorías Nacionales, Bernd Fabritius, frente a la maqueta del proyecto en desarrollo.

Se trata de un emprendimiento residencial que abarca 33 hectáreas del centro de Alem, recuperadas para la ciudad luego de un litigio judicial interminable, que enfrentó por medio siglo a los herederos del propietario original de las tierras, Germán Kordts, prominente hombre de negocios y figura relevante de la historia local en los años ’30, cuando el municipio empezaba recién a consolidar sus primeras instituciones.

En ese predio, que merced a la larga disputa por la herencia se erigió como el pulmón verde de una ciudad que creció a su alrededor, comenzó ya el desarrollo de una urbanización abierta, donde los residentes formarán parte de un paisaje inspirado en la capital alemana, y que se integrará con otros dos emplazamientos emblemáticos: el Parque de la Ciudad, donde se realiza la tradicional fiesta navideña de Alem, y el Parque del Centenario, cuya inauguración está prevista para diciembre, en ocasión de los 100 años del distrito.

Oasis berlinés

La Pequeña Berlín es un proyecto de expansión y renovación urbana sin precedentes en el distrito, pensado para transformar un territorio congelado en el tiempo en un barrio temático que rinda homenaje a los pioneros germanos, que convirtieron en ciudad el entorno selvático indómito, aislado, hostil, que encontraron al cabo de su travesía por mares, ríos y monte, adonde hoy viven sus descendientes.

El trazado, contempla potenciar el eje de las avenidas Maipú y Kordts, que absorbe el tránsito pesado de la ciudad, entre las rutas 14 y 4, y recrear al interior del barrio un oasis de reminiscencia berlinesa, con la avenida Unter den Linden y la calle Tiergarten como las encargadas de retroalimentar la vida social de toda el área.

La avenida Unter den Linden, cuyo nombre significa literalmente “Bajo los tilos”, es el bulevar más histórico y majestuoso de la capital alemana.

Los nombres de las calles y los monumentos no son una elección caprichosa. Los planos y las gráficas difundidas por la municipalidad muestran que el proyecto fue diseñado al detalle, a tal punto que hasta la señalética vial y el equipamiento urbano interno parece pensado para engañar los sentidos y hacer viajar la mente a una de las capitales europeas más icónicas de todos los tiempos.

La avenida Unter den Linden, cuyo nombre significa literalmente “Bajo los tilos”, por ejemplo. En Berlín, es el bulevar más histórico y majestuoso de la ciudad. Ubicado en el distrito central de Mitte, se extiende a lo largo de 1,5 kilómetros y conecta el Foro de la Cultura y la Isla de los Museos con la emblemática Puerta de Brandeburgo.

El paseo quedó casi completamente destruido por los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial, que arrasaron con todo y su bucólico bosque de tilos. En la Guerra Fría, quedó en el sector soviético, lo que se conoció como Berlín Oriental, y fue reconstruido con la arquitectura monumental de las ciudades soviéticas.

Hoy, luce de nuevo su derrotero de tilos y es el principal paseo turístico y comercial de la capital alemana.

El célebre bulevar berlinés en dos tiempos: en 1945, luego del final de la guerra; y la vista actual, en la Berlín moderna.

En la Pequeña Berlín de Alem, la avenida Unter den Linden cruzará longitudinalmente el barrio, con una extensión de menos de la mitad que la calle original, y discurrirá entre cuatro hileras de tilos donados por una empresa alemana.

Preparada para priorizar el tránsito peatonal y conectar con las áreas gastronómicas y los monumentos, la avenida tendrá veredas amplias, equipadas con bancos públicos, paradas de colectivos y luminarias de estética berlinesa. Los carteles de las calles, nomencladores y tótems informativos estarán diseñados con la tipografía oficial europea y escritos en castellano y alemán.

El portal

La Puerta de Brandeburgo de Alem, no tendrá el tamaño del más emblemático de los monumentos berlineses a lo largo de la historia, pero se ubica entre las tres réplicas del mundo donde es posible circular a través de las columnas, como las emplazadas en el Parque Europa, de Madrid; y en Phantasialand, el parque temático de la ciudad alemana de Brühl.

Concebida como portal de acceso al barrio, la versión misionera será considerablemente más baja que la real, que mide 26 metros de altura, 65 metros de ancho y 11 metros de profundidad, y está diseñada con dos carriles de circulación vehicular y sendas peatonales para cruzar a través de sus arcos.

El proyecto habla de una estructura de hormigón, mampostería y revestimientos de alta resistencia, con acabados que imitan la piedra arenisca original del monumento berlinés. Para la escultura de los caballos y la diosa de la Victoria que corona la parte superior, se prevé el uso de metales fundidos y resinas que sirvan para emular el bronce de la cuadriga del original.

Construida entre 1788 y 1791 por el arquitecto Carl Gotthard Langhans, por encargo del rey prusiano Federico Guillermo II, como parte de un proyecto urbanístico que buscaba transformar Berlín en faro cultural de Europa, e inspirada en los Propileos de la Acrópolis de Atenas, la Puerta de Bradenburgo debe su nombre a un hecho cotidiano como fortuito.

La Puerta de Brandeburgo, la postal más conocida de la capital alemana.

Como este portal marcaba el inicio de la ruta real que conectaba la capital con la ciudad de Brandeburgo de Havel, la gente empezó a llamarla naturalmente “Puerta de Brandeburgo” y con el tiempo, la costumbre terminó enterrando el pomposo título de “Puerta de la Paz” que le había dado el rey prusiano.

Ubicada en la Pariser Platz, de la capital alemana, marca el inicio del bulevar Unter den Linden hacia el este y conecta, al oeste, con el parque Tiergarten que inspira la Pequeña Berlín de Alem.

El monumento, que hoy se levanta como símbolo de la reunificación de Alemania, es un fiel testigo del derrotero de una ciudad que se ha reinventado muchas veces a lo largo de toda su historia.

1936, Adolfo Hitler desfila por la Puerta de Brandeburgo camino hacia el Estadio Olímpico para la inauguración de las Olimpíadas de aquel año.

Sobrevivió a la invasión napoleónica, que le arrebató su Diosa de la Victoria; a la caída de Prusia, y a la del Kaiser Guillermo II; a la de los nazis en 1945, y de los soviéticos en los albores de 1.990.

Durante el siglo XX, la Puerta de Brandeburgo fue escenario de acontecimientos políticos trascendentales. En el período nazi, se utilizó como símbolo propagandístico. Las imágenes más documentadas y conocidas de la época, muestran a Adolfo Hitler a bordo de un auto descapotable saludando a la multitud en su camino hacia el Estadio Olímpico de Berlín, para la inauguración de las Olimpiadas de 1936.

Otra foto mundialmente famosa, que tiene al monumento de fondo, es la de la soldado soviética Mariya Limanskaya, quien, en mayo de 1945, tras la caída de Berlín ante el Ejército Rojo, fue asignada para dirigir el tránsito en el centro de la ciudad destruida.

Mariya Limanskaya, la soldado soviética que se hizo famosa dirigiendo el tránsito frente a la Puerta de Brandeburgo en 1945.

Con la construcción del Muro de Berlín en 1961, la Puerta de Brandeburgo quedó aislada e inaccesible para los ciudadanos de ambas Alemania y así se mantuvo hasta la caída de la pared, en 1989.

Por más de 30 años fue el punto más visible de la división del mundo, por lo que varios líderes mundiales la usaron de fondo para sus proclamas políticas. El más recordado es el presidente estadounidense Ronald Reagan en 1987, que lanzó su famosa frase al premier soviético de la Perestroika: “¡Señor Gorbachov, derribe este muro!”.

Pocas semanas después, la Puerta de Brandeburgo se reabrió oficialmente como un paso fronterizo libre, uniendo de manera definitiva a miles de berlineses del este y del oeste en una celebración histórica.

Dos años más tarde, el muro cayó y el monumento se volvió un ícono de la reunificación de Alemania. Hoy, es una de las postales más visitadas del mundo.

La construcción del Muro de Berlín, en 1961, dejó al monumento inaccesible por más de 30 años.

Hitos

La Columna de la Victoria, el Puente de Lutero y el Memorial Konrad Adenauer, son otros de los hitos berlineses que se replicarán en el barrio temático en marcha en Alem.

La Columna de la Victoria verdadera, es un imponente monumento de 67 metros de altura inaugurado el 2 de septiembre de 1873, y su historia abarca desde el nacimiento del Imperio Alemán hasta transformarse en un ícono de la cultura pop y la diversidad.

Su construcción empezó en 1864, cuando el rey Guillermo I de Prusia encargó el diseño al arquitecto Heinrich Strack, que plasmó en ella su obra monumental más famosa.

En los diez años que demandó la construcción, el plano original fue incorporando modificaciones, como revestir los anillos de la columna con cañones de bronce capturados al enemigo, y la monumental estatua dorada de la diosa romana Victoria que corona la cúspide, diseñada por el renombrado escultor alemán Friedrich Drake.

Originalmente, la columna se ubicaba frente al edificio del Reichstag, el parlamento alemán. Pero, en 1938, los nazis la trasladaron a su ubicación actual en el parque Tiergarten, como parte del megaproyecto Germania, de Hitler y su arquitecto y ministro de Armamentos, Albert Speer, que pretendía convertir a Berlín en la capital mundial del Tercer Reich, usando el monumento de Strack como epicentro del eje este-oeste.

La Columna de la Victoria, construida entre 1864 y 1873, y mudada de lugar por los nazis en 1938.

Hoy en día es uno de los mejores miradores de Berlín. Se puede ingresar a su base por túneles subterráneos y subir una escalera de caracol de 285 escalones para llegar a la plataforma superior, desde donde se tiene una vista panorámica espectacular de todo el parque, el Reichstag y la Puerta de Brandeburgo.

La réplica de Alem no tendrá, lógicamente, las dimensiones monumentales del original, pero respetará su fisonomía arquitectónica, con el capitel y la icónica estatua de la victoria alada en la punta, fácilmente reconocible por los visitantes.

Así como en Berlín la columna se emplaza en medio del parque Tiergarten, en Alem estará rodeada por los senderos verdes del nuevo Parque del Centenario y conectará con las avenidas temáticas de espíritu berlinés.

El Puente de Lutero y el Memorial Konrad Adenauer completan el mapa de la Pequeña Berlín de Alem, aunque en el proyecto urbanístico misionero no funcionarán como réplicas exactas, sino como representaciones para capturar la esencia de los originales.

En Alem, el Puente de Lutero, que en Berlín atraviesa el río Spree y divide la ciudad en dos, no se plasmará físicamente como una estructura de arcos de piedra y hierro que cruce el agua, sino que correrá como una calle temática.

Lo mismo el Memorial en homenaje al ex canciller Konrad Adenauer, no contará en Alem con la icónica cabeza de bronce creada por el escultor expresionista alemán Hubertus von Pilgrim, sino que será un paseo cultural que remitirá a la figura del hombre que lideró la reconstrucción y el rumbo democrático de la Alemania de posguerra.

El Puente de Lutero, erigido en homenaje al pastor protestante, cruza el río Spree y comunica el este y el oeste de la ciudad.

 

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Historias

Yerba mate León: memoria, lucha agraria y un homenaje a Pedro Peczak

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Las memorias de las luchas agrarias siguen vivas en cada una de las pequeñas chacras que resistieron el paso del tiempo, las crisis económicas y la persecución política. Allí sobreviven también las historias de quienes defendieron la tierra y el derecho de los pequeños productores a permanecer en ella.

Mientras muchos asocian el nombre de la yerba mate León con referencias políticas actuales, la verdadera historia detrás de la marca que acaba de ser premiada en Buenos Aires remite a uno de los capítulos más dolorosos de la historia argentina y a las luchas agrarias que marcaron a Misiones.

Ygor Sobol, productor yerbatero y creador de la marca, explicó que León nació como un homenaje a su tío, Pedro Peczak, histórico dirigente agrario misionero perseguido y desaparecido durante la última dictadura militar.

Según relata, cuando Peczak permanecía en la clandestinidad, quienes lo buscaban lo identificaban con el nombre clave de “León”, un apodo que con el tiempo se transformó en el nombre de la yerba.

Los Peczak y la represión

La historia de la familia estuvo atravesada por la represión. Su madre, Ana Peczak, hermana de Pedro, fue detenida por las fuerzas de seguridad, mientras que su padre permaneció preso durante un año debido a su vinculación con la militancia agraria y las Ligas Agrarias.

“Nací en democracia, pero mi hermana mayor tenía cinco años en aquella época y recuerda cómo los militares la interrogaban. También recuerda las ausencias cuando se llevaban a mi papá y a mis tíos, o cuando fueron torturados en la casa de mi abuela. Lo que sí recuerdo es la presión que sentía el entorno familiar. Pedro era la persona más buscada y uno de los casos más resonantes de Misiones”, relata Sobol.

La marca nació hace algunos años, pero terminó de consolidarse en medio de la crisis del sector yerbatero y la desregulación del mercado. Sobol decidió dejar de depender exclusivamente de la venta de hoja verde para apostar por la elaboración y comercialización de su propia yerba, utilizando materia prima proveniente de propiedades familiares históricamente vinculadas a la producción yerbatera.

León

En plena crisis por la caída de los precios de la materia prima nació una nueva yerba mate. El nombre es fuerte, pero no tiene nada que ver con la imagen con la que suele identificarse al presidente Javier Milei, impulsor de la desregulación del mercado yerbatero. Yerba León, por el contrario, remite a una historia mucho más profunda, ligada a la lucha por un precio justo para los productores y a la defensa de los derechos de las familias rurales.

En los últimos días, Yerba Mate León ganó notoriedad tras obtener una distinción en el Mundial de la Yerba Mate. El reconocimiento no solo multiplicó las consultas comerciales y la incorporación de nuevos distribuidores, sino que también volvió a poner sobre la mesa el significado de un nombre que suele generar confusiones.

Yerba mate León con la distinción Oro del mundial de la Yerba Mate

Sobol reconoce que la participación de la marca en el evento La Derecha Fest, vinculado a sectores libertarios, alimentó esas interpretaciones. Sin embargo, aclara que la presencia respondió a una estrategia comercial y no a una identificación partidaria.

“Cuando nos preguntan, contamos toda la realidad”, sostiene. Para él, lo importante es que se conozca el origen del nombre y la historia que representa.

“Tomar la decisión de estar presentes fue chocante. Tuvimos discusiones internas, reclamos familiares y cuestionamientos de amigos. A los sectores más radicalizados les molestó”, admite.

Y agrega: “Está bueno que se reconozca de dónde viene el nombre, por su raíz y por la herencia que representa”.

Detrás de ese origen aparecen la memoria de Pedro Peczak, las luchas del Movimiento Agrario Misionero, la resistencia de las familias rurales y el esfuerzo de los pequeños productores que aún hoy buscan agregar valor a su producción para permanecer en la chacra.

“La amiga de mi mamá, que distribuye la yerba en Paraná, por el nombre me dice: ‘Tengo una dicotomía, cómo me cuesta vender tu yerba ’”, cuenta entre risas.

Respecto de la utilización mediática de la marca y de su asociación con determinados sectores políticos, Sobol es contundente: “Sinceramente, no me gusta que se generen esas lecturas. Soy una persona que cree que para salir adelante hay que terminar con la grieta en algún momento y unirnos”.

Quién fue Pedro Peczak 

Pedro Peczak fue uno de los principales dirigentes del Movimiento Agrario de Misiones (MAM) y una de las figuras más emblemáticas de la defensa de los pequeños productores misioneros durante la década de 1970.

Nacido en Los Helechos, participó de la fundación del MAM en 1971 y un año después fue elegido secretario general de la organización, que representaba a unas 12.000 familias rurales. Desde ese lugar impulsó reclamos por precios justos para la producción, mejores condiciones de vida para los colonos y una transformación de las estructuras económicas que perjudicaban a los agricultores familiares.

Además de su actividad gremial, fue un activo comunicador a través de Amanecer Agrario, el periódico del MAM. Tras el golpe de Estado de 1976, la organización fue declarada ilegal y sus dirigentes comenzaron a ser perseguidos.

Peczak fue secuestrado en Panambí por fuerzas represivas, trasladado por distintos centros clandestinos de detención y posteriormente asesinado. Su nombre integra la nómina de víctimas del terrorismo de Estado en Misiones y continúa siendo un símbolo de la lucha agraria y de la resistencia de los pequeños productores.

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